Tocado por un ángel

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Capítulo 25

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Gracias a Adriana Molina por betear el cap.

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Bella pov.

—Lo siento señora Markopoulou, su condición se encuentra demasiado avanzada, no hay nada que yo pueda hacer para ayudarla.

—Gracias.

Me levanté del asiento que había frente al escritorio del doctor, y tristemente caminé hacia la puerta.

Era el quinto doctor que visitaba en los últimos tres días. Todas sus respuestas eran iguales, nadie podía hacer nada por Claire.

Con la intención de encontrar un milagro había convencido a Claire de darme una oportunidad para buscar ayuda con profesionales, no quería darme por vencida tan rápidamente, pero por más exámenes que le habían hecho y estudios, el resultado seguía siendo el mismo al igual que las respuestas.

La etapa del cáncer se encontraba demasiado avanzada y era imposible hacer algo con tratamientos o quimioterapias. Todo esto me hacía sentir tan inútil.

Salí del consultorio y me encontré con la cara sonriente de Claire, sentí un nudo atravesar mi estómago, porque no podía hacer nada por ella, y a pesar de eso, Claire siempre intentaba hacerme sentir bien, y que a pesar del diagnóstico que los doctores dijeran, ella me recibía con una sonrisa intentando no preocuparme.

Mirándola no pude corresponder a su sonrisa, y en su lugar tomé una de sus manos y la apreté intentando darle todo mi apoyo en estos momentos.

Intenté encontrar mi voz, pero fue imposible, si intentaba hablar, el llanto ganaría la batalla que tenía interiormente y eso sería peor para ella al verme desmoronarme completamente.

Sus delgados dedos se entrelazaron con los míos, y detenidamente observé la pérdida de peso que iba aumentando notoriamente. Su apetito era cada vez menos, al igual que su cansancio y sus cambios de humor, a veces prefería estar sola en la habitación y otras veces le gustaba estar rodeada de los niños.

Algunos síntomas que me habían dicho los doctores, se encontraba: los dolores crónicos y el cansancio frecuente, los vómitos, náuseas y el sueño profundo que a veces la dominaba haciéndola dormir por horas.

En la etapa final del cáncer de estómago, era algo normal dormir mucho tiempo, era lo que me había dicho el doctor, pero aun así me preocupaba, porque temía que no volviera a despertar.

—Bella, ¿Tus pensamientos no pueden ser compartidos?

La voz de Claire me sacó de mis pensamientos y volviendo a la realidad, intenté hacer una mueca parecida a una sonrisa razonablemente feliz.

—Solo divago—dije intentando no profundizar en el tema, no deseaba agobiarla con mi mente.

—A mí no me mientes, pero no insistiré, solo quiero pedirte que no sigas pensando en mi enfermedad, no quiero que eso afecte al bebé, debes pensar en cosas más alegres y en reconciliarte con Edward, porque no me gusta verlos enojados.

Escuchar el nombre de mi esposo me hacía recordar que él, era otro problema que en este momento estaba dejando pasar, y esperando que con el tiempo recapacitara de su actitud egoísta.

Ambas salimos del hospital y llegamos al auto que nos esperaba, subimos al coche y este se puso en marcha.

—¿Te gustaría ir a algún lugar, Claire? —pregunté repentinamente.

Ella se tomó un momento para pensarlo y cuando volvió su mirada hacia mí, pude ver el brillo en sus ojos al mismo tiempo que una sonrisa formarse en sus labios.

—Quiero ir a Creta.

—¿Creta?

Ella asintió alegremente—Sí, en la mansión que se sitúa en la villa Olivo, Anton la compró para mí, intenté decorarla a mi gusto y cada vez que íbamos de vacaciones a esa isla, adoraba el tiempo que nos era permitido fuera de la naviera, más que todo para mí esposo. Ahí tuvimos muchos momentos felices.

Sus palabras me hicieron recordar el lugar, y sí, había algo hermoso que podía apreciar de esa mansión, y era su decoración, había calidez en ella. A pesar que dentro de la casa habían ciertas cosas que provocaba una sensación fría pero elegante.

—No sabía que el abuelo de Edward había hecho eso.

—O sí, era nuestro refugio, un lugar donde podíamos olvidar nuestros problemas y sentirnos cómodos.

—¿Porque no se fueron a vivir allí permanentemente?

Ella negó en un movimiento con pesar antes de contestar—Lastimosamente Anton debía mantener una presencia en la naviera, ya fuera por mantener cierta presión de sus padres sobre nuestro matrimonio, o porque de verdad fuera necesario. Eso impedía que Creta fuera viable para nosotros, ya que estaba un poco lejos de Atenas.

—¡Entonces nos iremos a Creta! —dije realmente emocionada por hacer algo que la hiciera sentirse bien y feliz.

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Esme pov.

—¡Tu hijo volvió a ignorar mis ideas acerca de una unión comercial con una compañía que traería más frutos para la naviera!

Toqué mi sien con la yema de los dedos, estar escuchando los reclamos de Leo me hacían tener jaqueca.

—Sabes que él tiene sus propias ideas de cómo manejar el negocio y las alianzas que permite y las que rechaza, ¿Cuál es tu sorpresa ahora? Edward siempre lo ha hecho así— replique realmente cansada de esta discusión sin sentido.

—¿Y si se equivoca? —preguntó sin darme tregua.

—Leo, jamás he discutido la manera en como mi hijo maneja la naviera, es algo que mi padre le enseño perfectamente bien. ¿Porque debería hacerlo ahora?

—¿Aún confías ciegamente en él a pesar de sus malas decisiones personales? Mira cómo ha terminado la familia Markopoulou, siendo el hazme reír de Grecia, las personas creen que Edward es demasiado blando al permitir la infidelidad con…

—¡Basta! —exclamé perdiendo la paciencia que aún me quedaba con él— No vuelvas a mencionar algo así en mi presencia—advertí fríamente.

—No lo hice con la intención de enfadarte, solo deseaba que recordarás la realidad detrás de tu hijo.

—Sal de mi casa Leo, ahora.

Mi actitud fue prepotente y altanera pero no había otra manera de callarlo.

Su rostro mostró lo molestó que se encontraba por mi actitud, pero aun así no me importó.

Me levanté del sofá de la sala de estar del primer piso, y caminé hacia las escaleras. Al llegar a mi habitación cerré la puerta detrás de mí; me dejé caer sobre ella y el recuerdo del aniversario de la muerte de Carlisle vino a mi mente.

Un sentimiento de culpa se hacía presente cada vez que se acercaba la fecha, ese sentimiento que el sobrino de mi difunto esposo había logrado crear en mí.

Alec, desde pequeño se había convertido en mi verdugo, me odiaba por qué a pesar de que su tío me había demostrado que me amaba, yo no pude corresponderle y en vez de ello, siempre lo rechacé, haciendo que la decepción se volviera grande en Carlisle.

Jamás le fui infiel, pero él solo hecho que mi padre me hubiera casado con él sin pedir mi consentimiento me hizo detestarlo. No le di la oportunidad, porque sentí que no la necesitaba.

Fui cruel, sí, pero no iba a cambiar por él, no era lo suficientemente importante para hacerlo.

Tome nuestro matrimonio como beneficioso para nuestras familias, pero nada más. Para mí no habían sentimientos de por medio.

¿Pero entonces, porque las palabras de ese chiquillo me hacían sentir culpable?

Sin esperarlo y sin darme cuenta, después de la muerte de Carlisle, Alec había logrado debilitar mi carácter y cada vez que él estaba presente me sentía impotente. Era por ese motivo que cuando él intervenía en mis discusiones no podía objetar, por más que quisiera. Ese niño era un maldito manipulador, y sabía cómo bajarme hasta sentirme miserable.

—¿Será este mi castigo, por la manera en cómo me comporte contigo Carlisle?

No había respuesta, y jamás la habría porque él ya estaba muerto.

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Edward pov.

Llegué a la casa más tarde de lo usual, esta vez no había logrado cenar con Bella y los niños. Aunque dudaba que a mi esposa le importará mucho, desde la última discusión que habíamos tenido, no me dirigía la palabra.

Subí a la habitación de los niños y los encontré dormidos, me volví nuevamente al pasillo y caminé la distancia que había hacia nuestra habitación, al momento que abrí la puerta escuché la voz de Bella.

—Ethan podría pedirte otro pequeño favor.

¿A qué pequeño favor se refería? Me pregunté sintiendo cómo empezaba enfurecerme al escuchar ese nombre de los labios de Bella.

—Sí, Claire quiere ir a Creta este fin de semana, ¿Estaría bien para ti?

¿Estaban planeando ir a Creta y yo no sabía nada al respecto? Sin quedarme a escuchar más de la conversación abrí la puerta y dejé que mis palabras salieran con desdén.

—¿Desde cuándo Hale es quien te acompaña en tus salidas, Bella?

Ella se giró al escuchar mi voz, y al quedar frente a mí pude ver la sorpresa en su rostro—Quiero escuchar tu explicación ahora, señora Markopoulou.

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Hola, ¡Logré terminarlo! Gracias a Dios mi papi ya se encuentra mejor, eso ha sido un total alivio para mí.

Gracias a ustedes por leerme y permitirme poder distraerme con las letras y palabras que conforman esta historia.

Bendiciones en su vida y la de sus familias.

Nos leemos pronto.