Sansa pasó lo que quedaba de esa mañana sintiéndose maniatada, como también se sentirían la mayoría de personas. Y de las personas cercanas a su corazón agradeció porque ninguna hubiera perecido…

Estaba Robin, lo cual la había afectado y removía algo en ella. Y también estaba Lord Harry…pero…mejor no pensarlo.

Para la tarde ya había hablado con los abanderados de Lady Barbrey prestándoles sus respetos. Con lady Wynafryd dándole ánimos en un dolor visible que antes la conmocionó más. Y acompañando a Lady Cromwell mientras su maester personal se hacía cargo de Lord Cromwell, diciendo que no había más por hacer que esperar la autorización de Lady Cromwell, en opinión del maester era mejor cortarle el brazo unos centímetros más arriba del codo que esperar a ver si la infección se expandía hasta éste, o peor, más arriba, entonces ya no habría nada qué hacer.

Sus lords y ladies del Norte la mayoría habían estado en la parte alta del castillo que se les había asignado, y los que mayormente habían sufrido eran los soldados que habían estado protegiéndola, según la cuenta treinta y dos habían perecido junto a veintisiete abanderados y dos de sus propios Guardas.

Y desde donde sus súbditos habían estado situados habían sido testigos de que su hermano y ella eran el interés primordial de aquellos enemigos, pues podrían haber hecho una matazón peor en partes donde encontrarían hombres y mujeres desprotegidos, pero los habían rodeado y seguido a ellos dos específicamente. Sansa sabía que el ataque era más para su hermano que para ella, pero que sí ella también caía habría sido bienvenido.

Por primera vez en esa salida evitó quedarse a solas. Cuando se sirvió una comida al anochecer fue evidente que los nervios aún estaban presentes, junto con desconfianzas. Cualquier ruido fuerte llamaba la atención de todos, hubo un momento en que la tapa de una olla calló al piso y la totalidad de la sala se colocó en pie, hombres y mujeres desenfundando espadas y cuchillos. Yara Greyjoy espada en mano liderando a sus hombres hacia afuera, hablando de ir a revisar los perímetros y no quedarse de brazos cruzados. Arianne Martell girando sus ojos y dejando sobre la mesa una daga.

Bran estaba descansando, o eso le decían, haber usado sus poderes lo había agotado, y Sansa quería saber en qué los había estado usando, pero sabía que respuesta no obtendría.

Sus aposentos y los de él fueron cambiados a otra parte del castillo. En el ala en que habían estado no se había presentado ningún inconveniente, pero mejor era prevenir que curar. Los únicos que sabían a dónde fueron redirigidos era la Guarda.

Y ya tarde en la noche fue cuando se dejó ser guiada hasta estos aposentos, trascurrió en varios ires y venires por pasillos oscuros, por túneles secretos que ni siquiera estaba segura de continuar dentro del castillo, y no habían ventanas en ninguna de esas habitaciones, solo rejas tras rejas, tras rejas que cerraban detrás de ellos, y cuando llegó a la que sería su habitación no ver ventana alguna tan solo aumentó la apremiantemente sensación de encierro. Más cierta brisa débil que se lograba colar entre las paredes le llamó la atención, agudizó el oído pero no escuchó el sonido del mar.

El total silencio abrumándola. Nieve, exhausto durmiendo prácticamente detrás de la puerta. Así que no tenía nada por hacer más que esperar lo inevitable. Sus nervios a tope en esas horas interminables. Cansada emocional y físicamente pero su mente aún en guardia, con energías para alertarla ante el más mínimo sonido. Quería correr y hacer algo, no permanecer inmóvil como lo estaba.

Después de un par de horas Sansa llena de aprehensión se reconoció que no podría pegar el ojo, y no soportándolo más dejó su encierro. Dos de sus Guardas habiendo estado sentados y cabeceando en unas sillas de inmediato se colocaron en pie, "Estamos encerrados, totalmente, si pueden descansar descansen." Se alejó un tanto y sintió los ojos de ellos siguiéndola mientras se desplazaba por el ancho pasillo. Había tenido la idea de traer consigo a Lady Rose por su seguridad, pero rápidamente reconoció que antes la estaría colocando en peligro al tenerla a su lado.

Pasó sala tras sala y alcoba tras alcoba, en unas viendo unos catres y los Guardas de su hermano que no estaban de turno descansando, los suyos propios también. Y envidia le dio que pudieran descansar tan plácidamente después del día que habían tenido. Continuó su camino, de repente llegando hasta la que sería la habitación de Bran pues vio dos Guardas ante la puerta. "¿Está dormido?" preguntó y vio a los dos hombres mirándose y no dándole respuesta. Qué iban a saber, y no lo interrumpirían. Sansa les asintió marchándose nuevamente, pero uno de los Guardas habló.

"No debería estar sin su Guarda."

"…Este lugar está totalmente bajo llave, ¿no?"

"…Aun así sería más fácil para todos saber con certeza en donde está…por si algo se llegara a dar."

Sansa asintió para recorrer sus pasos nuevamente. Yendo hasta la sala donde había visto a Podrick recostado boca abajo, con un maester revisándole la espalda. Él dándose cuenta de su presencia.

Podrick desde un inicio como Guarda siempre había decidido prestarse al primer turno de vigilancia del Rey, y no por primera vez le pareció una magnífica idea que Ser Brienne y él no compartieran dicho turno. Sabía que tenía que hablar con la Lord Comandante, pero estaba evadiendo hacerlo; no era el momento, y estaba seguro que a él lo trataría diferente a cómo trataría a Sansa cuando ella tomara el tema.

Y aunque se encontraba extenuado, y con malestar por su lesión, aún tenía en el cuerpo ese tope que sólo se alcanzaba con en una situación de vida o muerte. La cara del hombre que había matado llegando a su mente a ratos cuando parpadeaba, ahora siendo reemplazada por ella quien estudiaba al maester que eficazmente hacía presión donde más le dolía.

A ella también recordándola a flor de piel. Todo el día había permanecido ocupado y no había pensado mucho en ello, pero de sólo saberla a unos metros y que podían compartir un rato a solas…su sangre empezó a hervir. Y no se podían descuidar de nuevo. Mucho menos con su hermano y Ser Brienne a unos cuantos metros. Pero deseaba obtener su compañía, mucho más después de ese subidón de energía… Podrick sabía que ella estaba por preguntarle al maester directamente por su lesión, "He estado peor. Como en el torneo, por ejemplo."

Sansa levantó las cejas, ingresando tan solo dos pasos a la sala, "No sé si miente para tranquilizarme." Le dio una mirada rápida al maester, "Para no hacerme sentir culpable. "¿Qué tan seria es esta lesión?" preguntó acercándose, viendo al maester masajearle el área firmemente y las cejas de Podrick contrayéndose en dolor.

"No es grave mientras sea cuidadoso. El Rey ya está al tanto de que hazañas como las de hoy no se le están permitidas al Guarda."

Podrick y Sansa cruzaron una mirada de nuevo.

Podrick cerró los ojos y acomodó la cabeza sobre los brazos. "Lo de hoy no fue posible de evitar. Y la verdad, me ejército más en un entrenamiento. Es solo que estos no cuentan con la tensión de un ataque." Podrick sabía que ella le haría más preguntas al Maester, con o sin su presencia. Y esperaba que se marchara, pero no lo hizo. Quedarse no era del todo propio. Una Reina cuidando a un caballero, ¿Dónde se había visto eso? "Ahí." Podrick se quejó bajamente mientras el Maester daba con el lugar exacto de sus dolores, sintiéndolo masajear alrededor causándole más dolor.

"Hace un tiempo estuve en contacto con la Citadel, aparentemente Ser Podrick tiene un nervio comprimido gracias a la dislocación de uno de los discos en su espalda. Ha estado de suerte, su lesión es menor…mientras el disco no se desplace más, y para eso, cuidarse. Todo está en manos de él." El mismo Maester le había aconsejado al Rey, por su bienestar y la del caballero, sacarlo de la Guarda, pero evidentemente no lo había hecho.

Sansa recordaba a Lord Harry haciendo alusión a Podrick no deber estar en la Guarda, más no quiso repetir esas palabras delante de él y lo dejó así. Podía hacer sus averiguaciones después. Y no se marchó aunque sabía debía hacerlo. En silencio viendo al Maester continuar su revisión y rato después haciendo sentar a Podrick y darle algo para el dolor, revisándole la cabeza nuevamente. Ella evitó mirar mucho en su dirección mientras se colocaba la camisa. No porque no lo hubiera visto antes, sino porque era mejor mantener las apariencias.

"¿Y sus Guardas?" Podrick preguntó antes de ser dejado solos.

"…Necesitan el descanso."

"Y usted necesita Guardas." No se dijeron nada más después de unos momentos. Podrick se volvió a acostar en el catre, cada movimiento para acomodarse provocándole molestia, presión y dolor. Apenas y pudiendo respirar.

"…Para eso está usted aquí." Dijo simplemente cuando estuvo segura que el Maester no la escucharía.

"En este momento dudo que podría hacer mucho como Guarda."

"…Si necesito el apoyo de alguien durante todo esto es el suyo…" susurró bajamente, "No me niegue su compañía."

Ella estaba más afectada de lo que creía si estaba dispuesta a dar razones a habladurías entre los Guardas. Como si el que Brienne los hubiera encontrado juntos no fuera suficiente. La vio caminando hacia la vasija con agua y mojando un trapo allí. Podrick no pudo evitar sonrojarse al verla sentarse en el asiento donde el maester había estado y sintiéndola aplicarle cuidadosamente la toalla al lado de la cara y cabeza, donde la sangre seca ya se había tornado en costra. "…Debería ser más prudente."

"Lo sé. Y no puedo." Él era lo único que sentía tenía. Lo único que sabía sin duda alguna tenía. Incluso Bran que se preocupaba por ella se le hacía tan lejano... "…Déjese cuidar, mientras no puedo descansar."

Le gustaría decir que sus palabras y este gesto no le significaban nada, pero no era así. LE robó una mirada, "¿cuidar o querer?" susurró bajamente, lográndole sacar una pequeña sonrisa cómplice donde creyó las preocupaciones la dejaron por el más corto de los momentos. Con dificultad Podrick se sentó, aunque ella trató de negarse, y la dejó que le continuara limpiando alrededor de las puntadas. Tan sólo quedándose quieto y estudiándola así de cerca. "Debería de decirle al Maester que le dé algo para los nervios." Ella sacudió cabeza. Y cuando pareció quedar a gusto con su cometido la vio disponiendo del trapo mientras él volvía a acostarse.

Sin palabras ella regresó de nuevo, sentándose nuevamente en el asiento, solo que esta vez inclinándose hacía él para besarlo cortamente. Y Podrick no pudo dejar de sonreírse, dejarse cuidar y querer de esta manera de repente no pareciéndole tan imprudente. Y ella dándole un beso en esta pose era una fantasía. Sansa se volvió a sentar, pulcramente, tomándolo de la mano y apretándosela constantemente. Podrick cerró los ojos, y después de varios minutos la miró, viéndola con ojos cerrados también. Le empezó a acaricia la mano a su vez, trayéndola hasta sus labios para besársela, "…Podría ser así siempre, en Invernalia. Usted y yo." Susurró y lavio abriendo los ojos de inmediato, su piel tomando otro tono.

Que le dijera aquello la sorprendió. Muy al tanto estaba de que no le daba respuesta a su proposición, "Lo sé. Me encantaría." Se remojó los labios, "Quiero aceptarle–"

Hizo un movimiento repentino que le atravesó el costado en dolor. No se quejó, sino que se apuró a hablar, "–¡No, no hoy! Este no es el momento, está influenciada por la batalla. Cambiará de parecer en cuanto la emoción se le pase."

Y eso exactamente era lo que iba a proseguir al 'pero' que no alcanzó a dar. Sansa exhaló profundamente, indecisión atravesándola de nuevo, "…Entonces convénzame de no cambiar de opinión." Y sabía muy bien como sus palabras sonaban; como un coqueteo imprudente del momento. Y como respuesta lo vio sentándose lentamente, girándose e inclinándose para empezar a besarla…lenta y sugestivamente su rostro encendiéndose en un instante y su estómago haciéndose pesado de inmediato. Y era él quien le decía que tenían que ser cuidadosos… y se sintió incomoda, muy al tanto de no estar encerrados en una habitación y que podrían ser encontrados. Aun así, le regresó el beso, siguiendo los movimientos de su lengua parsimoniosamente. Sintiéndolo más ansioso con cada momento, y con el malestar en la espalda de él no lo creyó que estuviera para este tipo de cosas. Continuó el beso porque lo último que deseaba era negarse, y hacerlo sentir rechazado, y porque ella misma también necesitaba cualquier clase de contacto entre ellos, "…Ciertamente no era esto lo que tenía en mente." Dijo en cuanto hablar fue una posibilidad, él habiendo pasado a besarle el cuello, incómodamente preguntándose si no sentiría el sabor y olor del sudor…

Podrick no se detuvo, "…Qué tenía en mente, ¿Qué le endulzara el oído?" preguntó, yendo hasta dicha oreja y besándosela, "¿Qué se lo calentara primero? ¿Cómo vengo haciéndolo todas estas noches?"

Sansa no contuvo su exhalación de gusto, el temblor de su cuerpo, buscando la boca de él nuevamente y fundiéndose con ésta por un buen rato. Y sí, estaban siendo imprudentes, pero no le interesó. Y en una de esas tantas veces que se detuvieron a respirar le respondió a su pregunta, "Tenía en mente hablar."

Hablar. Hablar era algo que tenían que hacer, pero no hacían, prefiriendo encerrarse a besarse. ¿Y deseaba que la convenciera con palabras? Bien, porque había pensado demasiado en toda esta situación. Alejándose lo suficiente para que ella le prestara atención se quedó mirándola, y cuando la vio que dejaba sus propias palabras atrás y se lanzaba a besarlo nuevamente se echó unos centímetros hacia atrás, esto ganándole otro respingo de su cuello y espalda, pero lo valió ante la mirada de vergüenza e indignación por parte de ella, "Sé que si usted acepta mi propuesta habrán cuestionamientos hacia ambos. Y acaba de salir de un fiasco de compromiso. No se puede permitir habladurías..." aquello no había razón de decirlo, pero lo hizo porque daba paso a atreverse a compartir con ella los planes en que ya había pensado, "Por eso tenía en mente que…podríamos esperar…¿dos años? Para que la gente olvide ese compromiso y mi salida de la Guarda…Que todo se asiente un poco." Que cumpliera con su misión en Essos, aunque ahora veía aquella misión prendiendo de un hilo.

Sorprendida le mantuvo la mirada, pues no era eso lo que se esperaba…más la complació escuchar ideas provenientes de él, que no solo le hiciera su propuesta y dejara todo en sus manos. Que le diera salidas a lo que ella se planeaba. Y quesus palabras no le sonaran descabelladas ya era decir algo, "Hasta hace unas noches no quería saber nada de compromisos, matrimonios. Y esta consideración que me da suena apropiada.Pero si le doy un sí basándome en ello y meramente en emociones y sentimientos sería actuar impulsivamente y no pensando en las repercusiones… Todavía siento que me toma desprevenida con todo esto, entiéndame."

"Lo hago. No le estoy pidiendo una respuesta ya." Le repitió. "¿Y en serio? ¿Todavía siente que la tomo desprevenida después de todo por lo que hemos pasado?"

"Sí. Suena estúpido, lo sé. Pero sí." Le apretó la mano, "Para mí lo de las últimas semanas se ha dado tan de repente que… cuando cancelé mi compromiso con Lord Humfrey lo hice en un impulso y actuando caprichosa y egoístamente, porque en el fondo sabía que si esperaba a regresar al Norte cambiaría de opinión–"

Él no le iba a dar contras, "–Actúe caprichosa y egoístamente de nuevo. En unos días deme un sí, hablamos con su hermano, y nos casamos en secreto antes de que usted deje Desembarco del Rey," le dejó caer aquello, y tras unos segundos de silencio, quietud, sorpresa, vio todo el rostro de ella iluminándose, sus ojos destellando, la sonrisa y sonrojo que afloró, el destello en su mirada, la forma en que lo miró, y se encontró devolviéndole el gesto de la emoción al darse cuenta de que ¡por fin dio en el clavo con algo! "Así no se puede echar para atrás ya estando en el Norte." Sin esperar respuesta atrapó su boca con la suya, tan solo presionando larga y firmemente sus labios. Cuando se separaron se quedaron de esa manera, mirándose y sonriéndose hasta que poco a poco la vio cayendo en cuenta de algo más…y a paso de tortuga, se dijo.

Lo vio enseriándose a la vez que lo hacía ella, sintiéndose culpable le acarició los hombros, el cuello, las mejillas. Sintió un nudo en la garganta antes de hablar, "En todo esto olvida que no deseo un matrimonio…No…creo en este…ni lo que representa ante los Dioses." Y aunque era algo que ella ya había dicho cientos de veces, cayó en cuenta que no lo recordaba ni una sola vez dándole su opinión al tema.

Ahí Podrick sí se vio haciendo una pausa, sintiendo cierta decepción absurda, pero comprendía. Y teniendo en cuenta los deseos de ella prosiguió después de pasar saliva con dificultad, "…Una promesa entre nosotros dos basta. Yo solo quiero estar con usted."

¡Y ella también solo quería estar con él! Se encontró balbuceante ante todo lo que estaba saliendo de esta conversación, "…¿Realmente se conformaría con una promesa? Ésta no sería válida ante los ojos de los demás." Se acercó y apoyó sus labios contras los de él así como él lo había hecho momentos atrás, pues sabía que en el fondo esto era un problema, no en este momento, pero talvez sí más adelante en el camino.

Ese fue un beso de lástima, lo sintió, y pues sí, a él no le agradaba que aquel matrimonio no fuera valido ante los ojos de los demás. "Podemos trabajar alrededor de ello…" No sabía en verdad qué estaba haciendo, si presionando o rogando, sobre todo ahora que parecía ella estaba considerando seriamente todas sus ocurrencias, exhaló, "En dos años o uno y medio, porque dos años suenan como mucho, yo me presento al Norte, y explicamos ante todos lo sucedido. Me llevo a Bronn para que mienta diciendo que fue nuestro testigo en una ceremonia ante los Dioses Antiguos aquí. Mientras usted esté en el Norte me rebusco un Septon que diga que nos casó ante los Dioses…¡No sé!" Algo serio se les ocurriría de aquí allá. Y Bronn colaboraría con sus planes absurdos, lo sabía, probablemente le divertiría bastante hacerlo. Con interés vio que su idea estúpida a ella también le causó gracia porque la vio tratando de contener sin éxito una sonrisa, pero esta era reflejada en sus ojos, "Lo que digo es que la promesa de aquí será un pacto entre nosotros dos. Una promesa, de que me esperará. Que no cambiará de opinión en el Norte."

Sansa sacudió la cabeza, no pudiendo borrar la sonrisa absurda de sus labios, de complacencia, "Ha pensado en todo esto con detenimiento, ¿verdad?"

Podrick acercó su cara a la de ella, continuando masajeándole las manos, "…Quiero que en mí quede que hice todo lo que estuvo a mi alcance para convencerla…Además, soy la única persona en el mundo que está apostando enteramente en mí mismo."

Estaba ella también, se soltó de sus manos nuevamente, y volvió a acariciarle el cuello, "Sabe lo que es haberme negado ante mis lords y ladies a un matrimonio, a descendientes, ¿para venir a echarme para atrás?"

Podrick se sonrió, "…Sí lo sé. No crea que no he tenido en mente aquello."

"¿Qué de sus sacrificios? Dejar su sueño para irse al Norte…"

Podrick respiró profundo, "Extrañaré el Sur, pero me agrada el Norte y su calma. Y por mi sueño, nunca tuve tiempo para ser sólo un Caballero. Y es más, creo que hice más como caballero y guarda en esos dos años y en el tiempo compartido con Ser Brienne allá, que todo lo que hice aquí en este tiempo."

"…¿Cree que Bran lo enviará de nuevo cómo embajador?"

"Él me dijo que así renunciara como Guarda podía seguir trabajando para él…Así que ahí esa opción, ¿no?"

Sansa respiró profundo, queriéndose no dejar llevar por sus emociones, pero sentía que ya era muy tarde para ello. "Tenemos que pensar muy bien todo esto."

Podrick asintió, "…Aunque el Rey también podría cambiar de parecer. Me hizo la propuesta de dejar la Guarda a causa de mi lesión, definitivamente no para que corriera a los brazos de su hermana." Y aquello también era algo que había tenido en mente. "…Mi forma de actuar desde el punto de vista del Rey no se puede ver como apropiada. Entonces, al menos quiero hacer algo bien a sus ojos, y hablé en serio cuando le dije que en cuanto me diera un sí iba y renunciaba ante él...de paso le pido su permiso también para cortejarla."

"¿Pedirle permiso para cortejarme? …Creo que ya es muy tarde para eso." Compartieron otra sonrisa de burla que murió poco a poco...

Podrick sin aire se sentía cada vez más tranquilo y en calma, no sabía si gracias a haberse sacado todo esto de su pecho o a las gotas de la flor de la amapola que el maester le había dado antes de marcharse. En el momento incluso sentía su cuerpo haciéndose menos pesado. "…Me dijo que me quiere porque yo la quise primero…bien, pues a mí en mi vida muy pocas personas me han querido, y nadie de esta forma en que usted me quiere..." y sus palabras no iban para incitar lastima, pero lo sintió así tras verle la mirada humedeciéndosele y entendiendo que se refería como un todo…a su infancia inclusive. "…Debería ir a descansar. O tratarlo."

Sansa se extrañó al verlo acostándose de nuevo, dándole un final abrupto a lo acabado de suceder, a todo lo que habían hablado, "…Me quedaré aquí."

La miró a los ojos, "…Créalo o no, estoy de Guarda... Se vería mal en cuanto a usted dejando a sus Guardas por mí…" Brienne pasó por su mente en ese momento, no se atrevería a más que estos besos que se acababan de dar bajo las narices de la Lord Comandante, no sin antes explicarse ante ella, era lo menos que se merecía.

"No estaríamos haciendo nada imprudente, tan solo hablar. Sólo siento que no podré descansar." Vio los parpados de Podrick cerrándose cada vez más pesadamente.

"No descansará sino lo intenta." Murmuró.

Sansa lo vio quedándose dormido, profundamente. Y no se marchó de inmediato, tan sólo se quedó en el lugar por unos minutos cuidándole el sueño. Pero tenía razón, no era prudente estar mucho más tiempo con él. Regresó a la habitación que le habían provisto, Nieve quien no había tomado en su partida continuaba dormido en un rincón. Y se acostó, a momentos sintiendo optimismo tras recordar los planes de Podrick. Aquel optimismo desplazando el miedo a un nuevo ataque, la tensión por el anterior, el temor por el futuro incierto, de Poniente y de su Reinado.

No estuvo segura si descansó, pero sí se sintió perdiendo la noción del tiempo de momento a momento. Cuando nuevamente escuchó ruido se dio cuenta que era el cambio de Guarda de su hermano. Después de unos momentos de considerarlo salió a buscar fue a Brienne, pidiéndole unas palabras a las que sabía no se podría negar. Como excusa vio que iba a sacar el estar al cuidado de su hermano, pero le recordó que estarían lo suficientemente cerca como para no dejar aquel cuidado.

Fue Brienne quien la dirigió por un pasillo y quien habló primero, susurrando bajamente, "No sé usted y Podrick que se traen, mi señora, pero me atrevo a recordarle que él es un Guarda del Rey, y que usted hasta hace poco más de una semana estuvo comprometida." Por una noche, pero comprometida. ¡Y ella aún no sabía que hacer de todo esto!

Sansa se tensó ante la acusación valida, la verdad con todo lo sucedido no se había detenido a pensar mucho en cómo Ser Brienne estaba tomando la situación, era el menor de sus problemas, "Estoy bastante al tanto de eso, Brienne. Y esto no es un juego."

"Sé que usted no juega, no con este tipo de cosas en todo caso." La vio bajando la mirada, sonrojada y respiró profundo. "¿Puedo atreverme a asegurar que ustedes no han roto el juramento de–"

"–Puede estar segura."

De Podrick lo había dudado, pero por parte de ella no, "Quiero decir, me alegro por usted, por lo que…este giro le significa, mi Señora, pero ¿Podrick?" preguntó, y no era que menospreciara a Podrick, al contrario, pero él ciertamente no estaba a la altura de Sansa Stark.

"Podrick…es un gran hombre." Si algo se arrepentía era de no haberlo notado antes, "Nadie más que usted para saber eso…Podrick es sincero, gentil, leal…"

Por el tono de voz, por no verla ni apenada, ni con la guarda en alto, se dio cuenta que habían sentimientos involucrados, al menos por parte de ella, lo que no sabía si era peor. Y sólo esperaba que para Podrick esto no fuera algo sin importancia.

"…Todo esto fue idea mía." Se atrevió a admitir, y vio curiosidad cruzando la mirada de la Lord Comandante, "…No vaya a ser severa con él… él…nada de esto provino sólo de él."

A la Reina sentía no le podía decir sus verdades en la cara, y pues por otro lado le agradaba ver que había superado su pasado, o al menos que algo había cambiado en ella respecto a...interrumpió aquellos pensamientos, no queriendo viajar a su matrimonio con el bastardo Bolton. Con Podrick sería diferente, a Podrick le podía jalar las orejas, "¿Desde cuándo?" Tenía una idea, pero quería estar segura, y lo que escuchó corroboró aquella idea. Y asintió, pensativa, aun no entendiendo qué había poseído a Sansa Stark para fijarse en Podrick Payne, y que todo esto fuera idea de ella, "¿Cómo?" decidió demostrar su curiosidad, y vio que ahora la sorprendida fue la Reina, viéndola sonrojarse.

Sansa lo pensó por unos segundos, "…No fue su reputación."

"Claro que no fue su reputación, ¡se eso!" se dijo en un impulso y vio a la Reina sonriéndose lo que a su vez la hizo apenarse. Y por los próximos minutos la escuchó atentamente mientras daban una corta caminata, solo ir y venir por aquel pasillo. Y aunque le fue dado lo que se imaginaba era lo básico no pudo dejar de sorprenderse. Sansa Stark y Podrick Payne. Quería ver la cara de Lord Tyrion si se llegaba a enterar de esto...si es que ya no lo sabía. "¿El Rey lo sabe?"

"Sí. Y ha decidido mantenerse al margen del asunto. Él sabe…que no es un juego, y que Podrick ha sido de gran ayuda para mí...dada mi historia."

"…Mmmmm…" Brienne pensó en esas palabras, y no estaba segura de qué preguntar a continuación, "¿Mi señora piensa hacer algo de aquella relación? ¿O de lo que fui testigo fue tan sólo un momento pasajero basado en las emociones de la batalla?" Deseaba que fuera lo segundo. Lo segundo sería fácil de manejar. Podrick era Guarda juramentado del Rey y ella la Reina a la que no le verían con buenos ojos tomarlo como algo más que un…Embajador.

Sansa no había hablado con Podrick para ponerse de acuerdo en lo que le dirían a Ser Brienne, incluso podía estar cometiendo un error por adelantarse a darle la cara a la Comandante cuando fue él quien dijo que lo haría. Sansa fue cuidadosa de no hacer ningún gesto, ningún movimiento que la delatara en su actuar, y dio sus palabras cuidadosamente, "…La intención original de esto nunca fue visto como algo que se prolongaría…Que crecería."

Si el Rey no quería verse involucrado qué derecho le daba a ella hacerlo, pero le molestó ver resignación cruzando por el rostro de Sansa, Brienne se preguntó si Podrick le ocultaba que se podría salir de la Guarda sin problemas. Y si aquello cambiaría algo para la Reina. Lo iba a matar. Si todo esto era un juego para él y no para Sansa lo iba a matar.

Sansa exhaló, decidiendo dar por terminada aquella corta conversación, "…No vaya a ser dura con él." Sabía que lo sería.

Brienne no comentó nada. En su mente estando que él aún no le daba la cara. En vez de caminar hacia la habitación que a la Reina le habían organizado la siguió hasta una simple sala común. Y la escuchó quejándose ante el ambiente cerrado y que por eso iba a quedarse un rato en esa sala. "¿Desea compañía, mi señora?" decidió preguntar.

No iba a mentir pues temía el estar sola, "…Sí, por favor." Contestó escondiendo que aquella proposición le brindó calma. Ambas marcharon hacia un mueble viejo y largo, cada una tomando un extremo, "Si puede descansar, hágalo." Sansa sintió la necesidad de decirlo pues sospechaba que Brienne trataría de mantenerse alerta.

Poco después Sansa notó a dos de sus Guardas sentándose afuera de la puerta, Brienne profunda al otro lado del incómodo mueble. Y ella misma entrando y saliendo de descansos cortos y superficiales, preocupándose por todo lo que estaba sucediendo a su alrededor. Talvez fue el cansancio que poco a poco su mente fue dejando todo.

Ambos acostados de lado, con los momentos el poco espacio entre ellos cerrándose totalmente, una mano de ella recorriéndole el brazo y la espalda desnudos, aprendiendo y apreciando sus músculos lentamente, el calor y suavidad de su piel, la textura de esta. Un brazo de él alrededor de ella, bocas unidas.

Respiración cada vez más pesada, las mano de ella acariciándolo cada vez con más presión, más curiosidad, mientras él la besaba en el cuello.

Ellos compartiendo una mirada lánguida y profunda, y no la primera sonrisa cómplice y más besos.

Llevó su mano entre ellos nuevamente, tocándole el pecho, sintiendo el calor emanar de éste y acarició entre sus pectorales entreteniéndose con el vello allí mientras él hacia sonidos que la hacían sonrojar, y con curiosidad siguió lentamente el camino de aquel vello con la yema de sus dedos. Él quejándose bajamente cuando se deslizó un poco más abajo de su ombligo, aquel sonido la hizo mirarlo para verlo sonrojado, sudante y después de un segundo sonriente, "…No me está tocando." Susurró Sansa, era algo que llevaba su rato notando, y que suponía él querría hacer, pero que se estaba conteniendo.

"Me imaginé que era mejor dejarla familiarizarse conmigo primero…darle más confianza." le sonrió descaradamente, "…para después yo familiarizarme con usted." Verla sonriéndole nerviosamente de vuelta lo hizo besarla nuevamente.

Y vino, de repente, necesitaba vino, y Sansa se salió de la cama, yendo por este y regresando, tomando una copa cada uno mientras ignoraba el prominente bulto sobre los pantalones, y mejor estudiaba el torso desnudo con la mirada, sus brazos y los músculos allí que no se llegó a imaginar él tenía.

Y más que tomarse aquel vino se lo bogaron, y después que ella dejó las copas en la mesa él estiró el brazo desde la cama, dándole a entender que se lo tomara, y así lo hizo, siendo atraída hacia él mientras se acomodaban para que ella se le acostara encima. No rompiendo el beso entre los movimientos, sintiéndola respirar profundo, las curvas de su cuerpo moviéndose debajo de sus manos, acariciándole la espalda y haciéndola estremecer y exhalar mientras en conjunto le besaba el cuello. Talvez su cuerpo actuando por cuenta propia porque la sintió abriendo las piernas y quedando a horcajadas sobre él. Y aunque fue ella quien proporcionó el movimiento, se quedó mirándolo entre apenada y esperando su reacción. Y al él no decir ni hacer nada prontamente le empezó a besar el cuello y los hombros, deslizándose y rozándose contra su erección que lo hizo empujar contra ella mientras bajaba a acariciarle una cicatriz sobre su clavícula. Al verla con curiosidad por esta Podrick prosiguió a contarle como se la hizo.

Sansa escuchó aquella historia sin colocarle atención, a lo que le colocaba atención era la forma en que él miraba hacia el escote de su bata mientras por su posición esta se separaba de su cuerpo, dándole un vistazo de ella. Él sin remover la mirada, pareciendo embelesado y remojándose los labios. Su instinto era cubrirse, pero lo evitó y siguió su mirada para estudiar qué tanto era visible. Y prácticamente lo era todo hasta donde sus cinturas estaban en contacto. La voz de él interrumpiendo en su pudor.

"¿Hay alguna cicatriz que quiere me dé cuenta como se hizo?" preguntó, buscando la mirada de ella. Cómo la noche anterior había sido bastante prudente de no dejar ver que las estudiaba, con su mirada o dedos, pero la verdad quería besárselas, así como ella le había besado la suya.

Por unos segundos se encontró sin palabras, balbuceando pues aunque estaba muy al tanto de la existencia de sus cicatrices no se esperó esa pregunta. "No." Respondió, de repente sintiéndose desfallecer, y vio él lo notó cuando ella se le bajó de encima.

Se mantuvieron la mirada, él por haber echado a perder el momento, ella por el tema.

Mientras lo miraba sentía que no deseaba, y de repente lo recordó, "…Hay una de mi niñez en mi rodilla." Se dijo, pensando rápido, y tocándose el lugar por sobre la bata. Podrick sentándose en la cama, así como lo estaba ella, "Robb y Jon me estaban correteando y me fui de bruces gracias a una baldosa desnivelada." Y había habido mucha sangre, al menos al parecer de ellos tres que eran unos niños. Y ella había sido una consentida que obtuvo toda la atención de su madre por ese día, y el consecuente.

"¿Puedo verla?" preguntó, decidiendo no darle tiempo a pensar sobre las otras cicatrices. Verla balbucear vio iba por buen camino, "…O sentirla…todo a su–" se detuvo al verla dejar de arrodillarse y estirar las piernas, tomándose la bata y subiéndosela lentamente justo un poco más arriba de aquella cicatriz de unos cuatro centímetros.

Sansa no dijo nada cuando lo vio agachándose para revisarle la cicatriz, pasándole la yema de los dedos por encima, más sí se tensó un tanto cuando lo vio acercándose a besársela, y lo hizo detenida y prolongadamente. Ella estudiándolo más a él que a la sensación. Se miraron a los ojos, ella sintiendo expectativa y respirando profundamente cuando él se agachó de nuevo y le dejó un beso más arriba de la rodilla, y luego otro un poco más arriba.

"Acuéstese," Podrick le pidió, y la vio haciéndolo no tan dubitativamente.

Su corazón queriéndosele salir del pecho y se concentró en el techo, sintiéndolo dejar más picos por sobre la bata, no lo detuvo cuando la besó a mitad de muslo. Su respiración cada vez más pesada y la de él también, tibia, un poco más arriba y a un lado casi a la altura de su cadera, y creyó que seguiría con su estómago, pero brincó y exhaló fuertemente cuando lo hizo en su monte de venus, la temperatura de repente subiendo demasiado, en el impacto de la multitud de sensaciones se sintió con curiosidad fluyendo por él, y no fue solo uno, ni dos besos si no varios sofocándola incluso más, fue a llamar su nombre pero no alcanzó y lo sintió ahora en su vientre bajo, dando otro par de besos más mientras continuaba su ascenso. Se encontró mirándolo a los ojos cuando él levantó la mirada para estudiar su reacción, lo vio aflorar una sonrisa antes de volverse a agachar, su estómago, más arriba, justo debajo de uno de sus pechos, el valle entre sus pechos lo hizo recorriéndolo centímetro a centímetro, y después le siguió la piel expuesta donde no dejó los simples picos que le venía dejando sino besos húmedos, haciéndola exhalar, y temblar, y quejarse. El sosteniéndose del colchón para no dejarle el peso de su cuerpo encima, pero de repente eso era lo que ella necesitaba, más no lo alcanzó a pedir o a demostrar, pues él se acostó fue a su lado, ella profiriendo a buscar la lengua de él con la propia.

Al la mente aclarársele se encontró apenada de estar pensando o soñando ese tipo de cosas con Ser Brienne presente justo a su lado. Pero al mismo tiempo aquellos recuerdos brindándole serenidad, aunque colocándole los pelos de punta de una forma diferente.

El resto de la madrugada se dio sin incidente alguno.

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Las ojeras, tensión y cansancio en la mayoría de personas esa mañana en el desayuno llamó su atención. El Rey anunciándole a sus más cercanos que según los informes de inteligencia no habría más ataques de ahí en adelante. No quedaban muchos enemigos en el territorio. A ella también asegurándole aquello en privado, pero Sansa no le creía enteramente. Y el arreglo del castillo continuando. Esa misma mañana se anunció una ceremonia donde se leyeron los nombres de todos los perdidos en aquella batalla, numerosas carretas ya habiendo sido cargadas con los cuerpos y un grupo del ejercito salió con ellos hacia el Pozo de Dragones. El humo propagándose de aquellos cuerpos siendo visibles desde el castillo toda la tarde y parte de la noche.

Los lords y ladies del Norte aceptando de ella no estar al tanto de lo que se estaba dando en los Seis Reinos, y después prosiguiendo a reclamar información cuando la veían llegar de las reuniones que el Rey tenía. Ahora el Norte en conceso sabiéndose involucrado en esa nueva guerra que se daría, aunque aún nadie sabía cómo.

Pasó a visitar a lady Wynafryd nuevamente, a quien ya le habían colocado la cadera en su lugar y estaba dormida bajo los efectos de la amapola. Habló con Lady Cromwell, tratando de convencerla de que era la hora de dejar de rezar y mejor actuar por su esposo. Sansa sabía que no debía de interponerse en la decisión de la lady, pero Lord Cromwell era de sus intereses. Así que primero trató de convencer a la mujer antes de desautorizar su decisión y ordenar a su maester la amputación. Ya tenía todo preparado, incluso ya había hablado con el maester de Lord Manderly y de su hermano para que se le unieran al suyo.

Estaba por disculparse ante la mujer por tomar la decisión por ella cuando esta rompió en llanto nuevamente y empezó a asentir. El ayudante de su maester marchándose de inmediato ante la señal de Sansa quien prosiguió a abrazar a Lady Cromwell, recordándole que tenía a los mejores maesters a su disposición y que harían todo por su esposo. No tuvo excusas para marcharse y se quedó con lady Cromwell hasta que su presencia fue necesitada en una reunión. Sansa enviándole a Lady Rose como apoyo moral. Y uno de sus Guardas irrumpiendo en la reunión horas después para anunciarle bajamente que su Maester le mandaba a decir que no habían encontrado inconveniente alguno en la amputación y que el asesor se encontraba estable, y con suerte, no despertaría hasta la noche siguiente. Sansa bajamente se lo dejó saber a los tres asesores que la acompañaban.

En cuanto se desocupó le prestó una visita al Lord y su esposa, y después de eso fue bastante mórbido cambiar del pabellón de los heridos a un pequeño banquete que se estaba dando para todos. Y todos eran todos. Los trabajadores del castillo, soldados, guardas, abanderados, lords y ladies por supuesto. Y aunque los ánimos se notaban tensos no faltaban aquellos que en verdad celebraban. A Sansa muy bien se le hizo notorio que los Guardas del Rey estaban en descanso, la única con éste era Ser Brienne. Rato después disimuladamente ubicó a Podrick con la mirada, sentado entre soldados de renombre y contra una pared, no moviéndose demasiado y los soldados a su lado teniendo cuidado con él.

Y decir que muchos y muchas habían notado su valentía el día anterior era decir poco. De momento a momento escuchaba comentarios apagados sobre sus proezas del día anterior, sobretodo de sus Lords del Norte, lo que en si le causaba molestia por la hipocresía. Notaba a ladies siguiéndolo con la mirada, sonriéndose entre ellas, sonriéndole a él, algunas deteniéndose a preguntarle por su herida en la cabeza. Las taberneras pendientes de cuando se le acababa la comida, o el ale, deteniéndose ante él mientras le sonreían y entablaban conversación, sin disimulo alguno buscando su atención. Y ya bastaba de ella notar aquellos detalles.

Veía también llegar puñados de sus lords que de hecho se detenían ante él y le agradecían por haber intercedido ante ella de nuevo. Y él mirando incomodo en su dirección cada vez que sucedía. Sus propios asesores al parecer también sintiendo la necesidad de acercársele, y toda la situación la estaba colmando la paciencia, "Asumo que lo sienten como obligación demostrarse agradecidos." Le comentó a Lord Royce a quien en el momento ella le hacía compañía en la mesa respetiva.

Notando el cierto disgusto de la Reina, Lord Royce no le comentó que él ya también se había acercado ante el caballero a darle el visto bueno en su actuar al protegerla. "…Escuché que mi señora se le acercó a Lady Hightower a darle el pésame." Decidió cambiar la dirección de la conversación.

Agradeció que llamara su atención hacia algo más que sus súbditos siendo hipócritas, "…Creí que era prudente hacerlo así no me recibiera con brazos abiertos."

"…¿Y?" preguntó pues no confiaba en los relatos de terceros.

"A veces apoyo moral es necesario y ella no demostró rencores." Respiró profundo, pues recordaba lo que era estar aquí en Desembarco del Rey sin que nadie le diera el pésame por su familia, o al menos brindarle cierto tipo de apoyo así fuera por mero interés. "…Lo hice con dobles intenciones, pero reconociendo que el gesto a futuro no cambia nada entre nuestras dos casas. Peor era no intentarlo."

"…Lord Humfrey puede que regrese a acompañar a su madre y llevar el cuerpo de su padre al Dominio."

Sansa asintió ya habiendo pensado en ello. Otro problema en el que tendría que pensar cómo tratar.

El Rey se marchó temprano, como era de esperarse y quiso no hacer lo mismo pero el cansancio la estaba venciendo. Además, quedarse para continuar viendo a Podrick recibir atención femenina no era lo que necesitaba... Después de un rato se colocó en pie, disculpándose ante sus lords y recordándoles que ella no había obtenido descanso por los últimos días. Y al menos esa noche no la tendría que pasar en aquel mismo lugar encerrado de la madrugada anterior. Lo que no estaba segura si era mejor. Volvería a sus aposentos, y pasando por la sala de su hermano fue que vio la puerta de la ante sala abierta. Él simplemente ahí, sólo y pensativo. Brienne la saludó mientras ella simplemente se dirigía hacia una ventana, sintiendo cierta comodidad incluso en el silencio y compañía que provino.

Después de un rato escuchó a Brienne dejándolos solos. Su mirada perdida en el exterior del castillo, desde aquella torre viendo figuras trayendo y llevando lo que sólo podrían ser piedras y madera para la reconstrucción de las torres de vigilancia. Por un buen rato vio como la base de aquella torre se fue creando y dando forma, creciendo en altura unos cuantos centímetros. Fue hasta entretenido y sintió de un momento a otro sus parpados demasiado pesados, y de repente la voz suave de Bran rompió el silencio.

"Ve y descansa. Nada más sucederá."

Querer estar a solas con esa sensación de incertidumbre por su seguridad, por el futuro no era algo que quisiera. Y sospechaba que si Podrick iba a buscarla lo haría ya entrada la madrugada, pero la verdad no creía que con aquel dolor en la espalda fuera sensato hacerlo, él no se arriesgaría.

"Nosotros dos somos las personas con que más seguridad contamos."

"…También somos a los que más quieren desaparecer."

Le asintió, mirándola, "Te dije que la totalidad de las cabezas del Banco de Hierro rodarían. Ya está hecho. La noticia llegará en unos días a Poniente, y de ahí en adelante será estar atentos a qué curso sigue esta historia. Nadie puede saber que eso vino de nuestra parte."

¿Nuestra parte? Asumía se refería a Poniente. Aquello era algo que mejor le hubiera dicho la mañana siguiente. "¿Fuiste tú mismo quien hizo rodar esas cabezas…al meterte en la mente de alguien?" ¿O tenía a un asesino eficiente haciendo su trabajo? Y de asesinos eficientes solo podía pensar en uno completamente leal. Una asesina. "¿Arya?"

Bran le mantuvo la mirada, y le sacudió la cabeza, callándose para sí mismo que sí había tenido contacto con Arya, pero que ésta no había podido llegar a Essos a tiempo, y el trabajo lo había hecho él tal cual Sansa se lo estaba imaginando. Dejó que su silencio hablara, a lo que la vio exhalando. "…Ningún extranjero en su sano juicio te seguirá al Norte."

Continuó mirando hacia la construcción, "…Al ver a esos hombres pelear de la manera en que lo hicieron no creo que estén en su sano juicio..."

"…Lo que me lleva a un ligero cambio de planes y pedirte un favor…" la vio girándose lentamente hacia él, mirada de curiosidad, y no preguntando qué, así que él prosiguió, "Ningún extranjero en su sano juicio te seguirá al Norte, y por eso quiero enviar a Brandon a Invernalia por una temporada, hasta que la situación aquí se estabilice y ya sepa qué se vendrá."

"¿Era esto algo que tenías planeado desde un inicio?"

"No." Le contestó con sinceridad, "Es verdad que subestimé a nuestros enemigos. Pero ya las piezas están en movimiento. Y en cuanto a Brandon, lo enviaré con las septas que lo están criando aquí, no te será ninguna molestia."

"No sé porque preguntas. Seguramente en estos mismos momentos ya se encuentra camino al Norte."

"No. Está en Bahía de los Naufragios, como favor personal que Lord Selwyn me hizo."

A ella Ser Brienne le había comentado que había sacado a su padre e hija del castillo antes del ataque, pero no que Brandon iba con ellos, seguramente órdenes del Rey. A Sansa ni siquiera se le ocurría atravesar el Camino Real sirviéndose en bandeja de plata para un ataque.

"Te recomendaría que viajes en barco. Y no, no te estaba leyendo los pensamientos."

Irónico que le dijera aquello, ¿porque entonces como sabía lo que estaba pensando? …¿Y un entierro en mar o uno en tierra? "No me marcharé hasta estar completamente segura de que no seré atacada en el camino."

Bran le asintió, habiéndose esperado aquello, "En cuanto al niño–"

"Sí, sí, sí. Organiza que se marche con nosotros o que se adelante al Norte, yo le escribo a mis encargados." Claro, esos pergaminos podían ser atajados en el camino por el enemigo, así como para ahora sospechaba alguna carta entre Podrick y ella lo había hecho en su tiempo.

"Tomaré precauciones." Se quedó mirándola, y decidió decirlo tan sólo para que en el futuro no fueran a haber malentendidos, "…Ese niño no se convertirá en tu heredero." Entre los diferentes caminos en la vida que ella podía tomar habían varios donde existía la posibilidad –por muy pequeña que fuera– de que se encariñara con el pequeño Brandon.

"Lo sé." Por unos segundos pensó en sincerarse, en contarle a Bran la propuesta de Podrick a ver que hacía de esto, pero sabía que no recibiría consejo alguno.

"Ve a descansar."

Descansar, pensó con escepticismo. Sansa asintió, despegándose de la pared y apretando el hombro de su hermano como despedida. Y a último momento desistió de marcharse y simplemente actuó en su impulsó y habló, comunicándole sobre Podrick y su propuesta de dejar la Guarda si ella se lo pedía…para formar un futuro juntos en el Norte. La mirada larga y profunda que recibió la incomodó, aunque también vio sorpresa cruzarlo.

Y El Cuervo de Tres Ojos desde un inicio había decidido el no entrometerse demasiado en nada de esto. Y no iba a mentir, creyó que ella antepondría al Norte por sobre sus deseos dada la falta anteriormente cometida. Una vez más Bran viendo el conflicto del ser humano consigo mismo. "Los hombres hacen estupideces por mujeres. Son fácilmente manipulados."

A Sansa la dejó una exhalación/quejido de indignación para nada femenino al de repente sus propias palabras serle restregadas en la cara. Se sintió palidecer, sin aire, ella y Bran irguiéndose al mismo tiempo. "No. Hagas. Eso." Habló entre dientes y puntualmente. "Y tú, de todas las personas, deberías de saber que no lo estoy manipulando…"

Con su mano le hizo una seña para que le bajara a su actitud defensiva, pues no era eso lo que había querido incitar, "Y tú que hará algo estúpido en cuanto se lo pidas." En ese momento fue que se le pasó por la mente que Podrick dejaría la misión para la que lo habían estado preparando, aunque a decir verdad Podrick mismo arruinó esa parte de la misión en cuanto dio la cara al salir a dar batalla en el ataque.

Sansa obtuvo la confirmación a sus sospechas y se sintió profundamente desilusionar de inmediato, aunque no lo quiso demostrar, "Así que nosotros dos juntos es algo estúpido." Dijo, tratando de mantener la cabeza fría y darle temple al tono de su voz.

"…Sólo hacía uso de tus propias palabras." Y que ella era hermosa y aparentemente tenía a Podrick comiendo de su mano mucho más de lo que él lo había anticipado. Pensó muy bien lo que iba a decir, "…Podrick es adecuado para ti, en una forma opuesta en que lo era Lord Humfrey… Necesitas pensar muy bien tus acciones y movimientos de aquí en adelante." No era la primera vez que le daba aquel concejo.

Siempre pensaba muy bien sus acciones. Sansa asintió, "Si aceptara la propuesta de Podrick, ¿le darías su salida honrosa? ¿Lo mandarías al Norte?" después de todo de nada le servía ponerse a pensar en un futuro juntos sin tener en cuenta que El Cuervo de Tres Ojos se podía retractar de la oferta que ya le había hecho a Podrick.

Bran supo en ese momento que le había brindado la mano a Podrick, y por cuenta de ella le estaba tomando el codo; él no le había ofrecido enviarlo al Norte. Y ella podía tomarlo como Guarda aparte de su…por instinto entró en sus memorias rápidamente…¿consorte? "…Nuevamente me colocas en una posición complicada." Ella se aprovechaba de los lazos de sangre. La vio sonrojándose, pero manteniéndole la mirada terca y desafiadoramente. "…Pero sí, le mantengo mi palabra a Podrick."

Sansa asintió, el alma regresándole al cuerpo, "¿Y desaprobarías nuestro actuar? …Al menos dame eso, como tu hermana." Insistió, colocándole atención a sus expresiones, sabiendo que donde Bran viera algo malo o peligroso saliendo de su alianza con el Norte ella lo podría reconocer en su rostro.

La razón le decía que cómo hermano sí desaprobaría su actuar, estaban teniendo encuentros impropios debajo de su propio techo después de todo. "Podrick esun buen hombre. Una imagen del caballero de los cuentos y canciones que me leías cuando niño." La vio sorprendiéndose a sus palabras, "Pero, no estás aquí para que te diga lo que ya sabes, así que…Si juegas bien tus cartas el Norte a la larga te perdonará, no sólo el desliz con Lord Humfrey pero el de Podrick también." La vio apretando la mandíbula fuertemente, ¿tratando de no demostrarle que la complació con sus palabras? Y Bran ya sabía, desde hacía un rato sabía que ella le aceptaría la propuesta al caballero. Vio los hombros de ella bajar un tanto, dejar la tensión en su espalda. "Es muy temprano para mí saber cómo los planes a futuro con Los Segundos Hijos se han visto comprometidos. Pero estás al tanto de que Podrick llevará una misión para mí en Essos, ¿verdad?" Eso no estaba a discusión. Sabía que Podrick no protestaría, pero ella sí.

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Regresó a la que había sido su habitación desde un inicio en esta visita, encontrándola tal cual la había dejado, caminó hacia la mesa donde una jarra de vino ya la esperaba, se sirvió de ésta de inmediato mientras Lady Rose organizaba la traída de una tina para un baño y una bata fresca para que le proveyera comodidad en un descanso que dudaba obtendría esa noche. Ya en la tina vio a la jovencita revisándole el brazo donde la cortada se había dado, "No es nada."

"…Lo sé, es solo que…" también la vio estudiándose, "…estuvo de suerte, un centímetro más a la derecha y cinco milímetros de profundidad y la herida hubiera sido fatal. Un Maester habló de una vena cercenada y probablemente usted desangrándose en el lugar en minutos." Notó que con sus palabras la incomodó y le pasó otra copa de vino que ella de inmediato tomó, apoyando la cabeza contra el borde de la tina y cerrando los ojos, "Varias ladies y lords vieron el ataque desde los pisos superiores, ¿Es verdad que lo hizo por salvar al Rey?"

Sansa no se inmutó, "Es mi hermano. Y fue instintivo."

Lady Rose, asintió, sabiendo que en su lugar habría hecho lo mismo por su propia madre, por sus hermanas. Iba a añadir que Ser Podrick una vez más había quedado como héroe al defenderla valientemente, pero decidió no comentar nada. Incluso menos que se andaba especulando ella qué le habría dicho al oído para hacerlo seguirla y no quedarse a pelear.

Si antes quedaban dudas del involucre de la Reina con el Guarda, aquello quedó zanjado para todo el Norte en aquel momento.

Y decidió no preocuparla con aquello, dejar que sus asesores le dieran la noticia la mañana siguiente.

Sansa decidió alistarse sola y le pidió a la jovencita que le hiciera traer otra jarra de vino y después la mandó a descansar, ella por su parte se iba a quedar en la tina otro rato. Desearía que el aire tibio entrando por la ventana fuera helado y que le ayudara a despejarse como el del Norte lo haría. Y sin desearlo su mente viajó de nuevo a Podrick.

Todo estaba en los detalles y se separaron para dejar de besarse, mirándose mientras él desanudada los listones del delgado abrigo que cubría su bata, en ambos estando la pregunta de cuando se dejaría desnudar completamente. Ella se inclinó hacia él mientras dejaban caer al piso aquel abrigo.

Y ellos en la cama, besos en el cuello, él cada vez rozándose más contra la cadera de ella, quejidos bajos que los dejaban, manos recorriendo músculos firmemente, y demasiada necesidad en ambas direcciones era lo que traspasaba ahora en sus noches…Y sabía que era un juego cruel para él más no se quejaba.

Después tampoco vio como sensitivo el detenerlo al deslizarse con sus labios cada vez más arriba por su costado. Su nariz acariciándole la curvatura de un seno mientras dejaba picos en el lugar, estudiando el reaccionar de ella, y lo vio tomando aire profundamente mientras proseguía esta vez dirigiéndose hasta el centro de dicho seno, su propio cuerpo tensándose cuando tomó el pezón cubierto entre sus labios, sintiendo la humedad y calor de su lengua. Después de unos instantes fue él quien se quejó cuando sintió las manos de ella en su nuca, acariciándolo y dejándolo continuar.

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Mientras Podrick mataba su tiempo marchó hacia la enfermería, a preguntar por dos de sus compañeros que hasta lo último que supo se encontraban bastante graves, y descubrió que su situación no había cambiado. Otros soldados saludándolo mientras se dirigía a una banca en un pasillo. Después de unos momentos escuchó llanto femenino y levantó la mirada al tiempo que Lord Manderly dejaba en un afán la sala en la que había estado, su rostro pálido y fruncido.

Podrick de inmediato se colocó en pie, no siendo cuidadoso y dolor atravesándolo momentáneamente. Se imaginó que algo había pasado con la nieta de Lord Manderly, pero cuando el hombre se le acercó y le dio un manotazo pesado en el hombro –que lo hizo quejarse del dolor– mientras mandaba a uno de sus abanderados por Wylla, Podrick reconoció que su huida no se debía a algo grave ocurriendo con Lady Wynafryd.

Viendo el interés de Ser Podrick a lo ocurrido en la sala, al llanto que aún se oía, le contó, "Lord Cromwell, acaba de despertar. Su esposa le empezó a explicar lo que le hicieron, pero los Maester tuvieron que aplicarle un calmante cuando el hombre se empezó a alterar. Lady Cromwell está desconsolada, claro está."

Podrick ya estaba al tanto de aquella amputación, "Oh." Se dijo, sospechando que dar y recibir noticia como aquella no sería nada fácil, "¿Lady Wynafryd, mi lord?"

"Dormida. Va a estar bien, es joven todavía, y fuerte." Le hizo una seña a los abanderados para que les dieran espacio, "Tan solo…no está en mi aguantar a una mujer llorando así que mandé por Wylla para que se quede con su hermana." Vio al caballero asintiéndole silenciosamente. Le fue a dar otra palmada en la espalda, pero vio la cara de horror del hombre mientras lo evadía, así que con posarle la mano en el hombro le bastó. "…Lo hizo de nuevo, Ser Podrick, valerosamente protegió a la Reina…y al Rey." El caballero asintió sonrojándose mientras él lo estudiaba detalladamente al no notar sorpresa por sus palabras. "…¿Cómo el Norte le pagará esta enorme deuda?"

Como si fuera posible Podrick se sintió sonrojándose incluso más, el doble sentido llegándole a la mente, más la seriedad del lord le decía que aquello no había sido su intención, "Nada que pagar, mi señor, lo hice con–"

"–¿Gusto?" interrumpió sonriéndole con ironía. "La mayoría de hombres harían todo por la Reina, y por gusto."

Podrick se paró más derecho, apretando la quijada, sintiendo sudor aflorar en todo su cuerpo. "…Es mi trabajo, mi señor." Dijo, viendo a Lady Wylla llegar y quedárseles mirando desde la distancia.

"Seguro que lo es. Y hay trabajos que se hacen con más gusto que otros, ¿cierto?" El caballero sumamente incómodo y tensándose. Lord Manderly sintió a Wylla llegar hasta ellos, lo que vio incomodó más al caballero. "…Ha estado evadiendo a mi nieta."

Podrick de hecho no sabía dónde meterse, y cada vez se sentía más acalorado. "He estado demasiado ocupado en estos días, mi señor. Usted entenderá."

"…Tan ocupado como para tomarse casi un día entero para salir a pasear con nuestra Reina."

El tono de reprobación de Lady Wylla hizo a Ser Podrick mantenerle la mirada casi desafiantemente. Lord Manderly vio que su nieta fue a continuar y la interrumpió antes de que fuera a decir algo de lo que se arrepintiera después, "No puedes culpar a Ser Podrick, Wylla, ningún hombre en sus cinco sentidos rechazaría la oportunidad de un paseo junto a una de las mujeres más deslumbrantes de Poniente entero. Que sea Guarda no quiere decir que no tenga ojos." De inmediato recibió miradas de asombro de ambos jóvenes, "Sé que si tuviera treinta años menos yo tampoco rechazaría una salida con ella."

Podrick continuó frunciendo el ceño, notando como la actitud de Lord Manderly maldadosa o burletera cambió con su nieta presente a una más tensa, "Discúlpeme, mi señor, ¿hay algún punto en esta conversación o me puedo retirar?"

"…..El punto es de parte de la casa Manderly agradecerle el favor prestado a la Reina y al Norte entero, Ser Podrick. Usted es un hombre honroso y valiente."

Podrick estudiaba tanto a los dos personajes como ellos lo estudiaban a él. Se inclinó unos tantos centímetros y decidió hacer su retirada rápidamente. A sus espaldas escuchando a lady Wylla y su abuelo reprochándose el uno al otro. Él no siendo tan perspicaz como para con certeza darse cuenta de que juego jugaban.

Fue momentos después de regresar a la celebración de los soldados, que vio aparecer a Lord Bronn caminando directamente hacia el rincón en el que él estaba. Sirviéndose una copa de ale antes de sentarse.

"Después de su espectacular actuación del día de ayer, lo hacía en la cama de su Reina. Ella es una verdadera desagradecida si no se lo permite." Habló bajamente.

Podrick respiró profundo no encontrándole gracia a aquel comentario, pero también opinando lo mismo, más tomó un sorbo de su ale para hacerse el eludido.

"¿Dígame que no notó las caras que le hacía a usted y a las mujeres que se atrevieron a demostrarle su interés en la celebración de esta noche?" Continuó, "Ella no es de la clase que le agrada compartir." No añadió que la poya mágica porque sabía que si lo hacía Podrick lo dejaría hablando solo. "También, ¿qué se siente ser la causa de deseo y celos de la mujer más hermosa y poderosa de Poniente entero?"

Aunque no le agradara admitirlo, las palabras de Bronn eran un aumento a su ego. Y sí, sí la había notado fijándose cuando a veces mujeres se le acercaban. "¿Podemos hablar de otra cosa, mi señor?" preguntó para continuar inmediatamente, "Por ejemplo, ¿cómo se hizo la herida de su brazo?"

"Descuidé mi flanco izquierdo, por suerte un pobre idiota estaba a mi lado y mientras a éste casi lo partieron por la mitad a mí eso me salvó para que lo mío fueran unas cuantas puntadas. No sé porque anda todo cabizbajo cuando es obvio que ella no pierde el interés. Yo de usted mejor le ponía todo el empeño a seducirla y a disfrutar del tiempo que les queda. Ambos sabemos que a ella ganas no le faltan de abrir las piernas para usted." Lo vio de inmediatamente echándose para atrás, sonrojándose y dándole una mirada exasperada.

Ni le iba a decir que las cosas entre ellos habían mejorado. Podrick tomó otro sorbo de su ale, ya ni peleando contra la corriente para decirle que la respetara, antes aquello seguramente lo haría dejar más improperios.

"Y también quiero que se dé el gustico con ella, si alguien lo va a hacer quien mejor que Ser Podrick puto Payne." Podrick le giró los ojos, "Sí, hágase el idiota, juegue a hacerse el solapado que sé que ganas no le faltan." Podrick no contestó nada, lo que lo hizo reírse altamente, "…Y si lo lograra estaría bastante orgulloso de usted. Sería un nuevo standard imposible a alcanzar."

"Ya sabía yo que haberme puesto a beber y a hablar con usted esa mañana era un error." Esa mañana, fue en la que ella canceló su compromiso.

Eso no lo tenía ni que decir, de la chaqueta de su bolsillo sacó una bolsa pequeña de tela oscura y la colocó sobre la mesa. "Un obsequio." Aquello de inmediato llamó el interés de Podrick y lo vio después de unos momentos de desconfianza tomándolo, lo que lo hizo reírse. "Yo a usted lo quiero más que a hijo tonto. No sé porqué la desconfianza. Destápelo en privado si quiere." Lo que lo dijo a continuación lo dijo bajamente e inclinándose hacia él en su asiento, "Si es tan idiota como para renunciar a la Guarda por una mujer, por ella, entonces actúe de inmediato, después de lo de ayer tiene a su favor puntos con el Norte así coman calladitos. No dejen correr el tiempo." se irguió nuevamente, el joven evadiéndole la mirada, más sonrojado que antes, "dudo que otra oportunidad como esta se les presente en el camino." Se colocó en pie, "Eso sí, una palabra de esta conversación a Lord Tyrion y le juro que le parto el alma. Tengo un punto débil por usted, pero también tengo imagen que conservar." Y prontamente Bronn se marchó tal cual cómo llegó.

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Sansa no se acababa de arreglar completamente para irse a la cama cuando escuchó un toque bajo y suave en la puerta que daba al balcón. Prontamente encontrándose con Podrick. Lo notó dándole una mirada lánguida mientras le abría y se acababa de secar el cabello al mismo tiempo. "Así adolorido no es prudente que viniera. Se tiene que cuidar."

Podrick le asintió, siguiéndola hasta adentro y viéndola sentarse a su tocador a peinarse el cabello, y de repente sintió un peso en el estómago y un calor apacible ante lo familiar en que esa imagen se podía convertir. Estudió sus movimientos, sentándose en el bode de la cama, justo detrás de ella, y prosiguió a explicarle como de hecho había entrado a la habitación por la puerta principal mientras ella estaba con el Rey y como él había salido al solar y escondido mientras sus Guardas revisaban los alrededores antes de que ella llegara.

Aquello la desconcertó, "No están haciendo bien sus trabajos entonces."

Entendía su preocupación, por eso era que no había querido revelarle aquello, "Sólo me escondí muy bien." Ella lo miró ladinamente, Podrick no atreviéndose a quitarle el cepillo, más bien acariciando el cabello sedoso entre sus dedos.

Mediante el reflejo del espejo Sansa lo estudió, sabiendo muy bien que este tipo de gestos, de forma de ser no lo tenía cualquier hombre. "Sí. Deje la Guarda."

Podrick le agradó escuchar aquello, más no se iba a dejar llevar, se sonrieron, "Dígamelo en unos cuantos días cuando no esté afectada por el calor de la batalla."

Le rodó los ojos, "¿Cuántos días? No voy a cambiar de opinión…Ya sabe que cuando se me mete algo a la cabeza nadie me lo saca." Lo vio sonriéndose tentativamente, aunque algo de tristeza quedaba en sus ojos. Sansa se giró, colocándose en pie, y lo vio tomando en su torso detenidamente mientras buscaba su rostro. Y sus manos le recorrieron la piel desnuda de sus brazos, haciéndola olvidar lo que le iba a decir, esperó que él se colocara en pie pero de repente la atrajo hasta él rodeándola firmemente con brazos y agachándose un tanto para enterrarle la cara en el estómago, Sansa mirando hacia la pared mientras sentía el calor de su respiración, sus labios haciendo movimientos al besarla, subiendo poco a poco, cuando llegó al valle entre sus senos se sintió estallar mientras él movía la cara de lado a lado entre sus pechos y hacía un sonido de gusto entre estos que fue a parar directo a su vientre bajo a pesar de lo absurdo que esto le pareciera. Se sintió estremecer y lo tomó del cabello, acariciándoselo, no deteniéndolo sino antes dándole ánimos. "Cuidado con los puntos…" y después de unos instantes él se detuvo, tan solo miró hacia arriba, hacia sus ojos manteniéndose la mirada para momentos después verlo sonreírse.

Las manos de ella fueron a parar al jubón y la detuvo. "La espalda me está matando." Comentó y la vio asentir sin palabras. Con la ayuda minuciosa de ella se despojó de éste cuidadosamente y cuando se acomodaron en la cama fue con ella acomodándose el cabello al lado en un solo hombro para inclinarse sobre él a besarlo.

Podrick se sonrió cuando ella le dio dos golpes suaves en el mentón, haciéndolo mirarla a los ojos y no el escote que cada vez que ella se acomodaba de esta manera le dejaba poco a la imaginación. Y besos, y mientras estos se daban fue la primera vez en que vino a notar la suavidad de aquel colchón, sus ojos cada vez más pesados y se perdió en los besos que ella empezó a dejarle en el cuello.

Cuando abrió los ojos de nuevo asumió se quedó dormido. Ella también profunda a sus espaldas. Era de la única forma que parecía descansar, con él a su lado y manteniendo contacto, ella ya le había dicho.

Y se despertó sintiendo angustia, el tipo de angustia oscura y obsesiva que solo llega en las madrugadas, preocupado de que ella fuera a cambiar de opinión en cuanto a lo de ellos, quería despertarla y decirle que tomaba su aceptación y que buscaran al Rey a primera hora para explicarse ante éste y dejarle saber lo que sería de ellos dos de aquí en adelante, pero sabía que aquel miedo no era real.

Y era absurdo que aun en él existiera una parte que se aferrara a un optimismo del cual sabía era mejor desprenderse.

En su sueño ella se quejó bajamente cuando trató de quitarle el brazo que lo rodeaba, que lo aferraba a ella. Podrick miró detrás de su hombro, la frente de ella apoyada contra su espalda.

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Podrick no se podía marchar de su habitación hasta que ella no lo hiciera primero con sus Guardas y no le quedara duda de que no había moros en la costa por el pasillo. Y después de esperar en el solar cerrado que ella se alistara la vio abriendo la puerta de nuevo, viniendo a despedirse. Ambos viendo el día radiante que empezaba a darse.

Para ahora ella ya le había contado que habló con su hermano buscando consejo, con Ser Brienne, y él por su parte le había contado sobre Lady Wylla y Lord Manderly. Como despedida se giró hacia ella, tomándola de la cintura y fijándose en su apariencia antes de compartir un último beso.

Y esperó un rato después de quedarse solo para después cuidadosamente él también hacer su retirada antes de que fueran a llegar las doncellas a arreglarle la habitación y lo hicieran llegar tarde a él también. Y de un momento para otro le pareció absurdo estar haciendo esto a su edad, aparte de peligroso.

Y toda la mañana y parte de la tarde Podrick tuvo en mente que cometía un error. Y aunque se lo aceptaba al mismo tiempo deseaba que el día pasara rápidamente mientras evadía la mirada del Rey, a Ser Brienne, a Lord Tyrion. Mejor dicho, antes de dejar notar por su felicidad que algo estaba sucediendo.

También tenía muy al tanto no rehuir más a la Lord Comandante y aquello lo tenía nervioso, pero de ese día no pasaba.

Y la oportunidad se presentó cuando la Guarda entera se reunió a elegir tres soldados que tomaran los lugares de los Guardas del Rey fallecidos. Sería el Rey quien decidiría mientras ellos le mandaban candidatos. Después de esto quedar solucionado pasaron a la organización y rotación de los horarios de los días venideros. Cuando él mantuvo el querer continuar con su horario de las horas diurnas Brienne envió en su dirección una mirada fría y tensa que lo hizo sonrojar al la Lord Comandante ahora estar al tanto del porqué de aquello. Él evadió la mirada, culposo y avergonzadamente tras unos momentos, más ella se podía negar a aquel horario y no lo hizo.

El próximo tema a tratar eran los desaparecidos del ataque que no aparecían después de haber volteado el castillo al derecho y al revés, algo que tampoco era extraño que sucediera en una batalla o guerra... Samuel Tarlly estando en dicho grupo.

En cuanto la reunión estuvo finalizada y todo acordado los Guardas dejaron la sala, todos a excepción de Podrick, y Brienne no podía negar su indignación y enojo a que él aun no le diera la cara.

Fue él mismo quien cerró la puerta, incomodo, decidiendo hablar de inmediato. "…Sé que la he decepcionado…y por eso no sabía cómo hablarle."

Brienne mantuvo la tensión por unos segundos y después exhaló, "Es verdad. Me esperaba mucho más de usted."

"No he traicionado el juramento al Rey." Añadió para que ella no tuviera que hacer la pregunta, y porque la misma Sansa le había dicho que habían tratado el tema.

Y Brienne muy bien sabía que no lo había hecho no por falta de ganas sino porque seguramente La Reina se había negado. "…Pero ha traicionado la confianza que el Rey puso en usted, mi confianza también."

Podrick asintió y se remojó los labios, "Si sirve de algo, nada de esto es un juego."

Brienne quería morderse la lengua, pero no lo pudo evitar, "…Pero es algo si ella se está arriesgando a compartir su compañía en las noches y madrugadas." Vio a Podrick sonrojándose de nuevo, apenado y balbuceando para después quejarse con un sonido de su garganta al no encontrar como defenderse, Brienne continuó. "Sobre todo cuando no hace mucho que ella terminó su compromiso, de una manera muy imprudente si puedo añadir. Y ahora sospechar que usted puede estar detrás de todo eso…"

"No, yo no…bueno, no activamente…" Podrick apenado se continuó negando, y balbuceando en indecisión porque ¡quería hablar! Sacarse del pecho todas sus inseguridades, todo lo que estaba sucediendo, lo que había sucedido y lo que podría suceder. Brienne de todos sus conocidos sería quien lo juzgaría más fuerte, pero también quien no se burlaría de él, no le haría notar la diferencia de clases sociales entre él y Sansa. Sintiéndose sumamente frustrado se volvió a quejar, "…Las cosas son complicadas…"

Brienne estaba por decirle que seguro lo eran cuando lo vio empezar a caminar a lo largo de la sala, de sus labios y pecho saliendo en desespero todos los detalles que la mismísima Reina no le había dado a ella, él hablando preocupada y apasionadamente, y ella escuchando y armando el rompecabezas entre todo lo que él decía en desorden. Hizo una pausa cuando habló de rencores al ella llegar aquí con su prometido, y Brienne entendía aquel rencor, "…Usted sabía que iba a suceder, a la larga ella contraería nupcias con otro."

Se encogió de hombros, "Sí, lo sabía. Lo que pasó fue que prácticamente…" tomó aire, necesitándolo, "…se lo presentó al Rey delante de mí, la misma tarde en que me dijo que me amaba…así que como verá… porque el resentimiento." Y no iba a mentir, ese resentimiento aún existía en parte cuando pensaba en la posibilidad de ella no aceptar su propuesta, de de repente irle a dar largas…aunque fuera él quien se las estaba dando a ella tan solo para que estuviera segura de su decisión.

La Reina por supuesto no le había contado nada de esto, y al final del día qué podía hacer Brienne con toda esta información. "…No parecía tenerle mucho rencor cuando lo encontré besándola…"

"Mmmmm…He descubierto que me falta voluntad propia cuando de ella se trata." La vio que fue a decir algo, seguramente juzgarlo por su irresponsabilidad, idiotez, pero no estaba para eso, "¿Sabe lo que es que una mujer como ella se haya fijado en alguien como yo?" preguntó, y justo después que las palabras dejaron sus labios se arrepintió, "No quise implicar que usted no estaba a la altura de Jaime Lannister, al contrario. Ya sabe cómo pienso en cuanto a todo ese asunto. Era él quien no le llegaba ni a los talones a mi señora."

Las palabras de Podrick la tomaron tan desprevenida, que de hecho le tomó unos segundos recuperarse, "…Dígame una cosa, ¿usted ya ha traicionado el juramento del Rey con alguna otra mujer?" por sus amistades con Lord Bronn aquello era fácilmente posible. Lo vio sacudiendo la cabeza, "¿Y lo traicionaría por ella?"

Podrick volvió a quejarse en frustración, "Sí, pero conoce su historia…" Por muy buenas que habían sido las noches compartidas siempre terminaba era frustrado y satisfaciéndose antes de irla a buscar, o ya después sólo en su habitación…y por otro lado por mucho que pudieran avanzar se preguntaba cómo se daría eso entre ellos sin ella quererse casar, pues muy bien sospechaba que así lo deseara la dama en ella se negaría… por otro lado le temía al fantasma de su experiencia, que viniera a hacer una aparición y amedrentarla. Por eso era que le estaba dando tiempo y paciencia…

Todo era posible, y la Reina, le había dejado ver que sus sentimientos eran profundos, "¿Y si ella lo quisiera, usted traicionaría su juramento?" Lo vio sonrojarse de nuevo, para luego asentir, y a ella la atravesó una punzada de decepción. "¿Por amor o deseo?" se atrevió a preguntar.

Balbuceó por unos instantes, indeciso, y sorprendido de todo el cuestionamiento que le estaba haciendo, "Por ambos, supongo." Murmuró evadiéndole la mirada, y después avergonzado por irla a decepcionar más continuó, "…Yo…hace unos días le propuse renunciar a la Guarda del Rey si ella deseara...formalizar lo nuestro."

De hecho, las palabras apenas y murmuradas le tomaron unos segundos para entenderlas, y después estupor se apoderó de ella. Esto era real, entonces. Esto estaba sucediendo. La idea de Podrick dejando su lado provocándole tristeza, más aquello no era algo que admitiría, "¿Y ella lo está pensando?"

Podrick asintió, dirigiéndose a la jarra de vino esporádica que había en aquella sala y sirviendo dos vasos, suponiendo que Ser Brienne también necesitaría uno. "Yo creo que va a aceptar…No. Ya lo ha hecho, pero no le he querido tomar la palabra…" Vio que de nuevo aquello sorprendió a la Comandante; que Sansa lo quisiera tanto como para siquiera considerar su propuesta, "Creo que por el calor de la batalla puede estarme dando una respuesta apresurada. Estar confundida."

"Mmmmm," Brienne se quedó pensativa, notándolo a él también confundido, como no sabiendo elegir entre la angustia y el entusiasmo, "…como repitiéndose lo que se dio entre ustedes en primer lugar, ¿no?"

Podrick frunció el ceño, por sus afanes no habiendo caído en cuenta de ello, pero sí, era verdad. Estaban dando vueltas alrededor de un circulo similar. "Ya me he equivocado varias veces con ella…así que no estoy seguro de que al final del día sí acepte realmente." Tomó aire profundamente, "…Después de lo de Lord Humfrey se ha negado a contraer matrimonio en frente de sus Lords, pues reconoce que no cree en éste, ni en los Dioses, así que de todas formas si acepta mi propuesta todo continúa en el aire… No sé. Si acepta y no nos casamos, ¿quién me dice que no se va a arrepentir en el Norte después y me enviará un cuervo pidiéndome disculpas?" Aquello lo devastaría. Y sí, esto lo debía de estar hablando con ella, no con Ser Brienne. "Véalo por donde lo vea, y así desee aferrarme a que todo irá bien, solo es girar una esquina para ver más problemas adelante."

Brienne sabía muy bien que de ella él no se esperaba consejo, sólo desahogarse, "Vaya encrucijada en la que se metió." Lo escuchó haciendo un sonido de aceptación con su garganta. "…¿Y no le duele? ¿Cambiar el Sur por el Norte?" en su opinión, si todo esto comenzó hace tres o cuatro años ya ambos habían tenido tiempo de pensar a cabalidad sus decisiones y actuares.

"…Claro que sí…pero…" lo dejó en el aire, más la quería a ella.

Y era un idiota al no querer recibirle su aceptación de inmediato…pero ella tenía que estar segura.

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Sansa por su parte también estuvo todo el día sintiendo que estaba arriesgando demasiado en su actuar. Y se encontró nerviosa atendiendo sus asuntos.

De una reunión sobre los asuntos del Norte pasó a un almuerzo con Arianne Martell para asegurarse de que no dejara de lado su negociación con el agua. Cuando la encontró estaba junto a Yara Greyjoy quien no dejó de demostrar su enemistad para con ella con miradas.

Después de nuevo trató con su concilio y sus Lords. Se preocupó por el bienestar de Lord Cromwell y Lady Wynafryd y fue a visitarlos. El Lord aún dormido, su esposa habiéndose tomado un descanso. Lady Wynafryd bien viniéndola, Sansa esperaba que Lady Wylla le hiciera algún comentario sobre Podrick pero este no llegó, y por unos momentos pensó hacerlo ella misma, para ver que pensaban las hermanas Manderly de él y de su heroísmo, pero muy bien sabía que aquello no sería adecuado.

Cada vez más necesitando comentarle a alguien lo que estaba sucediendo. Y sentía que podía confiar en Lady Cromwell, pero no podía llegarle con eso en peor momento…mucho menos comentárselo a Lord Cromwell quien estaría convaleciente, apenas y saliendo de los efectos de la amapola…le esperaba un largo camino que no sería fácil, para venir ella a abrumarlo con el tema.

Por coincidencia se encontró a Brienne, quien le admitió había hablado con Podrick pero más de eso no se dijo pues fueron interrumpidas y dudaba la Lord Comandante le daría consejo alguno de lo que creía debería hacer, y ella tampoco se lo pediría. Lord Royce…le daba vergüenza siquiera imaginarse acercándosele al hombre con su dilema, y Lord Tyrion…la última vez dejó en claro su opinión ante toda esta cuestión.

Y por otro lado, ¿A qué le venía a interesar las opiniones y los consejos de los demás? Ciertamente no tuvo aquellas opiniones en cuenta cuando empezó lo suyo con Podrick, o cuando andaban buscando salas vacías en Invernalia para encerrar a besarse…Cuando canceló su compromiso…

Y Podrick sí tenía un plan bien armado con eso de esperar un año y medio, y a decir verdad, ella ya había tomado su decisión desde el mismo minuto en que lo escuchó diciendo que dejaría la Guarda por ella. Era sólo que seguía barajando los contras, pero cada noche su felicidad se le hacía más importante.

Y para mantener aquella felicidad mandó a lo más recóndito de su mente las dudas que la plagaban en cuanto al involucre de su hermano en la segunda fase del ataque. Se le hacía muy extraño que el castillo hubiera sido peinado de arriba abajo en búsqueda de enemigos para no encontrar a nadie y horas después estos hacer su entrada por uno de los tantos túneles que sólo un puñado de personas estaban al tanto. Y pues sabiendo que podía entrar en la mente de una persona… si había estado detrás de esa jugarreta le servía para tener a todos los Lords unidos bajo un solo ideal.

Preguntarle sería él negarlo. O peor afirmarlo.

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Cruzando un pasillo cualquiera se encontró con Podrick a la distancia, él también la miró, y tan solo con eso se sintió sonrojándose y emocionada, sin pensarlo sonriéndole y vio el ceño fruncido de él desaparecer de inmediato para agachar la cabeza mientras continuaba con su camino y se sonreía ampliamente tras robarle otra mirada. Lo que por supuesto le causó mayor gracia a ella, y también agachar la cabeza y tratar de esconder su dicha.

No, no iba a dejar que nada ni nadie si interpusiera en su decisión.