POV. Christian Grey.

¡Mierda, mierda, mierda y más mierda! ¡La estoy viendo casi desnuda, y no lo pude evitar! Ana, es muy guapa. Muy guapa y muy sexy, y yo sufro las consecuencias. ¡Maldita sea! ¿Hasta cuándo voy a seguir sufriendo? ¿Hasta cuándo mi amiguito va a seguir sufriendo?

Pero, esto no se queda así, eso sí que no, mi amigo va a tener una liberación ahora mismo... Aunque mi mano sea la ayudante.

Estoy muy duro ahora mismo, mientras ella está en frente de mi sonrojada y con la respiración entrecortada.

—Yo... Eh... Mmm... Nos vemos ahorita —digo rápidamente, tratando de no aparentar que estoy incómodo.

Pero, no me voy, sigo de pie aquí como una estatua.

Observo como ella me recorre con la mirada durando más de lo debido en mi entrepierna, de acuerdo, esto no mejora la situación.

—D-Disculpa —tartamudeo mientras salgo de su habitación.

Doy un largo suspiro y bajo las escaleras corriendo para ir directo a mi habitación. Esto no puede seguir así. Joder.

Cuando llego a mi habitación comienzo a quitarme rápidamente le cinturón de mis vaqueros para luego desabrocharme la bragueta. Bajo mis vaqueros hasta la altura de mis muslos junto con mis bóxers liberando mi miembro que está más que erecto.

Me siento en la orilla de mi cama y envuelvo mi polla con mi mano mientras cierro los ojos recreando la imagen de Ana desnuda de hace unos minutos, fantaseando con que sea ella quien me masturbe.

¡Joder, Grey, esto está mal, muy mal! ¡No puedes hacer esto! ¡Te estás comportando como un adolescente! ¡Te vas a ir al infierno, pervertido!

Cállate ya, vocecita.

Comienzo a masajear mi miembro lentamente, de arriba abajo y me dejo llevar por el momento.

—Joder —siseo entre dientes al sentir como mi polla se endurece más.

Con mi dedo pulgar recorro la punta mientras que mi mano no deja de moverse. Ojalá fuera Ana quien me estuviera masturbando ahora mismo, ojalá fuera ella quien me estuviera brindando ese placer ahora mismo.

Mi mano comienza a moverse más rápido mientras que de mi boca sale un ronco gemido.

¡Estás llegando muy bajo, Grey!

Hace mucho tiempo que no me masturbaba, y ahora me encuentro haciéndolo mientras fantaseo con la mujer que se encuentra en la segunda planta de mi ático.

¡Eres un enfermo!

A la mierda, si me voy a ir al infierno lo haré satisfecho.

Mi mano sube y baja furiosamente alrededor de mi polla y siento como esta poco a poco se va tensando, al igual que mis músculos.

—¡Mierda! —gruño cuando siento que estoy llegando a la cúspide del momento.

POV. Anastasia Steele.

Observo como Christian se auto complace el mismo, y joder, siento como mi entrepierna está húmeda. Su amigo es muy grande y muy grueso, la verdad es que no sé cómo esconde eso bajo sus pantalones

¡Lo que pasa cuando dejas la puerta de tu habitación abierta!

Él todavía está vestido, solamente sus vaqueros y sus calzoncillos están a la altura de sus muslos, y así es una imagen digna de admirar.

Su mano sube y baja por su pene rápidamente, esto sí que es erótico.

—Mierda —gruñe.

Creo que tengo que ayudarlo.

¡Descarada!

Bueno, creo que yo soy la causante de eso, es mi culpa, así que tengo que ayudarlo.

¡Ni tú misma te lo crees, mentirosa!

—Christian... —susurro entrando despacio a su habitación.

Veo como levanta su cabeza de golpe y me mira con los ojos como platos, se levanta rápidamente de la cama y comienza a subirse sus pantalones junto con sus calzoncillos, hace una mueca de dolor cuando abrocha su bragueta, creo que se hizo daño.

—A-Ana... —comienza a tartamudear mientras se sonroja.

¡Se sonroja!

Levanto una mano para que no diga nada, la verdad es que no tiene porqué dame explicaciones.

¡Vamos, Ana, es hora, tú puedes! ¡Hazlo!

Me acerco a él con paso decidido hasta quedar en frente, lo tomo del cuello y acerco sus labios a los míos.

Christian me toma por la cintura y me acerca más a él, mis manos viajan a su sedoso cabello cobrizo y se enredan en él, tiro un poco y oigo como gruñe en mis labios, aprovecho el momento y mi lengua invade su cavidad bucal.

Poco a poco lo voy empujando hasta que cae sentado en la cama. No sé lo que estoy haciendo, sólo me dejo llevar por el momento, soy muy inexperta en estas cosas, pero por lo que veo voy bien, a Christian le gusta.

Me siento a horcajadas encima de él sin dejar de besarnos y comienzo a mover mis caderas generando una fricción deliciosa.

—Ana...

—Chris, calla —susurro en sus labios.

En estos momentos no quiero pensar en nada, solamente quiero sentir.

Nos seguimos besando y las manos de Christian bajan a mis glúteos apretándolos fuertemente, haciéndome sentir cada vez más.

—Ah... —gimo bajito.

Mis manos bajan a su camisa y comienzo a desabotonarla torpemente, cada vez me voy poniendo más nerviosa.

Cuando por fin termino de desabotonarla, la saco por sus hombros dejando su esculpido torso en frente de mí, joder, tiene unos abdominales de muerte.

Él me toma del cuello y hace el beso más profundo mientras que va cayendo acostado en la cama, conmigo encima, busco mejor posición encima de él y Christian gruñe.

Christian mete su mano dentro de mi albornoz y comienza a acariciarme los muslos, siento como mi vagina se contrae hasta el punto de sentir dolor ahí.

¡Mierda! Nunca me había pasado esto. ¿Acaso es normal?

Su mano desata la tira de mi albornoz abriéndolo en frente de él, veo como sus ojos grises brillan de deseo, claro solamente tengo las bragas puestas.

—Eres hermosa —susurra admirándome.

No puede creer que voy a tener mi primera vez. ¡Y con Christian!

Sus manos suben a mis pechos y los aprieta haciéndome soltar un fuerte gemido. Sus manos son mágicas.

Con cuidado me voltea quedando el arriba, me besa los labios castamente para luego bajar por mi cuello donde lo succiona, poco a poco va bajando hasta mis pechos y se mete un pezón en la boca.

—Ah —gimo cuando siento que su lengua traza círculos en mi pezón.

Mis manos toman su cabello y tiran de él fuertemente, el placer que estoy sintiendo ahora mismo me tiene en las nubes, no puedo pensar con claridad. Esto es la gloria.

Christian cambia de pezón, y con su mano aprieta el otro fuertemente, joder.

—Mmm —murmura Christian.

—Por favor... —suplico.

La verdad es que no sé lo quiero. Quiero que pare pero también quiero que siga, esto están confuso.

—¿Qué quieres, Anastasia? —pregunta Christian mirándome a través de esas largas pestañas.

¿Qué quiero? ¡Ja! Eso ya él lo sabe.

Reúno todo el valor que tengo y lo suelto:

—Te quiero dentro de mí.

¡Listo! ¡Lo dije!

¡Ay, Dios!

—¿Estás segura?

Joder, deja de preguntar y hazlo.

—Completamente. —Lo miro fijamente para que vea que digo la verdad.

Christian se levanta de la cama y comienza a quitarse sus vaqueros junto con sus zapatos y calcetines. Un minuto después él está en su gloria, como Dios lo trajo al mundo.

Wow, desde aquí se ve más grande.

—¿Te gusta? —pregunta tomando su miembro con su mano.

Dios, no puedo apartar mi mirada de ahí, cada vez me siento más húmeda.

No le diré a Christian que soy virgen, tal vez me rechace, y yo no podría soportar un rechazo de él.

POV. Christian Grey.

—Por supuesto —murmura aturdida.

Joder, verla acostada así en mi cama me tiene a mil, quiero tenerla así todos los días.

Me acerco a ella y me vuelvo a poner encima, beso sus labios apasionadamente, mi lengua se enreda con la de ella.

Mi mano viaja a su sexo y la meto dentro de sus bragas, busco su punto de placer y cuando lo encuentro comienzo a trazar círculos, mientras escucho los chillidos de Ana. Mi mano va más abajo y hundo un dedo dentro de ella.

—¡Mierda! —gruño al sentir lo húmeda que está.

—Hmmm —gime Ana cuando mi dedo comienza a entrar y salir de ella.

Me acerco para volverla a besar a la vez que hundo otro dedo dentro de ella.

Mis dedos comienzan a moverse más rápido mientras que mi pulgar acaricia su clítoris. Estoy a punto de correrme con tan solo escuchar sus dulces gemidos, mi polla ya me duele.

De repente paro, y saco mi mano de sus bragas. Quito sus bragas lentamente y permito observar su sexo, totalmente depilado ¡hermosa!

Abro sus piernas y me posiciono entre ellas, de repente me pongo nervioso.

¡No eres un adolescente, Grey!

Pongo la punta de mi polla en su húmeda entrada y la miro directamente a los ojos, asegurándome de que esto es lo que ella quiere. Cuando tan solo veo su asentimiento la penetro fuertemente.

—¡Ahhh! —grita Ana.

Mierda, está muy apretada, y muy húmeda, cierro mis ojos para saborear bien este momento, este delicioso momento. Tomo sus manos que están clavadas en mi espalda y las subo encima de su cabeza, entrelazando nuestros dedos.

Comienzo a moverme despacio, saliendo y entrando de ella, llenando mi polla de sus fluidos.

—¿Te gusta? —pregunto agitado sin dejar de moverme.

—Mmm... Síí... Ahh, me encanta —gime Ana con sus ojos cerrados.

—Abre los ojos —le ordeno y ella inmediatamente me obedece. Nuestras miradas se conectan, observo sus ojos vidriosos mientras yo me sigo moviendo dentro de ella. Me acerco a su rostro y beso sus labios, para luego morderlos.

Hago un movimiento circular con mis caderas y ella pega un chillido.

Noto como ella se va tensando al igual que yo, así que me muevo más rápido, el sonido de nuestras pieles chocando se escucha cada vez más, mi respiración se entrecorta y sé que pronto moriré, bueno, literalmente.

—Vamos, nena. Dámelo —gimo.

—Chris-Christian... ¡Ahh! —grita Ana explotando alrededor de mí.

Con una última embestida gruño, y me dejo llevar por el magnífico placer que siento.

Caigo encima de Ana con mi respiración agitada y transpirando, este ha sido el mejor sexo de mi puta vida. ¡El mejor!

—¿Estás bien? —le pregunto a Ana levantando mi mirada.

Ella me mira con sus ojos brillantes y asiente sonriendo.

Con cuidado salgo de ella y veo como hace una mueca haciéndome fruncir el ceño. Bajo mi mirada hacia mi pene y lo veo, veo la mancha de sangre ahí.

¡Mierda! No puede ser.

—Eras virgen... —susurro.