Ouran Academy
Horario de clases

Al fin viernes, último día de clases antes de un par de días de descanso bien merecidos. Pero, como uno no puede estar en paz por mucho tiempo en esta vida, no contaba con los ánimos ni energía de alegrarme por ésto.

Cubrí mi boca por el bostezo que no pude evitar y acomodé mi cabeza entre mis brazos sobre el escritorio. Porque sí, quería dormir un poco. La madrugada fue un completo desastre en la mansión Matsushita y eso me llevó a no poder pegar un ojo en toda la noche.

—Parece que alguien no pudo dormir bien anoche —Escuché la voz de los gemelos frente a mí—. Seguro estuvo imaginándose cosas raras con Honey-senpai.

—¡Eso no es cierto! —Exclamé descubriendo la mitad de mi rostro para mirar sus sonrisas diabólicas.

En el momento en que la profesora ingresó al aula con la noticia de un trabajo grupal supe que no podría estar tranquila lo que restaba de la clase. Obviamente fui arrastrada, con pupitre y todo, por ambos hermanos para unir los bancos de los cuatro.

—Ya, incluso te sonrojaste, eres una pervertida, Aiko —Negaron un par de veces con una expresión de desaprobación total— ¿Sólo lo imaginaste o escribiste alguno de esos fanfic?

Chillé volviendo a esconderme entre mis brazos avergonzada. Yo no me estuve imaginando cosas raras con Mitsukuni, bueno... aunque si los sueños contaran... ¿Pero qué estoy pensando? Deja de hacerte la cabeza, Aiko, solo les das más motivos para jugar contigo.

—¿Pueden dejar de molestar a Aiko y ayudar con las preguntas? —Preguntó Haruhi, quien ocupaba el asiento a mi lado, sin levantar la vista del libro en su pupitre.

—No seas aburrida, Haruhi —Se quejaron ambos, pero de todas formas tomaron un par de libros de la hilera a nuestro lado.

Me reí con burla y les enseñé la lengua ante sus miradas filosas.

—Tú también debes ayudar —Dijo la castaña dejando un libro en mi propio pupitre.

Karma puro y duro junto a una burla por parte de los colorados.

—Son muchas preguntas —Me lamenté viendo la hoja que nos había cedido la profesora.

—Lo que les espera a ti a tu novio con Tono es mucho más que ésto —Escuché decir al gemelo frente a mí.

—Ya, Kaoru, no me hagas pensar en eso —Pedí en un murmullo apoyando mi cabeza en una de mis manos.

Acomodé el libro frente a mí y comencé a leer el índice para guiarme en encontrar las respuestas.

—Yo soy Kaoru —Me respondió Hikaru, quien estaba a su lado y frente a Haruhi.

—Por favor, puedo ser un poco tonta y distraída a veces, pero tampoco para tanto —Negué y jugué con mis pies en el aire.

Estos asientos eran para gente más alta, estaba segura de ello. Ricos bastardos y sin consideración por los pequeños.

—¿Cómo...?

Alcé la vista cuando escuché a ambos quedarse sin palabras. Sus expresiones demostraban sorpresa y un poco de incomprensión, incluso se habían quedado totalmente petrificados en una posición rígida.

—Ya llevamos un tiempo conviviendo como compañeros de clase y de club. Además... —Me hundí de hombros sin darle mucha importancia a poner mucho detalle—. Siempre reconozco a quienes dudan de la veracidad de mi cabello.

Noté a Kaoru brincar un poco en su lugar formando una mueca vergonzosa a la vez que sus mejillas se volvían levemente rosadas bajo la mirada directa que le dirigía.

Eso, arrepiéntete de tus palabras. Nadie duda de mi querido cabello.


Ouran Academy
Antes del inicio de las actividades

Suspiré con nervios mirando la gran puerta que se alzaba frente a nosotros. No sabia lo que nos esperaba dentro de la Tercer Sala de Música.

La mano que estaba entrelazada con la mía me dio un leve apretón reconfortante y miré a Mitsukuni a mi lado brindarme una encantadora sonrisa, de esas que estremecen cada parte de mi ser.

—Tranquila, Ai-chan, todo saldrá bien —Trató de calmarme.

Asentí confiando en sus palabras y su mano libre se acercó al picaporte para abrir la puerta y tiró con cuidado de mi mano para motivarme a caminar a su lado.

Cuando la puerta se cerró tras nosotros sentí un par de manos alzarme por la cintura para comenzar correr. El mundo se transformó en formas borrosas hasta que me sentaron sobre una silla y sentí como alguien ocupo el lugar de la silla a mi lado. Reconocí que se trataba de Mitsukuni cuando su mano encajo nuevamente con la mía de forma perfecta.

—¡Aja! ¡Así los quería agarrar! —Gritó Tamaki, pero no pude saber su expresión por el golpe de una luz cegadora directo en los ojos.

—Senpai, deme eso, le dije que no usara mi linterna para jugar —Le llamó Haruhi la atención y entonces la luz desapareció.

—Conque huyendo de su interrogatorio —Siguió el King mirándonos con desaprobación.

—Pero si vinimos por nuestra pr-

—Basta de charla —Me calló volviendo a atacarme con la luz. La voz molesta de Haruhi se vio camuflada por la risa de los gemelos—. Hora del... interrogatorio.

—¿Por qué separas las palabras? —Pregunté frotándome los ojos tratando de aliviar la sensación de ceguera.

Honey solo miraba con curiosidad a Tamaki y los demás.

Sí, Mitsukuni, se acaban de volver locos.

—¡Las preguntas las hago yo! —Exclamó, pero esta vez la mano del rubio a mi lado cubrió mis ojos para evitar el ataque luminoso—. Kyoya, las preguntas.

Con un chasquido de dedos el azabache le pasó una hoja. Tamaki carraspeó preparando su voz y comenzó con las preguntas acrecentando aún más mis nervios.

—Haruhi no se fijará jamás en... —Pareció confundido mientras seguía leyendo las palabras y su rostro se torno cada vez más rojo.

Si era un sonrojo fuerte o una reacción al enojo quedará como duda en mi cerebro cuando se giró hacia el Ootori para reclamar que no era esa la hoja que habían preparado.

—Un pequeño error, aquí está la correcta —Se excusó pasándole una nueva hoja. Pero el destello de una sonrisa ladeada no pasó desapercibido para mí.

La risa descontrolada de los Hitachiin, quienes rodaban en el suelo, dejó en claro que fue una broma de su parte.

Creo que el único cuerdo del grupo frente a nosotros era Mori, quien solo se había sentado cómodamente en un sillón cercano y miraba todo con atención.

—Bien —Volvió a carraspear Tamaki y se aseguro que fuese la hoja correcta antes de comenzar nuevamente— ¿Desde cuándo? ¿Cuánto llevan saliendo a escondidas?

—Oye, no salimos a escondidas —Nos defendí negando con mi mano libre.

—Es cierto, Tama-chan —Coincidió Honey—. Es nuestro segundo día de novios.

—¿Segundo? —Preguntó asombrado—. Entonces la segunda pregunta queda descartada, no creo que ya se hayan besado.

Me petrifiqué sin sabes como responder a eso. Lo único que hice fue reir nerviosa sintiendo cómo comenzaba a sonrojarme.

—En realidad, ya lo hicimos, Tama-chan —Respondió con toda la inocencia del mundo Mitsukuni—. Varias veces a decir verdad.

La expresión de Tamaki fue tan extraña que me hubiese reído de no ser por los nervios que cargaba encima.

—Pero... pero... ¿Cuándo? —Preguntó sorprendido—. Han de haberse gustado mucho para besarse sin ser novios.

—Tamaki-senpai, ya deje de preguntar cosas privadas —Le recriminó Haruhi, ella trataba de mantenerse a una distancia prudente de todo esto.

—Hace ya un tiempo —Contestó Honey en una pose pensativa—. Sí, Ai-chan me gusta mucho desde entonces.

Mi pulso se aceleró como loco por sus palabras y comenzaba a sentir mucho calor. No, yo no estaba preparada para tener ésta conversación.

—Oh, los jóvenes de hoy día son así, Tono —Comentaron los gemelos.

—Un día comienzan a gustarse —Comenzó Kaoru.

—Y al otro ya subieron muchos escalones —Siguió el otro.

—¿Escalones? —Preguntó Tamaki confundido.

—Caricias, besos, después usan la lengua y después... hacen el-

—¡Creo que ya fue suficiente! —Hablé elevando la voz y poniéndome de pie—. Necesito aire.

—¿Estás bien, Aiko? —Preguntó Haruhi—. Te ves muy roja.

—Ve tranquila, nosotros podemos continuar esta conversación con Honey-senpai —Ofrecieron los colorados con una sonrisa gatuna—. Para, ya sabes... prepararlo.

—¡No! No, no es necesario —Aclaré ofreciéndole mi mano a Mitsukuni para que venga conmigo—. Él está muy bien así como ahora, lo hace genial.

—¿Así que lo hago genial, Ai-chan? —Preguntó el pequeño rubio con una sonrisa enorme.

Permanecí en silencio ante su pregunta. Había cavado mi propia tumba.

Kyoya cubrió su boca con disimulo, ambos hermanos Hitachiin volvieron a reír como desquiciados, Tamaki cayó al suelo totalmente blanco, Takashi seguía exactamente igual y Haruhi miraba confundida a todos.

Solo esperaba que llegasen las clientas de una buena vez para poder irme a casa y cubrirme del mundo con las mantas.


Ouran Academy
Horarios del Club

Bebí con gusto de la taza de té que Haruhi había acercado a mi mesa de Host hace unos minutos. Esto de ser un miembro activo de club era más entretenido de lo que esperaba, incluso varias clientas de los demás habían solicitado algún que otro turno conmigo por la curiosidad que les generaba el que haya una chica.

—Tienes nuevos clientes esperando por tí, Aiko —Escuché a Kyoya a mis espaldas y casi se me cae la taza de las manos del susto.

Asentí a su aviso dejando la taza en la mesa de madera oscura frente a mí y saludé a las dos clientas que tenía en ese momento a la vez que ellas prometían volver a seleccionarme otro día para seguir con la plática.

Acomodé mi cabello un poco y saqué las arrugas de mi uniforme con la palma de mis manos mientras esperaba por su llegada. Froté mis ojos para quitar un poco la sensación de sueño que aún me pesaba y cuando volví a abrirlos visualicé dos pares de zapatos frente a mí. Pero esta vez había una gran diferencia, y ésta era los pantalones negros del uniforme masculino.

—Hola, encantado de conocerte, Aiko.

Subí la mirada sorprendida por la aparición de clientes masculinos, hasta dónde podía recordar solo eran mujeres las que visitaban el club.

Un chico de cabello castaño claro y ojos avellana sonreía con alegría mientras hacía una mueca extraña pero graciosa. Su postura indicaba una personalidad relajada mientras escondía las manos en los bolsillos delanteros del elegante pantalón.

—Hola, es un placer —Respondí con una leve reverencia por educación.

Llevé mis ojos al chico a su lado y no supe como reaccionar al ver que se trataba de Isomu. Éste, por otro lado, se veía notablemente incómodo sin dejar de mirar a su alrededor como si acabase de meterse en la boca del lobo.

—Tomen asiento —Indiqué con una seña de mano a las dos sillas que me acompañaban.

—No es necesario, no estaremos mucho por aquí —Negó Isomu recibiendo un golpe en el brazo por el otro chico.

—No seas así, esta siendo educada —Le reprendió por lo bajo—. Disculpa, aunque ya debes de saber como es él.

Sonreí con un poco de incomodidad por la nube de tensión que estaba formándose lentamente en el lugar. De un rápido vistazo vi como todos los Host miraban con intensidad hacia nosotros. Sin embargo, el castaño parecía no darse cuenta de eso mientras tomaba asiento y obligaba a Isomu a imitarle.

—¿Y tú eres...? —Pregunté con curiosidad.

No recuerdo de haberlo visto en ningún lado antes y las pocas veces que vi a Isomu, sin que esté conmigo, siempre estaba solo.

—Yo no soy el importante aquí —Le restó importancia con un gesto de manos y apoyo ambos codos sobre la mesa para apoyar su barbilla sobre sus manos—. Sólo soy un chico curioso que cuando se enteró de que su amigo tenía prometida no se aguantó las ganas de conocerla.

Usualmente me sentiría inhibida bajo una mirada tan directa como la que me estaba dando, pero se envolvía en un aire extraño que transmitía confianza hasta cierto punto.

¿Cómo alguien como Isomu podía establecer alguna clase de relación con una persona como ésta? Era como ver una luz despampanante acompañando a una oscuridad apabullante.

—¿Y cómo le haces? —Cuestionó haciendo que lo mirase confundida—. Para soportar a este loco, no digo que sea malo pero... si algo idiota.

—¡Oye! —Se quejó Isomu claramente ofendido—. Eso no era para lo que vinimos.

—Ah, deja de ser tan impetuoso —Pareció lamentarse un poco antes de volver a su estado de ánimo anterior—. De acuerdo, sí hay algo por lo que estamos aquí.

—Um... De acuerdo ¿En qué puedo ayudarlos? —Pregunté apoyando mis manos a los lados de mis piernas en la silla para dejarme caer levemente hacia adelante.

—Tú a nosotros no, nosotros a tí sí... bueno, yo a tí en realidad —Corrigió con diversión bajo la mirada de advertencia de su amigo—. Sabemos lo que ocurrió por la noche en tu casa.

Toda expresión de mi rostro desapareció al instante por el tema que acababa de tocar. Comprobé que nadie pueda escuchar nuestra conversación con los nervios desatándose en mi interior.

—No creo que hablar de ésto aquí sea buena idea —Comenté por lo bajo con cuidado de que nadie más que ellos dos pudiese escucharme.

—Éste es el único momento en el que tengo tiempo, lo siento pero no tengo otra opción —Hizo una mueca de disculpas, pero adoptó mi mismo tono de voz como si no quisiera ponerme en una mala situación—. Tus padres se comunicaron con los míos ésta mañana, mi familia es la que les provee todos los sistemas de seguridad. Para ir al grano, me pidieron que ponga un chip de rastreo en tu móvil.

—¿Qué? —Quedé anonadada por lo que acababa de escuchar—. Creo que eso es excesivo.

—Sé que no es agradable pensar en que sepan todo el tiempo dónde éstas, pero es lo mejor —Respondió—. Están tan preocupados que pidieron hacerlo lo más pronto posible, por eso estoy aquí.

Desvié la mirada a otro lugar inconscientemente. Es obvio que su preocupación es meramente una apariencia para quedar como buenos padres ante los ojos de las demás personas. No era difícil de notarlo, solo bastaba con saber que no recibí ni una sola llamada de su parte para saber como me encontraba.

—Aiko, la alarma de seguridad sonó en plena madrugada, ésto no es un juego. No cuando es la tercera vez que sucede algo de éste calibre —Volvió a hablar. Isomu solo miraba el suelo evitando a todos—. Primero una puerta forzada, segundo tu cuarto destrozado, tercero un intento de infiltración ¿Sabés qué puede ocupar el cuarto lugar? Tú. Tú puedes ser su próximo movimiento.

Tomé una respiración honda al procesar sus palabras, esto era algo que trate de evitar pensar desde que me desperté con agentes de seguridad entrando para revisar todo mi cuarto y permanecer allí toda la noche procurando mi seguridad. Había pedido salir para estar con Eiji, el solo imaginarlo con miedo por lo que estaba ocurriendo me había sumergido en una situación horrible, pero no me lo permitieron. Las horas que pasé encerrada en mi cuarto rodeada de hombres armados fueron eternas y no podía dejar de pensar que algo malo iba a ocurrir.

Largué el aire en una corriente inestable y caminé rápidamente en busca de mi portafolio, saqué el aparto de su interior y volví a la mesa. Solo quería que se fueran y poder desviar mis pensamientos por otra ruta una vez más.

—Gracias, solo será un minuto —Habló el chico tomando el móvil y abriéndolo.

—Por cierto —Isomu tomó palabra llamando mi atención—, hoy no tendremos tutorías. Se acerca un torneo en el club y necesitamos quedarnos horas extras para practicar.

Esa era una buena noticia, pero no podía ni alegrarme por enterarme. No en éste momento.

—Pero te buscaré en cuanto acabe —Siguió comentando.

—Sí, bueno —Asentí jugando con mis dedos de las mano. Enredándolos y desenredándolos entre sí.

Unos segundos más de silencio nos envolvieron y nadie volvió a hablar hasta que el de ojos avellanas pareció terminar con su trabajo y dejó el teléfono frente a mí.

—Ya está listo —Avisó poniéndose de pie—. Ha sido un placer conocerte, Aiko. Espero que nos llevemos bien.

—Gracias, también ha sido un placer el conocerte —Asentí agarrando el móvil para apretarlo entre mis dedos.

—Después paso por tí —Saludó Isomu imitando a su amigo—. Y... ten cuidado, por favor.

Ambos compartieron una mirada y se alejaron a pasos tranquilos hasta terminar de salir del lugar.

Miré con el ceño fruncido el aparato en mi mano. Solo espero que esta cosa no me cause muchos problemas.