¡Hola lectores!

Decidí dejar un día mas para votos con respecto a la pregunta que les había hecho, sin embargo de todas formas ganó Naoki por sobre Kouga, lo que internamente deseaba de todas formas, ya verán por qué jiji.

El capitulo anterior ha tenido bastantes reviews y me encanta verlos tan participativos con esto :3, quiero agradecer a Naty U, Candy01234, , RosasRojas, Aida Koizumi, Paty, Darkness1617 y dos anons.

Para este capítulo en particular escuché 3 canciones que quizás les sirvan de música ambiente para leerlo: A thousand years de christina perri (una de mis favoritas), "Fake love" de bts (he seguido el consejo de un review y de verdad pega mucho con la historia sjdfns asi que gracias uwu) y "fukai mori" de Do as Infinity (obviamente era necesaria)

Siempre estoy pendiente de sus comentarios y si bien muchas veces quiero cumplir con lo que me solicitan y hago algunos cambios de vez en cuando en la marcha de la historia, intento mantener igual mi idea principal, siempre intentando obviamente hacer la historia mas interesante.

Y bueno, eso ¡Si eres nuevo no olvides seguir la historia!, de ese modo recibirás notificaciones cada vez que actualice, que generalmente es cada dos o tres días n-n


'

Capítulo 27 .- Boda y reencuentro.

(Perspectiva de Inuyasha)

– Entonces… tu traje ya está listo. – exclamé mientras Aki me mordía las manos jugando.

– Si y el tuyo también, sólo hay que ir a retirarlos. – Miroku caminaba de un lado al otro por el departamento con una lista entre sus manos, la que iba tickeando a medida que comprobaba que todo estaba en orden.

– La iglesia…

– Lista, junto con el sacerdote a cargo.

– El salón de eventos.

– Está reservado, solo falta escoger el tema de decoración, Sango se encargará de eso.

– ¿El orden de las mesas?

– Son al menos 20, con 6 puestos cada una.

– ¿En qué mesa estaré yo?

– En la misma que los novios por supuesto. Novios, testigos y un par de acompañantes. ¿Ya le preguntaste a Mika?

– No aún, no la he visto desde hace un par de días, decidí preguntarle si estaba confundiendo las cosas y se molestó un poco.

– ¿Qué te respondió?

– Nada muy coherente, se rió un poco, luego me preguntó si hablaba en serio, se puso de pie y salió del departamento

'

*Flash back*

Acabábamos de terminar la cena y vomité la pregunta sin mayor preparación.

Oye Mika. – empecé mientras recogíamos la mesa.

Dime. – respondió sin mirarme.

¿Yo te gusto?

Por supuesto, eres genial.

Me refiero a gustar… gustar, tú sabes, como pareja. – Mika se paró en seco y me miró fijo.

¿Por qué me preguntas eso? – Pude distinguir un leve tono esperanzado en su voz, acompañado por la expresión expectante de su cara.

Porque quiero asegurarme de que no haya confusiones entre nosotros, tú y yo, somos sólo amigos, ¿cierto?

Eso siempre ha estado claro. – me miró con una sonrisa que no llegó a sus ojos.

Bien.

¿Tanto miedo tienes de tener una relación con alguien?

No es miedo, simplemente no quiero.

¿Y por qué no?

¿Tengo que darte explicaciones realmente?

Hubo silencio por unos segundos mientras nuestras miradas desafiantes chocaban, luego la risa de Mika llenó el lugar.

No puedo creer que estés hablando en serio. – musitó mientras tomaba su bolso.

Espera, ¿ya te vas?

Si, recordé que tengo cosas que hacer en casa. Nos vemos pronto. – Me sonrió y me dio un beso en los labios. Yo me quedé ahí sin entender que acababa de pasar. ¿Estaba enojada? ¿Debía pedirle perdón?

*fin de flash back*

'

– Bueno, para mi está bastante claro que le gustas, de lo contrario su reacción habría sido distinta frente a tu pregunta.

Parte de mi sabía que era así, pero había entrado en negación por que de verdad me caía muy bien la chica, y la consideraba una amiga cercana, no quería perder eso ¿por qué todo tenía que ser tan complicado cuando aparecían sentimientos de por medio?

– Keh, de todas formas, la llamaré para invitarla, si promete comportarse como la amiga que es no debería haber problema. Continuamos con la revisión… ¿Vals?

– Ensayándolo todos los días. – Miroku sonrió mientras marcaba un ticket en su lista.


'

(perspectiva de Kagome)

Kouga me miraba entretenido mientras se servía otra taza de café.

– Entonces llevarás a Naoki, ¿tal como te lo recomendé?

– Si, aún no se lo pido, pero no creo que tenga otros planes para ese día.

– Perfecto, ¿vamos a repasar algunas cosas entonces vale? Y haré algunas preguntas que quiero me respondas honestamente, porque soy tu amigo y sabré si me estás mintiendo.

– ¿Debería tener miedo? – pregunté.

– Por supuesto que no. Bien… pregunta número uno: ¿Qué sientes por Naoki?

– Es un amigo con derechos, lo quiero mucho, pero solo como eso.

– ¿No lo ves como pareja oficial en un futuro?

– No, al menos no a corto o mediano plazo… quizás a largo, muy largo plazo, si es que nos llevamos realmente bien…

– Y si es que él sigue interesado en ti para esas alturas.

– Exacto.

– Bien… ¿te has acostado con él?

– No. – Kouga me miró entrecerrando los ojos intentando captar un deje de mentira en mi – Te juro que no, sólo hemos llegado a segunda base.

– ¿Has estado tres años sin coger? ¿Estás jodiéndome no?

– No… He tenido orgasmos y él también, sólo que no ha habido… bueno tú sabes, contacto directo…

– Okey, entiendo, super… Eso nos pone en un dilema y ahora es cuando pasamos a las preguntas sobre Inuyasha, porque hay una probabilidad de que haya tensión sexual entre ustedes, sobre todo si no te has acostado con nadie más desde que terminaron. – me tensé un poco, ese era un dilema bastante grande que no estaba segura de poder controlar – ¿Estás preparada mentalmente para verlo?

– Obvio que si… - Kouga me miró con una cara neutra – bueno, no.

– ¿Te sientes enamorada aún?

– No, si le tengo mucho cariño… y sueño con él bastante seguido, pero creo que se debe a que es un tema que no cerré completamente.

– ¿Y esperas que esta sea la oportunidad de cerrarlo?...

– Si…

– O abrirlo nuevamente. – Kouga me sonrió y yo me llevé las manos a la cara entrando en desesperación.

– No sé lo que siento realmente, tengo pánico por no saber como reaccionaré al verlo, o como reaccionará él… imagínate si tiene pareja nueva…

– Seré honesto contigo y yo creo que sí tendrá a alguien…Por eso es bueno que lleves a Naoki contigo, yo soy tu mejor amigo y él lo sabe… si fueras conmigo el sacará como conclusión que sigues donde mismo y has pensado en él todo este tiempo y es justamente de lo que no queremos que se entere… ¿vale?

– Vale.

– Probablemente se acerque a hablarte al menos una vez y debes mentalizarte en tratarlo como si fuera cualquier otra persona, pero nunca con odio o rencor. Como hombre sé que la indiferencia nos motiva bastante.

– Pero yo no quiero volver con él…

– Eso no es lo importante, queremos que se de cuenta de que te ha perdido y le hiera el ego, fin. Lo que pase después de eso depende de ti, yo personalmente preferiría que no lo perdonaras… te hizo daño y para mi eso es vetarlo permanentemente. Pero tus ojos me dicen que no estás ni cerca de olvidarle y yo sólo quiero que seas feliz… con quien tú quieras.

– Pero si él tiene a alguien más…

– Créeme, si aún no logra superarte después de estos tres años le importará una mierda estar con pareja o no.

– ¿Debo actuar diferente con Naoki?

– No, trátalo como siempre, un poco de cercanía entre ustedes es lo que necesitamos. Cualquier cosa que suceda, si quieres devolverte, si no te sientes cómoda, me llamas y prometo ir volando lo más rápido que pueda por ti… ¿vale?

– Vale. – Lo abracé con cariño. Kouga era un chico encantador y un amigo de esos que encuentras una vez en la vida. El que me diera la visión masculina en mi situación me ayudaba bastante. Ya veríamos si yo era capaz de aplicar sus consejos después de todo…


'

Me quedé sentada en el sofá de mi sala de estar viendo películas cuando Kouga se marchó. El timbre sonó y me levanté dejando mi mantita tirada en el suelo. Cuando abrí la puerta un ramo de rosas blancas apareció frente a mí, detrás de él Naoki me sonrió.

– ¡Buenas tardes!

– Naoki, ¿qué es todo esto? – no pude evitar la sorpresa en mis ojos.

– Pasé hoy temprano por una florería y pensé que estas rosas quedarían perfectas en tu mesa de centro. – Me reí y las tomé de sus manos.

– Muchas gracias, son muy bellas. – Mis flores favoritas seguían siendo las peonías, pero ¿quién podría no amar las rosas?

Me hice a un lado para dejarle pasar.

– ¿Almorzaste bonita? – preguntó con preocupación, sabiendo que yo olvidaba alimentarme con recurrencia.

– Si. – Mentí.

– ¿Qué comiste?

– Comí arroz… con… ¿ensalada? – Mi mente no trabajaba rápido al momento de inventar mentiras. Naoki suspiró y acarició mi mejilla.

– ¿Qué tal si cocinamos algo?

– ¿Algo como qué?

– Lo que tú quieras.

– Sorpréndeme. – musité mientras le daba un beso corto y corría a la cocina – Fui hace pocos días de compras, así que tengo muchos ingredientes para utilizar.

Me sonrió y me siguió.

– Improvisemos entonces.

Naoki terminó preparando onigiris rellenos con salmón y atún. Cuando probé el primer bocado mi impresioné de lo delicioso que estaba.

– Esto te ha quedado muy rico – exclamé mientras volvía a morder la bolita de arroz.

– Nos ha quedado rico, tú también me has ayudado.

Cuando terminamos de comer me puse de pie con las manos en la cintura.

– Bien, ¿Qué tal si yo me preocupo de armar un postre igual de delicioso? – Naoki se puso de pie frente a mí y me abrazó por la cintura.

– Tengo algo en mente. – musitó mientras se acercaba a besarme. La caricia de sus labios sobre los míos se sintió cálida y abrasadora por primera vez. Sentí un escalofrío subir por mi espalda junto con su mano. Me abracé a él cruzando mis manos por detrás de su cuello para mantenerlo cerca.

En un movimiento rápido lo empujé al sofá y me subí a horcajadas sobre él, quien me sujetó por las caderas mientras yo delineaba con una de mis manos su quijada y lo besaba con hambre.

Cuando sentí su mano subir a mi pecho derecho me congelé por unos instantes. ¿Estaba bien hacer esto? La culpa me invadió por segundos, yo seguía sintiendo que pertenecía a alguien más. Había pasado tres años sin permitirme tener sexo, sin embargo, estaba segura de que Inuyasha no se había tomado esas molestias… y si él podía acostarse con alguien más, ¿por qué yo no? Miré a Naoki fijo.

No te asustes, mantente quieto. – musité mientras me acercaba a su cuello y mordía con delicadeza. No necesité demasiada presión para cortar su piel. La sangre me llenó la boca y se me hizo difícil controlarme a mi misma. Lo escuché jadear por las endorfinas y apretó sus manos en mis caderas. Cuando cerré sus heridas con mi sangre volví a controlarlo para que olvidara ese pequeño momento.

Él bajó a mi cuello y trazó un camino con pequeños besos cortos que para mi sorpresa, lograron estremecerme. No tenía ganas de coger con Naoki, pero disfrutar un poco, aunque fuera segunda base era algo que necesitaba.

Después de un rato en aquello me quedé abrazándolo en la misma posición.

– Oye – musité pegada a su pecho.

– ¿Hmm?

– Acompáñame a la boda de Sango. – la voz me salió muy relajada y en un volumen bajito. Naoki guardó silencio por un momento, pero pude sentir su corazón latir más rápido.

– ¿De verdad quieres que te acompañe?

– Si… eres a quien quiero justo a mi lado ese día. – Necesitaba todo el apoyo moral y físico para enfrentarme a mi pasado.

– Fantástico, porque da la casualidad de que tengo una corbata azul. – musitó mientras restregaba con su nariz mi mejilla en un gesto adorable.

– Perfecto. – sonreí y disfruté de su calidez.


'

(Perspectiva de Inuyasha)

Medité por unos segundos antes de apretar el botón para llamar. Me di los ánimos suficientes para hacerlo. Cuando contestaron fui el primero en hablar.

– Hola. – exclamé.

– Hola.

– ¿Cómo estás?

– Bien… ¿Pasa algo? – Mika sonaba aún enojada.

– Eh si, quería pedirte disculpas por tener tan poco tacto para decir las cosas el otro día.

– Está bien, es tu soltería y la proteges con garras y dientes. – exclamó y pude sentir un atisbo de risa en su voz, me relajé.

– Exacto… De todas formas, quería que fuéramos juntos a la boda de Miroku y Sango, como amigos, ¿no sé si eso será posible?

– Totalmente posible, de hecho… esperaba que me invitaras. – exclamó – ¿Qué color debo usar?

– Azul.

– Buscaré un vestido acorde a eso.

– Genial. Tienes dos semanas para ello.


'

Octubre, 2017 – Día de la boda.

(Perspectiva de Kagome)

– Apresúrate, se supone que tenemos que estar antes de las doce en Tokio para hacer valida la reserva de las habitaciones. – Naoki me habló desde el marco de la puerta mientras mantenía sus brazos cruzados.

– Lo sé, sólo estoy revisando si me falta algo por llevar, no es como si pudiera volver a buscarlo cuando ya estemos en camino.

Repasé en mi mente las cosas que iban en mi maleta, dentro de ellas las más importantes eran el vestido, los zapatos a juego y el regalo para Sango.


'

Cuando llevábamos una hora y media de viaje en el auto de Naoki y el trasero comenzó a dolerme por estar tanto tiempo sentada, recordé por qué en definitiva no había extrañado el trayecto desde Osaka a Tokio, tres horas de viaje nunca serían agradables.

– Deberías darme algo de información sobre lo que me encontraré al llegar – Naoki siguió mirando la autopista mientras estiraba una de sus manos hacia mí y jugaba con uno de mis mechones – Después de todo no conozco nada de ti antes de Osaka.

– Hmm, cierto… Te haré un resumen. La boda es de Miroku y Sango. Ambos son amigos que conocí en el 2014.

– ¿Qué edad tienen?

– Mi edad. – mentí. ¿Cómo le explicaba a un humano de 25 años que mis mejores amigos tenían más de 500?

– ¿Y se casan tan jóvenes?

– Están realmente enamorados. – musité.

– ¿Hay alguna otra persona que deba conocer? – preguntó. Medité la opción de ocultar la existencia de Inuyasha, pero tarde o temprano lo conocería, así que…

– Hay alguien más… Su nombre es Inuyasha, es amigo del novio, de seguro será el otro testigo en el altar.

– Espera… su nombre me suena ¿Inuyasha Taisho? – No pude evitar que mi corazón se parara por un momento al escuchar su nombre y sobre todo de los labios de Naoki.

– Sip, ¿Lo conoces?

– No, pero conozco su empresa, mi madre ama la joyería Taisho, a pesar de que sus joyas son bastante costosas. ¿Inuyasha es tu amigo?

– Algo asi, lo conocí en 2014 también.

– Wow, si que tienes amigos famosos. El tipo ha salido en la revista Time como uno de los hombres más influyentes durante tres años consecutivos.

– Ah… No leo revistas. – exclamé intentando ponerle fin a la conversación. No necesitaba un viaje eterno con Naoki hablando de lo fantástico que era mi ex.


'

Llegamos al hotel cerca de las 11:30, justo a tiempo para reclamar nuestras habitaciones, quería tener tiempo de sobra por si surgía cualquier inconveniente. Me metí a la ducha y al salir sequé mi pelo con delicadeza, mis bucles se formaron sin mayor esfuerzo.

Me envolví en el vestido azul y me miré al espejo aún sin creer que era yo la que estaba frente a mis ojos. Mi cabello teñido en castaño rojizo alzado en un tomate alto levemente desordenado hacía destacar mi cuello y mis clavículas, dándome un aspecto elegante que jamás habría logrado con el pelo suelto. Mis ojos que por cambiar a youkai habían aclarado un poco, estaban enmarcados por mis pestañas que lucían largas y voluminosas sin maquillaje. En definitiva ser youkai había traído muchas ventajas a mi apariencia. Sólo delineé mi parpado superior en un clásico delineado de gato y miré a Naoki Cuando salió vestido del baño. Me miró y no tuvo palabras coherentes que salieran de su boca.

– A-ahm, tu… Hermosa Kagome – exclamó.

– ¿Gracias? – contesté riéndome – ven aquí un poco. – Naoki se acercó y yo arreglé su corbata azul marino – Gracias por acompañarme.

– Es todo un placer Kag, me siento afortunado a tu lado, de seguro seré la envidia de los hombres en esa iglesia.

– Ja… esperemos que no.

Naoki me abrazó por la espalda justo frente al espejo y depositó un pequeño beso sobre mi hombro.

– ¿Te he dicho lo perfecta que eres?

– Solo algunas veces. – exclamé sonriéndole a su reflejo. De pronto puso su atención en mi cuello.

– Tienes una zona de tu piel un poco amoratada, ¿te has golpeado? – musitó sin perder su atención. De verdad tenía que ser muy observador, mi marca apenas se notaba.

– Es de nacimiento. – mentí. Cuando intentó tocarla con una de sus manos en forma dudosa me giré rápido y lo tomé de las solapas de su esmoquin para mirarlo fijamente – Quédate quieto por un momento para no arruinar tu traje y no recuerdes esto. – exclamé utilizando mi poder youkai.

Tomé su cabello con delicadeza y ladeé su cabeza hacia un lado para dejar su palpitante yugular al descubierto en su níveo cuello. La perforé intentando ser lo más pulcra posible, si que era idiota, había tenido el impulso de beber sangre justo después de que ya estábamos vestidos con los trajes. Cuando me sentí satisfecha sin separarme de él mordí mi lengua y la pasé por su cuello. Los pequeños agujeros desaparecieron en nada de tiempo y apenas una gota de sangre se deslizó, la atajé con mi dedo justo antes de que manchara su camisa blanca. Había mejorado bastante en mis mordidas, ahora eran bastante limpias.

– ¿Nos vamos?, tengo que hablar con Sango por un segundo antes de ir a la Iglesia. – Él me sonrió y me besó para luego morder mi labio inferior de forma juguetona.

– Nos vamos.


'

En casa de Sango pude verla correr de un lado para otro mientras ajustaba los últimos detalles de su apariencia con la ayuda de su madre. Cuando me vio cruzar la puerta gritó de emoción.

– ESTAS AQUÍ, DE VERDAD ESTÁS AQUÍ.– me abrazó con ímpetu – Y kami, ese vestido te queda perfecto, estás hermosa Kag.

– Nunca más hermosa que tú, ¿Cómo va tu preparación?

– Como siempre muchas cosas fallan cuando menos tienen que fallar. – exclamó con su cara llena de angustia – Se me ha quebrado uno de mis tacones, ¿puedes creerlo?

– Creo que es mejor que se quebrara aquí y no mientras camines al altar.

– Bueno, si lo pones de ese modo… De todas formas, tenía unos de repuesto porque soy una mujer precavida.

– Chica lista – le sonreí. - Vengo a preguntar una cosa pequeña, ¿cómo se supone que está planeada la entrada de los testigos?

– Vendrás conmigo en mi auto, entrarás justo tras de mi a la iglesia con un ramo de peonías blancas. – Esperaba haber escuchado mal, porque no venía preparada psicológicamente para ello.

– ¿Espera, tengo que caminar al altar contigo?, no Sango, por favor, estoy segura de que tropezaré…¿No es mejor que entre con el resto de la gente? – el miedo y la ansiedad me invadieron por unos instantes.

– No tienes la misma importancia que el resto de la gente en este caso Kag. Y tienes prohibido tropezar. ¿Quién es tu acompañante? – miró a Naoki y le sonrió gentil, distrayéndose completamente.

– Él es Naoki, un amigo de Osaka. – Quise dejarlo claro desde un principio, no éramos nada más que eso.

– Mucho gusto Naoki, soy Sango, la novia, por cierto. – exclamó con una mueca mientras indicaba su vestido. Naoki rio genuinamente.

– Es un gusto, Sango. ¿Puedo usar tu baño?

– Por supuesto, al fondo a la derecha.

Naoki desapareció y Sango me miró con sus cejas levantadas.

– ¿"amigo"?

– Nada más que eso. – sonreí.

– Estas jodiendo, el tipo se mueve en sincronía contigo y se le cae la baba cuando te mira.

– Puede que nos hayamos besado algunas veces. – musité haciendo una mueca.

– ¿Sólo besos?

– Algunos otros jugueteos sensuales… pero nunca sexo, lo juro.

– Bueh, has tenido buen gusto, es bastante guapo, tiene una apariencia enigmática de vampiro de libro para adolescentes. – Me reí.

Naoki no era un tipo endemoniadamente perfecto como Inuyasha, porque claro, era humano y no había sido bendecido con la genética de ojos dorados y cabello plateado. Sin embargo, sus ojos verdes y su cabello negro desordenado le daban un aspecto que no pasaba desapercibido.

– ¿Cierto? Es justamente como lo describiría si alguien preguntara. Además, tiene una banda, es el sueño de toda adolescente rebelde.

– Interesante. – exclamó mientras movía sus cejas de forma insinuante. - ¿Y por qué no te lo has cogido aún?

– No lo sé, mi líbido está un poco muerto, pero ambos hemos disfrutado con nuestros juegos, te lo aseguro.

– Parece un buen chico, quizás deberías darle un oportunidad. Quien sabe, quizás te sorprende.

– Quien sabe… - musité.

Sango me miró por un instante intentando descifrarme y luego se dio vuelta para seguir preparando su peinado y vestido de princesa.

– Te he traído algo prestado por la tradición. – exclamé mientras ponía sobre sus manos un broche de lapislázuli que alguna vez había comprado para mi cabello – Es azul, se supone que te dará buena suerte.

Sango me abrazó con cariño

– Muchas gracias. – exclamó mientras se lo pasaba a su madre para que lo acomodara en su peinado.


'

(Perspectiva de Inuyasha)

Subí un poco la manga de mi esmoquin para mirar mi reloj. La gente había comenzado a llegar desde hace unos treinta minutos a pesar de que las puertas de la iglesia estaban cerradas aún.

Mika permaneció a mi lado en la entrada junto a Miroku. Había decidido hacerse pequeños risos en su cabello corto, lo que le daba un aspecto de niña pequeña. Su vestido corto y apretado en azul combinaba a la perfección con mi corbata.

Me sorprendió ver la inmensa cantidad de gente que seguía llegando, nunca me había enterado de la gran cantidad de amigos que Sango y Miroku tenían entre los dos.

– ¿Cuántos invitados hay en total? – pregunté.

– Al menos unos 120, Sango quería una celebración a lo grande. – respondió.

Mika se agarró de mi brazo y me sonrió.

– ¿Te gusta cómo me veo hoy?

– Te ves muy bonita – le sonreí. – la mejor acompañante. – exclamé mientras estiraba uno de sus risos para ver como volvía a su posición como un resorte.

– Tú te ves… simplemente perfecto. – Me miró fijo y robó un beso de mis labios.


'

(Perspectiva de Kagome)

Me entretuve por al menos una hora ayudando a la mamá de Sango con la preparación de la novia. La mujer era muy amable y debido a su sangre youkai parecía tener la misma edad de su hija. Naoki se sentó en el sofá esperando sin incluirse demasiado en la conversación.

– Aún no puedo creer que estés aquí. – Sango me miró por el reflejo del espejo mientras yo acomodaba el velo sobre su peinado.

– Puedo pellizcarte si eso ayuda. – sonreí y ella me sonrió de vuelta.

– Cuéntame como ha ido tu vida estos últimos meses, Lo último que supe de ti es que estabas atendiendo pacientes en Osaka.

– Ajá, me he mantenido ocupada en ello, a estas alturas tengo mis clientes habituales.

Conversamos de muchas cosas mientras fijaba su cabello y revisaba el vestido buscando cualquier detalle por mínimo que fuera. Inuyasha nunca salió como tema y lo agradecí internamente. En parte porque Naoki estaba justo ahí a dos metros de nosotras y en parte porque siempre era algo de lo que me costaba hablar, prefería fingir demencia todo el tiempo que pudiera, que por cierto, a estas alturas ya no era mucho.

Cuando por fin estuvo lista, nos subimos al auto clásico antiguo que estaba estacionado en la entrada de su casa y que de seguro ella se había encargado de arrendar. Tenía cintas blancas como adorno y pequeños rosetones en el mismo tono. Miré a Naoki quien venía tras de nosotras.

– Puedes ir en tu auto a la iglesia, yo me iré con Sango, síguenos desde atrás y nos vemos allá.

– No hay problema – Me sonrió. Lo agarré de las solapas de su traje y le di un beso corto en los labios.

– Que quede claro que eres el mejor acompañante para esto. – le sonreí y él acarició mi mejilla con cariño, luego se alejó para subir a su auto, mientras la madre de Sango se subía con nosotras al auto retro.


'

(Perspectiva de Inuyasha)

Cuando dieron el aviso de que la novia venía en camino vi a Miroku pálido por unos segundos, le pegué unas palmaditas en el hombro.

– Relájate, empieza a notarse tu estrés. – musité cerca de su oído.

– ¿Qué pasa si se arrepiente de venir? ¿Si me deja plantado?

– Amigo, Sango te ama, deja de preocuparte, no va a abandonarte.

Me encargué de hacer entrar a la gente a la iglesia para que tomaran sus posiciones correspondientes en cada banca. Mika se soltó de mi brazo y se puso frente a mi mientras la gente comenzaba a entrar.

– Estaré sentada en la sexta fila, para que vengas por mi cuando todo haya terminado. – me sonrió y yo asentí.

Me giré para buscar a Miroku, quien ya estaba de pie en el altar, me acerqué a paso rápido, arreglé un poco su corbata plastrón y me puse a su lado. Hice un recorrido periférico del lugar, la gente ya estaba en sus puestos y se veía bastante ordenado todo, sólo faltaba la novia ¿Dónde estaba la bendita novia?


'

(Perspectiva de Kagome)

El recorrido se me hizo más corto de lo que esperaba, no era yo la que se casaba, pero el dolor de estómago comenzó a hacerse cada vez más fuerte por mis nervios. Al llegar a la iglesia no había nadie afuera, supuse que los invitados habían sido advertidos de que la novia venía en camino y ya estaban acomodados en sus asientos. Naoki entró con la madre de Sango por una puerta secundaria luego de guiñarme el ojo.

El auto se detuvo en la entrada y tuve un mini infarto que intenté disimular lo más que pude frente a mi mejor amiga. Sango tembló antes de bajar, cogí una de sus manos entre las mías.

– Este es el comienzo de una nueva aventura con el amor de tu vida. – le sonreí para darle ánimos – si estás nerviosa es completamente normal, pero aquí estaré para ti, estás perfecta, sube esas escaleras y deja a Miroku anonadado con tu belleza. - le guiñé un ojo y ella me sonrió para luego abrazarme. La motivé a abrir la puerta del auto.

Caminé a una distancia de más menos 3 metros de ella, que era el largo de la cola de su vestido.

Cuando las puertas de la iglesia se abrieron de par en par escuché la música nupcial sonar y mis nervios sólo aumentaron. Pude ver las miradas de admiración y cariño de los invitados hacia Sango, internamente deseaba estar sentada con ellos y no concentrada en caminar en tacones por una larguísima alfombra con un ramo de peonías. De todas formas, agradecí tener el ramo entre mis manos, porque podía fingir que lo miraba con atención y así evitar levantar la vista hacia el altar. El velo y la silueta de Sango me taparon el frente casi hasta el final del camino. Sólo cuando ella subió los pequeños peldaños para acompañar a su futuro esposo levanté mi mirada y pude ver a Miroku mirarla con devoción y amor, el brillo en sus ojos delataba su emoción. Cuando me miró a mi detrás de ella pude ver como el amor cambiaba a sorpresa , aunque bien disimulada.

Mis ojos se desviaron un poco hacia el lado derecho del novio y de pronto sentí mis piernas flaquear.

Ahí estaba mi propio demonio al que había tenido pánico de enfrentar, justo como lo había predicho. No sabía si era mi impresión por no verlo en años, pero podía jurar que estaba aún más perfecto de lo que recordaba. Su cuerpo apolíneo y musculoso quedaba perfectamente demarcado por su traje, el cabello plateado estaba del mismo largo, con aquellos mechones característicos enmarcando su rostro y sus ojos dorados brillaban con las luces blancas de la iglesia.

De pronto sólo pude verlo a él, mirándome fijamente con una expresión en su rostro que no supe descifrar. Sus ojos me quemaban y tuve que concentrarme para no perder el equilibrio.


'

(Perspectiva de Inuyasha)

Cuando había estado a punto de entrar en colapso sentí la música nupcial empezar y me relajé sólo un poco. Las puertas se abrieron y Sango apareció vestida de blanco a 15 metros del altar. Debía admitir que se veía despampanante y la felicidad de su rostro la hacía brillar. Miré a Miroku y pude notar el amor y devoción en sus ojos mientras miraba fijamente a su prometida.

Un potente aroma a vainilla y fresas se extendió por el lugar y sólo en el instante en que sango estuvo cerca del altar pude divisar a su testigo, quien venía detrás de ella en un vestido azul. Sentí como mi oxidado y apagado corazón volvía a latir con fuerza y daba un vuelco. No pude evitar mirarla fijo instintivamente hasta que ella enfocó su mirada chocolate en mí.

Kagome era la chica del vestido azul y yo no había sido preparado psicológicamente para volver a verla. Su cabello estaba amarrado en un tomate desordenado pero elegante y ya no era azabache, el color castaño rojizo lo había reemplazado. Su rostro seguía tan perfecto como lo recordaba al igual que su cuerpo que se me hacía más apetecible que antes y lucía exquisito en ese vestido que destacaba su escote y mostraba una de sus largas piernas por el corte lateral. Noté el aspecto cremoso de su piel y un escalofrío me recorrió. No pude quitarle los ojos de encima. Ella me miró por unos segundos y luego bajó la mirada a su ramo de peonías blancas.

Subió para ponerse junto a Sango y yo seguí mirándola, esperando por una señal de su rostro que me demostrara que le había afectado mi presencia al menos un poco. Nada pasó.

– Queridos hermanos, estamos aquí reunidos para presenciar la unión entre Miroku Maitreya y Sango Taijiya. Antes de comenzar con los votos me dirijo a la audiencia para aclarar que si existe alguien que tenga motivos para oponerse a esta boda, hable ahora o calle para siempre.

Sentí a Miroku tensarse a mi lado, aunque por suerte sólo hubo silencio como respuesta.

– Perfecto – el sacerdote sonrió y Kagome sonrió en respuesta. Dios… había olvidado lo mucho que amaba su sonrisa y los efectos que producía en mí.

Antes de los votos el sacerdote recitó un poema que me dejó pensando por unos instantes:

'

No permitáis que la unión de dos almas fieles admita impedimentos.

No es amor el amor que cambia cuando cambio encuentra.

O que se adapta a la distancia al distanciarse

Es un faro imperturbable que contempla la tormenta sin llegar a estremecerse.

Es la estrella para todo barco sin rumbo.

El amor no varía durante breves horas o semanas si no que se afianza incluso ante la muerte.

'

– Los invito a tomar sus manos y a leer sus votos.

Miroku tomó las manos de Sango entre las suyas y empezó con sus votos, que había ensayado día y noche.

– Yo Miroku, me entrego a ti este día para compartir mi vida contigo y no solo como tu marido, si no como tu amigo, amante y confidente. Quiero que sepas que te amo mas que a nada en el mundo, y que estaré eternamente agradecido por haberte conocido en aquella fiesta un día de mayo hace tres años atrás. No sé qué fue lo que vi en ti, sólo sé que no lo veo en nadie más. Me esforzaré cada uno de mis días para ser el hombre que te mereces, sin importar cuanto trabajo me cueste, porque eres mi tesoro mas preciado.

Sango le sonrió con los ojos llorosos y luego de tomar un gran respiro comenzó con sus votos.

– Yo Sango, me entrego por completo ante ti desde este día y para siempre. Te prometo reír contigo en los momentos de felicidad y reconfortarte en los momentos de dolor. Compartiré tus sueños y te alentaré a que los alcances, permaneciendo a tu lado en cada paso que des hacia ellos. Nuestros caminos se cruzaron en un momento inesperado hace tres años atrás, pero desde entonces sólo vivo por y para ti, porque soy feliz y tu eres la razón. Nunca olvides que te amo y te amaré con todo mi corazón.

Acerqué una de las argollas a Miroku, quien la tomó y la deslizó con cuidado por el dedo anular izquierdo de Sango. Kagome se acercó luego y entregó la suya a la novia, quien también deslizó la joya por el dedo anular izquierdo de su prometido.

– Frente a estas dos personas como testigos… – Kagome me miró fijo y yo sentí mi corazón latir más fuerte – y el resto de sus queridos invitados, hoy unen sus vidas y caminan de la mano como marido y mujer. Puede besar a la novia.

Miroku tomó a Sango por la cintura y la besó con ternura mientras una de sus manos subía para acunar su mejilla.

El lugar se llenó de aplausos y la gente se puso de pie mientras los novios ahora caminaban hacia la puerta de salida y los invitados se giraban para salir tras de ellos. Cuando miré hacia el lugar de Kagome ella ya no estaba. Hice un rastreo rápido por el lugar y la encontré de frente junto a un humano que la miraba con devoción. Agudicé mi audición para escuchar lo que le decía.

– Cariño, necesito ir a refrescarme un segundo al baño, no me siento muy bien, cuida mi ramo porfis. – exclamó casi lanzándole las peonías en el rostro, aguanté una risa. – Nos vemos a la salida de la iglesia en un rato.

La vi correr por uno de los pasillos laterales dentro de la iglesia.


'

(Perspectiva de Kagome)

Comencé a hiperventilar y sospeché que estaba al borde de un colapso nervioso. Había logrado disimularlo demasiado bien durante toda la ceremonia como para desmayarme ahora frente a todos y arruinarla. Corrí lo más rápido que mis tacones me permitieron y me escondí en la primera habitación con puerta que encontré entre los pasillos de la iglesia. Me abracé a mí misma intentando calmar a mi desbocado corazón que había reaccionado a la presencia de Inuyasha. Había sido pésima idea venir.

Si que has corrido rápido, me ha tomado por sorpresa descubrir que ni siquiera pude alcanzarte de inmediato, y eso que estás en tacones. – una voz ronca y sensual que conocía demasiado bien me sorprendió y mi corazón detuvo su carrera por unos instantes.


'

IIHHH cada vez que releo este capítulo vuelvo a hiperventilar sdjfnds créanme cuando les digo que yo sólo quería que se vieran de nuevo. Veremos como salen las cosas después de esto, hagan sus apuestas juju.

pd: actualizaré el jueves sin falta!

Atte. Frani.