— Kingsley, quédate acá y asegurate de que Fudge no cometa algún estúpido error. Los demás, saquemos de aquí a Potter y sus amigos — ordenó Ojoloco Moody.

— Vamos a mi casa — dijo Sirius pasando su brazo sobre Harry, un suspiro aliviado salió de su boca al verlo sano y salvo.

— Bien… — Ojoloco arrastró por el hombro a Valerie con una mueca de disgusto. — Andando.

Todos desaparecieron tras un fuerte chasquido, quedando Valerie y Ojoloco, este último no le quitaba la vista de encima a la vampira.

— No estaba enterado de que Dumbledore tuviera una nieta — señaló el mago toscamente.

— No era información que compartiera con todo el mundo — respondió Valerie encogiéndose de hombros.

— Así parece, hay mucha información que omitió sobre usted… Señorita Dumbledore…


Sirius fue el primero en aparecer en el gran comedor de Grimmauld Place trayendo consigo a Harry, Draco y Ginny. Remus fue el segundo en llegar, junto a Luna y Neville, Tonks, Hermione y Ron aparecieron segundos después. Los adultos hicieron que los jóvenes magos tomaran asiento para que pudieran descansar y Tonks ofreció preparar chocolate caliente para subir los ánimos.

— ¿Dónde está Valerie? — preguntó Harry tras algunos minutos en silencio.

— Estaba con Ojoloco — explicó Remus extrañado. — Deberían llegar en…

Un sonoro chasquido lo interrumpió y Ojoloco apareció junto con la vampira. Antes de que alguno pudiera decir algo el mago empujó a Valerie contra la pared, sacó su varita con rapidez y frente a ellos apareció un potro de tortura.

— ¡Por Merlín, qué está pasando…! — gritó Harry asustado.

Ojoloco volvió a mover su varita y las cuerdas negras del potro salieron volando hacia Valerie, amarrándose en sus brazos y piernas. Su cuerpo fue arrastrado con rapidez hacia la tabla de madera ubicada de forma vertical e inclinada hacia adelante. Sus extremidades comenzaron a ser apretado por las sogas dejando sus brazos abiertos sobre su cabeza y ambas piernas también separadas, obligando a su cuerpo a permanecer tenso y sin posibilidades de moverse.

— ¿¡Alastor, que mierda estás haciendo!? ¡Sueltala! — exclamó Sirius.

— ¡NO! — respondió furioso Ojoloco mirando a todos, mientras su ojo mágico giraba violentamente en diferentes direcciones. — Claramente ninguno es capaz de ver lo que en realidad es esta joven. ¡Los tiene a todos engañados! ¿Desde cuándo?… No lo sé — murmuró para si mismo.

— ¿De qué mierda estas hablando? — preguntó Remus aterrorizado por las acciones del mago. Tanto él como Sirius tenían sus varitas en mano.

— ¡Sueltela, viejo loco! — gritó Draco furioso.

— ¡Esto no es correcto! — exclamó Hermione asustada y preocupada.

— ¡Silencio! Ustedes están demasiados cegados para opinar — siseó Moody enajenado.

— Podríamos conversar como personas civilizadas y aclarar cualquier error — dijo de pronto Valerie con calma. Todos la miraron absortos, su rostro estaba tranquilo y no parecía alterada por estar atada a un instrumento de tortura medieval.

— ¡No hables! — exclamó furioso Ojoloco, de su varita salió una luz roja, las poleas del potro se movieron apretando las cuerdas y el cuerpo de Valerie se vio más tensado, mientras una mueca de dolor surgía en su rostro.

— ¡Alastor, le estás haciendo daño! — chilló Tonks.

— Claramente Nymphadora — respondió con sarcasmo Moody. — Esa es la finalidad de un instrumento de tortura.

— Basta, esto es una locura — exclamó furioso Draco, se acercó hacia el potro donde colgaba su amiga y se puso frente a ella como escudo. — ¡Exijo que la liberes de inmediato! ¡No ha hecho nada para merecer esto!

— Danos una buena razón para no atacare ahora, Moody — siseó Sirius apretando su varita con ira.

Ojoloco bufó — Ustedes no lo entienden ¿verdad? Ella nos ha engañado todo este tiempo.

— ¡Eso es mentira! ¡Solo repite lo mismo todo el rato y no ha entregado ningún argumento que explique esta barbaridad! — le intrrumpió Malfoy lanzándole una mirada de odio.

El mago de un empuje lo apartó de su camino, se acercó hacia la vampira y agarrando su brazo izquierdo le bajo la manga de su túnica con rapidez rompiéndola en el proceso. — ¿Y qué significa esto entonces? — apuntó con su varita al antebrazo de la vampira, la cual lo observó sorprendida. Por unos segundos sus ojos se llenaron de terror mientras el mago decía — ¡Revelio!— La blanca piel de su antebrazo comenzó a moverse de manera extraña y ante la atenta mirada de todos apreció lo que escondía: La Marca Tenebrosa.

— Imposible… — susurró Remus. Luna, Ron, Neville, Hermione y Ginny se quedaron con la boca abierta. Harry se quedó como piedra y Tonks ahogó un gritó. Sirius y Draco no dejaban de mirar de la marca tenebrosa a la vampira, la cual había bajado la vista y un largo suspiro salió de su boca.

— Definitivamente esta no era la forma en que hubiera querido que se enteraran… — resopló con pesar Valerie.

— ¿Va… Valerie? — Draco no podía dejar de observarla, sin saber que decir. La vampira se encontró con la mirada del rubio, sus ojos cargados en sorpresa, temor y… ¿no había rencor? No, Draco Malfoy la miraba extrañado, como si dudara de sus propios sentidos.

— Todo tiene una explicación… — comenzó a decir la vampira con calma.

— ¡No es necesaria ninguna explicación! — bramó Moody. — Eres una mortifaga, lograste engañar a Dumbledore y hacernos creer tu falsa relación con él.

— ¿Tan poca fe tienes en las capacidades de Dumbledore? ¿De verdad crees que lo engañe? Todo esto fue su idea — respondió mordazmente la vampira.

— Nunca hemos sabido de algún familiar de Dumbledore ni nadie que se haya presentando como tal, y ahora, justo ha coincidido que la supuesta "nieta" de Albus tiene la marca tenebrosa…¡Todo esto es un complot!

— ¿Hacerme pasar por la nieta de Albus Dumbledore frente a sus narices? ¿No será mucho? Si él no les mencionó nada fue porque él así lo quiso — siseó la vampira molesta.

— ¡Buscas matar a Potter y lograr la victoria de Lord Voldemort! — gruñó Moody sin escucharla.

— ¡Oh, por favor! Si hubiera querido matar a Harry lo hubiera podido hacer en reiteradas ocasiones, no solo a él sino a cualquiera de ustedes. No tengo ningún interés ni deseo de asesinar a nadie y menos a Harry, el es mi amigo

— ¡No digas mentiras! — exclamó Moody furioso y las cuerdas volvieron a tensar más el cuerpo de la vampira, quien solo le dedicó una mirada de odio mientras gruñía del dolor.

— Ella dice la verdad — interrumpió con debilidad Malfoy.

— ¡Draco, no te metas en este asunto! — le reprendió Remus preocupado.

— ¡Ella dice la verdad! — repitió el rubio. — Si hubiera querido matar a Potter lo podría haber hecho hace ya mucho tiempo. Hoy… — apretó los puños sin mirar a nadie en particular, dándole la espalda a la vampira. — Hoy ella lo único que hizo fue ayudarnos a escapar de Voldemort, si fuera leal a él jamás lo habría distraido para que nosotros pudiéramos buscar una salida.

— Además — agregó Hermione caminando hacia Draco para apoyarlo —, hubo un mortifago que apareció en mitad de la pelea y ayudó a Dumbledore — los adultos la miraron sorprendidos pues no estaban al tanto de ese detalle. — Pudo haber sido ella quien nos protegió.

— Técnicamente… nunca le vimos el rostro — señaló con timidez Ron. Valerie lo miró con cara de pocos amigos y levantó una ceja, Ron bajó la vista avergonzado.

— Pues me cuesta creer en las coincidencias Ron — le respondió Hermione con tono molesto —. Debe haber una razón por la cual Valerie tiene la marca tenebrosa.

— Malfoy tiene un punto — mencionó de pronto Sirius, le lanzó una mirada rápida a Harry, padrino y ahijado se observaron con complicidad. — Valerie estuvo muchas ocasiones en nuestra casa, donde Harry no tenía la protección de Dumbledore, si hubiera querido matarlo era la mejor oportunidad que tenía, sin embargo, no lo hizo. — La vampira observó a Sirius sorprendida pues no esperaba esas palabras del padrino de su amigo, pero él no le devolvió la mirada, todavía un poco confundido y dolido por las verdades que habían salido a la luz. — Dumbledore debe tener alguna razón para confiar en ella, la marca tenebrosa no puede ser la única razón por la que vamos a juzgarla cuando solamente ha actuado a favor de nosotros.

— Ustedes están ciegos y engañados — siseó Moody.

— Hermione y Draco, por ahora aléjense de ella, por favor — les pidió Remus.

— ¡No! Todo esto es un malentendido — gritó Draco con seguridad.

— Necesitamos a Dumbledore — mencionó de pronto Harry. — Él puede decirnos lo que ocurre. No puedo… Me rehuso a creer que Valerie sea una mortifaga… Ella… ella es nuestra amiga — sus palabras intentaban sonar valientes y le lanzó una mirada de preocupación y dolor a la vampira.

— Y justamente Dumbledore se encuentra en San Mungo semi inconsciente sin posibilidad de ayudarnos ¿no les parece conveniente? — replicó Moody con sarcasmo.

— Si crees por un momento que yo soy la culpable del estado de Albus te puedo asegurar que estás muy equivocado. Jamás, y escuchame bien, jamás le haría daño — siseó iracunda la vampira. — ¡Si nada de lo que les diga hará que me crean pues hablen con Snape, él está al tanto de todo!

— ¡Silencio, no queremos escuchar más de tus mentiras! — bramó Moody. Las poleas se volvieron a mover y el cuerpo de Valerie se retorció mientras profería un grito de dolor.

— ¡Por favor basta, no ve que le está haciendo daño! — chilló Hermione aterrada.

Hubo un silencio aterrador, nadie sabía que más decir o hacer, Ojoloco parecía fuera de sus cabales y Valerie respiraba con pesadez.

— Sabe, señorita Granger, eso es lo más curioso de todo… — mencionó de pronto Ojoloco.

— ¿De… de qué está hablando? — preguntó la bruja intentando controlar el miedo que tenía en aquellos momentos. Toda la situación se estaba yendo de las manos ¿acaso pretendían matar a Valerie?

De la varita de Moody salió un rayo de luz negro hacia Hermione, quién chilló asustada sin poder esquivarlo. Las cuerdas del potro de tortura se alargaron y fueron contra la bruja, la cual asustada trató de soltarse de ellas. Para sorpresa de todos las sogas no fueron capaces de enrollarse en su cuerpo.

— ¿Qué…? ¿Qué está pasando? — preguntó Hermione.

— Alastor ¿qué estás haciendo? — inquirió aterrada Tonks.

— Lazo tenebris viventem* — respondió el mago.

— ¿Qué significa eso? — preguntaron Neville y Ginny.

— Es… Son… Son las sogas que se usan para cazar a las criaturas mágicas oscuras. Tienen la capacidad de aguantar la fuerza de cualquier bestia e ir debilitando su poder mágico para poder domarlas. Fueron usadas hace muchos años por los magos para poder escapar o apresar a las criaturas oscuras que atacaban a los pueblos… — explicó Luna.

— Correcto — dijo Moody, agitó su varita y las cuerdas se alejaron de Hermione sin haberla tocado. — Pero, el detalle más interesante de este lazo… Es que solo pueden ser usado en las criaturas oscuras, los humanos somos inmunes a su poder…

— Eso… Eso quiere decir… — titubeó Neville.

— Significa que la señorita Valerie no nos ha dicho toda la verdad… — explicó Moody. — ¡ELLA NO ES HUMANA!

La vampira gruño molesta al verse expuesta y varios ahogaron un grito de sorpresa.

— No puede ser cierto — dijo Malfoy aterrado.

Moody se acercó a Valerie con prisa y le levantó el rostro con fuerza con la punta de su varita — ¿Algo qué decir al respecto? ¿No vas a contarles a tus "amigos" tu verdadera naturaleza?

— Es una vampira — le interrumpió Hermione apretando los puños. — Específicamente de los antiguos, una especie de vampiro que ha habitado en la tierra por miles de años.

— ¿QUÉ? — chillaron todos.

— Hermione ¿cómo sabes eso? — preguntó aterrado Remus.

— Comencé a sospechar que ocultaba algo cuando vi que no fue capaz de realizar el encantamiento patronus... En vez del esperado vapor blanco de su varita emergió un humo negro y todos los que estuvimos presentes nos vimos envueltos en frío y soledad. Quise encontrar la explicación lógica a ese fenómeno y… Pues encontré que…

— Tu investigación te hizo darte cuenta que no tengo alma, por eso es que no fui capaz de crear un patronus — le interrumpió Valerie con la voz ronca.

— ¿No tienes alma? — preguntó Ginny aterrada.

— Nuestra alma se pierde en el momento en que dejas de ser humano — explicó Valerie.

— ¡Entonces es cierto, no eres humana !— agregó Ron con pavor.

— ¡Es un monstruo! — gritó Ojoloco clavando su varita en su cuello.

— ¡Basta, eso no es verdad! — volvió a chillar Hermione. — ¿Es qué no se dan cuenta de lo que están diciendo? ¿Acaso consideramos a Lupin un monstruo por ser un hombre lobo?

— Hermione, es bastante diferente — quiso rebatir Tonks.

— ¡No tiene diferencia, ella no nació así! — replicó la bruja con ira.

— Ella no tiene nada humano — señaló Remus. — Yo continuó manteniendo mi humanidad los días en que no hay luna llena… Ella bebe de sangre, no se alimenta como nosotros, no envejecerá y…

— ¿Y qué? ¿Eso la hace menos humana? Sus acciones deberían valer más que su naturaleza, como lo hemos hecho con usted — le escupió con molestia Hermione. — Ella supo que yo había descubierto su secreto y saben lo que hizo ¡nada! Si hubiera querido que nadie supiera su verdadera naturaleza me podría haber hecho daño, mucho daño. No se debe juzgar a un libro por su portada… Aun así, ahora que todos saben que es un vampiro ¿creen que podríamos haber hecho algo si hubiera querido matar a Harry? ¡No somos rivales contra ella, es mucho más fuerte que nosotros!

— Señorita Granger, usted no conoce cómo funcionan las mentes de las criaturas oscuras. Ella posee la ventaja del tiempo, todas sus acciones pueden haber sido calculadas y planeadas con anticipación — le siseó molesto Ojoloco tomándola del brazo con rudeza para alejarla de ahí.

— ¡Dejela tranquila! — gritó Valerie y de su garganta emergió un gruñido sobrenatural que le puso los pelos de punta a todos. — ¿Quieren saber la verdad? ¿¡Quieren saberla!? ¡Bien! Albus Dumbledore necesitaba ayuda para vencer a Lord Voldemort por lo que viaje en el tiempo a la época en donde el estudiaba en Hogwarts y me uní a la casa de slytherin. Fui su compañera de casa y simulé estar interesada en sus acciones, todo con el fin de que pudiéramos llevarlo por un mejor camino y evitar las atrocidades que iba a ocasionar.

— Pues no veo que Quién - Tu - Sabes este haciendo acciones muy positivas — le recriminó Remus.

— Claramente que no, porque no logré terminar mi misión. Lord Voldemort, conocido en aquellos años como Tom Riddle, abrió la cámara de los secretos y liberó la bestia que había en ella: un basilisco. Yo fui la alumna que murió por culpa de esa bestia.

— ¿Entonces los rumores de que un alumno murió en el castillo son reales? — chilló Ginny asustada.

— Eso es una vil mentira — replicó nerviosa Tonks. — De ser así no estarías viva.

— ¡Es un vampiro antiguo! — le gritó Hermione intentando soltarse de Moody. — ¿De verdad esperabas que un basilisco fuera capaz de matarla? ¡Es mucho más fuerte que esa estúpida serpiente gigante!

— Los basiliscos les temen a los de mis especie… — puntualizó Valerie con un suspiro frustrado. — Cuando estuve cerca de ella quiso matarme de manera inmediata.

— ¡Y con debida razón! — replicó Ojoloco apretando con más fuerza el brazo de Hermione para sacarla de ahí.

— ¡Te dije que la soltaras! — le gruño Valerie.

— ¡Silencio! — le gritó el mago y las poleas volvieron a moverse con rapidez, Valerie chilló de dolor y cerró sus ojos con fuerza al sentir sus extremidades estiradas y su energía disminuir. Si las cosas seguían así podría perder el control y aquello solo empeoraría su situación actual.

— ¡No le haga daño! — lloriqueó Hermione.

— ¡Por favor basta! — rogó Draco.

— ¡Está sufriendo! — suplicó Harry aterrado.

— ¡Silencio! — les gritó Remus inquieto. Sirius que estaba a su lado no emitía palabra, se encontraba todavía demasiado sorprendido como para poder decir algo. ¿Una vampira? ¿Realmente era una vampira? ¿Qué hacia Dumbledore con una vampira, era posible que el viejo no se hubiera enterado de ese detalle? No podía ser posible…

Valerie observó a todos discutir mientras su cuerpo se estiraba con dolor. "Walburga, ayudame…" suplicó en su cabeza.


Walburga Black iba saliendo del comedor camino a su habitación tranquilamente acompañada de su elfo domestico cuando su muñeca ardió y del susto casi cae al suelo.

— ¡Ama! — el elfo domestico sostuvo lo mejor que pudo a la bruja que tenía el rostro crispado por el dolor.

— Estoy bien, es solo… — miró con extrañeza su muñeca, el dolor provenía de su brazalete. ¿El lazo de Andrómeda me está haciendo daño? ¿Qué esta ocurriendo? Súbitamente, el brazalete volvió a quemar su piel y la cabeza de la serpiente plateada se desenroscó y giró para mirar a la bruja, y fue entonces que Walburga pudo escuchar claramente un susurro provenir de ella: "Walburga, ayudame…"

— Llévame a la mansión Malfoy — exigió Walburga inmediatamente.

— Pero ama… Usted debería descansar… — quiso replicar el elfo domestico.

— ¡Necesito que me lleves urgentemente, tu sabes que no puedo aparecerme sola por mi salud!

— Como la ama ordene — con un chasquido de sus dedos el elfo hizo aparecer una larga chaqueta para que Walburga se abrigara y al estar lista volvió a chasquear sus dedos y desaparecieron hacia la mansión Malfoy.

— ¡Señora Black, Dobby está muy feliz de tenerla de vuelta! — dijo Dobby con una reverencia al ver a Walburga aparecer en el vestíbulo de la mansión.

— ¿Dónde está Abraxas?

— El señor Malfoy se encuentra en su despacho y…

— Por favor llévame a su despacho, ahora — exigió Walburga.

— Pero… Al amo no le gusta que lo molesten cuando esta en su despacho… — replicó el elfo domestico.

— ¡Dobby, esto es de suma urgencia!

Dobby asintió y tomando la mano de la bruja la hizo aparecer frente al escritorio de Abraxas.

— ¡Por las barbas de Merlín! ¡Dobby! ¿Qué significa esto? — gritó Abraxas Malfoy sorprendido.

— Lo lamento, le pedí a tu elfo que me trajera acá — respondió Walburga antes de que el elfo comenzara a castigarse solo.

— ¿No podías esperar a que bajara? ¿Qué son estas horas para venir a visitarme? Pensaría que ya estarías descansando — resopló Malfoy cruzándose de brazos. — ¿Acaso no pudiste evitar extrañarme? Se que somos viejos amigos Black, pero pensé que ya estarías vieja para este tipo de cosas… — comenzó a mofarse el mago.

— ¡Abraxas, esto es gracioso, Valerie necesita nuestra ayuda!


Los gritos en el comedor no cesaban y Valerie continuaba perdiendo fuerzas, cuando nuevamente las poleas volvieron a girar y esta vez pudo sentir como sus músculos comenzaron a estirarse anormalmente, aquello iba a ser un suplicio… Gritó de dolor cuando sintió sus muñecas crujir, un tirón más y era probable que dejara de sentir sus manos y pies.

— ¡Basta, se los imploro! ¡Está sufriendo! — continuo llorando Hermione desesperada.

Sirius escuchó el grito de dolor de la vampira y su corazón se apretó al ver sus facciones ceñirse y sus extremidades volver a estirarse de manera antinatural. Sus ojos vagaron por su antebrazo izquierdo donde la marca tenebrosa parecía formase de él, cuando recayó en su brazo derecho. La túnica de Valerie se había deslizado dejando ver sus delgadas muñecas y en una de ellas descansaba un brazalete plateado con forma de serpiente.

— ¡Alastor detente! — gritó Sirius cortando el clamor y corrió hacia la vampira. — ¡Tienes que soltarla!

— ¿Estás demente Black? — replicó Ojoloco.

— No, tu no entiendes. ¡Mira su otra muñeca! — explicó Sirius.

— Si, un brazalete con forma de serpiente ¿y qué? — Moody logró apartar a Hermione de la vampira y la empujo contra la mesa. Remus obligó a Hermione a tomar asiento mientras se retorcía furiosa.

— ¡Es el lazo de Andrómeda! — exclamó Sirius todavía con la sorpresa en su rostro. — Ustedes no lo conocen, ¡pero es una reliquia ancestral de mi familia! El brazalete solo acepta a descendientes de sangre Black o quienes sean considerados como parte del linaje. ¡Jamás aceptaría a alguien que pueda llegar a traicionar a mi familia!

— La magia negra puede hacer muchas cosas, Black — respondió Moody.

— Es más que eso Alastor, alguien debe haberle entregado ese brazalete porque la consideró digna de ser parte de la descendencia Black. Ella no puede portarlo si quisiera matar a Harry, el lazo no se lo permitiría y tampoco estaría descansando en su muñeca.

— ¡Es una criatura oscura, Sirius! Ese maldito brazalete debe estar hecho para ser portado por humanos, no por vampiros. ¡La magia oscura puede cambiar y afectar hasta los artefactos más nobles de un linaje familiar! — escupió molesto Ojoloco.

De pronto la puerta de la cocina se abrió con brusquedad.

— ¡EXPELLIARMUS! — Walburga Black ingresó como un rayo con su varita en mano, seguida de Abraxas Malfoy y Severus Snape. La varita de Alastor Moody salió volando por los aires.

— ¿QUÉ DEMONIOS ESTÁ PASANDO AQUÍ? — exigió Severus iracundo.

— ¡Valerie! — Walburga ignoró a todos los presentes y, para sorpresa de Sirius, corrió hacia la vampira para acariciarle el rostro con evidente preocupación.

— ¡Liberala ahora, Alastor! — exigió Abraxas tomando su varita de forma amenazadora.

— Wal… Walburga — tartamudeo Valerie. — Vi… Viniste…

— Oh, por supuesto que si idiota… ¿Por qué siempre te metes en los peores problemas posibles?

— ¡Suficiente! — Severus Snape avanzó imponiendo silencio y con rápido movimiento de su varita las oscuras cuerdas soltaron el cuerpo de Valerie, la cual cayó pesadamente contra el suelo. — Claramente aquí ha habido un mal entendido — señaló el profesor de pociones lanzándoles una mirada de odio.

Abraxas fue rápidamente a ayudar a la vampira para que pudiera levantarse. Ella se masajeó los brazos y muñecas con fuerza — Gra… Gracias Abraxas.

— ¿Ma… madre? — tartamudeó sorprendido Sirius, pero Walburga lo ignoró.

— Pero… pero… ¿La conocen? Quiero decir ¿saben lo que esconde? — preguntó sorprendido Remus.

— ¿Qué es lo que ocurrió? — exigió saber Walburga.

— Ellos descubrieron mi marca tenebrosa y que soy una vampira, pero… No me creen… Ellos no me creen… Díganles la verdad… — suplicó Valerie agotada. Severus fue a revisarla y ofrecerle su hombro para apoyarse mientras Abraxas y Walburga daban un paso y observaban al resto con cara de pocos amigos.

— Ella dijo que viajo en el tiempo, que asistió a la misma casa que Ya - Saben - Quién y fue asesinada por el basilisco — explicó Ginny con rapidez.

— Pues todo lo que les dijo es verdad — respondió con simpleza Abraxas molesto.

— ¿Qué? — exclamó Draco. — Pero abuelo… Tu…

— Lo que dice es cierto, porque nosotros estuvimos ahí — explicó Walburga cruzándose de brazos. — Tom Riddle también fue nuestro compañero de casa y fue entonces que conocimos a Valerie. Ella es y será siempre nuestra mejor amiga. Juntos formamos parte del grupo selecto de Riddle y fuimos marcados por eso — tanto Abraxas como Walburga mostraron sus antebrazos donde descansaban sus respectivas marcas tenebrosas. Todos ahogaron un grito de sorpresa. — Ninguno formó parte de los mortifagos cuando terminamos de estudiar en Hogwarts… La muerte de Valerie nos había marcado demasiado como para seguir a Riddle. Ella, efectivamente, fue asesinada por el basilisco o eso habíamos pensado… No supimos de su verdadera naturaleza hasta que volvimos a verla, con su supuesta nueva identidad como Valerie Dumbledore. Logré darme cuenta que solo era una fachada pues su verdadero nombre es Valerie Deanoff y yo misma le regale el lazo de Andrómeda que yace en su brazo derecho.

— Fue a Dumbledore a quien se le ocurrió hacerla pasar como su nieta y que volviera a estudiar en el colegio para poder proteger de manera directa a Potter. Albus sabía que el Fudge estaba dudando de sus capacidades y querría inmiscuirse en los asuntos del colegio, la presencia de Umbridge y Yaxley lo comprobó. Es por eso que la figura de Valerie fue de vital importancia cuando Dumbledore tuvo que irse del castillo, pues él le confió la absoluta protección de sus planes y de Harry cuando él no estuviera — agregó Snape.

— Espera… Entonces… Entonces fue por ti… Por eso cuando Voldemort estaba por matar a Dumbledore y tu lanzaste entremedio, él al ver tu rostro se quedó como piedra — señaló Hermione sorprendida.

— ¡¿Tom te vio?! — chilló Abraxas y la vampira asintió. — ¿Habrá descubierto que eres tú?

— No lo creo — respondió Valerie débilmente.

— Eso no es nada bueno… — resopló Walburga preocupada.

— Hemos de pensar de inmediato en las consecuencias que esto puede ocasionar — le señaló Snape a la vampira.

— Esperen ¿por qué es tan importante que Voldemort haya visto su rostro? — exigió saber Draco.

— Por que el fue él que abrió la cámara de los secretos y liberó el basilisco que supuestamente la mató — explicó con rapidez Abraxas.

— Y además… Tom y yo… Estuvimos juntos en aquella época antes de que yo muriera — agregó Valerie.

— ¿Tú? ¿Tú fuiste pareja de… de… ? — Harry no daba crédito a lo que oía.

— Si, estuve con Tom Riddle antes de que se convirtiera en Lord Voldemort.


¿Qué les pareció? Espero con ansias sus comentarios y espero lo hayan disfrutado. Los quiere, Florence!