Capítulo 24

Varios años en el futuro

Los ojos grises de Uchiha Sumiye observaban el horizonte al frente, su guardia desde la punta de un árbol le ofrecía una singular vista de las aldeas en el valle y del palacio sobre ellas, debía ser paciente, la única forma de encontrar respuestas a sus sospechas era observado y atrapando al idiota de Midomi justo cuando hacía su negocio sucio, esta vez si tendría las pruebas necesarias para terminar con ese hombre y la insana esclavitud con la que oprimía a esa pobre gente.

Sintió una presencia conocida debajo suyo y dio un suspiro seguido de una sonrisa de medio lado, no esperaba verlo tan pronto y tan lejos de su propia aldea, el muchacho era sin duda tan rebelde como lo era ella aún si no había relación alguna entre ellos, tan solo una mistad terminada en una fuerte pelea años atrás.

-¿Qué hace el hijo del Kazekage aquí? ¿A que has venido Iwao?– decía la chica mientras bajaba del árbol, el joven de cabello rojo y ojos color cielo tan solo le recibió con silencio, la seriedad marcada en su rostro rayaba en la ignorancia a ella, parecía un gesto ancestral arraigado en su familia, aunque no todos los miembros de la misma eran tan fríos como lo era él, su frialdad casi podía competir con la Uchiha, salvo que para esta última solía ser más una táctica que una característica.

- He venido como un favor al Hokage de la aldea de la hoja y a tu padre Uchiha Daiki, hay un llamado urgente para todos los miembros del clan Uchiha y ambos imaginaron que yo podría encontrarte fácilmente para hacerte volver

- ¿Fácilmente dices? – contestó molesta e incrédula la pelinegra

- Siempre fue capaz de rastrearte Sumiye-san

- Solo porque yo lo permitía – dijo la joven de ojos grises dando un paso al frente, estaba dispuesta a enfrentarse al pelirrojo si terminaba con su paciencia, sin embargo se contuvo analizando sus palabras, su padre jamás hubiera pedido un favor tan grande ni al Hokage ni al Kazekage, si no fuera por una situación importante – mi hermano, Katsuru… ¿también ha sido llamado?

- Aún no hemos podido contactar a tu gemelo, pero tu familia cree saber en donde se encuentra, pronto llegarán a él – contestó Iwao ganando unos segundos de silencio de parte de ambos, la joven Uchiha seguían analizando la situación, sus opciones no eran ni muchas ni buenas

- Se que mi padre nos ha llamado por algo urgente.. pero no puedo irme, no aún, Midomi debe caer ahora o su gente morirá – decía la chica dándole la espalda al pelirrojo, estaba tan cerca de terminar con su misión que no podía rendirse ahora, de pronto sintió al joven moverse, se acercaba a ella despacio deteniéndose justo a su espalda, ya podía sentir el calor de su masculino cuerpo junto al suyo, el muchacho era visiblemente más alto que ella, sin embargo pudo sentir sus labios cerca de su oído susurrando

- Entonces atrapemos juntos a ese hombre para que puedas volver a casa

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Tiempo presente

Había decidido seguir las instrucciones del hombre de negro, los tres días que había puesto de plazo finalmente habían pasado, era el momento, sin embargo esta vez no podía hacerlo solo, Sasuke se encaminó hasta la torre del Hokage seguido de Hinata quien se había empeñado en acompañarlo, le solicitarían ayuda aún si eso era un golpe a su orgullo

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Su destino era la pequeña y vieja aldea de los Monjes del Sol, estaban cerca, construida al centro del bosque de bambú, a unos cuantos pasos del río amarillo, se distinguía por los hombres que se decía se alimentaban solo de la energía del sol, estos hombres eran extremadamente conservadores, sus oraciones y meditación su más grande don y prácticamente sus únicas razones para vivir.

Naruto podía sentir la extraña paz que había en el ambiente gracias a los monjes, pero al mismo tiempo podía notar la carencia en el modo de vivir de los mismos, toda su religión se basaba en el distanciamiento de lo material, el hombre pleno podía vivir con lo esencial y solo lo esencial. El rubio sonrió de pronto entendiendo el plan del informante al que iban a buscar, este era el lugar menos pensado y más invisible ante las demás naciones, buscarlo aquí sería muy obvio y al mismo tiempo era el lugar más impredecible para encontrarle

- Oye teme ¿Cómo es que sabías encontraríamos al informante aquí?

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Kakashi se talló los ojos frustrado, no sabía realmente qué hacer con la solicitud que su ex alumno pedía, hablaba de notas, mensajes, ubicaciones, el informante de los Dragones Rojos y sobretodo… de un hombre vestido de negro que parecía un fantasma, ya había escuchado sobre el sujeto, algunos habían sido capaces de verlo según entendía, Sasuke, Hinata e incluso el mismo Iruka, habían estado frente a la misteriosa figura.

- ¿realmente podemos confiar en ese hombre Sasuke? La ruta para llegar a ese pueblo es… complicada

- No puedo garantizar la verdad en lo que dijo, ni siquiera sé si es una trampa, pero si queremos la verdad tendremos que arriesgarnos – dio un paso al frente el pelinegro – es ahora o nunca Kakashi, si quieres a los Dragones Rojos debemos encontrar al informante… ahora sabemos donde está….

- Sakura y Naruto irán con ustedes, necesitarás de un buen apoyo… en especial si es una trampa

- Te arriesgas a perder a tu mejor hombre al enviar a Naruto, Kakashi

- Prefiero pensar que cuido de mis mejores elementos

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Los cuatro jóvenes shinobi de la aldea de la hoja, se habían disfrazado como simples civiles pasantes, lo que menos necesitaban era llamar la atención de los monjes y de cualquier otro peligro en los alrededores. Caminaron a través de las viejas y maltrechas calles del poblado sin levantar alerta alguna y llegaron discretamente hasta una cabaña pequeña y apartada del resto de la población, el lugar estaba descuidado y parecía incluso abandonado

- Tal vez llegamos tarde – decía Naruto preocupado al notar que no había movimiento alguno en la cabaña, la única respuesta a su comentario había sido un gruñido de Sasuke quien dio pasos al frente para acercarse hasta la vivienda

- Sabemos que estás ahí, más vale que salgas en este instante si no quieres que te hagamos salir por la fuerza – grito el pelinegro obteniendo solo silencio como respuesta, más luego de unos segundos, el ruido de la puerta abriéndose les alertó y les hizo mirar a la figura femenina que ahora saltaba amorosa hacia el Uchiha, sus brazos alcanzando a rodearle por el cuello aún si sabía el muchacho lo odiaba – ¿Karin? – pregunto el pelinegro disgustado al reconocerla

- Sasuke-kun – habló la joven de cabello rojo en tono cursi mientras se sonrojaba por la cercanía con el apuesto hombre, sin embargo este irritado le tomó por los brazos y le empujó con rudeza tirándola al suelo para apartarla

- Esto ya no me sorprende, solo tu eres lo suficientemente estupida como para infiltrarte en un grupo como el de los Dragones Rojos

- Tenía que hacerlo, estaba preocupada por ti- contestó la chica levantándose mientras Naruto y Hinata continuaban sorprendidos por la revelación, Sakura por su lado sentía un gran coraje creciendo en su interior, aún y pese al paso de los años, así como de las diversas situaciones entre ellas, aún y luego de haber superado su amor por Sasuke, seguía detestando a la pelirroja coqueta que siempre se comportaba empalagosa con su compañero, sin pensarlo mucho dio un paso al frente decidida a sacarle toda la verdad a esa mujer, seguramente tramaba algún juego enfermo para conquistar al Uchiha

- ¿Tu eres el infiltrado?- grito la pelirosa - ¿Cómo es eso posible? ¿Por qué eres tu el informante? – decía mientras se paraba mejor frente a la chica de anteojos

- ¿Te sorprende?- contestó Karin también mirándola con el mismo desprecio – a diferencia tuya, yo estoy dispuesta a hacer muchas cosas por mi amado Sasuke-kun

- ¡¿Amado?! Por favor – exclamó Sakura - no hables de él como si hubiera sido tuyo de alguna forma

- Sakura…- susurro Naruto tratando de calmarla, sabía de los sentimientos poco amistosos que había entre ellas, sobretodo luego de lo que la otra mujer le había hecho a su novia en el pasado, aún así no podía dejarla hacerle daño… no a su familia …. – ya es suficiente…

- ¡Lo fue! – grito Karin sorprendiendo a todos los presentes, en especial a Hinata que ante la afirmación colocó una mano inconscientemente en su pecho a la altura de su corazón, podía sentir dolor con cada latido

- ¿Teme? – pregunto Naruto girando sus ojos a su compañero dudoso y sorprendido, le cuestionaba las palabras de la mujer de cabello rojo aún si en el fondo creía no eran ciertas, no le imaginaba involucrándose con ella, sin embargo no podía negar que el comportamiento de su amigo siempre dejaba espacio para las posibilidades más improbables. Sasuke guardó silencio, ni siquiera se molestaría en revelar las mentiras de su antigua compañera, siempre eran tan estupidas que a veces resultaban divertidas, Karin tenía mucha imaginación para cuentos que nunca eran ciertos. Su intervención no fue necesaria ya que al momento interrumpió Sakura furiosa con la otra chica

- ¿De que diablos hablas? Sasuke-kun jamás se involucraría de esa forma con alguien como tú

- Pero lo hizo- contestó Karin mirando al pelinegro llamando aún más la atención de Hinata – no he podido olvidar esa noche en el pueblo del valle de las plumas, esa noche en la que Sasuke-kun y yo compartimos una cama con nuestros cuerpos uno contra el otro mientras nuestro calor se mezclaba – dijo soñadora la joven de anteojos al tiempo que Sakura se llenaba de coraje mientras Naruto sentía asco, Sasuke por su lado cruzó sus brazos sobre su pecho mirando fijamente a la mujer que mentía abiertamente frente a él, era un movimiento osado de parte de la mujer que conocía bien las consecuencias de sus actos, sin embargo presentía lo decía solo por fastidiar a la pelirosa que odiaba. Ninguno había notado a Hinata que de pronto dio pasos hacia atrás girándose para salir de ahí, para encaminarse hasta el río que sabía no estaba lejos, no quería seguir escuchando las palabras de aquella chica que solo le acribillaban el corazón

- ¿Teme eso es verdad? – insistió Naruto

- No – dijo serio el nombrado no dejando lugar a la duda

- ¿Qué? ¿como puedes negarlo? – chilló Karin dolida y sorprendida por la actitud de su gran amor

- Lo único qué pasó esa noche fue que te intoxicaste con el veneno de la araña cola roja, pasaste toda la noche con alucinaciones debido a la fiebre, el único en esa habitación contigo fue Jugo obligado a cuidarte mientras los demás continuábamos con el camino

- Lo sabía – dijo Sakura con las manos en la cintura - era obvio que Sasuke-kun jamás pasaría una noche contigo

- Tu tampoco lo has tenido para ti, no eres nada de Sasuke-kun así que no puedes opinar al respecto

- Yo soy su amiga – gruñó la pelirosa parándose aún más al frente de Karin - no lo quiero de esa manera obsesiva y enferma como tú – continuaron las chicas discutiendo, su tono de voz cada vez más fuerte, Sasuke rodó los ojos y apartó su vista de las mujeres mientras Naruto hacía lo que podía por separarlas, fue entonces que noto la desaparición de Hinata, inmediatamente giró sobre sus talones para buscarla e ir tras ella, observó sus huellas en la tierra y las siguió sin percatarse de la sonrisa de medio lado del rubio quien imaginaba a donde se dirigía.

Hinata se había alejado de todo el barullo que la mujer de anteojos estaba ocasionando, sus palabras seguían clavadas en su cabeza y se repetían una y otra vez creando sensaciones desconocidas en la doncella de ojos perla, cansada y buscando la forma de olvidarlo todo se sentó en un tronco grueso caído junto al río amarillo, le llamaban de esa forma debido a que sus aguas sumamente transparentes dejaban ver la roca amarilla en lo profundo. El atardecer caía sobre el cielo y los ojos luna podían verlo reflejado en esas corrientes de agua clara.

- Hinata…- hablo tranquilo Sasuke detrás de ella, finalmente la había encontrado, quería decir más pero calló al notar a la joven girándose para mirarle

- No tienes que explicar nada yo… sé que sus palabras… no son verdad, yo confío en ti – sonrió – además no creo que ella ganara siquiera una mirada tuya… no con tu forma de ser – hablo la ojiperla en voz baja volviendo a sonreír ahora con algo de ironía, mas al momento se giró para darle la espalda nuevamente

- Sin embargo algo te molesta

- No es por ella o por ti, en realidad… - suspiro la peliazul oscuro - … en realidad soy yo en quien no confío y con quien estoy molesta, jamás me había sentido así… - decía mientras escuchaba como el joven se acercaba hasta estar a su lado – cuando escuche sus palabras, sentí dolor y… coraje, una furia que nunca antes había sentido, quería… que se callara, quería hacerla cerrar la boca por su osadía al decir… que tú habías sido suyo… yo…

- Estabas celosa – terminó el chico

- Si… pero nunca había sido algo tan fuerte, fue entonces que me di cuenta… – se giró un poco para mirarle - lo que siento por ti es muy fuerte y el saberme de alguna forma correspondida por primer vez me hace sentir…que pertenezco …yo, no estoy dispuesta a perder ese sentimiento, no de nuevo, no dejare que te alejen … de mi, quiero defender…lo que siento mío, y se que no debería pensar de esa forma, yo no soy tu dueña pero…

- Hinata – dijo el chico parándose frente a ella y luego colocándose en cuclillas para poder observarla a los ojos – ¿recuerdas lo que te dije esa noche en la cabaña cuando finalmente pude tenerte? – decía mientras pasaba un mechón de cabello azul detrás de la femenina oreja - te dije que sería tuyo, completamente tuyo si tú eras mía

- Sasuke…

- Soy tuyo y solo tuyo Hinata, y te aseguro que yo también estoy dispuesto a defender lo que es mío, y créeme, no me importa con quien tenga que pelear… por tenerte siempre conmigo – dijo el chico tomando los labios de su amada, por un momento le había sorprendido y la joven había tardado segundos en corresponderle, pero al momento se derritió completamente en sus brazos, ninguno pudo resistirse al calor que de pronto les estaba consumiendo, los besos se volvieron hambrientos mientras las manos de la joven se perdían en el oscuro cabello del muchacho que con maestría había perdido las suyas entre la ropa de la chica descubriendo uno de sus senos, su deseo afloró y les hizo demostrarlo, Sasuke ahora tenía ese pecho rosado y libre entre sus labios sacando suspiros de la dama mientras disfrutaba de el, una de sus manos bajaba ahora hasta sus piernas blancas y torneadas descubriéndolas al jalar de su falda y no se detuvo hasta dejar el sexo de la ojiperla solo cubierto por su delgada ropa interior. Sasuke dejó libre su miembro erecto ansioso por estar en su interior, tomó la tela que estorbaba su camino haciéndola a un lado con cuidado y se adentró en ella con suavidad, Hinata cubrió su gemido hundiendo su rostro en el cuello de Sasuke mientras este besaba su oreja con dulzura al tiempo que la embestía con su cadera. Se movieron al compás aumentando tan solo un poco la fuerza y profundidad de vez en vez, Hinata estaba tan extasiada que sin pensarlo rodeó con sus piernas la cintura del muchacho que dejó salir un gruñido al saborear mejor de su unión, estar en su interior era tan maravillosamente exquisito que su mente se desconectaba del mundo. Ambos llegaron al climax suspirando el nombre del otro, Hinata ronroneaba al sentir como el muchacho se corría en su interior con un gruñido.

Se separaron solo un poco pues no querían perder el contacto íntimo, tan solo buscaban recuperar el aliento sintiendo el calor del ser amado a su lado, el pelinegro dio un beso más en el cuello de Hinata para luego aspirar su dulce aroma, su promesa seguía en pie, nada le apartaría de ella

- Lo lamento – sonrió cansadamente el Uchiha aún oculto en el cuello de Hinata - no pude resistirme, deseaba poder sentirte… – dijo descubriéndose para mirarla aún agitado

- Yo tampoco pude resistirme, también quería sentirte mío - confesó la chica mirándole a los ojos con ternura

- Nunca lo olvides Hinata, soy solo tuyo, completamente tuyo… pídeme lo que sea y lo haré, dejaría correr sangre solo por ti…

- No eres un monstruo Sasuke

- Lo seré si te pierdo

- No lo harás …

Sakura y karin continuaban con la discusión, Naruto había tratado por todos los medios el separarlas o al menos calmarlas pero parecía imposible, sin embargo si se detuvieron al escuchar cómo la pareja de cabello oscuro regresaba a ellos, la mujer de lentes abrió los ojos desmesuradamente al notar las manos de ambos jóvenes unidas, ignorando a la kunouchi con la que había estado peleando se acercó hasta su amado shinobi a toda prisa

- Sasuke-kun… ¿pero que… está pasando? – pregunto la chica con urgencia y miedo ¿es que acaso el amor de su vida había sido capturado por alguien más?

- Karin, ella es Hinata y espero le respetes como es debido

- Pero … ¿como es que…? ¿Por qué ella…? después de todo lo que pasamos y de todo lo que podríamos ser … juntos… ¡No puedo creerlo! ¿Cómo me haces esto luego de todo lo que he hecho por ti? - grito molesta la pelirroja girándose en forma de berrinche

- Agradezco lo que hiciste, pero no cambia el hecho de que no somos, ni seremos nada

- Entonces… no viniste hasta aquí por mi, no por ayudarme a mi… dime ¿tan solo lo hiciste porque lo dijo ese hombre vestido de negro? – pregunto la de anteojos ganando la completa atención del Uchiha – ¿es que ahora obedeces órdenes?

- Él me guió hasta ti y si he venido es únicamente porque tú tienes información que me es útil ahora - ¿Un hombre de negro? Se preguntaron Naruto y Sakura, ellos no habían visto al sujeto pero por el tono de voz de Sasuke y Karin al mencionarlo, así como el leve nerviosismo en Hinata, podían entender que era alguien importante - ese hombre dijo que tenías información no solo de los Dragones Rojos, si no de algo de mayor importancia

- ¿Porque habría de decírtelo luego de tu rechazo? – pregunto la pelirroja cruzando sus brazos frente a su pecho al tiempo que miraba con algo de rencor al muchacho, el corazón de Hinata se estrujó al saber que ella era la causa de la disputa, con valor se acercó hasta la mujer de anteojos y ante el asombro de todos, tomó su mano para hablarle

- Por favor Karin-san, a ambas nos preocupa Sasuke-kun, si podemos ayudarlo es todo lo que cuenta- la pelirroja maldijo en su interior, no estaba del todo convencida, pero tampoco estaba preparada para la mirada dulce de la chica, sus ojos color luna eran tan bondadosos y bellos que simplemente era imposible ignorarlos o resistirse ante ellos. Suspiro en un gesto de rendición, había perdido la batalla contra esa tal Hinata así que no podía más que contar lo que sabía

- De acuerdo, no puedo creer que esté haciendo esto – refunfuño - los Dragones Rojos… son un grupo bien organizado que por mucho tiempo mantuvo a la gente hipnotizada con promesas sin sentido, usan el odio de las aldeas pobres contra los señores poderosos de la nación, así que no tienen problemas para encontrar aliados, su mayor problema parece estar relacionado con la gente de Suna y los líderes antiguos de las Tierras de las Aguas Termales, a estas alturas no me sorprendería si ellos estuvieran detrás del golpe de estado – decía la chica notando la atención completa de los shinobis a su alrededor – su campaña de odio… Termino llamando la atención de alguien más … un hombre de cabello verde y ojos rosados al que solo vi un par de veces mientras me hacía pasar por uno de ellos, Kykomena Kayane llego un día de la nada ofreciendo su ayuda a los Dragones Rojos, les proporcionaría provisiones, armas e incluso gente con una sola condición, lograr que con la guerra, tu Uchiha Sasuke salieras de tu escondite

- Eso es ridículo- gruñó el pelinegro - ¿porque hacer toda una guerra solo para matarme?

- ¿Es venganza lo que busca ese hombre contra el teme? – pregunto alarmado Naruto, sabía muy bien su amigo no había hecho más que enemigos durante sus viajes

- No lo sé con exactitud… pero ese hombre no trabaja solo, le escuche decir que sus acciones eran los deseos de su señora, lo único claro es que ha estado detrás de la familia Uchiha desde mucho tiempo atrás y ahora que sabe sigues vivo, decidió ayudar a los Dragones Rojos para llegar a ti

- Ese hombre ha aprovechado los motivos personales de los Dragones Rojos para hacerte salir – dijo Sakura – que mejor que la anarquía entre naciones para alejar la atención de ti y atacarte mientras los demás están distraídos, dejarías de ser el foco de atención de muchos otros

- Kakashi necesita enterarse de esto- interrumpió Naruto – si vamos a enfrentarlo también, el Hokage necesita saberlo, esto dejó de ser solo una guerra

- Regresemos a la aldea, Karin-san podrá decirlo todo una vez estemos seguros con el Hokage- hablaba Hinata, Sakura asintió al comentario acercándose a la mujer de cabello rojo

- Estoy de acuerdo con Hinata-chan, aún si eso quiere decir que tu desgraciadamente vendrás con nosotros – gruñó Sakura enfurecida mientras empujaba a la mujer al frente, sin embargo la pelirroja puso resistencia

- Déjate de tonterías y muévete – le dijo Sasuke cansado y molesto en un tono de voz que obligó a la nueva mujer a moverse de inmediato, el pelinegro se sumergió entonces en su pensamiento, su pasado le estaba alcanzando, su castigo por todo el mal que había hecho a gente no tan inocente estaba cerca, pero lo que más le preocupaba era su Hime, no deseaba arrástrarle a un destino doloroso y oscuro, de pronto la visión que Itachi le había dado tiempo atrás invadía su mente.

La noche les alcanzaría sin remedio y la aldea de la Hoja aún estaba lejana, Hinata se sentía ansiosa y algo temerosa al mismo tiempo, desde su salida de la aldea de los Monjes, la sensación de que alguien les observaba le mantenía en alerta y saber que aún faltaba una larga distancia por recorrer para llegar a casa, le traía malos recuerdos que solo incrementaban la tensión en sus nervios y músculos, Sasuke caminaba a su lado y podía sentir en ella ese nerviosismo, la tomó por la mano y con un suave jalón le hizo girar para que le mirara, sin embargo la atención de la chica estaba completamente perdida en los alrededores

- ¿Qué sucede? – pregunto el chico colocando una mano en su hombro para que se enfocara en él

- Lo siento no he querido preocuparte es solo que… siento como si alguien…

- Nos vigilara…yo también puedo sentirlo, es un grupo pequeño, siete personas por mucho, nos han seguido desde que cruzamos el valle

- ¿Por qué no han atacado aún?

- No lo sé – contestó el pelinegro indirectamente deteniendo el paso de los otros shinobis, la sola mirada de la pareja de cabello oscuro les hizo entender que algo andaba mal

- ¿Teme qué pasa? – se acercó Naruto sin notar que dejaba más distancia entre el, Karin y Sakura que estaban paradas un poco más adelante

- ¡Sasuke están aquí! – grito Hinata con sus ojos encendidos, más todo había pasado muy rápido, el ataque había comenzado

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Kakashi trataba por todos los medios de concentrarse en el libro de portada naranja entre sus manos, había pasado mucho tiempo ya desde que le leyera por última vez y ahora sentía estaba olvidándose del contenido del mismo. Sin embargo su intento fue frustrado nuevamente por su asistente que anunciaba la llegada de visitas molestas, los ancianos Hyuga estaban de nuevo en su oficina.

- ¿Y esta vez a que debo el placer de su visita? – preguntaba Kakashi mientras se recargaba mejor en su silla, los hombres y la mujer de edad avanzada tomaron sus respectivos asientos al frente suyo, un gran enojo estaba tatuado en sus rostros

- No se atreva a pensar de nosotros como tontos, sabe muy bien el tema que nos ha traído aquí – contestó Hyuga Ryoho, no tenía caso darle vueltas sin sentido a un asunto bien conocido por todos los presentes – vayamos al grano, Hyuga Neji… lo que ha hecho es una infamia – El peliplateado sonrió sin poder evitarlo, su máscara ocultando un poco el gesto, Tsunade había tenido razón después de todo- el maldito muchacho ha desafiado las leyes de nuestro clan, se ha atrevido a despojarse del sello de la rama secundaria de la familia sin autorización alguna

- Ha traicionado todos nuestros conocimientos, nadie había sido capaz de tal atrocidad nunca y menos sin el permiso adecuado - terminó Hyuga Yahiro

- Y además ahora ha escapado, el muy cobarde no ha vuelto a casa desde que nos desafió – comentó Hyuga Hyame – no me sorprendería si también hubiera desertado de la aldea

- Temo mis señores y mi lady que están equivocados- interrumpió el Hokage- el joven sigue en la aldea, sin embargo esta claro que ha dejado de ser un Hyuga, ustedes mismos se lo hicieron saber cuando le rechazaron luego de la guerra, si no me equivoco fue debido a que perdiera su poder ¿no es así?

- Hokage-sama lo que pase con los miembros de nuestro clan, es asunto único y exclusivo de nuestro clan, nadie puede intervenir, ni siquiera usted, aunque no sería extraño si tuviera algo que ver con la pérdida de su sello – hablo de nueva cuenta Hyuga Ryoho

- Soy increíblemente bueno en todo lo que hago, pero ni siquiera yo tengo tanto poder o talento para hacer tal acto, tal vez deban preguntarse si el joven a quien dejaron de considerar como uno de ustedes, resultó ser más que un prodigio – dijo el Hokage ganándose la mirada de desprecio de los ancianos

- ¿En donde está? ¿lo sabe? Si lo sabe exijo me responda, ese muchacho debe regresar a casa y recibir el castigo apropiado por su atrevimiento

- Señores, Neji-san ya no es uno de ustedes, de hecho debo informarles que ahora forma parte del clan Uchiha

- ¡¿Pero que dice?! - Se escandalizaron los ancianos del consejo

- Juró lealtad al señor de los Uchiha, ahora le servirá fielmente a él – contestaba Kakashi recargándose ahora en el escritorio, la verdad es que disfrutaba de las muecas en el rostro en los viejos que no podían contener su frustración, ellos ya no podrían hacer nada para regresar a Neji con los Hyuga

- Eso no es posible- se levantó Hyuga Ryoho - no puede hacer tal cosa y menos con ese maldito clan, no puede jurarle servicio a un demonio

- Neji-san tiene todo el derecho de jurar lealtad a quien desee, es un Shinobi libre después de todo

- Pero…

- Oficialmente sirve al clan Uchiha, por lo que no tienen forma de intervenir en sus obligaciones, a menos claro que deseen una guerra entre clanes, no la mejor opción considerando el poder que tiene Uchiha Sasuke quien además es mi ex alumno así como mi protegido ¿estoy siendo claro con lo que quiero decir?

- Si Hokage-sama – decía Hyuga Ryoho dando la señal a los otros para levantarse - Nos retiramos en vista de que no conseguiremos nada, pero antes de irnos le recuerdo que usted es el Hokage y espero reconsidere su lugar, no puede seguir interviniendo en asuntos … propios de cada clan, si continúa podría ser usted quien comience una guerra – no hubo más palabras, los hombres y la mujer se retiraron dejando en silencio la oficina, pero duró poco al ser interrumpido por la asistente de Kakashi nuevamente

- Hokage-sama– decía Arhina mientras entraba de golpe en la oficina – el grupo de Naruto-san ha regresado, sin embargo temo que sus condiciones no fueron las más óptimas – dijo la chica ganando un gesto de sorpresa del peliplateado quien dirigió su atención a ella- fueron enviados al hospital, Tsunade-sama se está haciendo cargo de ellos ahora mismo

- Iré enseguida – dijo el Hokage levantándose de su asiento para salir a toda prisa hasta el recinto médico donde Tsunade ya esperaba por su llegada en los pasillos fuera de las habitaciones, su semblante serio y pensativo preocupó un poco al peliplateado quien comenzaba a pensar lo peor, sin embargo desvió su pensamiento al ver en ella cierta calma

- ¿Como están? ¿Qué sucedió?– pregunto sin rodeos el hombre de la máscara tan solo con estar frente a ella

- Todos están fuera de peligro, aunque por el momento no están totalmente bien- dijo la mujer cruzándose de brazos- al parecer fueron atacados y envenenados con bombas de humo … y aunque admito fue un químico muy fuerte el que usaron, no creo que fuera para hacerles daño, al menos no a ellos

- ¿A que te refieres? -Insistía Kakashi

- El Uchiha es el más perjudicado, el veneno no era mortal y … físicamente no está mal, logramos sacar el químico de su sistema, sin embargo ahora esta sufriendo de ciertas alucinaciones, está estable y estará en observación está noche…pero.. Kakashi, ese veneno era algo que pudo hacerle mucho más daño, sin embargo la dosis… no fue la exacta para darle muerte, al menos no a él …. – el peliplateado cruzó los brazos frente a su pecho también mientras razonaba las palabras de la rubia ¿Qué clase de ataque había sido ese? Si no era para los chicos…¿entonces para quien? - Hinata presentó ceguera temporal y algunas heridas menores en los brazos, Sakura tenía gran cantidad de veneno en los pulmones, sin embargo el daño no fue severo, Naruto solo tenía cortes poco profundos en el pecho y el informante… tenía una herida en la espalda grave, tuvimos que hacer cirugía, pero ya está recuperándose ... Kakashi creo que debes hablar con Naruto sobre todo esto, él está en la sala esperando noticias de sus compañeros

- Lo haré… gracias por ayudarlos querida Tsunade - El Hokage se encaminó hasta donde se encontraba su alumno, su semblante algo tenso demostraba la preocupación que seguramente sentía por sus compañeros, en especial por la pelirosa que aún no despertaba del tratamiento al que le habían sometido para quitar el veneno de su cuerpo, Kakashi se acercó despacio sorprendido al ver que el rubio ni siquiera había notado su presencia ahí - Naruto – dijo el peliplateado finalmente llamando la atención del muchacho – me alegra ver que te encuentras bien

- Fue una emboscada… – habló el campeón de la aldea casi en un susurro- ellos… eran… fue como si nos hubieran estado vigilando todo el tiempo… Hinata-chan fue la primera en notarlo pero ya era muy tarde, nos… nos atacaron con una especie de bomba de humo… a ella la dejaron ciega para que no pudiera advertirnos nada, trate de ayudarla pero luego el ataque cayó sobre Sakura quien protegía a Karin … y… Sasuke-teme estaba fuera de control… más no pudo hacer nada contra el veneno… todo paso tan rápido …

- Karin… es el informante – afirmaba el Hokage entendiendo todo ahora

- Kakashi-sensei… yo me distraje, Sasuke-teme si ataco al enemigo pero yo me distraje… y usaron esa oportunidad para golpear a Karin… nos derrotaron con nada más que bombas de humo

- Naruto no te sientas mal por eso, sabían lo que hacían, ese veneno…

- El ataque no era para nosotros – interrumpió Naruto- era una emboscada organizada, pero no para nosotros… ellos esperaban a alguien más y nosotros nos atravesamos en su camino

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Pobres idiotas, pensaba el hombre vestido de negro quien se levantaba luego de registrar uno de los cuerpos sin vida, no quedaba nada relevante en ese hombre pero su muerte en ese lugar era evidencia de que sus acciones habían llamado la atención de los asesinos de la misteriosa Kykomena Sadashi

- Impresionante … los Dragones Rojos se atrevieron a poner una trampa… para mi… que ilusos – rió para si mismo el de la máscara negra mientras recorría el sendero cubierto por los cuerpos de los atacantes del Uchiha, les había dado alcance pero ya era muy tarde, el pequeño grupo había salido vivo pero herido del combate, al menos ahora estaban de regreso en la Aldea de la Hoja. Se inclinó cerca de uno de los hombres muertos nuevamente confirmando lo que temía, estos soldados que se habían atreviendo a usar el ataque que tenían planeado para él contra Uchiha Sasuke , no eran más que simples humanos, civiles engañados - ¿Por qué la señora Kykomena enviaría hombres comunes para matarme? – susurró el encapuchando ahora colocando su atención en los restos de los envases de las bombas, aún conservaban parte del líquido que había sido evaporado para producir aquel extraño humo, tan solo al acercarse al envase pudo notar una leve molestia en su cuerpo, ese veneno era fuerte, muy fuerte… especialmente para el – malditos… ¿Qué han hecho? ¿Qué es lo que saben?

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Naruto aún esperaba afuera de la habitación de Sakura, Tsunade había entrado desde hacia un par de minutos para una revisión, y su tardanza para salir estaba volviéndolo loco, más la puerta finalmente se abrió revelando una sonrisa en la rubia, la pelirosa había despertado.

El campeón de la aldea solo deseaba entrar a verla, sin embargo poco antes de lograrlo fue detenido por Tsunade quien le advirtió que la joven de ojos jade no recordaba la batalla, tendría que ser cuidadoso de no estresarla demasiado con los detalles de la misma,

El rubio abrió la puerta de la habitación observando inmediatamente a Sakura sentada sobre la cama, le joven levantó su vista y una sonrisa se pintó en su rostro, el muchacho corrió a ella abrazándola dejando incluso salir un par de lagrimas de sus ojos

- ¿Naruto que sucede? Pareciera que no me hubieras visto en años– decía la pelirosa mientras acariciaba los cabellos dorados como el sol

- Creí que no te volvería a ver

- Tan terrible… fue la batalla…¿Qué sucedió? – pregunto la chica confundida ¿Qué podría haber pasado como para que el muchacho de ojos color cielo estuviera tan preocupado por ella?

- Lo importante es que estas bien ahora, todos hemos regresado a salvo – pronunciaba serio el rubio colocando una mano en la mejilla suave de la joven

- Pero Naruto…

- Confía en mi – le interrumpió – ahora recupera tus energías…- susurro con dulzura dando un beso muy rápido en los labios de Sakura, la pelirosa seguía confundida pero dejó que su campeón le acomodara mejor en la cama para que pudiera seguir descansando, lo observo mientras tomaba asiento a su lado y lo último que vio de él antes de cerrar sus ojos fue su sonrisa.

Naruto la observó durmiendo, en su interior agradeció a todos los dioses por tener sana y salva a la doncella, la sola idea de perderla le lleno de preocupación, sus vidas no serían eternas más la muerte no le asustaba siempre que hubiera disfrutado de una vida feliz con ella, ya no podía esperar más, ya no tenía mas dudas, era momento de unir su vida a la de ella.

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Hinata no se había apartado de Sasuke desde su llegada al hospital, estaba sentada a su lado pendiente y preocupada por el muchacho, los efectos de la bomba de humo aún le hacían ver borrosas algunas imágenes, la ceguera había pasado pero continuaba recuperando su vista poco a poco, giró sus ojos al pelinegro, podía sentir que estaba inquieto dentro del sueño que le habían provocado con el sedante, había sido necesario tranquilizarlo pues reaccionaba de manera confusa a los espejismos y visiones que le provocaba el veneno, su mente parecía transportarlo a mundos y vivencias diferentes y aunque le habían limpiando del químico, Tsunade-sama afirmaba continuaría con esos lapsos borrosos al menos por esa noche.

Sueño de Sasuke

El pelinegro observaba desde lejos como la chiquilla que tiempo atrás había conocido en el estanque, dedicaba su tiempo a seguir de manera secreta al idiota de cabello rubio, no se explicaba que era lo que le llamaba tanto la atención a la ojiperla como para posar su mirada en el huérfano de la aldea.

Huérfano, él también lo era ahora, su hermano mayor había exterminado a su clan dejándolo vivo a él, solo con los recuerdos de los buenos tiempos con su familia, los maravillosos e inocentes años en los que había conocido a la niña de ojos perla cuya pureza había llamado su atención.

Irónico, aún ahora en la academia, la princesa Hyuga levantaba su curiosidad, Sasuke le había visto tomando el último y más alejado asiento del salón de clases y sabía pocas veces entablaba conversación con alguien, ella era incluso, la única que parecía no estar enamorada ciegamente de él, por el contrario jamás le había visto girar su mirada luna en su dirección así que por increíble que pareciera Uchiha Sasuke era invisible para ella. Por varios meses le observó, perdía sus ojos en su figura cuando estaba seguro no le miraba, y como la mayoría del tiempo así sucedía, había logrado aprender mucho de ella, sabía que le gustaban las cosas dulces, que tenía una actitud inocente y difícilmente llegaba a tener conflicto alguno con alguien más, siempre trataba de resolver los problemas de otros, se preocupaba por ellos y buscaba todos fueran felices de alguna forma, todos menos ella. A veces pasaba que su curiosidad por la joven era tan grande que le seguía hasta su casa, se adentraba a escondidas en los terrenos de la familia Hyuga y aguardaba entre las sombras, había visto como era tratada, como su padre le menospreciaba del mismo modo en el que su propio padre le había hecho sentir menos a él, sin embargo ella lo soportaba, decían que su carácter era débil por ser dulce, pero solo una persona de carácter fuerte y temple firme podría soportar los malos tratos que su familia tenía con ella.

Un día le encontró dormida bajo la sombra de un árbol cerca de los terrenos de entrenamiento público, al parecer había estado ejercitándose sola y el cansancio le había ganado, los rayos del sol que morian por el atardecer, bañaban su figura iluminándola, llenándola de una esencia mística maravillosa que no alcazaba a comprender, esa escena se había grabado en su memoria como la más hermosa que hubiera visto en sus doce años de vida. A partir de esa visión había comenzado a notarla más en la academia y de pronto la idea de que gustaba de ella, había brotado en la mente de Sasuke, aunque aún era muy orgulloso para aceptarla y mucho más para hacer algo al respecto, no tenía tiempo suficiente como para perderlo por una niña, su venganza y la promesa de muerte para su hermano eran su único objetivo, además Uchiha Sasuke no buscaba hablar con las niñas, las niñas eran quienes morian por hablar con el y por ahora con verla diariamente, con perder sus ojos en la belleza y bondad que despedía la niña Hyuga era suficiente.

Los equipos se habían formado y Sasuke había terminado con el idiota de la aldea y la fastidiosa niña de cabello color dulce como compañeros, ya era insoportable tener al escandaloso rubio gritando todo el tiempo como para además sufrir el constante acoso de Sakura quien se decía enamorada de él. Suspiró notando a lo lejos al equipo ocho que habían tenido la fortuna de tener la luz de la niña de ojos luna para ellos, como deseaba haber sido él quien compartiera entrenamientos y misiones con la chiquilla, irritado despejó aquella idea de su cabeza aunque sabía su curiosidad y gustó por ella se estaba convirtiendo en otra cosa.

(- - -)

Tuvo que dejarla atrás como tuvo que dejarlo todo, tenía que ser más fuerte, tenía que cumplir con su objetivo principal, con su venganza y para ello tenía que ser más fuerte, la maldita serpiente prometía eso y mucho más así que la decisión estaba tomada, se marchaba y ahora mientras veía a Sakura buscando por todos los medios detenerlo su único remordimiento caía en Hinata, en la niña de ojos luna a quien no podría volver a ver jamás y es que reconocía tenía sentimientos fuertes por ella, su atracción se había convertido en gusto pero su gusto se estaba convirtiendo en ...amor… no estaba muy seguro al respecto ¿Cómo podría si nunca antes había sentido algo parecido? Pero de lo que sí estaba seguro, era que no quería dejarla, no quería que la luz que veía en ella se alejara y lamentaba nunca haber siquiera cruzado palabra alguna con ella, aunque tal vez había sido lo mejor, su tiempo admirándola le había mostrado que la joven Hyuga gustaba de alguien más, Naruto era un idiota que no sabía la suerte que tenía. No importaba, era momento de partir y con el tiempo seguramente la olvidaría.

(- - -)

Los años siguieron pasando y el destino le haría encontrarse con ella en el bosque, ella no le había visto pero él no perdía detalle alguno mientras le observaba desde su escondite, los años habían convertido a la niña en una hermosa joven de cabello largo en tono azul oscuro que se movía tan delicadamente con el viento que no había duda de lo sedoso y suave que era, su rostro de belleza pura se había vuelto femenino y atractivo, su labios carnosos le llenaban de deseo por probarlos y sus ojos, tan brillantes como la luna, tan llenos de bondad y verdad no habían perdido su esencia y belleza con los años. Creía haberla olvidado pero un simple vistazo a ella le había hecho caer con más fuerza, ya no había forma de negarlo, estaba enamorado de ella.

Se volvió a encontrar con ella en el campo de batalla, estaban lejos uno de otro, cada uno perdido en sus batallas, pero la había visto sufrir, sintió su dolor y la encontró mucho después de que la tragedia la golpeara, su primo, Neji Hyuga la había salvado de la muerte sacrificando su propia vida, estaba destroza y él moría por confortarla, pero había alguien más con Hinata, Naruto estaba a su lado y era él quien curaba su dolor, mientras Sasuke daba la vuelta para retirarse con el corazón destrozado por su cobardía y con el único deseo de poder olvidarla

Todo había terminado, la guerra había pasado, algunas otras peleas tocaron a su puerta pero la paz parecía finalmente haberse establecido en la Aldea de la Hoja, incluso Sasuke había regresado permanentemente gracias a su amigo aún y después de que ambos perdieran su brazo. Ahora el rubio finalmente sería nombrado Hokage y no solo eso, había abierto los ojos y había descubierto a Hinata frente a él reconociendo lo que sentía por ella, el amor de la chica sería finalmente reciproco.

(- - -)

La vio caminar al altar con un hermoso vestido blanco que resaltaba su belleza, había sido una imagen tan hermosa como dolorosa al entender que ella desposaba a otro hombre, al saber que sus sentimiento por la Hyuga ni siquiera serían conocidos por ella, ya era tarde, el silencio de su corazón latiendo por ella sería eterno, no podría nunca traicionar a su amigo y sabía no había forma de hacer cambiar el corazón de Hinata, ella ya se lo había entregado por completo a Naruto

Luego de algún tiempo y en vista de que todos habían seguido con su vida por delante, y con su inquietante necesidad por no quedarse solo, había aceptado a Sakura, se quedaría con ella aún si su eterno amor era solo para Hinata, no había dejado de amarla en ningún momento pero ella nunca sería suya, siguió admirándola desde lejos, soñando con un mundo en donde el vientre redondo de la doncella, cargaba con el hijo que habían creado juntos, que sería la madre de los pequeños miembros de su restablecido clan, ese era un sueño maravilloso, una fantasía que ahora ya nunca se haría realidad, Hinata se veía tan adorable embarazada, pero no era a su hijo a quien engendraba y no era su anillo el que portaba en su dedo, no, Uchiha Sasuke había sido un completo cobarde, había cumplido con objetivos de vida que al final hubieran sido más satisfactorios si se hubiera quedado con ella, si se hubiera confesado con la mujer de sus sueños, con la verdadera y única dueña de su corazón, pero ella le pertenecía a otro, Naruto se la había arrebatado sin siquiera saberlo, y no lo culparía por no dejarla ir, el maldito era un afortunado.

¿Por qué nunca se lo dijo? ¿Cómo pudo permitir que alguien más se la llevara? ¿Qué alguien más la apartara de su lado? Si tuviera otra oportunidad haría las cosas correctamente, se lo confesaría y la tendría como su reina … pero ahora ya era tarde y se conformaría con verla feliz desde lejos mientras él era miserable….

(- - - -)

La mujer en silla de ruedas continuaba viendo el horizonte desde el balcón de la mansión, el nuevo Daimyo de la Tierra de las Aguas termales había recibido visitas, no de las más agradables pero si por desgracia de las más importantes, la discusión no había parado desde la llegada del hombre de cabello verde y ojos rosas que exigía respuestas luego del gran fracaso de la última misión

- ¿Por qué atacaron? Ellos no eran el objetivo – pregunto el hombre recién llegado mientras caminaba muy despacio de un lado a otro de la sala con las manos tras su espalda, parecía relajado aún después de la gran falla de su socio… no él nunca fue su socio, tal vez debería llamarlo subordinado, después de todo Nakadima Osamu había perdido poder y credibilidad con todos los miembros de los Dragones Rojos, aún si se había convertido en Daimyo

- Kykomena-sama – reverenció apenado Osamu - mis hombres aún no divisaban al sujeto de negro, aguardaban por su llegada para emboscarlo, pero el camino de la pelirroja traidora se atravesó con el de ellos primero, no podíamos dejar que Karmin escapara y revelara nuestros secretos, era el momento perfecto para eliminarla

- ¿Karmin? – sonrió el hombre- Tan siquiera sabes que ese no es su verdadero nombre – le miro con burla el de ojos rosas- no era el momento correcto, estaba acompañada de los mejores shinobi de la Aldea de la Hoja, fue insensato de su parte atacar al alguien cien veces más fuerte que ellos

- Mi señor… por favor lo qué pasó..

- Solo quiero recordarte – interrumpió Kykomena-sama - que no estás en posición de desperdiciar hombres, yo tendría más cuidado con mis números si quisiera ganar una guerra

- Teníamos que hacer algo por detenerla – habló finalmente la mujer en silla de ruedas girándose para encarar al peliverde- no podíamos permitir que liberara nuestros secretos, secretos que lo incluyen también … mi señor

- Tu eres la líder aquí, deberías abrir tu mente un poco más si quieres dirigir a los Dragones Rojos a la gloria, la información que tiene esa mujer no importa ya, que diga todo lo que sabe, que sus poderosos shinobis disfruten su ilusa idea de que lo saben todo, para cuando terminen de entender lo mucho que les aventajamos ya será muy tarde – suspiró Kykomena-sama – en fin, no podemos seguir lamentando el pasado, es mejor que comiencen con los preparativos para iniciar esta guerra

- ¿Qué hay con el hombre de negro? Se está acercando demasiado, podría intervenir en nuestros planes – pregunto la anciana en silla de ruedas fastidiada

- Deja que lo intente, ahora mi señora se encargará de él y de la vieja de las cuevas- decía el hombre de cabello verde mientras dirigía sus pasos a la salida, sin embargo se detuvo justo a un lado de Osamu – tienes suerte, si no hubiera sido por la información útil que brindaste del Uchiha, mi señora no te hubiera perdonado, te sugiero no te vuelvas a equivocar – y con eso se retiró dejando en el Daimyo un semblante de miedo y arrepentimiento, jamás debieron aceptar la ayuda de esa gente.

(- - - - -)

Un toque en la puerta le hizo girarse para encontrarse con Naruto entrando en la habitación, el rostro de Hinata dibujó una sonrisa al verlo aún que también mostraba el cansancio por el poco reposo que la chica había tomado, desde que Tsunade le atendiera y le dijera que estaba mejor, no había dejado el cuarto de Sasuke, simplemente había permanecido sentada a lado de la cama del muchacho, ni siquiera se había cambiado la bata de hospital con tal de estar junto al pelinegro, sin duda cuando Hinata decidía encargarse de alguien, lo daba todo al hacerlo, sobretodo si era un ser amado.

- Hinata-chan, creo que tu también necesitas recuperar tus energías, el teme está fuera de peligro

- Quiero estar aquí cuando despierte Naruto-kun, tal y como tú estuviste con Sakura-san cuando ella lo hizo

- Lo siento tienes razón, lo entiendo, no debí recriminar nada – sonrío el muchacho de cabello dorado acercándose más a ella – aún así procura dormir un poco, si no el teme se preocupará cuando despierte – hablo el chico al tiempo que ponía una mano sobre la mano de Hinata logrando que esta se sonrojara- será mejor que me vaya, no quiero que Sakura despierte sola – la sonrisa pícara pintó el rostro del rubio que se encaminó a la puerta más se detuvo al oír la voz de Hinata

- Gracias por ayudarnos antes Naruto-kun, sobrevivimos gracias a ti

- No creo que hiciera mucho, a decir verdad creo que fue por mi descuido que todo terminó mal

- Tu nos salvaste Naruto-kun, ayudaste y salvaste a Sasuke … gracias - dijo la joven dando un leve y amistoso abrazo al muchacho, si no hubiera sido por el, no hubieran llegado con el pelinegro herido al hospital a tiempo.

Sasuke escuchó voces y levemente abrió los ojos, más la imagen que vio al frente le lleno de furia, Naruto estaba ahí, en su habitación frente a él abrazando a su princesa, no lo quería cerca, sabía la historia de ese viejo amor y eso lo convertía en una amenaza, se llevaría a su Hime, se la arrebataría, el pelinegro estaba convencido su amigo había recapacitado, seguramente había notado lo maravilloso de la chica, extrañaba la atención que le ponía y la quería de regreso, la quería para el y trataba de reconquistarla, lo podía notar en el sonrojo en las mejillas de la ojiperla, no iba a permitirlo, no dejaría que se la arrebataran, en un rápido movimiento se levantó de la cama y sin que ninguno de los presentes lo notara tomó a Naruto por el cuello y lo estampó en la pared cortando poco a poco su aire, Hinata asombrada y asustada por lo que veía corrió hacia los muchachos tomando del brazo del pelinegro para apartarlo, pero parecía simplemente imposible

- ¿Teme … que demonios? – preguntaba con dificultad y sorprendido Naruto mientras trataba de liberar la presión que tenían las manos del Uchiha sobre su cuello

- No dejare que te la lleves ¿escuchaste bien? ella es mía - hablaba el joven heredero con voz amenazadora, sus ojos comenzaban a pintarse de rojo llenando aún más de furia su cuerpo

- Sasuke ¡basta! – gritaba Hinata al tiempo que jalaba del brazo derecho del chico para detenerlo, tenía que sacarlo de aquel estado o terminaría matando a su mejor amigo

- No vas a quitármela, no voy a permitirlo – apretó un poco más el agarre Sasuke - te matare si lo intentas

- ¿Intentar …que?...¿de … que diablos… hablas?- continuaba Naruto pero sus palabras caían en oídos sordos por el rencor que embriagaba al otro chico

- Quieres llevarte a mi Hinata… se lo que haces…

- Por su puesto que no…yo no … la estimo … de esa forma…. ¡suéltame!

- ¡Sasuke tranquilízate! no es lo que crees, Naruto-kun está con Sakura-chan… tu y yo estamos juntos – decía Hinata mirando a los confundidos ojos rojos

- Tu y yo …. – susurró el Uchiha finalmente posando su mirada en ella

- Si, somos nosotros dos, solo nosotros dos Sasuke, Naruto esta en el pasado para mi – contestaba la ojiperla colocando una mano en la mejilla de su amado, el rubio por su parte sintió una leve punzada en su estómago al escuchar ese último comentario… ¿de verdad Hinata-chan le había… olvidado por completo? ¿En tan poco tiempo? ¿A dónde se había ido ese amor que siempre le profeso?

- Yo… Hime… no sé qué me pasa … yo… – decía el pelinegro soltando a su amigo que se desplomó en el piso, de pronto un mareo sacudió a Sasuke y estuvo por caer al suelo si no es por Hinata que estaba ahí para apoyarle, la ojiperla se giró a Naruto y con un gesto le dijo que se marchara, el rubio lo hizo sabiendo que por ahora era lo mejor. Una vez estuvieron solos, la joven junto fuerza y con cuidado trato de llevar al pelinegro de regreso a su cama, pero el muchacho detuvo su paso y se giró para quedar de frente a ella, posó sus manos en las mejillas blancas y suaves de su dama perdiendo un poco el equilibrio, lo que logró que la ojiperla diera unos cuantos pasos hacia atrás recargando su espalda en la pared, ahora el desorientado hombre la tenía atrapada – no puedes dejarme Hinata-Hime… no me dejes…

- Jamás te dejaría Sasuke… soy tuya y solamente tuya…como tu eres mío ¿recuerdas?

- Tu eres mía y solo mía… y yo soy tuyo… completamente tuyo …

- Sasuke, debes descansar, aún no han pasado por completo los efectos del veneno…

- No… no… te apartarán de mi lado si duermo….

- Voy a estar contigo … - tomó su rostro entre sus mejillas – siempre… - y en un movimiento suave, le besó con ternura, movió sus labios sobre los del joven que era quien se quedaba congelado esta vez ante el gesto, pero le correspondió aún si seguía confundido. La ojiperla enredó sus manos en el cuello del cuerpo masculino que se moldeaba mejor al suyo, más de pronto Sasuke soltó sus labios dirigiéndose a sus mejillas y luego a su oído

- Quiero que estés conmigo para siempre … - susurraba el pelinegro mientras sus manos se movían por los lados de la cadera de su Hime levantando poco a poco la bata de hospital que portaba la chica

Hinata comenzaba a sentir el mismo fuego que había sentido junto al río, y sin saber de donde había tomado valor, jalo los hilos de la bata del muchacho en su nuca y le abrió lo suficiente para dejarla caer por su esculpido y desnudo cuerpo.

- Sasuke…- el Uchiha no necesito mayor invitación, su nombre entre un susurro y un gemido fue suficiente para enloquecerlo, para pintar sus ojos de rojo demostrando el deseo que tenía por ella, tomó con suavidad la pierna izquierda de su princesa y jaló de ella hasta lograr que rodeara su cintura, su miembro conectó con la intimidad de la chica sin penetrarla, pero sentía su calor y humedad que era maravillosamente excitante

- Hime… déjame sentir que eres mía … y demostrarte que soy tuyo – decía pelinegro mientras finalmente la despojaba por completo de la bata admirando su bellos y rosados senos, era tan perfecta, estaba hecha para él y solo para él, tomó su blanca y torneada pierna derecha y la unió a la otra extremidad haciéndola rodearle la cadera, le levantó cual pluma y con el movimiento la aseguro y la penetro, se había deslizado en ella con facilidad y ansioso comenzó con su movimiento, los senos de la chica se sacudían deliciosamente frente a sus ojos, sin embargo se concentró en sus labios que dejaban salir dulces gemidos, adoraba escucharla pero adoraba más la miel de esos labios así que les tomó de nuevo mientras su miembro seguían entrando y saliendo de ella. La posición era exquisita y permitía que Hinata sintiera como su amado llegaba más profundo y con más fuerza, la llenaba por completo y le robaba el aliento besándola apasionadamente

Estaban llegando al límite, su agitación demostrada en sus respiraciones pesadas, en los espasmos que de pronto les dominaron, Hinata fue la primera en dejarse llevar por la explosión de placer y Sasuke pronto le alcanzaría, invadió su cálido cuerpo con su semilla mientras decía su nombre, luego de unos segundo que usaron para recuperar la respiración, el joven salió de ella y la dejó descender observando como por sus hermosos muslos se deslizaba parte del líquido blanco y cálido que había dejado en ella.

- Sasuke… - pronunció aún agitada la chica mientras tomaba de la mano del atractivo hombre – aún debes… descansar … - comenzó a jalar de él entonces para llevarle hasta la cama pero poco antes de llegar, el pelinegro se detuvo y le hizo girar para que le mirara, posó su mano en su mejilla y miró aquellos ojos perla que demostraban el mismo cansancio que los ahora negros de él

- Te quiero a mi lado … para siempre… Hime…

- No pienso dejarte… - contestó la chica jalando nuevamente de él logrando que se sentara en la cama y luego de un leve empujón se recostara

- Hime… yo… quiero que estés conmigo… Hime… mi esposa…serás mi hermosa esposa…- decía Sasuke mientras el sueño comenzaba a derrotarlo, mientras el corazón de Hinata se desbocaba ante el comentario

(- - - - - -)

La primera hora de la mañana había sido designada como el momento para la entrevista, Kakashi había llegado temprano al hospital pero no había sorprendido a Tsunade, era tiempo de saber la verdad, ambos entraron al cuarto de Karin quien luego de la cirugía para cerrar su herida, había sido llevada a una habitación con un sello y un par de esposas de chakra en su cama para mantenerla controlada, podría ser su informante real pero no podían no tener cautela con ella. El Hokage se acercó notando que la pelirroja estaba despierta, no veía miedo alguno en ella, por el contrario la seguridad marcada en sus ojos retaba la del peliplateado

- Por favor… me siento débil… - lloraba la de ojos color cielo - aún no estoy recuperada… por favor suelte mis ataduras, disminuyan mi dolor- decía Karin con dolor en el rostro y la voz entrecortada

- Puedes cortar con el teatro, sabemos perfectamente bien que te has recuperado por completo – decía Tsunade con las manos en la cintura

- Esta no es forma de tratar a quien les está salvando la vida

- Aún no puedes justificar ese argumento - dijo Kakashi tomando asiento frente a la cama de la pelirroja – tal vez puedas si nos dices todo lo que sabes – la joven miró al hombre desconfiada, la única razón por la que seguía con vida era porque mantenía información valiosa en su cabeza, sin ese tesoro era muy probable que el Hokage le mandara a la cárcel o peor - habla Karin, no creo que prefieras que usemos a Iruka para tomar lo que necesitamos

- Lo haré… pero ….¿Qué pasará conmigo una vez obtengan lo que necesitan? ¿Ese hombre de negro… volverá para atormentarme?

- No debes preocuparte por él ni nadie más – Otra vez ese hombre de negro, pensó Kakashi – estarás segura y vigilada en la aldea, y si te comportas, puede que te dejemos ir – Karin lo pensó un poco más, el trato no le agrada del todo, pero si quería ayudar a su amado Sasuke-kun tendría que cooperar aún si eso le costaba la libertad, lo daría todo por el, volvió a mirar al peliplateado que con un gesto le indicó iniciará con su relato – ¿como es que terminaste involucrada con ellos?

- Cuando nuestro grupo con Sasuke-kun se desintegró, me quede sola, al menos por un tiempo… y terminé involucrándome con quien no debía- se quejó la chica – me dieron por muerta y me dejaron en el bosque de la muerte para desaparecerme, cuando desperté estaba en una aldea extraña con un grupo de gente que cuidó de mi, una mujer llamada Kumiko usó sus habilidades de médico para ayudarme, ella me dijo que yo era fuerte, sabía que no era cualquier persona y que si quería continuar con vida y con un futuro mejor, debía unirme a ellos esa noche, fue cuando se marcharon del bosque, cuando todo comenzó- seguía recordando – me quede con ellos y entonces ese hombre de ojos rosas apreció, entendí lo que buscaban, querían hacerle daño a mi Sasuke-kun… así que hice todo lo que pude para sacar información de su grupo y entregársela a Xyo…- sonrió de medio lado la chica casi en una burla - era un buen, estupido pero un buen hombre, realmente se había enamorado de mi, es una lástima que solo pudiera verlo como un instrumento necesario en el momento- giró sus ojos a la pareja que le observaba perpleja – por lo que entiendo… si recibieron mi primer informe sobre los Dragones Rojos… ese pergamino detallaba los nombres y habilidades de algunos de los generales de su ejército, ese grupo está bien organizado bajo la motivación de venganza

- Kumiko es … su líder dices… ¿estas completamente segura? - pregunto desconcertado el peliplateado

- Se que suena fantasioso, pero esa mujer y ese lugar existe, ellos han venido del bosque de la muerte… regresaron literalmente de la muerte, Kumiko dijo que era momento de salir y terminar con las injusticias que muchas naciones habían hecho contra todos los despreciados… así fue como comenzó con su ejército y su campaña de guerra, todos aquellos diferentes o desechados se unieron a su causa – decía Karin bajando su vista, ella misma había entendido esa motivación y deseo de exterminar a todos aquellos que le habían despreciado también - Esa anciana es más de lo que se puede ver, tiene grandes habilidades y es buena manipulando a la gente, todos ellos le siguieron cuando decidió escapar del bosque hasta tierras negras, y saben lo qué pasó ahí, todas las vidas que se perdieron fue a causa de ellos, los Dragones Rojos son la verdadera razón de la muerte de las tierras negras

- Dijiste que están buscando venganza… ¿contra quien? – pregunto Tsunade preocupada por lo que escuchaba, sobre todo por las reacciones que podía ver en el Hokage

- Contra todos aquellos que les hicieron daño, la gente de Suna… y la nación de las tierras de las aguas termales …

- No es posible – se levantó Kakashi de su asiento girándose para mirar el horizonte por la ventana, su espalda hacia las mujeres evitaba que notaran su furia, no lo creía, no era posible que Nozomi… estuviera involucrada de alguna forma… si Kumiko estaba con ellos entonces ella…

- Kakashi – interrumpió Tsunade entendiendo lo que las palabras de la chica estaban ocasionando en el – esto no ha terminado, ninguno de los generales se ha presentado ... y si ellos son más fuertes que los soldados que nos han atacado

- Hay algo más – dijo la pelirroja regresando la atención de los presentes a ella – los Dragones Rojos no son nada comparados con Kykomena Kanaye, el hombre de cabello verde y ojos rosas … es a causa de él que desaparecieron los Dragones Rojos, están esperando a que de la orden para iniciar la guerra… y así hacer salir Sasuke-kun, para entregarlo a su señora Kykomena Sadashi

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Sus pasos se dejaron escuchar por toda la cueva, anunciaba su presencia a la anciana ciega que mantenía su atención en el fuego ¿Acaso la ignoraba o realmente no le había notado ahí? Era realmente curiosa esa vieja adivina

- La famosa vidente de las cuevas… - hablo la mujer recién llegada descubriendo su rostro para ella

- Tu … Kykomena Sadashi - decía la anciana girándose para estar frente a frente con aquella mujer, con la joven dama de ojos rosas, cabello largo y de tono turquesa, piel tan blanca como la nieve de las montañas de las que provenía, su cuerpo algo delgado pero con suficiente vida estaba cubierto por telas finas con el porte de una reina, su sola presencia significaba una cosa, ya era demasiado tarde, la maldita estaba despierta y no se detendría hasta obtener sangre Uchiha – ¿qué haces aquí….?

- Es que acaso no puedes verlo con esos ojos capaces de manejar el tiempo – sonrio de medio la dama y sin que la pobre anciana pudiera hacer nada, sin que siquiera hubiera visto el movimiento se vio atrapada por la mano de la mujer que le sostenía por su cabello – deja de hacerte pasar por ciega y muéstrame esos bellos ojos grises que solo tu familia posee

- ¡No! – grito la anciana liberando energía que logró separar a la maligna mujer de ella, pero revelando al mismo tiempo sus verdaderos ojos

- Finalmente- sonrió la bruja - los ojos grises de Uchiha Mojime

- Te detendré… yo misma te mataré, no dejare que dañes a mi familia ni en este tiempo ni en otro

- Ni tú, ni tu guardián tienen el poder para detenerme, aunque debo felicitarlo, es bueno siguiendo pistas y su fuerza es extraordinaria, claro que siempre fue bueno como guerrero – decía la mujer acomodando un mechón de cabello que se había liberado de su tocado

- No conseguirás lo que buscas, no derramarás sangre Uchiha – decía la mujer vieja mientras se alistaba para atacar a su enemiga

- Querida, has sido tu quien derramo su sangre, si no hubiera sido por ti tal vez nada de esto hubiera pasado, estaba a punto de morir, había aceptado que mi sueño sería eterno luego de enterarme de la masacre Uchiha y entonces… apareciste tu, trataste de matarme y lo único que hiciste fue enseñarme lo que serían capaces de hacer las nuevas generaciones del clan Uchiha, del maravilloso poder que tendría la sangre del clan fundado por Uchiha Sasuke y Hyuga Hinata – volvió a sonreír burlándose de la vieja- no aún no derramare su sangre, no hasta que pueda asegurar de ellos esa descendencia que conozco gracias a ti

- ¡Maldita bruja! – se lanzó al ataque Mojime pero la mujer había visto su movimiento, ella misma lo había provocado a propósito con sus palabras, así que había sacado su daga en el momento justo del ataque hiriendo el pecho de la anciana, la mujer cayó al suelo moribunda al instante

- Es una lástima que perdiera tus mejores años aquí, tus habilidades se fueron con el tiempo, tiempo que desperdiciaste al llegar antes de la fecha correcta, parece que viajar en el tiempo no es nada sencillo – decía mientras se inclinaba sobre la anciana que moría - tal vez aún no comience con la cacería de los fundadores y sus hijos, pero tu sangre por otro lado puede ser sacrificada ahora

(- - - - - )

Muchos siglos en el pasado

Se sentía algo confundido respecto a la misión que estaba por realizar, su clan solo había mencionado que el clan contrario pero de igual poder al suyo pasaba por tiempos desesperados y en su dolor y frustración, habían hecho aún lado su desconfíaza y orgullo y habían solicitado su ayuda. El valiente y fuerte guerrero portaba la armadura de un general samurai, se había quitado el casco como signo de respeto a los dueños de esas tierras dejando ver la blanca piel de su rostro, su cabello largo y negro que estaba amarrado a su espalda en una coleta mientras una espada ornamentada descansaba a su costado.

El joven guerrero caminaba por los pasillos de madera de una distinguida mansión, seguía los pasos de otro hombre que le llevaría hasta el salón principal de la residencia, el señor del clan esperaba ansioso su visita al parecer. Las puertas dobles de madera se abrieron para el dándole paso a la habitación, al frente en una especie de trono sencillo se encontraba Hyuga Hideki y a su lado, envuelta en finas telas transformadas en un elegante kimono de princesa, estaba la más hermosa imagen que hubiera visto, era una jovencita de belleza adorable y mística, pura como los pétalos del cerezo blanco y una fragancia a lavanda que le atraía con locura, los maravillosos ojos color luna de la doncella se levantaron para mirarle y el mundo desapareció en su totalidad para ambos

Uchiha Suramu- interrumpió el señor del clan Hyuga regresando al guerrero al mundo real - le presentó a la última de mis hijas, Kushinada-hime – decía el hombre con angustia y remordimiento en la voz, el muchacho de ojos negros era su última esperanza para salvar a la princesa, la única hija que le quedaba luego de la horrible muerte de sus hermanas – si los rumores sobre su descendencia divina son ciertos, si usted es la encarnación del dios Susanoo, usted es el indicado para proteger a mi hija - y lo haría, Suramo lo haría porque en el momento en que sus ojos se posaron sobre los de la princesa, había entregado su vida y corazón a ella, sería su eterno guardián en este y otras vidas.