"Cosas de ti que no conocía"

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Esa mañana despertó sin Deku a su lado, y realizó aquel detalle, cuando se movió tratando de acurrucarse en su hombro. Lo buscó unos segundos por la cama y recordó que le dijo la noche anterior que se caía muchas veces de la cama, y dicho y hecho, lo encontró tirado en el suelo sin cobijas, abrazándose a sí mismo, muy cómodamente.

No se atrevió a despertarlo, pero al ver que no le queda mucho tiempo antes de marcharse al trabajo, lo sacudió salvajemente hasta lograr despertarlo y forzarlo a ponerse de pie, pues se dormía a los segundos de contestarle, pero al final pudo hacerlo despertar al cien.

—Cómo te tardas en despertar, estúpido nerd— Se quejó, dándole un empujón para que éste avanzara por la habitación y arribara a la sentarse en la mesa del comedor.

Deku se rió tontamente, meciendo la cabeza con un aire adormilado.

—La clave del éxito es poderse levantar rápido y temprano— Aconsejó Katsuki, colocándose el mandil alrededor de su cintura y sacando los ingredientes del refrigerador para preparar el desayuno.

—Hm— Asintió Deku en voz débil.

Se volteó y vio que él acostó la cabeza en la mesa, acomodando el lado derecho de su rostro sobre la mesa y el otro quedándose al aire libre.

—¡Oye! No te duermas ahí— Lo regañó, dando un manotazo en la mesa para hacerlo reaccionar, lo cual, funcionó, pero solo hizo que Deku moviera su rostro al lado contrario.

—Lo siento— Se disculpó adormilado. —Tengo mucho sueño— Bostezó.

—Más seriedad al asunto, maldito nerd— Acordó, mientras preparaba el desayuno.

—Cuál asunto?— Interrogó, emitiendo otro bostezo aflojerado.

—Agh— Rodó los ojos en blanco, por la situación tan hilarante en la que se vio metido con el nerd. —¡Deku, ya deja la flojera de lado!— Gritó. —¡Es una jodida molestia que andes de esa manera!—

—Qué?— Musitó Deku con suma confusión.

—¡Olvídalo!— Gruñó.

Sirvió el desayuno, sin importarle que Deku estuviera medio adormilado durante ese tiempo.

Sin más ni menos, Katsuki alistó sus cosas para el trabajo, en lo que Deku se despertaba de su ensueño, yéndose a vestir y lavándose la cara en el baño.

Ese nerd si que tenía el sueño pesado, era uno de los pensamientos que pasaban por la mente de Katsuki al recordar su cara lleno de sueño mientras desayunaba.

En realidad sí daba risa esa cara, acompañado de los bostezos y la cabeza pegada en la mesa. Deku era todo un caso, un nerd y un amor de persona.

—Deku, ya me voy— Katsuki avisó colgándose su mochila.

Se escuchó la puerta del baño abrirse y emergió Deku con unos shorts de pizza y una camiseta hawaiana con flores rojas.

Qué rayos usaba el inútil?

Katsuki lo miró con desajuste.

—Te llevo—Ofreció animado.

—Qué?— Parpadeó desconcertado.

—Te llevo al trabajo— Repitió.

—No— Katsuki repuso, yéndose a la puerta con un sonrojo visible en las mejillas y el corazón latiéndole a toda marcha.

No entendía el ofrecimiento, porque nunca había pasado.

Era una situación extraña, que no le desagradaba.

Una mano varonil poseedora de una cicatriz se plantó frente a la puerta, deteniéndole de abrirla. El aliento cálido y efervescente del nerd acariciaba su brazo descubierto, y la respiración de Katsuki de contuvo unos segundos antes de reponerse y girarse a ver a Deku detrás suyo.

—Te quiero llevar al trabajo— Se ofreció luciendo serio. —Me dejas, Kacchan?—

Katsuki respiró nervioso, colorándose de un rojo carmesí, su cabeza tornándose en blanco.

—Haz lo que quieras—- Respondió ejerciendo fuerza en su voz para no mostrarse nervioso por su repentino acercamiento.

Los labios de Deku se curvearon en una sonrisa inocente, y sus mejillas se tiñeron de rosa combinado con un ligero color rojo.

—Eres el mejor, Kacchan— Lo aduló.

—Sí, si, como sea—

Antes de girarse, Deku se abalanzó y le dio un beso en la mejilla, paralizándolo al instante.

—¡Ya deja de hacer esas cosas!— Dijo Katsuki ruborizado.

Esos gestos le hacían daño al corazón por estremecerlo, por sacudirlo de pies a cabeza, por encenderlo, por desatar tantas sensaciones de una sola vez.

Deku soltó una carcajada, encantado de verle de ese modo.

—Eres tan lindo, Kacchan— Lo abrazó precipitado, envolviéndolo muy gentilmente con sus fuertes brazos, desencadenando que su corazón latiera acelerado contra su pecho.

—Déjame en paz, idiota— Siseó con la voz entrecortada.

—Imposible— Susurró Deku en su oído, abrazándolo más fuerte, ejerciendo una suave presión en su agarre. La cabeza del nerd se acomodó sobre su hombro, mientras que Katsuki apenas podía reaccionar, ni siquiera pensar se le era posible. Su mente estaba echa un lío con esos tratos peligrosos de parte del nerd.

—Suéltame, Deku— Pronunció parco, cocinándose.

Y dicho eso, Deku obedeció, soltándole del abrazo, tomando las llaves de su carro y abriendo la puerta de su departamento, dándole la preferencia a Katsuki de pasar primero.

—Lo que tu digas— Comentó Deku, al ir bajando las escaleras detrás suyo.

Katsuki chasqueó la lengua, metiéndose las manos a los bolsillos del pantalón mostrando sus dientes rechinando.

Entretanto, Deku abrió el carro con las llaves del carro, sorprendiendo a Katsuki, quien creyó que él mismo manejaría, y en su misma sorpresa, le preguntó a Deku si él manejaría a lo que respondió que sí.

—Sabes manejar, nerd?— Espetó incrédulo, viéndolo desde el asiento del copiloto.

—Por supuesto— Respondió, ajustando el asiento del conductor, depositando su celular donde se colocan las bebidas.

Lo veía sentado en el sitio del conductor y Katsuki no lo creía posible. Él siempre dio por hecho que Deku no sabía manejar. Es este el lado que el bastardo mitad y mitad le comentó que no conocía?

Deku ajustó el retrovisor, sonriendo encantado.

—Aprendí a manejar desde que estábamos en la preparatoria, Kacchan— Dijo riéndose de incredulidad. —Esta es mi licencia— Le mostró su licencia de conducir donde venía que se registró por primer vez en el registro de licencias de Tokio desde que iban en 2do año de preparatoria.

Cómo es que nunca se enteró de eso?

—No lo sabía— Musitó, frustrado consigo mismo.

Deku soltó una risita de que no le importaba mucho ese asunto, por lo que encendió el carro y echó a andar el vehículo con destreza.

—Tu carro funciona súper bien— Comentó Deku en fascinación.

—Qué esperabas?— Encaró Katsuki en tono ofendido.

Éste se rió por su reacción, esbozando una sonrisa.

—Todo es perfecto contigo, Kacchan— Dijo de golpe, tomándolo desprevenido. Katsuki se ruborizó, encogiéndose de hombros.

—¡No digas tonterías, Deku!— Refunfuñó, en parte agradecido porque Deku no lo venía viendo en el carro, ya que su atención estaba centrada en el volante.

Curiosamente, Deku manejaba bien, muy tranquilo, y muy desenvuelto, nada extraordinario, pero bien.

Katsuki lo observaba de lado, pensando que Deku se miraba guapo, y se sonrojaba de solo verlo. Y le dieron ganas de que el camino fuera más largo, pero lamentablemente no fue de ese modo, porque en cuanto se dio cuenta, Deku ya se había estacionado en el parking de la agencia que estaba subterráneo.

—Ya estamos aquí— Notificó Deku con orgullo, sacándolo de sus cavilaciones.

—Ah— Suspiró, apretando ligeramente el agarre de la mochila con su mano.

—Em, Kacchan?— Musitó Deku. —Estás bien?—

—¡Sí, idiota, estoy perfecto!— Replicó exaltado.

Deku parpadeó, atolondrado con su grito.

Katsuki dirigió su mano a la manija de la puerta, cuando sintió que una mano lo cogió de la muñeca deteniéndolo de moverse.

—Qué?— Le plantó una mirada inquisitiva.

—Te incomodó que te haya llevado al trabajo?— Interrogó con cierta duda. —Porque si te incomodó, no lo volveré a hacer, prefiero hacer cosas que no te molesten—

—¡Cállate!— Gritó Katsuki, temblando por dentro a causa de los nervios.

—Quiero decir, que por favor hazme saber lo que piensas, para que no hayan malos entendidos entre nosotros— Añadió rápido.

—No— Manifestó con torpeza, sabiendo que su rostro estaba muy rojo; sin embargo, se detuvo, recordando que sus dudas aún seguían en pie y él no podía dejarlo pasar.

—Por favor, házmelo saber— Pidió bienintencionado. —Lo que menos quiero es incomodarte—

—¡Lo entiendo, carajo!— Farfulló, chasqueando la lengua. La mano de Deku lo soltó de su agarre, un poco sorprendido. —No tengo quejas, Deku— Afirmó.

—Ah que bueno— Sonrió aliviado. —Entonces, es todo por mi parte— Aseguró, subiendo su mano a su hombro, estremeciéndolo al sentir su tacto. —Eres muy lindo, Kacchan— Se rió dulcemente, subiendo su mano a su mejilla, acariciándola.

—Idiota— Masculló ruborizado, su corazón latiendo muy rápido en su pecho.

Deku se inclinó a besarlo, lo cual, Katsuki no se arredró, si no, más bien, correspondió el beso, cerrando sus ojos derretido ante el contacto.

Al separarse, Deku seguía sonriendo, manteniendo su mirada centrada en él, juntando su frente; su mano continuaba acariciando su mejilla, mientras Katsuki sabía que él estaba echo un desastre de los nervios y de todas las sensaciones que se desbordaban cuando Deku se le acercaba de esa manera.

—Me alegra saber que no hay malos entendidos entre nosotros— Dijo agradecido. —Me alegra que lo que hay entre nosotros no es igual a cuando estábamos en U.A.—

Katsuki asintió resignado, pues era verdad, ellos eran un par de adultos hechos y derechos.

Y eso era lo que valía la pena.


En el trabajo, le tocó patrullear en compañía de Kirishima, quien no había dejado pasar la conversación del día anterior, en la que Katsuki la cortó dejando cabos sueltos.

Pero, por mucha resistencia que opusiera Katsuki en no hablar, ni contar nada, terminó hablando. Le contó a Kirishima estando plantados en sus puestos, acerca de que Deku lo llevó al trabajo esa mañana, a lo que Kirishima reaccionó con una risa traviesa, algo que él no comprendió.

—Qué es tan chistoso?— Preguntó Katsuki cabreado.

—No lo entiendes?— Dijo riéndose de él.

—Hay algo que no me estás diciendo?—

Kirishima calmó su risa, porque comenzaba a ser bastante escandalosa.

—Se nota que no sabes las intenciones de Midoriya— Comentó con maña. Katsuki le dirigió una mirada interrogante. —Me refiero a que Midoriya sabe lo que hace y no pierde el tiempo en hacerlo—

—De qué hablas?— Espetó Katsuki sin entender. Kirishima le miró boquiabierto, pareciendo que le sorprendía que él no entendiera.

—Midoriya está marcando territorio— Aclaró con cara de que buscaba que él centara cabeza en el tema.

—Hah?— Esta vez fue el turno de Katsuki a quedarse boquiabierto. El nerd marcar territorio? Qué rayos era eso?

—Aunque no lo creas, Midoriya es del tipo precavido en las relaciones y lo sé porque cuando estábamos en la U.A. yo le pregunté si era celoso y me dijo que sí, pero que hacía esas cosas como eso de marcar el territorio para evitarse hacer una escena de celos— Añadió Kirishima con precaución en su tono para no exaltarlo. —Midoriya está marcando territorio para que nadie se te acerque, entiendes? Él te llevó al trabajo para que los demás vieran que tu no estás solo, que tu ya tienes a alguien y no estás disponible— Le puso una mano en el hombro en complicidad, en lo que Katsuki procesaba el mensaje.

Nunca se imaginó que Deku tuviera esas intenciones cuando se ofreció a llevarlo al trabajo. Lo llevó con la intención de que nadie se fijara en él.

—Eso hizo con el mitad y mitad?— Cuestionó Katsuki abrupto.

—Sí— Respondió como si conociera de corazón aquellos eventos que Katsuki había olvidado.

Era verdad.

Él no conocía al Deku adulto, sino al Deku de su infancia, al Deku que lloraba para todo. Él no conocía que el Deku adulto buscaba marcar territorio, que él supiera manejar, y que él tuviera una licencia de conducir.

Vaya revelación que se llevó con respecto a Deku.

Era un lado completamente distinto al que conocía y en cierta forma, le inquietaba no conocerlo del todo, porque era como si le abrieran las puertas a un mundo ajeno al conocido. El otro lado de Deku era un terreno desconocido, que Katsuki apenas estaba conociendo.

—No te preocupes, Bakugou— Dijo Kirishima. —Solo dile a Midoriya que te incomoda que haga esas cosas, él lo entenderá—

—A mi no me molesta que Deku haga eso— Farfulló, torciendo la lengua. —Me molesta que haya cosas de Deku que no conozco—

—No dejes que eso te moleste— Reconfortó Kirishima, como si se tratara de lo más normal del mundo. —Es por eso que Denki y yo te dijimos ayer que hablaras con Midoriya, no es para molestarte, en serio—

—Lo sé— Gruñó irascible.

—Ya sabes que para eso somos los amigos— Afirmó amistoso, Katsuki solo asintió, sintiéndose peor que si no hubiera hablado.

Admitía que era frustrante no conocer la otra faceta de Deku, pero tendría que asimilarlo lentamente y conocer ese lado, porque si Deku lo escogió a él para ser su novio, lo había hecho por algo, no? Deku pudo haber elegido a alguien más, pero lo eligió a él de entre el montón, de entre todas las personas que conocía, y en especial de su ex novio.

De ahí en fuera, en el patrulleo, Kirishima y él terminaron persiguiendo unos ladrones en plena acción, y algunas personas que salieron heridas debido al tiroteo que hicieron los villanos, pero por fortuna, Katsuki logró detener el desastre que se estaba haciendo en la calle, gracias a esos villanos idiotas.

Fue una suerte que nadie murió, porque las heridas de las personas lastimadas fueron superficiales. Él mismo salió ileso del tumulto, al igual que su amigo, quienes resolvieron todo y les brindaron seguridad a los demás que se habían asustado por el ruido.

Para ser un día de trabajo, se le fue demasiado rápido a comparación de los otros.

Quizá se debía a que ansiaba ver a Deku y lo demás por muy importante que fuera su labor de héroe, había alguien mucho más importante que todo eso.


Saliendo del trabajo, casi le da un ataque cuando vio a Deku afuera de la agencia esperándolo. Tragó saliva, asimilando lo que habló con Kirishima, y supo a donde iba la cosa y le encantaba.

—Kacchan, hola— Lo saludó Deku en cuanto lo vio salir de las puertas de la agencia.

—Por qué viniste a recogerme?— Reprochó cabreado. —Idiota—

—Ven, Kacchan— Le dijo comenzando a caminar rumbo a su casa, luciendo tan natural como de costumbre. Era casi imposible pensar que Deku tuviera motivos de hacerle saber a todos que él ya estaba en una relación, sin ser directo en el asunto.

Le resultaba difícil de creer y aun así, le hormigueaba todo el cuerpo de solo pensarlo. Le provocaba una sensación de electricidad recorrerle la espalda, las manos, los dedos, y lo hacía sonrojarse.

Había muchas cosas que no sabía manejar en una relación, pero él estaba dispuesto a enfrentarse a la nueva etapa de su vida, siempre y cuando tuviera a Deku de su lado.

Sin Deku, no tuviera sentido sentirse así.

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P.D. Me llegó apenas la inspiración para continuarle, ya que he estado publicando uno que otro one-shot.

Espero que les guste este capítulo.