26.
-Vaya, luces bastante desmejorado para haber estado viajando y viviendo tu sueño -dijo Mimi observándome detalladamennte mientras fruncía sus labios de modo reprobatorio.
-La vida de rockstar - dijo Taichi, llegando justo detrás de mí.
-Recuérdame por qué viniste conmigo, y en especial porqué insististe en que la reunión fuera en casa de Mimi – bufé fingiendo molestarme.
-Tonto – dijo la anfitriona con una sonrisa divertida, al tiempo que se hacía a un lado para permitirnos el ingreso al inmenso hall de la mansión de sus padres.
Mimi me saludó con uno de sus efusivos abrazos y luego de hacer pasar a Taichi se apresuró a dirigirse a la cocina, porque se escuchaba a alguna de sus ayudantes llamándola.
-Oh, si. No te molestes en saludarme a mí ¿verdad? Todo sea por saludar a tu amigo famoso… - dijo Yagami burlonamente al notar que Tachikawa lo ignoraba por completo. La chica se detuvo ante la puerta de la cocina y lo observó con un divertido gesto.
-No soy la persona indicada para que sientas celos… te he soportado todos estos meses casi a diario por culpa de tu pésimo inglés, no hagas de cuenta que ahora te intereso. Ocúpate de celar a tu hermanita, que ha llegado primero con su propio rubio.
Me reí ante la amplia variedad de expresiones faciales de mi mejor amigo luego de haber escuchado las palabras de Mimi.
Lo seguí tranquilamente -él se me adelantó con rapidez- mientras observaba el lugar, con las manos en mis bolsillos. Sonreí al escuchar los audibles carraspeos de Taichi desde la otra habitación, probablemente habiendo encontrado a nuestros hermanos en alguna actitud cariñosa. No cambiaría jamás.
Ingresé al comedor y allí me encontré con Koushiro, Takeru e Hikari.
Izumi se levantó rápidamente y me saludó con una amable inclinación. A Takeru y su novia ya los había visto.
-¿Qué tal el desafío? - preguntó Koushiro.
Le relaté a grandes rasgos los hechos más relevantes de la gira y él no se perdía palabra. Ya pensaba en enseñarles a todos las fotografías que tenía de la gira.
-¿Supiste lo de los Wolves? – me interrumpió Mimi ingresando ruidosamennte en la habitación, captando la atención de Yagami de inmediato porque llevaba algunos bocadillos.
-¿Qué pasó? – mi hermano preguntó bastante interesado pero a mi no me despertó curiosidad alguna, Wolves ya era una etapa cerrada para mí, demasiado dolorosa por momentos.
-Echaron a Ichiro. ¿Puedes creerlo?
-¿Ichiro? – no puedo decir que no me haya sorprendido, a pesar de que en muchas ocasiones dudaba de su personalidad y que no entendía esa devoción hacia Hiroki, no siempre había sido un mal tipo, y sabía que había sido absorvido y cegado por su fama, pero de todos modos le guardaba algo de respeto.
-Si. Al parecer fueron diferencias artísticas, ese fue el comunicado de prensa de la banda, pero supongo que ya conocemos al culpable. – Mimi dijo esto con total tranquilidad. Me alegraba mucho que así fuera, Taichi y Takeru tenían razón al hablar de su mejoría.
-Quizás ya no le servía más – me encogí de hombros, tampoco me interesaba mucho retomar contacto con él, podía haber sido bastante manipulado por Fuji, pero ciertamente él no había sido lento para elegir en qué bando del conflicto estar.
Se escuchó el timbre y Mimi salió hacia la puerta principal a corroborar a través del visor quién era el recién llegado.
Me ubiqué en la mesa entre Koushiro y Taichi mientras que Takeru, sentado justo frente a mí, hacía gigantescos esfuerzos para esquivar la mirada de mi mejor amigo.
-¿Dónde está Sora? -preguntó finalmente para disimular sus nervios y desviar la atención de Taichi hacia mí.
-Haciendo un par de horas extras en la oficina. Llegará más tarde.
-Casi no la he visto. -suspiró ruidosamente -Se ha pasado todo el tiempo en proyectos o trabajando para la amiga de mamá. Qué suerte que has vuelto, espero que eso la ayude a distraerse.
-¿Tan poco la has visto? – pregunté intrigado.
-Todos – agregó Mimi, apareciendo de pronto en la habitación y seguida de cerca por Jyou – casi no la hemos visto, a lo sumo Taichi o Hikari que son sus vecinos.
-Pffff no lo creas – bufaron los hermanos Yagami al unísono.
-La he cruzado alguna mañana cuando salgo hacia el instituto. Pero siempre vuelve muy tarde, así que Taichi la ha visto incluso menos.
De acuerdo, ahora comencé a preocuparme. Aquello era completamente diferente a lo normal. Sora siempre priorizaba sus amistades, era demasiado extraño. Durante el día anterior no había querido sacar el tema con ella, había ido a clases en la universidad y al volver habíamos pasado una hermosa tarde, recuperando el tiempo en varios aspectos. Apenas habíamos logrado una conversación cotidiana, aún no terminábamos de conversar sobre los cinco meses en los que había estado fuera.
Lo hablaría en cuanto pudiera.
No tardó en aparecer. Llegó con su característica sonrisa y un cansancio bastante visible, porque a pesar de no haber ido a la universidad aquel día, sí había trabajado algunas horas. Su excusa era poder liberarse algunas tardes porque estaba con un proyecto importante de fin de año.
Recordé mis intenciones de llevarme a mi padre unos días fuera de la ciudad y consideré la misma opción para lograr que ella se desconectara de su estrés.
Nos saludó a cada uno afectuosamente y se ubicó junto a la anfitriona. Se la veía cansada y aliviada a la vez.
-Te has dignado a aparecer – atacó Taichi sin piedad, detecté su tono dolido y la manera en la que ni siquiera se molestó en disimularlo.
-Cállate – contra todos los pronósticos ella sonrió – si es que has estado tan ocupado como yo.
-No te he visto y ha sido por los locos horarios que tienes.
Todos estábamos en un silencio espectral mientras ellos hablaban, especialmente sorprendidos por el reclamo de Yagami, aquello no era propio de él. Me pregunté si sería prudente intervenir, nadie parecía respirar siquiera.
-¿Vas a arruinar nuestra cena de hoy? Aquí estoy. No he tenido tiempo por estar muy enfocada en destacarme en la universidad, te he hablado de lo competitiva que es, y además tengo un trabajo que me permitirá aprender y crecer aún más.
-Te has vuelto ambiciosa.
-No recuerdo que me hayas escrito algo en estos meses, ni para invitarme un helado, una caminata y tampoco para hacer este tipo de reclamos. ¿Tienes que arruinarlo hoy y aquí?
Sora se levantó furiosa y se alejó.
De acuerdo, quizás era el momento de intervenir. Me levanté y me dirigí hacia la puerta por la que ella se había marchado mientras escuchaba cómo Hikari y Mimi reprendían severamente a Taichi.
No podía opinar al respecto porque ciertamente no había estado allí durante varios meses, pero el hecho de que mi mejor amigo hubiera hecho su reclamo en esa cena debía deberse a que no podía guardarse las cosas cuando le molestaban, mucho menos si eran asuntos referidos a su adorada mejor amiga. Debía estar sufriéndolo bastante.
Encontré a Sora sentada en el borde de la fuente del patio, observando absorta el agua.
-Sora.
Ella se giró hacia mí y vi que forzaba una sonrisa. Estaba triste.
Tomé asiento a su lado y rodeé sus hombros con uno de mis brazos. Ella se dejó hacer y apoyó la nuca en mi hombro, con los ojos cerrados dejó caer su cabeza hacia un costado, quedando su frente apoyada en mi mejilla.
-Taichi tiene razón – dijo.
-Háblame de eso.
La oí suspirar.
-Sabía que iba a ser difícil estar estos meses sin ti. Sabía que te iba a extrañar horrores. -hizo una pausa de algunos cuantos segundos antes de proseguir – pero no sabía que ellos iban a ponerse tan pesados con este asunto. Cada vez que los veía me miraban todo el tiempo como si yo fuera una florecilla delicada, como si fuera a quebrarme sola, como si fuera débil. De pronto sus mensajes a toda hora se volvieron molestos, como si yo estuviera doliendo a alguien que se ha ido para siempre. A su vez, no sabes lo difícil que es destacarse en la clase, todos son sumamente creativos, los profesores exigen demasiado y solo los mejores tendrán buenas oportunidades al graduarse. Matarme estudiando y buscando ideas innovadoras me come el cerebro. Con este empleo de medio tiempo comienzo a tratar con contactos importantes, mis diseños aparecen en alguna tonta nota para alguna revista, pero todo me sirve. He canalizado toda mi tristeza en ello, ¿por qué les es tan difícil entenderlo? No quiero que me traten como una chiquilla patética y débil.
-Se preocupan, como tú lo has hecho siempre con ellos.
-Espero no ser tan irritante como ellos cuando les doy mi apoyo.
-Claro que no. Tú eres única.
Ella se rió un poco y se alejó lentamente, incorporándose.
-Estoy harta de todo. Estoy frustrada.
-Estuve preocupado cuando nos encontramos -admití mientras ella entrecerraba sus ojos -no me mires así. Estás muy delgada y admito que comparto la visión que tiene Taichi de tu universidad, explotadora. Y cruel.
-¿Otro que se suma a la lista de disconformes? ¿De verdad?
-No lo tomes a mal.
-De veras que no lo haré, ahora me será más difícil estar centrada con mis estudios como antes. -se puso de pie frente a mí, con los brazos cruzados sobre el pecho.
-¿Por qué necesitas ser tan reconocida por los profesores?
-¿Es en serio? ¿Tú? Creí que lo entenderías más que nadie. Soy tan ambiciosa como tú. Y quiero llegar lejos, así como lo estás haciendo tú.
-Para eso necesitamos estar bien contenidos por nuestros amigos.
-¿Estás seguro de que tu nombre es Yamato Ishida? ¿Dónde dejaron a mi amargado novio y por qué me lo han cambiado por este tipo tan sentimental? – dijo burlona.
Me reí y la atraje hacia mí mientras me ponía de pie.
-Ese es tu problema, quieres contener a todo el mundo pero no permites que los demás te contengan a ti. Al final eres tan fría como yo.
-Golpe bajo -murmuró con una media sonrisa -Entiendo el enojo de Taichi.
-Yo no diría que esté realmente enojado contigo, sino con la forma en la que llevaste la situación, podrías haber sido sincera con él y plantearle que no necesitabas tanta atención de ellos. Además, estás hablando de Yagami, con invitarlo a cenar un día dará el asunto por zanjado y ya será el mismo de siempre. Anda, vamos adentro, hace frío y tienes que comer algo, flacucha.
Ella se rió y me siguió en silencio hasta que nos acercamos a la sala del comedor. Antes de traspasar el umbral de la puerta me detuvo y me hizo girarme.
Me observó con su mirada encendida y me dio un beso suave, rodeando mi cuello con sus brazos. Nuestras miradas volvieron a encontrarse, mi frente apoyada en la suya.
-A veces yo soy fría como tú, pero otras veces tú eres tan cálido como yo.
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Esa misma noche dejé que Taichi y Sora tuvieran su charla privada.
Pocas semanas después llevé un par de días fuera de la ciudad a mi padre y cuando Sora pasó exitosamente su muestra final del curso, hice exactamente lo mismo.
Se lo había ganado.
Me mantuve ocupado con mis amigos, no se cansaban de que les enseñara fotos de la gira y les hacía ilusión escuchar alguna de las nuevas canciones grabadas durante el viaje, registros caseros y de baja calidad, pero que lograron dejarlos encantados con el adelanto exclusivo que les dediqué.
Y sobre el disco…
Comenzó la época de ensayos para terminar de ajustar los detalles musicales de cada canción, los cambios tonales, las letras que eran más profundas y la música que comenzaba a tomar tintes un poco más trascendentales.
Knife Of Day siempre se movía con autonomía y evolucionaba, y con las experiencias y aprendizajes de la gira, nos encontramos con versiones más maduras de nosotros mismos.
El mensaje que queríamos transmitir había sufrido una metamorfosis, nos encontramos hablando de debilidades, de valor y de amor.
Mi voz se abrió paso de otra forma en nuestro nuevo disco.
Y el mensaje que tanto nos esmeramos en formular, trascendió nuevas fronteras.
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Si llegaste hasta aquí, gracias por leer, gracias por tu tiempo.
Ya estoy trabajando en la segunda parte.
