Chuya miró la pantalla de su computadora, debía admitir que sentía un poco de escalofríos al leer sobre aquellos temas, estaba aprendiendo sobre heridas profundas, había formas de detener el sangrado de una, sin embargo, ver algún video explicativo, documental o leer información, hacia que su cuerpo se sintiese un poco enfermo, sabía que era debido a que todo aquello lo relacionaba con Dazai, su imaginación no lo ayudaba, solamente lo hacia sentir peor.

No era difícil imaginar a Dazai pasando por heridas como esa, Chuya desvió la mirada nuevamente, era una parte de un video que realmente no deseaba ver, en especial si había punto quirúrgico de por medio.

Volvió a abrir sus ojos y se obligó a ver todo el video de nuevo. Luego de que este terminase, bebió de su copa de vino. Soltó un suspiro y se planteo realmente volver a ver ese video, aunque sabia que conocer la teoría perfectamente no lo ayudaría si en algún momento encontrase al castaño en un estado como aquel, nuevamente su imaginación no lo ayudo y por un momento, deseo llamarlo, sentía la necesidad y ansiedad de hacerlo.

"seria muy fácil que él terminase con todo de forma rápida en su departamento"

Cuando Chuya se encontraba realmente a un paso de marcar el numero y llamarlo, fue entonces que una llamada de Dazai fue recibida en su celular, el pelirrojo respondió de inmediato, algo acelerado.

- Suenas agitado – observó

- Solamente estaba viendo un video

- ¿agitado por un video? Chuya soy tu novio, no necesitas ver mas videos pornográficos – comenzó a molestarlo Dazai

- Idiota, no es nada de eso – soltó el otro de inmediato, escandalizado – solo era un video que me causo risa – soltó el pelirrojo, odiaba mentir, pero sabia que decir la verdad no seria lo mejor, al menos no en ese momento

"desearía que estuvieses aquí" pensó el pelirrojo, casi deseando que el castaño hiciese uso de la llave que le había dado y pasase por la puerta. Tenía pensado tragarse sus palabras, no decir nada al respecto, dentro de tan solo una semana seria su graduación, sin embargo, Dazai se encontraba completamente rodeado de exámenes de otras personas, de otras generaciones. Por ende, seria egoísta de su parte pedirle que fuese a su departamento.

"podría ir yo al suyo" pensó Chuya, el pelirrojo ya no debía ir a la universidad, solamente se concentraba en su trabajo y esperaba recibir su diploma. No le causaría molestias a Dazai si fuese a pasar la noche con él, o al menos un poco de tiempo, le dio nuevamente una vuelta a sus pensamientos.

- ¿te encuentras trabajando? – pregunto curioso

- Bueno, es martes por la noche

- Me refiero a si te encuentras corrigiendo algún examen o informe

- No, termine hace un par de horas

Chuya guardo silencio, realmente deseaba reprimirse, pero luego de todo lo que había visto y leído durante esa noche, se sentía inquieto, deseaba ver a Dazai, aunque fuese por un periodo corto de tiempo.

Pero el pelirrojo no sabía como abordar el tema.

Soltó un gruñido. Harto de todo, si lo deseaba, iría.

- Voy para allá – sentencio Chuya, no espero que el otro contestase y corto la llamada, se sentía estúpido consigo mismo

Tomo su chaqueta y sus pertenencias, dudo un momento sobre llevar su computadora, termino por hacerlo de igual forma, tenia parte de su trabajo allí, y deseaba pasar a alguna cafetería antes de irse a trabajar a la mañana siguiente.

Subió a su motocicleta y condujo, pensando un y otra vez en lo que debería decir una vez que llegase al departamento del otro, sabia que Dazai si tendría mucho que decir, burlas y bromas.

Estacionó su motocicleta, tomo aire profundamente y caminó hacia el departamento del otro. todo eso le sucedía por idiota, imprudente y ansioso. Con cada paso sentía que en su rostro se volvía mas evidente lo que había estado pensando, sentía que, con solo una mirada del castaño, este sabría todo lo que Chuya llevaba un tiempo haciendo.

Una vez frente a la puerta, Chuya no pudo evitar pensar que esta era enorme, aunque no lo fuese realmente, se había parado frente a esta en mas de una ocasión, miró el interruptor y los números a un costado, sabia la contraseña de memoria, se tomo su tiempo antes de terminar por presionar cada botón y escuchar el sonido de esta al abrirse.

Chuya entro a paso lento, miro a su alrededor, el departamento había cambiado un poco, se encontraba mas ordenado de lo que recordaba. Pero no veía a Dazai por ninguna parte.

"cálmate, estas leyendo demasiadas cosas en internet, no sobre actúes de nuevo" se repetía Chuya, su pulso estaba acelerado.

- ¿Dazai? – llamó Chuya, no deseaba que su voz sonase alterada, pero hasta el mismo se había percatado que su voz había fallado un poco - ¿Dazai? - volvió a llamar el pelirrojo, solamente una luz se encontraba encendida, el resto del departamento en penumbra

Chuya comenzó a caminar, recorrer el lugar buscando a Dazai, pero no había sonido alguno además de su voz y pisadas, el pelirrojo comenzó a sentir que perdía el control que se había esforzado por mantener, sus pasos se aceleraron y antes de darse cuenta, ya se encontraba levantando la voz y casi corriendo.

Se encontraba todo demasiado oscuro, dificultaba su tarea para buscar al castaño, sin embargo, no perdería tiempo buscando los interruptores de la luz, tardaría menos en que su vista se acostumbrase.

Sin recibir respuesta, Chuya se dirigió a paso acelerado hacia el cuarto, entro y miró la cama, nada, tampoco en el suelo.

Chuya pensaba volver a decir fuertemente el nombre de Dazai cuando sintió como unos brazos rodearon su cuerpo y un susurro en su oído. De inmediato el pelirrojo se sobresalto y soltó un pequeño grito.

- Ese fue un lindo sonido – soltó el castaño

- Idiota – soltó Chuya, relajando su cuerpo

Dazai rio, pero Chuya no se encontraba riendo. Bajo la mirada y se concentro en regular su cuerpo. El castaño dejo de reír y se percató de que algo no andaba del todo bien.

- ¿Chuya?

- Oh cállate – soltó el pelirrojo

El castaño giro a Chuya para poder observarlo de frente, una mirada impresionada ante el rostro del pelirrojo, lagrimas amenazaban con caer desde sus ojos, pero se resistía, evitaba que estas terminasen por recorrer sus mejillas.

- Oh no, Chuya ¿sucede algo?

- ¿es esto otra broma? – pregunto el pelirrojo, no sabia si dejar que las lagrimas recorrieran su rostro o enojarse, tal vez las dos al mismo tiempo

Dazai ni siquiera lo dudó y envolvió a Chuya entre sus brazos, abrazándolo fuertemente, acarició su cabello e intento reconfortarlo mientras se disculpaba, Chuya trago sus lagrimas, que Dazai lo hubiese abrazado y susurrado lo había sobresaltado, pero eso solo había sido el remate de todo, desde que había empezado a recorrer el departamento, sin respuesta del castaño, que había comenzado a asustarse seriamente.

- Oh, soy un idiota – dijo Chuya enterrando su rostro en el pecho del otro

- No, yo lo soy, no creí que realmente te afectaría así, solo buscaba hacerte una broma – Dazai llevo sus manos hacia las mejillas de Chuya y secó un poco sus ojos, apenas un poco húmedos, Chuya se había resistido a realmente llorar – definitivamente me gusta mas cuando lloras por placer – el pelirrojo rio un poco

- Dejé la puerta abierta – recordó Chuya

- No importa, iré a cerrarla

Ambos volvieron a dirigirse hacia la sala, Dazai cerro la puerta y Chuya recogió sus cosas del suelo, apenas había sido consciente de lanzar todo al suelo cuando las cosas comenzaron a alterarlo.

Chuya se sentó en el sofá y dejo que Dazai le sirviese una copa de vino, miró con atención la forma en que vestía el castaño, bastante sencillo, pantalones negros y un suéter de color azul oscuro.

- Te queda bien el azul – comentó Chuya

- Y a ti no te queda esa expresión, Chuya – comenzó el otro, no se encontraba bebiendo nada, por lo tanto, toda su atención estaba puesta en Chuya

Dazai se sentó en el suelo, frente a Chuya, el pelirrojo se acomodo en el sofá, sabia que el otro se encontraba mirando su rostro fijamente, intentando descifrar lo que realmente había sucedido.

Chuya evitaba su mirada, luchaba por mantenérsela por algunos segundos, pero inevitablemente terminaba por bajarla.

- No eres del tipo que realmente se asustaría y lloraría por algo como lo que hice – comenzó Dazai

Tenia razón, Chuya no se asustaría de esa forma ni lloraría por algo como aquello, no al menos en condiciones normales, pero había mucho de por medio, sus propios pensamientos habían terminado por orillarlo a una reacción como esa. Y se sentía un poco ridículo, miedoso.

- Y estas temblando – Chuya llevo sus ojos hacia sus propias manos, entonces fue consciente del temblor de todo su cuerpo, supo que ya era inútil ocultar lo que realmente había pasado por su mente, pero no estaba dispuesto a decir absolutamente todo

- Pensé que te habías herido – reconoció Chuya, omitiría la parte en que había pasado horas, desde hace unas semanas, investigando y comenzaba a preocuparse constantemente por la salud del otro

- Chuya, hace mucho tiempo que no lo hago – Chuya lo miro, sabía que no era del todo cierto – al menos no un intento serio

- Lo siento, es solo que pensé que – pero el pelirrojo no pudo decirlo en voz alta, como si las solas palabras lo aterrasen

- Oh Chuya – Dazai se puso en pie y tomó al pelirrojo rápidamente entre sus brazos, aunque este no tuviese demasiada fuerza, pudo levantarlo y acomodarlo sobre su regazo, Chuya estiro sus piernas en el sofá, se acomodó contra el castaño – realmente lo siento

Y ese "lo siento" no sonaba como si se disculpase por su broma que había terminado mal, mas bien, parecía que se disculpaba por no tener el control de sus sentimientos, por ser de esa forma y herir a Chuya, sin poder hacer nada para evitarlo.

Chuya decidió no decir nada al respecto, sinceramente no deseaba continuar hablando ni escuchando sobre el tema, simplemente deseaba pasar el tiempo junto al castaño, y descansar, ansiaba que el castaño le regalase caricias lentas que lo relajasen.

Dazai cargo a Chuya hasta la cama, lo ayudo, de forma inocente y complaciente, a cambiarse por ropa mas cómoda, tocó su piel sin segundas intenciones, simplemente demostrando cariño, el pelirrojo dejo que este se encargase de todo, disfrutando de sus cuidados, dejó que Dazai lo guiase y recostase, dejó que acariciase su cabello, por un momento se quedo dormido, aferrándose a la ropa del otro.

El silencio no era incomodo y solamente era roto por palabras del castaño, algunas disculpas, algunas palabras de cariño, otras sobre Chuya.

No tenia sueños, agradecía aquello de lo contrario sabía que tratarían sobre Dazai. Pero eso no evitaba que Chuya terminase por despertar a altas horas de la madrugada y no pudiese volver a conciliar el sueño, como un castigo.

El pelirrojo utilizó ese tiempo para observar a Dazai, sabia que este si dormía, después de todo, debía ir a la universidad al otro día, mas bien en tres horas mas, Chuya pensó que podría pasar esas tres horas restantes solamente pensando y observando a Dazai, pero no lo haría.

Dazai tenia una expresión relajada en su rostro, su cabello se encontraba despeinado, sus labios entreabiertos. A pesar de la oscuridad, Chuya podía observarlo, la luz tenue de los postes del exterior lo ayudaban. Escuchaba pequeños quejidos que soltaba Dazai entre sueños, sentía el pequeño movimiento de su cuerpo al respirar.

Pero nada de eso evitó que Chuya decidiese ponerse en pie e ir por su computadora. Arreglo un poco la camiseta holgada que le había dado Dazai para que durmiese, se sentó en el comedor y prendió su computadora, de inmediato se encontró con lo que había estado viendo hace un par de horas, el video aun se encontraba abierto, Chuya lo cerro de inmediato y retomo sus otras investigaciones, no vería videos, pero podría leer un poco y volver a dormir.

Aunque dudaba que eso lo ayudase a dormir bien.

Leyó por bastante tiempo, hasta que sintió su cuerpo lo suficientemente frio como para extrañar volver a la cama, después de todo, se encontraba en ese departamento con el objetivo de estar con Dazai.

Sin apagar su computadora, simplemente bajo la pantalla y esta se bloqueó, estiró un poco sus brazos mientras miraba por la ventana, dentro de poco comenzaría a amanecer, debía tomar el tiempo que le quedaba para volver a la cama antes de que el castaño se marchase.

Sin mas, dejo su copa de vino en la cocina y volvió al cuarto, sin darle mas vueltas en su cabeza a lo recientemente leído en internet, lo malo de hacer investigaciones por ese medio, era que mucha información era simplemente expuesta en fuentes dudosas, Chuya se tomaba el tiempo de verificar cada lugar donde leía, asegurarse que todo fuese confiable, un error podía ser fatal. Por lo tanto, no avanzaba demasiado rápido, no como deseaba hacerlo en realidad.

Y es que, en parte, sentía que se encontraba con una carrera contra el tiempo, cualquier momento podría ser el indicado para que Chuya tuviese que entrar en acción y poner en practica lo que había pasado horas leyendo y viendo.

No deseaba que fuese de esa forma, esperaba que no, sin embargo, nada se lo aseguraba, y hacia todo eso para encontrarse listo en el peor de los escenarios.

Chuya se recostó en la cama, bajo las sabanas, de inmediato sintió el calor que provenía de allí, su cuerpo lo agradecía, también sintió de inmediato como Dazai se acurrucaba contra su cuerpo, aun durmiendo. El pelirrojo lo observo de forma breve, casi como si desease realmente asegurarse de que no se encontrase despierto en realidad, no seria la primera vez que fingiese dormir, sin embargo, Dazai no abrió sus ojos y su respiración continuaba con su ritmo tranquilo. Chuya se acomodó mejor entre sus brazos y cerro sus ojos, dispuesto a dormir.

.

Chuya abrió sus ojos en cuanto sintió a Dazai moverse en la cama.

Sus ojos dolían, la luz lo molestaba, sin embargo, se obligo a levantar la vista y observar a Dazai, su cabello se encontraba cómicamente desordenado, en cuanto su mirada castaña chocó con la azul le regaló una sonrisa y un "buenos días", aunque el rostro de Chuya indicaba todo lo contrario.

- No te ves muy bien – comentó Dazai

- No podía conseguir dormir – dijo Chuya – y no, no tiene que ver con tu broma de anoche – se adelantó el pelirrojo – desde hace unos días que mis horarios para dormir se dispararon y son irregulares

- Ya veo – comentó de vuelta el otro – puedes seguir durmiendo todo lo que quieras, en realidad, seria bastante agradable llegar de clases y encontrarte tal y como estas ahora – Chuya sonrió

- ¿eso crees?

- Claro, es mas, podrías esperarme desnudo – soltó mientras le regalaba una sonrisa seductora

- No creo que merezcas algo como eso

Dazai se puso en pie y comenzó a caminar hacia al baño, solamente le regaló un guiño a Chuya antes de comenzar a prepararse. El pelirrojo cerro sus ojos, sin embargo, escucho de forma atenta los movimientos del otro en el baño, el correr del agua, la forma en que tarareaba y a veces cantaba. Volvió a abrir sus ojos cuando Dazai salió del baño, entro en el cuarto y comenzó a vestirse, primero poniéndose sus vendas, era un espectáculo que Chuya no se perdería, observó cada movimiento con ojos atentos.

- Me halaga que me observes de esa forma mientras me visto, Chuya

- Excelente, porque no pienso dejar de hacerlo – respondió el otro

- Vaya, que atrevido eres – fingió delicadeza el castaño, Chuya le lanzó una almohada

El pelirrojo se puso en pie, con la intención de hacer algo de beber y comer, desayunar junto a Dazai antes de que se marchase, pero el castaño se apresuró a indicarle que volviese a la cama, asegurando que él se encargaría de todo, además de dejar en claro que pensaba compensarle todo lo sucedido la noche anterior con un platillo delicioso.

Chuya sonrió y se decidió a obedecer, no tendría que ir a trabajar hasta dentro de un par de horas, tenia tiempo hasta de volver a dormir un poco antes de marcharse.

Aunque no deseaba marcharse de ese lugar, miró por la ventana, no le sorprendería que comenzase a llover en cualquier momento, el cielo lo indicaba, y eso no ayudaba a su estado de animo, aunque la llovía lo calmase, no podía evitar que sus emociones se tornasen un poco melancólicas, efecto que también facilitaba su escritura.

Pudo escuchar sonidos provenir de la cocina, Dazai se encontraba haciendo algo allí, mas que tan solo café, Chuya soltó un suspiro, no necesitaba que este le compensase lo sucedido la noche pasada, no deseaba que lo viese como si debiese algo, después de todo no había hecho mas que asustarse y llorar de forma disimulada.

Chuya se acomodo entre las sabanas blancas, su cuarto tenia pocos colores, Chuya sentía que el mismo era el que le otorgaba color a ese lugar, con sus ojos azules y su cabello pelirrojo, el resto de las cosas solamente eran de colores neutros.

Miró hacia la pared, lo único que adornaba esta era su poema, continuaba colgado allí, como si de una obra de arte se tratase. Le avergonzaba aquello.

Chuya llevo sus manos hacia su rostro, ocultando el sentimiento que lo hacia sentir inquieto, vergüenza, deseaba tomar ese trozo de papel con su caligrafía y ocultarlo, deshacerse de él, siempre pensaba lo mismo, cada vez que se encontraba en ese cuarto a solas, sus pensamientos terminaban por dirigirse hacia aquello, Chuya soltó un quejido.

- Aun ni siquiera lo pruebas – dijo Dazai, contestando ante el sonido del pelirrojo, Chuya quito sus manos de su rostro y lo observo

- Huele bien – contestó, sentándose bien sobre la cama, Dazai se acerco, le tendió una taza de café y dejo una bandeja sobre el colchón, sentándose él de forma contraria a Chuya, deseaba verlo directamente a la cara – también se ve bien

- Es mejor si lo pruebas

Ambos comenzaron a comer, en un principio en silencio, no hizo falta demasiado tiempo para que terminasen por mantener conversaciones cotidianas sobre el clima, la comida o la universidad, Dazai disfrutaba preguntar a Chuya sobre como se sentía sobre su graduación y sobre su próximo libro.

Chuya se sentía feliz de hablar sobre aquellos temas, ambos compartiendo el sentimiento, la ansiedad, los nervios. Y Chuya sentía un poco de culpa al utilizar eso como excusa para sus dificultades de conciliar el sueño. Pero lo utilizaba de igual forma.

- Dazai – llamo el pelirrojo, había pensado de forma breve sobre sus pensamientos, pero se había decidido precipitadamente a hablar - ¿podría quedarme contigo por un par de días? – preguntó antes de frenarse, pensar y arrepentirse, levantó su mirada de su taza de café, Dazai se encontraba un poco confuso

- ¿sucedió algo? – preguntó

- No – Chuya se apresuró a tranquilizarlo – nada de eso, es solo que, siento que puedo dormir mejor contigo

- Oh, ya veo – pero noto que algo no estaba del todo bien, Chuya observo como Dazai bebía un poco de su café, fruncía el ceño y volvía a beber, observó a Chuya – te levantaste a mitad de la noche a ver algo en tu computadora – Chuya se sintió como si lo hubiesen descubierto – la verdad es que, si tu no te hubieses adelantado, te lo hubiese pedido yo, me gustaría mantenerte vigilado

- ¿a mi? – pregunto incrédulo Chuya

- Realmente estas durmiendo poco – "adivina de quien es la culpa" pensó Chuya

Chuya asintió, ambos sonrieron, solo serian un par de días, al menos hasta que Chuya se graduase, ese había sido el acuerdo que pactaron durante ese desayuno, entre tostadas, café y mermelada, el pelirrojo se sintió mejor después de esa conversación, calmado, un sentimiento reconfortante.

Luego de desayunar, Dazai se puso en pie, se llevo las cosas de la cama, le regalo una sonrisa a Chuya, un beso breve y lento, una caricia en sus cabellos y entonces se dirigió hacia la puerta, con la intención de marcharse.

- Iré a trabajar – dijo, tomando el pomo de la puerta – espérame desnudo – dijo

- Oh, ya márchate – soltó Chuya, llevando las sabanas sobre su nariz, intentando ocultar su rostro

Dazai era descarado y sabia que hacia todo eso para avergonzar y provocar la risa de Chuya, el pelirrojo lo sabia, y eso no hacia mas que enamorarlo aun mas de él.

.

Mas rápido de lo que Chuya hubiese querido, había llegado el día de la graduación, no se sentía listo, para nada, estaba ansioso y el gran evento no había cobrado realidad hasta que Chuya se había encontraba de pie a las afueras de la universidad, usando un traje negro, sabia que Dazai también debía encontrarse allí, al final y al cabo, este seria el profesor que entregaría los diplomas, de pie al lado del director.

Chuya soltó un suspiro y termino por entrar al lugar, casi podía recordar la primera vez que había puesto un pie allí, joven, ingenuo y desconfiado, las cosas habían cambiado bastante en comparación con ese entonces.

La ceremonia seria llevaba a cabo en un edificio posterior al principal de la universidad, un salón privado que solamente se utilizaba para eventos sumamente especiales, Chuya se maravillo al ver como el camino hacia este se encontraba decorado, una alfombra elegante, flores por doquier, todos vestidos con trajes y vestidos, muchos se encontraban allí con algunos familiares, Chuya se sintió un tanto incomodo, estaba solo en ese lugar.

Apresuró su paso hacia el edificio, sin embargo, su mirada se desvió de forma casi involuntaria hacia los arboles detrás del edificio de la universidad, el lugar donde había conocido a Dazai y el punto de encuentro de ambos en algunas ocasiones. Se detuvo a observar, sintiéndose como un idiota cursi y romántico, pero no pudo evitarlo, se sorprendió bastante al ver la silueta de una persona allí, entre los arboles, Chuya sonrió y bajo la mirada, de inmediato comenzó a caminar de forma discreta hacia ese lugar, entre los arboles, después de todo, Dazai lo esperaba.

En cuanto lo vio, el pelirrojo se sintió un tanto ansioso, un traje negro, diferente al que había utilizado en la ultima fiesta del anciano, elegante, a simple vista podía parecer negro, sin embargo, una vez cerca, Chuya pudo identificar una tonalidad azul bastante oscura, la luz del sol lo ayudaba para identificarlo y diferenciar.

- Azul – dijo en voz baja

- Dijiste que me quedaba ese color

- Te queda, te ves guapo – admitió el pelirrojo, Dazai sonrió complacido por su respuesta

- Tu también te ves guapo, no traes tu sombrero – observó Dazai, Chuya negó con su cabeza – y peinaste tu cabello diferente – Chuya bajo un poco la mirada, siempre había sido una persona confiada en su apariencia, pero cuando se trataba de Dazai, algo se removía en su interior deseoso por recibir alguna aprobación de su parte, sabia que era parte de tener sentimientos por una persona, buscar el que a este le agradase como te ves

- ¿es extraño? – preguntó Chuya, ambos se encontraban mirando hacia el edificio donde se llevaría a cabo la ceremonia

- Te ves hermoso – comentó el castaño, llevo su mano hacia el cabello de Chuya recogido en una coleta alta, acaricio su cabello y luego el cuello del pelirrojo – realmente hermoso

- Ahora mi cabello destacara aun mas, demasiada luz – comentó Chuya

- Eso no esta bien, muchas personas te verán – comenzó el otro – podrían enamorarse de ti – Chuya soltó una risa en respuesta

- Ridículo – lo llamo

Ambos sonrieron, Chuya miró a Dazai, el también se había recogido una parte de su cabello, la zona lateral izquierda, se veía apuesto y los cabellos que solían encontrarse de forma descuidada y rebelde, la mayoría ocultando parte de su rostro, se encontraban retirados.

- Realmente apuesto – dijo Chuya, desvió su mirada hacia el espectáculo frente a él, aun había muchas personas felicitándose y tomándose algunas fotografías familiares, o con sus amigos, escuchaba sin problemas las risas y conversaciones, Dazai siguió la mirada del pelirrojo

- Tomemos una también

- ¿eh? – pregunto Chuya, no era como si se encontrase envidiando a las otras personas por tener una familia y tomarse fotografías de una forma libre, en realidad no se había parado a pensar de esa forma, solo deseaba terminar con todo eso rápidamente

- Vamos, esta situación lo amerita – Dazai saco su teléfono del bolsillo trasero de su pantalón y de inmediato, rodeo a Chuya con su brazo, acercándolo aun mas a él – quiero una hermosa sonrisa – sentencio este, listo para tomar la fotografía

Chuya soltó un suspiro, y entonces sonrió para la fotografía, una sonrisa sincera, en un lugar especial para ambos, en una ocasión especial, con una persona especial. Sabia que esa seria su fotografía preferida, y probablemente la primera que realmente enmarcaría en su departamento.

Y entonces llego el momento de comenzar con la ceremonia, los familiares, amigos y profesores comenzaron a acomodarse y prepararse en el interior del recinto, Chuya se quedo afuera junto a sus compañeros, ellos entrarían después, les habían indicado con detalle cuando debían entrar y donde debían sentarse.

Las personas realmente se preocupan por cada movimiento en ese tipo de ceremonias, Chuya solo se preocupaba por el castaño que se encontraba sobre el escenario, con una sonrisa educada. El pelirrojo realmente no podía creer que Dazai aceptase y desease participar en ello, después de todo, entregaría el diploma de un gran numero de graduados.

Una vez que Chuya y el resto de sus compañeros se acomodaron en sus asientos, comenzaron los numerosos discursos, con cada minuto que pasaba, Chuya solamente deseaba tomar la mano de Dazai y llevárselo de allí, sin embargo, lo soporto todo, y realmente presto atención cuando Dazai dijo unas palabras por el micrófono, no fue demasiado, sin embargo, Chuya no se lo esperaba.

El pelirrojo noto como algunas personas, la mayoría sus compañeros, habían terminado por llorar, ya sea por algún discurso, o al momento de recibir su diploma, el pelirrojo no deseaba hacerlo, mas bien, no sentía mas que alivio al encontrarse en esa instancia, felicidad, pero no ansiaba llorar. Por un momento se pregunto si él también se encontraba con sus emociones un tanto dañadas.

Entonces Chuya escuchó su nombre por el micrófono, la voz de Dazai lo llamaba, sintió sus mejillas un poco sonrojadas, se puso en pie y subió al escenario rápidamente. Ansiaba mirar a Dazai directamente, pero temía que algo fuese evidente en su rostro, tal vez el amor que sentía, por lo tanto, lo evito el mayor tiempo que pudo.

Todo fue en vano cuando Dazai le entregó su diploma y le susurro algunas palabras privadas, solo para él.

"felicidades ovejita, estoy orgulloso de ti"

En ese momento el pelirrojo si deseo llorar, con fuerza, deseo abrazarlo y llorar, besarlo, no esperaba escuchar esas agradables palabras de nadie, pero escucharlas de Dazai hacia que el sentimiento se volviese demasiado potente en su pecho. Incluso un poco doloroso.

Chuya evitó llorar, agradeció y continuo con la ceremonia, miro a Dazai, sus ojos llenos de cariño, intercambiaron sonrisas y el pelirrojo bajo del escenario, siendo una vez allí abajo consciente de los aplausos educados de las personas que ni siquiera conocía, algunas felicitaciones de sus compañeros y golpes amistosos en su espalda.

Pero Chuya no podía dejar de mirar el escenario, y no era porque realmente conociese al resto de las personas que se encontraban graduando, solamente había alguien allí que llamase su atención.

La ceremonia termino, Chuya solamente se paso todo el tiempo en sus propios pensamientos, de vez cuando intercambiaba miradas con Dazai, dentro de tan solo unos minutos todo estaría terminado, y ya no tendrían que ocultar nada, estaría graduado, podría besar a Dazai libremente, hablar con él y tomar su mano si eso deseaba, aunque nunca habían sido demasiado ese tipo de pareja, mas bien, eran reservados por naturaleza. Ambos.

Entonces todo termino, las personas salieron del edificio, muchos se quedaron por mas tiempo a las afueras de la universidad, hablando y compartiendo, Chuya solamente había cruzado palabras breves con Daisy, ella se encontraba acompañada de su familia, Chuya no deseaba interrumpir, así que solamente intercambiaron felicitaciones y cumplidos.

Chuya miraba a su alrededor, una vez afuera del edificio, había perdido de vista a Dazai, por completo, una parte de él esperaba encontrarse con él y al menos acordar en que lugar cenarían esa noche.

El cielo se encontraba completamente oscuro, algunas estrellas titilaban en la lejanía, Chuya lo admiro por un momento, entonces volvió a su búsqueda.

Entonces sintió un pequeño golpe juguetón en su cabeza, era algo suave, de inmediato se giro, encontró allí a Dazai, sonriendo y sosteniendo un pequeño ramo de flores, con el cual lo había golpeado, entre sus manos, en realidad se trataba de un par de girasoles, bastante hermosos.

- Felicidades – dijo Dazai, tendiéndole el ramo, Chuya tomo las flores, para esas alturas ya no le importaba hacer todo aquello ante las personas, ya era libre

- Gracias, Dazai – aunque Chuya se encontraba agradeciendo por mas cosas que tan solo ese ramo de flores

- En esta ocasión opte por algo mas sencillo y con un significado bastante sincero

- Y claramente por algo poco ostentoso – dijo Chuya enarcando una ceja

- Lo elegí pensando en ti, Chuya – Dazai dio un paso hacia, casi como si tantease el terreno, el pelirrojo no retrocedió

"puedo hacer lo que quiera ahora" pensó el pelirrojo.

Chuya dio un paso hacia el frente, sin desviar la mirada de Dazai, él acaparaba toda su atención.

Y sin mas. Chuya fue el que termino por inclinarse hacia el otro y besarlo, teniendo el debido cuidado para no aplastar las flores. Primero fue un beso breve, casi como si se tratase de un primer beso de niños, breve y tímido. Chuya tomo aire y lo soltó rápidamente, rio un poco y entonces volvió por mas de esos labios.

Después de todo, era libre de hacer lo que quisiese.

.

- Chuya realmente no sé como me presentare a trabajar el lunes por la mañana ¿acaso no conoces la vergüenza?

- No me importa, ya no tengo asuntos con la universidad

- Pero yo si – reclamaba el castaño

- No parecía importarte en ese momento

- Estaba impresionado, no reaccionaba – Chuya no creía en eso, y tampoco en la seriedad de esa conversación, no cuando Dazai sonreía complaciente

- ¿te despedirán? – preguntó Chuya

- Claro que no, no es razón valida para hacerlo, ya te encuentras graduado, además, el director desea evitar escándalos – observó el otro, Chuya solo lo observaba, Dazai conducía hacia un restaurant en la ciudad, el pelirrojo desconocía cual – no te preocupes, yo me encargo de todo

Chuya creyó en esas palabras, sonrió y se inclino a besar la mejilla del castaño, este concentrado en conducir. Rápidamente volvieron a su usual ambiente.

- Pero que lindo actúas, ovejita – molesto el castaño

- Cállate, respeta a tu sol

- Veo que investigaste sobre girasoles también

- Claro que si – aceptó el otro – aunque seria mejor si me dijeras eso en vez de darme las flores

- Chuya, te amo y admiro, eres mi sol – soltó el otro, ni siquiera se detuvo a pensar sus palabras

Chuya enmudeció, no se lo esperaba, consideraba que eso había sido un ataque sucio en su contra, una trampa. Y había caído, enamorado y avergonzado.

- Oh, eres un bastardo – respondió, girándose en su asiento, evitando mirar al castaño, solamente escuchaba las risas de este

Pero si pudo sentir la mano del otro tomando la del pelirrojo y llevándola hacia sus labios, besando los nudillos entre risas de su parte. Chuya soltó un gruñido, su ceño fruncido, mirando por la ventana, esa noche pensaba beber bastante, como venganza por todo eso.

Dazai tomó la mano de Chuya en cuanto bajaron del automóvil, era como si desde esa noche las demostraciones de afecto fuesen algo completamente nuevo para ellos, al menos en publico, morían por hacerlo, Chuya devolvió el agarre. Y no se soltaron hasta que se encontraron sentados en el restaurant, cada uno con una copa en su mano.

El pelirrojo no pudo evitar sonreír constantemente, luego de tanto tiempo, de tantas malas experiencias y momentos que realmente desearía no volver a recordar jamás en su vida, sentía que las cosas en su vida salían bien, tomaban un buen camino.

- Felicidades Chuya

- Gracias - contestó este

Brindaron con un pequeño choque de copas, bebieron y dedicaron el resto de la noche a celebrar y amarse.

GRACIAS POR LEER.