AQUI LES TRAIGO MI NUEVA ADAPTACION ESPERO LES GUSTE
Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer y la historia le pertenece a Emerson Rose
Epilogo
Tres años después
Hace cinco años, yo era una persona diferente. Hace cinco años, el terror golpeó mi vida, pero también conocí a mi salvador. Esta noche, voy a celebrar cinco años con el mejor hombre que he conocido.
—Entonces, ¿a dónde te está llevando? —pregunta Angela, dejándose caer sobre su estómago en mi cama.
—No lo sé, es una sorpresa.
—Es jueves, ¿quién enseña por ti mañana?
—La Sra. Albertson no sabe nada de música, pero le dejé una lección para que la siguiera, debería hacerlo bien.
Enseño música en Park View Elementary School en Camano Island, a diez minutos de nuestra casa. Los que pueden, la hacen; los que no pueden, enseñan, dicen.
Edward dice que eso no se aplica a mí porque puedo hacer ambas cosas, pero no me importa, ahora amo mi vida. Nunca la cambiaría por fortuna o fama. Creo en la opinión de Edward de que todo sucede por una razón ahora más que nunca.
—Bueno, me alegro que tengas el día libre. Ustedes dos se merecen un fin de semana de tres días a solas sin niños, ¿cuánto tiempo ha pasado?
Me doy la vuelta y me miro el trasero en el espejo para asegurarme que se vea bien con mi vestido nuevo. Mis ojos muy abiertos se fijan en los suyos en el espejo.
—Cinco años.
—¿Qué? De alguna manera, ¿ustedes no se van de vez en cuando durante el fin de semana?
—No. Pasamos los primeros dos años recuperándonos de una cosa u otra, y luego tuvimos a Anthony y luego a Emma.
—Sí, supongo que han estado un poco ocupados. Pongo los ojos en blanco.
—Un poco.
Ella se pone de espaldas y echa los brazos por encima de la cabeza.
—Qué bueno que tengas a tía Angela para cuidar de los niños.
—Gracias. Agradecemos tu ayuda. Esme regresará mañana, te prometo que no te quedarás con ellos todo el fin de semana.
—Puedo manejarlo si la abuela no se presenta, vete y diviértete.
Pero hazme un favor.
—¿Cuál?
—No vuelvas a quedarte embarazada.
—Oh, calla, actúas como si tuviéramos una docena de hijos.
—Tienes dos más que yo. Ben no quiere hijos todavía. Sigo diciéndole que no me estoy volviendo más joven por aquí. Cumpliré los treinta el próximo año. Puedo sentir mis óvulos secándose.
—¡Mami! —grita Anthony corriendo por la habitación con Edward sobre sus talones. Están jugando al escondite, su juego favorito. Uno pensaría que sería difícil para Edward ser el que busca, pero ha desarrollado una audición supersónica con la pérdida de la vista. Puede oírte respirar a un kilómetro de distancia. Lo sé porque siempre me encuentra.
Sin embargo, él dice que no es mi respiración sino mi olor lo que lo lleva a mí.
—No puedes esconderte de mí, te escucho. —Edward mueve los dedos y Anthony chilla mientras se escurre debajo de la cama. Está pillado. Edward ruge mientras carga hacia la cama y agarra el pie de Anthony justo antes que desaparezca bajo el faldón de la cama.
Angela ve el ataque y me mira.
—¿Cómo lo hace?
Edward aparece con Anthony riéndose en sus brazos.
—Todavía puedo ver.
La boca de ella se abre y se sienta sobre sus rodillas mirándome para obtener una explicación.
—Le gusta hacer creer a la gente que todavía puede ver. Es una tontería. Te dije que no lo hicieras, Edward.
—Mantiene a la gente alerta. Nunca están seguros de si los estoy viendo o no. Y, por cierto, me dices que haga muchas cosas que no hago, Sra. Sassy(14).
—¿Sra. Sassy? Eso te convierte en el Sr. Sassy, ¿verdad?
Él se encoge de hombros y Buddy entra en la habitación para ver qué está pasando. Buddy es el perro de servicio de Edward, pero está fuera de turno, por así decirlo, cuando estamos en casa.
Emma empieza a llorar en el monitor de video y yo cierro los ojos.
—Estoy en ello —dice Angela, saltando de la cama—. Estan locos.
Voy a jugar con la única persona normal en esta casa.
—Emma no es normal, retráctate. —A Edward no le gusta que nadie se refiera a sus hijos como algo normal. Es todo individualidad y considera lo normal como un insulto.
—No lo haré. No ha tenido tiempo de ser corrompida. De los cuatro, es el miembro más normal de la familia Cullen.
—Sabes que podemos irnos mañana cuando mi madre vuelva a la ciudad. No tenemos que dejar a nuestra notable, única y talentosa hija en manos de esta amante de la mediocridad.
—Oh, ¿vas a parar, por favor? Tu extraordinaria, única y talentosa hija estará bien conmigo por una noche.
Estos dos han desarrollado una extraña relación desde que Angela y su esposo Ben se mudaron para cuidar de su abuela enferma. Discuten y bromean, pero están de acuerdo en una cosa muy importante: ambos me aman.
Con Anthony colgado en su hombro, riendo, Edward cuenta cuidadosamente los pasos desde la cama a la puerta y sale de la habitación con un resoplido. Angela no está muy lejos de él cuando Emma emite un aullido excepcional seguido de un largo grito. Tal vez él tenga razón. Parece ser una gritona muy ruidosa. No es un talento que me emocione que ella tenga.
Buddy se sienta y me mira como si estuviera esperando una explicación.
—No lo sé, Bud, realmente no lo sé.
Veo a Angela quitar a Emma de la cuna. La mece de un lado a otro y trata de convencerla que gritar no es la respuesta. Vaya, tiene mucho que aprender sobre bebés.
Me vuelvo hacia el espejo y salto cuando Edward está de pie a un centímetro de distancia sonriendo como el gato que comió al canario.
—Mierda, ¿por qué te acercas tan sigilosamente? —pregunto.
—Porque soy bueno en eso.
—Lo eres.
—Quiero ver tu vestido —dice. Levanto los brazos y digo:
—Compruébalo.
Comienza como siempre, con sus manos en mi cara trazando mis mejillas y mi línea de mandíbula, terminando con un pulgar en mi labio inferior.
—Mi vestido está aquí abajo. —Muevo sus manos a mis caderas y las desliza hasta mis senos.
—Soy consciente de eso. Es bonito.
—¿Puedes decir eso por haber tocado mis pechos? —pregunto con una sonrisa en la cara.
—Me importa una mierda el vestido, quiero lo que hay dentro — replica.
El roza sus pulgares sobre mis tensos pezones y yo suspiro. Dios, extraño el sexo ininterrumpido. Tener hijos realmente cambia las cosas.
Sus cálidas manos se deslizan por el vestido de seda negro y alrededor para ahuecar mi culo. Tirando de mí contra su sólido pecho, empuja su polla contra mi barriga.
—No puedo esperar a tener todo esto para mí durante tres días enteros. —El gruñido de su voz me hace temblar la columna vertebral y deslizo mis manos sobre su musculosa y ancha espalda.
—¿Dónde me llevas?
—¿A quién le importa? Nunca verás el exterior de la habitación del hotel.
—Tú tampoco.
—Ja, ja. Muy graciosa.
Hace mucho que dejamos de tener cuidado con su ceguera. Sorprendemos a la gente con nuestras bromas y referencias políticamente incorrectas, pero a medida que pasan los años es cada vez menos una discapacidad y más una forma de vida.
—Probablemente deberías castigarme por eso —sugiero bromeando.
—Te gustaría demasiado —responde con un guiño.
—Eres incorregible.
—¿Y tu punto es?
—Este es mi punto. —Su boca se estrella contra la mía y él se acerca hacia atrás para cerrar la puerta. Sus dedos tocan la cremallera de mi vestido y la bajan arrastrando las puntas de sus dedos a medida que se abre.
—Mm, no puedo esperar hasta esta noche, te necesito ahora — murmura contra mi cuello.
—Los niños… —Mi protesta es patética, expresada principalmente como una obligación materna. Sé que están ocupándose de ellos y lo deseo tanto como él me desea a mí.
Él me ignora, gracias a Dios, y empuja el vestido de mis hombros desnudándolo de mi piel hasta que queda en el suelo en un montón. Va a ser un desastre arrugado. No podré llevarlo a la cena incluso si lo hacemos.
—¿Empacaste las esposas? —susurra arrodillándose frente a mí para quitarme las bragas de encaje.
—Sí. —Me agarro a sus musculosos hombros para mantener el equilibrio cuando salgo de ellas.
—¿Amarres de plástico?
—Sí.
—¿Cuerda?
—Sí.
—Es una pena, tendré que esperar hasta que estemos en el barco para atarte.
Salgo de mi relajado estado de trance.
—¿Me llevas de crucero?
—Sí. —Me da un beso en el ombligo—. Voy a hacerte el amor en alta mar, señora Cullen. —Me besa de nuevo un poco más abajo y vuelvo a entrar en trance—. Y los mares bajos. —Otro beso en mi montículo y mis rodillas se tambalean—. Y cada mar en medio. —Su último beso es más que un beso y me derrumbo contra su cuerpo, pero él me atrapa.
Siempre me atrapa.
Fin.
14 N. T.: Descarada, Atrevida.
GRACIAS POR SUS REVIEWS
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GRACIAS A TODOS LOS QUE LA AGREGARON A FAVORITOS ESPERO LES HAYA GUSTADO
Alejandra Va ,Bell Cullen Hall ,Bells CA ,Blcarga21 ,Brillo de las Estrellas ,Chiki Garcia ,Cristal82 ,Denef ,Esmeralda BlackStone ,Ferchi ,Gibel ,Issa Swan De Cullen ,LizMaratzza ,Mar Rogi ,Monica1602 , Montserrat 666 ,Nancygov ,Nani Cullen ,Nelly McCarthy ,Nerisella Moonshadow ,OnlyRobPatti ,Pameva ,Pili Cullen ,SS-08'13 ,TLAP ,Vanina Iliana ,Yo25079 ,alejandrablack22 ,almacullenmasen ,calia19 ,carmen nunez ,cullen calcetines ,dana masen cullen ,danymoli1795 ,isabelmoon ,javierashTY ,lindys ortiz ,lorenamalfoy ,lulu141993 ,nikyta ,phoenix1993 ,polacullenswan2627 ,prte42 ,sandy56 ,twifanlight07
