Capitulo 47 – Weiss – Contraataque.

¿Por qué todo tenía que ser tan difícil?

Quizás era su karma.

Quizás eran los pecados de su padre los cuales se traspasaban de generación en generación.

Hizo todo lo que le dijo.

Se convirtió en su viva imagen.

¿Y que ganó a cambio?

Creyó que estaba ganando un buen lugar en la compañía, creyó que estaba ganándose la confianza de su padre, creyó que estaba haciendo un cambio real en el mundo.

¿Todo era una mentira?

Ella te ha cambiado.

Si, era verdad.

Ruby la había cambiado, y para bien, lamentablemente eso era totalmente lo contrario de lo que él quería.

Eres débil.

No, no era así. Ahora era más fuerte que nunca, con más decisión, con más convicción.

¿Sentir es una debilidad para ti, padre?

Un hombre que nunca ha amado a nadie más que a si mismo jamás entendería la fuerza que sientes al tener a alguien de tu lado, que te apoya. Él era el débil. Estaba solo, y eso sería su perdición, se iba a asegurar de eso.

Apretó los puños.

Podía sentir el sudor corriendo por su piel. Podía sentir el golpeteo de su corazón contra su garganta, moviéndose en un ritmo casi preocupante. No podía siquiera controlar su respiración. Si bien estaba mal, estaba a un segundo de ser derrotada, no iba a rendirse. Quizás estaba haciendo todo eso para sentirse fuerte, para sentirse capaz, para sentir que realmente había cambiado.

No era débil como aquel día donde obtuvo su cicatriz.

Ahora podía dar pelea.

Respiró profundamente, antes de dar un paso adelante, haciendo que su contrincante se pusiera nuevamente en guardia.

Iba a pelear hasta que se derrumbase.

Ese era su camino como una Schnee.

Su visión ya se vio difusa, y lamentablemente el momento llegó demasiado rápido.

Dio un par de golpes y luego falló uno. Su cuerpo le jugó una mala pasada, y no era de sorprenderse ya que no había comido nada, ni había dormido como correspondía. Solo se encerró y meditó. Necesitaba lo único que su padre no le había arrebatado con los años, lo único que era de ella, solo de ella, y esa era su habilidad con la espada. La pelea. Lo que la hacía ser diferente a él. Ser fuerte, ser capaz de protegerse a si misma.

Los brazos ajenos la sostuvieron.

Anna era de las personas que abrazaban con regularidad, pero sabía que en ese momento no la abrazaba con la mera intención de demostrar afecto. Podía notar la preocupación exudando de toda su humanidad. Se quedó ahí, apoyando su frente en hombro de esta, intentando recuperar el aliento y volviendo a sus sentidos poco a poco.

Luego de unos segundos, que pudieron ser minutos, se sintió mejor. Se sintió al menos lo suficientemente estable para poder oír los pasos que se acercaban, así como podía distinguir el aroma de la chica que la sostenía en sus brazos. La cual no la soltaba, ni lo haría. Era una idiota, pero era de confiar.

Probablemente sería la primera y la última vez que estaría tan cerca de la pelirroja.

"Hueles a Elsa."

Le dijo cuando pudo mantenerse en pie por sí misma, aun así, las manos de la chica seguían sosteniendo sus antebrazos. Pudo ver el rostro pecoso completamente consternado, y luego agachó su rostro, olisqueando su ropa, para luego subir el rostro, manteniendo su mirada confusa.

"¿…Gracias?"

Ruby se le acercó como un rayo, siendo ahora la menor quien la sostenía, su rostro estaba entre la molestia y la preocupación.

"¡Eso fue muy imprudente!"

Rodó los ojos, mirando a la menor.

"No aceptaré que seas tú quien me dice eso."

La pelinegra iba a contraargumentar, pero se calló. Pudo notar como la miraba por todos lados, asegurándose que no estuviese herida. No era así, solo estaba cansada y fatigada. Desvió la mirada de la menor para ver a la pareja que se mantenía a solo un metro de ellas. Elsa revisaba los brazos de su novia, asegurándose que no tuviese ninguna herida grave, porque sí que estaba lastimada. Fue realmente un acto idiota el golpear con los puños una espada de madera tan resistente como estas lo eran, pero los actos idiotas solo podían ser efectuados por una idiota.

Los ojos azules de Elsa conectaron con los suyos, indignación en su semblante.

"¿Estás lista para hablar?"

Le dijo con una frialdad tan demandante que le heló el cuerpo. Debía de estar realmente preocupada para que la tratase de esa forma. Autoritaria. Negó, tomando una toalla que Ruby le estaba pasando, así que la pasó por su rostro, limpiándose el sudor.

"Mi padre parece estar causando estragos en mi cabeza. No es nada realmente grave, es solo que está haciendo unas jugadas que me están volviendo loca. Está probándome, está haciendo que yo misma me saque de su camino. Me está haciendo dudar. Hacer esto es mostrarme a mi misma que aun soy capaz de darle pelea, de hacer todo lo que él me prohibió."

Podía sentir la mano de Ruby en la suya, apretándosela. No pudo evitar sonreír al sentirla. Si estaba tomando otras vías, si estaba luchando de vuelta, era gracias a Ruby. Gracias a ella no se estaba hundiendo, ni estaba huyendo, ni todas las cosas que hizo cuando se vio amenazada por su padre en el pasado.

"¿Y fue de ayuda?"

La pelirroja la miró con una ceja levantada, preguntandole, y le asintió en respuesta.

Se sentía mucho más liviana. Pensar en él mientras intentas derribar a un oponente, era una técnica realmente útil para liberar tensiones. Por suerte no estaba tan oxidada como creía. La esgrima era una salida, una escapatoria, al igual que el piano, al igual que el canto, pero él logró hacer de su escapatoria un beneficio.

Su habilidad con la espada era algo que no podía manipular a su antojo, ya que ni siquiera lo aprobaba.

Se sentía realmente bien el entrenar así, luego de más de un año. Su resistencia seguía siendo igual de mediocre, pero esperaba que eso fuese algo que su cuerpo superase por sí mismo en algún momento.

"Agradecería si pudieses entrenar conmigo así de vez en cuando."

Anna miró una de las espadas tiradas en el suelo, y la vio sonreír.

"Claro, fue divertido, pero evitemos la pelea cuerpo a espada."

Solo pudo sonreír de vuelta al verla mover sus manos doloridas, cuyos nudillos estaban rojos y heridos. Su rostro mostraba dolor, pero parecía más temerosa de que su novia la retase si es que volvía a ocurrir algo similar. No quería que su amiga se enojase, así que iba a procurar tener cuidado con herir a la pelirroja, o influir en que esta hiciera algo tonto como aquello.

Pudo notar la mirada intensa que Ruby le daba, y hasta ese momento logró ignorarla lo suficiente, hasta que finalmente la miró. Incluso estaba su mano en su hombro, como una presión constante, así que era prácticamente imposible huir de ella y del regaño que iba a darle. Era curioso como los papeles se habían invertido tan drásticamente.

"¿Qué pasa, Ruby?"

"Vamos a descansar, Weiss."

Su mirada era tan preocupada y tan amorosa que sintió que todo su pecho se calmaba.

No la había alejado, no esta vez, pero mantuvo la distancia, lo suficiente para que su molestia no afectara a la menor, no quería cometer otro error que pudiese alejarla, que pudiese separarlas, que pudiese abrir una brecha entre ambas.

Le sonrió y asintió. De inmediato pudo ver el rostro de la pelinegra iluminarse con su respuesta, y agradeció desde lo más profundo que el destino hubiese puesto en su camino a una chica tan linda y particular como Ruby.

"Vamos a casa."

La menor asintió con fervor y miró a sus dos amigas, las cuales aún no cambiaban el semblante confuso. Debía ser extraño, las invitó de la nada y forzó a la pelirroja a un duelo a muerte con espadas, y ahora se iba a retirar, dejándolas a ambas con la incógnita.

Sujetó uno de sus brazos, y soltó un suspiro.

"Gracias por venir. Les debo una."

Anna puso sus manos en su cadera, y se veía una sonrisa en su rostro, pero no podía saber si era una sonrisa feliz, o una sonrisa burlona. Notó como Elsa le sonrió y asintió, entendiéndola sin problema alguno y agradecía aquello, siempre la entendía. Se alegraba de tenerla de amiga, a ambas.

Caminó a la salida, sujetando aun la mano de la pelinegra con la suya. Recuperaron las espadas y las metieron en el bolso antes de salir de ahí. Ni siquiera tenía energías para cambiarse de ropa, solo quería llegar pronto a su casa.

Tomaron un taxi fuera del lugar, ya que no quería tener que llamar a su chofer y alertar a su padre. Solo era para temas profesionales, aunque su padre quisiera estar al tanto de todo lo que hacía a cada momento.

Subieron por el ascensor, y llegaron a su piso.

Ruby fue la primera en dar un paso afuera, lo que llamó su atención.

Se le veía consternada. Confiaba en su intuición. Salió detrás de ella, adentrándose en el pasillo que llevaba a su departamento. El camino parecía más oscuro, no entendía por qué. Como si las luces automáticas se hubiesen quemado por completo.

Vio una figura al fondo del pasillo.

Esas eran las situaciones que prefería ahorrarse estando sola, sin Ruby. Le recordaban imágenes de cuando era niña, imágenes que no quería que se repitieran.

No quería decir a ciencia cierta si aquella figura era aquel sospechoso que residía en el edificio, pero obviamente era alguien sospechoso. Nadie tenía razón para quedarse en el pasillo de un piso de edificios.

Miró de reojo a Ruby, la cual ya tenía su mano derecha en el arma de su cinto, el cual no había dudado en ponerse. Caminó, siguiéndola, siendo consiente que en cualquier situación inesperada, Ruby estaría ahí para hacer el primer movimiento. Era lo suficientemente rápida para ganar.

Le dio asco tener la mirada desconocida en ella mientras caminaba, este pudiendo ver la localización exacta de su departamento.

El incidente acabó cuando entraron, el sujeto no hizo ningún movimiento, solo observó desde la distancia.

Soltó un suspiro pesado, mientras Ruby aseguraba la puerta.

"Tiene que ser él."

Dijo para sí misma, alertando a la menor.

"¿Qué?"

Miró a Ruby, la cual lucía preocupada y atenta a sus palabras.

"Mi padre está presionándome. Lo he estado pensando, pero siempre que tiene dudas sobre mí, termina existiendo algún tipo de incidente, y me es difícil creer que él no está involucrado en todo esto."

Ruby frunció el ceño.

"Hablas del atentado."

Le asintió. Si, dudaba que lo del atentado fuese algo casual. Su padre le había pedido que fuese, y él no estuvo presente. En esa época le empezó a insistir sobre Ruby. Tenía sus sospechas de que su intención inicial era que fuese la pelinegra la que fuese atacada y eliminada en aquella ocasión, pero las cosas habían salido mal. Ruby se desarrolló notablemente aquella vez, demostrando su valía y su experiencia en el combate y en el liderazgo a nivel de seguridad.

El disparo que recibió fue algo que nadie pudo haber evitado.

Ahora que volvía a insistirle, aparecía este sospechoso rondando, y nuevamente parecía que sus planes se escapaban de sus manos, ahora que había decidido estar más tiempo con Ruby en vez de tomar una decisión que lo favorecería a él, como cambiarse de hogar.

Sonrió para sí misma, llevando su mano a la cicatriz de su rostro.

Ya no más.

Cada vez que ocurriese algo, iba a tomar la decisión que fuese menos agradable para su padre. No iba a retroceder ni caer en sus jugadas turbias.

Solo le quedaba un poco más para tomar aquel puesto e iba a conseguirlo.

Sintió los brazos de Ruby rodeándola, calmando sus emociones desbocadas. Respiró profundo, volteándose, enfrentando a la menor, y devolviéndole el abrazo.

Con una mirada, con una frase, podían entenderse. Esa era una de las cosas que más le agradaba de estar con la chica.

Su padre podía intentar lo que fuese, pero mientras no la matase, seguiría haciéndole frente una y otra vez. No se alejaría de Ruby, no caería en sus manipulaciones ni en sus amenazas. Había llegado lejos, demasiado lejos, y había descubierto su misión en la vida, así que no iba a vacilar en lo absoluto.

Iba a detener cualquier ataque, y lo devolvería el doble.

Ese era el camino que iba a tomar.


Hola chicos, ¿Como les va con este año de mierda? Pareciera que hasta Weiss está sufriendo con esto…

Este capitulo lo tenía terminado y supongo que ahora si se viene el hiatus. Hice una promesa con el capitulo siguiente y hasta que no lo cumpla, no puedo subirlo, pero les advierto, cuando llegue, lo van a disfrutar. Es Diakko del coqueto. Lo que hemos estado esperando, incluso yo, jij. Cualquier actualización la subiré a mi instagram personal.

Espero sigan manteniéndose a salvo y cuidándose.

Nos leemos pronto.