Miraculous Ladybug pertenece a Thomas Astruc, Zag Animation, Disney y TF1, hago esto sin fin de lucro.
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Las aventuras de Chat Noir y Red Queen
Por Mimi chan
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28
Luces apagadas – Oblivio
Hasta ese día Adrien no había descubierto cual era su peor miedo. Había supuesto que perder sus poderes sería lo más terrible que le podía pasar, tenía pesadillas con eso a menudo. La libertad y poder de Chat Noir era increíble y sentía que si algún día lo perdía eso sería como perder un brazo e iría por la vida con un síndrome de miembro fantasma, prisionero en las cuatro paredes de su casa y deseando escapar hasta que se volviera una obsesión.
Pero ahora que veía los ojos vacios de emoción de Marinette encontró un miedo, si no más grande, quizá más profundo.
— Ma… Marinette… - Chat notó como su voz temblaba.
— ¿Quién es Marinette? – preguntó la heroína de rojo encogiéndose en una orilla del pequeño cubículo nerviosa - ¿Quién eres tú? ¿Vamos a una fiesta de disfraces?
Marinette… no lo recordaba.
No recordaba la primera vez que se habían visto, no recordaba las risas en el aula de clases, no recordaba las veces que la había rescatado, o cuando había tenido el valor de ayudarlo y salvarlo a él, no recordaba las noches en su habitación con café y croissants haciendo tareas escolares, no recordaba estar en lo alto de aquel edificio y besarlo como Multimouse.
Todo se había ido. Todo vivía solo en su memoria. Ya no compartían nada.
Perdido en esos pensamientos aterradores, ambos héroes perdieron su transformación, los kwamis cayeron al piso exhaustos. Tikki tampoco podía recordar quién era o porque estaba allí tan hambrienta, Plagg se apresuró a ofrecerle un poco de queso que el otro kwami no quiso aceptar asustado, refugiándose en el hombro de Marinette que se veía igual de aterrada.
— Terroncito de azúcar… – la voz de Plagg sonaba casi rota – ¿Qué es lo que ha pasado? – Aferró con sus pequeñas manos la orilla de una de las mangas de Adrien y tiro desesperado, exigiendo una explicación - ¿Por qué mi Tikki no me reconoce? uno no olvida diez mil años así nada más.
— Un akuma llamado Oblivio nos atacó – Adrian alcanzo a Plagg y lo acunó en sus manos, entendía exactamente lo que estaba sintiendo - alcanzó a Ladybug con sus poderes, por eso…
Pero antes de poder explicar nada más, unos fuertes golpes empezaron a empujar el techo del elevador donde estaban atrapados hacia abajo, con la ayuda de Plagg apenas pudieron escapar.
Aun sin saber bien que pasaba o quién era él, Marinette mansamente había tomado la mano del chico y lo había seguido. Adrien trató de explicarle a ella y a Tikki lo que pasaba y quienes eran ellas. Con incredulidad Marinette escuchó y ante la presencia de la pequeña criatura que iba aferrada a su brazo y la sombra fantasmal que los perseguía aceptó su palabra.
Tuvieron que escapar de Oblivio por un tenso y largo rato, pero lograron despistarlo. Marinette tuvo tiempo para descubrir como desbloquear sus teléfonos y pudo llamar a su madre y decirle que estaba a salvo. Su madre no sabía que ella era la heroína Ladybug. Marinette miro en su teléfono tratando de descubrir más pistas de su identidad de heroína, sus contactos, sus aplicaciones, y su galería. En su galería fue donde encontró las mejores pistas.
— Y tú ¿Quién eres? – giró a ver al chico de ojos verdes que aun parecía como si estuviera enfermo a un lado de ella.
— Yo soy…
— ¿Eres mi novio? – Preguntó Marinette con las mejillas rojas. Adrien pudo ver como un sonrojo enorme resbaló desde sus mejillas hasta su cuello, haciendo resaltar las pequeñas pecas sobre su clavícula rojo cereza. Juró que podía sentir sus manos poniéndose calientes – digo… peleamos juntos y creo que… – la chica le mostró su celular. Una foto de Chat Noir, rodeando su espalda y poniendo un beso en su mejilla mientras Marinette sonreía a la cámara estaba allí, Adrien podía recordar la noche que habían estado jugando con su cámara tomándose selfies. Marinette había jurado que las borraría todas porque era peligroso tener esas fotos allí y alguien más entraba a su teléfono, aparentemente no había borrado todas – no creo que me tomara esta foto así contigo, si solo fuéramos compañeros.
— Yo te amo.
Marinette abrió los ojos enormes y Adrien se preguntó de dónde había tomado el valor para decirle eso. Con el antifaz de Chat Noir lo había intentado decenas de veces, pero siempre sentía que un agujero se abriría bajo sus pies y se lo tragaría y no lograba que las tres palabras juntas dejaran su boca. Y justo ahora, solo como Adrien Agreste lo había soltado, quizá en el momento menos adecuado.
— Yo… lo… lo siento – dijo Adrien nervioso, de verdad ahora que ella no tenía idea de quién era él y todo lo que significaba en su vida, justo en ese momento se lo decía, sin duda era un genio.
— ¿Sientes… amarme? – Marinette, preguntó deprimida.
— ¡No! – Adrien se levantó de su lugar casi de un brinco y se puso delante de Marinette para verla a directo a los ojos - Yo… jamás me arrepentiría de eso, es solo que creo que no es el mejor momento para decirlo.
— ¿No?
— Me habría gustado que… hubiera rosas, con las luces apagadas para tener solo velas encendidas – "y que tú me recuerdes desde luego" – solo… me habría gustado que fuera romántico, realmente especial.
Adrien se sentía como un tonto diciéndole estas cosas a una chica que no sabía quién era él. Pero Marinette como siempre solía hacerlo, lo sorprendió. Tomó una de sus manos y enlazó sus dedos con los suyos.
— Por lo que me has dicho – su expresión aun era alerta pero ya no asustada, más bien curiosa, sorprendida - cuando acabemos con ese akuma es probable que me olvide de todo esto, así que será como si nunca me lo hubieras dicho.
— Creo que esa opción tampoco me gusta.
Marinette soltó una risita que calentó su corazón. Por un momento Adrien mismo había olvidado que esta era Marinette y Ladybug, su miedo había hecho que dudara de la chica de buen corazón que nunca dejaba que el miedo la controlara, la chica que siempre parecía tener una idea ingeniosa para resolver un problema, siempre llena de bien humor, la chica valiente que se citaba con un súper héroe. Podía no tener memoria pero sus dedos unidos le indicaban que eso no cambiaba lo que ella era en el fondo.
— Quizá no te recuerde, Adrien – dijo mientras dio un paso hacia él para estar más cerca, estar cerca de este chico la hacía tener una sensación de seguridad, de confianza y de dulzura que, esta sensación no podía ser otra cosa – pero creo que… creo que también te amo.
El corazón de Adrien latía tan fuerte que parecía que había viajado hasta sus oídos casi podía jurar que la propia Marinette debía estarlo escuchando.
— No lo había dicho tampoco ¿verdad? – Preguntó la chica al ver como los ojos de Adrien se ponían cristalinos y sus mejillas rojas.
— No, no lo habías hecho – y que se lo dijera a Adrien y no a Chat Noir era como un sueño.
— En ese caso cuando todo esto acabe, pregúntamelo de nuevo y te prometo que seguiré sintiendo lo mismo – Marinette acunó su mejilla con una de sus manos – porque no necesito mi memoria para saber que te amo, Adrien.
Adrien tenía tantas cosas que deseó decirle, había pasado en menos de una hora a una tristeza absoluta a ser la persona más afortunada del mundo. Esta chica maravillosa lo amaba, a él, y estaba feliz porque él la amara también, casi no lo podía creer.
— Pero para que se momento llegue debemos ir al techo y acabar con ese akuma – la responsable Ladybug hizo su aparición de nuevo.
— En ese caso, deja que este gato se ponga sus garras y tú deberías ponerte tus puntos – se sentía tan feliz que se sentía capaz de vencer a diez akumas en ese momento.
— Juntos, seremos imparables.
[…]
Y sí, juntos habían detenido a Oblivio que resultó ser un rostro, más bien un par de rostros muy familiares que habían obtenido una exclusiva de infarto. Antes de liberar el poder del miraculous para que todos recuperaran su memoria, ambos se habían permitido la libertad de darse un beso de despedida a una aventura que debía ser inolvidable, pero que se había borrado de la memoria de Ladybug enseguida.
Todos en el autobús de regreso le habían dado las condolencias a la chica de coletas, era una especie de secreto a voces que Marinette estaba enamorada de Chat Noir, ella solo había mirado a todo mundo incomoda y dejado claro que estaba bien, que siempre había sido algo platónico y que estaba feliz si Chat Noir estaba feliz.
Pero nadie se había apiadado de Adrien cuando se sentó a un lado de Marinette y buscó en sus ojos el mismo sentimiento que había visto antes, un segundo antes de darse un beso que solo de recordarlo sentía que le faltaba el aire. La mirada de devoción, confianza y anhelo que había hecho sus ojos brillar como el mar de primavera, no había nada de eso para Adrien.
— Me amaba Plagg, a mí, a Adrien ¡Y lo olvido! – Adrien golpeo su escritorio con su cabeza. No dolió siquiera, nada podía realmente dolerle sobre el desasosiego en su corazón.
— Puedes al menos darme algo de queso antes de empezar la diatriba de amante desesperado – pidió Plagg que tampoco había tenido el mejor de los días cuando su cubito de azúcar lo había tratado como a un extraño.
— No, no estoy desesperado – Adrien se puso de nuevo derecho y vio la pantalla de su computadora, el ladyblog tenía en su portada la foto de ambos héroes dándose un tierno beso, la sola visión de eso le calentó el corazón - si me amó en ese momento, se que puede volver a hacerlo o descubrir que en realidad me ama.
— ¡Queso! – se lamento el kwami flotando a algún lugar donde no tuviera que escuchar más a su portador.
"En ese caso cuando todo esto acabe, pregúntamelo de nuevo y te prometo que seguiré sintiendo lo mismo, porque no necesito mi memoria para saber que te amo, Adrien." Había dicho Marinette con la expresión más dulce y enamorada del mundo ¡Lo había prometido! y Adrien tenía fe en que esa era la verdad, y cuando el momento adecuado llegara, sin duda le haría cumplir esa promesa.
Fin 28
12 de agosto de 2020
12:29 a.m.
Nota de autora: Así como fue complicado Kitten Noir, yo solo sabía desde un principio que luces apagadas resbalaría como mantequilla.
Sé que estoy haciendo una pequeña trampa porque si se han fijado solo he adaptado los capítulos de la primera y segunda temporada, pero es que Oblivio es mi capitulo favorito, me hace sonrojarme cada vez que lo veo así que solo tenía que usarlo.
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Tata
Mimi chan
