Historia alternativa de amor en el universo de One Piece, con nuevos personajes, drama, lenguaje obsceno, escenas sexuales fuertes, tortura y de alto contenido violento. Pero que tras todo esto, sigue siendo de amor, ¿Te atreves a leer el guión de esta historia?
Acto II: Adolescencia (Infierno)
Escena 17: Cazando la muerte inminente.
"Nunca pensé realmente el daño que iba a causarte el dejar que mis decisiones fuesen tomadas sin control. Siempre esperé que el día llegase, fuese el momento oportuno y la hora indicada, en el lugar correcto, para pedirte perdón.
En mis sueños, disculparme era más fácil que decírtelo de frente y enfrentarme a un rostro marcado de decepción.
Sé que probablemente eso te causó muchos más problemas de lo que estás dispuesta admitir, porque quieres hacerte la fuerte o porque te da vergüenza y no quieres hacerme daño. Sé que una de las razones por las que finalmente has aceptado verme después del desastre en el barco de padre, es porque quieres evitar a cómo dé lugar que caiga.
Que vuelva a ese pozo oscuro y solitario en el que me encontraba antes de Sabo, Luffy, antes de ti.
No quiero volver, Ler. Pero Sabo se fue, Luffy no está aquí, tú tampoco y la familia que había logrado encontrar se está desmoronando.
Supongo que el abuelo y el maldito de Shanks tenían razón y yo me tenía demasiada confianza y nunca pude abrir lo suficiente mis ojos. Ahora soy capaz de ver fantasmas.
Ahora solo soy un visor de ilusiones del "si hubiese hecho tal cosa" cuando siempre busqué evitar los arrepentimientos.
Si hubiese notado la oscuridad detrás de Teach.
Si hubiese salvado a Thach.
Si hubiese hablado con la verdad y no empujar a que los demás fuesen quienes lo gritasen.
Si no te hubiese dejado ir.
Te dije que la vida era para vivirla sin arrepentimientos. ¿Que clase de vida es esta, en donde yo soy uno de ellos?
No puedo quedarme más en este lugar, no puedo detener mis pies de ir tras de el. Aunque ir contra los deseos de padre me romperá el corazón y a el solo le causará preocupación, no puedo quedarme aquí.
Y si tú...Si tú de verdad me has perdonado, yo estoy dispuesto a hacerlo también.
Si tú no quieras hablar de eso, no vamos a hacerlo.
Pero aún necesito una compañera, como sé que tú, necesitas a tu compañero.
Teach es una bestia, un animal sin corazón, ni moral. Tú estás acostumbrada a tratar con ellos, a ir tras de ellos.
No hay nadie mejor que tú para rastrear a alguien. Me encontraste, sé que puedes hacerlo con el también.
No lo hagas por mí, hazlo por el que se fue.
P.D .A"
Ler atrajo a Ace hacia su pecho. Apretó los labios y cerró los ojos, aguantando sus lágrimas mientras sentía como las de el le mojaban la camisa. Lo mantuvo a su lado, acunandolo, protegiéndolo, cubriéndolo del mundo, de que se sintiese expuesto y débil ante todo aquello que siempre había estado contra el.
Ace lloraba como un niño por la rabia mezclada con el dolor, la tristeza y la culpa que le recorría el cuerpo y el corazón. Leriana podía sentirlo temblando en sollozos que a veces eran gritos sofocados en su pecho. Y aunque el muchacho intento liberarse, ella lo mantuvo con fuerza contra si. Lo abrazó hasta que el se deshizo en llanto, hasta que la garganta le dolió y las lágrimas dejaron de correr.
Pasaron horas quizá, ella no se quejó por la fuerza que él había usado cuando dejó de luchar y se aferró a ella, y la apretó, y la buscó. Le dolió más no poder disculparse, no saber cómo consolarlo, no poder asegurarle que todo estaría bien.
Thach no volvería.
Ler habría dado todo por evitar el dolor que Ace estaba sintiendo, pero ni siquiera todo, cuando no tenía nada, podría traer a un muerto a la vida.
- Es mi culpa- dijo el muchacho. Ler lo había escuchado repetir aquello muchas veces, en reiteradas ocasiones, pero solo hasta ese momento había sido totalmente entendible y no un esfuerzo de la marine para descifrar sus sollozos- es mi maldita culpa...
- No lo es, Ace, tu...- la chica se encontró a si misma desolada, recordando la última vez que se dirigió al pirata y la forma en que lo trató. Negó con la cabeza, el remordimiento no cabía en su pecho cuando tenía que encargarse del dolor del pecoso- tu solo fuiste muy bueno, eres demasiado bueno y...
- Si soy tan bueno, ¿Porqué pasó esto? ¿Porque Thach ya no está aquí? ¿Porque todos están sufriendo?- Ace gimió dolorosamente, o al menos como un hombre de su edad y su tamaño podía hacerlo- ¿Porque ya no puedo hablar con Marco de la misma manera en que solía hacerlo?...¿Porque tú estás con el?
Finalmente, a la marine se le doblaron las rodillas y junto a él, cayó al suelo.
Ace la miró, las lágrimas inundando sus ojos, el deseo, la rabia y un remolino de emociones desbordando en sus labios, manifestando en un beso, uno esperado, uno doloroso, un beso necesitado de amor.
Ambos estaban desolados, aunque lo del pirata iba mucho más allá, afectado por la muerte de quién consideraba su familia, por sentir que el lugar que finalmente era suyo en el mundo, se caía a pedazos.
- Creí que al fin tenía lo que siempre quise, una familia.. Tenia a mis nakamas, a padre, a Luffy y a ti...¿Porque siento que lo he perdido todo ?
" No supe explicar lo que mi corazón sintió al verte, solo se que podría haber enloquecido de no verte allí.
Pero allí estabas. De pie en aquella Isla de Invierno, con la ropa de una civil, la palidez de un muerto y la sonrisa de un corazón roto, me estabas esperando.
No me decepcionaste, de alguna forma, lograste encontrarme por...¿Quién sabe que vez?
Pensé que podías estar allí solo para burlarte en mi cara, o para desquitarte lo que yo había hecho contigo después de la recompensa. Lo mucho que te hice sufrir era un remordimiento en mi mente y sabía que de querer humillarme y vengarte, no tenía derecho a oponerme.
Ninguno de nuestros pecados pesaba más que el del otro, pero fue yo quien decidió juzgarnos a los dos. Y aunque tú perdiste, decidiste volver a mí.
Entonces, con las manos en los bolsillos me sonreíste débilmente y supe, con certeza, que la revancha de Thach estaba en buenas manos, que encontrarías a Teach y yo lo haría arder en el infierno una y otra vez hasta que me rogase, lo mandase al verdadero.
Sonreí también.
Y luego, cuando nos miramos, todo vino de golpe.
E inevitablemente tuve que llorar."
- Quita esa cara- Ace le dio un leve codazo a la chica mientras sonreía divertido al verla frustrada.
- Sabes que detesto los climas como este. Simplemente es asqueroso- respondió ella reponiéndose, sus manos tratando de crear una corriente de aire que calmara la alta temperatura de su cuerpo.
- Vean esto- susurró el pecoso quedándose unos pasos atrás de la marine mientras le hacía señas al pelotón de la misma, quienes los seguían a unos cuantos pasos- Ler es extremadamente sensible a los cambios de temperatura así que está Isla es prácticamente todo lo que puede ponerla de los nervios, un repentino aumento en ella causaría que...- indicó aumentando su temperatura corporal y acercándose a tocarla.
Segundos después, la joven se volteó con un brinco, furiosa.
- Te voy a partir la cara- espetó tratando de tomar al pecoso del cuello mientras el se convertía en llamas y se desplazaba detrás del pelotón, que trataba de contener la risa- ustedes no le den alas a este idiota o juro que los dejo aquí para siempre.
Todos se enderezaron y se disculparon solemnemente bajo la atenta mirada de la marine, quién finalmente relajó los hombros y se volteó para seguir caminando. Ler no se consideraba una persona demasiado sociable, pero sus hombres tampoco podían decirle en la cara que realmente era una amargada.
Ace introdujo sus manos en los bolsillos y caminó con rapidez hasta alcanzar nuevamente a la muchacha.
- En serio, quita esa cara- insistió el tratando de ser amable y conseguir alguna expresión de ella que no fuese de disgusto o incomodidad.- sé que no es por el clima.
- Si lo sabes entonces no intentes algo que no funcionará- dijo ella echando un vistazo sobre su hombro para vigilar a los demás marines que se hacían los desentendidos acerca de la conversación de la pareja, aunque ella sabía que estaban escuchando a plenitud el desarrollo de la misma, porque a su vez pasaron por Garp, y el les había enseñado a ser unos entrometidos.
- Pues yo sí estoy feliz de verte- volteándose, el hombre miró a los aprendices de la chica, especialmente a Cayú- de verlos. Me alegro mucho que hayan logrado salir del Nuevo Mundo a salvo.
Ler lo miró directamente un instante, conteniendo las ganas de objetar aquello, pues solo ella sabía la verdad. Qué había sido prácticamente expulsada de aquella parte del mar por su "seguridad" y ellos le habían seguido por lealtad, pero definitivamente no, a salvo no era una forma de describir su idilio.
Se encogió de hombros al no encontrarse de humor para negarlo.
- Hace unas semanas no querías verme, Ace- soltó está vez sin mirarlo, buscando algún punto de interés en el horizonte borroso del desierto- huias de mi.
- Pensé que nunca querrías verme si sabías de...Ya sabes.
- Habría sido un buen gesto que me permitieras tener esa posibilidad y no hacerme creer que yo tenía la culpa de todo, eh...- una aclaración de garganta tras de ella le recordó que debía bajar la voz, pues los sentimientos la habían provocado lo suficiente para alzarla- no tenías que esperar a que algo pasara para buscarme, solo podrías haberlo hecho... solo digo- agregó en un casi susurro.
- Tu sabes tan bien como yo que la esperanza no sirve para nosotros- explicó el suspirando y haciendo una mueca- estoy acostumbrado al rechazo, pero no de ti. No creo que podría haberlo soportado.
Ella parpadeó rápidamente, sintiendo la sinceridad de el. Entonces decidió ceder un poco.
- Supongo que yo me cerré a creer que todo se trataba acerca de mi- comentó ahora con una mirada más cálida hacia el, pero manteniendo su distancia- me era difícil pensar que tú la estabas pasando tan mal como yo. Eres demasiado fuerte para quejarte.
A el se le estrujó el pecho recordado como había sido su encuentro en este mar hace no mucho, cuando decidieron unirse para ir tras del traidor de la tripulación de él.
Reflexionó que había sido todo menos fuerte.
Ler pareció leerle los pensamientos y continuó: - Lo eres. Pero hasta el más fuerte llora cuando el mundo se le cae a pedazos. Sigues siendo humano.- No un dios graciosos burlándose de los mortales como ellos, quiso agregar.
- No lo suficiente para aceptar quién soy y haberte evitado todo el dolor que te hice pasar- admitió el pecoso luego de un rato, silbando con suavidad- debí...
- Sin arrepentimientos- dijo ella, interrumpiéndolo- tú me lo dijiste un día. Vivir sin arrepentimientos, de eso se trata la vida.
El la miró detenidamente un instante, armando una leve sonrisa que se vio reflejado en los ojos cansados de ella, unos tan cansados como los de el.
Estaban hechos polvo.
Sabían que el final estaba cada vez más cerca y era cada vez más difícil seguir dando un paso más.
La carga era más pesada.
Y aún así, estaban dándolo todo para prolongar un poco más su tiempo. Y por primera vez, aceptando lo errados que siempre estuvieron en el desarrollo de su turbulenta y decadente relación.
- Sin arrepentimientos- repitió el.
- Eh, Ler- san, Ace-san- Talón llamó la atención de la pareja que lideraba la marcha por el desierto. Ambos voltearon hacia el, que tenía la frente llena de sudor- creo que veo algo- indicó poniendo sus manos sobre sus ojos, como si intentase esconderse del sol brillante para tener una mejor vista.
La marine entorno los ojos en dirección a dónde apuntaba el chico.
- ¡Yo también!- Jin saltó desde lo último de la fila e imitó la posición de manos de su compañero junto con algunos más- parece ser el mercado de la Isla.
- Tienen buenos ojos- felicitó Ace, dándole un manotazo al serio Seo y guiñándole un ojo a los demás- pero tú.. ¿Que demonios haces?
Ler había cerrado los ojos, manteniéndose quieta y en silencio, ignorandolos a todos.
- Usted creció con ella, ya sabe lo rara que es...- dijo Cayú en un susurro, cuidando no ser escuchado por la marine para terminar siendo objeto de su furia.
- Es Luffy- habló finalmente la joven, reaccionando y buscando la mirada de un sorprendido Ace- puedo sentirlo, creo que está en problemas.
- Me sigue dando cierta incomodidad esa habilidad tuya, Ler.
- Me importa una mierda, Ace, tu ya deberías haber aprendido a manejarla.- el hombre bufó como respuesta, confiado totalmente en sus habilidades- ve tras el, yo iré después.
- ¿Porqué tengo que ser yo? Ve tú- se quejó aburrido, arreglando su sombrero. Ler lo miró mal- ¿Qué? Obviamente quiero verlo, pero yo lidie más años con el que tú, te mereces un poco de sus desastres.
Los marines miraban como ambos se pasaban la pelota como si fuese un juego, sabiendo que ambos eran increíblemente egoístas y competitivos.
- Ace-san - intervino nuevamente Cayu- piense, si se apresura a la ciudad puede encontrar restaurantes. Usted dijo que tenía hambre.
- Si, pero...
- Y puede ganarse el favor de Luffy-san, piense que tendrá más tiempo para estar con el que la Contraalmirante- insistió Jin también, logrando que Ace se viese aún más interesado.
- Maldita Ler- dijo finalmente el pecoso resoplando y echándose su mochila al hombro- los has entrenado bien- ella sonrió- nos veremos en un rato.
- Yo aún tengo que encargarme de unos cuantos asuntos aquí- aceptó ella mirando el lugar por donde habían venido- pero no tardaré mucho.
El pecoso alzó una ceja considerando que podía tener que hacer la chica en medio del desierto, sin embargo, lo dejo pasar. - Hai- se despidió dándoles la espalda y comenzando a caminar hacia donde la chica había mencionado, se encontraba el de sombrero de paja y el ya visible mercado.
Cuando el pirata se hubo alejado lo suficiente, Ler devolvió su vista a los marines y agradeció silenciosamente el que hubiesen evitado la inútil discusión que Ace y ella planeaban alargar. No tenían tiempo para eso.
- ¿Lo han notado ya? - todos asintieron, ella respiró profundamente- esta es una bienvenida menos ostentosa que la de Dressrosa.
Alzando su brazo al aire, un pájaro mensajero se acercó con rapidez a depositarle en su palma abierta una carta con los símbolos distintivos que utilizaban los Guerreros del Mar para enviar mensajes o para que les fuesen enviados.
- Se supone que nadie sabe que estamos aquí, Ler-san. Todos creen que aún estamos en Loguetown- informó Seo, extrañándote de ver el objeto en las manos de su superior.
Ella asintió pensativa.
- Creo que Smoker no es el único que va detrás de mí hermano - murmuró pensativa.
- ¿Luffy- San?- preguntó Seo, más que seguro de la respuesta.
Ella asintió- ¿En que se habrá metido esta vez?
"Ojalá Luffy hubiese llegado antes.
O un poco después.
Solo se que me habría gustado que el hubiese llegado en algún momento en el que los dos estuviésemos bien.
Que tu no tuvieses un blanco en la espalda, que yo no fuese a una muerte inminente.
Tal vez parecía como si no me importase, como si creyese demasiado en mi, y lo hacía en serio. Pero al verlos juntos, a Luffy y a ti, sentía algo en el corazón que era inexplicable, como si tuviese miedo a perderlos, como si cada paso que me acercara a Teach, me alejara de ustedes.
Sé que todos piensan que no puedo hacerlo, pero para mí, para nosotros, solo hay dos salidas: Matarlo o dejarnos morir.
Estamos en sus manos, el sabe todo de mi, de ti.
No puedo dejarlo irse así como así. No se llevó solo una vida, ha puesto unas cuantas más en el juego. Entre ellas, la tuya en la mía.
Y a juzgar por tu mirada y tú falsa sonrisa, sé que piensas igual."
