La mirada decepcionada de su madre se sentía como mil dagas pero esas dagas parecían haber asesinado ya a Edward porque el muchacho estaba hundido en su asiento sin levantar el rostro ni un momento.
- No te van a suspender Bella pero me dijeron que lo mejor será que empieces pronto a llevar clases online, esta situación ya se salió de las manos.
- ¡Ellos me acosan y yo soy la que debe salir de la escuela!
Su grito indignado se escucho hasta el pasillo.
- Al parecer en esta escuela son incapaces de contener a los abusivos y matones. - admitió con rabia su madre. - No importa que amenacen y te insulten, ellos son prioridad.
Los padres de Donovan miraron indignados a su madre pero no respondieron. Ellos serían los siguientes en dirección luego de que Dave y los otros dos chicos que detuvieron la pelea describieran los eventos.
Edward seguía sin decir una palabra pero eso acabó cuando su madre le habló.
- ¿Llamaron a tu padre, Edward?
- Si. - carraspeó. - Pero no creo que este en casa, les di el número de mi hermano mayor. Espero que él pueda venir.
- Bien. Me gustaría hablar con algún familiar tuyo.
Edward asintió mirando el piso.
Bella estaba preocupada por la molestia de su madre. Quizás echaría a Edward de la casa. Nerviosa golpeó con su rodilla la de Edward.
- Tranquilo. Todo saldrá bien.
El cobrizo sólo le dedicó una media sonrisa antes de seguir mirando abatido el piso.
Unos tacones alertaron a todos que alguien se acercaba. Bella miró curiosa por la puerta y a lo lejos pudo ver a una mujer hermosa acercarse resuelta a la dirección.
Entró caminando con finura y delicadeza llamando la atención de todos.
- ¿Qué haces aquí, Renata? - Edward se paró de inmediato. - ¿Mi padre sabe que estás aquí?
- Hola Eddy. - lo saludó levantando una ceja. - Un gusto verte de nuevo. Tu padre esta trabajando así que vine yo en su representación. ¿Peleas el primer día de clases? Eso es demasiado incluso para ti.
- Oh Dios... debes estar bromeando.
- Creo que no nos han presentado. - interrumpió la madre de Bella. - Mi nombre es Renne Swan, soy madre de Bella. - señaló a su hija.
Renata miró su vientre y luego su rostro con indiferencia.
- Renata Masen. - contestó con seguridad.
Era la primera vez que Bella veia a la madrastra de Edward en persona. Hasta donde sabía el padre de Edward llevaba años solo y nadie en el pueblo lo había visto acompañado. Sin embargo, sabía que Edward había abandonado su casa porque su padre tenía una nueva familia.
- Tú no tienes porque estar aquí. - reclamó Edward.
No pudo seguir reclamando debido a que la puerta de la dirección se abrió.
- Pueden salir caballeros. - el director les indicó a los muchachos que estaban en su oficina. - Masen y Donovan pasen acompañados de sus padres, por favor.
Matt seguía muy adolorido por lo que camino con una ligera cojera hasta llegar a la oficina. Edward lo siguió taladrando a Renata con la mirada.
Bella los vio perderse dentro de la oficina.
- No es necesario que te quedes en la escuela. Puedes descansar por hoy. Derek y Angela pueden ayudarte esta tarde con las tareas.
- ¿Qué hay de Edward? ¿Vendrá con nosotras, verdad?
Su madre se sentó junto a ella.
- No lo sé cariño. Hablaré con Renata sobre su situación. Sigue siendo un menor de edad y no puedo seguir teniéndolo en casa si sus padres no están de acuerdo.
- Pero todo este tiempo ni siquiera les importó donde dormía. - reclamó.
- Lo sé cariño pero no puedo llevármelo sin importar lo que su madrastra diga.
- Rayos. - gruñó. - Esto es un desastre.
- Tranquila. - suspiró su madre. - Lo más probable es que sea suspendido por unos días. Su pelea fue muy violenta. Ese chico fue un idiota contigo pero no todo se resuelve a golpes.
- ¿Lo esperaremos, verdad? No nos iremos sin hablar con él.
- Si. Hablaremos con Renata y luego nos iremos. No importa el resultado de la conversación. Debes descansar y no estresarte por presenciar discusiones.
- ¿No pelearás por Edward?
- Cariño no es nuestro para pelear por él. - acarició sus cabellos consolándola. - Sigue siendo un niño que depende de sus padres.
Abatida esperó junto a su madre el resultado de la conversación de los muchachos con el director. Habían sido buenos días antes que la escuela empezara. Edward había demostrado un gran cambio en su conducta y había mostrado su lado sensible. Bella había sido testigo del compromiso que tenía con el bebé.
Los minutos pasaron muy lentos hasta que al fin salieron.
Matt y Edward tenían mala cara. Lucían muy molestos. Mientras sus padres conversaban quedamente con el director.
- ¿Qué sucedió? - le preguntó preocupada.
- Estoy suspendido por tres días. - admitió molesto. - Además tendré que unirme a un taller diferente al de americano para poder confraternizar con Matt y mejorar nuestra relación. - bufó. - El director cree que la mejor opción es teatro, ¿puedes creerlo? Ahora tendré que llevarlo.
- Eso será bueno para ti. Aprenderás algo nuevo. - lo animo su madre.
- Renne tiene razón. - Renata se acercó y trato de apoyar su mano en su brazo pero Edward rehuyó a su contacto. - Este castigo es beneficioso para ti, no todo es fútbol americano.
Edward bufó sin mirarla.
- Tengo que trabajar. - gruñó molesto. - Esto sólo va a empeorar mi horario.
- Estoy segura que podrás encontrar la manera de lograrlo.
- Renata, me gustaría hablar contigo sobre la situación de Edward. - empezó su madre.
La susodicha levantó las cejas sorprendida.
- ¿Situación?
- Si. Debemos... - Renne comenzó pero Bella tiró de su manga antes que hablara.
- Aquí no. - le suplicó mirándola asustada. - Vamos a un lugar más privado.
- Bien. - su madre aceptó comprensiva.
Renata las miraba extrañada mientras caminaban hacía el estacionamiento. La mirada de los Donovan no los abandono en ningún momento hasta que estuvieron cerca a la camioneta de Bella.
- Me gustaría informarle que Edward se esta quedando con nosotras desde hace unas semanas. Y estamos dispuestas a seguir alojándolo.
Renata levantó una ceja sorprendida que luego llevó a su hijastro.
- ¿Qué? ¿Tú vives con ellas? Pensé que estabas viviendo con tu hermano...
- No. - gruñó.
- ¿Tu familia cree que vives con tu hermano? - la madre de Bella le preguntó molesta. - ¿Por qué has estado mintiendo Edward?
- Yo no mentí. - le contestó avergonzado. - Me fui de casa sin decir a donde iría. Nunca dije que estaría con alguno de mis hermanos.
Renata suspiró mirando lejos.
- Bueno, esos son problemas familiares. - Lo interrumpió. - No deberías irrumpir en la vida de estas mujeres. Hablaré con tu padre...
- ¿Estas bromeando, verdad? - se burló. - ¿Qué le dirás?
Renata enrojeció furiosa.
- Veremos la forma de que vuelvas a casa.
- ¡No! - le respondió tajante.
- Edward no puedes seguir en casa de la señora Swan. - le advirtió abriendo los ojos sorprendida.
- Si puede. - intervino Bella. - Es bienvenido.
Renata la miró un segundo con indiferencia para luego abrir los ojos sorprendida cuando comprendió.
- ¿El bebé... ? - preguntó sin aliento. - Edward... tú...
- Es mío. - admitió con seguridad. - Bella es mi novia y por eso estoy viviendo con ella.
La adolescente se quería morir avergonzada por lo poderosa que sonó su afirmación.
- ¿Qué...? ¿Pero...? - boqueó Renata. - ¿Tu padre lo sabe?
- No logré decírselo. - admitió. - Me echó antes...
- Dios Edward... - insistió Renata. - ¡Un hijo a tu edad!
- Me haré cargo, Renata.
- Eres un niño.
Edward bufó amargamente al escucharla.
- Lo tengo claro. Que bueno que tú también.
- Edward. - gruñó ella. - No puedes tener un hijo tan joven, no has cumplido ni los dieciocho años. ¡¿Cómo lo van a mantener?!
- Estoy trabajando y Bella también. Lo tendremos juntos.
- ¿Renne? ¿Permitiste esto? Son dos niños irresponsables. No pueden continuar creyendo que pod...
- Sé lo difícil que serán sus vidas pero es su decisión conservar al bebé. Sólo puedo apoyarlos en todo lo que pueda.
- Es una locura. - la mujer negaba tirándose los cabellos.
- Son niños pero no lo serán por mucho más tiempo. Bella ya cumplirá los seis meses.
- ¡Seis! Oh Dios mío...
La mujer estaba incrédula. Y negaba mirando el vientre de Bella.
- Necesitamos hablarlo. - insistió Renne. - Los chicos necesitan nuestro apoyo.
- No sé que dirá su padre sobre esto él...
- Me echó de casa, no le va importar lo que suceda conmigo señora Swan. Él me detesta.
- Eso no es posible. - se negó Renne de inmediato. - Un padre no puede odiar a su hijo.
- En mi caso si fue posible. - apesadumbrado suspiró. - ¿Quiere que mi padre autorice que viva con ustedes? No es necesario no creo que le interese. Y Renata no es nadie para autorizarme.
- Edward. - Renne dudó.
- Hablare con tu padre. - concluyó Renata. - Lograre que vuelvas a casa.
Edward rió ante sus palabras.
- Seguro que lo harás... - se burló antes de girar y ver a la señora Swan. - ¿Puedo vivir con ustedes?
- Claro que si, ya dije que eres bienvenido todo el tiempo que quieras.
Edward sonrió agradecido.
Renata miraba molesta el intercambio. Así que Bella decidió intervenir.
- Vamos a casa ahora, mamá. - con ansiedad Bella tomó a su madre del brazo. - Estoy cansada.
Luego enlazó su mano con la de Edward, jamás lo había hecho en público y se sintió extrañamente poderosa.
- ¿Vienes? - le dió un ligero apretón.
- Si. - sonrió en grande.
- Estaremos en contacto, Renata. - insistió su madre aun preocupada. - Nos vemos.
- Esta bien, adiós.
Bella no giró a verla en ningún momento pero podía sentir su mirada quemándolos mientras se alejaban del estacionamiento.
Edward no soltó su mano ni cuando quiso subir al asiento delantero del auto.
- Las embarazadas van atrás. - le susurró suavemente provocándole escalofríos que llevaba tiempo sin sentir.
Juntos se sentaron en asiento trasero en silencio. Edward a veces lanzaba pequeños suspiros que provocaban que Bella se llenara de ansiedad por saber que pasaba por su cabeza. Ambos perdidos en sus pensamientos no notaron la mirada de Renne clavada en sus manos unidas. Cuando llegaron a la pequeña casa donde vivían Edward seguía tomando con firmeza su mano.
- Chicos siéntense, tenemos que hablar.
Los adolescentes saltaron ligeramente antes de caminar silenciosos hasta el sofá.
- Sé que los motivos de esta pelea son por el acoso que Bella recibe en la escuela. - Renne suspiró. - No es poca cosa, yo también estoy agotada y preocupada. Sin embargo, no podemos reaccionar de esta manera. Edward tu agresividad puede llegar a meterte en un gran problema. No quiero que esto vuelva a repetirse. Nunca más. Tu futuro es más importante que enseñarle modales a un niño inmaduro. No quiero que seas expulsado, el bebé necesita un papá con educación completa.
Edward asintió apenado.
- Y tú, cariño. - Renne suspiró. - Sé que eres una muchacha fuerte y que no te da miedo responderle a esos matones pero debes detenerte, pueden lastimarte y no queremos que el bebé sea perjudicado.
Bella asintió también.
- Si ambos quieren acabar la escuela de manera presencial deben dejar de prestar atención a esas personas. Concéntrense en sus estudios.
Ambos asintieron solemnes.
- Por otro lado. - ella carraspeó. - Veo que planean empezar algo juntos.
Bella confundida boqueó.
- No son sólo ustedes dos. Si otra vez no llega a funcionar su relación el bebé vivirá la tensión de sus padres separados. Quiero que sean conscientes de que están unidos de por vida y si terminan tendrán que ser amigos. Ustedes dos no están para juegos.
- Mamá no...
- No fallaremos. - agregó pronto Edward. - Hace tiempo estoy buscando esta oportunidad. No la voy a desperdiciar.
Bella sorprendida por lo que Edward decía tardó en hablar así que su madre lo tomó como una aceptación.
- Bien. Yo no soy la mamá más moderna de este pueblo. No negaré que esto que diré me incómoda pero no puedo dejar que mis prejuicios los afecten. - respiró hondo antes de continuar. - Puedes compartir la habitación con Bella, este sofá no es cómodo y tú debes trabajar y estudiar. Mereces dormir cómodamente, además de que será más práctico tenerte en la misma habitación cuando el bebé llegue.
Los dos adolescentes abrieron los ojos incrédulos.
- Debo tratarlos como adultos. Lo peor ya ha pasado. Cuando nazca el bebé sólo espero que la confianza que les doy sea retribuida y no vuelva a suceder.
Ambos sabían a que se refería. No más bebés. Debían ser responsables sobre su sexualidad. Bella no podía creer que estaba teniendo esa conversación y Edward no sabía como reaccionar nunca nadie había confiado tanto en él ni había considerado su comodidad como algo importante.
- Seremos responsables. - Edward prometió seguro apesar de estar temblando por dentro.
- Bueno. Ambos descansen. Esas heridas y la adrenalina deben bajar.
Los adolescentes caminaron como dos robots luego de recibir una orden hacía la habitación. Cuando Edward cerró la puerta Bella giró para encararlo sintiendo la molestia crecer en ella.
- ¿Por qué le dijis... ?
No pudo seguir ya que tuvo los labios de Edward sobre los suyos. La besó suave y tiernamente.
- No fallaré. - le prometió con emoción. - No decepcionaré a ninguno de los tres.
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Actualización!!!
¿Qué les pareció? ¿Cómo ven a Renata? Estaré leyendolos.
