"¡Feliz Navidad!"
La voz de Ron resonó en la habitación. Harry se levantó sin mucha energía y entrecerró los ojos para mirar alrededor. 'Wow... realmente soy ciego'. Luego de colocarse las gafas notó que Seamus seguía durmiendo profundamente. Ron volvió a gritar, pero al no tener respuesta, fue hacia la cama del castaño y le quitó las frazadas. Seamus se levantó alarmado mirando alrededor.
"¿Qué rayos?" le gritó al pelirrojo, enojado.
"¡Es Navidad, Seamus! Debemos ir a abrir los regalos" Ron sonreía como loco.
Harry notó que el pelirrojo se veía inmensamente mejor que hace unos días. Pasar tiempo en el castillo sin tener que soportar las bromas de Ginny había hecho maravillas por el pecoso. Supuso que esa era otra de las razones por las que se había quedado en el castillo.
Con calma, se acercó al pie de su cama para revisar su pila de regalos. Los otros dos ya estaban desenvolviendo los suyos animadamente. Sonrió al ver lo que le habían enviado sus amigos, preguntándose si a ellos les gustaría lo que él les había dado.
Le había enviado a Theo una libreta especial para pociones experimentales, ya que el pelinegro era un experto en el tema. A Daphne le consiguió un brazalete de plata que encontró en un catálogo de joyas (Había tenido que pedir todo por catálogo, dado su limitado acceso a Hogsmeade para hacer sus compras). Esperaba que a la rubia le gustara, tenía la forma de una serpiente dando una vuelta por la muñeca y tenía pequeños zafiros en sus ojos, que combinarían con los de su dueña perfectamente.
Para Tori había encontrado un colgante en forma de erizo, recordando que en eso se había transformado la estatuilla de Neville cuando la menor la tuvo entre sus manos. Luna había sido algo difícil, pero al final decidió darle un libro que relataba los misterios más fascinantes de diferentes culturas mágicas. Pensó que su amiga disfrutaría de aquello. A Neville también pensó en conseguirle un libro de plantas, pero supuso que su amigo debía tener un cuarto lleno de ellos, así que optó por un artilugio especial que había salido recientemente al mercado: una bolita de metal que al sostenerla podía ayudarte a sentirte con más confianza. Había investigado cómo funcionaba, lo que hacía en realidad era enfocar tus ideas con más claridad y mencionaron que se habían inspirado en una poción llamada felix felicis para hacerla.
Harry terminó de abrir sus regalos, complacido con lo que había recibido. Un paquete casi escondido llamó su atención unos momentos después. Extrañado, agarró el bulto envuelto toscamente en papel marrón. Estaba algo pegajoso, como si alguien hubiese babeado sobre él, pero por lo demás estaba íntegro. Lo giró de un lado a otro, buscando una señal del remitente, pero no encontró nada. Curioso, desenvolvió el paquete con cuidado. Dentro, encontró un libro que había visto mejores días. La tapa se veía desgastada y algunas hojas parecían quedarse en su lugar por pura terquedad. En tinta casi desgastada se podía leer 'Propiedad de James Potter'
Abrió los ojos en shock y contuvo el aliento. Con las manos temblando ligeramente abrió el libro.
"Las mejores bromas de los merodeadores – Año 4"
El libro detallaba, como decía el título, una variedad de bromas que su padre y sus amigos habían realizado. Harry ojeó varias páginas sintiendo un nudo en su estómago con cada segundo que avanzaba. Ahí... ahí estaba la prueba. Cada broma que parecía disfrutar su padre era, para Harry, la evidencia de los tormentos a los que había sometido a Snape durante su tiempo en Hogwarts. Y no solo a Snape, en el cuaderno se mencionaban varias personas por apodos que lo hacían suponer que pertenecían a Slytherin. Snape era el objetivo de la mayoría de las bromas y de las más crueles. Había algunas cosas inocentes que podría haberlo hecho sonreír, de no ser por todo lo demás. La línea entre lo aceptable y lo incorrecto parecía no existir ante los ojos del que había escrito aquello. Se sintió enfermo. Se levantó de un salto y se fue directo al baño.
"¡Eh! ¿todo bien amigo?" preguntó Ron al verlo pasar.
Harry no respondió. Llegó al lavadero y se echo agua en la cara para calmarse. ¿Quién le había mandado eso? Escuchó a Ron y Seamus acercarse preocupados, pero no podía pensar correctamente. Sujetó el lavadero en un agarre férreo, mirándose al espejo. Las gotas de agua caían por su cara y tenía una mueca de disgusto. Necesitaba despejar su mente, tenía que salir de ahí. Casi choca con sus amigos al abrir la puerta.
"¿Qué pasó?" preguntó el pelirrojo preocupado.
Harry solo negó con la cabeza. Vio que había dejado en el suelo el cuaderno, amontonado con un par de artículos de bromas que habían venido con el paquete. Con un escalofrío, se apresuró a recoger el objeto y esconderlo en su baúl. No quería imaginar lo que pasaría si esa cosa llegaba a manos de alguien que odiara a su profesor. Sería humillante.
"Solo me mareé un poco" les dijo a sus amigos que lucían preocupados. Sonrió para tranquilizarlos y, afortunadamente, ellos aceptaron aquella excusa.
"Tal vez debas pedir algo en la enfermería" sugirió el pelirrojo.
"Sí, iré a verla ahora mismo" aceptó y salió de la habitación. Sus amigos lo vieron alejarse todavía algo preocupados.
Cuando salió de la sala común, se quedó mirando alrededor sin saber qué hacer. No le apetecía ir a la enfermería realmente. Se encogió de hombros y empezó a caminar sin rumbo fijo.
-0-0-0-
"No, no... mira, esta línea está mal hecha, debemos hacer esta forma para que funcione"
"¿De qué estás hablando? ¡Esta runa está perfecta! Debemos cambiar la combinación"
Harry se detuvo extrañado al escuchar la discusión. Se acercó hacia las voces y notó a dos chicos de Ravenclaw agachados en una esquina, examinando un par de piedras. Los reconoció de sus clases de Runas. Sintiendo curiosidad por lo que hacían, decidió unirse a la conversación.
"¿Qué están intentando hacer?" preguntó, mirando a las piedras más de cerca.
"¿Potter?" preguntó uno de ellos. Goldstein, si no se equivocaba. "Nada importante" dijo algo malhumorado, mirándolo con los ojos entrecerrados.
"Intentamos crear un conjunto de runas para hacer que estas piedras brillen" respondió el otro chico, rodando los ojos ante la actitud de su amigo.
Harry levantó una ceja entretenido, mirando a las piedras. No se sintió ofendido por la actitud de Goldstein, el chico parecía tomar como un agravio personal el hecho de que a Harry le fuera ligeramente mejor en el curso que a él y solía a refunfuñar a veces, pero por lo demás, parecía un buen chico. Su amigo, Boot, siempre lo molestaba al respecto.
"¿Por qué quieren hacer eso?" cuestionó, sin ver la utilidad de tal cosa. Goldstein miró hacia otro lado y parecía algo avergonzado.
"¿Por qué no?" respondió Boot, con una sonrisa divertida. Harry resopló y volvió su atención a las piedras.
"Bueno, si mi memoria no me falla, la runa correcta asociada a la luz tiene una forma ligeramente más curvada" comentó, mientras se acomodaba junto a ellos, agradeciendo mentalmente la distracción que eso le ofrecía. Goldstein se sentó más recto al escuchar aquello y miró triunfante a su amigo.
"¿Lo ves? ¡te dije que estaba mal hecha!" sentenció feliz. Boot lo fulminó con la mirada y giró la cabeza para examinar sus runas, con un ligero puchero.
"¿Entonces es por la runa?" murmuró, agarrando una de las piedras y girándola suavemente.
"Puede ser... aunque... un momento" Harry metió la mano a sus bolsillos para sacar una hoja y un bolígrafo que siempre llevaba consigo. "Miren, creo que si combinamos esta de acá y le agregamos esto" explicó mientras dibujaba rápidamente "así, ¿ven? Creo que si hacemos esto las runas se activarán con éxito..." terminó.
"¡Brillante!" exclamó Boot "¡Una combinación para que las piedras absorban la energía solar a su alrededor y reflejen ese brillo por sí mismas!"
"Sin embargo, esto solo funcionaría de día, no brillaría tanto de noche, ya que la luz que emite la luna es reflejo de la luz del sol... sería un reflejo de un reflejo" dijo Harry, algo desanimado, tratando de hacerse entender. Goldstein miraba el pergamino sumamente concentrado.
"¿Qué tal si le agregamos una runa potenciadora?" preguntó el chico. Harry miró pensativo.
"Pero entonces brillaría mucho de día" descartó Boot.
"No si hacemos que esa runa en específico se active solo de noche" agregó Harry y miró a Goldstein, ambos haciendo cálculos mentales sobre el orden y la ubicación de las runas. Juntos empezaron a garabatear en el pergamino tachando aquí y allá, con Boot agregando comentarios cada cierto tiempo. Luego de unos minutos, los tres quedaron satisfechos con sus planos.
"Bien, creo que ahora sí" dijo Goldstein, animado. Parecía haber olvidado su molestia inicial con Harry.
"¡Hay que probarlo!" comento su amigo, agarrando una piedra nueva y apuntando su varita. Utilizó un encantamiento cortante para dibujar las runas sobre el material duro. Por fin, cuando terminó, los tres se quedaron mirando a la piedra con anticipación. Pasaron unos tensos segundos en los que nada ocurrió hasta que, por fin, poco a poco la piedra empezó a emitir un brillo amarillento.
"¡Genial!" sonrió Harry y miró a los chicos complacido. Lo habían logrado. "¿Y ahora qué?" preguntó, sin saber para qué podrían usar una piedra que brille.
"No lo sé... podemos usarlo para poder leer de noche o algo así, sin tener que usar un lumos, ya le encontraremos utilidad, no te preocupes" Boot se encogió de hombros. Harry sentía que había algo que no le decían, pero se encogió de hombros mentalmente, no era de su incumbencia. Volvieron a mirar a la piedra, parpadeando.
"Mmm... chicos... ¿cómo la apagamos?" preguntó Goldstein luego de unos momentos. Los tres se miraron con los ojos abiertos, sorprendidos y se empezaron a reír. No habían pensado en eso.
Al final los dos Ravenclaw se fueron con su piedra brillante bien guardada en una bolsa y prometieron volver a reunirse para arreglar el problema. Ambos se despidieron con una sonrisa y Harry se sintió mucho mejor después de eso. Caminó con un paso más ligero y decidió ir hacia las mazmorras. En el camino le pareció ver a Malfoy colocando comida cerca de una columna, pero decidió ignorarlo.
Severus tomaba su té calmadamente, tratando de descifrar qué podría estar incomodando a Harry ahora. El niño había estado mirando al espacio, perdido en sus pensamientos desde que llegó. Se preguntó brevemente si era debido a todo lo revelado unas noches atrás, pero sentía que era algo más. Sin saber qué hacer, acomodó su taza en la mesita de centro y abrió la boca para preguntar, pero justo en ese momento Harry habló.
"Me llegó un regalo extraño" dijo el ojiverde. Severus esperó a que elaborara más, pero no se dijo por unos momentos.
"¿Asumo que la señorita Lovegood está involucrada?" comentó para sacar más información. Era plausible que la pequeña rubia diera un regalo extravagante.
"¿Qué?... oh, no, no... Luna me dio un collar de nabos, bastante interesante, la verdad" Harry sonrió brevemente "pero me refiero a un libro... llegó en un paquete babeado" el ojiverde lo miró con preocupación antes de volver a hablar "era un libro de mi padre... era su libro de bromas"
"Ya veo..." Severus se quedó callado. Algo no estaba bien. Su cuerpo se tensó en anticipación ¿quién podría tener acceso a un libro así? era muy sospechoso. "¿y dices que llegó babeado?" cuestionó.
"Sí... algo asqueroso la verdad. También había unos artículos de bromas en el paquete"
Severus se levantó de un golpe alarmado. Eso tenía escrito 'Black' en todas partes. Levantó su varita y murmuró unos hechizos para detectar si había alguien más cerca a ellos.
"¿profesor?" preguntó Harry con voz preocupada. Severus solo volvió a centrar su atención en él cuando estuvo seguro de que no había intrusos cerca a ellos.
"Harry, escúchame bien... ¿sentiste a alguien más cerca, alguien te estuvo siguiendo?"
"mmm... no realmente, lo único extraño fue Malfoy dejando comida en una esquina" comentó con una sonrisa, antes de mirarlo preocupado "¿por qué, pasa algo malo?... ¿crees que Black lo envió?" preguntó en un susurro.
"Estoy casi seguro de que eso es obra suya" hizo una mueca, mientras frotaba su sien con sus dedos. Harry se quedó callado unos segundos antes de dar un salto.
"Oh, cierto, yo..." lo miro avergonzado "nunca llegué a decirte, pero tengo un ... mmm... un mapa que podría ayudar"
Severus levantó la ceja, curioso. Harry empezó a explicar cómo los gemelos Weasley le dieron un mapa que mostraba a cada persona del castillo. Luego de una reprimenda por no mencionar eso antes y de una breve explicación del artefacto, empezaron a inspeccionar los nombres que aparecían, buscando uno en específico. Severus sintió que los pelos de su nuca se levantaban cuando encontró lo que temía. Ahí estaba, en un pasillo cerca a la entrada: Sirius Black acercándose siniestramente hacia dos nombres 'Ron Weasley' y 'Draco Malfoy'.
Al fin, lo había conseguido. Draco sonrió como demente, mientras corría hacia el pasillo donde había dejado el trozo de queso. Su hechizo le había avisado que su objetivo había caído en la trampa. Al doblar la esquina, notó complacido a la rata de Weasley hurgando en la comida. Rápidamente lanzó un hechizo para inmovilizarlo y fue a agarrarlo.
"¡te tengo!" gritó con euforia. ¡La rata pagaría!
"¿Scabbers?" escuchó a alguien llamar. Weasley lo miraba confundido, antes de mirarlo con ira "¡Malfoy!" gritó enfurecido "¡suéltalo ahora mismo!" demandó mientras sacaba su varita.
Draco sonrió. Oh no, había esperado tanto para esto, ¡esta rata lo había arañado! miró al animal con disgusto. Se giró la cabeza para encarar al pelirrojo, pero lo que vio lo paralizó. El hombre que había estado buscando. Sirius Black, completamente desaliñado, acababa de doblar una esquina y se acercaba corriendo hacia ellos con una mirada asesina ¡y un hacha!
Weasley se había acercado mientras estaba distraído y le había arrebatado a la rata, pero a Draco no podía importarle menos.
"¡Weasley, corre!" gritó, sacando su varita. El pelirrojo lo miró con el ceño fruncido, sin comprender, pero no tuvo tiempo de reaccionar más cuando Sirius Black los alcanzó con el hacha levantada. El pelirrojo pegó un grito escalofriante. Sirius Black se había centrado en él, gritando "Al fin te tengo" con una sonrisa psicópata. En retrospectiva, Draco pensó que así debió lucir momentos antes, cuando encontrara a la rata de Weasley, pero no había tiempo para pensar en eso, tenía que hacer algo. ¡Se había estado preparando para esto! Además... Ginny lo mataría si dejaba que un loco matara a su hermano, por más odioso que fuera.
"¡Expelliarmus!" gritó a todo pulmón, esperando que funcionara con el hacha tan bien como con una varita. Afortunadamente para él, funcionó. El hacha salió volando de las manos de Black y rebotó en el suelo en un ruido sordo. Gracias a Merlín no había nadie cerca cuando el objeto cayó. Weasley lo miraba con pánico, entre pálido y verde, mientras sostenía a su rata con fuerza. Black parecía confundido antes de centrar su atención en él. Draco tragó saliva, pero cuadró los hombros.
"Black" saludó "qué amable de tu parte mostrarte" comentó, mientras pensaba en un hechizo de ataque.
"Un Malfoy ¿eh?" el hombre escupió a un lado y lo escaneó con desprecio. "una asquerosa serpiente ¿no? qué vas a hacer, muchacho..."
Draco frunció el ceño. Llevaría a este hombre al director y sería reconocido como un héroe, eso haría. Él, un Malfoy, sería el que haga las cosas bien, no como su padre... pero primero, miró a un lado. Weasley seguía mirando la escena, pero pareció recuperarse y sacar su varita. Ambos se miraron por unos segundos antes de asentir, lo acorralarían. La rata seguía sin moverse en el puño del pelirrojo, animal inútil.
No tuvieron tiempo de hacer nada realmente, ya que unos segundos después Draco vio con alivio que Lupín se acercaba preocupado.
"¿Pero qué? ... ¡Sirius!" gritó alarmado al notar la escena. Momentos después Snape llegaba por otra esquina, Potter solo unos pasos detrás.
"¡Lunático!" gritó el aludido, con emoción. Draco parpadeó. ¿se estaba insultando a sí mismo? El hombre estaba más loco de lo que esperaba. Snape y Lupín apuntaban directamente a Black, pero este no había notado al pocionista. Si las cosas no estaban mal antes, todo solo empeoró cuando Weasley gritó. La rata se había liberado del hechizo y mordió al Gryffindor para escapar de sus manos. Draco no entendió mucho de lo que siguió, pero Black empezó a gritar descontrolado "¡No!" "¡Atrápalo!" "¡Es Peter!" al tiempo que Potter se acercaba a su amigo para comprobar que estuviera bien.
¿Qué estaba pasando? Y más importante aún ¿qué tenía que ver la rata en todo esto?
¡Holaaaa! En serio, en serio, en serio, lamento muuucho la demora :( espero que estén todos bien, por favor cuídense mucho y a sus seres queridos. Ojalá el capítulo sea de su agrado :c
