Everyone I know
says I'm a fool to mess with you,
Everyone I know
says it's a stupid thing to do
I have your love on call
and yet my day is not so full,
and I did not know what to do
so I ran away from you...
"I ran away" (Coldplay)
John daba vueltas y vueltas, no lograba conciliar el sueño. Apenas se quedaba dormido, su mente le mostraba las imágenes de aquel maldito video y se despertaba. Definitivamente el insomnio se había apoderado de él esa noche, cosa que lo había puesto de mal humor.
Se giró nuevamente para quedar de espaldas al colchón y observar el oscuro techo de su habitación. El silencio absoluto propio de la madrugada lo envolvía haciendo que se sintiese aún más triste de lo que ya se encontraba. ¿Qué pasaría ahora?, ¿se supone que simplemente deba esperar hasta que sus sentimientos se vayan y hacer como si nunca hubiese conocido a Sherlock? Sonaba fácil, pero dudaba poder cumplirlo.
Entonces, en medio del silencio, un conocido sonido llamó su atención haciendo que su corazón latiese a mil por hora en tan solo un segundo. El ya familiar sonido de las pequeñas piedrecillas chocando en su ventana le hicieron levantar de la cama como un resorte. Se acercó a la ventana y finalmente lo vio… ahí parado con una caperuza que escondía sus negros rizos mientras que su rostro mostraba una enorme sonrisa, la cual apareció apenas lo había visto.
Él mentiría si dijera que no estaba feliz de verlo, realmente lo estaba… pero también se sentía molesto, pues estaba herido, Sherlock le había mentido y ahora lo buscaba descaradamente luego de haberlo ignorado por dos días. Días en los que era obvio que se estaba escondiendo de la policía.
En ese momento, la tarjeta del inspector Lestrade vino a su mente, volteó alejándose de la ventana y la buscó en su mochila hasta encontrarla. Sabía que debía llamar, debería hacerlo, puesto que si la policía se enteraba que lo había visto y no había dicho nada, se metería en serios problemas.
Pero decidió hacerlo luego de hablar con Sherlock, se enfrentaría a él por todo lo que había descubierto. Quería saber hasta dónde podrían llegar las mentiras del rizado.
Luego de colocarse rápidamente su pantalón, una camiseta y unas zapatillas, guardó la tarjeta y su celular en su bolsillo. Tomó sus llaves y bajó rápidamente (y silencioso). Abrió la puerta y apenas pudo ver la silueta de Sherlock al frente, este se había abalanzado a él para darle un gran y necesitado beso.
Realmente no se esperaba eso, pero tampoco pudo rechazarlo, de hecho, se había dejado llevar por el momento por unos segundos hasta que su mente lo obligó a recordar todo lo que había descubierto en la tarde.
Un arranque de ira le hizo empujar a Sherlock con fuerza cortando abruptamente aquel maravilloso beso.
—John… — Sherlock lo miró con culpa —Sé que estás molesto, pero… —
John lo interrumpió tomándolo del brazo para empujarlo fuera, el beso sorpresa del rizado ni siquiera le había dado tiempo de salir. Cerró la puerta y caminó sin mirarlo saltando la pequeña reja de su jardín hasta finalmente caminar alejándose de su casa.
—Oye, John, ¿a dónde vas? No puedo estar aquí— dijo Sherlock cuando finalmente lo alcanzó
John no pudo evitar sentir coraje al ver lo fácil que le resultaba a Sherlock hablar sobre el problema en el que estaba.
Cuando finalmente voltearon la esquina, John volteó encarando a Sherlock conteniendo la rabia dentro de él. Lo amaba, joder, aún lo hacía, pero Sherlock lo había engañado y sin pudor ni vergüenza ahora lo buscaba sin importarle las mentiras que escondía.
— ¿Qué estás haciendo aquí? —
—John… — Sherlock lucía algo culpable o al menos eso le mostraba —Entiendo que estés molesto por haberme desaparecido dos días, créeme que estuve tentado a llamarte muchas veces, pero era necesario que perdiéramos contacto en ese tiempo—
John lo quedó mirando dando a entender que continuara con la explicación.
—Como ya debes saber, la policía me está buscando, tenía que desaparecer por esos días para que me perdieran el rastro—
John respiró hondo mientras apretaba los labios sintiéndose indignado de las descaradas palabras de su, definitivamente, ex novio.
—Pero tenía que venir hoy a explicártelo todo, mañana… —
—Lo sé todo, Sherlock, absolutamente todo, no tienes que venir a explicarme nada— interrumpió
Sherlock lo quedó mirando por dos segundos para luego sonreír —Tenía que hacerlo, John, dos días sin verte fueron una tortura. Te he extrañado… —
John se alejó de inmediato cuando las manos de Sherlock intentaron tomar las suyas.
—Quieres seguir viéndome la cara de imbécil ¿verdad? Te divierte verme caer en tus mierdas—
— ¿De qué estás hablando? — Sherlock frunció el ceño
—Dijiste que habías dejado las drogas, ¿pero ahora resulta que las elaboras? — John rio con indignación.
Silencio incómodo…
—John… tú no puedes creer todas esas mierdas de mí, todo… —
— ¡Hay pruebas! ¡¿Cómo puedes atreverte a negarlo?! — interrumpió John totalmente molesto
Sherlock volvió a guardar silencio por un momento, como analizándolo —No puede ser que creas en este complot contra mí—
—Un complot, ¿todo esto es un complot contra ti? Perfecto, entonces explícame porque mierda te tienes que esconder si eres inocente—
—Soy el sospechoso principal, ¿crees que encerrado en una celda podría demostrar mi inocencia, John? —
—Y escondiéndote con tu amante es la manera perfecta para hacerlo ¿verdad? —
— ¿Amante? —
— ¡No me trates como un imbécil! — John empujó con fuerza a Sherlock haciendo que este casi perdiera el equilibrio —Tú y Jim Moriarty y sus… malditas drogas, encubriste la muerte de mi compañero, te burlas de mí ¡¿y aun así vienes a negármelo todo en la cara?! —
El rizado pareció haber tenido una especie iluminación, como si finalmente lograra entender algo; sin embargo, no parecía a gusto con ello.
— ¿Conoces a Jim Moriarty? ¿Has hablado con él? —
Esas preguntas solo incrementaron la frustración y la indignación del rubio, quien apretó sus manos fuertemente conteniendo las ganas de golpear a Sherlock.
—De haber sabido que ese maldito era tu puto amante, jamás… —
— ¡Él no es mi amante! — interrumpió Sherlock exasperado — ¡¿quién mierda te ha dicho esa estupidez?! —
John tomó aire, se controlaba, mientras el rizado negaba más los hechos, sus ganas de golpearlo aumentaba. No quería hacer un escándalo ahí y mucho menos terminar agarrándose a golpes con él, pero debía admitir que Sherlock se lo merecía, especialmente por haberse burlado de él de esa manera.
—Cállate, Sherlock, será mejor que cierres la maldita boca y te largues de aquí— el rubio sacó el teléfono de su bolsillo —Llamaré a la policía— dijo y cuando quiso también sacar la tarjeta, Sherlock tomó firmemente su mano
— ¿Qué más es lo que te dijeron? ¿Qué es lo que supuestamente he hecho? — la mirada de Sherlock era penetrante — ¿Qué elaboro una droga peligrosa? ¿qué soy un asesino? ¿Qué yo asesiné a Adam Bennet? ¡¿Realmente me crees que capas de todo eso?! —
John había visto un poco de serenidad en la actitud de Sherlock hasta entonces, pero ahora veía al rizado algo perturbado, tal vez un poco desesperado o frustrado.
—Tú no puedes creer en todo eso, tú menos que nadie puede ser capaz de hacerlo, John, tú no—
—Yo nunca te creí capas, hasta que me mostraron todas las malditas pruebas— respondió John liberándose del agarre de Sherlock
— ¡Son falsas! Cada una de ellas son falsas—
— ¿Entonces todo Scontland Yard está en tu contra? —
—Es Jim Moriarty el autor de este complot—
— ¿Tu amante es ahora el que…? —
— ¡No! ¡Maldita sea! ¡Él no es mi amante! — interrumpió
El rubio no soportó aquella negación, no cuando aquel maldito video daba vueltas en su cabeza, volvió a empujar a Sherlock para luego acercarse a él de manera amenazante. Ya no quería seguir escuchándolo, no dejaría que siguiera burlándose de él nuevamente, no le daría ese gusto.
— ¡Basta! Basta o juro que te romperé la cara — John estaba punto de soltar un golpe en cualquier momento
Sherlock lo hizo, al menos unos segundos, como dándole tiempo a que se calmara.
—Limpiaré mi nombre por ti, John. Eres la única persona por quien lo haría, porque te amo—
John no tenía idea de cómo unas palabras podrían doler tanto, ni como alguien podría ser capaz de jugar con algo tan puro y sincero como sus sentimientos. Sherlock le estaba escupiendo en la cara con esas mentiras sin importarle cuánto daño le estaba causando.
Estaba destrozado, se estaba cayendo a pedazos en esos momentos y era muy difícil ignorar el dolor que sentía. Lo miró por un momento, conteniendo toda su pena tanto como podía y emitió una risa burlesca. No dejaría que Sherlock lo vea desmoronarse. No, ya suficiente burla había tenido de su parte.
—Me amas— dijo más para sí mismo, negó con la cabeza sonriendo "divertido" —Tú no amas, Sherlock, tú solo eres un… — un psicópata, pensó —solo eres un buen actor, siempre lo fuiste, pero ya no estoy interesado en tus mentiras, Sherlock. No más—
John guardó el celular en su bolsillo y caminó dispuesto a terminar con la conversación, ya no soportaba más la traición que estaba viviendo.
—Realmente me crees capas de todo eso ¿no es así?-
El rubio no quería hacer caso, quería regresar a casa y olvidarse de todo ese asunto, pero cada palabra pronunciada por Sherlock era como una broma de muy mal gusto que lo obligaba a blindarse con una máscara de ira para proteger su ya dañado corazón.
Volteó y miró a Sherlock, sus manos se posaron en su cintura.
—Sí, lo hago. Te creo capas de eso, aunque admito que al principio me pareció injusto que te involucraran de esa manera, pero entonces me mostraron las pruebas y me di cuenta lo ciego que estaba contigo—
Sherlock desvió su mirada de manera peculiar, John pudo ver dolor… sí, Sherlock eres un gran actor, pensó. Él ya no creería nada de lo que demostraría el rizado, ya no quería hacerlo.
—Yo… yo hubiera esperado esto de cualquiera, incluso de mi familia, pero… — Sherlock emitió una pequeña risa —pero resulta que eres el… —
—No me vengas con estupideces— interrumpió John
Sherlock lo miró de inmediato.
—Hacerte la víctima no te queda, Sherlock, ya no funciona conmigo— John se acercó unos pasos — ¿Qué es lo que pretendías conmigo? ¿Divertirte un rato y luego dejarme? ¿Inculparme de las mierdas en las que estás metido? —
—John, no tengo idea de lo que te habrán mostrado como pruebas, pero te juro que yo… —
— ¡No! ¡no! No me jures nada, eres la persona más hipócrita que he conocido. Eres el tipo de persona que detesto, un parásito en la sociedad que no sirve nada más que para traer problemas—
—John… — susurró
—Fui un imbécil al involucrarme contigo, joder— dijo más para sí mismo —Debí entenderlo cuando viniste a mí desesperado porque te follara— lo miró a los ojos —Porque eso era todo ¿verdad? Que te follara—
Sherlock frunció el ceño, parecía visiblemente afectado por sus palabras. John no pudo evitar sentirse mal por ello, pero no podía evitar pensar que lo más probable era que sus palabras afectaban el ego del rizado, no su supuesto amor. Sherlock era la persona que lo usó sin importarle haberlo enamorado, simplemente lo usó.
— ¿Cómo te atreves? — dijo Sherlock
— ¡Oh, no me vengas con que te sientes indignado! —
si John quería mantener su ira para protegerse del maldito dolor que le causaba el engaño, lo estaba haciendo muy bien, pues sentía que golpearía a Sherlock en cualquier momento. Apretó sus manos en puños
—No digas mierdas de las cuales te arrepentirás luego— dijo Sherlock entre dientes
— ¿Acaso me estás amenazando? —
—Estás enojado conmigo, cegado por lo que la policía te mostró. Sueltas estupideces de las cuales te arrepentirás cuando veas que todo el maldito mundo está equivocado—
—Equivocado. Todos estamos equivocados. ¿En qué se supone que estamos equivocados? ¿En que eres una puta que para el culo cuando está desesperado? ¿Qué te haces el serio y el inteligente cuando en la cama no aguantas mucho y te corres apenas te están follando? —
—Cierra la boca, John— susurró, ahora parecía ser Sherlock quien tuviera la ira por desbordarse
—Me divertí como no te imaginas esa noche contigo, Sherlock. Accedí solo por probar como sería estar con un hombre—
—He dicho que cierres la… —
— ¡No voy a cerrar mi maldita boca! Te voy a decir cómo fueron realmente las cosas, Sherlock—
Silencio…
Sherlock lo miraba con ira, con odio y no había mirada que lo destruyera más por dentro, pero no dejaría verse así, ya no quería ser la víctima en esa situación.
Tomó aire, como preparándose para todas las mentiras que estaba por decir, mentiras que sabía que las sentiría como apuñaladas en su pecho… apuñaladas hechas por él mismo.
—Nunca creí que follarme a un hombre fuese tan placentero, así que sí, fuiste el primero, pero no serás el único, Sherlock. Fuiste un gran inicio, pero me puedo conseguir otros culos igual de desesperados que el tuyo, así que no te creas especial—
— ¡Cállate! —
John de repente se vio acorralado contra la pared, estaba siendo sostenido fuertemente de la camiseta, Sherlock estaba a unos centímetros de su rostro, podía verlo temblar ligeramente tal vez por la ira y la rabia que despedía su cuerpo en esos momentos.
—Retira lo que has dicho ¡retíralo! —
— ¿Qué pasa? ¿Te duele ser el que resultó ser usado? — respondió John
—Dices todo esto porque estás enojado, tú me amas, sé que lo haces— Sherlock había casi susurrado, como si sus palabras hubiesen sido dichas para él mismo
— ¿Amarte? Yo no te amo—
— ¡Es mentira! —
John sintió aún más presión en su pecho, así que tomó fuerzas y, luego de golpearlo en las costillas, empujo a Sherlock con fuerza. Resultó ser fácil desestabilizarlo.
— ¡Yo jamás te amé! ¡Dime una sola vez que te lo haya dicho! —
Pudo ver en el rostro de Sherlock, quien se recuperaba del golpe en sus costillas, como si una revelación se hubiese presentado.
—Jamás, Sherlock, jamás dije que te amara. Yo solo quería follarte y divertirme, así que podemos estar a mano en eso—
Sherlock dio un grito de ira y se abalanzó a John, el rubio estaba al límite, así que no dudó en entrar en una pelea con el rizado. Ciertamente, John sentía toda la adrenalina en su cuerpo, tal vez por eso le resultó fácil darle fuertes puñetazos a Sherlock que terminó con el rizado en el suelo y recibiendo dos patadas de su parte.
John se detuvo en seco cuando estuvo a punto de dar la tercera, se había descontrolado sin que pudiera evitarlo.
John retrocedió unos pasos dándose cuenta de su descontrol. No pudo describir lo que sintió al ver la sangre en el piso mientras que Sherlock intentaba ponerse de pie, sus rizos no dejaban que viera su rostro, pero podía escucharlo respirar con dificultad.
—No quiero… — su voz se cortó, sintió que estaba a punto de llorar, pero él controló sus lágrimas —No quiero volver a verte, ¿entendiste? Lo que tuvimos solo fue un maldito… — John sentía que se apuñalaba a él mismo con sus propias palabras —un maldito revolcón sin valor. Me interesa una mierda lo que hayas pensado tú, pero yo no quiero problemas con la policía, así que te alejas de mí o te partiré la cara a golpes—
El rubio no pudo más, sus lágrimas empezaron a caer por sus mejillas. Antes de que Sherlock pudiera verlo, John dio media vuelta de regreso a su casa, a paso rápido, casi corriendo. No volteó, no se detuvo. Estaba a punto de estallar en llanto y se odiaría a él mismo si dejaba que Sherlock se diera cuenta.
No se permitió llorar hasta que estuvo finalmente en su habitación, se recostó en la puerta, se tapó el rostro con sus manos y se dejó caer al piso mientras su llanto se ahogaba entre sus manos. Le dolía en el alma cada una de las palabras que había pronunciado, cada una de las mentiras que había dicho, porque no importaba que tan fuerte sea la verdad, su corazón se negaba a dejar de amar a Sherlock y eso, peor aún, lo hacía sentirse como un gran y completo imbécil.
Sherlock lo había engañado, se había burlado de él a pesar de saber sus sentimientos, pero aun así lo seguía amando y prueba de ello era que no se atrevió a llamar a la policía. No pudo. Si lo atrapaban, no quería ser el responsable directo de ello, porque sería como condenarse a él mismo también.
El resto de la noche fue miserable, solo era él sufriendo en silencio, llorando para intentar ahogar el dolor que lo envolvía. Nunca antes había sufrido tanto, nunca antes alguien le había hecho tanto daño. John sintió morir lentamente esa noche.
Asistir a la universidad al día siguiente no había sido fácil para él, no había dormido en toda la noche por pasársela en vela la mayoría del tiempo llorando y golpeando la almohada para calmar su frustración de la manera más silenciosa posible. Se negó a hablar con Mike, con Mary y con toda persona que se le había acercado, no se sentía de humor para absolutamente nada y solo había asistido por el simple hecho de verse obligado.
Pero el día era largo y tarde o temprano, alguien le tendría que preguntar que rayos le pasaba que se veía tan mal.
—Te ves jodidamente mal, John, ¿qué ocurre? — dijo Mike
John no respondió, solo se limitó a buscar su hoja de apuntes de la clase en el libro de anatomía.
— ¿Tiene algo que ver con Sherlock? Oye, hoy me citaron para… —
—No me hables de ese imbécil— dijo finalmente sin mirarlo
—No se ha comunicado contigo todavía entonces— respondió Mike más para sí mismo —Ayer quise llamarlo en la noche, incluso hoy en la mañana, pero su teléfono está apagado, es que hoy tengo una citación para un interrogatorio—
Al encontrar lo buscaba, John guardó el libro y se colgó la mochila al hombro dispuesto a alejarse, ambos amigos se encontraban en el pasillo luego de salir de clases.
—Oye, John, ¿qué rayos? ¿Acaso dije algo malo? — Mike insistió mientras lo seguía
—Solo déjame solo, necesito estar solo por un rato—
— ¿Solo porque Sherlock no te habló? —
John no pudo ignorar ese comentario, Mike no tenía ni idea de la batalla interior que tenía en esos momentos, así que volteó y miró furioso a su amigo.
—Cierra la maldita boca, Mike, no tienes ni una puta idea de qué es lo que me pasa. Y si vuelves a mencionar al hijo de puta de Sherlock, te voy a partir la cara de un solo golpe, ¿entendiste? —
Mike se quedó en silencio por unos segundos y John simplemente siguió caminando, pero su amigo lo volvió a alcanzar.
—Oye, ¿qué es lo que pasa? ¿dónde está Sherlock? ¡John! —
El rubio sintió ser bruscamente detenido siendo jalado del brazo, la mirada de Mike era seria, preocupada, alerta. John nunca había visto tal mirada en su amigo.
— ¿Qué fue lo que te dijo la policía ayer? — insistió Mike
John no pudo evitar sentir rabia de que Sherlock reciba la defensa cuando no se lo merecía.
— ¿Dónde está Sherlock? John, mierda, ¿qué es lo que está pasando? —
—Tú no tienes ni idea de lo que Sherlock es— respondió casi sin pensarlo, por puro impulso
— ¿De qué estás hablando? — Mike frunció el ceño aún más alarmado
John miró a su alrededor mientras se colocaba a un lado del pasillo para hablar con más privacidad con Mike. Cuando estuvo a punto de hablar, sintió la vergüenza apoderarse de él por un instante.
—Sherlock está implicado en el asesinato de Adam— dijo en voz baja
— ¡¿Qué?! — respondió totalmente extrañado Mike
—Él y un tal Jim Moriarty han modificado una droga para venderla, es la… misma droga que se usó en el asesinato de Adam. Él y Moriarty son pareja, Mike, Sherlock… — John no pudo sostener más la mirada, se sentía como un imbécil, demasiado avergonzado —Sherlock nos ha mentido a todos y ahora está prófugo, por eso no aparece en ningún lado—
No recibió respuesta por unos largos segundos, John se lo esperaba, cualquiera tendría problema de procesar todo lo que había dicho.
—Es una trampa— respondió finalmente el chico
John lo miró sorprendido — ¿Qué? —
— ¿No te has dado cuenta? — preguntó Mike como si fuese muy obvio — ¿Sherlock metido en la modificación de una droga? Por favor, Sherlock haría su propia maldita droga ¡y jamás la vendería! El muy idiota se lo quedaría para él mismo—
El rubio no podía creer lo que estaba escuchando, pero podía comprender a Mike el querer defenderlo, después de todo, era su amigo desde niño.
—No, Mike, la policía tiene las malditas pruebas. Sherlock está involucrado con Jim… —
—Claro que lo está— interrumpió Mike —Estudiaron juntos, Sherlock y él fueron cercanos, pero hace mucho que se alejaron, apenas se veían cuando él frecuentaba ese maldito bar—
— ¿Se alejaron? No, eso es lo que te ha hecho creer. Ambos se siguen viendo y son… amantes— pronunciar la última palabra había sido difícil sin sentirse como una estúpida víctima
—No seas ridículo, él está contigo—
John miró a su amigo sin evitar mostrar dolor en sus ojos.
—Mierda, no me digas que crees todas estas estupideces, John, joder, ¡es muy claro que todo esto es un maldito complot del idiota de Moriarty! —
El hecho de que en ese momento los estudiantes que caminaban en el pasillo estaban alejados de ellos, no era realmente de mucha ayuda, porque Mike parecía haber olvidado que el tema de su conversación no era algo como para hablarlo a voz alta.
—Baja la voz, Mike— advirtió John, luego continuó —Sé que es tu amigo, pero las pruebas que me mostraron demuestran todo lo que te digo. Jim y él se vieron hace tres días aquí en la universidad y… — John desvió la mirada por unos segundos —y Moriarty se muestra muy cariñoso con él mientras que Sherlock… él se lo permite— sintió que sus ojos amenazaban con humedecerse
—John, no, no creas todo lo que te muestran. Conozco a Sherlock y sé cómo era su relación con Jim y no hablo de una romántica. El idiota de Jim siempre le gustó Sherlock, eso lo recuerdo bien, pero jamás tuvieron algo—
John cerró los ojos negando con la cabeza como desaprobando la terquedad de su amigo. A John como le gustaría tener esa misma confianza.
—Mike, el video… —
— ¿Acaso en el video Sherlock le corresponde lo que sea que le está haciendo? — interrumpió Mike
—No, pero… —
—Entonces eso no dice nada— volvió a interrumpir —El único con el que se ha mostrado afectivo y ha correspondido es a ti, John—
—Hay otro video— dijo John lamentándose por dentro —donde Moriarty… mierda… — John sentía que sus lágrimas caerían en cualquier momento
— ¿Qué? —
—Donde Moriarty le hace sexo oral a Sherlock— responder eso había sido tan doloroso que prácticamente lo había susurrado
El silencio de Mike le mostraba que cualquier esperanza con Sherlock se había esfumado.
—Dios, John… sé que debió ser difícil ver ese video, pero debe haber una explicación— la mano Mike se posó en su hombro —Conozco a Sherlock, te juro por Dios que él te ama, él jamás se había portado así por ninguna persona—
John realmente quería creer en esas palabras, realmente quería tener una esperanza, pero tenía que ser realista, no podía cegarse solo porque lo amaba. Las pruebas estaban ahí y eran irrefutables.
—No lo hace, nunca lo hizo y ya no quiero volver a verlo, ya se lo dije y eso es todo—
—Espera, ¿qué? — Mike sonó alarmado — ¿Cuándo lo viste? —
Suspiró al mismo tiempo que limpiaba una rebelde lágrima cayendo por su mejilla.
—Ayer, si quieres puedes decírselo a la policía, yo no pude hacerlo—
— ¿Qué le dijiste? John, por Dios, dime que no le dijiste que lo crees culpable—
John frunció el ceño molesto —Después de todo lo que te he dicho, ¿en serio lo defiendes? —
—John, Sherlock te ama, ¡eres el único maldito ser viviente a quien él le importa! ¿Sabes lo que significaría para él perderte? — Mike miró a su alrededor como buscando desesperadamente una respuesta —Esto... esto no es bueno… — dijo más para él mismo
— ¡Mierda, Mike! — John perdió la paciencia — ¡Sherlock es un maldito mentiroso! Que lo conozcas desde niño no significa que sea un puto santo—
—Eres tú el que no tiene ni idea de quién es él, John, estás cometiendo… —
— ¿También se lo hiciste acaso para que lo defiendas tanto como si fueras su maldito criado? —
Mike lo miró en silencio por unos segundos —De acuerdo, John, si lo quieres de esta manera, así será. No pienses que dejaré mi amistad de toda la vida por ti que apenas te conozco desde que estoy aquí. Sé muy bien quién es Sherlock y no seré cómplice de ver caer a mi amigo otra vez en las drogas por tu maldita culpa—
Mike y John se habían vuelto muy buenos amigos en ese tiempo en la universidad, John incluso sentía que sería su mejor amigo porque podría confiar en él casi todo; sin embargo, toda esa amistad se quebró en ese instante. Mike había cometido el error de colocar su dedo índice en su pecho empujándolo ligeramente, esa mínima acción había sido la gota que derramó el vaso en la poca paciencia de John, quien no dudó en agarrarse a golpes con su amigo en medio del pasillo.
Fue Mary quien permaneció a su lado luego del problema, Mike simplemente se alejó de ellos y aunque John no se sentía tan mal por haberle golpeado, sabía que no solo había perdido su dignidad y su corazón, ahora también había perdido un amigo y nuevamente era por culpa de Sherlock.
Fue a la salida de la última clase cuando Mike cruzó palabras con él por última vez, se paró frente a él y le extendió unos papeles, "Esto es lo que avancé de la tesis esta semana. Si ya no quieres hacerla conmigo, me lo haces saber para no perder el tiempo con esto", John no tuvo tiempo de responder, Mike dio media vuelta y salió sin mirar atrás. El rubio sabía que la tesis no estaba tan avanzada, pero hacerlo acompañado sería menos pesado a lo largo del tiempo gracias al empeño que ambos ponían, volver a hacer una o encontrar a otra persona igual de responsable que Mike sería jodidamente difícil, así que lo único que lo unía al chico era la tesis, porque el resto de su amistad estaba ahora rota.
Esa noche regresó a casa como antes lo hacía, en el auto de Mary, esta se había notado bastante comprensiva con ambos chicos, pero era claro que lo apoyaba a él. Sintió arrepentirse tanto de haberla dejado, había sido un imbécil por eso, esa mujer lo amaba y él simplemente se arrastraba por alguien que se había burlado de él.
—Oye, ¿en qué piensas? — preguntó Mary
—Eh, yo… nada—
— ¿Te puedo hacer una pregunta? —
—Claro—
Mary esperó a que un peatón cruce la calle para avanzar, luego continuó —La pelea que tuviste con Mike, ¿fue por Sherlock? —
John sentía que mataría a alguien la próxima vez que alguien mencionara al rizado ese día, ya había tenido suficiente de él.
— ¿Has hablado con la policía? — preguntó John, ignorando la pregunta
—No, pero todo el mundo está hablando de eso ahora—
—Bien, pues es verdad. Sherlock está involucrado en la muerte de Adam y ahora está prófugo—
Mary no dijo nada en unos largos segundos, parecía analizar las palabras de rubio.
—Y… ¿cómo están tan seguros? ¿hay pruebas de eso? —
—Las hay, Mary. Yo las he visto—
—Oh, cariño… —
John recibió un afectuoso y ligero apretón en su mano izquierda, Mary seguía atenta al camino, pero esa sola acción era suficiente para confortarlo, para no sentirse solo.
—Él… él me engañó—
John pudo ver con el rabillo del ojo cómo Mary había volteado un instante para verlo, él no podía despegar la mirada del frente, le daba vergüenza mirarla a los ojos mientras pensaba: "sí, mira lo imbécil que fui dejándote por un idiota que lo único que hizo fue verme la cara de estúpido".
— ¿A qué te refieres que te engañó? ¿Se metió con otro tipo? —
—No… estaba con otro mientras estaba conmigo. Ese tipo también está involucrado en lo de Adam—
— ¡¿Pero qué rayos?! ¿Es en serio? ¿Sherlock Holmes metido en eso? —
El rubio quiso contestar, pero una llamada a su teléfono le interrumpió. Número desconocido. Por un momento pensó en que escucharía la voz de Sherlock.
— ¿Aló? —
— ¿John Watson? —
John reconoció la voz del inspector Lestrade al instante —Sí, él habla, ¿inspector Lestrade? —
—Muchacho, no estás en clase ¿verdad? Necesito hablar contigo—
—No, estoy camino a casa, ¿qué ocurre? —
Temió por lo de anoche, no había dicho nada acerca de su encuentro con Sherlock, no se había atrevido a hacerlo, pero ahora se arrepentía si eso lo hacía meterse en problemas.
—Dijiste que tú y Sherlock se habían encontrado con Sebastian Moran, necesito que me digas todo lo que pasó con él esa vez, ¿qué te dijo? ¿qué conversó con Sherlock? —
—Lo siento, no lo recuerdo, pero tampoco podría decirle algo ya que Sherlock nunca habló con él, no parecían llevarse bien—
—Mierda—
— ¿Pasó algo?... ¿encontraron a Sherlock? —
John sintió miedo ante la respuesta, dentro de él sabía que sería doloroso saber que el rizado haya sido capturado.
—No, aún no, pero Sebastian Moran escapó y hay testigos que aseguran haber visto a un muchacho con rasgos muy parecidos a los de Sherlock, ayudándolo a escapar—
El rubio guardó silencio, no tenía palabras para responder.
—Si recuerdas algo, no dudes en llamarme, muchacho. Si lo ves me lo haces saber de inmediato—
—Sí… sí, claro—
Luego de eso, la llamada finalizó dejando a John aturdido por lo que había escuchado. La parte de él que se rehusaba a creer que Sherlock realmente era un delincuente, estaba a punto de desaparecer, cada vez era más difícil creer en la inocencia del rizado y eso le seguía doliendo.
— ¿Qué sucedió? — preguntó Mary
—Me gustaría… — dijo dudoso —me gustaría nunca haberte dejado, Mary—
El silencio se hizo presente y casi al instante John se arrepintió de haber dicho tal cosa. Sabía que aquellas palabras solo habían salido de sus labios por el dolor que le estaba envolviendo, mierda, se sentía tan devastado que lo único que quería era un hombro en el cual llorar y tener, otra vez, esa sensación de un amor correspondido.
John Watson había vuelto a morir esa noche, la última esperanza de confiar en Sherlock había desaparecido dando paso en una lastimera ira que le quitó la ganas de sonreír. Es difícil sentir la soledad una vez que llegas a conocer a la persona que le da otro significado a la palabra compañía.
Tal vez era exagerado decir que no tenía ganas de vivir, pero sentía algo muy parecido a eso, porque la vida ya no tenía el mismo brillo de antes, ir a clases ya no tenía el mismo significado, graduarse y ser médico ya no parecía suficiente motivo para levantarse temprano e ir a clases. Estudiar para un examen ahora era jodidamente difícil y cuando sus notas empezaron a bajar, él ya no se preocupaba como antes, simplemente se conformaba con haber aprobado y lo demás sobraba.
El caso de Adam Bennet había tomado las noticias por unos días, pero el de las drogas había sido llevado con un poco de discreción. No sonaba tanto, pero cuando hablaban del caso, pintaban a Sherlock como un sujeto totalmente peligroso. John evitaba la televisión, no quería seguir atormentándose, no soportaría volver a ver el rostro de Sherlock en las noticias. No, no lo soportaría, porque aún lo amaba.
Pasaron los días, las semanas, unos meses, pero se sentían años. John no había vuelto a ver aquellos rizos azabaches, no había vuelto a escuchar esa voz de barítono, mucho menos había pronunciado su nombre. John Watson enterró eso, lo puso bajo sus pies y lo ignoró, Sherlock ya no estudiaba en la universidad, eso era lo único que sabía, ya que en los nuevos primer y segundo lugar figuraban otros nombres. Sherlock jamás tendría otro puesto que el primero, de lo contrario, él simplemente no estudiaba allí.
John abandonó el entusiasmo por completo y bajar de puesto y perder la media beca ya no se sentía como un problema para él.
Mike y él apenas se hablaban por la tesis y Mary se había vuelto un hombro en el cual apoyarse. Se acostumbró a salir los fines de semana cuando no tenía exámenes cerca y coquetear para ligar con alguna chica. Hubo una Sara una noche, pero eso había sido todo.
Entonces llegó ese chico guapo de aquella discoteca, la idea era… probar, ¿le podría atraer otro chico que no sea Sherlock?, ya había pasado un tiempo desde que había tenía sexo casual con alguien, Sara, y su cuerpo estaba algo tenso, así que decidió tomarlo como excusa para salir a experimentar ese viernes en la noche.
Él solo.
No se había atrevido a ir a un bar exclusivamente gay, aunque esa era su idea inicial, así que terminó a una discoteca a la cual no había ido hace ya mucho tiempo.
James Sholto apareció de repente a su lado pidiendo un trago y luego de que el barman le recomendara lo mismo que John bebía, una agradable conversación se presentó entre ellos. No paso mucho hasta que esas pequeñas miradas le avisaron a John que aquel chico agradable y guapo era gay. El rubio vio su oportunidad, así que se atrevió a ir más allá acercándose un poco, invadiendo el ajeno espacio personal. La sonrisa coqueta y el beso que siguió luego le dieron el visto bueno a John para conseguir lo que quería esa noche.
Apenas habían salido, James lo acorraló contra la pared para besarlo con urgencia. Era más alto, con hermosos ojos celestes y un gusto impecable para lucir un jean clásico y una casaca de cuero.
John sintió excitarse por un rato, pero luego algo no iba bien, sentía que no era correcto, que a pesar de que Sherlock ya no estaba más en su vida, él debía respetar, al menos, ese amor dentro de él que todavía se rehusaba morir.
—Espera… espera, James— John lo alejó suavemente mientras recobraba el aliento —Lo siento, no… no puedo, yo amo a otra persona—
James lo miró con esos llamativos ojos celestes y le sonrió con ternura.
—Oh… bueno, pues… me gustaría tener un novio como tú, John—
John miró a su alrededor un poco avergonzado mientras aquel chico finalmente dejaba de acorralarlo contra la pared.
—Oye, James, yo… en serio quería… quiero decir, tú eres… —
—Sí, sí. Querías hacerlo porque te gusto, pero no dejas de pensar en… ¿él o ella? —
—Él— respondió John
—No dejas de pensar en él y sientes que no puedes traicionarlo conmigo en una noche de sexo casual y sin compromiso. Ya no están juntos, pero aún lo amas, ¿verdad? Sino no estarías aquí solo, un viernes en la noche—
John sonrió mostrando un gesto divertido y avergonzado al mismo tiempo —Exacto, tú sí lo entiendes—
—Aunque no lo creas, lo hago—
James puso sus manos en sus bolsillos y observó a John por unos segundos regalándole una sonrisa, como él era más alto, John miraba hacia arriba todo el tiempo.
— ¿También te traicionaron? — preguntó John
El más alto asintió con la cabeza —Pero todo pasa. Es duro y puede tomar tiempo, pero cuando menos te das cuenta, encuentras a un chico más bajo que tú, muy atractivo y con el cual te gustaría pasar la noche… no necesariamente teniendo sexo—
—Oh… — John sonrió divertido, aunque no pudo evitar sonrojarse hasta las orejas —entonces… ¿quieres ir a otro lado? —
—Un café estaría bien, estoy algo hastiado del alcohol esta noche—
—Bien entonces— sonrió —Tomemos un taxi, conozco un buen lugar—
—Tengo moto, yo te llevo—
Y entonces ahí estaba John, saliendo con James Sholto las siguientes semanas, rosando el algo más que amistad, ya que, de hecho, si quería ser sincero consigo mismo, James le gustaba, pero aún le era difícil dar un paso más allá y Sholto parecía tener paciencia con ello.
Las cosas podían tomar un nuevo rumbo en tan solo unos meses, las circunstancias podían estar a tu favor o simplemente en tu contra y no te quedaba de otra que hacerle frente y adaptarte, porque de nada valía quejarse, y eso lo sabía bien.
Ya hace rato que había dejado eso de lado, ya no se quejaba de la decepción de sus padres ante su cambio repentino, ya no se quejaba de la nueva recaída de su hermana. No, ya estaba cansado de eso, su opción ahora era seguir con lo que debía hacer sin interesarse en hacerlo lo mejor posible, agradando a todos y dando buena impresión. John pasó de ser un chico entusiasta a uno conformista, a un simple estudiante de medicina.
Lo único que ahora le daba cierta emoción a sus días era James Sholto. Tal vez él podría hacerle olvidar aquella mala experiencia, tal vez podría darle una nueva oportunidad para amar. Daba miedo arriesgarse, pero ya no tenía nada que perder esta vez. Estaba acompañado, ya no se sentía solo, veía en James un futuro amor y el hecho de que el chico esperase a que sus heridas sanaran, hacía que John se sintiese amado.
Amor, sensación que extrañaba con desesperación…
John tenía tanto amor no correspondido dentro de él que era difícil de soportar. Quería y necesitaba ser correspondido para no sentirse tan miserable.
