¿Acaso es todo lo que quieres decirme?

Siguiendo instrucciones de Albert, Candy había hecho llegar su carta a George que, a su vez, se encargaría de hacérsela llegar con el mejor medio. Él era el único que conocía el itinerario y horarios previstos de Albert. Sabría a qué dirección enviarla para asegurarse que la recibiera a tiempo y que no quedara perdida, en cualquier lugar, tras su paso.

Antes de lo que hubiera previsto, recibió una breve respuesta. Efectivamente, en ella, Albert reaccionaba a su duda.

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"...

Me prometes que no voy a ser más el objeto de tu venganza y, sin embargo, ahora de repente quieres llamarme 'padre'.

...

Nadie puede negar que eres mi hija adoptiva.

Aunque ya se me había olvidado.

Todavía soy joven, estoy soltero y, no obstante, ya tengo una hija...

...

El término 'hija adoptiva' suena muy mal.

No lo parecerá, pero soy una persona muy sensible (¡No te rías!).

...

¿'Padre adoptivo'? ¡Ay, Dios mío! Me lo he dicho a mí mismo...

...

Cuídate mucho y saluda a los niños de mi parte,

Albert."

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Una de las cosas que más le gustaban a Candy de Albert y que lo diferenciaba, tanto de Anthony como de Terry, era su capacidad de reírse de sí mismo. A ella tampoco le sonaba demasiado bien, tratándose de él. No porque no hubiera deseado tener un padre... Había sido su sueño desde siempre. Tener un padre y una madre que la quisieran. Pero en el caso de Albert, tras de haber convivido con él... especialmente cuando se despedía de aquel modo... no podía evitar imaginar que en vez de referirse a los niños del Hogar, se refiriera, algún día, a los compartidos con ella... No era la primera vez que lo hacía. La siguiente carta de Albert, aún tardaría otro mes largo en llegar.

Durante su fiesta de aniversario, Annie y Archie le habían hablado de su compromiso y de la oposición que estaban soportando por parte de la tía Elroy, los Leagan y los Cornwell, influenciados por los anteriores. Candy sabía que Albert les daba su apoyo, pues como ella, también conocía la historia de la pareja, del amor persistente de Annie y de la creciente admiración de Archie que acabó por corresponderla.

Candy no estaba del todo segura de su propia influencia con tía Elroy. Anteriormente ya le había escrito, bastantes meses antes, para agradecerle que la dejara participar en el memorial de Stear. Si bien era cierto que tampoco hubiera podido evitarlo, ahora que Albert era la voz preeminente, en ningún momento la mujer expresó de gesto o palabra su desaprobación, como sí lo hubiera hecho años atrás. En aquella carta también había abogado por el Dr. Leonard, a quien Albert acababa de contratar como médico de la familia, para cuidarla en sus recientes achaques de neuralgia.

Cuando Albert se lo comunicó, Candy se sorprendió, pues él había sido el doctor que lo había expulsado de la habitación 0. Albert le explicó que el doctor había actuado en su beneficio, pues era inhumano tener a cualquier paciente en aquellas condiciones. El Dr. Leonard no pudo actuar sobre aquella habitación hasta que lo ascendieron a subdirector del centro. Albert estaba desmemoriado, pero en condiciones insalubres podría enfermar de otras cosas si se mantenía allí. Por otra parte, el Dr. se debía a las normas del centro. El despido de Candy no había sido algo personal. Sí, había sido consecuencia de la denuncia de los Leagan, pero el hombre no podía obviar esa información si no quería poner en peligro el prestigio y financiación del propio centro.

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"...

Quisiera informarle también de que el doctor Leonard, el director del hospital Saint Joanna, es un médico muy capaz y de gran sensibilidad, al contrario de lo que uno podría pensar en primera instancia.

... es la persona más adecuada para ser el nuevo doctor de la familia...

...

Permítame decirle que el tío abuelo William tiene una capacidad extraordinaria para leer el corazón de las personas.

..."

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Tía Elroy no le había escrito respuesta en aquella ocasión pero George le comentó que la mujer había apreciado su preocupación y que no temiera a volverla a contactar. Al igual que el Dr. Leonard, la tía Elroy podría resultar intimidante y arisca, pero era una mujer que amaba a su familia con todo su corazón. George no dudaba que la percepción que tenía de Candy cambió radicalmente el día en que Albert se presentó públicamente. Así que, animada por el secretario decidió volver a escribirla para tratar de hacerla comprender la importancia del compromiso en la vida de su sobrino. No perdía nada por intentarlo.

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"...

Después de darle muchas vueltas, he decidido hacer acopio de valor y escribirle una vez más.

...

Esos muchachos se aman, se aman desde hace mucho tiempo.

Annie amaba a Archie desde antes de mudarse a Lakewood y continuó atesorando ese sentimiento mucho tiempo después, manteniéndose siempre a su lado y apoyándole con dulzura. Con el paso del tiempo, Archie comenzó a corresponderle, y yo he sido testigo de todo este camino que han recorrido juntos.

Se lo ruego, tía abuela, debe aceptar el sentimiento que los une.

..."

No tenía dudas que los años de continuo desprestigio, hacia su propia persona por ser una huérfana, y el descubrimiento de que Annie fue acogida en el mismo orfanato eran el motivo principal. No hubo ocasión que los Leagan no aprovecharan para recordar y burlarse de sus orígenes ¡Cómo si los hubieran podido escoger!

"...

A nosotras nos abandonaron.

Por mucho que lo deseemos, nunca sabremos quién nos trajo al mundo.

... no es culpa nuestra.

A ojos de los que no nos conocen, somos dos muchachas que tuvieron una infancia complicada, pero hoy somos personas muy felices.

...

El señor William ya ha dado su consentimiento.

...

Tía abuela, le ruego que bendiga la unión de estos dos jóvenes tan enamorados ¡Por favor! Estoy convencida de que, una vez obtenga su consentimiento, también los señores Cornwell cambiarán de idea.

..."

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Desde la colina, observó a los niños correteando en el jardín mientras cerraba el sobre. George no tardaría demasiado en llegar. Habían establecido una rutina y una vez a la semana los visitaba. En algunas ocasiones les traía la correspondencia de Albert y otras recogía las cartas de Candy. En otras, simplemente le informaba de alguna novedad, con respecto al resto de la familia y se interesaba por su bien estar, manteniéndose pendiente por si precisaba algo más de él. No era un hombre muy parlanchín, pero sus visitas siempre la reconfortaban y la hacían sentirse más cerca de Albert. Candy pensó, en más de una ocasión, que de poder elegir, le hubiera gustado tenerlo como padre. Pese a sus silencios, sus miradas siempre comunicaban todas sus preocupaciones hacia los diferentes miembros y su bondad interior.

Cuando los interrumpió en la habitación, pudo ver que él también lo comprendía todo ¿Era posible que él se hubiera percatado de los sentimientos de los dos antes que ellos mismos? En algunas de las visitas había tenido la tentación de pedir su consejo. Sabía que ahora, solo podía esperar, otra vez. Pero si la unión entre Annie y Archie había levantado tanta controversia y división en la familia... ¿Cómo podría afectar una posible unión entre ella y Albert? ¿Sería capaz de afrontar todo aquel rechazo? ¿Y él? ¿Recibirían el apoyo de alguien? ¿Y los impedimentos legales por la adopción, serían difíciles de solventar? Ella ya había solicitado, años atrás, que la anularan pero jamás recibió respuesta. Tras conocer la verdad, no habían vuelto a tratar el tema.

El rumor del coche acercándose entre los árboles la sacó de su letargo. Se levantó y expulsó las florecillas que se habían pegado a sus faldas. Luego, tranquilamente, bajó por el sendero para recibir a su blanco caballero.

Continuará...


Referencias a "Candy Candy La historia definitiva", de Keiko Nagita

Pg. 320 - Retrospectiva de Candy, en su actualidad con esa persona - el párrafo completo está totalmente separado del tema anterior, relacionando con el Dr. Leonard, y del tema posterior, relacionado con recuerdos de las cartas de Terry. En este párrafo se hace mención a como su amado sabe que prejuzgar por apariencias es una torpeza y no está separado del comentario sobre Albert:

"La vida me ha enseñado en muchas ocasiones que no hay que juzgar a las personas por su apariencia, pero yo sigo cayendo en el mismo error.

A día de hoy, mi amado sigue riéndose de mi torpeza.

El señor Albert... En aquella época, aún no conocía su nombre completo.

Era Albert.

No necesitaba saber mucho más.

Su presencia bastaba, de forma inexplicable, para serenarme.

Ahora entiendo el lazo invisible que nos unía."

Pg. 352 - Carta a tía Elroy, parcialmente reproducida, agradecimiento, reconocimiento del Dr. Leonard y comentario sobre la capacidad de calar a las personas de Albert.

Pg. 355-356 - Carta a tía Elroy, parcialmente reproducida, para tratar de convencerla de que apruebe la unión entre Archie y Annie.

Pg. 328 - Carta a George, deseándole que se mejore de la gripe (española, seguramente, que desapareció el mismo 1920) tras la inauguración del hotel. En ella Candy describe sus propias impresiones sobre George al conocerle, le llama su caballero blanco y comparte lo que Albert le explicó de su historia común con la familia Andrew.