Florilegio
Delantal
Sumary: Ichigo no esperó que cuando regresara a casa se encontrara con Orihime vistiendo únicamente un delantal.
Advertencia: Lemon, PWP.
La mirada de Ichigo se posó sobre Orihime. Pudo notar sus mejillas sonrojadas y el delantal que usaba. Este se ajustaba a su cuerpo dejando ver su esbelta figura. No necesitaba ser especialmente observador para notar que no llevaba nada debajo, pero eso no evitó que por varios minutos no pudiera apartar la mirada de ella.
—¿Qué es lo que desea? ¿La cena o a mí?
Si bien era cierto que Ichigo había llegado a su casa con la idea de comer algo y de tomar un baño, esos pensamientos habían desaparecido en el momento en que vio a su esposa. Todo en ella le resultaba demasiado hermoso y apetecible, mucho más que lo que había planeado en un principio.
Ichigo se acercó a ella, hasta quedar a pocos centímetros de su esposa y le murmuró muy cerca de su oído.
—Te quiero a ti, siempre te elegiré a ti.
Orihime colocó sus manos sobre sus hombros y lo besó. Fue un beso lento donde el amor era el sentimiento dominante. Ichigo colocó sus manos sobre la cintura de su esposa y la acercó a él con mucho cuidado, quería sentirla muy cerca de él y confirmar que no se trataba de un sueño.
El beso terminó y Orihime lo guío hasta la habitación que ambos compartían. Pese a que la iluminación era mínima, apenas unas velas, Ichigo pudo notar los pétalos de rosa sobre la cama. También percibió un sutil aroma a vainilla y a calabaza. Combinación que podía parecer muy extraña, pero que a él le recordaba a Orihime.
Vio a su esposa llevar sus manos hasta su cuello y deshacer el nudo que sostenía su delantal. Cuando este cayó al suelo supo que no se había equivocado al asumir que no llevaba ninguna prenda. La vio acostarse en la cama y cerrar sus ojos.
Por unos instantes se limitó a observarla. Quería conservar esa imagen en su memoria por toda la eternidad. Colocó sus brazos a ambos lados de su cabeza y besó su rostro con adoración. Escuchó a Orihime suspirar debajo de él y eso provocó una cálida sensación en su interior.
El camino de sus besos comenzó a descender. Quería recorrer todo el cuerpo de la mujer que amaba y probar su piel una vez más. No importaba cuantas veces hubieran hecho el amor, para ambos cada vez que lo hacían era una experiencia única y nueva. Si bien habían pasado muchos años antes de que él fuera consciente de lo mucho que la necesitaba en su vida, Ichigo estaba seguro de que no podría ni quería vivir sin ella.
Su entrepierna le dolía. Podía sentir las ansías por volverse uno solo con ella, pero también el deseo de tomarse las cosas con calma. Quería alargar ese momento al máximo y amar a su esposa de todas las maneras posibles.
Se separó unos instantes de Orihime solo para poder contemplarla. Mientras que lo hacía retiró sus ropas. Una vez que no vestía ninguna prenda, volvió a apoyarse sobre ella y besar esos labios que nunca se cansaría de probar. En esa ocasión fue un beso hambriento, uno que Orihime respondió con la misma intensidad.
Las piernas de su esposa rodearon su cintura en un intento por acercar más su cuerpo al suyo. El sentir la humedad en la mujer que amaban hicieron que el deseo que aumentara creciera considerablemente, algo que tan solo unos segundos antes no había creído posible.
Grande fue su sorpresa cuando Orihime utilizó sus piernas para cambiar la posición en la que se encontraban, siendo ella esa vez quien se encontraba encima de él. No era algo que le molestara, al contrario, disfrutaba de esos momentos en los que ella tomaba la iniciativa y se olvidaba de todas las inhibiciones.
Los movimientos de su cadera lo hicieron enloquecer. El roce de sus miembros le resultaba tan exquisito que no podía pensar en nada más que las sensaciones que ella le provocaba o en lo hermoso que le resultaba su rostro sonrojado y su cuerpo únicamente cubierto por una capa de sudor.
Sin previo aviso, Orihime tomó el miembro de Ichigo y lo introdujo en su interior. La forma en que se movía le hicieron pensar a Ichigo que no pasaría mucho tiempo para que tuviera un orgasmo. Era tanto el placer que ambos sentían que ninguno consideró el hecho de que no estaban usando preservativos o la posibilidad de separarse antes de que Ichigo eyaculara. Ninguno podía pensar, solo dejar que fueran sus cuerpos los que se comunicaran y sus gemidos las palabras que utilizaban.
