El Cuervo de Tres Ojos no estaba completamente seguro de cuándo se daría el ataque pues desconocía la identidad de los mandamases de aquel grupo.
El ataque no se daría en las horas de del día, y había llenado el calendario de esa última semana de reuniones interminables por protección de los mismos lords y habitantes del castillo, para que si algo se daba estuvieran protegidos dentro de las murallas. Con las noches era diferente.
Cuatro noches atrás se había despertado con la imagen en su mente del castillo envuelto en llamas y arena desértica. E incluso si eso fue un sueño el presentimiento ya estaba sembrado en su pecho. A gritos había llamado a los Guardas ante su puerta, y despachó a la mayoría a advertir al mando de su ejército, a los Lords que estaban al tanto de lo que iba a suceder. No se encontró con nada y esa noche no atacaron, tampoco la siguiente en la mascarada, ni la siguiente. Y en esta estaba de nuevo en vela y esperando.
Cuando de repente varios Comandantes de diferentes facciones entraron al Gran Salón en afanes y hablaron con sus respectivos señores El Cuervo de Tres Ojos supo que ya las fichas estaban en movimiento. El Comandante de su ejército caminó hacia él, asintiéndole a Ser Brienne mientras ella tomaba la silla de ruedas. En esos segundos los músicos dejaron de tocar sus melodías ante la alarma empezarse a extender. Miró hacia la mesa del Norte, y se sorprendió al no ver a Sansa allí pues ella lo había estado no hacía mucho. "Avisen al Norte, a Sansa." Le pidió a uno de sus Guardas, antes de que los que quedaban lo rodearan y sacaran de la sala de inmediato.
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Mientras Sansa veía y escuchaba a Wylla Manderly, Barbrey Dustin y Arianne Martell hablar sobre economía y porque apostaban por el futuro que creían estaba en el comercio con Essos, no podía dejar de sentir cierta envidia de los conocimientos de las mujeres, de sus vidas, de sus viajes, envidia de la buena. Y no tan de la buena. Y cuando la última hizo mención de los hombres apuestos que se encontraba en el camino entre negociaciones trató de no girar sus ojos, ella y Wylla compartiendo una mirada mientras Arianne y lady Barbrey hacían lo mismo entre ellas.
Su mente una vez más viajando a la proposición de Podrick. Era casi en lo único para lo que tenía mente. Un par de instantes más para sentirse sonrojando al recordar el nuevo desarrollo entre ellos en las últimas noches.
Besos. Bastantes besos. Felicidad. Los pulmones queriendo estallar ante la necesidad de aire. Cercanía y necesidad.
Palabras dulces y uno que otro sobrenombre afectivo con que él la trataba en esos momentos íntimos. Absurdidades que a ella también se le salían al no poder pensar claramente.
El vino soltándoles la lengua, y algo más.
'…Creo que yo lo quiero porque usted se atrevió a quererme primero.' y la mirada de burla y cariño en el rostro de él haciéndola avergonzar y levantarse un tanto para alcanzar su boca y borrarle la sonrisa de autosatisfacción con un beso.
Y los quejidos bajos que él a ratos dejaba provocaban sensaciones hasta hacía poco desconocidas en ella, él también admitiéndole que le gustaban los sonidos que la dejaban, y cuando la veía conteniéndose diciéndole que no se reprimiera. "¿No sería más fácil quejarse diciendo sólo Pod que Podrick?"
"Usted sí que disfruta avergonzarme, ¿cierto?" y él sonriéndole abiertamente con su mirada que la desarmaba. Y de nuevo, ganas de quitarle a besos la sonrisa burletera.
"Disfruto todo de usted."
¡Y necesitaba concentrarse en esta reunión! No por primera vez en esos días se encontró reprendiéndose por tener ese tipo de pensamientos en compañía, no pudiendo dejarlos del todo. Miró a las mujeres delante de ella preguntándose sino notaban su sonrojo.
El despertase a mitad de la noche sintiéndolo rozándole el brazo, él creyéndola dormida mientras pasaba lentamente, algunas veces una y otra vez, la yema de los dedos sobre algunas de las cicatrices a lo largo de éste. A ella no agradándole e incomodándola, pero haciéndose la dormida por unos momentos más. Después sutilmente girándose y dándole la espalda para que deje de hacer lo que hace, sólo para tenerlo segundos después pegándose a ella desde atrás. Dejándole un beso en el hombro y rodeándole la cintura con su brazo.
¿Y cómo no aceptar su proposición?
Otro despertar en esa misma posición, sorprendida en el sí poder descansar en compañía de él. Apreciando el calor que la envolvía, pero no como la respiración de él venía a jugar con los cabellos sueltos en su hombro y cuello provocándole un cosquilleo incesante en su piel. Moverse un tanto para su cuerpo volver a la vida, sintiendo lo que no había sentido antes; la dureza de él contra su espalda baja, una presión sobre uno de sus pechos, y fue esto último lo que más le llamó la atención. Sutilmente levantar la cobija para ver la mano de él rodeándola y sentirse sonrojando, pero momentos después notando que aquello no le causaba sensación alguna. Mirándolo por sobre su hombro se aseguró de que sí estuviera dormido –plácidamente notó– y cuidadosamente lo tomó de la muñeca y la mano para removérsela cuando la apretó suavemente, más por reflejo que una caricia, pero algo que sí la hizo sentir. Minutos después con cuidado situó la mano sobre su estómago y se giró lentamente hacía él. Exhalando tras unos segundos, no sabiendo que hacer de todo esto.
¡Ya basta! Sansa se llevó la copa de vino a los labios tomando un pequeño sorbo mientras se gritaba a sí misma que tenía que dejar de pensar en ese tipo de cosas. Más al mismo tiempo no se mentía a sí misma; se sentía ansiosa, y no veía la hora para que entrara más la noche para poder encontrarse con él de nuevo.
Y después de quitarse la camisa su mirada y dedos encontrarse con piel tersa y blanca, hombros anchos y músculos en sus brazos que no se esperaba, vello oscuro que rodeaba su pecho y que quiso acariciar, la hizo respirar profundo mientras seguía el camino de ese vello con la mirada, notando el abultamiento en el pantalón, pero no prestándole tanta atención a eso. Con la yema de sus dedos le acarició los hombros, Podrick haciéndola caminar hacia atrás rumbo a la cama.
Ahora sí, se dijo, a prestar atención. Con cada segundo evitando que su mente deambulara, ya lo podría hacer después de que se desocupara y lo estuviera esperando en su habitación.
Levantó la mirada cuando vio la puerta abriéndose descuidadamente, colocándose en pie al ver a Jacob entrar, abanderados de los Manderly, Dustin y Martell siguiéndolo a la biblioteca sin ceremonia alguna. De inmediato supo el por qué.
Escuchó a la mano derecha del Comandante de Lord Manderly pedirle a lady Wylla que lo acompañara de inmediato mientras su miraba se quedaba puesta en el exterior, no veía llamas ni humo, pero lo olía en el aire. "¿Bran?" le preguntó de inmediato a Jacob, quien obviamente no sabría respuesta. Y su Lord Comandante no le pidió que se marchara con él, lo que hizo fue tomarla firmemente del brazo y sin palabras la empezó a arrastrar fuera de la sala en un afán. Lo siguió, metros más adelante y al pasar por el frente de uno de los balcones del tercer piso vio una de las torres de vigilancia que estaba en las afueras del castillo ardiendo, su mirada siguiendo el fuego que se daba en la oscuridad, y no era sólo esa torre sino también las otras dos que podía ver desde su posición.
Escuchó una inhalación de sorpresa que provino de alguna de las otras tres ladies con ella. Al cruzar mirada con Arianne se dio cuenta de que ella también estaba al tanto de lo que podía suceder porque en vez de confusión y temor en su mirada había era determinación.
"Puta madre, me hubiera quedado en Essos."
"El enano nos dio instrucciones de adonde llevarla." Sansa sintió a Jacob tirando nuevamente de su brazo y volvieron al mismo paso apurado de antes. Escuchó a Lady Wylla preguntar de nuevo por el paradero de su abuelo y hermana. La miró por sobre el hombro, dándole de esta forma a entender que la continuara siguiendo, pero la lady le sacudió la cabeza pidiéndole a los hombres de su abuelo que la llevaran ante éste. Arianne Martell también desapareció en otra dirección con sus abanderados. Lady Barbrey sí se le unió con sus hombres.
Bajaron gradas y cruzaron pasillos a toda velocidad, topándose con lords y ladies, absurdamente Sansa veía a la mayoría de estos mirando la conmoción con calma, otros pareciendo un tanto intranquilos, pero no entrando aún en pánico. De repente creían aquel incendio un accidente, y no un ataque.
Abanderados y soldados con armas en alto de repente saliendo corriendo en su dirección. Sus Guardas habiendo formado un circulo alrededor de ella y de Lady Barbrey de inmediato se hicieron a un lado para darles permiso. Jacob con cada segundo tomándola más firmemente del brazo, y fue en ese momento en que vio que la Lady tenía un cuchillo en la mano, ¿y de dónde lo sacó? Quería también uno, y en vez de vociferar su pensamiento apretó más su aguja. Se colocaron en movimiento nuevamente, cuando cruzaron por en frente del Gran Salón Sansa se detuvo momentáneamente más no vio a Bran en el interior. Y sólo en ese momento fue que notó que eran seguidas también por otras ladies, seguramente planeando buscar resguardo junto con ellas.
Sansa no le había informado a nadie del Norte lo que estaba en juego, no a su Guarda, no a sus lords, ni a sus asesores. A la única persona que trató de proteger fue a Lady Rose dándole órdenes de no dejar el castillo con el pretexto de poder necesitarla en cualquier momento.
No sintió verdadera alarma hasta que empezó a ver empleados, soldados sucios y tiznados. Si estaban tiznados estaban tratando de apagar el fuego, y para apagar el fuego las puertas debieron de ser abiertas. De repente un Guarda del Rey marcó hacia ellos con determinación, diciéndoles que lo acompañaran, que el Rey estaba a salvo y que la quería a ella también a salvo. Sansa lo fue a seguir, pero vio al hombre perder su atención y quedarse mirando al firmamento en dirección opuesta. Siguió su mirada, en el momento enormes piedras envueltas en fuego volando por los aires.
"Vamos, vamos, vamos." El Guarda los apuró no sabiendo si aquellas piedras se quedaron cortas de sobrevolar las murallas del castillo.
Corrieron detrás del Guarda bajando varias series de escaleras y rampas, hicieron el camino por varios pasillos, cada uno más oscuro que el anterior, descendiendo hasta que estuvo segura no poder salir sola de aquel laberinto, giros ciegos aquí y allá, y de repente las cabezas gigantes de varios dragones le llamaron la atención, a todos. Ser Brienne estaba esperando a las afueras de una puerta, haciéndoles señas de que se apuraran. En cuanto Sansa cruzó la puerta vio Bran cabizbajo y se dirigió directamente a éste, preguntándole si estaba bien y tomándolo de los hombros buscando heridas, más fue Brienne quien la detuvo, haciéndole notar los ojos en blanco. Sansa se alejó un tanto ante aquello, mirándolo por varios segundos, viéndole los ojos moviéndose debajo de los párpados, los labios moviéndose milimétricamente…
Momentos pasaron para encontrarse estudiando los alrededores, una caverna desprovista de nada, se giró hacia la puerta viendo a los abanderados y guardas dirigiendo a los lords y ladies que la habían acompañado hasta más adelante del pasillo. "¿Mi gente?" le preguntó a Brienne.
"Los que alcanzamos a advertir están esperando en la sala siguiente." Le informó, y vio a la Lady que venía con ella dejar la sala para caminar hacia el lugar.
En esta sala Sansa notó también a algunos lords y ladies presentes, y se imaginó que eran las familias de los que seguramente estaban al tanto de lo que iba a suceder, "¿Lord Royce?" le preguntó a la hija del Lord, notando la ausencia también de su tío y primo.
"Dijo que no estaría formando parte de las fuerzas de defensa…que sólo quería verificar como salía todo."
Sansa notó a la joven temblando y le asintió, su mente notando las otras ausencias, Lord Tyrion ni ¡Podrick! Se encontraban presentes, se giró hacia Brienne, "¿Podrick?"
A Brienne la extrañó que le preguntara por él tanto como la había extrañado Podrick dejando la protección que ésta sala le proveía para salir a buscar a la Reina voluntariamente. Más aparentemente fue George quien la encontró primero, "Estará bien."
Miró a Bran y lo vio no salir de su estado, "¡¿Bien?!" preguntó, "¡Tienen trabuquetes a las afueras del castillo, Brienne!"
Se negó a ello, "Eso no puede ser." Habrían sido avistados al ser acercados al castillo.
"No son trabuquetes, pero tienen algo." George intercedió por la Reina, "Más como de la altura de escorpiones, Lord Comandante."
Brienne frunció el ceño, mirando hacia el Rey, de repente otro Guarda de la Reina colocándose de acuerdo con George, diciéndole que lo que estaban usando no era alto como un trabuquete, más bien horizontal y bajo, como carretas. Brienne sorprendida ante el descontrol miró a George, tomando su decisión, "Vaya y traiga a todo el que pueda hasta aquí, estarán más seguros." Este era uno de los escondites que estaba designado solo para el Rey y la Reina, pero extender la mano debían hacerlo.
¡Podrick! ¡Lady Rose! ¡Nieve! Pensó Sansa en desespero y asintiéndole a uno de sus Guardas para que buscara a más gente del Norte y la trajeran también hasta acá. Otra ausencia se le hizo notar, volvió a estudiar sus alrededores detenidamente, "¡¿Brandon?!" ¡No lo podía creer! Tomó a la Lord Comandante del brazo, "¿Brienne donde está Brandon?"
"Su hermano lo sacó de la ciudad ayer."
Desconcertada le asintió a la Comandante varias veces. Se quedó en esa posición y en silencio por un buen rato, su mirada pasando de Bran a Brienne. Cuando escuchó murmullos altos afuera de la sala sobre quiénes y porque atacaban se giró hacia la puerta. De repente vio la figura de Lord Manderly pasando y salió a interceptarlo. Para cuando salió vio que Wylla también se había reencontrado con su abuelo.
No le colocó atención a su nieta quien lo miraba y tocaba buscando heridas, vio a la Reina llegar hasta él, "Mi señora, los abanderados que tenemos están reunidos en estos mismos momentos. ¿Cuáles son sus órdenes? ¿Pelear o protegerla?"
Ella no sabía nada de estrategias, y su plan había sido que la protegieran, pero había estado contado con un plan en el cual las cosas no se le salieran a su hermano tanto de las manos.
"¿Sabía algo de esto, mi señora?" Lord Harry preguntó, dando un paso hacia adelante.
"¡No!" Mintió. Todos los que le habían hablado a Bran para que la dejara saber de este ataque se habían puesto de acuerdo para también mentir por ella. Y en ese momento se le hizo fácil mentir porque más personas empezaron a llegar a la sala. Y talvez su pensamiento pasajero fue cobarde de que ella y Bran no debían de estar aquí sino en otra parte del castillo.
"Mi señora, ¿sus órdenes?" le apuró lord Manderly nuevamente. Si no estuviera viejo, si tuviera otros ánimos estaría allá afuera peleando. Pero ya era muy tarde para ello.
"¿Qué sugiere Lord Manderly?" preguntó y vio que lo sorprendió con la pregunta. "¿Qué sugieren mis Lords?" después de todo eran los abanderados de ellos quienes estarían en peligro. Y con ella ahora siempre viajaban más de cien soldados. "Pensaba enviar a mi ejercito menos veinte hombres a que apoyen el contraataque…la decisión de los abanderados se las dejo a ustedes."
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"Eso definitivamente no estaba en los planes." Dijo Tyrion a Lord Bronn escondiéndose momentáneamente tras de una pared. Un puñado de soldados junto a ellos.
"¡Les dije, les dije, les dije hijos de puta que tenían que hacer las murallas más alejadas del castillo!" le pegó un puño a Lord Tyrion en el hombro, para desquitarse con éste. Un soldado de repente llegando hasta ellos.
El soldado miró de un lord al otro no sabiendo de cual recibir órdenes, "Mi señor, la quema de las torres de vigilancia sólo fue una distracción. En el ala sureste se han avistado barriles de brea, Lord Edmure dice que estos y los trabuquetes también son una distracción porque sólo son un puñado de hombres quienes los están operando."
Bronn de inmediato se incorporó, él era de seguir su propio instinto, "Arme un grupo de hombres."
"Ya estamos listos, mi señor…¿creo?" lo pensó por unos segundos, "…Yara Greyjoy está liderando a sus hombres, y nuestro grupo se les ha unido." Se les unieron porque estaban en un afán y no había tiempo de detenerse a considerar quien los lideraba.
Bronn se sonrió, talvez esto iba a ser entretenido después de todo. Miró a Lord Tyrion, "Esto le va costar caro al Rey. Y ni vaya a decir que viene con nosotros que usted no es más que un puto estorbo. Yara Greyjoy tiene diez veces más pelotas que usted."
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Más habitantes del castillo empezaron a llegar hasta donde se estaban escondiendo todos, Sansa pendiente y de repente entre la multitud Lady Rose llegaba con un soldado, entre ambos con dificultad ayudando a Lady Wynadryd. Nieve junto con ellos se le acercó. La jovencita traía la mitad del vestido rasgado y sucio, venía sudando y con ojos espantados. El pelaje de Nieve manchado en hollín y sangre. Lady Wynafryd sosteniéndose de los hombros de sus acompañantes se soltó del de Lady Rose y el soldado la ayudó hasta que los hombres de su abuelo la vieron y se aproximaron en afanes. Sansa se giró hacia Lady Rose, tomándola de los brazos, el barro en uno de estos todavía fresco, "¿Está bien?" preguntó apurada y vio a la joven asintiéndole, "¿Qué pasó?"
"…Unos hombres ingresaron al castillo y empezaron a atacar…a todos. El grupo con el que yo venía…Nieve…me ayudó."
Con esa respuesta fue que Sansa empezó a escuchar los murmullos de los recién llegados de que enemigos habían logrado introducirse en el castillo. Justo en ese momento Lord Cromwell le señaló hacia la Lord Comandante quien parecía necesitarla. Nieve se unió a ella mientras iban a la sala en que estaba Bran. En ese momento vio llegando otro grupo, junto con soldados de su hermano y del Norte, Podrick entre ellos, lo que la hizo descansar momentáneamente. La mayoría de los hombres venían de alguna escaramuza, sucios, sudados, ensangrentados, varios lastimados. Podrick por encima parecía intacto, y Sansa caminó hacia su hermano, parándosele al lado para ver sus ojos regresar a su tono oscuro normal.
Lo peor ya había pasado, Bran lo supo, aunque nadie más lo hiciera. Sólo uno de los soldados fue el que ingresó en la sala, y cuando se le fue a arrodillar le hizo una seña tosca de que ese no era el momento.
"Las puertas fueron abiertas por los trabajadores del castillo para apagar las torres de vigilancia. Los enemigos lograron entrar por algunas de esas puertas…que ya han sido cerradas nuevamente. Lord Bronn, Lord Edmund Tully y lady Yara Greyjoy salieron con un grupo considerable de soldados. Han conseguido repeler la mayoría de ataques externos…Pero algunas de las defensas en el interior han sido vencidas. Se han logrado cerrar partes del castillo, pero en el momento se está dando una batalla en la superficie.
De reojo Sansa vio a Podrick caminar hacia Brienne y decirle algo bajamente, y las noticias que traía tenían que ser buenas pues la vio asintiendo vehementemente para después exhalar, empequeñecerse unos centimetros. Verla aflojar la fuerza con que sostenía el pomo de su espada se lo dijo todo.
"…Estamos aquí por si eluden al grupo de contención, mi Rey." Dijo el soldado, "Las rejas han sido cerradas detrás de nosotros."
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Lady Wylla no dejaba el lado de su hermana quien al parecer tenía una pierna rota. Las dos mujeres pendientes de su abuelo, seguramente temiendo que el anciano en una muestra de coraje y valentía le diera por querer salir a ayudar a los soldados que estaban afuera batallando. El silencio reinando. Sansa viendo a niños llorando y mujeres rezando. A Bran lo sabía en la otra sala, siendo El Cuervo de Tres Ojos, y éste ya le había dicho que no se preocupara, que había visto que todo iba bien para ellos.
Nadie se alejaba mucho del lugar en que estaban por temor a ir a llamar la atención indeseada. Y nadie venía a decirles que la batalla había terminado. Los dos grupos se encontraban en los corredores, prefiriéndolos al encierro de las salas, y Sansa volvió a ingresar en la que estaba su hermano con sus Guardas. Lo tenían acomodado de frente a la pared para que no lo vieran con ojos en blanco. Ser Brienne a su lado, Podrick en una esquina. Caminó hacia éste último tras pensarlo. Él la miró una vez más, pues lo había visto pendiente de ella desde la lejanía. "El ataque fue peor de lo esperado, ¿verdad?"
Podrick le asintió, viendo los ojos de Lord Harry desde afuera puestos en ellos, y con eso en mente prosiguió a decirle que se calmara, que con sus mismos ojos había visto que lo peor ya había quedado atrás. Bajamente le contó que desde un principio todo había estado planeado para superar a los hombres, incluso en las afueras del castillo. Brienne uniéndoseles en ese momento y Podrick siendo más detallado.
Los Segundos Hijos habían tratado de tenderles una trampa con las torres de vigilancia y con los trabuquetes, voluntariamente habían sacrificado a los hombres que dejaron allí para tratar de abrirse camino al interior del castillo. Según informes, todos estaban colocando una buena pelea. Pero lo que no tuvieron en cuenta fue la cantidad de soldados y abanderados que había dentro del castillo para defenderlo. Todo parecía indicar que los mercenarios que se lograron colar fueron abatidos con prontitud, y lo que sucedía ahora era que se estaba revisando el castillo de arriba a abajo para asegurarse de que no quedara enemigo en pie, y escondido. Podrick se detuvo cuando vio al Rey regresando en sí y asintiéndole a él y a Ser Brienne. De inmediato ambos se le acercaron.
"Ya todo ha sido arreglado en el frente de ellos." Les informó bajamente, lo que vio los alentó, pero Sansa no le encontró significado a sus palabras, y le sacudió la cabeza para que no le fuera a preguntar aún.
Cuando horas después varios soldados bajaron a aquel sótano a anunciar que la batalla había finalizado hubo un respiro colectivo. El dejar el escondite fue un proceso lento que llevó tiempo gracias a los innumerables culos de botella, y la Reina y el Rey fueron de los últimos que salieron después de que se hubiera afianzado la seguridad en todo el castillo.
Vio a los soldados y todo aquel que quedaba con vida y que apoyó el contraataque heridos, unos de gravedad otros no tanto pero sí con la moral baja pues sus enemigos peleaban de una forma en que nunca lo habían visto. Murmullos sobre que ésta había sido sólo una batalla, pero que seguramente más se librarían en los días consiguientes y llevaban las de perder, aquellos hombres eran brutales, entrenados, y lo peor, aunque el ataque había sido coordinado, los hombres peleaban cada uno por su cuenta. Lo que debía hacer las cosas más fáciles, pero no lo fueron pues cada uno de esos hombres peleaba con la capacidad de tres.
Ya se susurraba que era un grupo de mercenarios bien equipados, torturas llevándose a cabo en ese mismo momento para sacar información.
Y eso era de lo ocurrido dentro del castillo, éste estaba cerrado, y nadie sabía si alguna escaramuza se había llevado a cabo en las calles de la ciudad. El conocimiento que tenían era poco, aunque el Rey acababa de dejar a un grupo de hombres salir a buscar información.
Cuando un buen rato después Sansa vio a Lord Royce aparecer agradeció silenciosamente porque el hombre estuviera casi intacto, sus ropas claras manchadas de sangre y tierra, y lo notaba con cierta dificultad para caminar, pero lo sabía bien. De inmediato se dirigió a él, pero de repente lo vio falsear en su caminar y mirarla con caras de circunstancias. Algo iba mal. No ver a su hija presente la hizo sospechar y de nuevo buscó con la mirada a Robin, no encontrándolo. Para cuando el hombre le inclinó la cabeza y el nombre susurrado de su primo dejó los labios del Lord ya se esperaba lo peor.
Robin. Lord Ashford. Había muchos más muertos, pero ellos eran con los que más trato tenía.
Su tío Edmure estaba bien, si algo lo estaba afectando en el momento era la perdida de gran cantidad de sus hombres.
Ser Davos estaba en muy mal estado. Samwell Tarly no aparecía como varios otros hombres tampoco.
Cuando se presentó ante la hija de Lord Royce fue a ella como Reina a quienes algunos personajes le dieron los pésames, Sansa ignorándolo. La joven callada y la podía ver afectada, no tanto, pero solo eso lo sabría ella. Se prestó para hacerle compañía porque Lord Royce estaba con el resto de hombres haciéndose cargo de los heridos del Valle.
Fue el segundo al mando de su ejército quien se presentó ante ella dos horas después, con los datos de heridos y caídos del Norte, y anunciándole que una reunión sería llevada a cabo en el Gran Salón. Y cuando esta inició ya se tenían las cifras en mano de cuantas pérdidas humanas había habido, los daños del castillo, y en el perímetro de éste. Las cifras de los abanderados que quedaban y del ejercito también siendo de importancia. Y esa reunión se llevó a cabo sólo con los lords que estaban al tanto de lo que iba a suceder. Sansa al lado de Lord Royce, de reojo viendo a su tío cansado y aporreado.
El Cuervo de Tres Ojos mintiendo y diciendo que a su hermana la Reina, se le acababa de poner al tanto de lo que estaba sucediendo en Poniente, y Sansa le siguió el juego. Y al su hermano no añadir nada sobre el 'Ya todo ha sido arreglado en el lado de ellos.' sospechó que le ocultaba parte del juego a sus propios Lords, y seguramente a ella también.
Se preguntó qué más estaría ocultando.
Con todo, las pérdidas en el lado de Poniente fueron considerables, pero Sansa se había imaginado que serían mayores, y en ese campo se propusieron a inflar las cifras para que sus contrincantes en el otro continente se creyeran vencedores.
Sansa miró hacia el firmamento por una de las ventanas altas, viendo el cielo por fin empezando a aclarar, y fue en ese momento, mucho después de que la batalla hubiera terminado, que sintió a Nieve colocándose en pie y quedándose alerta, su espalda curvada y el cuerpo tenso, rugiendo bajamente. Como era de esperarse el animal llamó la atención hacia él. Nadie, excepto ella, tomándolo como una advertencia. Aun así, Sansa domó su impulso de colocarse en pie, pero cuando instantes después gritos fueron escuchados afuera lo hizo, igual también todos los Lords en la sala, desenfundando sus espadas mientras la totalidad de la Guarda de su hermano y de ella ingresaba al Gran Salón. Sansa de inmediato caminando hacia Bran y Ser Brienne.
"Están adentro." Podrick informó desde la puerta y acabando de entrar, preguntándose si era mejor quedare encerrados en esta sala o tratar de huir en sentido contrario a los gritos.
Un par de minutos después, y por las mismas ventanas por las cuales Sansa había estado mirando el firmamento aparecieron hombres de la nada, estos descendiendo mediante sogas mientras la sala se llenaba de soldados y el Rey y la Reina eran sacados en un desorden del Salón. Ella caminando más rápido que quien arrastraba la silla de ruedas de Bran, y se preguntó porque mejor no lo cargaban. Los ojos de él en blanco.
De repente el sonido de gritos y espadas no estaba detrás de ellos sino a su alrededor y se encontró temblando mientras miraba en todas las direcciones viéndose rodeados. Espadas y cuchillos curveados como los que no había visto antes. Hombres como los que nunca había llegado a ver peleando con ahínco, soldados mal heridos dándoles batalla. La Guarda a su alrededor aun no viéndose involucrada pues aquellos hombres no habían podido pasar el perímetro interno de los soldados. Pero afuera de esa periferia dándose la batalla.
Los enemigos la rodeaban a ella, su guarda y soldados. Y más soldados rodeaban aquellos enemigos. Era un circulo interno dentro de otro.
De repente sintió que alguien bruscamente la tiró hacia abajo, haciéndola agachar, instantes después al notar la silla de ruedas la tomó con fuerza mientras permanecía en cuclillas, Podrick cubriéndolos con un escudo, espada en alto, pero no peleando, atento a lo que se pudiera venir mientras lo veía con ojos enormes girarse en todas direcciones y gritos a los que no le había puesto atención antes dándose.
Sintió a la guarda moviéndose y se movió con ellos para detenerse tres pasos después. Escuchó lo que reconoció como flechas al aire, y oscuridad los cubrió al la Guarda levantar los escudos, gritos de dolor y del calor de la batalla cada vez haciéndose más altos. Supo que algo iba mal cuando la oscuridad se acabó y escuchó a Brienne ordenarle a la guarda que mantuvieran su posición. Tres pasos más. Trató de mirar entre las piernas de los Guardas y notó que la cantidad de soldados a su alrededor se habían reducido.
Momentos después escuchó el golpe de espadas que se daba cada vez más cerca, y multitud de pasos llegando apurados junto con más gritos de batalla. Vio que la guarda entera reaccionó hacia la derecha, y no supo porque miró hacia la izquierda, talvez porque el guarda en esa posición cayó y dejó un espacio que un enemigo aprovechó, sin pensarlo Sansa se incorporó, interponiendo su mano ante un cuchillo que venía a apuñalar a Bran en la cara. Gritó antes de que dolor la golpeara, en el aire viendo aquel cuchillo desviándose, ardor en su brazo, pero no dolor.
De repente otro brazo apareciendo y vio a Podrick aventándose hacia el hombre, el escudo quedándose atascado detrás de la silla de Bran, Podrick forcejeando con el hombre descoordinadamente hasta que decidió soltar el escudo. En instantes Sansa vio a Podrick arreglándoselas para colocarse entre ella, Bran y el hombre. Minutos después y recordando este momento juraría haber visto los ojos del hombre pasaron de blanco a verdes en un instante, pero en el momento lo que hizo fue gritar de nuevo cuando vio a Podrick recibir un golpe en la sien aturdiéndolo, y a continuación el cuchillo aparecer de nuevo, esta vez dirigido al costado de Podrick.
Y de la nada Sansa vio un borrón blanco y un golpe fuerte y seco la derrumbó, su cabeza estrellándose contra el pavimento con fuerza y al habiéndose querido sostener de algo lo hizo de la silla de ruedas de Bran, escuchaba los rugidos del direwolf, y gritos húmedos desaforados de pavor y dolor. Levantó la cabeza para ver a Nieve con el hocico enterrado en el hombro y cuello del hombre, sacudiéndolo brutalmente en el espacio reducido que tenían. Buscó a Podrick de inmediato, encontrándolo también en el piso, sentado y sangrando profusamente de la cabeza, y aún sentado alejándose rápidamente del direwolf quien destrozaba al hombre con tal facilidad como si fuera un muñeco. En un afán le peguntó si estaba bien, y en un afán él le respondió que sí. Miró hacia Bran, encontrándolo aún con los ojos en blanco y tirado en el piso a su lado, ausente de todo lo que sucedía a su alrededor.
Ella y Podrick se situaron alrededor de Bran. Podrick pasándole el cuchillo curvo ensangrentado que el hombre había traído y no moviéndose de su lugar, manteniéndose agachados. En el medio de la trifulca Sansa miró hacia arriba y vio a Brienne y a Jacob mirando hacia ellos varias veces mientras batallaban, miró hacia Podrick, viéndolo esta vez sacar su espada entre los pies de los Guardas para apuñalar en las piernas y pies a los contrincantes, los guardas rematándolos ante el descuido de dolor. Y cuando Podrick de repente gritó se giró a ver que sucedía tan solo para ver la punta de la espada traspasando a un hombre por la boca abierta, y aquella imagen tan solo sería horror para alimentar sus pesadillas más adelante.
Se encontró temblando y acuñándole la cabeza a Bran en su regazo, tratando de protegerlo sin hacer nada. Sonido de flechas nuevamente y oscuridad, Podrick se giró a mirarla en el descanso momentáneo que se dio, la mitad de su cara y hombros bañados en sangre. Sansa no sabía de qué bando provenían las flechas, se imaginó que del suyo desde que parecían no llegar hasta donde ellos estaban.
"Unos minutos más, unos minutos más." Podrick murmuró, queriendo darle valor. La miró al brazo lastimado y sólo fue suerte que aquella estocada hacia el Rey le hubiera proporcionado un rayonazo, pudo haber sido peor, mucho peor. Suponía que la manga de tela gruesa de su vestido también había ayudado. Se colocó atento nuevamente, pero había tantos cuerpos a los pies de la Guarda que ya nada se le era visible, ni se podían seguir movilizando. Se colocó en pie nuevamente, y la sintió halándolo hacia abajo y pidiéndole que se agachara. Justo en ese momento Podrick vio movimiento de reojo y colocó en alto su espada para solo por pura suerte atajar a un hombre que había saltado desde una cornisa, por el impacto se fue hacia el piso mientras el hombre, ensartado por su costado, caía a su lado y sobre otro Guarda. Nieve apareciendo nuevamente, completamente bañado en sangre y aullando, pero moviéndose de una forma enérgica que le dejaba saber que no estaba lastimado.
Sansa de repente sintió a alguien tomándola de los sobacos y ayudándola a colocarse en pie mientras otro Guarda se agachaba por su hermano y se lo echaba al hombro. Miró a su alrededor, rápidamente tomando en la batalla. Para su horror fue dar unos pasos para notar que la totalidad de la Guarda no marcharía con ellos y le harían frente a los enemigos que quedaban, más lluvias de flechas y Brienne apurada diciéndole que los siguiera para prontamente desaparecer por el pasillo continuó. La siguió, pero al no escuchar pasos detrás suyo se detuvo y vio que Podrick se quedaría para hacerle frente a esos enemigos.
De repente Podrick sintió que lo empujaron hacia adelante y al mirar detrás de él la tuvo tomándolo del brazo y la espalda, tratando halarlo y convencerlo de que la siguiera, se resistió hasta que la escuchó decirle bajamente que no la hiciera ver como lo mataban, la sintió de nuevo halándolo hacia atrás y esta vez se dejó. En cuanto se giraron y dieron los primeros pasos vieron a tres hombres de repente pasando una barrera, espadas curveadas en mano. Podrick los vio mirándola apreciativamente y sonriéndose y apretó fuertemente su espada, protegiéndola con su cuerpo, y de repente dos Guardas de ella los sobrepasaron, dirigiéndose hacia los enemigos.
"Ataca." Sansa le dio la orden a Nieve al escuchar gritos detrás de ella, sabiendo que sino actuaban de inmediato sus otros dos Guardas también serían rebasados. Un rugido fuerte y gutural mientras Nieve se tiraba contra los hombres en frente de ella.
Los hombres no tuvieron ninguna oportunidad.
Dos parpadeos y sintió a Podrick tirando de su muñeca, guiándola hacia donde Brienne había desparecido, lo siguió corriendo, pero se volvieron a detener metros después cuando escuchó la espada de él dar con algo al defenderse, escuchó un quejido de dolor más no provenía de Podrick. Más Sansa no verificó si Podrick estaba bien porque otro hombre estaba ya justo en frente suyo. Hablándole directamente a ella con enojo en un idioma desconocido, sostuvo el cuchillo en su mano fuertemente, preguntándose si acercársele y darle una estocada pues el hombre estaba arrodillado en el piso mientras se sostenía del costado las entrañas que se le salían entre las manos. Sería fácil.
Podrick hizo un bloqueo justo a tiempo con su espada y con su mano izquierda le golpeó en la cara al hombre, en el esfuerzo que se vino de luchar con éste su espada quedó atascada entre las costillas del atacante. Se giró hacia ella, viendo como el hombre que la interceptaba continuaba hablando. A Podrick le quedó la duda de si ella le entendía por la forma en que lo miraba. Sin esperar le arrebató el cuchillo que ella aún y se adelantó los pocos metros que lo separaban del hombre, atravesándolo por el cuello en un golpe seco para prontamente guiarla a que lo siguiera.
Una mirada hacia atrás y se cercioró de que Nieve los seguía y otros dos Guardas diferentes a los anteriores les cubrían la retaguardia a medida que continuaban con afán por ese pasillo oscuro.
Corrieron y corrieron, Sansa vio a Podrick deteniéndose de momento a momento, cerrando reja tras reja detrás de ellos con pesadas cadenas y candados. Lo mismo sucediendo mientras se internaban en otros pasillos, en más salas, puerta tras puerta. Y de repente dejaron de correr.
En la totalidad oscuridad Sansa escuchó sonidos metálicos y fue llegar a otra sala para ver un par de antorchas encendidas y los Guardas de su hermano quitándose los cascos y bañados en sudor. Bran sentado en un mueble en medio de dicha sala, mirándola fijamente. "¿Estás bien?"
"Sí."
"¿Tú?"
"Sí." Sansa contestó para sentir a Brienne de repente tomándola del brazo haciéndola caminar hacia otra vela, abriéndole más la manga ya rasgada del vestido y revisándole la herida, la cual ambas notaron no era de consideración alguna. El rayonazo mostrando el más mínimo rastro de sangre.
Brienne se hizo a un lado cuando el maester que había estado esperando en esta sala se les acercó. Mientras la revisaba Brienne vio a la Reina temblando y tomando en sus alrededores, sus ojos húmedos, "Nadie nos encontrará aquí."
Sansa le asintió, dejándose hacer una curación por unos momentos, pensando en sus hombres, en lo que podría estar sucediendo arriba, en que los pudieran seguir hasta aquí…más también estando al tanto de que todas esas rejas y pasadizos le daban cierta seguridad. Ninguno de los guardas en la sala parecían lastimados, "…Ser Podrick está más lastimado que yo." Le comentó al maester y lo vio asintiendo.
"…Acabo de limpiarla y voy a verlo."
"…Él está sangrando..." Ella ni siquiera sangraba, mucho. Escuchó una puerta abriéndose, y al mirar vio a Podrick desapareciendo dentro de la sala continua.
"Usted es la Reina y hermana del Rey." El maester le dijo simplemente para pasar a comentarle que ya le había hecho una revisión rápida a este último y que todo parecía estar bien con él. Ella no se dejó hacer una curación completa pues de un momento a otro lo dejó solo mientras se dirigía hacia su hermano, sentándose a su lado. La siguió y vio que se fue a rehusar, pero con una mirada el Rey la convenció de que se dejara prestarle atención a la herida.
"Te golpeaste duro la cabeza, ¿no te está doliendo?" La de ella parecía querer partírsele en dos, y eso que estaba segura que su elaborada trenza le había amortiguado el golpe. Miró hacia Nieve, a quien lo veía de pie ante la puerta, intranquilo como todos en la sala a excepción de Bran. Su pelaje blanco manchado de sangre. Después de unos instantes miró a Bran a los ojos y la mirada de serenidad que éste le devolvió la enfureció.
Bran esperó a que el maester los dejara para hablar, "…Si no hubieras venido habría muerto."
Sansa no creía eso, otra persona habría intercedido. Las cosas se habrían dado diferente. "¡Todo esto era prevenible, Bran!" le susurró bajamente, "Todas esas muertes, tus hombres, mis hombres…Robin...Ser Davos…"
"Somos reyes, gente voluntariamente morirá por nosotros, y a nuestra causa."
Sabía aquello, cruelmente prefería que fueran ellos a ella, pero aun así dejaba mucho que desear que la mayoría de hombres murieran engañados, y que esto se hubiera podido prever. "El hombre que trató de matarte, vi sus ojos colocándose en blanco por un instante."
"Sí. Traté de desviar su cuchillo para que no te lastimara," Le comentó bajamente, y miró hacia su brazo, lo había logrado, "estuve todo el tiempo invadiendo la mente de algunos enemigos para que las pérdidas en nuestro bando no fueran mayores."
Que le dejara saber aquello la incomodó, "¿Puedes entrar en la mente de la gente y manejarlas?"
"…No es algo que hago usualmente."
Ambos se mantuvieron la mirada por unos momentos hasta que Sansa sacudió la cabeza no queriendo pensar de más en ello. Quedarse sentada y quieta no era algo que podía hacer en el momento y se volvió a colocar en pie, yendo hacia Jacob y preguntando por su estado y el de los dos Guardas del Norte que estaban con ellos, todos presentaban heridas menores y el maester los atendería después de a Ser Podrick.
Al buscar a Brienne entre los Guardas de su hermano notó que ella no estaba y segundos después la vio salir de la sala siguiente en la que Podrick se encontraba, caminando hacia el Rey y quedándose a su lado. A su vez caminó hacia Nieve agachándose al lado de éste mientras uno de sus Guardas lo revisaba, buscando heridas. El guarda le sacudió la cabeza a ella, no encontrando heridas abiertas, pero si lo escuchaban quejándose. "Descansa, Nieve." Le pidió, pero el animal no lo hizo, demostrándose aun en Guarda.
No teniendo más por hacer caminó hacia la sala donde Podrick estaba, una sola vela encendida, todo siendo oscuridad a excepción de dónde él estaba en un rincón, sentado sobre una mesa, ya sin armadura y quejándose mientras el maester le había cortado el cabello alrededor de la herida y lo cocía lentamente. Ella no veía la herida, pero podía ver los dedos de dicho maester cada vez más ensangrentados, no continuó mirando por la impresión. Al mirar hacia su hermano lo vio de nuevo con los ojos en blanco, y pasando saliva volvió a colocarle atención al caballero.
Escuchó y vio a Podrick negándose cuando el maester le fue a vendar la cabeza. "Déjese." Dijo desde su lugar.
Al guarda aceptar el maester le habló a la Reina dándole la espalda, "Estará bien…esta sangre suele alarmar más que una herida similar en otra parte del cuerpo… Se tomará una poción para el dolor y estará mejor en un par de días."
Sansa no dijo nada, notando a Podrick en silencio y mirándola de rato a rato. Sólo le dio por entrar cuando el maester salió. Sintiendo ansiedad de ir a hablar con él, quería contenerse, pero sabía que no podría. "¿Cómo se siente?" caminó hacia él cuidadosa de donde pisaba, y sabía que aquella era una pregunta absurda.
"Estoy bien por pura suerte." Le admitió, viéndola llegar hasta él momentos después, tomando en sus ropas ensangrentadas, en su rostro, "Doce puntadas, estaré bien, no se preocupe." Dijo, pues la podía ver alarmada ante su aspecto.
Sansa le asintió, estudiando el sangrerío que como el maester había dicho probablemente era más llamativo que la herida en sí. Miró hacia la armadura, tirada en el piso, "¿Su espalda?"
Le asintió, "Aporreado." Más el dolor aún no lo golpeaba con todo, sabía que lo haría en unas horas, la vio de inmediato preocupada y le sacudió la cabeza. Estaría bien. "¿Usted?"
Le mostró el brazo, "…No es nada, por pura suerte."
Podrick miró a la herida, notando su brazo entero temblante. La miró a la cara, su cabello desordenado y enredado, sudada, diminutas gotas de sangre en su rostro, tierra también, su respiración agitada, el vestido desarreglado y sucio. Lo pensó por unos instantes, debatiéndose en si tocarla o no, pues no estaban solos. Más así lo hizo, sintiendo la necesidad, cuidadosamente colocándole la mano sobre dicho brazo sin irla a lastimar, y haciendo presión, "…¿Nerviosa?"
El contacto la hizo exhalar, apreciándolo y dio un paso más hacia él, "Sí. ¿No lo está usted, aunque sea un poco?"
"…Nada que hacer ahí." La verdad, tenía sus dudas en cuanto a tener un acercamiento con ella de esta manera, "¿Será que cada vez que nos encontremos de aquí en adelante voy a quedar remendado?" preguntó con ironía y burlándose, haciendo alusión a su brazo, a su costado, y ahora a su cabeza. A que ella se marchara para el Norte dándole una negativa, pero que eso no impediría que se volvieran a encontrar de vez en cuando, aunque ya sí en diferentes términos.
Sansa le sacudió la cabeza, "No es chistoso." Lo reprendió. Dio otro paso, ubicándose entre las piernas abiertas de él y lo vio respirando profundo, tomando el borde de la mesa en que aún se sentaba fuertemente con las manos, "…Además, aún lo necesito a mi lado."
La forma en que lo susurró, el movimiento que acababa de hacer lo tuvieron reaccionando ante ella. Se mantuvieron la mirada abiertamente, Podrick llevó la mano hasta su cintura expectante, y ella de inmediato bien vino su gesto porque cerró el espacio entre ellos, colocando su frente contra la de él cuidadosamente y cerrando los ojos. "La sangre–" trató de advertirla de que la mancharía, pero ella sacudió la cabeza.
"–No me importa." Lo interrumpió, y sintió los brazos de él rodeándola. Mientras se abrazaban y tomaba cierta calma del otro, lo descubrió empapado de sudor y ella también lo estaba, pero no a la medida en que estaba él. No que importara. "…Gracias por haberme seguido."
Se había marchado por ella sí, ni siquiera había recordado los planes que el Rey tenía para él en los cuales era imperativo no dejarse notar, que nadie le fuera a reconocer cuando se presentara en Essos, "…Está temblando." Dijo, con ojos cerrados y recorriéndole la espalda y después un brazo. ¿Y no habría dado más fácilmente la vida por ella que por la del Rey? Abrió los ojos y la vio aun con los de ella cerrados, fuertemente.
"Estoy asustada."
Podrick le asintió, "…Nadie nos encontrará aquí."
"…No le creo a nadie."
Sus manos se cerraron con mayor firmeza sobre la cintura de ella, "…Créame a mí. No nos encontrarán aquí."
Después de unos momentos Sansa se irguió, más no se alejó ni mucho menos se salió de su abrazo, "A mi hermano se le salieron las cosas de las manos," volvió a decir, y Podrick asintió sin romper la mirada, "Y estoy segura que no ha sido completamente sincero conmigo. Y asumo que con ustedes tampoco."
Lo que lo dejaba desconfiando de la misión en que lo enviaría. "…El Rey sabe lo que está haciendo."
"¿Lo sabe? …Me gustaría tener tanta fe en él como la que todos le tienen."
Ambos se quedaron en silencio después de eso, tan solo mirándose. Con tentación Podrick se sintió moviendo milimétricamente para besarla, pero se corrigió de inmediato, éste no era el lugar, "Si está en manos del Rey, no dejará que nada le pase a usted, ya lo sabe."
Reconociendo su movimiento como un amague para besarla apoyó su frente contra la de él nuevamente, "…Cómo usted tampoco dejaría que nada me pase." Aquel no era un cuestionamiento, fue una declaración tentativa la que hizo, y sintió el cuerpo de Podrick expandiéndose y empujando contra el suyo mientras respiraba profundamente, para después asentir con cierta pesadez, manteniéndole la mirada. "Gracias." La idea era dejarle un beso casto y prolongado en los labios, pero sólo tuvo tiempo a dejarle un corto pico antes de que él agachara la cabeza y rompiera el contacto, aun así, remojándose los labios. Lo vio mirando hacia la puerta.
Podrick exhaló al romper el beso, él estaba dispuesto a dar la vida por ella, ¿pero ella a qué estaba dispuesta por él? "…No aquí."
"Lo sé…solo…" No pudo evitar sonrojarse, y fue a poner espacio entre ellos, pero contradiciéndose a sí mismo la asió más fuerte a él, "…estoy aliviada de tenerlo aquí conmigo…" tentativamente le acarició el costado del rostro suavemente con la yema de los dedos y lo sintió temblando.
Y lo próximo que Podrick supo fue una explosión en su pecho y las manos de ella sosteniéndole la cara mientras él se inclinaba sobre ella y se sobresalía de la mesa un tanto para proporcionar mayor contacto, sus brazos pegándola a él, y besándose necesitada y prolongadamente.
Ella lo había besado. O él la había besado a ella. Con el impacto del momento no sabía en sí quien hizo el primer movimiento, pero sí estaba al tanto de que ambos participaban en éste gustosos. La intensidad con que se besaban mermando considerablemente con cada momento.
Ambos exhalando en alivio momentos después al separarse.
Se quedaron mirando por unos instantes mientras inhalaban y exhalaban, ambos sintiendo que necesitaban más y al otro, leyendo lo mismo en los ojos contrarios. Una mirada de ella a su boca y de nuevo a sus ojos y él repitiendo el movimiento y se encontraron actuando de nuevo. Ávidamente besándose con tosquedad desenfrenada.
Un beso necesitado salido de la multitud de emociones, del momento de vida y muerte.
Y ella le devolvía el beso con los mismos ímpetus con que él se lo estaba dando. Sorprendiéndolo, atrayéndolo a ella y comiéndosele la cara de vuelta, y ella nunca lo había besado de aquella forma, con aquel deseo, confianza, seguridad. Con tal pasión que lo dejó anonadado. Y su pasión invocó a la suya súbitamente, necesidad carnal llegándole ante la forma en que más se aferraba a él. De repente las manos de ella posándose en sus muslos lo hicieron brincar cuando ella los utilizó –accidentalmente– para sostenerse mejor de él, y al mismo tiempo dolor lo traspasó ante el movimiento repentino de su cuerpo. De inmediato sintió los labios dubitativos de ella, las manos ahora yendo a parar a sus caderas, más no la dejó hacer una pausa en el beso por aquello. Más bien se colocó del todo en pie para poder permitir mayor acercamiento.
¿Qué forma de sentirse más vivo que una mujer después de una batalla? El pensamiento cruzándole por la mente.
Se besaron sólo hasta que se les fue el aire, y eso sucedió bastante rápido, al parecer de ambos. De todas formas, no se separaron mientras tomaban aire. Ella mirándolo sonrojada y otros besos le prosiguieron a esos, aunque no más calmados. Los ojos de ella tan dilatados como los suyos cuando se detenían a respirar y a mirarse, hasta un punto confundidos. "…Es normal…el querer sentirse vivo después de una batalla." Le explicó, eligiendo sus palabras cuidadosamente.
Sansa pasó saliva con dificultad, en el momento no queriendo más que continuar besándolo de la misma manera. Se preguntó qué sucedería donde estuvieran solos, sin nadie ni nada que los pudiera interrumpir. ¿Domaría su curiosidad y deseos? ¿O huiría de estos como lo había hecho las dos últimas noches? Porque sabía muy bien como él se querría sentir vivo. ¿Y no lo quería ella también? Aquellos besos y sensaciones eran inequívocas. La presión en su vientre bajo se lo decía. Siendo mayor que todas las veces anteriores. Miró furtivamente hacia la venda sobre la cabeza de él para verificar no verla manchada de sangre. Y luego nuevamente apoyaron sus cabezas juntas.
Pasados unos momentos de mantenerse la mirada escucharon a alguien aclarándose la garganta desde la puerta. Sabiéndose descubiertos se alteraron más no se separaron de inmediato, y cuando se giraron a encarar a la tercera persona, se encontraron con una mirada impactada y confundida. Brienne. Decepción también en su rostro. Sansa sintió a Podrick tensándose y soltándola de inmediato, apartándola de él como si el contacto lo avergonzara, "Brienne–"
Con su corazón desbordado interrumpió a la Reina, "Pensé que debía saber, mi señora, que todo está solucionado afuera." Se dio la vuelta, no esperando a más y dejándolos solos. No estando segura de querer saber lo que estaba sucediendo. Ni siquiera comprendiendo, o sabiendo qué pensar de lo que acababa de observar.
"Mierda." Podrick se dijo tras verla desaparecer, tocándose la frente y lastimándose en el proceso. De los dos sabía que quien decepcionaba a Brienne era él. Él sería quien le tendría que dar explicaciones, pues a Sansa le aceptaría lo que dijera, ¿pero él? Él se había ganado su lugar porque la Lord Comandante había puesto las manos al fuego por él, y la había defraudado. Había traicionado su confianza. "Mierda."
"Hablaré con ella." Sansa dijo sin tanta pesadez, ella complicemente le había permitido a Jamie Lannister quedarse en Invernalia para que siguiera su romance con Ser Brienne, la Comandante recordaría aquello, seguramente.
"No, yo lo haré." Podrick contestó, dejando la sala en un afán, pero ya sintiendo el malestar suave en su espalda darse.
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"¿Cómo entraron Los Segundos Hijos hasta el castillo?" preguntó Lord Edmure en conmoción, aún temblante.
"Obviamente alguien los dejó entrar." Respondió Tyrion tras haberse hecho de nuevo el reencuentro de pérdidas. Cuando el Rey y la Reina llegaron nadie tenía energías de ponerse en pie, "¿Deberíamos de esperar otro ataque, mi señor?" decidió preguntarle al Rey con cierta sorna. Y el Rey no le respondió.
Ya no había distinciones de lords de las casas mayores o menores, todos se encontraban unidos y reunidos por una sola causa.
"Lo mejor por hacer es movernos a otra locación, no podemos quedarnos sentados esperando otro ataque."
"…O talvez eso es lo que desean." Comentó Lord Royce.
El Cuervo de Tres Ojos decidió hablar, "Acabo de hacer enviar cuervos hacia nuestros aliados más cercanos para que manden abanderados de inmediato. También, una tercera parte de la Guarda de la Ciudad por los próximos días pasarán a formar parte de las fuerzas del castillo."
"¿Y se puede saber dónde estaba la Guarda de la Ciudad cuando nos atacaron?"
"…Protegiendo al pueblo, mi señor." Bran respondió a la pregunta absurda.
Sansa miró hacia Arianne y Quentyn, viéndolos afectados pues uno de los tíos que los acompañaba había perdido la vida en esta batalla.
También estaba muy al tanto de la muerte de Lord Hightower, de Lady Barbrey, Lord Harry. Lord Cromwell en esos momentos se encontraba siendo atendido en graves condiciones, Lady Wynafryd no había tenido la pierna rota como ella creyó sino la cadera, lo que también la ponía en riesgo.
…Multitud más de muertos, desaparecidos y heridos. El temor de otro ataque inminente no dejándola tranquila.
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