hola chicos... Siento no haber podido pasar por aquí en el transcurso de la semana, se me está complicando escribir y hacer todas mi demás actividades; les dejo un capítulo más de mi historia y espero que estén super bien en sus ciudades.

Diluvina Barcarba.


POV ITACHI

Estaba sentado en la mesa tratando de leer los documentos necesarios para acreditar la titulación, la situación en el apartamento era extraña. Sasuke había llegado muy temprano por la mañana y tras darse un breve baño volvió a salir, no supe donde durmió y la verdad carecía de importancia. Me sentía fatigado, los sucesos de los últimos días me tenían demasiado estresado, ya no sabía que era correcto y que no lo era.

A pesar de haber arreglado las cosas con Azuka por medio de una mentira, ella parecía diferente, más distante. No sé si era buena idea hablar con ella acerca de Sakura « ¿Qué le diría exactamente? Que había ido a verla y que inclusive le prometí que estaría con ella » deje los papeles un momento sobre la mesa y cerré mis ojos. Tenía hambre, no comí lo suficiente en los últimos días, la locura parecía hacer lo suyo en mi cuerpo; estaba ausente la mayor parte del tiempo y un frío espectral me aturdía durante el día.

Añoraba el recuerdo del ayer, creo que todos lo añoramos en algún punto de nuestra vida. Pienso que es difícil avanzar y darte cuenta que todo se va cayendo a pedazos mientras tú te mueves hacia delante, es por eso que las personas se aferran y buscan quedarse en la seguridad de su pasado; en algunas veces doloroso, pero al menos es un lugar conocido. No sabría decir porque me llevo tanto tiempo comprender que huir no era la mejor opción, pude haberme quedado en casa y cuidar de mi hermano menor, pude cuidar de Sakura. Los seres humanos somos tan tercos, algunas veces somos egoístas sin querer serlo realmente.

— ¿Qué me está pasando?— dije en voz baja mientras me recostaba sobre los papeles, estaba cansado.

—creo que tenemos que hablar Itachi —la voz de Azuka privó mi descanso, enderecé de nuevo mi cuerpo y la miré fijamente. Sabía que este día tenía que llegar y era mejor hacerlo pronto.

—sí creo que hay que hacerlo —

—las cosas no salieron como yo lo habría previsto, esto se volvió un caos. Cada día te ves más desanimado y cansado. Sé que fue idea mía venir tras de ti y Kizame, pero sinceramente esto me ha superado. Cuando me hablaste de tu antigua relación te veías triste pero tranquilo y ahora estás todo el día nervioso. Debí de suponer que la chica que tenías sobre tu cama en casa de Deidara era "ella" —torció su boca —es sólo que se ve muy joven. No puedo culparte del todo, tú y yo en realidad no tenemos una relación seria. Aunque nunca lo negaste cuando tus amigos e inclusive tu hermano lo preguntaron. —

—yo... no quería hacerte sentir incomoda, no quiero lastimarte. Tú me has ayudado bastante, cuando pensé que no podría más estuviste conmigo. —Me mantuve en silencio un momento —en verdad yo no planeé todo esto, cuando vi que ella estaba en casa de Deidara inconsciente me asusté, cualquier persona pudo abusar de ella. Ni siquiera sabía que conocía a mis amigos, no había razón para que estuviera ahí. —eso era verdad.

— ¿te preocupas mucho por ella verdad? —sus ojos se hicieron cristalinos. —no te preocupes, he estado revisando los vuelos para volver a Paris desde hace unos días, creo que no tiene mucho sentido que me quedé aquí.

— ¿qué? Regresaras a Europa —mierda, la había cagado, en verdad lo hice.

—creo que es lo más pertinente, ya no soy una niña para estar buscando algo donde no lo hay —llevó una de sus manos a sus bolsillo y sacó una fotografía, enseguida supe cuál era. — ¿sabes? Me hubiera gustado conocerte en esta época, te ves tan relajado —miraba fijamente la foto en su mano —ella ha cambiado bastante, no sé parece en nada a la chica que conocí esa tarde. —Hizo un mohín y volvió a hablar —opino que debes ayudarla, no va a durar mucho más si sigue consumiendo drogas.

—ella ya está recibiendo ayuda — hablé apenadamente.

—entonces si te has comunicado con ella —sonrió por lo bajo y dejo la fotografía en la mesa. —no me quiero quedar más tiempo aquí, llamé a Kizame esta mañana para saber si puedo quedarme con él. —dijo de forma seria.

—lo siento, yo nunca quise lastimarte —¿Qué más podría decirle? Sería irresponsable de mi parte si le pedía que se quedara conmigo.

—creo que muy pocas personas son consciente de querer lastimar a alguien, en algún punto de nuestra extraña relación pensé que había ganado tu corazón y que el recuerdo de tu ex novia ya no estaba más. Creo que esa fue la razón para pedir venir con ustedes, creí que lo íbamos a lograr, ahora puedo ver que tu amor por ella pesa mucho. —Sonrió — entonces me iré. Empacaré mis cosas, tú deberías arreglar todo el torbellino que es tu vida. Las cosas con Sasuke no están bien, es tu hermano menor y debes cuidarlo. Y respecto a Sakura, sé qué ese es su nombre; te aconsejo que de igual forma soluciones tus asuntos con ella. — tras esto último, dio la vuelta y se perdió por el pasillo.

Me recargué nuevamente en la silla « ¿qué debía hacer?» una parte de mi quería detenerla, lo cierto es que le tenía cariño, había vivido muchas cosas importantes en mi vida con ella. Por otro lado creía que era la mejor manera de terminar con todo lo nuestro, todo se volvió una mentira en el instante en que vi de nuevo a Sakura. No estaba seguro de que es lo que quería hacer, solo no quería lastimar a más personas, yo podía irme al infierno, siempre me gustó el dolor que se siente al estar allá abajo.

Me levanté de la mesa y dejé todos los papeles esparcidos por el lugar, no tenía ganas de leer en lo absoluto. Salí de casa, no sabía a donde iría; el automóvil se lo llevó Sasuke, lo único que quería era caminar y pensar en la situación.

POV SASUKE

Caminé durante un par de minutos con una enfermera a mi lado, al entrar, tomaron mis datos y tras inspeccionar el libro que llevaba me condujeron hasta la sala de visitas. Me ofrecieron tomar un refrigerio de una mesa, me negué. Tomé asiento en una mesa retirada del resto, me reconforté en una esquina al lado de una fría pared, visualice un poco el sitio, lucía triste. Por más esmero que pusieran las enfermeras para que el lugar pareciera más animado, la tristeza y ansiedad reinaban en el lugar. Estaba un tanto nervioso, pero no dejaría que la situación se me fuera de las manos, estaba listo para hablar con ella y poner todas las cosas claras.

Tras dar una breve revisión de nueva cuenta a todo el lugar, la vi. Al principio pareció buscar a alguien más y en cuanto su mirada se posó en mi enarcó un poco una de sus cejas. «Ella no me esperaba» pensé dentro de mí. Lucía un poco más delgada de lo habitual y con unas ojeras realmente grandes.

—Parece que no has dormido bien —dije en cuanto llegó a la mesa, ella aún estaba en pie, debí levantar la cabeza para admirarla mejor.

—Ino también dijo lo mismo ¿en verdad luzco tan mal? —su voz grave aún parecía acariciar mi dañada alma.

—no luces mal, sólo luces cansada —me estaba costando trabajo hablar.

—no pensé que vendrías tan pronto — tomó asiento frente a mí, mientras me regalaba una sonrisa. Dicha sonrisa hizo estrago mi interior.

—bueno, recuerdo bien que lo prometí. ¿Cómo estás? — me sentía incómodo.

—estoy bien, pero sinceramente he estado mejor. Como ustedes han dicho, no puedo dormir aquí, todo el tiempo me siento ansiosa. —bufó mientras me miraba fijamente, enseguida recordé que Itachi había mencionado el problema que ella sufría.

— ¿te están ayudando con tu ansiedad? —no sabía si lo dicho había sobrepasado los límites entre ambos.

—lo intentan. Lo cierto es que hace mucho abandoné la terapia y el medicamento, entonces es difícil encontrar una manera de llevarme de nuevo al buen camino. ¿Quién te habló sobre mi problema? —volvió a enarcar una ceja.

—Fue Tayuya —aún no estaba listo para hablar sobre él.

— ¿has visto a Tayuya? ¿Cómo está ella? —pareció emocionarse enseguida.

—ella está bien, ruidosa como siempre. Estos últimos días he compartido más con ella, entonces pude conocerla mejor. — tomé el libro que yacía en el asiento al lado de mí y se lo proporcioné —ella te manda esto.

— ¡wow! —tomó el libro y lo comenzó a hojear — esto es realmente bueno, te agradezco infinitamente que lo hayas traído. Hubiera sido genial tenerla a ella aquí también, pero creo que con esto basta por ahora —su sonrisa me extasiaba.

—Sakura —dije pausadamente.

—Dime —respondió aún con la mirada perdida en las hojas.

—En verdad me gustas —debía sacarlo de mi sistema. Ella me miró un tanto sorprendida.

— ¿Por qué dices eso? —frunció el ceño, mientras dejaba el libro sobre la mesa.

—solo quería que lo supieras. Sé que no te conozco lo suficiente, ni tú a mí. Pero desde la primera vez que te vi llamaste mi atención. —Me mantuve callado un segundo — creo que eres especial y no lo sé, algo en ti me hace querer ser mejor. —

— ¿algo en mí, te hace querer ser mejor? —Empezó a reír — ¿acaso no me ves? Estoy hecha mierda, peor que la mierda. ¿Por qué me dices esto? Me haces sentir extraña. —lucía confundida.

—yo también estoy hecho una porquería, pero cuando hablo contigo o paso tiempo contigo todo ese sentimiento desaparece. —sentía que la estaba perdiendo.

— ¿es por la noche que pasamos juntos? ¿Es por eso? No puedes decir que alguien te gusta tras solo haber entablado conversación con ella algunas veces o por haber pasado la noche con esa persona. No es correcto hacer eso. —bajo la cabeza y comenzó a acariciar el puente de su nariz, justo como las veces anteriores en las que estaba en una situación incómoda.

—es por muchas cosas más —comencé a molestarme —quizás no me ves como yo te veo a ti. —Torcí la boca —Me doy cuenta que las heridas en tus manos sanaron, me da gusto. —ella levantó de nuevo la vista y observó sus manos.

— ¿qué demonios? No alcanzo a comprenderte, primero me dices que te gustó y ahora hablas sobre mis manos—su rostro parecía triste.

—Él no vale la pena, es un cobarde —estaba irritado.

— ¿Quién es un cobarde? —me miró con extrañeza y un deje de enfado.

—Tú sabes quién — volteé hacía otro lado, no quería ver cómo me dedicaba miradas de oído.

— ¿Tayuya también te habló sobre él? Parece que se han vuelto buenos amigos. Lo siento, pero no tienes ningún tipo cabida en ese tema. —su voz sonaba molesta. —no pensé que ella te fuera a contar sobre mi vida íntima. Hablarte sobre mi ansiedad es algo, pero contarte sobre esto es otra cosa. No debió hacerlo —se cruzó de brazos esperando alguna respuesta mía.

—no es culpa de Tayuya, yo llegué solo a esa conclusión. No entiendo porque las personas lo sobrevaloran tanto, todos dicen que es un tipo diferente al resto. La verdad es que Itachi solo fue cobarde, abandono a su familia en un momento duro y también te abandonó a ti. Ahora el tipo regresa con su rostro llenó de remordimiento queriendo recuperar lo que ya no le pertenece —Estaba colérico —sabes, no creo que lo de ustedes fuera tan especial. Yo creo que nadie, salvo él, le importa.

— ¿Cómo te atreves a decirme eso? Ni siquiera lo conoces, pienso que no debes de hablar de cosas que no te incumben —me arrojó el libro —toma, dáselo a Tayuya, dile que no lo necesito. Ya no quiero hablar más contigo, no creí que fueras el tipo de sujetos que hablan mal de las personas sin siquiera conocerlas. —se puso de pie.

—Espera —sostuve su muñeca con fuerza —si lo conozco, él es mi hermano — apreté mis dientes.

— ¿Qué? —al principio cuando sostuve su mano, su cuerpo estaba duro, pero este se aflojo al oír mi respuesta.

—lo siento, no quería que esto fuera así. —dije calladamente.

—yo... ahora no puedo con esto —se soltó de mi agarré y comenzó a caminar, llevaba sus manos apretadas en ambos puños, se perdió por una puerta la cual imaginé era la entrada a la clínica, me quedé alrededor de cinco minutos más sentado en la mesa.

Las cosas no salieron como yo esperaba, ahora ella me odiaba y estaba enfadada con Tayuya, miré el libro que reposaba sobre la mesa, lo tomé y me puse de pie. Caminé hasta la salida de la sala de visitas, me sorprendí al encontrarme con Obito, el tipo me miraba atento y en silencio « ¿Qué mierda hace él aquí? »

— ¿Qué le hiciste a mi paciente Sasuke? —dijo cuando estuve lo suficientemente cerca.

— ¿trabajas aquí? —esto era nuevo.

—estoy en el lado de psiquiatría, pero estaré unas semanas apoyando. ¿Qué le hiciste a Sakura? —volvió a preguntar.

—nada, solo no estuvimos de acuerdo en algo. Creo que la incomodé —hice un mohín.

— ¿eres su novio? —preguntó de manera insistente.

— ¿Por qué preguntas eso? —dije algo alterado. —debo irme antes de que se haga más tarde.

—lo preguntó de forma profesional. Ahora tú te irás con tus amigos y ella se quedara aquí cargando la disputa que acaban de tener, debo saber si hay que supervisarla. —alzó una de sus cejas, mientras se cruzaba de brazos.

—no soy su novio, solo un amigo —Exhalé —deberías de supervisarla, no creo que pase nada, pero es mejor asegurarse.

—bien. Ahora vete —se irguió y comenzó a caminar. Hice lo mismo, salí del enorme edificio y busqué la camioneta. En cuanto entré me deje caer en el asiento, aventé el libro a un lado y cerré los ojos. « ¿Qué demonios había hecho? »

POV SAKURA

Tan pronto como me senté en la cama comencé a llorar, mis pensamientos iban y venían cargados de diez mil cosas. Eran hermanos, ellos dos eran hermanos ¿por qué mierda me pasaban estás cosas a mí? Estaba atascada en pensamientos.

—Ahora mismo sería conveniente morir —dije mientras me limpiaba las lágrimas. —La ayuda de Alucard me haría bien en estos momentos, no puedo creer que haya sido tan idiota como para no darme cuenta. —

Comencé a tener un movimiento involuntario en todo mi cuerpo, el sudor se hizo presente. Estaba sola y nadie se daría cuenta de mi ataque de pánico. Comenzaba a faltarme la respiración y me sentía mareada. «No puede ser, no puede ser, no puede ser» pensé mientras me levantaba para caminar de un lado a otro. Me estaba faltando el aire, estaba asustada no me quería morir; pero cuando uno tiene ataques de este tipo es lo primero que pasa por la mente, tu cuerpo está siendo tan duramente azotado por todo tu sistema que lo único que piensas es en la muerte. Me llevé las manos a la cabeza y me deje caer en el suelo, trataba de respirar pero no era suficiente, mis pulmones se estaban secando, juro que uno puede sentir esa clase de cosas cuando tiene un ataque de ansiedad. Cerré los ojos, mientras me agarraba con fuerza mis ropas.

No supe más, cuando desperté estaba en un consultorio médico. Una enfermera anotaba cosas en una de esas tablillas médicas. Me senté en la camilla y observé por la ventana que ya era noche.

— ¿Cuánto tiempo he estado aquí? —

—oh ya despertaste, no me había percatado. Quizás unas tres horas, te encontraron en tu habitación mientras sufrías un ataque de ansiedad. Supongo que todo el cansancio acumulado hizo que te desmayaras —se acercó a mí y revisó mis signos vitales en una de esas máquinas que yacen en los hospitales.

—Me puedo ir a mi habitación —me sentía pesada y con la boca seca. La cabeza me dolía.

—no, lo siento. El Dr. Decidió que lo más pertinente era que pasaras la noche aquí. No te desanimes, es una linda noche. —me dijo mientras me señalaba el ventanal.

— ¿puedes darme un poco de agua por favor? —

—por supuesto, en un momento regreso —Salió de la habitación dejándome sola, enseguida recordé lo que me había traído aquí. «Sasuke e Itachi son hermanos» recordé la primera vez que vi a Sasuke, esa mirada vacía me pareció hermosa. Cuando conocí a Itachi no fue así, yo estaba tan abrumada que ni siquiera preste atención a sus facciones.

Me cubrí el rostro con una de mis manos ¿Qué había hecho? Todo iba de mal en peor.

—Toma tú agua — una voz masculina me habló. Al alzar la cabeza de mi cuenta de que era el Dr. Obito.

— ¿Qué hace aquí? — tomé el agua y me la bebí toda.

—estoy de guardia. Fue un suceso interesante el de hoy ¿no crees? —se sentó en una silla que colocó al lado de la cama. —fue una suerte que mandara a alguien a supervisarte, de lo contrario las convulsiones podrían haber hecho añicos tu cerebro. —él no me generaba confianza, parecía aburrido y algo dubitativo mientras hablaba.

— ¿Por qué mandaste alguien a vigilarme? —

—cuando saliste de la sala de visitas te encontrabas algo nerviosa, espero que no hayas recibido malas noticias. — el tipo me miraba

—Nada importante —decidí mentir.

—no te preocupes, supongo que el día de mañana que es nuestra consulta podremos hablar sobre eso. Debo irme, este lugar apesta a cloro y ese olor no me gusta —se levantó y caminó hasta la salida.

—oye, antes de que te vayas déjame preguntarte algo —me puse de pie, trastabillé un poco, pero me mantuve de pie.

—Sube a la cama, te puedes hacer daño y Dios sabe que Itachi me mataría por eso —sonrió maliciosamente.

—no hasta que me respondas lo que quiero preguntarte —

—la verdad es que no me importan tus berrinches de adolescente, mañana en la sesión hablaremos de lo que quieras, por ahora duerme —tras esto salió de la habitación.

Me quedé de pie al lado de mi cama, mi mirada estaba perdida. No quería estar sola, cuando uno está solo piensa cosas tontas.


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