Hola mis bellas y bellos lectores, gracias por entrar aquí. Hoy les traigo el capítulo 26 de este long fic. Disculpen la demora, he tenido demasiadas cosas que hacer aparte de trabajar, y por eso no había podido actualizar. Agradezco enormemente la paciencia de todos y espero que les guste el capítulo.

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Como siempre quiero agradecer a todas las personas que me dejan uno que otro review, a las personas que marcan mis historias o a mí como favorita y/o siguiendo, y a las que simplemente leen. Para todos ustedes, muchas gracias, me inspiran de cierto modo a continuar :D

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Capítulo dedicado a todas las personas que comentaron el capítulo anterior: alsole, Kaoru-sakura, AraOrtegaS92, ANABELITA N, Roronoa Saki, SophieNara040922 y a un querido guest. Gracias por comentar, les mando a todos un gran beso y un fuerte abrazo.

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Disclaimer: Naruto y todos sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto. La historia es mía y la publico sin ánimos de lucro.

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Lo que siempre nos unirá

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Capítulo 26.- Proponiendo ideas (parte 3)

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La mayoría de los invitados habían terminado de cenar. Se escuchaban variadas conversaciones, muchas risas, en la fiesta todo parecía de lo más normal. El ambiente se veía demasiado alegre, divertido, sin embargo, no faltaba la persona que lo estaba pasando mal.

—Por lo que veo todavía sigues enojada.

Tayuya pese a que escuchó con claridad el comentario, prefirió ignorarlo. A Shikamaru aquella actitud no le extrañó. No era la primera vez que la pelirroja actuaba de esa forma, por eso mismo éste ni siquiera se afligió. Tomó su copa de vino con tranquilidad y se la llevó a la boca. Bebió calmadamente y esperó que se le pasara el mal humor.

Las conversaciones que se escuchaban alrededor amenizaron su paciente espera.

—Shika, yo sé que no hay nada de malo en bailar, pero ponte un momento en mi lugar.

El pelinegro desvió su mirada hacia ella.

—Tayuya… yo no he cometido ningún acto indebido —espetó con voz calmada, sin embargo, por dentro se sintió todo un cínico. Tal vez a simple vista no había hecho nada malo, sin embargo, su mente y su corazón no opinaban lo mismo.

—Lo sé… pero bailaste con tu ex... Es natural que me haya molestado contigo.

Era la justificación de una mujer celosa. El pelinegro enseguida suspiró.

—Tayuya, nada de lo que pasó fue a propósito —señaló éste, con el fin de que la mujer no se imaginara cosas—. Naruto sólo procedió hacer lo que el productor de su evento le aconsejó: sacar a otras invitadas a bailar. Que haya bailado con ella sólo fue una coincidencia.

La explicación de su marido no la convenció del todo. Shikamaru volvió a suspirar. A leguas se notaba que el mal humor de ésta seguía intacto. Esta vez el pelinegro necesitaría más paciencia de la habitual.

Al otro extremo de la mesa, dos amigas observaban disimuladamente aquella conversación.

—Yo no sé de dónde saca tanta paciencia, Shikamaru —espetó bajito, Ino, sin dejar de mirar de soslayo a su amigo —, la verdad es que lo admiro.

Sakura que había llegado a esa mesa hace pocos minutos, soltó una risita.

—Dicen que el hombre es un animal de costumbre.

La platinada soltó un suspiro.

—Así parece —señaló y luego desvió la mirada hacia su amiga—. Me alegro que hayas podido venir al matrimonio, aunque igual debo decirte que estoy algo sentida contigo.

La pelirrosa frunció el ceño enseguida.

—¿Sentida?, ¿y por qué?

—Porque no me contesta que Temari se había casado con Itachi —señaló con voz seria, la platinada.

—Lo siento, Ino, pero me pidieron discreción —le explicó, Sakura, intentando que su amiga comprendiera su situación.

La mirada de la Yamanaka de inmediato se enterneció.

—Te entiendo, Sakura —espetó ésta con empatía —. Si me hubieses contado lo del matrimonio, yo no hubiese podido quedarme callada. Shikamaru se hubiese enterado ese mismo día.

Ambas mujeres esbozaron una semi sonrisa. En algunas ocasiones era necesario omitir información. Era lo mejor para no perjudicar a nadie.

—Por lo que he visto existe una muy buena relación entre Temari y Shikamaru.

El comentario de Sakura dejó pensante a Ino.

No puedo decirle todo lo que sé. Ella es muy cercana a Itachi Uchiha —se dijo para sí y enseguida esbozó una semi sonrisa—. Sí, se llevan bastante bien —aseveró en su tono habitual, con el fin de no delatar a su mejor amigo.

—Eso está muy bien, es muy bueno para el niño.

La platinada sonrió y luego desvió la mirada para ver si su hijo venía en camino. Éste había ido a caminar con su padre hacia el sector del jardín, ya que estaba un poco aburrido. Volvió a mirar a Sakura.

—Así es —confirmó, la Yamanaka, con alegría—, y hablado de ese pequeñín de ojos verdes, ¡mira quién viene allí!

La pelirrosa volteó hacia donde indicaba Ino.

—Es Dai con Kankuro… y a todo esto, ¿cómo se lleva Tayuya con el niño?

Sakura volvió a mirar a su amiga. Ésta de inmediato frunció la boca y negó con la cabeza.

—No sé para qué te pregunté… era algo demasiado obvio.

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Shikamaru apenas estaba logrado quitarle el mal humor a su esposa cuando cierta personita lo llamó.

—Papito.

El moreno volteó enseguida y le sonrió con dulzura. El niño rápidamente se le acercó

—Hijo, me alegra verte de nuevo —acotó éste, corriendo su silla hacia atrás para hacer distancia de la mesa —. Ven.

El pequeño acortó más la distancia y Shikamaru lo sentó sobre sus piernas.

Ambos se miraron y sonrieron.

—Me gusta que hayas venido a acompañarme —señaló, el mayor, haciéndole cariño al pequeño. A los segundos alzó el rostro, enfocando la mirada en el adulto que había traído a su retoño.

—Gracias por traerlo, Kankuro.

—No es nada, Nara —respondió éste con una semi sonrisa—, sólo le eché una mano a mi hermana.

El castaño de inmediato desvió su mirada hacia la acompañante del Nara.

Shikamaru abrió la boca, pero no alcanzó a hablar.

—Hola, Sabaku no Kankuro —se presentó éste, extendiéndole la mano. La mujer lo miró con seriedad y enseguida se la estrechó.

—Hola, Nara Tayuya.

El castaño al ver que mujer no le mostró ni una pizca de simpatía, desvió nuevamente la mirada hacia a Shikamaru.

—Sabes, por un momento pensé que no te íbamos a encontrar.

El pelinegro comprendió de inmediato a lo que se refería.

—Supongo que más rato iremos a bailar —señaló con su voz cansina, para luego mirar a su esposa—, ¿cierto?

—Yo creo —respondió, la pelirroja, colocándose de pie —me disculpan, iré al baño un momento.

Tanto Kankuro como el pelinegro guardaron silencio. La pelirroja sin apuros se comenzó a alejar.

—¿Es mi parecer o está del mal humor? —preguntó, el castaño, cuando vio que la mujer ya estaba lejos.

—Está de mal humor —confirmó apáticamente, el moreno—, pero ya se le pasará.

Kankuro sonrió con burlesco.

—Con razón Temari me pidió que trajera a Dai.

—Es fatidiosa —agregó, el pequeño, pero a los pocos segundos se arrepintió. Su madre le había pedido que no hiciera ningún comentario de Tayuya en frente de su padre, pero para variar a éste se le salió. Prefirió no mirarlo y se apegó más a su torso. Shikamaru sorprendido sólo lo observó.

—Mi sobrino es todo un Sabaku no.

El pelinegro pudo percibir la sorna del castaño, ¿pero qué le podía reclamar? Alzó la mirada y la fijó en los ojos de éste.

—Es bueno que sea sincero —espetó, el Nara, con su voz relajada. Más allá de los genes, era la honestidad de un niño. Su percepción ante una realidad. El pelinegro acarició cariñosamente la cabeza de su pequeño.

—En eso tienes razón —señaló Kankuro, tomando la silla que estaba al lado de Shikamaru y se sentó en ésta al revés. Apoyó sus brazos sobre el respaldo—, y ya que no está aquí «tu dolor de cabeza», quiero plantearte algo que conversé con mi sobrino el día de ayer.

Dai apenas escuchó la mención de su tío, recordó la plática que habían tenido.

Flashback

Se dice «almuerce», Dai —acotó, su tío Kankuro, tomándolo en brazos y alejándolo rápidamente de su madre—, pero creo que eso de invitar a papá no es una buena idea.

El pequeñín lo miró confundido.

¿Po qué?

Porque es un almuerzo familiar —espetó en voz baja, el castaño—. Además la idea es de Itachi, el marido de tu mamá.

La respuesta de su tío lo dejó pensativo.

El papá es familia —aseveró convencido.

Tu papá es familiar tuyo, Dai, pero no es familiar nuestro —le explicó, Kankuro, muy cerca del oído—. No tiene parentesco con Temari, que es la festejada.

El niño al escuchar la explicación del castaño, cambió su argumento.

Pero el papito le dio un legalo a la mamá —prosiguió bajito pensando en el lazo afectivo. Él sabía que su papá quería a su mamá, ¿acaso eso no era motivo suficiente para ser invitado al almuerzo en honor a su problemática madre?

Kankuro lo miró comprensivo.

Lo sé, Dai, lo sé —musitó éste esbozando una semi sonrisa—, pero éste no es el momento adecuado para celebrar el cumpleaños de Temari junto a tu padre… Aunque tal vez puedan hacer algo juntos más adelante.

El pequeñín lo miró con interés.

¿Oto cumpeaños?

Sí, algo así, pero con tu otra familia, con los Nara. Se me ocurre que podrían hacer algo en casa de tu abuelita. No creo que Yoshino-san se niegue. Tendríamos que hablar con ella al igual que con tu padre.

El ojiverde sonrió ampliamente.

Veo que te gustó la idea —susurró, el mayor, mientras lo miraba divertido. El niño enseguida asintió. Kankuro le acarició la cabeza con cariño. Estaba dispuesto a todo con tal de verlo feliz—. Te prometo que hablaré con ellos ante de irme.

¿Qué tanto conversan ustedes dos? —los interrumpió Temari. Éstos enseguida se miraron con complicidad. El castaño hizo un gesto con la mano para que Dai mantuviera el secreto guardado. El niño sonrió y lo imitó. Su boca se mantendría cerrada de acuerdo a lo pactado. El mayor volteó hacia Temari.

Nada de tu incumbencia hermanita.

Fin del Flashback

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Shikamaru esbozó una semi sonrisa al escuchar el singular apodo.

—Te escucho, Kankuro.

Dai apenas escuchó a su padre sintió una gran ansiedad. Se quedó atento a lo que éstos iban a hablar.

—Como tú sabrás, ayer estuvo de cumpleaños mi hermana. Tuvimos un almuerzo familiar, al cual tu hijo tuvo toda la intención de incluirte.

El pelinegro lo miró confundido.

—¿En serio?

—Sí, él le dijo a Temari que te invitara —el castaño confirmó sus dichos mientras observaba la reacción de Shikamaru—. Lo hizo cuando tú la llamaste para saludarla —el pelinegro no pudo evitar ponerse nervioso—. Mi hermana se hizo la sorda y siguió hablando contigo. Yo al mismo tiempo me llevé a Dai al otro extremo de la habitación y le expliqué el motivo por el cual no estabas invitado al almuerzo.

Kankuro hizo una pausa sin dejar de mirar al Nara.

—¿Y tú qué le dijiste?

—Le dije que era una celebración familiar, pero él se confundió, ya que tú eres su papá. Al final le expliqué que no estabas invitado porque no tenías ningún parentesco con mi hermana.

Shikamaru por inercia desvió la mirada hacia su hijo. Éste no lo estaba mirando, pero pudo percibir que su cuerpecito estaba tenso.

Sonrió con cierta amargura. Su hijo no merecía pasar por eso, merecía una familia convencional.

—¿Y entendió? —preguntó, el pelinegro, alzando el rostro. Miró a Kankuro con expectación.

—Sí, pero mi sobrino de inmediato recurrió al lazo afectivo —señaló éste con una sonrisa engreída. Shikamaru no supo que pensar, no sabía si éste se estaba refiriendo a lo que él sentía por Temari o por Shikadai. Por inercia su cuerpo se tensó y su cuestionamiento mental comenzó: ¿Desde cuándo Kankuro conocía sus sentimientos?, ¿o acaso él se estaba mostrando como un libro abierto?

El castaño percibió su confusión.

—Me refiero al gesto que tuviste con a mi hermana, al regalo —le aclaró éste, mientras lo observaba divertido. Shikamaru al instante se relajó—, que entre paréntesis estaba exquisito.

El pelinegro sintió que el rostro se le abochornó.

—¿Todos vieron el regalo? —inquirió tratando de no sonar tan urgido, sin embargo, no le resultó.

Kankuro esbozó una sonrisa burlesca.

—No, Itachi no lo vio —contestó intuyendo lo que Shikamaru quería saber. Éste apenas lo escuchó soltó un suspiro—. Dai se lo entregó a mi hermana después de que éste se fue a la oficina. ¿Esa fue la indicación que tú le diste, no? —el Nara sintió que la sangre se le heló. Definitivamente tenía que enseñarle a Dai a filtrar información—. Mi sobrino muy obediente te hizo caso —la sorna que tenía Kankuro reflejada en el rostro de repente desapareció. Shikamaru tragó saliva al ver que el castaño se puso serio—, pero tranquilo, no voy a ahondar en ese tema «por ahora» —recalcó—. Si estoy aquí es porque quiero complacer el deseo de mi sobrino.

El pelinegro lo miró sin comprender.

—Iré al grano, Nara. Mi sobrino quiere celebrar el cumpleaños de su madre junto a su papá, y la única solución que encontré, fue que le hicieran algo en la casa de tus viejos. Así como una celebración pequeña entre ustedes, obviamente con tus padres incluidos que son los dueños de casa. ¿Qué me dices al respecto? No es una propuesta tan descabellada.

—No… no lo es —respondió, Shikamaru, en un tono suave. Por inercia desvió la mirada hacia su hijo.

—Dai, ¿te gustaría hacerle algo a tu mamá en la casa de los abuelos?

La dulce voz de su padre hizo que el pequeño, que ya había escuchado todo, alzara el rostro. La emoción se veía reflejaba en sus bellos ojos, sin embargo, no articuló palabra.

—Pero respóndeme, sí o no —le insistió, el pelinegro, con una semi sonrisa

El niño de inmediato asintió.

—Entonces le vamos a preparar algo bonito entre los dos —agregó Shikamaru, olvidándose de todos a su alrededor. Era el motivo perfecto para brindar un momento especial a su problemática—. Voy a conversar con mis papás para ponernos de acuerdo.

Ambos Nara mantuvieron el cruce de miradas en silencio. La complicidad destellaba increíblemente en los ojos de éstos.

—Entonces aprovechemos el momento que se acerca «la mandamás de la familia» —intervino, el castaño, haciendo reaccionar a Shikamaru. Éste de inmediato alzó la mirada.

—Yoshino-san, ¿cómo está? —saludó el Sabaku no cortésmente mientras se colocaba de pie—. Es un gusto encontrarme con usted en esta hermosa velada.

—Estoy muy bien, Kankuro. También me da mucho gusto verte por acá —contestó, la mujer, con amabilidad—. Por lo que veo estás muy bien.

El castaño sonrió con presunción.

—Se hace lo que puede, Yoshino-san —espetó éste, sin ninguna modestia. Shikamaru como espectador sólo rió—. Disculpe si no fui a saludarla en su momento, pero me quedé conversando algo muy importante con su hijo, era algo con respecto a Dai.

Obviamente el último comentario lo dijo para que a la mayor le picara bicho de la curiosidad.

—¿Le pasó algo a mi nieto? —inquirió ésta, con un deje de inquietud.

—Tranquila Yoshino-san, no tiene de qué preocuparse —respondió, el castaño, en un tono alegre—. Aunque este tema también la concierne a usted, ya que sin su ayuda no lograremos nada.

La mujer lo miró sin comprender.

—No sé a qué refieres exactamente, pero si es algo para mi nieto, puedes decírmelo con toda confianza.

Las palabras sinceras de la pelinegra, le dieron el pase a Kankuro para que se explayara.

—Gracias Yoshino-san —acotó con una sincera sonrisa. Si estaba en sus manos dejar listo lo que le había prometido a su sobrino, lo haría de inmediato—. No sé si usted estaba al tanto, pero mi hermana estuvo de cumpleaños ayer.

—Por supuesto que sabía —espetó, la pelinegra, con efusividad—, incluso la llamé para saludarla.

—¡Oh, ya veo! —exclamó, Kankuro, teniendo toda la atención de la morena—. Bueno, nosotros ayer salimos almorzar con mi hermana, pero mi sobrino no quedó muy conforme con esa celebración —la mujer apenas escuchó eso, frunció el entrecejo. El castaño prosiguió—. Lo que pasa es que Dai quería que Shikamaru estuviese presente en ese almuerzo.

A Yoshino se le apretó el corazón.

—Oh Kami, ¿en serio?

El castaño asintió.

—Sí, Yoshino-san, pero para que Dai no se pusiera triste con la exclusión de Shikamaru, le sugerí que podía hacerle otra celebración a Temari, donde sólo estuvieran presente su padre y sus abuelos. Algo así como una celebración Nara, ¿me entiende?

—Por supuesto, ¿y cómo les puedo ayudar? —preguntó, la mayor, con entusiasmo.

—Prestándonos su casa —señaló, el castaño, sin tapujos—. Yo pienso que el mejor sitio donde se puede hacer esa pequeña celebración es allí. Es un lugar bastante neutral, y así nadie puede pensar mal.

—No hay problema, mi casa está disponible, incluso yo me ofrezco a ayudarlos en lo que necesiten —la morena desvió la mirada y enfocó sus ojos en el rostro de del pelinegro—. Shikamaru yo me encargaré del pastel… ah y de todo lo comestible y del bebestible también —luego de decretar lo que haría, volvió mirar al castaño.

El pelinegro suspiró.

—Mamá, no es necesario, yo puedo encargarme de eso.

La mujer nuevamente desvió la mirada hacia su hijo.

—¿Y en qué tiempo, Shikamaru? —señaló ésta, con seriedad—. Si no estás en el trabajo, estás con mi nieto, ¿o lo harás cuando estés en tu apartamento? No creo que a Tayuya le guste la idea de que estés organizando una celebración para Temari… y a todo esto, ¿dónde está Tayuya? —la morena giró su cabeza de izquierda a derecha, pero no la vio.

—Fue al baño —espetó, Shikamaru, apáticamente—, me imagino que si no ha vuelto es porque se encontró con algún conocido y se quedó conversando.

Yoshino de inmediato soltó un suspiro. Tayuya siempre se comportaba igual, si no le agradaba alguien, prefería estar lejos, pero ni que ese alguien fuese una mujer, porque no soltaba a Shikamaru ni un solo momento. La morena prefirió volver a centrarse en tema de conversación.

—¿Y qué día piensan hacer la reunión?

—Bueno, eso lo tienen que decidir ustedes —respondió, Kankuro, cuando Yoshino lo miró—, ustedes son los Nara. Además, yo me voy mañana.

La mujer desvió la mirada hacia su hijo.

—Podría ser el próximo viernes en la tarde —sugirió éste y luego miró a Dai —. ¿Te gusta ese día, hijo?

El niño alzó la vista y asintió.

—Entonces sólo tendríamos que preguntarle a Temari, si puede ese día —señaló, Yoshino, con convicción—. Yo hablaré con ella y la invitaré, creo que es lo mejor, y en caso que no pueda, de inmediato programamos otro día, ¿les parece?

—Estoy de acuerdo —respondió al instante, Shikamaru, pero a la pelinegra otra idea se le vino a la mente.

—Aunque tal vez podríamos trasladar la reunión a otro sitio.

El pelinegro la miró extrañado.

—Es una reunión privada, mamá, en la casa de ustedes habrá más discreción.

Pese a las palabras de Shikamaru, la morena dio a conocer la otra opción.

—¿Y si hacemos la celebración en la otra casa?

—Es más de hora y media de trayecto, mamá —señaló, el pelinegro, con seriedad—, serían tres horas y medias en total. No, no conviene ir para allá.

Shikamaru mantuvo el semblante serio.

—¿Y si hacemos la celebración el día sábado?—sugirió, la Nara, sin dejar de observar a su hijo—. Es cosa de preguntarle a Temari si ese día tiene algún compromiso.

—No creo que quiera ir —espetó, el moreno, con pesimismo. La probabilidad de que la rubia se negara era demasiado grande, ya que significaría un día entero fuera de su casa. No, era más factible el viernes por la tarde.

—Yo pienso que ella no se negará —insistió, la Nara, con seguridad—. Le extenderé la invitación con la verdad, le diré que lo estamos haciendo por Dai.

—¿Tene ota casa, abue Yoshi? —intervino de repente el pequeño.

Yoshino lo miró con cariño.

—Sí, mi niño hermoso, es una casa que tenemos en las afuera de la ciudad —le explicó ésta con dulzura—. Estoy segura que te gustara, ya que esa casa está ubicada entremedio de un bosque inmenso.

A Dai de inmediato se le iluminaron los ojos.

—¡Yo quero ir!

—Mamá, no estás jugando limpio —le reclamó, Shikamaru, al ver que estaba entusiasmando al niño.

Yoshino hizo oídos sordos y continuó.

—Dai, ¿dónde quieres celebrar el cumpleaños de tu mamá?

—¡En casa del bosque! —respondió, el pequeñín, con entusiasmo.

—Entonces ya está decidido, si Temari no puede ir este sábado se pospondrá para el siguiente y sucesivamente hasta que ella puede ir —decretó, la pelinegra, dando el asunto por cerrado.

Shikamaru guardo silencio.

Dai aplaudió feliz.

—Por eso siempre he dicho que usted es la mandamás de la familia, Yoshino-san —señaló, Kankuro, al ver que Shikamaru no emitió comentario—. Uy creo que esta conversación tendrá que llegar hasta aquí.

La pelinegra miró hacia donde miraba el castaño. Tayuya venía de vuelta.

—Pásame el niño, Shikamaru —acotó, la Nara, acercándose a su hijo—. Lo mejor será que nos vayamos a donde está Shikaku.

—¿Por qué dices eso, mamá? —inquirió, el pelinegro, con curiosidad. Se puso de pie con su hijo en brazos.

—Porque no creo que ella quiera conversar conmigo.

La sinceridad de su madre lo hizo soltar un suspiro. Tenía razón. Prefirió entregarle a su hijo.

—Dai, ¿vamos a ver a tu abuelo? —le preguntó, la mujer, a éste una vez que lo acomodó entre sus brazos.

El niño sonrió ampliamente y luego asintió. Yoshino desvió su mirada al castaño.

—Kankuro, ¿nos quieres acompañar?

—Por supuesto, no quiero sobrar en esta mesa —señaló éste, con franqueza—. Gracias por todo, Nara.

—No hay de qué —le respondió, Shikamaru. Su madre y Kankuro lentamente comenzaron a retirarse. El pelinegro luego de unos segundos se volvió a sentar.

Tayuya alcanzó a divisar aquella escena a lo lejos.

—¿No me digas que tu madre se llevó a Shikadai? —preguntó, la pelirroja, al ver que el niño ya no estaba.

El pelinegro apenas la escuchó, desvió su mirada hacia ella. La pelirroja enseguida se sentó.

—Pues sí… no me quedó otra más que entregárselo —acotó, Shikamaru, con voz cansina. Rápidamente pudo notar que el mal humor de su esposa había desaparecido.

—Entonces podríamos ir a bailar —propuso, la mujer, con cierto entusiasmo.

—Creo que es una buena idea —respondió, el Nara, para luego ponerse de pie.

Eso era lo mejor que podía hacer ahora, ya que sí se quedaba sentado, su mente se ensimismaría pensando en la idea que había propuesto su madre, y más aún en la posible respuesta que daría Temari.

Lo mejor era distraerse un poco.

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CONTINUARÁ…

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Gracias por leer, espero que les haya gustado el capítulo.

Cualquier cosa que quieran decirme, pueden hacerlo a través de un review, me encanta leerlos y responderlos. Recuerden que los reviews siempre motivan al escritor. Yo los amo con el corazón :D

Durante la semana responderé los reviews pendientes. Siento mucho la demora.

Disculpen también las posibles faltas de ortografías, apenas tenga tiempo las corregiré (ayyy Kami... quién sabe cuándo lo podré hacer).

Nos vemos en mi próxima actualización. Que tengan una linda semana.

Besos y abrazos para todos.