Disclaimer

Los personajes no me pertenecen, Candy Candy es propiedad de Kyōko Mizuki y la mangaka Yumiko Igarashi. La historia sí la creé yo.


—¡Candy!— gritó mi nombre cuando abrió la puerta.

—Hola, señora Eleanor— saludó sonriendo— Terry me invitó y aquí estoy—

—Pasa, pasa, Terry aún no baja, pero Annie ya está en el jardín con todos— caminé junto a ella hacia donde había dicho. Al salir al jardín podías ver algunas mesas distribuidas, Annie comenzó hacerme señas para que fuera donde ella.

— Candy llegó— les dijo a las personas que estaban sentadas en la misma mesa de Annie, los padres de ella estaban ahí, saludé a todos, incluyendo a una mujer que no conocía.

—Emma, ella es amiga de Annie desde que eran niñas— me presentó la mamá de Annie— su nombre es Candy—

—Mucho gusto— hice un leve asentimiento.

—Ella es nuestra prima, Candy— me explicó Eleanor— Candy también es amiga de Terry— la señora Emma sonrió. Ella tenía el cabello suelto, era ondulado y de un color negro, su tez era apiñonada, pero su rostro, podía jurar que ella se parecía a alguien que ya había visto— ahora regreso, porque Terry no quiere bajar y de paso veré si la comida ya está lista— se dirigió a todos, luego me tomó de un hombro y me dijo— Candy, siéntate aquí— asentí nuevamente y abrí la silla para sentarme junto a Annie.

—No me dijiste que vendrías— me acusó.

—Terry me invitó ayer, no pude decir que no—

—¿Volviste a salir ayer con él?—

—¿Sales con Terry?— preguntó sorprendida la mamá de Annie.

—Yo...—

—¿Eres novia de Terry?— ahora la señora Emma también se veía sorprendida.

—No, no, no salí con Terry de esa forma... Yo... Él me está ayudando en una... Investigación y ayer fuimos a una biblioteca— les expliqué.

—Candy está buscando la forma de saber quién está al otro lado de su hilo— Annie comenzó a hablar— incluso ha pensado en ir a China, ya ven que tienen tecnología para eso—

—Annie— murmuré entre dientes.

—¿Por qué estás interesada en eso?— preguntó la señora Emma, yo dirigí mi vista hacia ella.

—Estoy llegando a mi edad límite y aún no sé nada de él—

—Faltan dos años para eso— me recordó Annie.

—Yo... Yo sólo quiero saber—

—¿Y Terry te está ayudando?— preguntó el padre de Annie.

—Él me acompaña a cierto lugares—

—¿Te puedo dar un consejo?— preguntó la señora Emma tornando su semblante serio, yo asentí confundida — búscalo, no pierdas el tiempo si de verdad quieres saber, si lo vas a tomar en serio y lo vas amar, porque aunque muchas personas lo hayan encontrado antes que tú, el tiempo el limitado, algunos hilos tienen más tiempo unidos y algunos otros han sido cortos—

—Tía— murmuró Annie.

—Yo conocí a mi quien fue mi esposo a los veintitrés años, ninguno de los dos fue consiente que estábamos unidos, no lo imaginábamos porque nuestro primer encuentro no fue el mejor— ella sonrió triste— trabajábamos en el mismo lugar y él debía llevarme a un lugar, yo me subí en el asiento del copiloto y coloqué mi bolsa junto a mí, estorbaba un poco y él subió molesto porque tenía que llevarme y se molestó más cuando vio mi bolsa y me gritó '¡Quita eso de ahí, no puedo manejar así!', como yo no me dejaba también le contesté gritando que no lo haría y que moderara su tono porque no era una mujer como las que con él convivía y él se calmó y— se vio un poco apenada— creo que esto no te interesa, debí haber ido al punto—

—¡No, tía!, sigue contando—

—Yo también quiero seguir escuchando su historia— dije avergonzada.

—Está bien— su tono nostálgico te hacía sentir empata con ella— y luego él sólo comenzó a hacerme plática y al principio yo no quería, pero era tan insistente... Que terminé hablando con él. Al día siguiente él me buscó y poco a poco fuimos saliendo, y un día, un día pasamos por lugar que ofrecían este líquido para ver tu hilo, quise probarlo y lo coloqué en mi meñique, mi hilo apareció, pero lucía tenso y eso significaba una cosa, mi otro lado estaba cerca, muy cerca. Él no creía y lo probó, fue colocándolo a medida que su hilo aparecía y también estaba tenso. Estábamos unidos y fue lo mejor que nos pudo pasar. Por eso te digo que lo busques, porque nunca sabes cuánto tiempo tienes al lado de esa persona, yo no tuve el tiempo que habría querido. Mi esposo murió un 27 de junio, cuando nuestro hijo tenía veintiséis años. Habría dado lo que sea por estar más tiempo juntos, haberlo buscando antes—

—Lo siento mucho, señora Emma—

—Sigue buscando, Candy, si es lo que en verdad deseas—


Hola

Pido una gran disculpa, dejé de publicar por ciertas situaciones que pasaron en estos meses, situaciones que no me dejaron con el ánimo de actualizar y que poco a poco vamos superando mi familia y yo.

Como se darán cuenta, este capítulo es un especial, la historia que cuenta la Señora sí sucedió, fue la historia de mis tíos y quise escribirla como un homenaje. Tal vez no es la mejor descripción, algún día espero escribirla en condiciones, por ahora esto es todo.

Por favor, no salgan sin cubrebocas, laven siempre sus manos, cuídense. Sigan todas las indicaciones y si está en sus posibilidades, quédense en casa.

Nos estamos leyendo.