Cambios

Amor


Percepción:

La percepción de las cosas que observamos cambia con nuestra definición del mundo. Esto es una ley que siempre va a existir, incluso en los seres más inteligentes. Todo lo que nos rodea puede tener una definición ante lo que nosotros percibimos, pero esto no quiere decir que sea una verdad absoluta. Los dogmas que hemos creado tienden a derrumbarse como edificios antiguos que han perecido con el paso del tiempo; sería imposible creer que un solo punto de vista podrá definir una verdad absoluta.


―Esto no va a doler… Bueno, no tanto

―Hija de…

― Y aquí vamos, mi querido sirviente.

El plan de Rito había funcionado y ahora que Némesis mantenía en su agarre a Lilith, Lala por fin podía descansar. La mujer comenzó a lanzar muchos insultos a la vez que intentaba liberarse del agarre del arma prototipo, pero al final era inútil.

Tal como el plan lo indicaba, Némesis también llevó su cabello hasta la parte trasera de la cabeza de la castaña quien se hallaba nerviosa.

―Ya sabes de esto, ¿no? ―Némesis ya lo había hecho antes, pero ahora le preocupaba mucho su condición y la de su querido novio-a―. No tienes que hacer esto, siempre puedo usar una imagen de ti.

―Tranquila, puedes confiar plenamente en mí―respondió Riko, sonriendo con la misma confianza que solía sonreír él cuando sabía que al final todo terminaría bien.

―Bien, comencemos.

Lilith intentó liberarse y acabar con ellos, pero no pudo y entonces su mente y la de sus enemigas se vieron conectadas gracias al arma prototipo que había sido la base para Oscuridad Dorada. Su cuerpo se movió violentamente a la vez que numerosas imágenes se proyectaban en sus ojos obligándola a recordar. Su mente pronto se puso en blanco y su vista del campo de batalla se vio borrosa solo para terminar en un estallido color blanco.

«Solo debes vivir más»

La mente de Lilth era extraña a los ojos de Riko; podía ver un sinfín de prados llenos de flores que contrastaban mucho con la actitud negativa que la mujer solía dar, recordándole un poco a la mente de Némesis en sus inicios. No podía decir que esto le inquietaba, pero sentía lástima porque ya sabía hacia donde se dirigía esto. El viento la abrazaba acariciando su piel mientras jugaba con su ropa avergonzándola un poco.

Sus pies pronto se movieron y cuando se dio cuenta de hacia donde se dirigía, pudo divisar un gran árbol que se asemejaba a aquellos que Momo y Nana poseían en sus jardines.

―Debe ser un árbol común de algún planeta que visitaron―murmuró la castaña―. Me pregunto si Lala posee alguno.

El simple hecho de recordar a su amada en estos momentos la hizo ruborizarse. Su mente intentaba de alguna forma ocuparse de otros asuntos, pero el pensar en su futura esposa mientras estaba en un cuerpo femenino simplemente era algo que pocas veces podía experimentar.

Ella se acercó al árbol, posando sus manos sobre la corteza que era suave, pero a la vez dura. Tallado sobre la misma corteza, se encontraban unas palabras que la conmovieron.

Quiero ser amada―recitó la castaña a la vez que sentía una mezcla de tristeza y esperanza―, así que es eso lo que siempre deseaste.

―Tú no sabes eso.

―Entonces no debiste buscarme en primer lugar.

Detrás de Riko se encontraba Lilith con un vestido oscuro similar al que usaba la castaña. Parecían dos caras de la misma moneda; tan semejantes, pero a la vez tan alejadas que se podía entender aquel dolor que la morena poseía.

Caminó entre las flores, sintiendo como los tallos rozaban su piel desnuda de las piernas haciéndola sentir sensaciones que hace tiempo creyó olvidar. Con un poco de temor se acercó a Riko. Su cuerpo temblaba ante la idea de verla al rostro por las acciones que había llevado en contra de la Tierra y en contra de su familia. No sabía que palabras decir, todo parecía detenerse y cuándo sintió las ganas de llorar una mano acarició su mejilla haciéndola ver hacia aquellos ojos acaramelados que comprendían su corazón.

―Me alegro de haberte conocido, Lilith ―susurró la joven terrícola mientras se acercaba a la mayor―, incluso cuando todos estén en tu contra, yo creeré en ese corazón que ha dicho su amor al mundo, un amor que va para mí.

―Riko…

―No quiero que llores más de tristeza, podemos llorar de felicidad las dos juntas, siempre que estemos como una familia… ―la joven ya no pudo continuar debido a que la mujer le abrazó con fuerza mientras derramaba lágrimas ante la espada que eran sus palabras y que cortaron a través de esa armadura que ella se había esforzado en crear―. Ya estoy aquí, siempre estaré aquí.

―Eres ese tonto prometido de mi sobrina―dijo Lilith con una risa cálida que denotaba alegría―, me termine enamorando del mismo chico que Lala ama.

―Sí, soy ese chico que decidió involucrarse más de la cuenta con aquella joven que apareció en su bañera―Riko recordaba aquel momento que conoció a Lala donde pudo ver aquel cuerpo que por mucho tiempo ha sido causante de sus más plácidos sueños―. De no ser por tu sobrina, jamás te hubiera conocido y jamás sabría lo hermoso que es tener una familia tan irreal como la que he formado.

Aunque le costara admitirlo, Lilith entendía la situación y deseaba que se hubieran conocido antes. Gracias a la mocosa nacida para ser un arma, terminó entendiendo el corazón de la chica a la que ama y descubrió que sus sentimientos se albergaban dentro de ella de tal manera que incluso parecía alegre ante el primer acercamiento que tuvo su sobrina con el tonto de Rito.

―Creo que es hora de volver―dijo Riko mientras se separaba del abrazo y veía con orgullo a su nueva amiga.

―Me matarán por todo lo que he hecho.

―No dejé que tú hermano tocara a Némesis, mucho menos dejaré que toque un solo cabello tuyo.

― ¿También lo harás con otros hombres y mujeres que deseen poseer a esta belleza?

― ¡Sí!... Espera, creo que no, pero bueno… ¡Ah, olvídalo!

―Parece ser que mi querido se pondrá celoso si me ve con otras.

Las mejillas de Riko se colorearon ante dichas palabras, pero antes de siquiera poder decir algo al respecto, sintió como unas manos se acercaba por su espalda hasta llegar a sus bien formados senos donde unos dedos atraparon sus rosados pezones, pellizcándolos y estirándolos un poco.

― ¡Ah! ¡N-No hagas eso! ―exclamó Riko mientras se calentaba por el acto indecente que la mujer le daba.

―Quiero mi primera vez contigo, Riko―le susurró la morena al oído de la castaña―, pero incluso podemos tener unos minutos más aquí. ¿No crees?

―N-No traigo… Ah… No podemos… Ah, ah, ah…

―Voy a morderte un poco.

Los dientes de Lilith se clavaron en la suave piel de Riko mientras esta soltaba más gemidos de placer. Ya se estaba convirtiendo un hábito que todo el mundo la manoseara, pero no sentía que era el momento de quitarle la virginidad a su noble figura femenina. Como si fuera también una desgracia, se dio cuenta de que no llevaba ropa interior y podía sentir un líquido recorrer su pierna lo cual le indicaba que su cuerpo se preparaba para iniciar con el acto del amor.

― ¡Detente! ―gritó Riko y de repente unos cabellos oscuros la tomaron, alejándose de Lilith quien estaba molesta por su interrupción―. ¿N-Némesis?

―Lo siento, pero yo tengo más derecho para manosear a mi querida sirviente que tú―dijo la joven morena mientras levantaba la falda de su querida Riko y mostraba sus labios vaginales húmedos a la mayor―. Solo espera que llegue a casa para que me trates cómo se debe mientras recupero todas mis energías.

― ¡¿No te has recuperado?! ―preguntó totalmente preocupada Riko, ignorando que los dedos de su novia acariciaban su parte íntima―. ¡Debes descansar! ¡Llegando a casa quiero que te quedes en mi habitación descansando! ¡No me importa que tanto las chicas estén riendo, no debes hacer eso!

―Era parte de nuestro plan.

―De sabes que me ibas a mentir, hubiera pedido ayuda a Mea.

― ¡Traición!

La manera en que estaban interactuando las dos chicas provocó que Lilith soltara una risa muy bella. Tanto Riko como Némesis se miraron un poco y soltaron también una leve carcajada debido a la manera en que estaban discutiendo.

―Ya, vámonos―dijo Lilith mientras se acercaba a las dos chicas―, creo que sería bueno también conocer a Rito.

―Uy, no sabes lo que te espera―comentó Némesis mientras jugueteaba un poco más con Riko―, pero antes de conocerlo, ella debe hacerme feliz unas cuantas horas.

Los dedos de Némesis ingresaron en aquel lugar tan especial de Riko provocando que esta soltara más fluidos. Podía Riko gritar, pero después de todo lo que había pasado, le daría el gusto a su querida novia de hacer lo que sea con ella. Justo cuando estaba por sentir que iba a correrse, todo se puso en blanco, pero su grito logró quedarse en la mente de Lilith con la imagen de su rostro todo rojo.


Los rayos del Sol golpearon el rostro de Lilith quien se encontraba tumbada bajo un árbol. A veces se preguntaba como había lugares en el follaje que permitían pasar a los rayos de luz; con algo de cansancio se incorporó y se encontró con todas las chicas del Harén de Rito viéndola sin dejar de analizarla con cierta curiosidad.

Estaba impresionado por el número de chicas que ahora había comparado con las que habían venido a la batalla. Entre las que de destacaban, había una joven de cabellos oscuros que a la luz parecía castaña quien cargaba a una niña de aparentes cinco años y que le sonreía de tal manera que parecía que la conocía de toda la vida. Aquella pequeña saltó de los brazos de su "madre" y se abrazó a su cuello dejándola sin habla para ese momento.

―Si a Celine le agradó Lilith, quiere decir que podemos confiar en ella―aquellas palabras salieron de una joven castaña de apariencia joven y de busto algo pequeño, pero mayor que el de su sobrina Nana―. Lilith, creo que me enorgullezco de aceptarte como una miembro de la rara familia Yuuki.

― ¿Eres novia de Rito? ―preguntó sin rodeos la morena.

―Algo así, diría que tenemos un lazo más antiguo―explicó la menor con un rostro muy enrojecido.

―Mikan-san es la hermana de Rito, bueno, hermanastra y está enamorada de él―ahora habló una chica de cabellera roja que era Mea, quien fue atacada por Mikan lo que provocó las risas de algunas chicas―. ¡Ayúdame, hermana!

―Mikan, puedes golpearla todo lo que desees―dijo una rubia quien se trataba de Yami.

―Gracias, Yami-chan.

― ¡Ayúdame, Nana!

La escena era tan divertida para Lilith que ignoró por completo la presencia de la reina de Deviluke que se hallaba junto a su marido viendo todo desde la distancia.

―Parece ser que tu hijo en ley logró cambiar todo después de todo―comentó Sephie mientras veía con una sonrisa la bella escena que había bajo el árbol.

―Ese chico es especial, incluso puedo decir que, si un día muero, quiero que te quedes a su lado―agregó Gid mientras se cruzaba de brazos, pero en eso es abrazado por su querida esposa de una forma un tanto especial―. ¿Q-Qué haces, mujer?

―Ahora te protegeré para que ese día nunca llegue―respondió la charm con un tono coqueto―. Nuestras niñas están en bunas manos.

Gid no dijo nada y simplemente se quedó observando un poco más la escena antes de girarse y caminar hasta donde se hallaba Kuro y el resto de las mujeres que ayudaron a su familia. Estaba impresionado de la reacción que tuvieron Mikado y Tear con lo que sucedió, pero estaba alegre en el fondo de ver que ambas ayudarían a sus niñas quienes estaban siendo consentidas por la rubia.

―Esas dos serán grandes herederas un día―dijo Gid con un tono orgulloso.

―Sí, eso espero… Momento… ¡¿Qué?! ―Tear creía no haber escuchado bien, pero cuando Gid asintió, supo de inmediato que sus oídos no lo habían engañado junto a su cerebro―. ¿E-Ellas serán…?!

―Al final son hijas de ese humano y quiera o no, tu preciada "hija" también ha demostrado que puede pertenecer a la familia real, incluso cuando no es mi hija directa.

Sephie estaba contenta con lo que escuchaba. Era lindo cunado su querido marido regresaba a ser el mismo y dejaba relucir su lado amable con todos, incluso con Kuro.

― ¿Qué pasará con la traidora? ―preguntó Kuro mientras observaba al grupo de chicas a los lejos conversar de forma amena con la hermana de Gid―. No creo que la quieras dejar si cuidado.

―Ella no estará sin cuidado, están todas ellas y confío plenamente en que podrán cuidarla―contestó el rey con un tono orgulloso―. A todo esto. ¿Dónde se metieron Lala y Rito?

La madre de las tres princesas se puso roja ante la pregunta que hizo su marido. En un principio, él no captó lo que el lenguaje corporal de su esposa estaba diciendo, a diferencia del resto; pero tras varios minutos divagando entre las ideas, la imagen de su querida princesa en compañía de su hijo en ley haciendo herederos terminó por hacer que explotara en colera ordenando a sus recién reincorporadas tropas a buscarlos.

Todos escucharon el grito del esposo de Sephie. Las dos gemelas que estaban con su tía se dieron una palmada en la frente tras darse cuenta de que su madre había fracasado en ocultar lo que su hermana mayor y su novio estaban realizando en esos momentos. Nuevos problemas surgían para la familia Yuuki, pero este era un nuevo amanecer para todos.


― ¡Lala! ¡Pensé que sería un chico de nuevo! ―exclamaba una roja Riko en su cama mientras estaba abrazada por una desnuda Lala.

―Después de esto, ¿sí? ―pedía la princesa con un tono de súplica que movió el corazón de la castaña.

―S-Solo hoy…

― ¡Sí! ―gritó Lala mientras se despegaba de su novia y se ponía de pie―. Dame tu mano, juro que será divertido.

Riko soltó un suspiro y se levantó mientras que retiraba la ropa dejando su bien formado cuerpo al aire. No sentía vergüenza de su cuerpo femenino, pero aún se sentía incomoda sin sentir su sostén y sus bragas, aunque para lo que iban a hacer no lo necesitaban.

Con gracia y suavidad, Lala se acercó para robarle un beso a la joven que conquistó su corazón en base a buenas acciones.

― ¡¿Lista para nuestra sesión de modelaje?! ―exclamó la princesa mientras usaba su D-Dial para sacar un mar de ropa que les llegaba hasta el estómago―. Ups.

― ¡Lala!

―Me equivoqué de botón.


Fin del Arco de Lilith

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