Después de las largas horas de viaje, más de doce para ser un poco más exactos, Haruka se encontraba terriblemente cansada, le dolía el trasero de tanto estar en la misma posición por demasiadas horas y ni hablar de la espalda. Cuando arribaron en el aeropuerto una van ya los estaba esperando para llevarlos directamente al hotel.

De camino al hotel la chica iba pegada a la ventana observando hacia afuera las vistas que la ciudad le proporcionaba, estaba fascinada a pesar de la cantidad espantosa de gente que había en las calles, cosa que nunca le había gustado mucho. Siempre odio los lugares donde podía haber mucha gente.

Hacia algo de frío en la ciudad, pero la calefacción del hotel era perfecta, ni lo suficiente para sentir calor ni lo suficiente para sentir frio. Como era de esperarse el lugar era bastante grande y lujoso, con instalaciones de primer nivel. Después de todo no solo el equipo japonés, incluyendo todas las disciplinas deportivas, se hospedarían ahí.

-¡Haruka!- Usain la llamaba justo cuando iba camino a buscar su habitación con la tarjeta, que previamente le entregaron en la entrada, sujeta a su mano.

Se detuvo para esperarlo mientras daba un bostezo tan grande que seguramente se podría comer al pobre hombre de un solo bocado.

-Pero Haruka ¿Acaso no pudiste dormir nada en el avión?- La verdad era que no, por la incomodidad que le daba tener a Elsa al lado. Haruka lo miró con los ojos entrecerrados, él sabía perfectamente la respuesta.

-No- Dijo a secas.

-Intenta de tomar una siesta hoy, pues mañana ya comenzaremos con actividades para no perder forma ni tiempo-.

-Bueno ¿Solo es eso? Si no te importa quiero llegar a mi habitación- Estaba notoriamente molesta.

-Sobre eso te iba a hablar, te hemos decidido cambiar de habitación, toma- Le intercambio la tarjeta que traía en la mano por otra –Ahora serás compañera de Elsa-.

Su rostro palideció de inmediato y abrió los ojos de par en par, casi soltaba la tarjera de entre sus dedos al escuchar aquello.

-¿Algún problema con eso?- Arqueo una ceja.

"Por supuesto que sí, tu sabes" –Usain tu sabes que no somos muy amigas y la verdad no quiero...- La chica no le había contado nada sobre esa vez que la morena fue a su departamento y casi termina todo en golpes, pero el hombre si era muy consciente de la tensión deportiva.

-Perfecto, no quiero reclamos, necesito que creen afinidad, sé que es difícil que sea tan repentino, pero si queremos ganar en la competencia de relevos deben tener un poco mas de conexión- Usain puso sus dos manos sobre los hombros de Haruka.

Se quejó, pero no sirvió de nada pues casi no le hizo caso, al final la termino por ignorar para él ir a su propia habitación. El hombre estaba decidido y no había manera de hacerlo cambiar de opinión.

No le quedó de otra que ir con su nueva compañera de cuarto, estaba frente a la puerta con la tarjeta en la mano suplicando que esto no fuera verdad. Que se haya venido con ella al lado en el avión ya era demasiado, pero también tener que compartir habitación con ella la superaba de todas las maneras posibles.

Solo recordar que la chica intenta quitarse a su novia, a Michiru, la única chica que le ha hecho sentir como es el amor verdadero, con quien recién experimenta que es una buena relación de amor mutuo, la coloca como una bomba a punto de explotar.

Estaba a punto de abrir la puerta cuando alguien más lo hizo del otro lado, como se esperaba era Elsa.

Hubo tención inmediata, durante el viaje ambas evitaban mirarse y hacer cualquier tipo de contacto, inclusive Haruka estuvo aguantando todo el tiempo ir al baño para no pasar por delante de ella.

-Debe ser una puta broma- Dijo cuando vio a la rubia –En fin, iré a comer algo así que no me esperes para dormir-.

Pasó de Haruka y siguió su camino por los pasillos. Ninguna de las dos quería comentar algo sobre aquella noche y menos algo relacionado con Michiru.

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Miraba por la ventana de la sala, no prestaba atención alguna a la clase de matemáticas dictada por el profesor. Así se pasó toda la hora hasta que finalizó al fin. Había terminado todas sus clases por el día de hoy.

-¿Sabes que tenemos siete horas de diferencia con Haruka?- Le hacia la pregunta a Ami mientras caminaban a la piscina, ambas chicas se quedarían después de clases a entrenar un poco.

-Sí, casi todas las competencias de la tarde nosotros las podríamos ver en la madrugada-.

A cada momento se desanimaba un poco más, se le notaba en la mirada baja que mantenía al desplazarse.

-¿Te ha escrito?- Siguió preguntando Ami.

Michiru solo negó con su cabeza.

-Quizá solo llegó cansada y quería dormir, apenas pueda lo hará, estoy segura- Dijo Ami al frotar su mano en la espalda de Michiru en su intento de animar a su amiga.

Cuando se cambiaba en el camarín se quitó el collar y miró este durando un tiempo prolongado, solo a Haruka se le ocurriría regalar algo con su propio nombre, pero le gustaba, así podía pensar mucho mas en ella, su cabellera rubia junto con esos ojos verdes. Esa chica realmente la traía muy enamorada, no se cansaba de pensarlo.

El resto del entrenamiento fue igual, con Michiru distraída pensando en Haruka. Ami le ganaba en casi todos los largos.

Finalmente se encontraba en casa, frente al espejo con el pijama puesto mientras cepillaba su cabellera. Se preparaba para ir a dormir ya que mañana tenía otro día de escuela, observaba el collar sin quitarle la vista a la vez que el cepillo se iba deslizando por su ya desenredado cabello.

Su celular comenzó a vibrar y se apresuró a mirar la pantalla "Video llamada de Haruka" decía con letras grandes. Su sonrisa fue tal que lograba achinar sus ojos.

-¡Hola!

Sostuvo el celular con ambas manos y se fue a sentar sobre su cama, a través de la imagen se lograba ver a una recién despertada Haruka, reconociéndolo de inmediato por su alborotada cabellera rubia.

-Hola Michiru ¿Estabas durmiendo?

Y su voz ronca terminaba por confirmarlo.

-No, pero ya estaba a puntito

-Oh… entiendo ¿Te llamo en otro momento?

Frotaba sus parpados con el dorso de la mano libre.

Michiru negó rápidamente con su cabeza.

-No no no no, solo quiero hablar contigo ¿Cómo fue el viaje? ¿Y el hotel? ¿Lograste dormir algo? Son siete horas de diferencia ¿Comiste?

Haruka miró a su lado y Elsa se levantaba de la cama para ir al baño, por ende tendría que controlar todo lo que hablara. La rubia había dormido una corta siesta y ya eran las tres de la tarde aproximadamente.

-Estás peor que mi madre y eso que no la he llamado, aún no almuerzo porque decidí tomar una siesta

Ambas no pudieron contener las risas.

-Solo me preocupo por ti, soy una buena novia

-La verdad sí que lo eres… bueno todo ha estado bien hasta ahora, más tarde tendremos una breve visita al estadio y luego mañana algunos entrenamientos para no perder la forma

-Debes tener el cuerpo dormido por tantas horas viajando

Haruka soltaba un bostezo del que parecía ser capaz de comerse el celular.

-Ya despierta

Volvía a reír.

-En eso estoy, sabes que me cuesta

-Pero cuando despierto contigo a tu lado no tardas tanto

-Eso es porque cuando despiertas yo usualmente ya lo estoy hace rato, me gusta despertarme antes para ver como abres tus ojos dándole la bienvenida a un nuevo día

Michiru no pudo evitar el sonrojo en sus mejillas.

-Muy tierno de tu parte

Haruka logró ver la hora en la parte superior de su pantalla.

-Soy una romántica, bueno Michiru, hablamos en unas horas o no lo sé… cada que pueda te mensajeo, ahora muero de hambre y me debo apresurar

-Ten una buena tarde, Haruka

-Buenas noches para ti, Michiru

Y se daba por finalizada la llamada.

No tardó en cambiarse de ropa para ir al restaurante del hotel por su tardío almuerzo. Haruka no era una chica tímida, pero disfrutaba mucho el estar sola y eso se notaba al ser la única de todo el equipo deportivo que comía sola en una mesa. Mantenía la mirada en su comida mientras pensaba en la competencia próxima, trataba de mentalizarse para no sentir ansiedad o nervios, después de todo ya era una deportista de élite y no se podía dejar llevar por esos sentimientos.

Terminaba de beber su jugo cuando el entrenador se sentó en la mesa, frente a ella.

-Hola de nuevo ¿Cómo te sientes previa a la competencia?-.

-Me siento bastante bien Usain, pese a que me pusieras con Elsa- Rodó lo ojos, cosa que provocó algunas risas por parte del entrenador.

-Ya supéralo- Siguió riendo y Haruka pensó seriamente en contarle lo ocurrido de la otra noche.

Haruka dio una mirada a la otra mesa, había tenido contacto con las otras dos chicas, en un par de ocasiones se habían visto en competencias e intercambiaban palabras, pero no más allá para una relación fuerte y por otro lado a la ya conocida Elsa.

-En los entrenamientos te tendrás que acostumbrar a estar con cierta persona y necesito eso para poder ganar, ya que tú serás la última… Elsa te debe entregar el testimonio-.

En todo lo que decía tenía razón, si querían ganar debían al menos cruzar palabras y dejar de lado sus problemas como buenas profesionales, pero después de lo ultimo a Haruka se le hacía casi imposible concretar aquello, ¿Pero acaso estaba dispuesta a perder por ser poco profesional?

-No te preocupes por eso- Chasqueo su lengua, debía ser profesional.

La chica sin más se puso de pie. En un rato irían al famoso reconocimiento de lugar, así que Haruka se dirigía a su habitación para ir a buscar algunas cosas necesarias para llevar consigo.

Elsa entró posteriormente a la habitación y vio unas cosas de Haruka puestas sobre su cama perfectamente arreglada "Esa chica es una perfeccionista" pensó de inmediato. Se sentó en el borde de su cama y también fue arreglando unas cosas.

De pronto sonó un celular, el de Haruka y Elsa por instinto miró este notando la imagen de Michiru como pantalla de bloqueo. No pudo evitar formar una mueca y suspirar "No debí haberle besado" se sentía mal, a pesar de que Michiru llamaba en extremo su atención a tal punto de querer volverla su novia, reconocía que no era algo bueno interponerse mucho en relaciones, al principio eso no le interesaba en nada, algo que comenzó solo para hacer molestar a la rubia terminó en Elsa sintiendo cosas muy fuertes por Michiru. Cuando se dio cuenta del enorme amor que había entre Haruka y Michiru entendió, entendió lo malo que era interponerse entre las relaciones de pareja. La violinista aun le ignoraba tanto que había bloqueado su número impidiendo que Elsa la localizara.

Haruka salió del bañó y lo primero que hizo fue tomar su celular para guardarlo en el bolsillo y posterior a eso agarrar la mochila colgándola de su hombro derecho. Elsa mantenía la mirada en su compañera de habitación, cosa que Haruka notó.

-¿Ahora qué quieres?-.

-Nada- Se puso de pie para también tomar sus cosas –Solo pensaba en lo fastidioso que sería andar contigo tan cerca.

-Tienes razón, precisamente no quisiera estar en Paris contigo-.

-No quisiera que me agarraras la mano de pronto, al pasear por la Torre Eiffel-.

-Preferiría cortarme la mano-.

Cuando estuvieron en la salida del hotel les esperaba la misma van para llevarlos al estadio.

El reconocimiento era algo muy rápido y sencillo, solo recorrías el lugar, veías las instalaciones principales como camarines, baños, pasillos y etc. No era la gran cosa, pero cuando salieron a la pista atlética y desde ahí Haruka vio todas las gradas vacías no pudo evitar sentir los nervios combinados con la tensión. Recién caía en cuenta sobre la importancia de la competencia, estaba a otro nivel y ella era la novata del año junto con Elsa, coincidentemente ambas del mismo país.

Caminaba sola, con los audífonos en sus orejas mientras se visualizaba en el día de la competencia, sus manos le comenzaron a sudar así que las escondió en los bolsillos del pantalón de buzo. Cerró sus ojos cuando se detuvo e inhaló profundo "Ganaré", se dijo a sí misma "Es mi momento para consagrarme al ganar una competencia internacional tan importante, nada ni nadie me detendrá. Estoy dispuesta a dejar todo de lado con Elsa para la competencia grupal y estoy dispuesta a pisotear a cualquiera en la individual. Me debo esto, porque yo sé que puedo" Esbozó una enorme sonrisa mientras mantenía sus ojos cerrados, era una sonrisa confianza, la típica que tienen los ganadores.

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Y tal como habían hablado el día anterior uno de los destinos de ese día era conocer la torre Eiffel. En la mañana se les permitió dar un paseo por la ciudad de París, con el propósito de despejar la mente antes de que comenzaran algunos entrenamientos previos a la competencia. Por supuesto que en la mañana bien temprano antes de salir debieron realizar unos duros estiramientos.

Así fue como Haruka pudo obtener la típica imagen de turista sosteniendo la enorme construcción con la pala de su mano.

A cada segundo le gustaba más y más la ciudad, cosa que no estaba pronosticada en su mente. Por otro lado no hacia otra cosa que pensar en Michiru y también lo mucho que le gustaría la ciudad, aparte pasear de la mano con su pareja por la ciudad de los enamorados no se escuchaba nada de mal y por eso la rubia llenaba de mensajes a Michiru aunque seguramente estuviese ensayando, en la escuela o en cualquier cosa ocupada.

También por el recorrido no podían faltar las miradas tensas entre Haruka y Elsa, que incluso para la fotografía oficial se colocaron muy lejos una de la otra. Todos sentían el tenso ambiente.

La intención de la rubia estaba, solo faltaba ejecutarla.

Haruka ya se integraba mas con sus compañeras que al conocerla mejor no hacían más que hablarle y hablarle quitándole todo protagonismo a la morena.

Así fue como pasearon por la ciudad todo un día, turisteando para relajarse antes de la competencia.

Al llegar a su habitación ambas chicas estaban muertas de cansancio, así que Haruka se dio su habitual ducha antes de ir a dormir, pero no se podía dormir sin antes mensajear a Michiru quien le respondía al instante cada que podía.

Elsa estaba recostada en su cama también con el celular entre las manos, pero le daba más atención a Haruka, notó de inmediato que hablaba con su novia pues su expresión facial era muy distinta a la que acostumbraba a tener durante el día, sentía envidia del amor de ambas chicas.

-Haruka- Minutos más tarde parecía no conciliar el sueño.

Elsa seguía con los ojos abiertos mientras su compañera de habitación ya estaba con la cabeza enterrada en la almohada queriendo quedarse dormida.

-¿Qué quieres?-.

-Conversar-.

-¿Sabes la hora que es?-.

-Sí, pero no me puedo quedar dormida-.

Una risa se le escapó a la rubia.

-Así que la gran Elsa está tan nerviosa que no puede pegar un ojo-.

-¡Cállate! Tú también estás despierta-.

-Yo estaba hablando con Michiru y hace diez minutos que dejé el celular, en cambio tú estás intentando dormir hace casi una hora-.

-La luz de tu celular no me dejaba dormir… espera ¿Estabas pendiente de mí?-.

-No dejas de moverte y haces mucho ruido, no te creas la gran cosa que yo estaba más concentrada en mi conversación con…-.

-Con Michiru- Intento imitar un burlón tono de voz-.

Haruka frunció el ceño y se sentó sobre la cama con las piernas cruzadas, se había enfadado.

-Tienes suerte- Elsa llevó sus manos a la nuca -¿Sabes por qué comencé a hablarle?-.

Era obvio sobre quien hablaba.

-Por molestarme-.

-Exacto, pero finalmente me terminó gustando mucho-.

Haruka apretó sus dientes al igual que sus manos comenzaban a formar unos puños inconscientemente.

-Pero relájate, tienes una gran novia a tu lado, ella nunca me miró con otros ojos y siempre mantenía esa pequeña distancia conmigo… te quiere y respeta demasiado, para ser sincera hasta me da envidia su relación-.

Poco a poco lograba calmar a la rubia.

-Jamás había conocido a una chica como Michiru, es una persona muy buena de corazón… cuídala mucho porque dudo seriamente que vuelvas a encontrar a alguien con su pureza-.

-¿Quién eres tú para decirme que hacer?- Aun seguía enfadada.

-Pero no te enfades conmigo, solo doy mi opinión… me hubiera encantado estar con ella, pero ya no se pudo, ustedes están juntas y bueno, yo me resigne a conquistarla así que no me tendrás mas molestándote por ella o algo así-.

Haruka arqueo una ceja sin entender muy bien que sucedía por la mente de Elsa, para ella era un poco confuso.

La morena giró su cabeza hacia el lado para poder ver a su compañera de habitación, quien mantenía un incomodo silencio -No me mires así, te estoy diciendo que no molestaré más a Michiru ni su relación contigo, idiota-.

-Menos mal, no te quería dar una golpiza-.

-Ajá… como la que casi me das el otro día, solo te pido perdón- Por la mente de Elsa pasaba el recuerdo de aquel beso con Michiru –Por entrometerme y todo eso- Se dio la vuelta para darle la espalda a Haruka.

La chica quedó mirando la silueta de Elsa y también se metió bajo sus mantas.

-Perdonada, pero no esperes a que yo te pida perdón por haberte querido golpear esa noche-.

Un gran peso de encima se le quitaba a ambas, primero a la morena por pedir perdón y expresar lo que sentía, si bien no le contó lo del beso fue porque sintió que era inapropiado para este momento y porque lo más seguro que pensaba es que Haruka ya lo sabía, o eso pensaba, que de seguro Michiru ya le había contado y por eso reaccionó tan violenta con ella ese día de la fiesta. Al otro lado teníamos un peso menos para Haruka al no tener que estar alerta con cada movimiento de Elsa cerca de su novia, al perdonarla por intentar quitarle a Michiru sintió alivio.

Puede ser que ahora su relación dejaría de ser tan tensa como venía siendo.

La morena sonrió al escuchar a Haruka y pudo conciliar el sueño.

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Después de algunos días estaban en la noche previa a la gran competencia, Usain les había quitado el celular a cada una de las chicas hace tres días para que mantuviera la concentración solo en el día de la competencia. Ese era un método bastante utilizado por muchos entrenadores deportivos.

Haruka comenzó a sentir mucha ansiedad el día anterior desde el horario de almuerzo, toda su confianza se había esfumado así como así, no había explicación lógica. La confianza ganada ese día del reconocimiento del lugar estaba en la basura, la inseguridad comenzó a carcomerle la mente. Todo el resto del día estaba distante, únicamente conectada con sus audífonos conectados a un viejo ipod que por suerte traía con ella para el viaje.

Ya eran las ocho de la noche y en una hora más debía estar sobre su cama ya dormida para el día de mañana, pero estaba intranquila. Casi al límite de mandar todo a la mierda.

Caminaba rápidamente por los pasillos del hotel, con su pijama encima y descalza buscando la habitación de Usain.

Debió poco menos que arrodillarse ante él y suplicarle para que le pasara su celular, en sus ojos se le veía la desesperación. Solo quería hablar con Michiru y nadie más, eso le había dicho al hombre.

Estaba totalmente desesperada por buscar refugio en su novia, aunque fuese a distancia sabía que Michiru lograría calmarla.

De esa manera pudo obtener su celular, bajo la condición de que solo llamara a Michiru.

Regresó a su habitación, pero no ingresó, tampoco quería molestar a Elsa al hablar, era consciente de que debía respetar el sueño de la otra chica.

-¿Haruka?

Contestaba una somnolienta Michiru, en Tokio eran las 3:30 de la madrugada.

-Hola Michiru ¿Te podría pedir un favor?

Se logró escuchar el bostezo de la chica.

-Sabes que sí ¿Qué ocurre? ¿No es mañana la competencia?

Haruka apoyó su espalda a un costado de la puerta de la habitación y se dejó caer lentamente hasta sentarse en el suelo del pasillo. Se comenzaron a escuchar unos sollozos del otro lado de la línea.

-¿Haruka? ¿Qué ocurre? ¿Haruka?

Michiru no tenía idea de que estaba ocurriendo, pero tan pronto escuchó a su novia en ese estado, despertó como si le hubieran tirado un balde de agua helada encima.

-Estoy muy nerviosa

Se limpiaba las lágrimas que caían solas por sus mejillas.

Michiru sintió que su corazón se partía en dos al escuchar por primera vez a Haruka de esa manera ¿Dónde estaba la confianza de su novia?

-Amor, se por lo que debes estar pasando. Yo también he vivido la ansiedad al salir a un escenario nuevo, claro que lo tuyo ya está a otro nivel, uno internacional

Silencio.

-Pero yo confió en ti, eres la mejor atleta del mundo… del mundo no ¡del universo!

Haruka rio levemente al otro lado.

-Eres asombrosa, yo estoy confiando en ti y tu próxima victoria… es hora de que tu también lo hagas ¿Acaso no has ido a ganar?

-¿Y si no gano?

Las lágrimas habían cesado.

-Para mi seguirás siendo la mejor del universo, al final del día si no ganas da igual de cierta manera. Lo que realmente importa es que al final estés conforme con tu rendimiento, tienes que dar siempre lo mejor de ti y un poquito más, podríamos decir que un 101%

Haruka nuevamente se puso de pie y ahora llevó su mano a la puerta para abrirla.

-¿Haruka?

Volvió a hablar Michiru al no tener una respuesta.

-¡Tienes razón!

Tomó aire muy profundo.

-Soy Haruka Tenoh ¡maldición! he venido a ganar

La risa delicada de Michiru sonó a través del teléfono.

-Déjame que te toque algo para que te duermas

Haruka estuvo de acuerdo e ingresó a la habitación. Se colocaba los audífonos cuando ya estuvo metida bajo la cama, a la espera de que Michiru estuviese lista con su violín entre las manos y le tocase algo para relajarla.

Haruka cerró sus ojos al instante cuando comenzó a escuchar la melodía del violín siendo tocada por su novia. Era como si supiese precisamente que tocar para el momento, era algo lento que lograba relajar cada musculo de la rubia.

Desde el primer momento que la escuchó tocar en vivo quedó fascinada y ahora tener un mini recital exclusivo para que ella se durmiera era lo mejor que pudo haber pedido nunca.

Los minutos pasaron y a través del celular de Michiru se escucho un leve ronquido, Haruka se había quedado dormida.

Dejó el violín a un lado y tomó el celular con ambas manos para hablar dulcemente.

-Te amo, buenas noches-.

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El gran día había llegado.

En Tokio eran las 10 de la noche ya, Michiru estaba vestida con su pijama mientras se tapaba con una delgada manta estando sentada en uno de los sofás de la sala.

La primera competencia en llevarse a cabo eran los 200m planos donde competían atletas de todo el mundo, pero las que se robaban la atención eran Haruka y Elsa, por primera vez habían dos competidoras japonesas en la misma categoría, además de ambas con corta edad, todo un espectáculo.

Haruka pasó una muy buena noche, durmiendo las horas correspondientes y después comiendo un desayuno bastante saludable a la par de nutritivo. Se sentía totalmente relajada.

La chica se había dado de cuenta de cuán importante era Michiru para ella, ya lo venía sabiendo, pero con esto sí que quedaba confirmado.

Cuando llegó al estadio vio la gran cantidad de personas que había y todos los ojos que tendría encima. Nunca había visto tal cantidad de personas, era realmente impresionante.

Se encontraba ya en la pista, siempre solitaria con sus audífonos y la música a todo volumen para concentrarse mientras realizaba el calentamiento. De camino al lugar no le dirigió la palabra a nadie y no era por ser mala persona, solo era su ritual.

Por un momento miró a Elsa, la chica parecía nerviosa y es que era la primera vez de ambas en participar en algo tan importante. Haruka se acercó a ella, rompiendo su ritual y se cruzó de brazos.

-Relájate, que con solo verte me contagias tus nervios-.

-Pensé que ya te habías quedado sin lengua-.

-No… solo es mi típico ritual antes de cada competencia-.

-Con razón- Sonrió mientras observaba al público, ahora expectante de otras competencias –Buena suerte- Tendió su mano a Haruka.

La chica en un principio dudo sobre si coger la mano o no, pero al fin y al cabo parece que Elsa intentaba ser una mejor persona dejando todo lo malo que intentó hacer atrás, así que Haruka aceptó y tomó con fuerza su mano.

-Igualmente… pero no vayas a pensar que te dejaré ganar-.

No se habían dado cuenta que una cámara las estaba grabando.

Michiru desde su casa pudo ver la muy inusual escena de Haruka aceptando la mano a Elsa, ya tendrían muchas cosas de las que hablar cuando regrese. No solo Michiru se encontraba mirando la competencia, también lo hacían sus amigos cercanos Darien, Rei y Lita habían ido a pasar la noche a la casa del chico para ver todos juntos la competencia. Por otro lado estaban los padres de la rubia, más nerviosos que cualquier otro.

Era el momento, competidoras ubicándose en los tacos para la salida. Haruka con un solo objetivo en la mente, correr a todo lo que su cuerpo diera. Correr y no enfocarse en nada más, ni sus rivales, ni el público, absolutamente nada. Respiró profundo, demasiado y luego dejó salir todo el aire casi como en un grito.

Poco a poco dejó de escuchar cualquier ruido, estaba entrando en un gran nivel de concentración, aun mayor al de se ultima competencia. Levantó la cadera a la señal y con el disparó dio el primer gran paso para comenzar la carrera.

Se sentía como flotar al dar amplias zancadas mientras braceaba y miraba al frente con su cuerpo ya erguido. Veía la meta cada vez más cerca.

Y sonrió, sonrió al sentirse tan bien en ese instante, despreocupada pese a la agobiante situación en la que estaba en ese preciso instante. Cruzó la meta sin ninguna gota de sudor en su cuerpo, sin sentirse cansada y mucho menos agitada. Observó a sus lados después de algunos segundos y ya habían llegado la mayoría de las competidoras, entre ellas Elsa.

No sabía si había ganado o perdido, pero se sentía muy bien consigo misma, que al final era lo importante, lo que Michiru le había dicho la noche anterior.

-¡Felicidades Haruka!-.

Sintió la voz de todo el equipo técnico, la chica miró después la pantalla del gran estadio.

Había ganado el primer lugar de la competencia, superando a rivales con mucha experiencia. La joven novata había ganado.

Nuevamente sonrió, esta vez aun más amplio y es que no podía creerlo. Se había convertido en la persona más joven en ganar aquella competencia y por supuesto diversos aplausos se escuchaban para darle la victoria en señal de aprobación.

Todo el equipo la felicitó a ella junto con Elsa, que había ganado el tercer lugar.

"Nada mal para Japón" anunciaban los comentaristas deportivos a través de la televisión.

Michiru estaba que explotaba también de la felicidad al ver a su novia ganando el primer lugar de la competencia, tomaba su celular y le enviaba miles de mensajes felicitándola para que los viera luego. Eso era amor, que tu pareja comparta las mismas emociones que tu al empatizar de tal modo que se llega a lograr esa perfecta conexión.

Era como si ambas verdaderamente se conociesen ya de otras vidas pues seguían cultivando aquel vínculo formado en alguna época anterior. A pesar de llevar poco tiempo de relación, les era fácil identificar las emociones de la otra siendo ambas bastante reservadas en ese aspecto.

Por otro lado estaban sus amigos que saltaban sobre la cama mientras se abrazaban, felices por el logro de su amiga Haruka.

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Entre las competencias de ese día Haruka y Elsa tuvieron la oportunidad de hablar mucho más que en el resto del viaje, la conversación vagaba principalmente entre molestarse mutuamente.

Haruka había sido enfocada y le habían sacado tantas fotos que había perdido la cuenta, le gustaba ser el centro de atención, no hay duda, pero esto ya era a otro nivel completamente nuevo para ella.

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Y finalmente la última competencia de relevos. La rubia estaba muy tranquila y confiada, esta vez Elsa estaba igual. Cada competidora debía correr cien metros, Haruka sería la última en recibir el testimonio y por ende la que cruzaría la meta.

Se ubicaron en sus respectivas posiciones. Nuevamente Haruka dejaba de escuchar cualquier tipo de ruido ajeno a los de la competencia. Golpeó sus piernas y dio unos pequeños saltos en el lugar, preparándose para lo que venía.

Las primeras chicas esperaban el sonido del disparo para salir pues todas estaban listas y expectantes.

Comenzó al fin la competencia y Haruka observaba como la primera chica se iba quedando cuarta al no poder alcanzar a las demás. Posteriormente la segunda chica de su equipo intentaba avanzar para superar a alguna otra competidora, pero al contrario iba quedando más atrás y por lo que se podía ver a simple vista iban quintas. La penúltima chica, Elsa, recibió el testimonio y comenzó a correr tan rápido como podía adelantando a unas cuantas hasta llegar al tercer puesto.

Ahora todo recaería sobre Haruka y su habilidad para poder superar la ventaja que las otras llevaban, que no era menor. Recibió el testimonio y a una gran velocidad comenzó a acortar la distancia con las demás, debía hacer un esfuerzo extra si quería llegar primera a la meta.

Esta vez no pudo evitar el mirar de reojo a sus adversarias, pero fue por un mínimo tiempo pues volvió concentrar la vista en frente.

Sacó fuerza de donde no se podía y cruzo la meta, esta vez sí se encontraba agitada, bastante, no podía controlar mucho la respiración, pero sin llegar al punto de estar exhausta.

Observó la pantalla por segunda vez en el día.

-¡Ganamos!- Sintió el grito de Elsa a sus espaldas.

Efectivamente gracias a los grandes esfuerzos de Haruka y Elsa pudieron sobrepasar a las rivales haciéndose con el primer lugar de la competencia.

Participó en dos competencia ganó las dos, era realmente increíble.

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Al pasar por el pasillo de camino a la salida había un montón de periodistas esperando a Haruka. Todo el mundo quería preguntarle algunas cosas pues era asombrosa su victoria.

Pestañeo un par de veces para acostumbrarse a las potentes cámaras que se le ponían en frente. Iba pasando con las manos al interior de sus bolsillos junto con el equipo técnico que se le adelantó, cuando ella se detuvo.

-¡Haruka aquí! Queremos saber cómo fue la preparación para las competencias-.

Así fue Haruka respondiendo una a una las preguntas como una autentica profesional, se sentía más nerviosa en ese momento que durante la competencia.

-¿Cómo vas a festejar este tremendo logro?-.

-Espero llegar a Japón rápido para festejar en compañía de mis padres y amigos, pero especialmente quiero hacerlo al lado de mi novia, Michiru- Miró atenta una de las cámaras de una cadena nacional japonesa –Michiru te quiero mucho y espero ansiosa a verte de nuevo- Le mandó un beso a la cámara, presionando sus labios con ambas manos y luego apuntándolas a la cámara, comenzó a reí mientras retomaba su camino a la salida.

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Michiru se encontraba en la biblioteca de la escuela, estudiando para uno de los futuros exámenes cuando su celular comenzó a sonar sin parar. Recibía a cada segundo notificaciones distintas, cosa que le extrañó.

Mucha gente la comenzaba a etiquetar en el fragmento del video de Haruka, cuando le mandaba el mensaje.

Se apresuró a ponerse los audífonos y vio el video, una y otra vez. Sonreía a la par que mordía su labio inferior, lo que provocaba en su estomago era como una explosión de mariposas. Estaba profundamente enamorada.

Que Haruka tuviera esos pequeños detalles con ella la hacía sentir como la persona más feliz en la faz de la tierra.

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Por fin era el día en que Haruka volvía a Japón y por supuesto que Michiru estaba emocionada por volver a ver a su novia después de dos semanas y poco más.

Tuvo que faltar a clases para poder ir a recibirla al aeropuerto junto con los padres de su novia, pues también estaban emocionados por recibir a su hija.

Durante el viaje al aeropuerto Michiru conversaba con sus suegros de manera muy jovial, la relación entre ellos era bastante buena. Kasumi y Mike estimaban demasiado a Michiru, porque entendían lo mucho que ambas se querían y que además le aportaba cosas positivas a Haruka, incluso llegaban a quererla más que a Molly pese al corto tiempo de relación.

Haruka se bajaba del avión y se dirigía a recoger sus maletas.

-Oye Haruka-.

-¿Qué quieres, Elsa?-.

-Agradable como siempre-.

La rubia acomodó su mochila en la espalda.

-Solo quería decirte que… felicidades por la victoria, de nuevo y que… perdón por todo, ya sabes-.

-Descuida, no soy rencorosa-.

Se dedicaron una sonrisa entre ambas y siguieron caminando en silencio a por las maletas.

-Cuida a Michiru, hablo en serio-.

-Ni que lo digas, daría esta y todas mis vidas por ella- Mantenía la mirada en frente con el rostro muy serio.

-Absolutamente todas mis vidas- Se repitió a ella misma en voz baja, casi inaudible para el resto.

Michiru vio a lo lejos a Haruka acercándose caminando tan firme como siempre, con esa mirada seria y las puntas de sus cabellos rubios moviéndose. Cada vez que la veía se enamoraba aun más.

A penas notó a su novia esperándole de pie vistiendo tan elegante como siempre, mostró una enorme sonrisa reflejando su felicidad. Apresuró el paso hasta estar lo suficientemente cerca, pero Michiru ya venía corriendo a abalanzarse sobre ella rodeando su cuello con los brazos. Haruka imito el gesto al soltar la maleta y pasar sus brazos por la cintura de Michiru. Lo primero que ambas hicieron fue apretar mucho el abrazo mientras sentían el aroma de la otra.

Sus padres se mantenían mirando la situación con una sonrisa también, Mike rodeo la cintura de su esposa y murmuró en su oído.

-Divina juventud ¿Recuerdas cuando también actuábamos así?-.

-Lo recuerdo muy bien-.

Haruka mantenía su rostro hundido en el cuello de Michiru y esta misma intentaba hacer lo mismo, así que debió pararse en la punta de sus pies.

-Te extrañé mucho, no te vuelvas a ir por tanto tiempo-.

-Que egoísta- Comenzó a reír.

Se separaron para que Haruka lograra saludar a sus padres quienes la abrazaron y besaron como si fuese una niña pequeña. También la habían extrañado y ahora que volvió se sentían mas orgullosos que antes.

-Nosotros nos adelantamos- Comentó el padre mientras llevaba la maleta al auto.

Se quedaron de pie a solas por fin y volvieron a mirarse.

-Noto que aun llevas el collar-.

-Evito sacármelo lo más posible, pese a los regaños que me llevo en la escuela, lo valen-.

Haruka se agachó para juntar su frente a la de Michiru y posteriormente juntar sus narices en un tierno beso esquimal.

-Te he traído otro regalo-.

-Sabes que no era necesario-.

La chica cogió la mano de Michiru y comenzó a caminar a la salida del lugar para ir al auto.

-Lo sé, pero tuve un día libre y pensé en comprarte algo… ya sabes, la ciudad del amor y todo eso, me aburrí mucho sin ti, ya podremos ir en alguna ocasión ambas para volverlo más entretenido-.

Michiru se apoyó en el brazo de Haruka mientras mantenía su mirada en el rostro de su chica.

-Te aburres mucho sin mí, eh-.

-Por supuesto, me sentía muy sola al dormir-.

-¿Solo al dormir?-.

-Bueno, prácticamente en todo-.

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¡Buenos días/tardes/noches!

Discúlpenme por no actualizar antes, pero tuve un problemita. Lo importante es que les traje un nuevo capítulo, muy extenso por lo demás, acabo de superar el record anterior y este tuvo… ¡6.094 palabras! :0

Como sea, espero que lo hayan disfrutado mucho.

Ya saben que pueden comentar cada cosa que quieran, yo siempre los leo y me entretengo haciéndolo.

Como leí por ahí, EFECTIVAMENTE Michiru tiene algo que esconde, saquen teorías.

Muchas gracias a quienes comentan y obviamente a quienes leen xd

Si quieren saber cuándo actualizo la historia agréguenla a favoritas y les llegará un correo.

¡Hasta el próximo capítulo!