Aclaraciones: No hay POV definido, lo que esté así es un flashback/sueño

Disclaimer: Naruto no me pertenece, de lo contrario el NejiTen sería oficial

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Advertencia: Posibles groserías

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Disfruten la lectura

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Chapter 24. Recuerdo

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Tenía miedo, una mancha que debía ser su madre había entrado gritando que se acercaban, no supo exactamente qué, pero era algo malo. La mujer lo alzó, besó su coronilla y se fue. Lo siguiente fue que su hermano mayor lo tenía en brazos mientras corrían hasta una cueva que se encontraba bastante retirada.

- Toma – lo pasó a los brazos de Jannos – cuida a los demás

- ¡Uryuu espera! – lo dejaron en el suelo y empezó a lloriquear asustado – yo también iré

- No, tienes que cuidarlos a todos ¿sabes a dónde tienen que ir? – lo vio asentir y el mayor se fue

- Ven acá llorón – Jannos volvió a alzarlo y empezó a mecerlo arrullándolo - ¡Ikkaku compórtate! – regañó al ver que empezaba a arrojar rocas a lo lejos – estamos escondiéndonos y tu estupidez nos va a delatar

- ¡Tú no me das órdenes! – Hiroku tomó del brazo a Ikkaku para evitar que siguiera discutiendo y le hizo señas que se sentara.

- ¿Dónde está mamá? – preguntó intentando no llorar más

- Vendrá en un rato, junto con Uryuu – le tocó la nariz de modo juguetón – hasta entonces tooooodos jugaremos a hacer silencio – se rio un poco por eso y apoyo la cabeza en el hombro de su hermano que no paraba de mecerlo, como si así se estuviera calmando a sí mismo.

Finalmente este se sentó junto a los otros dos en la cueva, todos en silencio esperando, a lo lejos le pareció escuchar una explosión. Las horas pasaban y nadie aparecía. Su estómago estaba empezando a sonar y podía ver la desesperación en los ojos del joven que lo acunaba. De repente una rama crujió y los tres más grandes se pusieron alerta. Uryuu apareció, tenía sangre y cenizas en la ropa, cara y cabello, cayendo al suelo de rodillas frente a ellos y empezando a gritar.

- Hiroku, ten a mocosín – este lo tomó en brazos y se sentó en el suelo otra vez para empezar a hacerle juegos con las manos intentando entretenerlo - ¿Dónde están los demás? – Uryuu negó - ¿Papá y mamá? – volvió a negar

- ¿Y mi padre? – preguntó Ikkaku, no hubo respuesta – ¿nuestros hermanos menores?

- Nadie sobrevivió, escapé por poco… fue… fue una maldita masacre – apretó los puños y golpeó la tierra – toda esa maldita familia se unió, rodearon el campamento y no permitieron que nadie saliera… mamá… ella… - volvió a gritar mientras grandes lágrimas se resbalaban por sus ojos – ella pidió clemencia, la escuché decir que estaba esperando un hijo… y al malnacido no le importó, la mató de todas formas

- ¿Íbamos a tener otro hermano?

- No lo sé, ¿qué diferencia hace?… está muerta… todos están muertos – se intentó limpiar las lágrimas pero solo se ensució más la cara – odio a todos esos malditos, desgraciados ojiblancos. Jamás olvidaré la cara del que mató a nuestros padres

- ¿Tienes su nombre?

- Por supuesto… Hizashi, él en persona asesinó a papá y no le mostró ninguna misericordia a mamá

- Lo mataremos – dijo Ikkaku ayudando a Uryuu a ponerse de pie – tenemos que fortalecernos, pero volveremos por él y lo mataremos junto a todos sus hijos

- Solo tiene solo un hijo ¿no? – habló Hiroku, que intentaba taparle los oídos, pero podía escuchar todo – papá mencionó que hace poco intentaron raptar al niño en la aldea – los otros tres estaban en silencio prestando atención – creo que su nombre es Neji

- Neji – repitió Uryuu – lo mataremos tarde o temprano – caminó hasta Hiroku, extendiéndole la mano para ayudarlo a levantar – vámonos, tenemos que encontrar a Tuuli y su madre.

Se fueron a las afueras de Otogakure, en donde había una de las guaridas temporales. Allí habían pasado dos noches mientras se preparaban para seguir el viaje, en el lugar había ropa para todos, menos para él, por lo que optaron por ponerle una camiseta grande y ya, ignorando sus quejas, la madre de Tuuli estaba en Iwakagure e iban a ser varios días de viaje. La mayor parte del viaje fue en brazos de Uryuu, quien estaba pendiente de todas sus necesidades e incluso lo abrazaba en las noches cuando empezaba a gimotear porque extrañaba a su madre, a veces Jannos lo cargaba pero no lo agarraba muy bien y sentía que se iba a caer, por lo que solía terminar llorando y con Jannos e Ikkaku discutiendo. En la aldea a la que se dirigían no les fue muy difícil encontrar a la persona que buscaban. Varios vieron curiosos el grupo de jóvenes que andaba juntos y con seguridad hasta aquella puerta amarilla, casi del mismo tono de amarillo del cabello de la mujer que abrió y no pudo evitar su sorpresa de verlos ahí.

- ¡Uryuu! ¡Chicos! – se hizo a un lado para dejarlos pasar - ¿qué pasó? – Tuuli salió de otra habitación y ella lo abrazó – Hiroku ¿dónde está tu padre? – el pelirrojo negó – mi amor, lleva a Ryuuken a la cocina y dale una de tus papillas – el rubio arrugó el ceño – no seas envidioso con tu hermano, compraré más – los dos menores se retiraron – cuéntenmelo todo – fue lo último que alcanzó a escuchar.

Abrió los ojos, hacía años que no soñaba con ese día específico. Se levantó y se fue a la cocina a preparar algo de desayunar. Estaba picando algunos vegetales cuando vio que Tuuli también entraba a la cocina y empezaba a calentar agua.

- Soñé con tu madre – saludó

- Si cualquier otra persona me dijera eso, le rompería la nariz – abrió la alacena y sacó una bolsa de té y un pocillo – creí que no la recordabas

- No, a la que no recuerdo es a MI madre – se encogió de hombros – la tuya era más rubia que tú – lo escuchó carcajearse

- Sí, ahora sí te creo que la recuerdas… ¿qué soñaste?

- El día del ataque… como llegamos hasta su puerta y nos recibió con los brazos abiertos

- Era una mujer muy sabia… - tomó la olla con agua a punto de hervir y llenó la taza – nunca supe porqué decidió hacer ese viaje de investigación justo tres meses antes del ataque, como una semana antes que ustedes llegaran me había dicho que extrañaba a papá e íbamos a regresar pronto – se sentó en una silla – si eso hubiera pasado es seguro que ella también habría muerto ese día

- Menos mal no fue así – el rubio asintió y bebió un poco de su té, él siguió picando los vegetales que tenía en la tabla

- ¿Sabes? – dejó el cuchillo a un lado para volver a verlo – jamás me compró esa papilla – los dos empezaron a reír.

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Volvió a unir sus labios una vez más, en otro roce casi igual que el anterior, aunque él lo hizo un poco más profundo. Al separarse tomaron asiento frente al fuego, ella tomó su mano y se quedó en silencio.

- ¿Cómo lo supiste? – indagó un poco avergonzado, pero curioso porque era una señal que había recordado ese día

- Hay cosas que me resultan… familiares, sensaciones – no sabía cómo ponerlo en palabras, aunque esta vez había sido diferente – vi una imagen… recuerdo una cocina pero no sé en dónde estábamos, ni hace cuánto fue

- Fue en nuestra última misión, en el departamento en dónde nos estábamos hospedando en Kumogakure – le apretó la mano ligeramente – la noche antes del ataque – con esas últimas palabras recordó su sueño

- En una de mis pesadillas… Jannos te sostenía y él te golpeaba… - Neji hizo cara de enojo – eso también es un recuerdo… ¿cierto?

- Así es – cerró los ojos como si pudiera cambiar algo con eso – no pude evitar que te capturaran – apretó el puño con odio – ni nada de lo que te pasó solo por tener el apellido que tengo

- Neji, estoy segura que hiciste hasta lo imposible… y que yo también luché – se acercó un poco para volver a tocarle la mejilla – lo que tu Clan hizo fue horrible, pero sigue sin ser tu culpa

- Tenten – quería aclararle que ese tipo de batallas y masacres eran casi naturales en el mundo shinobi, pero eso sería también admitir que lo que le había ocurrido a ella era simplemente daño colateral – es hora de dormir – optó por no seguir por ese lado la conversación – descansa – se puso de pie y salió del lugar.

Cerró la puerta tras él y se dirigió a su propia habitación, que estaba a un par de puertas de donde ella se quedaría. Ella por su parte estuvo viendo el fuego un rato más, sonrojándose porque todavía podía sentir los labios de Neji sobre los suyos, esa era la respuesta a la pregunta que se hizo un tiempo antes sobre qué relación tenían ellos y hasta donde habrían llegado, le gustaba la respuesta. Se había calentado un poco en la chimenea así que aprovechó para meterse en la cama e intentar descansar.

Él dio una vuelta entre sus cobijas, al menos esta vez no había huido después de besarla, cerró los ojos, le gustaba dormir con el ruido de la lluvia. No tenía el sueño pesado y sí un muy buen oído, por lo que escuchó claramente, por encima de la lluvia que no se había detenido, el sonido de un grito corto y unos minutos después la puerta de ella ser deslizada con lentitud para no ser escuchada. Se levantó y se asomó para comprobarlo, caminaba con los zapatos en la mano para que la madera no hiciera ruido.

- ¿Vas a algún lado? – ella dio un respingo, asustada de ser descubierta – por si no lo has notado el clima no ha mejorado

- Lo sé – se abrazó a sí misma – pero… no puedo dormir bien…

- ¿Tu medicamento? – asintió - ¿hay algo que pueda hacer?

- Solo son pesadillas… - se encogió de hombros

- Vamos – volvió a abrir la puerta de la habitación y ella resignada volvió a entrar, dejando los zapatos en el suelo y sentándose en la cama.

Se sentó del otro lado, apoyándose en el espaldar de la cama, ella entendió sus intenciones así que se acomodó de la misma forma y apoyó la cabeza en su hombro, abrigándolos con la cobija mientras sentía como lentamente Tenten se dormía otra vez, sabía que no debía estar ahí, probablemente en la mañana recibiera un llamado de atención por quedarse en la misma habitación que una mujer, pero ni modo.

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Al abrir los ojos el sol ya había salido, los únicos rastros que quedaban del aguacero eran uno que otro charco que se evaporaba lentamente. Se fue a su propio cuarto, se bañó y se cambió de ropa, al regresar ella ya estaba despierta lista para irse. Debía cumplir su palabra así que la acompañó hasta su departamento para que pudiera prepararse para sus clases y luego caminaron hasta la mansión de la Hokage. Tenten se quedó en la oficina que habían adecuado como su salón, despidiéndose dándole un beso en la mejilla con una sonrisa y él se fue hasta el despacho.

- Buenos días Tsunade-sama – saludó

- Neji – le contestó sin despegar la mirada del papel que revisaba, sabía que Tenten se había quedado en los terrenos Hyūga pero no entendía que hacía él ahí - ¿has encontrado alguna información útil sobre tus atacantes?

- Sí – dejó el documento de lado para prestarle atención – pero no estoy aquí por eso – guardó silencio esperando que siguiera hablando – Tenten tuvo un ataque de pánico anoche, no fue tan fuerte como los otros

- ¿Qué lo desencadenó? – ahora tenía curiosidad por las dos cosas, la información sobre los malos y que ella tuviera ansiedad estando con él

- El temor a ser hospitalizada, dijo que lo sería si no podía ir a su departamento y tomarse la medicación – se apretó el puente de la nariz, sintiendo un poco de culpa – prometí intervenir para que eso no ocurriera – asintió, agradeciendo que lo hiciera

- ¿Sabes… - dudó por un momento, al considerar la pregunta algo privada – si pudo dormir?

- Despertó gritando un par de horas después de acostarse

- Eso temía – estaba pensando en empezar a suspender el ansiolítico, pero ahora veía que era muy pronto, era el único medicamento que le quedaba - ¿qué información encontraste sobre los agresores?

- Disculpe Hokage-sama, pero es un asunto del Clan. Tendrá que hablarlo con el patriarca – lo miró enojada

- Entendido, retírate

Neji se fue, y ella regresó a leer la hoja. Había encontrado una carpeta con algunas anotaciones del cuarto Hokage, en estas Namikaze mencionaba algo de un grupo criminal que había hecho algunos ataques a la aldea pero no mencionaba sus nombres por ningún lado y en las libretas de Sarutobi había algunas hojas arrancadas y otras manchadas de tinta dejando ilegible lo que estaba escrito, debía revisar más a fondo, porque estaba segura que si los Hyūga habían intervenido, difícilmente quedaría registro, pero tal vez hubieran olvidado algo.

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¿Se acordaban de Ryuuken? Que parecía que me había olvidado que la historia tiene unos malos. Y que todo malo tiene su origen...

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Quiero vivir en tus labios

Att: Sally K