Historia alternativa de amor en el universo de One Piece, con nuevos personajes, drama, lenguaje obsceno, escenas sexuales fuertes, tortura y de alto contenido violento. Pero que tras todo esto, sigue siendo de amor, ¿Te atreves a leer el guión de esta historia?
Acto II: Adolescencia (Infierno)
Escena 18: Los tres que quedaban.
- ESPERA, LUFFY- la navegante de la tripulación del sombrero de paja trató de detener al muchacho.
Sin embargo, nada ni nadie pudo contenerlo. Así es como el moreno saltó a enredarse al rededor del cuerpo de la chica que recién había aparecido frente a ellos, dejándolos sin habla. A su paso había derribado al cocinero que intentaba coquetear con la joven, quién lo había ignorado olímpicamente fijando su vista únicamente en el chico de goma.
Para sorpresa de todos, la joven no parecía sorprendida.
Ataviada con un vestido blanco, corto y fresco, y un sombrero que le cubría el rostro, del mismo color, era una imagen demasiado peculiar. Tenía un porte elegante y altivo pese a ser bastante bajita de estatura. No era una belleza como tal, pero tenía algo en su mirada que llamaba la atención en un rostro que no era común ver en las mujeres dado a su seriedad, pero que ahora estaba marcado por una sonrisa.
Y esa sonrisa, pese a ser tierna y auténtica al dirigirse a su Capitán, les hizo preguntarse a los Mugiwara si no es que había algo más escondido dentro de ella, porque no habían visto algo igual -y no lo harían hasta conocer a Doflamingo-.
Ace miró la reacción de la tripulación con los brazos cruzados, esperando pacientemente a que llegasen a una conclusión acerca de la naturaleza de la pequeña y joven Ler. La mayoría de gente que la conocía por primera vez se hacía la misma pregunta, acerca de si ese aura que le rodeaba era algo que solo ellos podían ver, o si era real y sus ojos, como su sonrisa, pese a ser únicos, no eran precisamente buenos. No era la reacción que tenían con el. Sabiendose un hombre inmensamente atractivo, estaba acostumbrado a causar emociones en todo tipo de personas, no dudas como quien fuese su pareja.
Elegidos por los dioses, para una buena vida o por una muy mala razón, ambos tenían aquello inexplicable que ningún mortal podía entender, pero a lo que se sentían inevitablemente atraídos.
Y aún así, el extraño que les había ayudado resultó siendo el hermano de su Capitán. Y la chica parecía conocerlo.
Segundos después de recibir al mono en sus brazos, ella le había correspondido en un fuerte abrazo, escondiendo las lágrimas de cocodrilo del menor.
- Estás aquí, Ler, estás aquí- dijo entre sollozos el joven pirata mientras se aferraba a la chica como si fuese un niño, como si no quisiese dejarla ir nunca.
- Estoy aquí- aseguró ella sonriendo, sin quejarse del dolor del encierro de su cuerpo a través del cuerpo del chico de goma.
- Estás aquí- repitió-...¿CÓMO ESTAS AQUÍ?
Ler se echó a reír. La musicalidad de su risa le dobló las rodillas al cocinero, quién se preguntó cómo es que su estúpido capitán podía conocer a una chica como ella.
Porque no era una mujer. Sanji podía notarlo porque sus rasgos aún eran muy jóvenes...Y por sus pechos. Ace había notado tambien la mirada del hombre sobre ellos y se contuvo de soltarle un manotazo en la cabeza con sus extremidades en llamas.
- Eh, hombre- le llamo acercándose con una sonrisa extremadamente amigable, Ler los miró de reojo con una advertencia clara al pecoso- sus ojos están en su rostro. Solo tiene 17.
- Déjalo en paz, Ace- pidió la chica separándose completamente del de Sombrero de Paja y mirando al mencionado-Tengo 20.
Luffy intervino y la miro con el ceño fruncido: -Pero tu y yo tenemos la misma edad...- y se calló cuando la chica le dio un golpe en la frente.
- Solo lo salvo de la decepción, niña plana- respondió el como si nada mientras mostraba indiferencia.
- No debería tratar así a la señorita- intervino esta vez el cocinero molesto, acercándose a Ler- soy Sanji, un placer- se presentó inclinándose ante ella y tomando su mano para besarla- perdone el comportamiento de mi estúpido Capitán...- Ler escuchó a Ace bufar y murmurar entre dientes que ella era todo menos una señorita.
- En serio lo sentimos, señorita- intervino esta vez la princesa de aquel reino, nerviosa por causar cada vez más problemas.
Ella miró al cocinero desde arriba, divertida, luego a la peliazul que se encontraba roja y apenada.
- No se preocupen, soy yo quién debe disculparse por los problemas que el les ha causado- habló finalmente luego de analizar a cada uno de los acompañantes de los chicos que crecieron junto a ella.
- ¿Eh?- un Zoro confundido relacionó directamente aquella disculpa con la que Ace había pronunciado un rato atrás. Sus ojos se abrieron automáticamente y miró a la chica con un terror poco característico de el- ¿Acaso tú?...
-Sip...- le respondió el hombre de fuego al peliverde mirando el reencuentro.
La marine sin uniforme volvió a concentrarse en Luffy, extendió su mano y le jalo los cachetes- ¿Acaso creíste que no volverías a verme?
- No volviste a Foosha- dijo el menor con un puchero y los ojos cristalizados- hace años que...
- Lo se y lo siento muchísimo...- un poco nerviosa, la chica se sacó el sombrero de encima y comenzó a jugar con el- me tomó mucho más tiempo del que pensé, pero ya he terminado...- Ace la miró de forma significativa- me dieron un descanso e inmediatamente supe que tenía que verte, Ace y yo estamos tras de ti desde entonces.
Los subordinados de la chica esperaban escondidos en un callejón, mirando con sorpresa el cambio de actitud de la marine frente al pirata de sombrero de paja, a quienes ellos conocían como Luffy.
Era increíble como una mirada de él había ablandado el corazón de hielo de ella.
No poseía la magia de Ace y Ler, pero tenía algo que los hizo simpatizar con el inmediatamente, incluso conociendolo solo por las historias que habían escuchado de el por parte de sus hermanos. Luffy era atrayente de una forma diferente a los otros dos. Era desinteresado, cálido, transparente.
- ¿Han estado viajando juntos? - preguntó el mono, extrañando, mirándolos a ambos por turnos. El pecoso se encogió de hombros- ¿Acaso estás fuera de ser...
- Aja- asintió ella cortándolo. No quería incomodar al resto de la tripulación que ya la miraban con curiosidad e insistencia. Sabía que a la mayoría de piratas no les gustaban los marines, no quería presentarse como tal- hablaremos de eso después, presentarme a tus amigos.
Viví se acercó y comenzó a gritarle al chico de goma lo maleducado que era.
- Está bien, está bien...- se defendió el muchacho ante el ataque de la princesa y la navegante- ella es Ler.
Todos hicieron una mueca, el sudor de la vergüenza surcándoles la frente.
Ler y Ace los miraron compasivos recordando lo difícil que era tratar con el muchacho.
- Vamos, ya les había hablado de ella...- se quejó el chico ante la mirada de todos- cuando hablábamos de nuestras familias y Sanji dijo que de tener una hermana, sería horrible. Pues...- estirando sus brazos a modo de presentación, como si de un producto se tratase, Luffy empujó a Ler al centro e inhaló aire- ella es Ler, mi hermana.
- Un gusto- ella sonrió haciendo una leve reverencia de forma educada, totalmente distinta a su hermano.
El rostro de todos se tornó pálido.
Sanji casi se desmaya.
Aquella chica era definitivamente todo, excepto horrible.
- No puede ser- dijo Usopp, riendo- es una broma, ¿Verdad?
Ace sonrió divertido, echando un brazo sobre la cabeza de Ler, quien lo miró molesta. - Se que es difícil de creer , pero este idiota es demasiado sincero para mentir sobre algo como eso.
- Dios, ¿Que les daban de comer?- Nami se acercó a mirar de cerca al pecoso nuevamente y luego a la pequeña morena al lado de el. Negó con la cabeza , incrédula.
- Ace y yo comíamos carne, Ler también aunque en algún momento intentó ser vegetariana pero...- Luffy continuó parloteando mientras los demás miraban a la pareja.
- Repiteme, ¿Cuántos años tienes? - el pequeño reno se acercó tímidamente a la chica, que se inclinó para quedar a su altura.
- 20- respondió ella acariciándolo- que bonito...
-Ignorenla, quiere fingir ser mayor pero tiene 17- Ace era experto en hacer enfadar a la chica.
- No porque me digas cumplidos voy a creerte, estúpida - respondió el renito sonrojado, alejándose con ella y dejándola con la mano tendida.
Ler sabia que su hermano era raro, pero no pensó que podía conseguir a gente tan rara como el. Sin embargo, no se sintió ofendida. Había gente mucho más grosera y agresiva al conocerla, pero el aura de ellos, por alguna razón, era coincidente con Luffy.
- ¿Tú también eres pirata? ¿Son nakamas? - la navegante se acercó a tomar de las manos a la chica, con confianza, queriendo conocer más acerca de la naturaleza de su capitán y si tenían esperanza con el.
La pregunta también estaba allí, pero todos parecían reacios a decirlo en voz alta: ¿En verdad esos tres eran hermanos?
- Eh...- la morena miró al callejón donde sus hombres se encontraban. Estos le levantaron el pulgar, apoyándola silenciosamente. No podían escucharla pero sabían que odiaba el contacto físico con desconocidos y ya habían observado como sus hombros se tensaban cuando el pirata rubio le había tomado de las manos. Era muy recelosa- yo...
- No, claro que no, Ler es...- Luffy trató de intervenir pero el mayor de los tres lo tomó del cuello y lo arrastró en un semi abrazo- ¡Suéltame!
- ¿Quieres pelear? - lo retó el, distrayendo al muchacho automáticamente.
La marine respiró tranquila. - Solo estoy acompañándolo.- respondió esta vez a la chica que la miró con una sonrisa.
- Te me haces conocida- dijo Viví rodeándola con interés. Sanji saltaba alrededor de las tres con corazones en los ojos.
-No lo creo, no soy de por aquí- informó ella cautelosamente mirando a los morenos pelear como en los viejos tiempos.
Sintió una sensación extraña de paz y nostalgia, como si aún fuesen los mismos que crecieron juntos en aquella isla. Aunque les faltase Sabo. Suspiró resignándose, debía ver el lado positivo de aquello.
Se dispuso a disfrutar aquel momento hasta que un sonido llamó la atención de todos.
- ¡Achuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu!- desde un callejón a unos cuantos metros, un hombre joven, rubio , con el uniforme característico de la Marina, se encontraba en el suelo. Otros dos lo rodeaban y sostenían, uno tapándole la boca desde atrás, y el otro sobre el.
Un silencio incómodo se formó en el ambiente mientras unas miradas aún más incómodas se cruzaban.
- AHHHHH LA MARINA OTRA VEZ- gritó Usopp.
- MIERDA. CORRAN- el de sombrero de paja dió la orden, provocando que todos echasen a correr.
- No, esperen...- Ler alzó una mano tratando de detenerlos mientras les hacía señas a sus hombres . Ace reía corriendo detrás de la tripulación- mierda...
El nakama de cabello verde la había observado quedarse clavada en el suelo mientras los marines se acercaban de una forma extraña, por lo que mirando el desinterés de su capitán, se acercó a ella y se la echó al hombro suponiendo que era tan estúpida como su declarado hermano y no entendía lo que estaba pasando. Luego echó a correr tras los demás.
El pelotón y la Contraalmirante parpadearon confundidos. Ellos inseguros de ir tras su superior, ella sintiendo como el mundo se ponía de cabeza y comenzaba a rebotar.
Entonces, otro grupo de marines desconocidos se cruzó frente a los piratas.
- ¿Pero qué?...
- ¿Estás seguro?- Zoro volteó hacia su capitán mientras corrían. Echó un vistazo hacia atrás, inseguro.
- Si, tranquilos- respondió el ante la nerviosa tripulación- ella estará bien, no van a hacerle nada.
Ler había saltado desde el hombro de Zoro.
- Pero estaba con nosotros, aunque no sea pirata...- Sanji era el más preocupado, queriendo correr a recoger a la muchacha.
Y se había quedado atrás.
- Estará bien- repitió esta vez Ace, aferrándose a su sombrero para evitar que este cayese durante su huida- más bien serán ellos los que estén en problemas.
- ¿De qué hablas?- Usopp preguntó antes de estrellarse con otro marine, de aspecto serio y comenzar a gritar.
Incluso Luffy se alarmó, sin embargo, el pecoso se adelantó.
- Calmate, idiota, es uno de los pollitos de Ler.
- ¿Pollitos?- Luffy volteó a ver a su hermana, que parecía discutir con los marines que los perseguían hace un momento.
- ¿Ler? - Nami se fijó en aquello también, notando que más bien era la chica quién parecía regañarles mientras los hombres asentían avergonzados.
- Sus hombres- soltó finalmente Ace mientras los demás salían y los rodeaban- Ler es una marine.
- Es un gusto conocerlo finalmente, Luffy- san- los subordinados de la marine se inclinaron ante el chico de sombrero de paja como señal de respeto. Este los miró entre aterrado y confundido.
Todos los demás se pusieron a gritar.
- ¿UNA MARINE?.
Cayu echo un vistazo sobre todos. Ler les estaba haciendo una señal mientras se ponía su capa y comenzaba a caminar con el pelotón de Smoker en dirección contraria a la de ellos.
- Ler- san se encargará de los hombres de Smoker-san, vengan con nosotros- pidió el sin reparar en el estado de estupefacción de la tripulación.
Zoro había sacado sus espadas. Sanji había adquirido una postura lista para el combate. Los demás habían retrocedido.
- Ace-san- pidió Jin, nervioso por la actitud de los piratas. No querían fallarle a su superior.
El pecoso se carcajeo levemente y le dió unas palmadas en el hombro al capitán de la tripulación desconfiada.
- Ler es instructora, Luffy- explicó al muchacho, pues era el que mejor comprendía la situación al ser su hermano y conocer su trabajo- ellos- apunto a los marines- son sus subordinados, puedes confiar en ellos. Aquella cabezota lo hace plenamente, yo también.
El menor miró al pelotón que volvió a inclinarse con respeto, sorprendiendo nuevamente a los piratas y a la princesa. Nunca habían visto marines tan educados y cordiales con "criminales" como ellos. Su abuelo era la contraparte más clara de amabilidad y Ler únicamente le trataba bien porque era su hermana.
Pero a ninguno le cabía en la cabeza que aquella chica pequeña fuese una marine, menos una instructora. Sin embargo, bastó un vistazo a sus espaldas para darse cuenta que los hombres que antes los seguían, ahora iban tras de la joven de forma obediente.
Ella llevaba ahora una capa blanca sobre sus hombros y unos lentes negros tapándole los ojos, que vieron nada más porque había volteado levemente hacia ellos, inclinando su cabeza como saludo. Aquel atuendo y aquella actitud parecía haber estado siempre con ella. Como si la palabra "Marine" se refiriese específicamente a su persona.
Era como si ellos hubiesen sido demasiado distraídos para no darse cuenta de algo obvio, aunque no lo fuese, pero que desde aquel momento , era difícil pensar o recordar a la muchacha de otra manera.
- Somos leales a la Contraalmirante- siguió explicando Cayu- por ende, a usted también. Nuestra misión ahora es ayudarle .
- ¿CON...CON... CONTRAALMIRANTE?
Un nuevo grito hizo rodar los ojos a la marine en la lejanía.
Usopp se desmayó. Nami se puso pálida. Viví unió las piezas en su cabeza y los demás miraron a Ace esperanzados en que este les dijese que todo se trataba de una broma.
El alzó sus manos con simpleza, culpable.
- Ella no quería que lo supieran así, simplemente deseaba conocerlos sin alarmar o incomodar a alguien- el pecoso miró a Cayu con pena- Sabes que va a patearte el culo, ¿Cierto?
- Tenía alergia- el ex-noble se excuso avergonzado.
El pelotón de Ler era peculiar. Hombres jóvenes, pero habilidosos. Jóvenes promesas de la Marina que pese a haber recibido ofrecimientos para pasar a pelotones distintos, habían permanecido con ella por el respeto que le tenían, y la lealtad.
La joven se los había puesto difícil, pero sabían que era incluso más difícil para ella, siendo odiada como era por su posición y juventud, provocando que la gente a su alrededor creara los rumores en dónde ella era una figura inmerecedora de sus reconocimientos. Y si bien a ella parecía no importarle, era evidente que su pelotón era de los más pequeños, porque ni Ler quería a cualquiera ni cualquiera quería a Ler.
Con el tiempo, ambas partes aprendieron a confiar en la otra. Y si la Contraalmirante quería ver a su hermano, ellos le cuidarían la espalda para que lo hiciera.
- ¿Porque una mujer como tú está en la marina?- lloriqueo Sanji tomándole las manos a Ler. Su rostro deformado por el llanto y el resentimiento.
La chica lo miraba divertida.
Ace fruncía el ceño molesto.
Luffy se limpiaba la nariz distraído.
- Todos tomamos caminos distintos- explicó mirando a los morenos- el está con un younko, yo con la marina y Luffy...El será el rey de los piratas.
- ¿No les molesta? - Chopper saltó hasta ponerse frente a ellos, que se encontraban sentados juntos. Luffy odiaría desperdiciar la oportunidad de estar alejado de sus hermanos, era un idiota muy cariñoso- a Luffy no le agradan los marines, y los marines que hemos conocido no han sido muy amables que digamos.
Ler negó con la cabeza.
Ace se encongio de hombros.
Luffy analizó el color de su moco.
- Apoyas el sueño de Luffy- aseguró Usopp- ¿No te traerá eso problemas?
- No si nadie se entera- Ler le guiño el ojo al de nariz larga, pero fue Sanji quien se derritió con el gesto. Los demás se sonrojaron.- Mis relaciones personales son independientes de mi trabajo, antes estuvo mi familia, luego la marina.
Ace se tensó ante las palabras de la chica y volteó a verla, encontrándose con su mirada. La joven siempre encontraba la oportunidad para reprocharle sus actitudes de forma discreta.
- ¿Y ellos? - Zoro apuntó a los marines que se encontraban unos cuantos metros lejos de la fogata, recogiendo arena avergozados y deprimidos después de la reprimienda legendaria que les había dado la marine.- ¿No te meterán en problemas?
- Han estado con ella desde siempre- explicó el pecoso- fue quien les enseñó todo lo que saben. Son un poco masoquistas por seguirla, pero buenas personas y totalmente leales. Nunca dirían nada en contra de ella.
Luffy alzó sus cejas, curioso.
- ¿Eres algo así como su maestra? - le pregunto a su hermana, sorprendido. Ella asintió- woooohhhhh, así que no es tan aburrido ser marine. ¿Porque todo el tiempo estabas enojada entonces?
Ella colocó una mano en la mejilla de él. Pero fue Ace quien respondió.
- Luffy, ella nunca se enojó contigo. Eras tú quien causaba destrozos y a mi a quien ella le sacaba la mierda echándole la culpa- y ella no podía negarlo, por lo que solo rodó los ojos ante el tono de el.
- Porque todo el tiempo te metias en problemas, Lu- se defendió con una sonrisa que le sacó escalofríos a sus subordinados que la conocían bien y a Luffy por lo helada que estaba a pesar del calor del desierto.
- Tu eres un problema andante- se metió Ace a atacar a la chica otra vez.
Los tres comenzaron a discutir. La tripulación y los marines vieron la naturalidad y simpleza de sus personalidades, de cuan diferentes eran ellos entre sí, y de esa manera, parecían encajar a la perfección.
Había algo especial en ellos que nadie podría haber explicado. Pero una especie de aura divina les rodeaba, les daba ese toque mágico, desconocido, subreal que nunca antes había sido visto, que nunca verían otra vez.
Ni Ler era una marine.
Ni ellos piratas.
Solo tres hermanos con una historia mucho más profunda, más larga y más dolorosa de lo que sus palabras, sus años y sus sonrisas parecían indicar.
- Un momento- intervino Viví, interrumpiendo la pelea- tú...Eres una Contraalmirante, ¿Cierto?
Ler volteó con las cejas alzadas, asintiendo lentamente.
Nami captó la idea repentinamente y se acercó también : - ¿Significa que eres superior al tipo de humo que nos sigue?
- ¡Smoker-san no tiene nada que hacer al lado de la Contraalmirante!- gritó Jin desde atrás. Seo le dió un codazo indicándole que se fijase en el rostro severo de Ler- perdón.
La marine devolvió su atención a las chicas, pensativa.
- Si- aceptó- pero ahora mismo me encuentro fuera de servicio. Sus hombres me obedecieron solo porque no sabían que no debían hacerlo.
Era de conocimiento popular que Ler era una avida fanática de romper las reglas, tanto, que llegó a disfrutar los castigos que el Almirante de Flota le imponía por llevarle la contraria. Y es que si bien algunas personas llevaban mucho más tiempo de carrera que ella, escalar posiciones era más sencillo si se hacía desde el lado del Nuevo Mundo, dónde los fracasos y las victorias eran mucho más importantes y evidentes que los del Grand Line. Por tal razón, Ler si era jerárquicamente superior a Smoker aunque la carrera de el fuese más larga, pero como este se encontraba únicamente destinado a un lugar, no podía salir a conseguir logros como ella. Y es allí donde Ler aprovechaba no solo a tener promociones, si no, a hacer enojar a Sengoku hasta verle ponerse dijo de la rabia.
- ¡Y porque usted da miedo! - gritó Talón. Los demás lo corearon. - ¡Relájese un poco!
Ler se frotó las cienes, estresada.
- Chicos, yo no puedo ayudarles con ella si ustedes no se ayudan- dijo Ace compadeciéndose de los futuros castigos que usaría la muchacha contra ellos. Los marines le llamaban "el defensor del pueblo" ya que siempre intervenía a su favor. Ler de arrepentía inmensamente del día en que fueron presentados y adquirieron esa complicidad para haberla rabiar.
Luffy por el contrario se carcajeo libremente, burlándose del rostro molesto de Ler.
Garp le había comentado que una de las desventajas de ser joven en la instrucción era que muchas veces los aprendices llegan a ver a sus maestros o superiores como amigos y no como figuras de autoridad. Y aunque ellos respetaban a Ler, el karma de su rebeldía y comportamiento juguetón y picaro que había tenido con sus propios maestros se veía reflejado en ellos a veces.
Quizá debería pedirle disculpas a los Almirantes para poder librarse de ese mal.
- Te llamaron amargada SHISHISHISHISHISHI.
- Juro que voy a matarlos un día- murmuró por lo bajo.
- Pero, ¿En verdad eres superior de humitos? - al recomponerse, Luffy se mostró interesado y sorprendido- ¡Eso es genial! ¿Significa que ya no eres débil?
Esta vez fue Ace quien se rió a costa de la joven, apuntando con su rostro a Luffy.
- A ti no creo que te haga nada, pero ciertamente Ler no es alguien con quien te gustaría encontrarte si fueses su objetivo.- los marines apoyaron al pecoso.
- ¿Quieres hacer una competencia de pulsos, Ler? - la chica miró a su hermano menor.
Los demás se apresuraron a reñir a su capitán. Después de todo, marine o no, la chica parecía demasiado pequeña, joven y frágil para enfrentarse al descaro y la rudeza del de sombrero de paja.
- No le hagas caso, Ler-san - Sanji se acercó a tomarla de las manos nuevamente, Ace lo empujó disimuladamente, cosa que no pasó desapercibida para el rubio haciéndole preguntarse si no había algo más que hermandad entre esos "hermanos".
- Trato- aceptó la marine extendiendo su brazo, pasando de los otros dos.
- Espero no te pongas a llorar como siempre.
-Luffy...
- Tu eres el bebé lloron.
- Ler...
- 3, 2, 1- ignorando a Ace, los más jóvenes comenzaron a aplicar fuerza, creando una ráfaga de viento que empujó a algunos hacia atrás. El pecoso los miró resignado.
Los bancos en que se encontraban sentados y hasta el suelo, se rompieron. Los huesos de Luffy, pese a que su composición era de goma, comenzaron a tronar aunque este parecía totalmente indiferente al hecho.
- ¿PERO QUE COÑO LES DABAN DE COMER DE NIÑOS?- volvió a gritar Nami viendo a la muchacha poner en aprietos a su capitán, demasiado segura de sí misma, sin casi inmutarse.
- Físicamente, Ler es bastante fuerte y Luffy aún más resistente, así que creo que no terminarán hoy - explicó Ace como si nada cuando la chica comenzó a doblarle el brazo a su hermano.
Por su puesto que aquellas fortalezas en combate se reflejaban de forma distinta.
Los Sombrero de Paja y los subordinados de Ler se fueron de espaldas.
