Capítulo 27.

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Abrió muy lentamente sus orbes esmeraldas ante el intenso resplandor blanco que, al menos por escasos segundos, lo dejó cegaba. El pelirosa se incorporó lentamente, sintiendo en sus muslos y manos una corriente de aguas tranquilas. Una vez que su visión se adaptó al lugar, notó la maravilla del mismo. No era blanco, simplemente estaba rodeado por nubes que en la lejanía parecían chocar y unirse con las cálidas aguas.

Aunque sonaba extraño, los minutos que pasó ahí admirando el paisaje, lo hicieron notar que poco a poco se tornaba de un naranja que le daba una sensación cálida, lo asoció inmediatamente al calor de la mujer que amaba. La mujer que amaba…inmediatamente al pensar en Arianna su mente pareció encender el interruptor de los recuerdos sobre la pelea en el infierno. Para él fue un poco borroso, pero no por eso confuso. Al tocar el suelo, mientras se desangraba observó cómo el maestro se llevaba a su querido demonio y desaparecían en cuestión de segundos, también logró ver cómo el cuerpo de la aspirante era cubierto de una luz blanca en cuanto los ángeles se acercaron a ella.

Si no se equivocaba, también lo habían sacado a él y a los padres de la morena de aquel lugar tan despiadado. Luego de eso, una sensación de paz lo invadió poniéndolo a dormir hasta los escasos instantes en que recobró la conciencia.

¿Dónde estaba? ¿Qué lugar era este tan bello? ¿Los campos elíseos? No veía al dios Zeus por ningún lado.

Siguió inspeccionando el lugar, y aunque en principio parecía un desierto acuático, notó como muy a lo lejos un árbol se asomaba como el único habitante. Con paso apresurado se dirigió hacia la frondosa sombra que se proyectaba con la esperanza de al menos encontrar una manera de orientarse.

Cuando llegó una mujer estaba sentada tranquilamente esperándolo. No le sorprendió para nada que la albina estuviera ahí, pero entonces eso solo significaba que ellos realmente murieron y no tendrían oportunidad de volver jamás.

-Tardaste – la voz de ella se escuchaba tan tranquila – por lo visto te entretuviste un rato.

-No lograba ubicarme. No conozco este lugar.

-Yo tampoco lo conozco, al igual que tú solo desperté aquí.

-¿Tienes alguna idea de qué es este lugar? – estaba curioso, pero su razón principal era confirmar si su teoría era acertada.

-Tengo una ligera sospecha. El purgatorio.

-¿El purgatorio? – dijo el lemuriano, debía ser algo de la creencia de ella eso era seguro.

-El purgatorio es un lugar al cual llegan las almas una vez que mueren. Aquí, se decide si se asciende al cielo, al infierno o simplemente vagas como un alma perdida, también lo llaman almas en pena. Según estudié, un hombre llamado Santo Tomás de Aquino, dijo en su doctrina que, el quedarse aquí, dependía del libre albedrío.

-¿Y eso qué es? – definitivamente comprender esto era trabajo de Camus.

-Bueno, según Santo Tomás, cuando Dios creó al ser humano en la tierra, les dio el libre albedrío para que decidieran actuar a voluntad, siguiendo sus mandatos o no. Al morir, en el purgatorio se les daba una última oportunidad para decidir, si te arrepientes de tus pecados y te conviertes subirás al reino de los cielos, si no lo haces, vas al infierno y si aún no lo decides, vagas por este lugar por la eternidad.

-Sabes yo…no sé qué hago aquí si no comparto tu creencia…

-Miguel te trajo – el ángel protector, pensó Mu de inmediato – a diferencia de lo que comúnmente se piensa, lo que realmente cuenta aquí, aparte de creer en Dios, son tus actos, y tú has sido una persona maravillosa Mu.

Vaya, qué creencia tan curiosa. Debía admitir que tal como lo planteaba la albina era muy atrapante.

-Señorita…¿será que podremos salir de aquí? – al finalizar su pregunta la risa cantarina de ella lo obligó a mirarla, ¿qué era tan gracioso?

-Estamos muertos Mu, al mundo humano no podríamos volver y lo sabes.

-Entonces eso fue todo. No podré volver a ver a Arianna y tú tampoco verás a Camus.- la sonrisa de Danna se borró de inmediato- ¿Sabes que quería decirle? "Te amo". También quería que sonriera, que cantara con su voz melodiosa…Me hubiera gustado escucharla una vez más – Colocó uno de sus brazos por encima de su rostro, ocultando sus ojos en un vano intento por esconder las lágrimas que lo delataban. Danna solo lo miraba con ternura y comprensión – Me hubiera gustado pasar más tiempo juntos. Ella fue como…

-Un amor a primera vista – la albina finalizó el monólogo del muchacho con la mirada perdida. Claro que comprendía su sentir, ella estaba exactamente igual, pero con la diferencia de que, sentía el arrepentimiento de no haber hecho caso a sus sentimientos cuando los descubrió. Camus era un hombre extraordinariamente fuerte, era seguro que la maldición no lo alcanzaría y de ser así, le daría una paliza y le miraría de manera altanera como siempre hacía cada vez que tenía razón.

En el bello ocaso de tonos naranjas bajo la cálida sombra del árbol, dos seres permanecían en silencio reflexionando sobre lo que pudo ser, pero que ahora, era un anhelo lejano.

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En el santuario las cosas no habían mejorado mucho. Podría pensarse que, ellos al estar acostumbrados a perder camaradas, se recuperarían fácilmente, pero no. El pequeño Kiki – ahora al cuidado del buen Aldebarán – dejó de sonreír y de ser el pequeño terremoto del santuario, un cambio que sin duda notaron todos. Lo único que lo animaba un poco, era visitar a la cantante que simplemente lo miraba con la culpa reflejada en sus ojos. El pelirrojo recordó que le pidió perdón mientras lo abrazaba fuertemente y lloraba en silencio lo cual lo hizo darse cuenta de inmediato que a la señorita también le afectó muchísimo la muerte del maestro Mu, pero era obvio, ellos se querían. Shura le explicó que eso se debía a que fueron novios y que los novios se querían muchísimo.

Arianna se había sumido en una depresión que a Dohko cada vez lo preocupaba más. Ella no comía alimentos humanos y a una semana de la muerte de sus seres queridos no había ingerido ni un vaso con agua. Pasaba las horas en una habitación que él acondicionó para ella en libra con la mirada perdida en la ventana, era como si ella tuviera la esperanza de que el carnerito entrara por ahí.

Camus por su parte había vuelto a sus labores como caballero después de la escena de desahogo que tuvo, sin embargo, su presencia era terriblemente aterradora, más fría si eso era posible. No cruzaba palabra con sus compañeros a excepción de cuando era estrictamente necesario, incluso Milo y él se habían distanciado, aunque el de escorpio decía que por el momento el francés solo necesitaba espacio.

Así se volvió la vida en el Santuario de Athena que, cada día, parecía marchitarse un poco más.

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En la casa de leo se estaba gestando una reunión entre los dorados muy seria. Ante los acontecimientos todos querían tratar de ayudar lo mejor posible a sus amigos y pensaban que hacer algo que les gustara y les ayudara a aceptar la pérdida sería un buen detalle.

-¿Alguien tiene una idea?- preguntó Kanon.

-Yo opino que vayamos al cielo y los traigamos de vuelta. Podemos patear traseros celestiales. – Máscara sonreía triunfante.

-Descartado – respondió inmediatamente Shion – Máscara no podemos andar por ahí irrumpiendo en espacios y crear guerras innecesarias.

-Además estoy seguro que ni Arianna ni Camus estarían de acuerdo con eso – finalizó Dohko.

-Tengo conocimiento de que en la religión católica suelen hacer ceremonias para despedir a los seres queridos que fallecen. – Comentó Shaka.

-¡Sí eso! Podríamos hacerles una para que ambos honren la memoria de Mu y la aspirante – comentó alegre el gigante de la segunda casa.

-Sería una ceremonia para tres. – habló Milo llamando la atención de todos – Sonará ilógico, pero, Camus mencionó un niño que debía nacer, estoy seguro que eso le estará pesando también.

Ante las palabras de Milo nadie se atrevió a mencionar nada. Pérdidas eran pérdidas no importaba en qué forma se manifestara.

-Podríamos hacer la ceremonia mañana al atardecer. ¿Qué necesitamos Shaka?- preguntó Airoria.

-Pues…no estoy muy familiarizado, pero supongo que un sacerdote de su religión y flores. También usan ataúdes, pero no están sus cuerpos así que no tiene sentido.

Luego de la reunión todos se pusieron en marcha. Como sería una ceremonia privada, habían elegido preparar un viejo salón de música que se encontraba al costado derecho del templo patriarcal. Aunque era antiguo, tenía una gran vista al horizonte, se podía ver el mar colindante incluso. Decidieron mantenerlo oculto para que fuese una sorpresa y se dividieron en tres grupos: el de decoración y limpieza, el grupo que debía ir por las flores, y, por último, el grupo que debía buscar al sacerdote.

Para los dos primeros fue un éxito, nada del otro mundo y, para sorpresa de Shion y Dohko, los muchachos se habían comportado como personas normales y no incendiaron el salón. Sin embargo, para el tercer grupo todo se vino abajo. A pesar de encontrar al sacerdote de Rodorio – lo cuál por cierto fue una labor algo dura ya que visitaron varios templos, pero eran de creencias distintas – este les explicó que por motivo de otras celebraciones no podría ayudarlos.

Pero, una vez que le explicaron la situación, el hombre de avanzada edad, se compadeció y de manera amable les dio un papel con las indicaciones necesarias para realizar la ceremonia. Les había dejado muy en claro que, no sería lo mismo, pero al ser una situación inesperada sería flexible y les daba su bendición.

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Ya había perdido la noción del tiempo en el tal purgatorio, luego de terminar de hablar simplemente se quedaron callados uno al lado del otro. Danna empezó a tararear una canción que lo tranquilizó un poco, ella tenía una voz tan bonita como la de Arianna.

-Sé que ya lo dije, pero…¿de verdad no hay una forma de volver? – Danna lo miró con desilusión – se lo pregunto a ellos.

Ante sus palabras Danna miró detrás suyo sorprendiéndose al encontrar a Miguel y Rafel en silencio, ¿qué hacían ahí nuevamente?

-No, no la hay. – respondió Rafel secamente – Pero…se hará una excepción en virtud de que, ante la situación actual es voluntad del Todopoderoso que el niño venga al mundo y herede nuestra presencia.

Mu se levantó rápidamente con renovadas fuerzas y esperanzas…¡había una posibilidad! Observó a la albina que se encontraba mirándolos confusa. Tenía miedo, qué sucedería si por alguna razón el niño no nacía, ni siquiera había un padre y ella no podría cargar con la responsabilidad de criar un niño sola. Mu la miró comprendiendo al menos un poco su sentir, cuando a él le encargaron el cuido de Kiki era apenas un jovencito de escasos 15 años. Sentía que la responsabilidad de cuidar a un bebé era demasiada, él no sabía nada de la vida en ese entonces.

Tuvo toda la ayuda del patriarca al principio, pero pronto se encontró nuevamente solo. Luego de uno que otro incidente, aprendió la lección más valiosa de su vida, la responsabilidad de proteger a un ser que dependía absolutamente de ti, era enorme no lo negaba, pero cada momento que vivió y que ha vivido del crecimiento de su alumno era sagrado para él. Y por lo que escuchó en el infierno, Camus dijo que ese niño sería su hijo, y él era una persona fantástica. No estaba seguro de cómo sería exactamente ya que, no tuvo las mejores experiencias con sus discípulos, pero por el cambio de actitud que demostró cuando la conoció, estaba totalmente seguro de que no la dejaría sola.

-No te preocupes – le dijo mientras la tomaba por su hombro izquierdo – al principio es aterrador, pero después es fantástico. Sin embargo, no te presiones, el niño llegará cuando deba llegar, no te obligues a ti misma si aún no te sientes preparada. Estoy seguro de que no lo enfrentarás sola y es por eso que debemos intentar volver.

Ahora era él quien sonreía de manera angelical haciéndola sentir más tranquila y con sus dudas despejadas.

-Sí. Intentémoslo.

-Hay una condición para que puedan regresar – habló finalmente Miguel.

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"Antiguo salón de música al atardecer. Vestir de blanco".

Camus miraba sin expresión la carta que el aprendiz de Mu le llevó. Ahora qué estaban tramando sus compañeros, no estaba de humor para absolutamente nada. Ha sido una semana difícil para él, por qué diablos no entendían que quería estar solo…La ausencia de Danna se lo estaba comiendo lentamente, a pesar de que pudo incorporarse y sentirse "mejor" – entiéndase volver a sus labores como caballero – cada noche miraba al techo de su habitación sin poder sacarse a la albina de su mente. Recordó la última vez que estuvieron juntos de una manera más íntima. Sabía que se arrepentiría de no haberla hecho suya en ese momento, pero simplemente no pudo, así no era como quería que fuesen las cosas.

No sabía si fue una consecuencia del fallecimiento, de la culpa o de…en fin, se sentía tan mal que ya no sabía a qué achacar su estado emocional, el punto es que, adoptó la costumbre de orar como ella le había enseñado. Una que otra vez, lo hizo junto a la hija del maestro, pero preferiría hacerlo a su manera. Ella le contó que la oración servía para muchas cosas: entre ellas ayudar a las personas, protegerlas e incluso al morir, era una forma de velar por el alma del fallecido. Por eso prefería estar en la intimidad de su habitación, que ir a hacer sabrá athena qué con sus compañeros.

Pero muy, muy a su pesar, cuando optó por no ir, su excelencia lo llegó a traer vestido con una túnica blanca. Al final fue arrastrado contra su voluntad.

Arianna miraba a Dohko con aburrimiento. Ella no estaba para fiestas en esos momentos, qué cabeza dura que eran. El dorado de libra le insistió todo el día en que lo acompañara al dichoso evento…" menuda estupidez, como si hubiera algo que celebrar" , fue su pensamiento inmediato.

Sin embargo, al ver que su padre no la dejaría en paz decidió aceptar de una bendita vez. Quizá sería la última vez que compartía con él, después de todo, había decidido alejarse definitivamente del santuario que le traía dolorosos recuerdos de Mu. La conciencia le pesaba tanto que se asfixiaba por la culpa cada día más.

Si ella no hubiese sido tan imprudente, si ella no lo hubiera conocido en ese supermercado, si ella no lo hubiera mordido, besado ni hecho el amor con él quizá todo serían tan distinto. Si ella no hubiese arrastrado a Danna ella estaría bien en el convento, viva.

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Cuando llegaron ambos se sorprendieron de que todo estaba lleno de flores blancas y rosas, era bastante bonito. Había sillas que daban a una especie de altar, era como si lo llamaran para una boda y Arianna se sentía igual, ¿qué? ¿la iban a casar con Camus? No gracias, pasaba, no era su tipo alguien así de frío. Los sentaron en dos sillas junto a los demás, mientras Shion se colocaba al frente con unos papeles que ordenaba. Camus miró de reojo el salón nuevamente, el antiguo piano estaba cubierto de flores también, qué nostálgico era todo.

-Camus, Arianna, sé que están confundidos, así que les explicaré qué es todo esto. Nos pusimos de acuerdo entre todos para realizar una ceremonia de despedida para Mu y la señorita Danna. Sé que hay diferencia de creencias, así que lo adaptamos a nuestro propio estilo.

Arianna sonrió derramando unas pequeñas lágrimas. Aquello era un gesto tan precioso que la derritió. Le sorprendía todo el cariño que le dieron en ese lugar, podía sentirse responsable por todo, pero nadie la juzgo en ninguna circunstancia, sino que ahora, les daban apoyo. Miró a su lado, Camus estaba en silencio, pero a diferencia de estos días atrás su semblante lucía tranquilo. A su manera él estaba agradecido con sus hermanos y padres.

La improvisada ceremonia empezó y contra todo pronóstico Shion lo hizo excelente. Se adaptó y realizó todos los pasos anotados por el sacerdote lo mejor que pudo. Luego de un rato, debían colocar flores rosas sobre un bonito arreglo que Afrodita hizo a modo de recuerdo de los fallecidos, ella hacía fila detrás de su padre con la cabeza baja, de pronto se detuvo atrasando el avance de la fila.

Dohko la miró extrañado, dudaba que fuera un ataque, es decir, no se percibía absolutamente nada, aunque…las ocasiones anteriores ocasiones tampoco lo sintieron…

-Arianna ¿sucede algo? – le preguntó Dohko con cautela.

-El piano – contestó suavemente – las teclas del piano se mueven solas, pero no suenan.

-Ah, ¿eso? Es viejo así que debe ser por el viento.

Ella miraba absorta el instrumento, para cualquier oído aquello era imperceptible, pero con sus sentidos de demonio notó como las teclas se movían en notas que repitió en su cabeza mientras se acercaba lentamente.

-No…no es el viento. El piano está tocando una melodía. – Continuó una y otra vez leyendo en voz alta las notas hasta que en su mente algo hizo click. Esa canción era… - Do you really want to set the night on fire? You're my only way out Do you really want to turn your life around again?You know you're my last chance…*

Más de uno se extrañó cuando la morena empezó a cantar, pero una vez lo hizo, como por arte de magia el piano empezó a emitir una melodía hermosa y triste a la vez que era acompañada por una voz que se amoldaba perfectamente a la de Arianna.

Mientras continuaban cantando al compás, Arianna empezó a derramar lágrimas sin controlarse, esa canción…era la favorita de ella y Danna porque estaba llena de sentimientos de añoranza. La cantaban una y otra vez sin parar de niñas cuando se encontraban en América, su madre las acompañaba con el piano, era un recuerdo hermoso.

Camus se levantó llamado por el incesante latido de su corazón, no entendía por qué, pero al escuchar la melodía fue cómo si le hubiesen ordenado acercarse también. Su vista se centraba en las teclas que emitían sonidos suaves y fuertes haciendo que la chica a su lado continuara cantando a la nada. Sus oídos fueron inundados por la segunda voz que acompañaba suavemente a la de Arianna, solo pudo quedarse atento sintiendo la paz que solo logró obtener con su ángel…

Su ángel…

Las pupilas de Arianna se dilataron casi de inmediato cuando, al seguir cantando, sintió una calidez en su mejilla que poco a poco y despacio fue dejando ver a un hombre que la acariciaba. Que la miraba con ternura y le sonría como si fuera un espíritu. Pero no, los espíritus no la miraban con lágrimas también, los espíritus no podían sentirse tan reales, los espíritus no eran iguales a Mu…

La condición. Estando aún en el purgatorio, Rafael y Miguel les pusieron como condición para poder volver: al tocar una sola melodía, por una única vez, ambos debían ser capaces de hacerse reconocer por Arianna y Camus, si lo lograban, podrían vivir y quedarse para una segunda oportunidad, pero, sino lo lograban pasarían la eternidad en aquel lugar. Cuando fueron transportado al salón de música se alegraron muchísimo, pero eran consientes de que ninguno de los presentes podía verlos o sentir su presencia. Danna se sentó frente al piano y luego de un largo suspiro – ya que llevaba tiempo de no tocar un piano – tocó suavemente las teclas que no emitían sonido. Los primeros segundos, Mu la miró temblar ya que no obtenían la atención de ninguno, pero Mu la tranquilizó susurrándole que confiara en Arianna y Camus, por eso cuando ella misma continúo cantando y la morena se le unió no pudo evitar llorar y cerrar sus ojos zafiro para poder concentrarse en la música.

Su ángel estaba sentada frente a él con los ojos cerrados y llorando. Camus sintió como si el santuario entero le hubiese caído encima, creía que era una ilusión, que su mente ya le pasaba una mala pasada, pero a su lado notó como Mu acariciaba la mejilla de Arianna sonriéndole y al notarlo, dirigió una mirada hacia él con unas palabras que no escuchó, pero que entendió perfectamente: "Volvimos hermano, gracias".

Todos los demás presentes miraban asombrados aquella escena, eran Mu y Danna, estaba frente a ellos en carne y hueso…estaban…vivos…

Cuando la canción terminó, un silencio que nadie se atrevía a romper por miedo a que las dos personas desaparecieran, invadió la habitación. Arianna, dispuesta a arriesgarlo todo simplemente tomó fuerzas y se lanzó sobre Mu con el claro pensamiento de que su amado desaparecería, pero grande fue su sorpresa al sentir los brazos del lemuriano corresponderle y susurrarle un "te amo Ari" que la hizo llorar fuertemente ocultando su rostro en el cuello masculino. Para los presentes que eran ajenos a todo lo que pasaba, su miedo se esfumó en cuanto notaron el abrazo correspondido a la chica y que la misma empezó a repetir una y otra vez:

-Yo también te amo…te amo, te amo, te amo…Perdóname por todo Mu

Al ver que aparentemente había luz verde, Kiki se lanzó a abrazar a su maestro con lágrimas en los ojos. Mu al sentir el peso extra, soltó momentáneamente a Arianna para con su brazo libre alzar a su pupilo y abrazarlo también. Eso fue suficiente incentivo para que los dorados restantes corrieran también a encontrarse con su camarada llenos de felicidad.

Camus – ajeno al alegre bullicio – continuaba mirando a Danna, aunque estaba inexpresivo, la albina notó el temblor en sus manos. Lo entendía, ella tenía tanto miedo como él de que en instantes todo desapareciera o fuese un sueño.

-Y-Yo…no seguiré con el ministerio – la voz le salió tan temblorosa que por un momento creyó que el francés no le había escuchado, pero tras unos segundos de silencio donde creyó que solo Mu había logrado su cometido sintió su corazón latir con fuerza por las palabras que el varón le dijo:

-Cásate conmigo. – Fuerte, firme y decidido. Así fue como Camus de acuario hizo aquella proposición dejándola sin habla no solo a ella, sino también a los presentes que se quedaron boquiabiertos al procesar la información. Eso sí que fue inesperado…

-S-Si – fue la corta pero feliz respuesta de ella que le sonreía con las mejillas sonrojadas.

Mu miraba con ternura el abrazo que su camarada le daba a la albina, aquello parecía un cuento de hadas, pero era la realidad. Una donde a pesar de los sacrificios lograron volver con sus seres amados, una donde él volvió a los brazos de su demonio, sintió su calidez y su olor nuevamente y, donde Arianna sonreía feliz por recuperar a las dos personas que amaba. Ahora todo iba a estar bien, ahora todo sería diferente, ahora había nuevos objetivos que cumplir porque a Mu, caballero dorado de aries, le encargaron una tarea que gustoso aceptó cumplir, por la felicidad de su amada y la de hermano. Ahora él, sería el guardián de Arianna y protector de los dos niños por nacer, los que heredarían la presencia de los ángeles, el hijo de Camus y el suyo.

FIN.

Capítulo 27 y final ¡up!

Bueno…hasta aquí llega este fic. Estoy super triste, pero a la vez emocionada por la bonita experiencia, una que sin duda adoré y espero que todos los lectores hayan disfrutado muchísimo.

Estaba demasiado nerviosa por escribir el final, pero aquí está y estoy satisfecha, queda perfecto para la continuación del próximo fic. Habrá nuevos personajes, nuevos romances y sin duda, nuevas aventuras, así que estén pendientes del perfil y no olviden dejar siempre sus comentarios, son mi gasolina para escribir.

The loneliest girl – Carole and Tuesday. Esa fue la canción que inspiró todo el capítulo final.

Besos y nos leemos.