¡YAHOI! Pues aquí os dejo el de hoy.
Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto.
¡Espero que os guste!
Prompt de hoy: actores.
¡Acción!
Se bajó de la limusina con la gorra y las gafas de sol puestas. Se quitó ambos complementos nada más bajar del vehículo. Ya estaba en los estudios de televisión, por lo que ya no le era necesario esconderse. Atravesó varios platós hasta llegar al suyo, el número siete.
―Buenos días, señor Namikaze.
―Buenos días.
―¡Buenos días, Naruto!―Él cabeceó.
―Buenos días. ―Se encaminó hacia los camerinos para cambiarse. Su asistente vino a buscarlo a los diez minutos.
―Bien, ya estás aquí. El director está que trina porque al parecer se ha preparado el decorado erróneo. ―Naruto suspiró, mientras se enfundaba en unos pantalones naranja, unas sandalias negras y una camiseta blanca de manga corta. Cogió la cinta para la frente y la chaqueta negra y salió directo hacia maquillaje.
―¡Buenos días, Naruto!―Correspondió a la enorme sonrisa de Matsuri, una de las maquilladoras y novia de Gaara, uno de sus mejores amigos y compañeros de reparto esporádicos.
―Buenos días, Matsuri. ―Se sentó en uno de los sillones y se recostó―. Déjame guapo, ¿vale?―Matsuri rio mientras cogía sus herramientas de maquillaje.
―¿Más aún?―Naruto esbozó una ancha sonrisa.
―Tú sí que me entiendes'ttebayo. ―Cerró los ojos y Matsuri empezó a aplicar la base sobre su bronceada piel.
―¿Qué tal Gaara?―Matsuri resopló.
―Lo han retenido más tiempo en el desierto de quién-sabe-dónde por el anuncio ese de la colonia. La marca quiere que queda más que perfecto. ―Naruto rio.
―Sé lo que es eso'ttebayo.
―A veces me gustaría que siguiera saliendo más en la serie―suspiró―, así al menos lo vería todos los días… ¡Oye! ¿Cómo está Hinata?―Naruto borró su sonrisa en el acto.
―Bien. Hoy tenía una sesión de fotos―gruñó. Matsuri se puso seria.
―¿Con el señor Ōtsutsuki?
―Llámalo mejor idiota.
―Lo recordaré para cuando lo vea. ―Naruto sonrió. Hablar con Matsuri siempre lo ponía de buen humor.
―He terminado. ―Naruto se levantó y una de las chicas de vestuario, que llevaba unos minutos esperando, se acercó para vendarle el brazo derecho hasta casi el hombro―. Eh, no te preocupes y dale mis recuerdos a tu chica cuando la veas. Se la echa de menos un montón por aquí. ―Naruto asintió.
―Se lo diré.
―¡Naruto, un minuto y a escena!―le gritó el director.
―¡Voy!―Se puso la chaqueta abrochándosela hasta arriba y dejó que le engancharan unos bolsitos en la cintura de los pantalones, en la espalda. Una vez perfectamente ataviado como el protagonista de la serie de ninjas más famosa de la última década, se encaminó hacia el plató dónde iban a rodar una de las escenas finales de la película que supuestamente iba a dar carpetazo a aquella serie.
Su compañera de escena, Sakura Haruno, ya estaba parada en mitad del decorado, perfectamente ataviada. Tuvo que respirar hondo e intentar así tomar el valor necesario para hacer su trabajo.
Porque en eso consistía su trabajo…
Hizo una mueca al recordar la discusión que había tenido aquella mañana con su novia, en la casa que ambos compartían desde hacía un año. Todos decían que habían ido demasiado rápido en eso de mudarse juntos―tan solo llevaban seis meses saliendo cuando él se lo propuso―pero había sido la mejor decisión que podían haber tomado. El vivir juntos les proporcionaba la conexión y la intimidad que ambos necesitaban sentir a causa de sus extenuantes y volátiles empleos.
Él era actor. Hinata actriz y modelo, aunque nadie lo hubiese dicho siendo cómo era, tan tímida y retraída. Naruto sonrió al recordar lo primero que pensó de ella cuando la conoció, diez años atrás. Ambos habían sido contratados como intérpretes para Ninja storm, aunque en diferentes papeles: él hacía del protagonista y Hinata de una secundaria que estaba enamorada de él.
Lo gracioso fue que Hinata sí se había enamorado de él, fuera de las cámaras. Lástima que en aquel entonces él tuviera un flechazo con la co-protagonista, Sakura. No reparó en la que hoy en día era su compañera sentimental hasta que los productores decidieron que había que darle un giro inesperado a la historia, cuando la serie empezó a perder audiencia. Los guionistas sugirieron meter un conflicto amoroso, que el protagonista se debatiese entre su amor de la infancia y la chica que de repente descubría llevaba enamorada de él desde que eran niños. Para eso hicieron que ella se confesase en medio de uno de los combates más épicos que habían tenido lugar en la trama, casi muriendo por el protagonista.
Naruto suspiró, mientras se colocaba en su lugar y alguien de producción le colocaba los ya tan conocidos cables que hacían que pudiese dar esos súper saltos que los niños imitaban en los patios de los colegios.
Vio cómo Sakura le sonreía desde el otro lado, sin duda satisfecha con que fuesen a rodar ya casi el final de la serie. Naruto no le devolvió el saludo. Se llevaba bien con Sakura, pero, aparte de que había dejado de verla como potencial novia hacía mucho, mucho tiempo, ella no había sido tampoco la mejor de las amigas.
Casi había hecho zozobrar su relación con Hinata cuando apenas comenzaba, y todo por unos minutos más de fama. La idea había sido de los de arriba: estaban convencidos de que el que el romance traspasara las pantallas sería beneficioso para la serie. Por supuesto él se había negado, pero tenía un maldito contrato que lo ataba de pies y manos y Sakura había querido aprovecharse de ello.
Afortunadamente, la cosa no había ido a más y tras una larga conversación él y su chica habían logrado superar aquel escollo. En parte gracias a que él le propuso irse a vivir juntos. Y con ello muchas de las dudas de ambos se habían esfumado.
Llevaban varios años juntos y pronto darían el siguiente paso.
Pero por el momento debía hacer su trabajo.
El director dio la orden y las cámaras empezaron a grabar.
Llegó a su casa agotado, pero feliz. A partir de ese día tenía una semana de vacaciones. Las restantes escenas que faltaban por rodar eran de otros personajes, con el suyo ya habían terminado por el momento.
Cerró la puerta y dejó las llaves sobre el mueble de la entrada.
―¡Cariño! ¡Ya estoy en casa!―Una hermosa joven de cabello largo negro azulado y ojos perlas se asomó desde la cocina. Sostenía una copa de vino en la mano y un libro en la otra. Naruto sonrió y fue hacia ella, para abrazarla y besarla―. ¿Ya bebiendo'ttebayo?―Hinata suspiró y dio un sorbo a su copa.
―Lo necesitaba. El día de hoy ha sido… agotador. ―Naruto rio.
―Seguro que no más que el mío'dattebayo. ―Hinata lo miró con una ceja alzada.
―¿De verdad quieres comparar mi día con el tuyo?
―Te dije que no me parecía bien que aceptaras el trabajo… ―Hinata suspiró.
―Lo sé. Y debería haberte hecho caso. Es solo que… pensé que ya lo había superado. ―Naruto rio en bajo y enlazó los brazos en la cintura, atrayéndola hacia él para besarla de nuevo.
―Los hombres no olvidamos fácilmente a las mujeres como tú'ttebayo. ―Hinata le pasó los brazos por el cuello, aún sosteniendo la copa de vino.
―Las mujeres tampoco olvidan fácilmente a los hombres como tú, Naruto-kun. ―Él sonrió.
―¿Cómo yo? ¿Quieres decir alto, atlético, guapo e irresistible?―Hinata sonrió.
―Y yo que pensé que ibas a decir arrogante, cínico, narcisista…
―¡Eh, no me compares con el teme!―Hinata rio y lo abrazó mejor contra ella.
―Perdona. Solo quiero… olvidar este día. Afortunadamente era un trabajo de una sola vez, así que… no tendré que volver a verlo. Nunca más.
―Te lo recordaré cuando te vuelvan a ofrecer un reportaje de esos a los que no puedes resistirse. ―Hinata se sonrojó.
―Es que era una gran oportunidad… Y tampoco puedo estar sin hacer nada. Hace tiempo que no me cogen en ninguna audición y…
―Eh, nena, no lo decía en serio. Sabes que te apoyaré si decides volver a trabajar con…
―Lo sé. Pero de verdad que ha sido un infierno. No dejó de rondarme ni de mirarme y fue… incómodo.
―Cariño, acabas de describir mi día. ―Hinata lo miró con compasión.
―¿Sakura tampoco lo ha superado?
―¿El que dejara a una súper modelo barra súper actriz con medidas perfectas, estilosa a más no poder y guapa a rabiar por la mujer más buena, dulce, amable y preciosa del mundo?
―No seas zalamero. Sé serio…
―Estoy siendo serio, amor. Para mí, tú eres perfecta. ―Hinata enrojeció al ver la mirada que él le lanzaba―. Aunque, si no me crees… ―La tomó de la parte trasera de los muslos y la subió a la isla de la cocina―… tendré que demostrártelo'dattebayo.
―¡Naruto-kun! ¿A-aquí?―tartamudeó Hinata, con las mejillas rojas. Naruto sonrió con ternura y acarició su nariz con la suya.
―Aquí. Sabes que no puedo quitarte las manos de encima si estás cerca, cielo. ―Hinata se mordió el labio inferior. Ella también lo deseaba, pero tenían la cama a unos pasos y… ―. Vamos, nena. Te deseo. ―Juntó su parte íntima con la de ella y Hinata suspiró extasiada por el sensual roce―. Déjame demostrarte cuánto… te necesito. ―Hinata cerró los ojos y dejó la copa de vino a su lado, aferrándose luego a la camisa de su novio.
―E-entonces… ¡A-acción!―Naruto se la quedó mirando un momento para luego estallar en carcajadas que hicieron a Hinata avergonzarse aún más de lo que ya estaba.
―¡Esa es mi chica!―Y luego la besó y todo lo demás dejó de tener importancia.
Todo lo demás no existía. Solo era una película en la que ambos debían actuar la mayoría de las veces para no ver perjudicados sus respectivos trabajos.
Pero allí, entre las paredes de su hogar, ellos eran reales.
Todo era real.
Y mientras permanecieran juntos, nada ni nadie podría decirles, jamás, que lo suyo no era real.
El amor no se fingía. No cuando se hallaba guardado en dos almas que habían nacido para estar juntas.
Para siempre jamás.
Fin ¡Acción!
Meh. No me gusta ni a mí, pero bueh, es lo que tocaba hoy xD.
¿Me dejáis un review? Porque, ya sabéis:
Un review equivale a una sonrisa.
¡Muchísimas gracias por los suyos a: Marys y a Lila! ¡Gracias por pasaros siempre por aquí! ¡Gracias por todo!
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Lectores sí.
Acosadores no.
Gracias.
¡Nos leemos!
Ja ne.
bruxi.
