Capítulo 23
Hinata
Momentos después, Naruto vuelve a empujarme contra la cama, justo a tiempo antes de que la gravedad regrese. La nave se sacude y caemos pesadamente sobre el lecho. Todo se siente pesado por un rato. Mis piernas parecen de cemento mientras mi alienígena me ayuda a ir a la ducha y nos lavamos antes de volvernos a acostar.
Pronto se marchará a dar caza a Lord Unto, y yo debería estar molesta. Debería estar ansiosa y estresada. En lugar de ello, me acurruco contra su pecho cálido y duermo entre sus brazos, con su cola enredada en la pantorrilla. Jamás he dormido mejor, y es como si mi cuerpo me traicionara al dejarme dormir tan profundamente.
Despierto un rato después al escucharlo vestirse, con el tintineo familiar de sus pesadas botas. Sé lo que sucederá ahora, y se siente como un peso en mi estómago.
Aunque yo no quiera que vaya, aunque me aterre que haga que lo maten, mi Naruto va a abordar la barcaza de ese lord malvado para robarle, como si no fuera gran cosa. Esta podría ser la última vez que esté con él, y eso hace que se me forme un nudo en la garganta.
Lo escucho dar un paso y entonces me aparta el cabello de la frente.
—Duerme, cielo. No te necesitarán en el puente por unas horas.
¿Dormir? ¿Mientras él corre peligro? Ni hablar. Todos los nervios en mi sistema me gritan para que le suplique que se quede conmigo. Para que le diga que la venganza no me importa. Que cualquier otra persona a la que haya secuestrado Lord Imbécil está por su cuenta. Necesito que se quede conmigo, porque si lo pierdo, no sé cómo haré para seguir. No quiero que se vaya.
Aparto la manta, adoptando una pose que espero sea sexy.
—¿Puedo convencerte de que te quedes?
Naruto gruñe, y entonces me besa la frente.
—Desearía poder quedarme, amor.
—No es verdad —le digo en voz baja. —Quieres vengarte. Quieres pelear. ¿Y si te digo que eso a mí no me importa? ¿Qué tenerte conmigo me importa más que cobrármelas de ese tipo que ordenó que me cegaran?
—No puedo dejar las cosas así, Hinata —me dice. —No me lo pidas.
—¿Aunque cambie todo entre nosotros? Si regresas… —por favor, Dios, que regrese con bien. —No sé si pueda sentirme igual sabiendo que no respetas mis deseos —es un golpe bajo, lo sé, pero él tiene que saber cómo me siento. Tiene que saber que no quiero que lo haga. —Si quieres golpear algo más de lo que me quieres a mí, entonces ve.
Hay una pausa larga.
—No es así, Hinata.
—¿No? —me siento tan derrotada, tan triste. Debería estarlo besando y disfrutando estos últimos momentos con él, y en lugar de esto me estoy enfadando otra vez.
El intercomunicador se enciende.
—¿Vienes? —pregunta Sasuke. —La cápsula está lista.
—Ya voy.
Me cubro con la manta y me acuesto.
— Hinata —dice él.
—Vete —le digo en voz queda. —No hay nada más que decir.
—¿De verdad?
Bueno, tiene razón. Queda algo por decir.
—Creí que me amabas, pero quizás amas más una pelea.
—No se trata de eso.
—¿Acaso no?
Él suspira, y cuando la puerta suena, sé que se marchó.
Me siento vacía, y sola.
Continuará...
