Epílogo [+18].

Había pasado un año desde que el Avatar Aang y el Señor del Fuego Zuko hicieron publica su relación con las demás naciones y durante ese período de tiempo, habían pasado por muchos desafíos y aventuras que a veces llegaban a obstaculizar su relación, pero no era nada que ambos no pudieran superar. En ese año, ambos estuvieron trabajando con el Rey Tierra, Kuei, en un acuerdo para reubicar las colonias de la Nación del Fuego en los terrenos del Reino Tierra, Zuko hizo un trato con su hermana, Azula, quien había sido enviada a un hospital mental debido a que su mente estaba muy deteriorada y estaba más que seguro de que ya no había probabilidades de que pudiera redimirse estando en esa condición, para emprender un viaje a Hira'a con Aang, Sokka y Katara, y así buscar a su madre, la ex Reina de la Nación del Fuego, Ursa. Pero no siempre estaban juntos en todas sus aventuras, hubo días en los que tuvieron que estar separados por un tiempo ocupándose de sus propios deberes, Aang también tenía algunas misiones a parte con sus otros amigos, pero cuando estaba por ir a la Tribu Agua del Sur con Katara y Sokka, Zuko tuvo que enviarle un mensaje pidiéndole que regresara a la Nación del Fuego ya que necesitaba su ayuda allí, por lo que el joven Avatar tuvo que posponer su visita al hogar de sus amigos y regresó a la Nación del Fuego lo más pronto posible.

Al llegar, tanto él como Zuko, tuvieron que lidiar la reciente aparición de una organización que aún seguía siendo fiel al reinado del antiguo Señor del Fuego Ozai, conocida como la Nueva Sociedad Ozai, enfrentarse a la amenaza de las Kemurikage y las desapariciones de niños en la capital de la Nación del Fuego. Pero gracias a su esfuerzo y la ayuda de sus amigos, la mayoría de los problemas pudieron resolverse, con excepción de los inconvenientes surgidos en el pueblo pezgrulla, por lo que Aang considero que necesitaba quedarse allí con Katara por un tiempo para asegurarse de que todo marchara bien y también porque sentía una conexión con ese lugar, no estaba seguro que era, pero le hizo creer que mientras pudiera resolver los problemas del pueblo pezgrulla, con el tiempo podría llegar a convertirse en un lugar muy especial.

Ahora, Zuko yacía en su cama en la habitación de uno de los barcos de guerra de la Nación del Fuego contemplando el oscuro techo. Habían estado viajando por ocho largos meses y Zuko comenzaba a aburrirse, extrañaba a Aang, quien todavía estaba en el pueblo pezgrulla con Katara trabajando juntos para solucionar todos los problemas que podían, ocho meses pasaron desde que Aang le contó sobre su decisión de instalarse en ese lugar por un tiempo y ahora más que nada necesitaba tener al joven Avatar junto a él. Estaba a punto de quedarse dormido para así distraerse de su aburrimiento cuando, de repente, escuchó una fuerte campanada sonar por todo el barco. Se puso de pie de un salto, se colocó una bata roja con bordes dorados y corrió hacia la puerta.

-Finalmente ¡ha regresado!-pensó abriendo la puerta con un fuerte crujido, corrió hacia las escaleras y se deslizó por la barandilla de frío metal, luego salió corriendo a la cubierta, sus pies descalzos se deslizaron sobre el metal resbaladizo. Miró hacia el cielo, se cubrió los ojos para protegerlos del fuerte sol del mediodía, apenas podía ver, pero luego sus ojos agudizaron su visión y pudo distinguir unas familiares alas azules del planeador de Aang detrás de una nube-¡preparen el cañón!-le ordenó a los soldados que estaban con él en el barco, ninguno de ellos cuestionó la orden y en cuestión de segundos un cañón de resorte estaba en la cubierta, cargaron una pequeña cápsula y posicionaron el cañón-bien, a mi señal-dijo marcando la mancha azul en el cielo-¡FUEGO!-

La cápsula se disparó hacia el cielo, el humo la arrastraba y una luz brillante emergió de la punta logrando eclipsar brevemente el sol del mediodía, aquella bengala desapareció y también el planeador detrás de la nube. Zuko observó y esperó, vio el planeador girando en picada hacia el suelo casi como si estuviera fuera de control, estaba cayendo directamente hacia la nave, el planeador siguió cayendo y cayendo, tomó un pequeño impulso con el viento y se dirigió hacia la cubierta, los pies de Aang tocaron la cubierta, dejó caer el planeador dejándolo deslizarse hacia la barandilla de metal, corrió hacia Zuko y saltó a sus brazos.

-¡Zuko! me alegra tanto verte de nuevo-exclamó Aang al borde de las lágrimas. No había visto al Señor del Fuego desde que se quedó en el pueblo pezgrulla con Katara y estaba comenzando a extrañarlo muchísimo.

-Parece que la bengala funcionó-dijo Zuko aún sosteniendo a Aang en sus brazos con fuerza.

-¿Por qué viajas en tu barco de guerra cuando puedes viajar en el barco del Señor del Fuego?-preguntó Aang apenas Zuko lo soltó.

-Tengo buenos recuerdos en este barco, además de que odio viajar con la corte real, a veces pueden ser muy molestos-respondió Zuko haciendo reír suavemente al joven Avatar, después de eso, ambos caminaron lentamente por la parte superior del puente en la plataforma de observación, Zuko tomó las manos de Aang y lo atrajo a su pecho desnudo, Aang lo miró y Zuko se inclinó para besarlo, compartieron un beso largo, su lengua exploró cada rincón de la boca de Aang mientras el joven Avatar enredaba su lengua con la del Señor del Fuego, un escalofrío le recorrió la espalda, pasó sus dedos por el cabello oscuro y salado de Zuko y también por su levemente bronceada piel, se habían extrañado mucho y habían estado separados por un largo tiempo. Después de separarse, Aang desvió la mirada hacia el horizonte, la puesta de sol se ocultaba en el oeste y el cielo se llenó de un tono naranja rojizo.

-Se parece a la puesta de sol en la isla Ember ¿recuerdas?-comentó Aang.

-¿Cómo podría olvidarlo?-respondió Zuko mientras miraba a Aang quien estaba recostado en su pecho, aquel día fue el mejor de su vida porque por fin había hecho suyo a Aang luego de tantos meses sufriendo y esperando para poder estar a su lado-así que ¿qué has estado haciendo los últimos meses?-

-Solo viaje por el mundo, resolviendo problemas en el pueblo pezgrulla con Katara a mi lado para ayudarme en todo lo que podía… cosas de Avatar ¿sabes? y… ¿qué se siente ser el Señor del Fuego? aparte de todo lo que vivimos el año pasado.

-Ugh, empiezo a odiarlo. No es más que trabajo y problemas, rebeldes aquí, desacuerdos allá, tener que convencer al mundo de que la paz ha regresado. El mundo tardará mucho tiempo en volver a confiar en la Nación del Fuego-le dijo Zuko, el joven Avatar lo miró con una mirada desconcertante pero entusiasta-¿qué?-

-Hmm... creo que necesitamos escapar de nuestras obligaciones por unas semanas. Necesitamos unas... ¡vacaciones! sí, eso es, solo tú y yo-le propuso Aang con una gran sonrisa.

-Pero… ¡¿qué?!-exclamó el Señor del Fuego un poco sorprendido por la repentina propuesta de su novio-aún queda mucho trabajo por hacer-Aang lo miró con sus grandes ojos suplicantes, sabía bien que Zuko era incapaz de resistirse a esa mirada por mucho que quisiera-bueno, puede esperar una o dos semanas ¡pero ya deja de mirarme así!-Aang se levantó feliz de saber que su novio aceptó su propuesta y lo besó dulcemente. Hablaron un poco más, poniéndose al día sobre lo que había sucedido en su tiempo separados, la tarde desapareció lentamente y de un momento a otro, estaban mirando las estrellas, la luna estaba llena esa noche e iluminaba el océano, las olas estaban tranquilas y el viento era escaso. Aang se acurrucó más contra el pecho de Zuko y pronto se vio envuelto en su calor para conciliar el sueño, el Señor del Fuego desvió su mirada hacia abajo-por supuesto...-pensó para sí mismo-siempre se queda dormido-

Con cuidado, Zuko levantó al joven Avatar en sus brazos y lo llevó escaleras abajo hacia su pequeña habitación, casualmente, caminando por el pasillo se encontró con un sirviente.

-Señor-dijo en voz alta, Zuko le siseó.

-Está dormido-susurró el Señor del Fuego bajando la cabeza para señalar el cuerpo inerte de Aang.

-Lo siento, señor-se disculpó el hombre-solo quería hacerle saber que llegaremos al muelle mañana al amanecer-

Zuko asintió y llevó a Aang a su habitación, lo recostó en la cama, se quitó la bata y se recostó junto a él. Aang rodó sobre su pecho, apretando sus pantalones con fuerza, el cuerpo de Zuko se relajó ante ese toque y después de ocho largos meses, finalmente iba a dormir bien con el chico que amaba a su lado.


A la mañana siguiente, Zuko despertó con un ruido sordo del barco atracando en el muelle, desvió la mirada hacia Aang que aún dormía abrazándolo con fuerza, estaban de vuelta en la capital de la Nación del Fuego luego de ocho largos meses. Zuko retiró cuidadosamente al niño y se levantó de la cama, abrió el armario y se vistió lentamente con su túnica formal de Señor del Fuego, luego se colocó la corona en forma de flama en su cabeza, se acercó a la cama y despertó a Aang que todavía estaba durmiendo cómodamente.

-Hmm…-Aang se refregó los ojos para quitarse el sueño mientras miraba a Zuko-buenos días, Señor del Fuego ¿por qué estás usando la túnica?-

-Tengo que estar vestido cuando viaje al palacio, probablemente tú también quieras estar listo-dijo suavemente, Aang se levantó y se vistió, se puso la túnica de maestro aire que usó cuando derrotó al Señor del Fuego anterior. Al terminar, ambos bajaron a la cubierta y descendieron por la rampa de metal hacia el muelle ubicado debajo del palacio, caminaron hacia el palacio siendo recibidos o saludados por los ciudadanos, incluso después de un año y ocho meses de dificultades luego de la guerra. Atravesaron las enormes puertas del palacio de la Nación del Fuego y se dirigieron a la habitación de Zuko, a medida que se acercaban, Zuko se emocionaba cada vez más y estaba cada vez más ansioso por estar a solas con Aang, ambos entraron en la habitación, Zuko le pidió a las criadas que se retiraran y cerró las pesadas puertas-bien, entonces ¿a dónde iremos de todos modos?-preguntó, era una cálida mañana de primavera y los rayos del sol inundaban la habitación, iluminando todo alrededor del dormitorio. Zuko se acercó al sofá y tomó asiento disfrutando de los rayos del sol y comenzó a pensar en algunas opciones-¿la isla Ember?-

-No-respondió Aang.

-¿La isla cola de ballena?

-Uh-uh.

-Hmm… ¿A dónde iremos entonces?

-¿Qué tal si mejor te enteras en cuanto lleguemos allí?-preguntó Aang con una mirada astuta en los ojos, Zuko quería interrogarlo más, estaba ansioso e intrigado por saber a dónde irían, pero Aang era el que estaba planeando todo dentro de esa cabeza rapada suya que decidió observar y esperar.

-Muy bien ¡vamos a empacar entonces!-dijo Zuko levantándose del sofá, corrieron para terminar de empacar, metiendo cualquier ropa que pudieran encontrar en las bolsas. Bajaron corriendo a la galería donde Zuko ordenó la cantidad de comida que necesitarían, luego, todas esas cosas fueron cargadas en un pequeño bote de madera, fueron corriendo hacia el muelle riéndose como si hubieran vuelto a ser niños. Rápidamente subieron a bordo jadeando, Zuko tomó el timón y zarpó-¡espera! aún no tengo idea de a hacia dónde nos dirigimos-

-Solo dirígete hacia el este y yo te diré a dónde debes ir-le dijo Aang, los pequeños motores de la nave se movieron con fuerza empujando el bote a través de las olas, viajaron por un par de horas hacia el este-está bien, ahora comienza a dirigirte hacia el norte-

Zuko miró la brújula mientras giraba el bote en la dirección que le indicó el menor.

-Espera, estamos al borde del archipiélago ¿qué está pasando aquí?-le preguntó Zuko con nerviosismo en la voz.

-Solo confía en mí y pronto lo sabrás-respondió Aang mientras envolvía sus brazos alrededor del cuello de su novio.

-¿Qué podría haber allá afuera?-pensó Zuko.

-Bien, aquí estamos-dijo Aang mientras conducía a Zuko a un muelle natural, Zuko elevó su mirada hacia dicho lugar.

-No hay nada aquí ¿estás seguro de que esta es la dirección correcta?

-No aquí, pero allá arriba está el lugar donde vamos a pasar nuestras vacaciones-respondió el joven Avatar.

Atracaron el barco y descargaron sus suministros, Aang usó su tierra-control para empujar a Zuko, a él y los suministros hacia la empinada colina, el Señor del Fuego miró hacia el horizonte para ver… una llanura desierta, la hierba era mecida por la brisa de la tarde, el joven Avatar continuó caminando por la llanura hasta que llegaron a un pequeño poste de piedra, Zuko observó cómo Aang enviaba una corriente de aire con su aire-control atravesando la abertura del poste y una puerta de piedra se abrió, pronto estaban dentro de una especie de elevador antiguo, entrando en una caverna.

-¿Dónde estamos?-preguntó Zuko, una vez que el elevador aterrizó con un ruido sordo en el suelo, una por una, grandes ventanas de piedra comenzaron a abrirse, en el centro de la habitación había una gran hoguera y una puerta de madera a un lado, junto a la hoguera había dos camas y varias mantas-espera… ¿este lugar es el Templo Aire del Oeste?-el Señor del Fuego se sorprendió al saber en donde estaban, miró alrededor de aquella habitación estéril, parecía tan diferente, nunca antes había notado ese lugar cuando se estaban escondiendo en el Templo Aire del Oeste de la Nación del Fuego y Azula con el resto del equipo Avatar, por supuesto, aquella fue la última vez que estuvieron allí, se sentía como un deja vu. Colocaron las bolsas alrededor de la hoguera y descargaron la comida; sin embargo, la habitación permanecía rígida y cálida-¿por qué se siente tan diferente?-las paredes estaban cubiertas de murales, cada uno perfectamente preservado. Sus colores eran hermosos y los dibujos se veían tan reales, casi como si estuvieran vivos-wow ¿de dónde vienen estos dibujos?-

-Siempre han estado aquí, solo que no nos habíamos dado cuenta de que esta habitación existía cuando nos escondíamos de la Nación del Fuego hasta ahora-le dijo Aang-no pude abrir las ventanas de piedra la última vez que estuvimos aquí para ver que había dentro, pero, esta es mi historia, recuerdo bien estos dibujos-

Zuko caminó hacia el joven Avatar y puso un brazo alrededor de su hombro mientras continuaba mirando el lugar, luego recordó algo importante.

-¡Espera! si esta es la misma habitación, entonces…-tomó la mano de Aang y salió corriendo, vio una pequeña cascada en el centro de la habitación que caía en una piscina poco profunda, el agua estaba limpia y fresca, Zuko sonrió y comenzó a quitarse la ropa, desvió la mirada hacia Aang quien estaba de pie detrás de él ligeramente sonrojado-¿y bien? ¿qué estás esperando?-Aang asintió felizmente y también se desvistió, Zuko continuó desvistiéndose hasta quedar únicamente en ropa interior, Aang suspiró para sí mismo con esa magnífica vista, saltaron a la piscina y se zambulleron en el agua fría, Zuko salió a la superficie, acostado sobre su espalda, su cabeza era lo único que flotaba en el agua-necesitaba esto-

Sus brazos se relajaron y Aang se sentó contra la pared de la piscina dejando el agua fría lo envolviera, desvió su mirada hacia al adolescente semi-desnudo, Aang pudo sentir que sus propios pantalones se tornaban incómodos, se zambulló en silencio bajo el agua y nadó su propio camino hacia Zuko. Abrió sus ojos dorados al escuchar una explosión en el agua, miró a su alrededor, abrió la boca un poco preguntándose que rayos estaba sucediendo antes de que el joven Avatar apareciera detrás de él, lo tomara por los brazos y lo sumergiera en el agua por un breve momento, por suerte, Zuko logró salir de allí, aunque estaba un poco aturdido por la repentina acción del menor, se sentó en el borde de la piscina y desvió la mirada hacia Aang.

-Como en los viejos tiempos ¿eh? ¡yo era el que siempre te vencía!

Zuko se rió de sí mismo y se sentó apoyando su espalda contra el muro de piedra, su cabeza descansaba en el borde de la piscina y su cuerpo flotaba justo debajo de la superficie. Aang dejó de reír, le sonrió a su novio y se acercó a él, Zuko sintió que sus pequeñas manos caían suavemente sobre sus caderas y dio un suspiro tembloroso. Sin dudas, esto era lo que estaba esperando.

Aang se subió al cuerpo caliente de Zuko, inclinándose para besar su cintura, luego su vientre, su cuello y sus labios. Sostuvieron ese beso por lo que pareció ser una eternidad, la lengua de Aang se deslizó a través de los labios de Zuko hacia su cálida boca, introduciéndose en lo más profundo de su garganta, lamiendo y explorando cada rincón de su boca, se separaron por un momento, respirando en silencio. El ambiente a su alrededor era perfectamente tranquilo y calmado, Zuko sujetó la nuca de Aang y lo atrajo hacia si uniendo sus labios nuevamente.

-Aang…-murmuró Zuko un poco sorprendido por el deseo que transmitía su voz, gimió cuando el joven Avatar mordisqueó su labio inferior, bajó su cabeza besando y succionando su mandíbula y su cuello, luego Aang dirigió su boca hacia un pezón erecto, lamiendo suavemente y jugando con aquella protuberancia, Zuko dejó escapar un gemido suave, había estado fuera por tanto tiempo sin su adorable novio para brindarle placer como solo él sabía darle. Aang continuó su camino a través de su pecho, lamió y beso la fría y suave piel, miró a Zuko quien yacía con los ojos cerrados, su cuerpo temblaba y se estremecía levemente ante las oleadas de placer. Luego, Aang deslizó su mano por su ropa interior, masajeando lentamente su miembro, sintiéndolo endurecerse y excitarse bajo su toque, Zuko se incorporó, se subió al borde de piedra y se sentó posicionando su bulto apretado directamente en la cara de Aang, el joven Avatar agarró la cintura y lentamente bajó su ropa interior, el miembro del Señor del Fuego salió casi ansiosamente, Aang la miró, observando aquella longitud que se había perdido durante ocho meses enteros, sin pensarlo mucho, lamió su miembro de arriba a abajo lentamente, jugando y torturándolo, sus manos se movieron arriba y abajo por el pecho de Zuko, acariciándolo-oh, Aang… ya deja de provocarme-pero el joven Avatar tenía otros planes en mente, continuó lamiendo su pene de arriba abajo jugando con la punta usando su lengua, Zuko gimió ruidosamente haciendo eco a través de las paredes de aquella habitación vacía-Aang ¡oh! ¡Aang~!-

Tenía tanto placer acumulado que quería ser liberado de una vez, pero el joven Avatar tendría lo que quería, bajó sus labios presionándolos ligeramente alrededor de la punta y lentamente introdujo el miembro de Zuko en su boca, quien soltó un nuevo gemido ante la sensación. Aang introdujo el miembro por completo, luego lo sacó lentamente, sus labios se separaron haciendo un pequeño sonido, tomó la erección de su novio nuevamente esta vez lamiéndolo hábilmente con su lengua, torturando la punta, las manos de Zuko se dirigieron a la cabeza y los hombros del menor acariciándolos suavemente en un intento de querer marcar su propio ritmo, se estremeció más fuerte, perdiendo la noción del tiempo y su contacto con la realidad a raíz del placer que estaba sintiendo.

Aang se quitó la erección de su boca nuevamente, la tomó con su mano fría y la acarició lentamente de arriba abajo, el presemen desbordaba de la punta, el joven Avatar sonrió ante esto, se inclinó y comenzó a succionar nuevamente sin detenerse por varios minutos, la espalda de Zuko se arqueó, su pene ya estaba palpitando, si su adorable novio continuaba complaciéndolo de esa manera, estaba más que seguro que no podía resistir mucho más tiempo, Aang succionó más y más rápido, sus dientes de vez en cuando rozaban la suave y sensible piel, y eso fue todo lo que Zuko necesitaba para finalmente alcanzar su límite y correrse en su boca. Aang tragó todo el semen que pudo, el resto goteaba por la comisura de sus labios y se escurría por su barbilla, el Señor del Fuego tomó la barbilla del menor haciendo que lo mirara fijamente, se acercó y limpió los restos de semen con su lengua, su cuerpo seguía temblando luego del intenso orgasmo que acababa de experimentar, luego de que Zuko finalmente lograra relajarse y recuperar su respiración, se levantó llevando a Aang consigo, salieron de la piscina y se recostaron en el suelo de piedra. Ambos estaban agotados pero la idea de Zuko no era precisamente descansar, ni mucho menos dormir, rápidamente se posicionó encima de Aang con ambas rodillas a cada lado de su cadera y antes de que el joven Avatar pudiera decir algo, Zuko se inclinó y bajó los pantalones del menor junto con su ropa interior, miró su erección y se sorprendió un poco porque había crecido este último año, el Señor del Fuego rápidamente salió de su trance y se lamió los labios con hambre, en lo único que pensaba era en llevar esa erección a la boca y succionarla y quería hacerlo ahora, rápidamente, introdujo el pene de Aang en su boca, succionando, lamiendo y soplando suavemente la ranura de la punta.

-Oh... Zuko-gimió y suspiró el joven Avatar, Zuko continuó succionando pero no quería que Aang se corriera, se detuvo y miró al Avatar quien lo observaba un poco ansioso.

-No, no quiero que te corras. No aún-le dijo Zuko, juguetonamente, se recostó boca arriba en el suelo su duro miembro sobresalía, tomó los brazos de Aang y lo posicionó justo debajo de su erección, el joven Avatar se sentó, listo y ansioso, Zuko lo sujetó firmemente de los brazos y lentamente lo bajó, su pene se deslizó por la entrada del menor, éste suspiró, inhaló y exhaló lentamente, el miembro de Zuko se introducía dentro de él cada vez más y más profundo.

-¡Ah! ¡Zuko~! Nngh…-gimió Aang sentándose sobre la erección de Zuko, su miembro ya estaba introducido hasta lo más profundo de su ser, al cabo de unos minutos, Zuko comenzó a levantar a Aang colocando sus manos en sus caderas, moviéndolo hacia arriba y se detuvo justo antes de que su pene se removiera por completo de su interior. El Señor del Fuego no tenía idea de lo que estaba haciendo, nunca había tenido sexo así antes y nunca había estado así, pero parecía ser un experto actuando por instinto, Zuko sujetó firmemente la cintura del joven Avatar y lo mantuvo firme en su lugar mientras comenzaba a penetrarlo sin piedad, entrando y saliendo de su estrecha entrada mientras se movía de arriba y hacia abajo, más rápido y más fuerte, Aang gimió con cada embestida, el placer dentro de él era abrumador. Luego, Zuko se incorporó, dejando que Aang cayera de espaldas contra el frío suelo de piedra y en esa posición continuó con su penetración, al tiempo que sostenía sus tobillos manteniendo al menor en su lugar mientras lo embestía, los grises ojos de Aang se cerraron con fuerza e hizo una mueca de dolor mezclada con placer, movió sus caderas al tiempo que soltaba suaves gemidos y ronroneaba el nombre de su novio, Zuko jadeó embistiendo dentro de Aang con más profundidad, mientras mantenía su ritmo sin detenerse ni darse una pequeña pausa siquiera.

Desesperado, Aang quiso recuperar el control de la situación otra vez, así que se movió arriba y abajo dejando escapar todo tipo de gemidos, sonidos eróticos y jadeos de sus labios, Zuko dirigió su mano hacia su miembro y comenzó a masturbarlo al ritmo de sus embestidas. El joven Avatar jadeó ante la sensación, gritó mientras sentía cómo el miembro de Zuko rozaba un punto dentro de él que lo hacía gemir fuerte y jadear de máximo placer, su semen caliente cayó en el pecho del Señor del Fuego y un poco llegó a ensuciar su rostro. El cuerpo de Aang se relajó, la presión se redujo un poco al tiempo que intentaba recomponerse de los espasmos post-orgásmicos que estaba experimentando, Zuko llevó una mano hacia su vientre, pasó sus dedos por el semen y lo llevó a su boca, probándolo.

-Ese sabor… oh, Agni, cuanto extrañe ese sabor-pensó, su boca era incapaz de articular dichas palabras. Aang lentamente se movió, removiendo su miembro de su palpitante entrada y colapsó sobre el pecho de Zuko, sus cuerpos están cubiertos de sudor, Aang levantó su cabeza, tomó el rostro de Zuko con ambas manos y lo atrajo hacia él para darle un último beso-gracias, gracias, Aang. Empezaba a extrañar esto y realmente lo necesitaba-después de permanecer recostados en el frío suelo de piedra un tiempo intentando calmar sus respiraciones y recuperando fuerzas, ambos se levantaron y regresaron a la piscina para refrescarse y también limpiarse. Salieron de allí minutos más tarde, se secaron y se vistieron, llevaron sus camas a mitad del pasillo que los condujo a la piscina y las posicionaron una junto a la otra, no había necesidad de cubrirse con las sábanas, a fin de cuentas, era una tarde calurosa. Acercó al menor hacia él en un tierno abrazo mientras frotaba su espalda y hombros por unos momentos-estás muy tenso, Aang. Pero, no te preocupes, sé exactamente cómo arreglar eso-Zuko le quitó la túnica a Aang dejando expuesta su espalda y parte de su torso, el joven Avatar podía sentir el aire frío contra su piel-ahora, recuéstate boja abajo-Aang obedeció y apoyó la cabeza en la cama junto a la de su novio, Zuko calentó sus manos y comenzó a masajear lentamente los músculos tensos-¿y bien? ¿cómo se siente eso?-

-Un poco más arriba… ahh, justo ahí. Eso se siente bien-dijo Aang al tiempo que cerraba los ojos y tarareaba suavemente mientras el Señor del Fuego trabajaba en la espalda de su novio, lentamente acarició la cicatriz que los convertía en uno y regresó hacia su espalda. Aang se estaba relajando y sus músculos tensos se estaban destensando, luego Zuko se movió hacia abajo y acarició los costados del joven Avatar, Aang se estremeció ante esta acción-¡ja, ja! Zuko ¡eso hace cosquillas!-

-Oh ¿en serio?-preguntó Zuko, sonrió y continuó haciéndole cosquillas en los costados.

-Ja ja, d-detente… jajaja, yo soy muy jaja ¡soy muy cosquilludo!-rogó Aang mientras golpeaba los brazos de su novio en un intento por alejarlo de él pero al parecer eso no funcionó.

-Sí, puedo ver eso.

Aang se rió con más y más fuerza, las lágrimas corrían por su sonriente rostro, Zuko se detuvo apenas lo escuchó jadear por aire. Una vez que vio que su novio dejaba de hacerle cosquillas, Aang hizo su movimiento y lo sujetó de las muñecas, volteándolo e inmovilizándolo contra la cama.

-¡Ahora vas a pagar por eso!-dijo el joven Avatar y comenzó a hacerle cosquillas a Zuko en los costados y la espalda.

-Ja, ja, ja ¡debí haberlo sabido mejor!

Aang le quitó la túnica a Zuko y continuó con su asalto. El pecho del Señor del Fuego subía y bajaba, respirando con dificultad, Aang se detuvo y miró a su novio, luego se inclinó hacia adelante y lo besó larga y febrilmente, el cuerpo de Zuko se relajó y se destensó al tiempo que correspondía el beso.

-Ahora es tu turno…-le susurró Aang al oído una vez que se separaron del beso. Zuko miró a Aang fijamente con sus ojos dorados sin entender que estaba pasando, el joven Avatar rápidamente se puso a trabajar, acariciando su pecho, masajeó y amasó su abdomen, Zuko se estremeció al sentir aquellas manos frías; sin embargo, no quería que se detuviera. Entonces Aang se movió hacia arriba y comenzó a masajear sus hombros, aplicando más presión con cada caricia que hacía, movió sus manos hacia su pecho haciendo círculos con sus palmas, Zuko echó su cabeza hacia atrás cerrando los ojos y dejó escapar un suave gemido.

-Ahh, Aang. Eres mejor que yo en esto…-dijo Zuko mientras se acercaba y acariciaba el rostro del joven Avatar, Aang tomó la mano del Señor del Fuego sintiendo su cálido pulso, lo recostó y volvió a masajearlo, Zuko pudo sentir que sus pantalones se volvían incómodos y apretados, elevó su mirada hacia arriba para ver a su novio quien estaba teniendo una reacción similar, Aang detuvo su tarea y se deslizó hacia atrás, posicionándose justo encima de las rodillas de Zuko, su mano se coló debajo de la cintura de sus pantalones y sujetó su palpitante erección. No pudo resistirse más, la sacó de su apretada prisión y la acarició por un momento, luego comenzó a chuparla con ternura, arriba y abajo, por los lados, besó la punta, lamiendo y chupando lentamente, Zuko emitió varios gemidos mientras pronunciaba el nombre de su novio, el placer era demasiado para él; sin embargo, gimió y suspiró cada vez más fuerte, hasta que alcanzó su límite y se corrió en la boca de Aang. El joven Avatar tragó todo el semen que pudo y al terminar, se recostó junto a su novio respirando agitadamente en señal de agotamiento, luego de un breve momento acostados en la cama contemplando nada más que el techo de la habitación, Zuko bajó la mirada y giró la cabeza hacia su novio quien estaba recostado a su lado y lo observaba fijamente con una sonrisa. Aang se acercó a él y frotó su rostro contra su pecho, Zuko imitó su acción con la única diferencia de que los cubrió a ambos con una manta y compartieron otro beso, al separarse, el Señor del Fuego le susurró al oído-el fuego no puede sobrevivir sin aire, Aang. Te necesito-

-Entonces…-le preguntó Aang mientras se alejaba un poco de él sin dejar de lado su sonrisa-¿esto es lo que esperabas que sucediera en nuestras vacaciones?-

-No del todo, pero no lo preferiría de otra manera-le dijo el Señor del Fuego, correspondiendo su sonrisa, abrazó a Aang y le volvió a susurrar al oído-además, si vamos a pasar dos semanas enteras aquí, no me molestaría pasar un tiempo como este contigo, te amo, Aang-

-Yo también te amo, Zuko-respondió el joven Avatar, tras decir eso, se acostaron allí, sobre sus camas, disfrutando del sol que desaparecía lentamente detrás de las montañas dándole paso al anochecer. Zuko tenía razón, iban a pasar dos semanas enteras en ese lugar y tenían que aprovechar el tiempo juntos lo máximo posible.