Cuando Octavia despertó en su cama, lo hizo incluso antes de que sonase la alarma despertador de su teléfono móvil el cual había dejado cerca de su cabeza junto a la almohada. No sabía con seguridad cuanto tiempo había estado durmiendo, pero enseguida sintió que le había sentado bien el poder hacerlo.
Permaneció un minuto o quizás dos con la mirada puesta sobre las sabanas sintiendo el confort y la calidez que desprendía el mullido edredón de su cama y por un momento deseo poder quedarse allí, en aquella seguridad para siempre.
Mientras lo hacía movió su mano y cogió su móvil encendiendo la pantalla. Tenía varios mensajes de Atom que borro sin leerlos siquiera y comprobó que Bellamy no le hubiese escrito o llamado tras las llamadas y mensajes que le había dejado ella la noche anterior.
Pensó que quizás en algún momento Bellamy lo haría pero no, no lo hizo ni siquiera intento ponerse en contacto con ella.
La última vez que le había visto habían discutido, él se había llevado parte de sus ahorros y había dejado la ciudad.
Ella le había llamado al darse cuenta de ello y habían discutido una vez más, esta vez por teléfono y una vez más Bellamy había logrado convencerla de que había sido un error, que su intención no había sido decepcionarla, que estaba mal, que no entendía como había llegado a aquel punto, y le había pedido perdón hasta la saciedad apelando a que ella era su única familia verdadera en el mundo, y en que estaba muy arrepentido de haberla lastimado de aquella manera.
Octavia en el fondo sabía que aquellas palabras carecían de valor autentico por mucho que ella desease creerlas con todo su corazón. Bellamy siempre había sabido bien como manipularla para conseguir sus propósitos así que hacía ya tiempo en que su relación estaba algo vacía de sentido.
Él lograba meterse en líos con una facilidad pasmosa, la decepcionaba, y cuando estaba hasta el cuello de mierda corría a buscarla de nuevo para que la sacase de ella y limpiase el estropicio que había dejado a su paso.
Cuando Echo y él comenzaron a salir la cosa fue bastante bien durante un tiempo, Echo era una buena chica que creyó poder cambiarle pero de algún modo Bellamy fue quien logro cambiarla a ella. La introdujo en su mundo y eso fue su perdición.
En aquella vorágine de toxicidad entre aquellas idas y venidas constantes, Echo se había quedado embarazada de él y aunque al principio creyó que él cambiaría, Bellamy la acuso de hacerlo a propósito para atraparle y que no rompiese nunca más con ella.
Octavia a veces se preguntaba si alguna vez había habido amor entre ellos.
Amor de verdad.
No dudaba que Echo había estado muy enamorada de Bellamy en un principio, y que él había estado muy ilusionado con ella pero aquella se había vuelto una relación demasiado tormentosa como para que funcionase.
Nunca creyó que un bebé inocente fuese a pasar a formar parte de aquella mezcla de locura que les envolvía a los dos.
Los Azgeda, la madre y el hermano de Echo habían intentado ayudarla, internarla en Etherea, la Clínica de Rehabilitación local para alejarla de aquella vida y creían que lo habían logrado.
Echo había pasado buena parte de su embarazo limpia de drogas y alcohol, se había esforzado mucho por conseguir mantenerse en aquella línea y que Kaylee naciese sana como otra niña cualquiera.
No quiso trabajar en el bar de Roan por lo que pidió a Becca trabajo meses después de nacer la niña y todo marchaba bien con ella. Ahora Octavia se preguntaba que había ocurrido para que Echo recayese de aquella manera, desconociendo que su hermano no solo había vuelto a jugar con ella y a desentenderse de su pequeña si no que además le había contado a Echo que se había casado con otra chica en un arrebato de "amor" aquella misma semana.
Octavia no quiso pensar más en ello y cerrando los ojos por unos instantes, se destapo bajando sus descalzos pies al suelo.
Enseguida noto el frío tocar la planta de sus pies y busco sus zapatillas inclinándose hacia delante buscándolas con su mano bajo el borde de la cama.
En cuanto las tuvo a su alcance se las puso y se levantó de la cama. Justo antes de acostarse, había conseguido darse una ducha caliente y se sentía limpia y casi relajada.
Por un instante, antes de hacerlo pensó en hacer caso a Ilian y darse un largo baño pero estaba demasiado cansada y lo único que quería era poder meterse en su cama y dormir un par de horas de más.
Ahora que lo había hecho se dirigió a la puerta con un pantalón corto de pijama y una camiseta larga y recorrió el estrecho pasillo para bajar las escaleras e ir abajo.
El apartamento no era muy grande pero era acogedor y a ella y a Bellamy les había gustado desde un principio. Arriba habían dos habitaciones y un baño, y abajo se encontraban el salón, otro baño y la cocina. Estaba situado en la parte baja del edificio y había un espacio alrededor del edificio que alguna vez pudo pretender ser un jardín y una especie de patio común en la trasera del edificio. El edificio tenía una lavandería en el sótano cuyas lavadoras y secadoras funcionaban con monedas pero que casi siempre estaban estropeadas.
En cuanto se mudaron y Octavia notó como iba faltandole ropa, sobretodo interior dejo de utilizar la lavandería y se hizo con su propia lavadora y con el tiempo con una secadora de segunda mano que funcionaba incluso mejor que esta.
El sitio no estaba tan mal, era asequible, céntrico y ella había logrado conseguir convertirlo en su hogar, algo que nunca creyó volver a tener desde la muerte de su madre.
En tercer grado se topo con Lexa y enseguida hicieron buenas migas. Los Woodward pasaron a ser como una segunda familia para ella, puede que mejor incluso que la primera.
Lexa se convirtió en su mejor amiga, su confidente, su casi hermana y ella la quería muchísimo al igual que al resto de sus hermanos. Siempre que lo había necesitado, los Woodward habían estado a su lado y prácticamente se habían criado juntos ayudándose los unos de los otros. Eran su red de seguridad, una parte realmente importante de su vida.
Nunca supo en que punto ella e Ilian se encontraron de otra forma, pero el caso es que en algún momento lo hicieron, y a pesar de que su instinto le gritaba una y otra vez que ambos pisaban zona resbaladiza decidieron ignorarlo y arriesgarse cada vez un poquito más.
No es que saliesen ni nada así.
Es más ni siquiera había algo serio entre ellos o eso quería creer Octavia. Un par de años atrás, Ilian le había confesado que ella le gustaba y le había pedido la oportunidad de intentarlo pero Octavia había tenido demasiado miedo de arriesgar su amistad con Lexa o perder lazos con su familia por un error así por lo que le rechazo.
Por más que Octavia lo pensase una y otra vez, sabía que que ocurriese algo entre ellos no era buena idea, ambos debían quitárselo de la cabeza.
Luego, los años fueron pasando y ambos conocieron a otras personas aunque la química que había entre ellos siempre estuvo ahí hasta que una noche de diversión en casa de los Woodward cuando la velada estaba a punto de llegar a su fin y ella se disponía a irse a casa, ocurrió.
Después de eso, Octavia estuvo tres días sin aparecer por casa de los Woodward y la culpa hizo que enfermase literalmente del estomago. Era consciente de que no podía seguir evitando ir allí porque todos estaban más que acostumbrados a verla andar por casa como si fuese la suya propia y viceversa.
Fue entonces cuando Ilian fue a verla y estuvieron hablando acerca del tema. Octavia se excuso y fue sincera con él acerca de lo que sentía, Ilian insistió en que no habían hecho nada malo pero algo en ella le indicaba lo contrario, como si traicionase de algún modo la confianza de Lexa al tener una relación a espaldas suyas con su hermano menor.
Acordaron seguir con sus vidas y que todo siguiese igual pero se atraían como imanes al metal cuando estaban cerca el uno del otro y no tardaron mucho en volver a caer.
Octavia intento sacarse a Ilian de la cabeza, lo intento con Atom durante un tiempo y casi lo consiguió. Atom comenzó a gustarle de verdad hasta que empezó a comportarse como un cerdo con ella.
Octavia entendía que por su parte Ilian procuraba hacer lo mismo, aunque a decir verdad no le había visto con ninguna chica desde hacía ya algún tiempo sabía por sus hermanos que muchas coqueteaban con él.
Ilian había sido siempre un chico genial, generoso, astuto, guapo y travieso cosa que volvería loca a cualquier chica a la que le gustasen los chicos así y aunque no tenía dinero, fama o cualquier tontería de esas, tenía corazón y eso en los bajos fondos de Scranton Crow era escaso y demasiado preciado para quienes supiesen valorarlo.
Cualquier otro chico en sus circunstancias se habría largado de casa antes incluso de cumplir la mayoría de edad pero él no. Él se había quedado siempre con sus hermanos y se había ocupado de ayudar a Lexa y a Luna en todo lo que podía y más demostrando no ser uno de esos idiotas egoístas, pretenciosos y fracasados que todos vaticinaban que sería.
No lo había tenido nada fácil pero sus hermanas mayores siempre pudieron contar con él. Sus padres habían sido un completo desastre, entraban y salían de sus vidas como verdaderos huracanes destrozándolo todo a su paso y a los hermanos mayores les tocaba retirar los escombros y rehacer una y otra vez sus vidas.
Una tarea ardua y constante que por desgracia jamás parecía encontrar su fin.
Octavia bajo los escalones en silencio apoyando la mano de la barandilla de la escalera, y la escena que encontró la dejo sin habla.
El salón estaba limpio y recogido, la mesita había pasado de estar bajo la ventana a regresar a su lugar entre el mueble de la televisión y el sofá.
La ropita de bebé estaba doblada sobre uno de los sillones y había un paquete de pañales abiertos sobre la mesa con el precio aún puesto.
Octavia termino de bajar del todo y se fijo en que los juguetes que estaban amontonados junto a la pila de ropita pero no parecía haber nadie por ninguna parte. Se dispuso a dirigirse a la cocina para ver si Ilian y la niña estaban allí cuando escucho como una llave se introducía en la puerta de la calle y esta se abría dejando entrever como Ilian llevaba a la niña en una vieja mochila portabebés y cargaba un par de bolsas en sus manos.
Luego, los años fueron pasando y ambos conocieron a otras personas aunque la química que había entre ellos siempre estuvo ahí.
—¿Lo ves? —le hablaba con voz paciente y baja a la niña con una sonrisa mientras ella movía las manitas con un gusanito de colores blandito que sonaba cuando esta lo movía—. Te dije que no tardaríamos nada y que no dejaría que esas locas pellizcadoras de mofletes de la farmacia te molestarán —sonrió a la niña centrado en ella mientras se volvía a cerrar la puerta con cuidado para sacar la llave sin soltar las bolsas—. Ahora vamos a prepararte un bibe calentito y después podemos ver una pelí pero nada de dormirse tarde, ¿eh?
Octavia que se le quedo viendo de pie a medio pasillo le vio llevar las bolsas hacia la mesa sin percatarse siquiera de que ella estaba allí y tras dejarlas y colocar las manos tras la espalda de la pequeña le sonrió dispuesto a buscar el mando de la televisión.
—¿Qué tal Viernes 13?... creo que la dan esta noche... —la niña le miro con los ojitos llenos de inocencia sonriente moviendo contenta el gusanito e Ilian frunció el ceño sin dejar de hablar con ella—. Nah, demasiado fuerte para ti, enana...
Ilian llevo la mano a un costado de su cuerpo desabrochando en enganche de la vieja mochilita portabebés de Aden y tomo a la niña con cuidado sacándola de forma casi instintiva procediendo a retirar después la mochila por encima de su cabeza dejándola en el sofá.
—Esperemos mejor a que tengas un par de años más, ¿de acuerdo?
Kaylee balbuceo e hizo algunos soniditos como si tratase de comunicarse de algún modo con él e Ilian sonrió aún más como si la niña le hubiese contestado.
—Eso es, chica lista... Eh, pero podemos ver Los Teletubbies, a Maddie siempre le gustaron.
Octavia que no supo si hacerse notar o no fue a decir algo pero vio a Ilian moverse cerca de la mesa con ella en brazos inclinándose sobre una de las bolsas para abrirla.
—Lo sé, lo sé a mi tampoco me hacen demasiada gracia pero enseñan cosas así que les daremos una oportunidad, ¿vale?
Octavia carraspeo un poco e Ilian cambio su cara de golpe volviéndose con ademan protector hacia la niña.
—Oh joder Octavia, que susto nos has dado.
La niña sonrio un poco al verla moviendo las manitas sacudiendo el gusanito colorido para hacerlo sonar como queriendo mostrarlo demasiado centrada en el sonido.
—¿Dónde estabais?
Ilian que se relajo al verla se acerco a Octavia entregándole a la niña que ella tomo en brazos.
—Oh si, hemos ido a la Farmacia a por algunas cosas que esta preciosidad de aquí necesitaba y a comprar algo de cena, ¿verdad Kaylee?
La niña sonrió haciendo ruiditos graciosos y Octavia la cogió mejor no sabiendo ni que decir.
—Cogí las llaves de tu bolso, espero que no te importe —sonriendo a la niña y luego a Octavia antes de regresar a la mesa sacando algunos recipientes de comida rápida del Arkadia—. Los dos pensamos que te vendría bien comer algo cuando despertases, así que Kaylee me convenció para pasar por el Arkadia y pedir tu plato favorito, ya sabes.
Octavia que no pudo evitar reprimir una sonrisa al oírle hablar así sobre la pequeña, arqueo una ceja.
—¿Te convenció ella?
—Absolutamente —exagero Ilian con un gesto de mano sacando un par de refrescos dejándolos sobre la mesa junto a la comida—. Las chicas hacéis conmigo lo que queréis —bromeó él guiñándole un ojo complicemente guiñandole un ojo antes de dirigirse a la cocina—. Anda siéntate, iré a por unos platos y a por su bibe.
Octavia que no pudo evitar sonreírse un poco le vio alejarse y miro a la niña con una carita divertida antes de posar sus labios con cariño en su pequeña cabecita besándola tiernamente.
Si, definitivamente tenía un gran, gran problema consigo misma y con Ilian.
Continuara...
