Y como es costumbre he aquí el descargo de responsabilidad. Estos personajes no son míos, pertenecen a la increíble Stephanie Meyer y la historia es de la gran autora DeJean Smith, yo solo traduzco.

Gracias mil a mi querida amiga y Beta Erica Castelo por ayudarme en una aventura más.


~EE~

Capítulo 25: Nunca es lo que crees

El caliente sol de junio se elevó en el cielo despejado de Evermore durante seis horas antes que Bella siquiera empezara a removerse en su cama. Afortunadamente, las pesadas cortinas de terciopelo bloquearon la mayor parte de los rayos del sol, manteniendo la habitación fresca y oscura y dándole tiempo para recuperarse. Había caído en un sueño profundo y sin sueños, para desilusión de Edward ya que no le dio la oportunidad de leer su mente, pero reconoció que ella se había sentido abrumada la noche anterior y necesitaba desesperadamente el descanso.

Desde el momento en que la recostó, Edward había permanecido en la misma posición junto a la puerta directamente al otro lado de la habitación frente a la ventana, observando a Bella dormir tranquilamente. El caballero en él estaba en conflicto por el protocolo adecuado. ¿Tomaba su lugar junto a ella, aunque no había sido invitado a su cama? Desde luego quería hacer eso, pero nunca podría aprovecharse de ella. ¿Se quedaba al pie de la cama, cuidándola como un guardián silencioso, alerta y protector? Supuso que no era más extraño que trepar por la ventana de su recámara en la casa de L, pero ahora que habían intimado, Edward sentía la obligación de conocer sus preferencias antes de hacer cualquier suposición.

Las preguntas permanecieron sin respuesta, pero Edward estaba contento con permanecer cerca de Bella durante la noche. Ella había experimentado una montaña rusa emocional la noche anterior, y esperaría el tiempo que fuera necesario para que ella determinara que se sentía segura en su relación y deseara seguir adelante. La única interrupción vino cuando Jasper pasó, informándole como habían encontrad que la iban a tener en casa de Michael Newton durante el día. También le aseguró a Edward que L estaría bien y que podría garantizarle a Bella el bienestar de su tía si así lo deseaba. Edward había expresado preocupación porque fuera Jasper el que trajera la información ya que él era el estratega principal, solo para recibir una sonrisa criptica y la seguridad de que la protección de Bella y el rescate de L estaban bien atenidos.

Justo después que el reloj de pie en el vestíbulo marcara las doce del mediodía con sonora diligencia, Bella se rodó delicadamente de costado con un murmullo y un suspiro, sacando a Edward al instante de sus cavilaciones. Se quedó junto a la puerta, pero relajó su postura y vio a Bella despertarse. Ella se estiró perezosamente, bostezando al agarrar la cabecera y tirar suavemente, sonriendo al sentir que su espalda tronaba. Edward gimió levemente al admirar sus sinuosos movimientos, notando como el camisón se movía y se estiraba al mismo tiempo que la luz filtrándose a través de las cortinas iluminaba sus curvas. Los ojos de Bella se abrieron de golpe pero se relajó tan pronto como se posaron en sus rasgos sombríos al otro lado de la habitación.

"Buenos días," Bella dijo en voz baja, subiendo inconscientemente la sábana a su alrededor y deslizándose en las almohadas. Sonrió cuando sus ojos se enfocaron en él en la luz tenue. Aunque no lo hubiese escuchado, Bella estaba segura que habría sabido que estaba allí. Algo en Edward parecía llamarla y viceversa.

"Buenas tardes, señorita Swan," Edward respondió, con voz igual de baja.

"¿Tardes?" Bostezó, frotando un ojo para deshacerse del sueño en él. "Estás vestido, y estás muy lejos."

"La decencia establece que ni siquiera debería estar en su recámara, señorita Swan," declaró con cuidado. Alice le había advertido en seguida vía mensaje de texto, que después de una buena noche de sueño era posible que el hechizo regresara y que procediera con precaución hasta que supiera a ciencia cierta qué actitud tendría Bella.

"En 1827, tal vez, pero sabemos la verdad, ¿no es así?"

Bella palmeó suavemente el lado de la cama junto a ella, indicándole que debería acercarse, lo que Edward hizo con gusto, poniéndose de cuclillas junto a ella y mirando a sus ojos adormilados.

"¿Dormiste bien?" Preguntó, poniendo ligeramente un rizo de cabello detrás de su oreja. Edward sonrió cuando escuchó a Bella murmurar en señal de aprobación por su caricia.

"Muy bien."

"Excelente. Jasper vino a decirme que han encontrado a L."

"¿Lo hicieron? ¿Está bien? ¿Han...?" Bella iba a sentarse pero se detuvo cuando Edward tocó ligeramente su hombro.

"Está bien. Jasper y Will tienen un plan pero no lo compartieron conmigo. La rescatarán cuando Alice vea que es el momento adecuado. Hasta entonces y que James sea eliminado, cuidaré de ti y te mantendré a salvo."

Bella sacudió su cabeza al tratar de comprender el hecho que su mundo ahora incluía vampiros psíquicos y lectores de mentes, y una híbrida que creaba alucinaciones. Oh, y al parecer psicóticos vampiros secuestradores con misteriosos planes nefastos que se mencionarán después. Había una historia allí en alguna parte, posiblemente una historia ganadora de premios. Soltó una suave risita y se recordó que nadie querría leer un argumento tan descabellado como ese. Por otra parte, obras más extrañas han sido escritas.

"Espero que no te estés riendo de mí," murmuró Edward suavemente, devolviendo a Bella al mundo a su alrededor.

"No," admitió sacudiendo la cabeza. "Solo pensaba en qué obra de ficción tan enredada sería esta."

"Mmmm…" Murmuró él indiferente.

Bella se levantó sobre un codo y estiró delicadamente sus dedos, tocando ligeramente su mano que descansaba en la orilla del colchón. Murmuró alegremente por la energía que fluyó entre sus dedos y movió lentamente las puntas de un lado al otro, conectando y rompiendo el contacto varias veces.

"¿Esto es parte del protocolo en las parejas de vampiros?" Bella murmuró, observando sus manos.

"No que yo sepa, pero no sé de algún vampiro con una pareja humana."

"Pareja," Bella suspiró. "Eso suena muy, pero muy clínico."

"¿Qué palabra preferirías?" Con su perfecta visión, Edward podía ver las ondas que su conexión hacía en el aire y estaba fascinado al ver las motas de polvo unirse cuando ella tocaba su mano solo para verlas alejarse cuando ella retiraba el contacto.

"No tengo idea," se rio suavemente. "No eres un jovencito así que noviecito está fuera de discusión."

Edward asintió de acuerdo.

"Alma gemela no es mucho mejor," continuó.

"¿Necesita un nombre?"

Bella miró a los ojos de Edward pensativa antes de sacudir su cabeza diciendo que 'no'. Apoyó la cabeza en su mano y permaneció pensativa por un momento mientras su otra mano continuaba acariciando y soltando las puntas de sus dedos.

"Una pregunta más," murmuró.

"La que quieras," le aseguró Edward.

"Los vampiros solo tienen una pareja."

"Esa no es una pregunta."

"Sería seguro asumir que esto—" Asintió hacia sus manos. "Solo ocurriría entre aquellos destinados a estar juntos."

"De nuevo, esa no es realmente una pregunta, pero sí."

Los ojos de Bella se entrecerraron ligeramente mientras pensaba por un momento, recordando las ocasiones que había experimentado la descarga eléctrica.

"¡Ohhhh!" Murmuró de pronto, sumando dos más dos. "¡Oh, gracias a Dios!" Bella se rodó sobre su espalda y exhaló ruidosamente como si quitaran el peso del mundo de sus hombros.

"¿Te importaría decirme lo que piensas?" Edward inquirió, con una sonrisa tirando de sus labios al verla regodeándose en pura alegría. "Me temo que no puedo leer tu mente, ¿sabes?"

"Sí, lo sé… lord Masen." Bella sonrió alegremente, casi incapaz de contener su alegría.

"Oh. Eso." Edward pasó una mano por su cabello distraídamente, un poco temeroso de cómo reaccionaría ella.

"Sí. Eso." Bella se sentó, luchando con su camisón cuando se enredó en sus piernas. El hecho de que continuó sonriendo como el gato que se comió el canario le dio a él esperanza que no estaba muy molesta, sobre todo con él.

"Esa no fue mi idea."

"¿De quién fue?" Bella se dio cuenta que lo sabía tan pronto preguntó.

"Alice," ambos, Edward y Bella dijeron simplemente.

"Creyó que le agregaría un aire de romance a la era," explicó Edward, obviamente sin estar de acuerdo con la apreciación de su hermana.

"Entonces, eso fue lo que le molestó tanto a L sobre lord Masen pagando sus deudas. Él no era su creación y parte de la historia que ella había escrito para esta experiencia."

Edward asintió.

"Es un poco fanática del control, ¿verdad?" Bella inquirió, refiriéndose a Alice tanto como a L.

"No tienes idea."

"Pero no siempre fuiste tú."

"No."

"Estaba perdiendo la cabeza por eso. Sentía que estaba engañando mis sentimientos por Edward Cullen cuando estaba con lord Masen, y los que tenía por lord Masen cuando estaba con Edward Cullen."

"Me disculpo por eso," respondió Edward con sinceridad.

"Mmm…" Bella estiró sus manos y tomó las de Edward en las suyas, deleitándose en la estimulación sensorial provocada por la combinación de la frialdad de su toque y el fuego de su conexión.

"Realmente genial," susurró, entrelazando sus dedos con los de él. Bella tiró suavemente como para atraer a Edward a la cama con ella.

"Bella," Edward le advirtió en voz baja, sin permitir que tuviera éxito. Por fuera, él era una quieta e inmóvil pieza de granito; en el interior, Edward luchaba la batalla constante de contenerse de cumplir cada promesa erótica que le había hecho a ella y unos cuantos millones que escuchó en las mentes de otros durante décadas de soledad.

"Edward," le respondió en broma, tirando con más fuerza antes de soltarlo con un exagerado bufido cuando él no cedió. Bella se bajó del colchón y se puso de pie frente a él antes de envolver vacilante sus brazos alrededor de su cuello, jugando con el cravat atado cuidadosamente. "Lo deseo," susurró.

"¿Deseas qué?"

Bella suspiró. Y ella que quería usar el método indirecto.

"Tener a los dos."

"¿A los dos?"

Bella se preguntó por un momento si Edward evitaba sus avances intencionalmente o si realmente no tenía idea de lo que deseaba.

"A los dos, a lord Masen y a ti," susurró. "Ya que los dos son el mismo. Amable y gentil."

Bella desabrochó el cravat y los primeros botones de la camisa de Edward. Cuando no encontró resistencia, empujó delicadamente la chaqueta de terciopelo azul marino de sus hombros. Cayó al suelo con un suave golpe sordo. Edward agarró ligeramente su cintura, sujetando delicadamente sus caderas.

"Presuntuoso y mordaz," continuó, soltando unos botones más. "Dos lados de la misma moneda."

"Bella…" Edward murmuró en advertencia pero sin alejarse de ella.

"No me lastimarás. Lo sé." Bella llevó su mano detrás de su cuello y tiró de la cinta color marfil mientras su otra mano descansaba sobre el antebrazo de Edward. Sintió los músculos flexionarse bajo las puntas de sus dedos mientras él trataba de permanecer quieto.

Las manos de Edward sujetaron con un poco más de fuerza cuando se dio cuenta de lo que estaba haciendo. Bella lo miró a sus cálidos ojos color caramelo mientras dejaba caer lentamente la punta de la cinta y su camisón se deslizaba de sus hombros, bajando por sus brazos y descubriendo cada vez más su escote.

Edward permaneció callado y sin moverse, una estatua frente a ella. Bella bufó en frustración cuando él se rehusó a reaccionar.

"¿Tienes una crisis de conciencia?" Demandó en voz baja.

"¿Una qué?"

"Te arrepientes…"

"¡No!" El rostro de Edward reflejó el horror en su negación. "¡Dios, no, Bella!" Levantó una mano y acarició con dulzura su mejilla y su mandíbula. "Eres más embriagadora que cualquier vino, más adictiva que la droga más poderosa. Te deseo," susurró, agachándose y besando ligeramente su frente. "Tengo hambre de ti." Un par de besos rozaron sus párpados. "Pero aún eres increíblemente frágil y anoche perdí eso de vista y…"

La voz de Edward se apagó cuando el camisón se deslizó aún más por sus brazos. Sus ojos se cerraron de golpe cuando el algodón se deslizó de su cuerpo y cayó en sus tobillos. Bella levantó su mano y tocó delicadamente su mandíbula, volviéndose totalmente para quedar frente a él mientras miraba sus ojos cerrados con fuerza. Incluso en la luz tenue, podía ver sus rasgos—la leve tensión de los músculos en su mejilla cuando movió ligeramente sus pestañas, su firme postura como si repentinamente se tornara en piedra, y los labios separados que casi parecían temblar al recitar una silenciosa plegaria. Bella notó que Edward había dejado de respirar y sonrió con dulzura, al saber que estaba tratando con todas sus fuerzas de bloquear todos sus sentidos en su presencia.

"No me lastimarás. Tengo fe en ti. No voy a ir a ninguna parte," susurró, desabrochando unos botones más de su camisa antes que Edward tomara repentinamente sus manos y la mantuviera quieta.

Edward abrió lentamente sus ojos y miró en los de ella. La respiración de Bella se atoró en su garganta cuando vio sus iris color caramelo tornándose a un color negro ónix. Su parte racional le comunicó en seguida que debería sentir miedo, pero su lado lógico y el emocional unieron fuerzas y sofocaron las advertencias, arrojándolas a un profundo abismo. Edward había hecho todo en su poder para proteger y defenderla. No había razón alguna para creer que ahora de pronto cesaría de hacerlo. Para ser honestos, la evidencia de cómo ella lo afectaba la excitaba inmensamente.

Bella se acercó más a él, pegando su cuerpo al suyo, su piel se erizó cuando sus pechos desnudos hicieron contacto con su pecho medio desnudo. Rodeó su cuello con sus brazos, bajando su rostro en un intento por besarlo.

En un parpadeo, Bella se encontró en medio de la cama, de espaldas, con Edward arqueándose sobre ella, su nariz acariciando ligeramente su garganta. Sintió sus labios curvearse en una sonrisa cuando a ella se le escapó una risita.

"He esperado cien años por ese sonido," susurró Edward, dando un ligero mordisco a su clavícula, recibiendo un suspiro de satisfacción. "Y ese."

"Y yo solo esperé…" Bella empezó a decir antes que la interrumpiera con un beso. Ella lo recibió mientras un par de fuertes brazos la acunaban. Bella le devolvió el abrazo al envolver los brazos alrededor de los hombros de Edward y entrelazando los dedos en su cabello, sonriendo al escuchar el suave murmullo que hacía vibrar su pecho cuando tiró ligeramente de los mechones de Edward.

"Tienes que decirme si te lastimo," murmuró él desesperado, bañando de besos su mandíbula antes de mordisquear su garganta.

"Vamos a hacer esto cada vez que…" La voz de Bella se apagó, incapaz de completar la idea cuando su cuerpo tomó el control, desconectándose de su mente.

"No, amor," susurró antes de bajar una mano por su costado, sonriendo con dulzura cuando ella se estremeció bajo su toque. "Siempre y cuando prometas decirme."

"Bien," respondió suavemente. Bella tiró de su camisa. "Traes puesta demasiada ropa."

"Sí, creo que sí."

Edward se incorporó, poniéndose de rodillas en el centro de la cama, sus ojos fijos en el otro mientras ella lo veía quitarse despacio la camisa. Bella sonrió como si una idea graciosa pasara por su mente, recibiendo una mirada inquisitiva al mismo tiempo que Edward bajaba con gracia de la cama y se quitaba lo que quedaba de su ropa.

"Más cerca de lo que permite la ropa," susurró ella, mirando bien su forma perfecta por primera vez. Incluso con poca luz, se dio cuenta de lo magnífico que era.

"Más cerca de lo que permite la ropa," concordó él, volviéndose nuevamente hacia ella.

Los ojos de Edward se ampliaron al verla. Con su aguda visión, podía verla tan claramente como si estuviera a plena luz. Bella se sonrojó con timidez, bajo su mirada y se movió con nerviosismo en la cama.

"¿Qué es...?" Él comenzó a decir, dando un paso hacia la cama.

Bella se dio cuenta de pronto que algo estaba muy, pero muy mal.

"¿Edward?" Susurró, observando en silencio mientras él colocaba una mano cuidadosamente alrededor de su muñeca. Cuando apartó sus dedos, Bella apenas pudo distinguir los principios de un moretón, perfectamente alineado con su suave agarre.

"Bella… yo…" Fue incapaz de terminar los pensamientos cruzando por su mente. La había lastimado tan seriamente, que las marcas ya estaban oscuras contra su pálida piel.

Edward sacudió su cabeza con incredulidad, alineando su otra mano con una marca similar en su cadera.

"Edward," Bella empezó a decir, alcanzando su mano.

"¡No!" Él se apartó como si quemara, con la aversión evidente en su rostro. Edward se desplazó al instante al otro lado de la habitación de donde estaba Bella.

"Edward, por favor," le suplicó, todavía intentando hacer contacto visual.

Cuando él se negó a mirarla, Bella suspiró exasperada.

"¡Edward Cullen, mírame, maldito seas!" Siseó.

Los ojos de Edward, fríos y duros, se dispararon hacia ella. Bella sabía que lo había perdido y no la escucharía mientras estuviera en ese estado de ánimo, pero tenía que intentarlo.

"Se me forman moretones fácilmente, Edward. Podría haberme topado con una mesa o una pared o cualquier otra cosa y haberme provocado lo mismo…"

"¿Una pared con la forma de una mano, Bella? No. Yo hice eso, y juraste que me dirías si te lastimaba," Edward siseó con furia. Pasó una mano por su cabello, murmurando con amargura para sí mismo.

"Edward, no me lastimaste," dijo con un suspiro, intentando agarrar su brazo solo para encontrarse sola en la habitación, la puerta de la recámara se cerró. Bella agarró su bata y refunfuñó mientras se la ponía furiosa antes de intentar abrir la puerta, solo para encontrar que era imposible moverla.

"¡Déjame salir de aquí!" Gritó, sacudiendo el pomo.

Sus súplicas encontraron el silencio.

"¡Edward!" Bella gritó otra vez, golpeando la puerta con sus dos puños.

Pero estaba sola, sus gritos se quedaron sin respuestas, y ella llena de preguntas.

~EE~

L estaba recostada de espaldas, mirando al techo de la recámara de Jessica Newton, contando los brochazos en el techo rosa por septuagésima sexta vez. Estaba aburrida. Muy aburrida. Muerta de aburrimiento y como solo L lo haría, cuando estaba aburrida, se ponía parlanchina.

"¿De dónde eres?" L preguntó con sinceridad.

Silencio.

"¿Dónde te encontró James?"

Silencio.

"¿Fuiste a la escuela? ¿Tienes novio? ¿Padres?"

L se sentó en la cama y colgó las piernas en la orilla al mirar al ser que era Bree que permanecía inmóvil y en silencio, mirando por la ventana.

"De acuerdo, vamos a intentar algo diferente. Dos verdades y una mentira. Me dices tres cosas, dos que sean verdad y una mentira. Adivinaré cuál es cuál." L sonrió con optimismo, tratando de conseguir algún tipo de respuesta. Aplaudió expectante y esperó a que Bree hablara.

Diez minutos después, todavía estaba esperando.

"Muy bien, entonces, yo iré primero." L se paseó alrededor de la cama, agitando sus manos mientras pensaba en silencio en sus declaraciones. "¡Ah! ¡Lo tengo!"

Bree le dio a L una mirada fulminante que ella prudentemente ignoró.

"Aquí vamos. William Lawrence fue mi primer beso. He cometido asesinato. Solía odiar que me llamaran Liriope." L hizo todo su esfuerzo para darle a cada declaración un tono monótono.

L miró a Bree expectante, esperando su respuesta, pero Bree solo dio un suspiro innecesario y continuó mirando por la ventana.

"Oh, vamos. ¡Esas fueron buenas! ¡Adivina!" L la alentó.

"¿Dejarás de intentar ser mi mejor amiga si lo hago?" Bree dijo con brusquedad. "¡Porque joder, me sacas de quicio! No eres más que una póliza de seguro para apartar a los Cullen del camino mientras James decide qué quiere hacer."

"¿Y qué es lo que quiere hacer?"

"Oh, no. Este no es el momento en que descubres todo el plan como en un programa de televisión."

"No puedes culpar a una chica por intentarlo," sonrió L, encogiéndose de hombros.

De nuevo, el silencio llenó la habitación. L suspiró en derrota, se acercó al escritorio y empezó a rebuscar en los cajones por aburrimiento.

"¿Todavía odias que te llamen Liriope?" Bree preguntó en voz baja, recibiendo una sonrisa triste de L.

"No. Ya no. Me refiero a que, solía desear que me hubiesen dado el nombre de una flor en vez del de una planta a la que algunas veces llaman hierba de mono. Pero Mary Frances pensó que era adecuado ya que había nacido sobre ella, así que, ahí lo tienes."

"¿Te dieron el nombre de una planta?"

"Sip."

L dejó de buscar en el escritorio después que no encontró nada de interés y regresó a la cama para acostarse, ya que era mucho más cómoda que la silla de madera.

Una vez más, la habitación estaba saturada con el silencio opresivo que L odiaba. Cerró sus ojos y trató de enfocarse en momentos más felices y en su profunda confianza en que Will iba a venir a rescatarla. Casi estaba dormida cuando escuchó a Bree moverse de su lugar junto a la ventana para acercarse a la cama. L abrió un ojo y le echó un vistazo a la joven.

"Así que, tu primer beso vino de tu esposo, ¿eh?" Bree se veía orgullosa de sí misma, recibiendo una media sonrisa de L.

"Nop. Ese título le pertenece a Cornelius Tiberius Sunday." Los ojos de L tenían una mirada distante al recordar a CT y el besito en la mejilla que le robó detrás de una carpa de carnaval hace muchos, muchos años. Tocó delicadamente su mejilla al pensar en el recuerdo. "Era el hijo del ministro local, y te diré, su papá no estaba ni un poco complacido de que su niño se viera a escondidas con un fenómeno de circo. CT fue la primera persona que me vio como una humana. No como una rareza. No como una forma de ganar dinero. Y por supuesto, no como alguien para hacer trabajos que no tuviera las agallas para hacer él mismo."

Bree se quedó en silencio sin parpadear, viendo a L mirando al techo. Comprendió qué frase había sido la verdad y sus ojos se ampliaron al mirar a la mujer de apariencia inofensiva recostada en la cama frente a ella. Nunca en un millón de años habría creído a L capaz de asesinato.

"Todos tenemos nuestro límite, Bree," murmuró L, sus ojos todavía enfocados en un solo punto.

"Pero…"

El momento de silencio se prolongó mientras Bree decidía qué decir a continuación.

"Pero eres un vampiro. Eso es lo que hacemos," Bree razonó finalmente.

L se sentó y cruzó las piernas, descansando los codos en sus rodillas mientras miraba por la ventana al claro cielo azul y la cima de los árboles. Sacudió su cabeza despacio en negación al ser llamada un vampiro.

"Soy mitad vampiro, cariño. Puedo sobrevivir también con comida humana así como sangre. Pero eso no fue lo que me impulsó en este caso."

"No me gusta esa parte," Bree susurró con tristeza.

"¿Cuál parte?" L inclinó su cabeza con curiosidad.

"La de necesitar sangre. El ardor constante. La… la muerte. Después que desperté, James me trajo a mi mejor amiga en el mundo, y yo… yo no pude detenerme. Solo…"

"Hay formas de evitarlo," murmuró L.

"James dijo que es una señal de debilidad," anunció Bree en voz alta, tratando de convencerse ella misma tanto como a L. "Que estamos hechos así y que es la única forma de sobrevivir…" La voz de Bree se escuchó cada vez más baja.

"Solo tú puedes decidir lo que es mejor para Bree, querida," L murmuró con dulzura. "Los Cullen, mi Will, y varias otras familias han descubierto una alternativa y han prosperado por siglos en ella." Su voz no revelaba juicio.

L se vio de pronto muy interesada en las cortinas moviéndose y se acercó a la ventana para examinarlas.

"Asesinato, ¿eh?" Bree declaró, parte en shock y parte en asombro.

"Admitiré que no fue uno de mis mejores momentos."

Un veloz movimiento captó la atención de L, y corrió los visillos, inclinando su cabeza con curiosidad.

"¿Qué estás mirando?" Bree demandó, al instante junto a L. Buscó en los árboles pero fue inútil.

"No lo sé. Creí ver algo, pero no pude distinguir qué."

"Será mejor que le diga a James," Bree dijo automáticamente.

"¿Decirle qué? ¿Qué viste un fantasma? No puedo dejar que hagas eso, Bree. Es lo suficientemente inestable como para…"

Los árboles directamente afuera de la ventana de la recámara crujieron aunque no había aire. Bree se asomó por la ventana, pero aun así, no vio nada.

"Hola, chica hermosa," una voz alegre se oyó en el aire.

~EE~


¿Quién será? Supongo que ya se lo imaginan, ¿no? Por lo visto los Cullen vienen al rescate, la pregunta es, ¿dónde está James? ¿Permitirá que se lleven a L? ¿Lo permitirá Bree? L ha hecho muy buen trabajo al mostrarle a Bree que todo lo que le ha dicho James son mentiras, pero todavía permanece fiel a él, ya veremos si logran convencerla de hacerse su aliada. Y en cuanto a Bella y Edward, un paso adelante y dos hacia atrás con estos dos. Al fin había quedado todo revelado cuando Bella descubrió por sí sola que Edward y lord Masen eran la misma persona, y parecían haber dejado claro todo entre ellos, cuando Edward vuelve a meter la pata con sus reacciones exageradas *rueda los ojos* hasta el grado de dejarla encerrada en su habitación. Sin duda Bella estará furiosa, ya veremos si pueden resolver este nuevo inconveniente entre ellos. Y por supuesto, veremos qué tal sale el rescate de L. Espero que hayan disfrutado del capítulo, y por supuesto, estaré esperando ansiosa sus reviews para saber qué les pareció y poder leer pronto el siguiente. Como les dije en el grupo, quiero terminar esta historia y CSI Connecticut, solo pido que recuerden que el único pago que recibimos por hacer esto para su diversión, son sus reviews, que en realidad no les cuesta nada más que unos minutos de su tiempo y el deseo de ser agradecidos. Si leen, dejen por lo menos un gracias ;) y así podremos avanzar más rápido.

Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Tecupi, paupau1, freedom2604, NarMaVeg, GZarandon, Say's, piligm, tulgarita, jupy, Car Cullen Stewart Pattinson, alejandra1987, JessMel4, Manligrez, Sully YM, Aislinn Massi, Ali-Lu Kuran Hale, rjnavajas, aliceforever85, sandy56, Lizdayanna, liduvina, Adriu, glow0718, EriCastelo, Kriss21, saraipineda44, AriGoonz, Pameva, lagie, Liz Vidal, Mafer, Lady Grigori, Tata XOXO, injoa, Pam Malfoy Black, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo, espero que MUY pronto.