Chuya bebió de su café mientras se removía en su cómoda silla, había extrañado ese tipo de reuniones, sin embargo, su mente se encontraba distraída, estaba consciente de que poseía una imagen bastante lamentable para ser el primer día de volver a su trabajo, pero no podía hacer demasiado al respecto, ya había cometido el error de quedarse hasta bastante tarde leyendo, estudiando.

y como un castigo divino, esa mañana solamente deseaba dormir profundamente, nada mas que eso, sin embargo, estaba bastante alejado de su realidad, la sala de reuniones era cómoda y cálida, lo cual, no lo ayudaba a mantenerse despierto como debía ser.

Matt le dedicaba algunas miradas divertidas a Chuya, este sabía que se llevaría un regaño una vez terminada la reunión. Tomo su lápiz y se dedico a tomar notas sobre todo lo que sucedía, prefería, al menos en esa ocasión, no hacer comentario alguno, no opinar a menos que Matt se lo pidiese de forma directa.

Chuya se encontraba pensando seriamente la forma en que podía evitar el interrogatorio de Matt, ya había aceptado que eso sucedería no usaría su tiempo para evitarlo, pero si podía pensar en como esquivar sus preguntas sin terminar por delatarse o contar algo indebido. Aunque Chuya, sinceramente, pensaba que Matt era una persona en la que podría confiar de forma ciega.

Pero dudaba sobre hablar del tema, Dazai era un tema que Chuya disfrutaba de monopolizar, en especial debido a el tiempo que le había tomado ser conocedor de las cicatrices de Dazai, no era información que desease compartir con nadie, además de ser algo sumamente personal que el castaño le había confiado debido a que eran novios.

Por ende, si llegase a tocar el tema, probablemente mentiría, no de una forma evidente y grande, pero lo haría, o tal vez, omitiría el nombre de Dazai en su conversación, fácilmente podría tratarse sobre algún otro amigo, aunque realmente Chuya no tuviese demasiadas personas en esa lista.

- Mierda – murmuró Chuya

- Si, mierda – contesto Matt a su lado

La reunión había terminado y ambos caminaban por el pasillo, esa mañana era fría, pero el interior de todo el edificio se encontraba cálido.

- Sabes lo que viene ahora, así que, Chuya, mejor comienza por ti mismo, sabes que soy

- De confianza y mi amigo, lo sé

- ¿es sobre Dazai? ¿sucedió algo entre ustedes? – sería un poco difícil engañarlo del todo

- Nada de eso, estamos bien – contesto Chuya

- ¿entonces?

- Tengo un conocido

- Chuya puedes decirme que se trata de ti, recuerda que ambos trabajamos con literatura, conocemos ese truco – respondió de inmediato Matt

- No es un truco – aseguró de inmediato Chuya

- Bien, te seguiré la corriente

- Para resumir, me quede hasta tarde estudiando

- ¿y eso necesitabas ocultar? Eres un estudiante universitario, te graduaras en un par de meses, solamente un mes y medio en realidad, debes continuar estudiando

Chuya palideció por un momento, apenas había sido consciente del tiempo real que le quedaba en la universidad, siempre hablando sobre ello como algo alejado, los exámenes habían terminado, las asignaturas concluidas, al menos la mayoría, solamente quedaba un poco de papeleo y cerrar asuntos pendientes, Dazai lo había ayudado a ponerse al corriente, sin embargo, aun se encontraba ese examen pendiente, el ultimo en realidad.

- ¿estas bien?

- Si, solamente fue como si me dieses un golpe de realidad – admitió Chuya

- ¿no eras consciente del tiempo que realmente te quedaba en la universidad?

- No había pensado sobre ello

- Chuya – lo llamo Matt – en tu ausencia me llamaron a una reunión importante

- ¿sucede algo? – pregunto el pelirrojo

- Hablamos un poco sobre tu situación, la editorial quiere una respuesta

- Oh – soltó Chuya, ambos detuvieron su caminaba una vez de pie a las afueras del edificio de la editorial

- Dime que lo has pensado

- Lo he hecho – aseguró de inmediato, y realmente había sido de esa forma, pero la respuesta aun no se encontraba del todo clara

- Excelente, me pidieron que el próximo lunes diese tu respuesta, así que aun tienes esta semana para pensarlo

Chuya se había salvado de una gran explicación con respecto a Dazai y su situación, sin embargo, había terminado por mantener otra conversación con un enfoque igual de serio, el pelirrojo no estaba del todo listo. Un dolor de cabeza comenzaba a hacerse presente.

- Vaya forma de iniciar la semana – murmuró para si mismo

- Deja de quejarte – le regaño Matt, su sonrisa continuaba siendo amistosa – ve por un café y te quiero listo para la próxima reunión en una hora

- Lo que tu digas, jefe

El pelirrojo obedeció, bebió un café, tomo un lápiz y una de sus libretas de bolsillo, vació su mente y escribió sobre todo lo que ocupaba esta, era una buena forma para sacar cosas que hacían ruido, también lo ayudaba a pensar y ver otros puntos de vista, elegía palabras con cuidado y describía de forma sincera lo que lo rodeaba y sentía.

Nacía un poema.

Chuya sabia que no era fácil escribir de esa forma, en un lugar publico, con ruido e interrupciones, escribir poemas era difícil incluso en su lugar secreto o su departamento, pero sentía demasiadas cosas en esa ocasión, y las palabras terminaron por salir casi por si solas.

Entonces recibió una llamada, Chuya se sintió como un idiota, leyó el nombre en la pantalla y un calor agradable se instaló en su interior, soltó un suspiro, intentando controlarse, preguntándose a si mismo que sucedía con él.

- Nos veremos solamente en un par de horas en la universidad ¿sucede algo? – pregunto Chuya

- Si, buenos días para ti también – contesto el castaño, la voz de Dazai sonaba un poco agitada

- ¿estas corriendo?

- Solo caminando rápido, resulta que anoche me quede hasta tarde pensando en un pequeño pelirrojo y me quede dormido durante esta mañana

- Ese pelirrojo suena como una persona desagradable

- ¡lo es! No me deja en paz, ni siquiera en mis sueños, es un parasito en mi cerebro

- Pobre de ti – contestó Chuya, un tanto molesto por el nombre de parasito

Chuya pensó que era un buen momento para hablar un poco sobre lo sucedido durante esa mañana, después de todo, solo tendría una semana, no había pensado seriamente sobre el asunto del libro, tampoco había pensado demasiado sobre la graduación y aun debía realizar el examen de Dazai, el cual, era durante esa semana.

No estaba preparado para nada de todo eso, se había relajado y se había olvidado de algunas, la gran mayoría, de sus responsabilidades.

- Matt habló conmigo sobre algo importante hoy – comenzó Chuya – quieren que de una respuesta en una semana mas – dijo

- Mierda – soltó Dazai – ¿ya sabes lo que deseas? – le preguntó el castaño

- Esperaba que me ayudases un poco a decidir

- Chuya, sabes que no puedo ayudarte demasiado, debe ser una decisión solamente tuya, es sobre tu futuro, lo que hagas lo apoyaré – Chuya deseaba que el castaño se encontrase a su lado y no por el teléfono, soltó un suspiro – apuesto que deseas besarme ahora

- Ya no – soltó el pelirrojo – lo acabas de arruinar – ambos rieron un poco

- Siendo sincero, creo que sabes perfectamente la respuesta – dijo Dazai – no eres una persona que es realmente indecisa, atrévete a decir tu respuesta en voz alta

Si Chuya se parase a pensarlo de forma sincera consigo mismo, la respuesta seria rápida y evidente, sin embargo, le había faltado un poco ese empujón por parte de otra persona. La respuesta ya se encontraba clara en su mente.

- No esperaré una semana, le daré la respuesta a Matt – sentenció Chuya

- Entonces esta noche tendremos una celebración, pasaré por champagne

Chuya solo sonrió. La llamada terminó, el pelirrojo sentía como su cuerpo comenzaba a reaccionar ante lo que se encontraba a punto de hacer, sin embargo, la sonrisa no se esfumaba de su cuerpo, una parte de su mente, la insegura, continuaba susurrándole que se encontraba actuando de una forma precipitada, pero sabia que no era de esa forma.

Camino hacia la sala de reuniones, sabia que encontraría allí a Matt, esperando por la próxima reunión, listo y ordenando su gran numero de papeles, a diferencia del resto de los que solían acudir a estas, él prefería el papel en vez de una tableta actualizada.

Chuya golpeó la puerta de cristal antes de entrar, Matt levanto la mirada, sus ojos verdes se iluminaron al ver a Chuya, le regalo una sonrisa amistosa y le indico que se sentase frente a él. El pelirrojo tomo aire.

- Acepto – dijo Chuya, una vez sentado en su silla, una sonrisa en su rostro, un tipo de sonrisa grande que pocas veces mostraba

- A tu novio no le gustará que me digas algo como eso

- Idiota – soltó Chuya de inmediato, riendo – hablo de la propuesta sobre el libro, acepto

.

El pelirrojo se encontraba sobre el césped, en la universidad, disfrutaba de la calidez del sol, fumaba un cigarrillo y hablaba con su amigo, el cual se quejaba debido a que aun no era capaz de arreglar su asunto con su amiga. Chuya se divertía al escucharlo hablar sobre ella de una forma nerviosa, ensoñación en sus palabras.

- Un poco mas y podrás escribir un poema

- Eso te lo dejo a ti, podrás escribir sobre mi y publicar mi triste historia en tu libro nuevo, felicidades, de nuevo – era la decima vez que Tachihara lo felicitaba por la nueva noticia sobre el libro – serás el primer graduado en sacar un libro sobre sus poemas

- Tuve mucha ayuda, mas que nada, el anciano lo hizo todo

- Claro que no – dijo su amigo de forma seria – tu escribes, el anciano solo creo la oportunidad para ti, de igual forma, si no aceptabas, pensaba golpearte

- Gracias amigo – contesto Chuya, exhalando el humo de su cigarrillo, observando como este subía hacia el cielo

- Hey, allí va tu profesor – Chuya no pudo evitar llevar la mirada de forma rápida hacia el lugar donde Tachihara le señalaba, una sonrisa en este al ver la rápida reacción de su amigo

- Ese bastardo

- A veces dudo que ustedes estén en una relación

- Mira su sonrisa, es de satisfacción, sabe que me encuentro mirándolo – dijo Chuya

- ¿realmente piensas eso? – preguntó el otro, sinceramente confuso

- Claro que si

- Viene del estacionamiento – puntualizo el otro

- De seguro al idiota debió olvidarse de algo en su automóvil – Chuya pensó

Entonces pudo ver como una chica se acercaba a él, la reconoció de inmediato, Daisy, su cabello negro se balanceaba en el viento, le regalo de inmediato una sonrisa a Chuya, se acerco lo suficiente como para que nadie escuchase sus palabras, solo el pelirrojo.

- Odio interrumpir – comenzó ella, Chuya ni siquiera pudo saludarla – pero hay algo que debes de ver en tu motocicleta – el aire se escapo de los pulmones del pelirrojo, se puso en pie rápidamente, pensando lo peor – no es nada de lo que tu piensas, esta bien, pero alguien dejo algo allí y creo que preferirías quitarlo

- Tachihara, ven conmigo – pidió de inmediato Chuya, el otro se puso en pie rápidamente y lo siguió hasta el estacionamiento, rápidamente, Daisy iba junto a ellos

- ¿Qué demonios sucede? – preguntaba su amigo

Pero Chuya no estaba para nada preparado para lo que se encontraba allí. Miro su motocicleta, miró hacia el automóvil de Dazai, luego de nuevo hacia su motocicleta, casi esperando que el culpable saliese de algún lugar y explicase que sucedía, aunque fuese obvio. El pelirrojo sentía los colores subir a su rostro, estaba avergonzado y no tenia la menor idea de que podía hacer con ello, tal vez dejarlo allí seria la respuesta.

- Romántico – comentó Tachihara

- No, no lo es, es imprudente – soltó Chuya

Daisy solamente reía. Chuya se acercó a su motocicleta. No tenia nada en contra de las flores, pero un ramo era un poco exagerado, un ramo de flores diversas utilizando colores cálidos, no era para nada algo que se encontraba dentro de sus parámetros de lo que ayudaría a pasar desapercibido. Tomo el ramo que se encontraba sobre la motocicleta, amarrado con un listón negro.

- Mierda – soltó Chuya – lo mataré – pero una sonrisa se encontraba en su rostro, y no podía evitar sentir algo cálido en todo su cuerpo

- No sonreía porque te había descubierto mirándolo

- Sonreía porque su plan había salido bien – completó Chuya - ¿Qué debo hacer?

- Agradecerlo – dijo Daisy – y puedes decir que es un ramo que planeas regalarle a alguien

- Eso no suena bien, no quiero rumores

- Puedes dejarlo en la motocicleta

- Nunca me habían regalado flores

- ¿quieres un momento a solas? – pregunto Daisy, Chuya rio y negó con su cabeza

Tocó las flores, estaban frescas, húmedas y bien cuidadas, los colores eran hermosos, el aroma agradable. Y se sentía feliz, bastante feliz, aunque no supiese como actuar realmente.

Chuya dejó las flores sobre su motocicleta, no se pasearía por la universidad con ellas, llamaría la atención, sin embargo, antes de marcharse de vuelta a la universidad, no pudo resistir la tentación de quitar una flor y ponérsela en el bolsillo, todo bajo la atenta mirada de sus amigos.

Daisy la tomo entre sus manos y primero la arreglo en el cabello de Chuya, este frunció el ceño ante esto, negando su propuesta, ella sonrió y termino por arreglarla bien en el bolsillo delantero de su chaqueta.

- Así te ves un poco elegante – soltó ella, una sonrisa en su rostro, divertida

- No busco verme elegante – soltó Chuya

- Pero si buscas llamar su atención – soltó ella, Chuya pensaba negar ante eso también, pero pensó sobre sus recientes acciones, tal vez si deseaba hacer aquello, pero era debido a que en la universidad debían tratarse como desconocidos, sobrevivían a base de indirectas y encuentros casuales

Chuya dejo la flor roja allí, la observo por bastante tiempo, era linda, aunque Chuya no supiese en lo absoluto sobre flores, solo lograba reconocer las mas populares, fuera de eso, no tenia idea. Pero si las admiraba, en especial cuando Dazai se las regalaba de una forma inesperada.

- Curiosa elección de flores – comentó Daisy

- ¿a que te refieres? – preguntó Chuya

- La que tienes en tu chaqueta es una camelia roja, significa admiración – Chuya la observó

- ¿crees que él las haya seleccionado conociendo su significado?

- Estudiamos literatura, nos gustan los significados ocultos

- Por no decir que todos son unos románticos – comento Tachihara, observando la flor también, los tres caminaban hacia el edificio de la universidad

- Por otro lado, ese ramo tenia solo una flor de un color diferente

- Una violeta, si la vi

- Era un crisantemo violeta – continuó ella

- ¿sabes lo que significa?

- "no soporto la idea de perderte" curioso que te regale una flor con ese significado rodeado de otras que expresan amor, respeto y admiración

Chuya se quedó en silencio, pensando, no era demasiado raro viniendo de Dazai algo como eso, significados de esa índole.

- Como sea, si seleccionó las flores por su significado, entonces es una persona que tiene muchos sentimientos por ti, algunos complejos y contradictorios

- Eso suena bastante como Dazai – murmuró Chuya, mas que nada para si mismo

- Hizo una buena elección al poner gladiolos y camelias rojas

- ¿Qué significa eso? – pregunto el pelirrojo

- Búscalo por internet

El pelirrojo la miró confuso, sin mas, Daisy terminó por marcharse. Continuó su camino con Tachihara hasta que tuvieron que separarse, esto debido a que sus salones correspondientes se encontraban en lugares apartados el uno del otro, con una despedida amistosa, se marcharon.

Chuya tomo su teléfono y comenzó a buscar el significado de las flores nombradas. Erotismo, pasión y deseo sexual. Los colores subieron a su rostro, Dazai lo había hecho con esa intención, avergonzarlo, lo había logrado desde el principio hasta el final y casi deseo no ser conocedor de las flores y sus significados, era mas simple cuando solamente las observaba y admiraba en silencio, sin mayor conocimiento.

"no soporto la idea de perderte" volvió a recordar Chuya, una sola flor con un significado como ese, la mente del pelirrojo comenzaba a darle vueltas al asunto, había dejado en claro a Dazai que el no pensaba marcharse, en realidad, habían llegado al acuerdo de intentarlo como se debe, hacerlo bien. Pero un significado como aquel había terminado por plantar pensamientos en su mente, pensamientos que no hacían mas que crecer.

"no soporto la idea de perderte" se repitió en su mente. "pero yo no pienso ir a ninguna parte" pensó Chuya, a menos que él piense marcharse. No le gustaba la dirección que estaba tomando sus pensamientos, después de todo, se había pasado gran parte de la noche leyendo y estudiando sobre suicidios, su cerebro, agotado, se encontraba buscando pistas y significados en todos los lugares, como si estuviese alerta.

El pelirrojo tenia clases en ese momento, no con Dazai, pero dio media vuelta y corrió hacia el otro lado de la universidad, cerca de la oficina que solían utilizar todos los profesores, como una sala de estar, podía encontrar al castaño allí, esperaba que se encontrase en ese lugar, ni siquiera planeaba hablarle, solo deseaba verlo, asegurarse de que este se encontraba bien, entonces volvería a su clase, aunque llegase tarde a esta.

Pero no encontraba al castaño, no estaba en esa oficina con el resto de los profesores, tampoco se encontraba a las afueras de la universidad, ni por los pasillos, ni en ninguna sala de clases. Chuya opto por llamarlo.

- Ovejita – dijo de inmediato Dazai al contestar su teléfono

- ¿estas en la universidad?

- Si – contesto el otro

- ¿Dónde? – Chuya no le estaba dando el tiempo para hablar, solo responder sus preguntas

- Encuéntrame – dijo el castaño, un tono juguetón

- Ya te busqué por todos lados

- No, no, aun no me encuentras – Chuya soltó un suspiro, comenzaba a pensar que se había preocupado por nada, consideraba la idea de volver a su clase – te daré una pista, es el primer lugar donde hablamos

Y eso fue suficiente para que Chuya comenzase a caminar hacia una zona apartada y llena de arboles del patio de la universidad, sonrió ante el recuerdo de ese primer encuentro, habías sido completamente extraño y un poco molesto, sin embargo, al hacer una comparación al tipo de relación que mantenían en ese momento, Chuya pensaba que cada vez era mas extraño todo entre ellos.

El pelirrojo buscó con la mirada entre los arboles descubriendo de inmediato al castaño, sentado sobre el césped, su espalda contra uno de los troncos, leyendo un libro de forma atenta. Esa escena hacia que Chuya se sintiese como si reviviesen el momento de su primer encuentro, su primera conversación.

- El final de ese libro es una verdadera mierda – cito las primeras palabras que Dazai le había dirigido cuando se conocieron, el castaño sonrió y cerro su libro, llevo su mirada hacia el pelirrojo

- Veo que lo recuerdas muy bien

- Claro que si, arruinaste mi lectura, jamás podría olvidarlo

- Y veo que te gustó mi regalo

Chuya guardo silencio, de forma casi inconsciente había dirigido su mano hacia la flor en su bolsillo, como si intentase ocultarla, ya era tarde para eso, además de no ser necesario. El pelirrojo miró a Dazai, su mirada se encontraba centrada en la flor.

- Es una linda mezcla de significados con esas flores – comenzó Chuya a tocar el tema, dio un paso hacia Dazai, como si temiese que este se alejase, que idiota

- Nada indica que las haya elegido pensando en lo que significan

- Pero lo hiciste – aseguró Chuya, Dazai no parecía contestar – destaca una – prosiguió

- Parece que realmente deseas decir algo, dilo de una vez Chuya – pidió el castaño, una sonrisa que buscaba incitarlo a hablar

El pelirrojo se quedo de pie frente al otro, aun a una distancia considerable de este, miró a su alrededor, se encontraban rodeados de arboles, por lo tanto, no había gran peligro de ser vistos.

Dazai extendió su mano hacia Chuya, este dudó un ultimo momento y termino por tomar su mano, el castaño jaló de él y lo guio para que se sentase a su lado, Chuya agradeció esto, hablar mirando a Dazai a la cara lo volvería todo un poco difícil, aunque sabia que tendría que hacer aquello en algún punto de la conversación.

Por un momento Chuya pensó que realmente podría evitar aquello, evitar hablarlo de forma directa o tal vez solamente centrarse en las flores y su significado, el hecho de que Chuya hubiese terminado por asustarse al pensar que Dazai podría intentar autolesionarse nuevamente era solamente pensamientos suyos que podría evitar tocar en voz alta.

- Te ves un poco asustado

- Crisantemo violeta – dijo Chuya

- Solo significa la verdad Chuya, temo perderte

- ¿Por qué me perderías? – preguntó el pelirrojo

Fue el turno del castaño de guardar silencio, Chuya se animo a mirarlo. Su expresión no dejaba demasiado para que Chuya entendiese lo que pasaba por su mente. Y el pelirrojo pensó que seria mejor continuar hablando antes de que las cosas se confundieran.

- No pienso marcharme Dazai – aseguró Chuya – ¿tu piensas marcharte?

- Te prometí que no lo haría – recordó el castaño, Chuya llevo su mano hacia el cuello de Dazai, tomando entre sus dedos una venda y jalando un poco de esta

- ¿tu piensas marcharte? – preguntó Chuya, dando a entender a lo que se refería realmente

Dazai se quedo quieto por un momento, casi como si alguien hubiese pausado todo en realidad, como una película. La respiración de Chuya también.

Pero entonces el castaño retomó sus movimientos, desvió un poco la mirada de Chuya.

- Solo es el significado de una flor, Chuya, no la seleccioné pensando en algo realmente suicida, las elegí solo pensando en ti

- Eso es bueno

- Eso te inquietaba

- En parte – la conversación se encontraba transcurriendo mas rápido de lo que Chuya se lo había esperado – me inquieta que te lastimes

- Lo siento

- No tienes que disculparte

Chuya no necesitaba sus disculpas, no era la persona herida allí, el pelirrojo incluso pensó que él era el que debía disculparse con el castaño, había sobre pensado demasiado, había termino por convertir un gesto de amor en alguna especia de señal que deseaba no pasar por alto.

- Chuya – llamo Dazai, el pelirrojo volvió a mirarlo, esperando a que continuase con sus palabras – realmente deseo besarte ahora

- Es una pena

- Vamos, déjame hacerlo – rápidamente el ambiente había pasado de ser serio a convertirse en un juego

Y se besaron, ni siquiera era posible para alguno de ellos evitarlo. Después de todo, solamente quedaba un mes y medio para que Chuya se marchase, todo estaba solucionado, sentían que ya nada podría realmente salir mal.

- Solamente un mes y medio – murmuró Chuya, para esas alturas, ni siquiera era necesario asistir a las clases, no había nada nuevo por aprender, todo se trataba de asuntos pendientes y puntuales, nada que tuviese que ver con él

- ¿debería ser voluntario para entregar los diplomas en tu graduación? Soy un profesor después de todo – Chuya lo imagino, en su mente, podía verlo claramente, Dazai con su traje negro, una sonrisa en su rostro, Chuya debía evitar que lo hiciese, se pondría nervioso y terminaría por hacer alguna estupidez

- No lo hagas – terminó por decir, Dazai envolvió la cintura de Chuya, por su espalda, lo jalo un poco para acercarlo mas, ambos con su espalda contra el tronco

- ¿no quieres?

- No, no quiero – soltó Chuya, Dazai frunció el ceño – haré alguna estupidez cuando suba al escenario a recibir el diploma

- Seria interesante de ver, esta tarde hablaré con el director

Chuya soltó un gruñido en respuesta, miró a Dazai de forma seria, el otro sonreía, juguetón. Pero su mente dejo el tema, sabia que no tenia probabilidades reales de cambiar las cosas que ya había decidido Dazai, y por su expresión, todo ya estaba decidido.

Solo un mes y medio, ese tiempo pasaría rápido, Chuya extrañaría ver a Dazai, en especial sus clases, aunque sabia que podría ir y colarse en alguna clase, el castaño no lo evitaría, sin embargo, no seria lo mismo, no se sentiría de igual forma. El tiempo entre ellos seria menor.

El pelirrojo se recostó sobre el césped, apoyo su cabeza sobre el regazo del castaño, bajo su sorpresiva mirada.

- ¿te sientes bien? – le pregunto

- Si – contestó Chuya, cerrando sus ojos, realojándose – dormiré un momento

Dazai soltó una pequeña risa, dirigió su mano hacia el cabello del otro, quitó su sombrero y acaricio lentamente.

Chuya se durmió, relajo su cuerpo, descanso bastante, las caricias del castaño lo ayudaban, además de que el pelirrojo se encontraba agotado desde antes, si pensaba continuar con sus investigaciones, definitivamente tendría que ajustar un poco su horario y hacerlo de una forma en que no terminase por pasar toda la noche despierto.

Pensó eso antes de terminar por realmente dormirse profundamente, un ultimo pensamiento consciente.

.

Chuya bebió champagne, aunque en realidad no le agradase del todo esa bebida, sin embargo, su novio había insistido en ello, se encontraban en un restaurant, comiendo, esa noche era cálida, le agradaba, además de eso, Dazai había aceptado subir en su motocicleta para que lo llevase hasta ese lugar, Chuya había insistido, además de pedírselo como un regalo.

Por ende, Chuya pensaba solamente beber una copa, nada mas que eso, debía conducir su motocicleta y debido hacerlo bien si deseaba que Dazai subiese nuevamente a esta en otra ocasión.

Había sido bastante gracioso el ver a Dazai tensarse y sostenerse de Chuya fuertemente, el pelirrojo aun reía ante el recuerdo, aunque el otro actuase molesto antes esto.

- Un brindis por el nacimiento del segundo mejor libro – dijo Dazai, chocaron sus copas y bebieron

- ¿segundo? – preguntó Chuya, dejando su copa sobre la mesa

- El primero será el mío, claramente

- Oh, te has decidido por publicar

- Aun no

- Pero acabas de retarme, es un desafío y lo acepto

- Chuya – lo llamo Dazai, como un niño ante una injusticia

- Realmente me gustas – soltó Chuya, en realidad, las palabras habían terminado por escapar de sus labios, de inmediato fue consciente de lo que hizo – oh – soltó, sorprendido consigo mismo

- Tu tampoco estas mal, creo que podrías gustarme – soltó el otro, Chuya lo pateo por debajo de la mesa

Esa noche transcurrió de una forma tranquila para ambos, dando paseos por la ciudad, la cual, se encontraba considerablemente vacía debido a la hora, el silencio era interrumpido solamente por sus voces, Chuya pensó que, si de tener la oportunidad, podría escribir versos bastante cursis y hermosos en ese momento.

Su paseo no los llevo a alejarse del centro de la ciudad, sin embargo, Chuya deseaba llevar a Dazai hacia su zona privada, el lugar que solía visitar cuando deseaba escribir de forma concentrada y desde el interior de si mismo, cuando deseaba ser sincero y dejar que todo fluyese. No le molestaba mostrarle a él su lugar.

Llevo a Dazai hacia su motocicleta, sin decirle realmente hacia donde pensaba llevarlo, el castaño creía que se dirigían hacia le departamento del pelirrojo, sin embargo, supo que no era de esa forma cuando Chuya comenzó a dirigirse hacia el puerto.

Dazai mantenía sus manos en la cintura de Chuya, aferrándose a este, evitaba mirar demasiado hacia su alrededor, iban rápido y realmente no le gustaba demasiado el ver la rapidez de las luces, apenas podía entender como era que Chuya podía distinguir todo y manejar sin problemas.

Antes de que Dazai tuviese que pedirle al pelirrojo que se detuviese, este estacionó su motocicleta cerca del muelle, mas bien en un callejón frente a este, tomó la mano del castaño, sin explicarle nada y camino hacia la rejilla de seguridad.

Entonces Chuya se detuvo a mirar al castaño, evaluándolo, preguntándose si este seria capaz de saltarla.

- Me estas subestimando, Chuya – le dijo Dazai al percatarse de las intenciones y pensamientos del otro

- Bien

Entonces Chuya escaló con agilidad la rejilla y se dejo caer del otro lado, elegante y de pie, como si de un gato se tratase. Dazai lo observó maravillado, sabia que de los dos Chuya era el deportista, ágil y rápido, verlo en acción solo confirmaba aquello aun mas.

- Cualquiera que te viese pensaría que dominas la gravedad – comento Dazai mientras comenzaba a escalar de forma lenta

- Nos descubrirán si haces demasiado ruido – observó Chuya

Chuya apenas pudo escuchar como Dazai murmuraba reclamos ante toda esa situación, sobre todo diciendo que no se había encontraba preparado desde antes o diciendo que se encontraba bajo los efectos del alcohol.

Luego de unos largos minutos, Dazai termino por pasar y saltar a un lado de Chuya, el cual, para esas alturas, ya se encontraba riendo fuertemente ante el espectáculo que había montado el otro frente a él.

Tomo la mano del castaño y lo guio por le muelle, casi como si le hiciese una demostración de ese lugar, la luz de los faroles era tenue, apenas suficiente para verse entre ellos, el sonido del mar era relajante.

- Siento que me estas mostrando algo mas personal de lo que parece – comenzó Dazai

- Así es, aquí vengo a escribir mis poemas y a ocultarme

- ¿ocultarte?

- Hay veces en que las personas solamente deseamos desaparecer

- Aquí vienes a desaparecer, Chuya – el pelirrojo asintió

- Y a buscar inspiración de vez en cuando

- Me gusta

Dazai le dio un apretón a Chuya, sus manos entrelazadas, terminaron por sentarse en la orilla del muelle, el clima comenzaba a ser cada vez mas frio, no tenían planeado quedarse por demasiado tiempo. A pesar de todo, Chuya se tomo su tiempo para inclinarse, acariciar la mejilla de Dazai y besar sus labios lentamente, disfrutando del sabor de estos y las caricias que se intercambiaban, las manos del castaño se encontraban en los muslos del pelirrojo, le gustaba acariciarlo, y le gustaba provocar suspiros en Chuya.

Y ambos sentían como un sentimiento que casi los ahogaba se hacia presente entre ellos, estúpidamente enamorados, locos por el otro y desesperados.

Y, sobre todo, felices.

GRACIAS POR LEER.