Yuri on ice no me pertenece es de Kubo, esta obra esta hecha por una fan para fans con el fin de entretener.
Capitulo 36. Y CAYÓ UNA BOMBA
Un ligero zumbido en mi oído izquierdo atrajo mi atención aquella mañana del viernes. Me pareció extraño, a lo mejor se me metió agua mientras me bañaba, no le di importancia y acabé de empaquetar el libro de firmas.
Isabella me llamó desesperada a las nueve de la mañana.
—¡Yuuri! ¿Sabes hacer esos pasteles de pañales?— me preguntó.
—Emmm sí, una vez hice uno aunque no para un baby shower fue solo una manualidad que aprendí.
—Ay no sabes, me llamó Anya, la doctora Petrova. Dice que la panadería le ha fallado, que le agendaron el pastel para el sábado por un error en las fechas. ¡No tenemos pastel Yuuri! ¿Puedes venir más temprano? Tengo dos bolsas grandes con pañales para recién nacidos ¿Con eso podrías hacer un pastel de mentira?
—Sí, yo creo que puedo, tengo cintas y gomas elásticas. En este momento voy para allá.
—Enviaré los pañales con JJ, ojalá Celestino esté por allí para que nos abra la puerta del salón, sino busca un lugar para trabajar, por favor. Yo tengo bastantes pendientes aquí con Kenji, aún nos faltan hornear las magdalenas y terminar de decorar los cupcakes.
Le llamé a Kenjirou, por suerte no tenía mucho trabajo y vino a llevarme con todas mis cosas. Era una bolsa grande con globos, infladores, cintas, de todo como en feria. Me sorprendí al salir de casa, porque desde hace un par de días estoy mirando pequeños puntitos de luz, quizás sean mis ojos que necesitan una medida más en mis anteojos.
—Yuuri no voy a poder venir más tarde, pedí permiso para el medio día y como salí ahora ya mi jefe no va a querer— dijo triste.
—No te preocupes, si puedes te das una vuelta a la hora de la comida, prometo guardarte dulces.
Cuando llegué, el esposo de Isabella estaba esperándome en la entrada, me dio las dos bolsas de pañales y se fue para traer a Isabella junto con los aperitivos. Kenjirou se despidió de mí porque no podía quedarse más.
El salón de psicoprofilaxis estaba cerrado, le llamé a Celestino pero no contestaba. Esta fiesta estaba empezando a estresarme, algo me decía que las cosas se estaban torciendo.
Le pedí a Sala que me facilitara una mesa para poder armar el pastel de pañales, me puse a trabajar sin darme cuenta que la hora iba avanzando. Celestino llegó después de las once, nervioso y con ojeras.
—Lo lamento Yuuri, tuve una larga noche, a mi Fifi lo atropelló un auto ayer, me he pasado la noche en la clínica. Es mi chiguagua— me aclaró cuando me sorprendí. Pensé que era algún familiar. — ¡Vamos a apurarnos empezamos en media hora!— corrí a arreglar la mesa de aperitivos. Inflé los globos y los coloqué en su lugar, luego las cenefas y por último puse el libro de firmas en la entrada.
Isabella con su enorme barriga, su esposo y Kenji Miyamoto llegaron cargados de cosas, me apresuré con Celestino a ayudarles a distribuir la comida.
—Dense prisa por favor— escuché a mi espalda la voz nasal de aquella doctora. La bruja. Entró con cuatro enfermeras trayendo cajas grandes que depositaron a los lados de la mesa principal. Estaban forradas con papeles de vistosos colores pastel, asumí que eran los regalos. Anya apenas nos miró con su eterna sonrisa de yeso en la cara.
Sin darme cuenta la gente fue llegando, Harumi trajo un par de arreglos con frutas que dejó en una de las mesas. Mitsurou apareció al rato sola, parecía triste, tal vez tenga algún problema con su alfa.
Bum llegó de la mano de su alfa, después de encontrarle una silla vino hacia mí para ayudarme con lo que faltaba. Juntos colocamos el pastel de pañales y esparcimos sobre él papel metálico cortado muy pequeño, en un inicio pensé en rociarle purpurina, luego recordé que son pañales de Isabella y le van a hacer falta para sus cachorros.
Mi papá no llegaba a pesar que le dije que esté aquí a mediodía, otra vez solo, como si no tuviera familia. Quizás no pudo cambiar turno con su amigo y venga a su hora de comer, como a la una y media.
—Finalmente arrivato il bambino— escuche rezongar a Celestino, Cao Bin entró sonriendo a todo mundo, eso no es normal en él, otra cosa sospechosa.
Cuando Viktor apareció junto a Chris y Seungbae me dio mala espina, no sé por qué algo dentro de mí me dice que las cosas no están bien, nuevamente empecé a ver lucecitas pequeñas como gusanitos brillantes. Me acerqué a la mesa transpirando.
— ¿Estás bien Yuuri?— me preguntó Bum.
—Sí, solo me siento cansado— el cuello de la camisa me ajusta, creo que es eso.
—Buenas tardes a todos, antes de empezar quiero contarles que nuestro amigo Yuuri Katsuki se ha esforzado mucho en hacer ese hermosos libro de firmas que está en la entrada, así que por favor, hágannos el honor de dedicarles a las gorditos algunas palabras— sonrió Celestino. Todos me miraron y me sentí peor, no pude evitar cruzar miradas con Viktor que de inmediato se acercó al libro para ser el primero en firmar. La mirada que me dedicó Anya fue indescifrable. Sonreía pero sus ojos parecían aburridos, fue la segunda en firmar sin dejar de sonreír, detrás de ella, un Chris sonriente también dejó su firma y sus palabras.
Mucha gente los imitó, se formó una pequeña fila de gente sonriendo, eso era bueno.
Me senté en cuanto pude, mi rostro estaba ardiendo, comprobé que no tenía fiebre y que no eran esos horrendos sofocos del celo.
Jugueteé con los bordados de mi camisa mientras Viktor tomó la palabra y agradeció al servicio de profilaxis por realizar aquella fiesta. Anya no se quedó atrás y con unas palabras muy dulces, aunque a mí me parecieron fingidas, nos deseó a todos un feliz parto. Nos anunció que los regalos para cada uno eran de parte del hospital.
—Son unas hermosas cajas de cartón, tradicionales de Finlandia, dentro traen ropitas, pañales, productos de higiene y un pequeño colchón que pueden usar en esa misma cajita para mantener tibio al recién nacido— nos contó con una espléndida sonrisa mientras nosotros nos miramos unos a otros.
¿Me está diciendo que mi bebé dormirá en una caja de cartón? Creo que no fui el único sorprendido. Sin embargo a pesar de la confusión que sentí al saber lo que nos estaba regalando el hospital, pensé que son obsequios y no podemos despreciarlos, sobretodo yo que apenas tengo cosas para mi cachorrito.
Celestino le agradeció al director y a la obstetra por los regalos y la fiesta luego le cedió la palabra a Cao Bin para que agradeciera en nombre de todos los embarazados. Con una sonrisa inquieta en los labios se acercó al micrófono y sacó un papel de color rosa. ¿Quién le habrá ayudado a hacer su discurso? ¿Isabella o Harumi? Ellas que son madres deben tener más experiencia en estas cosas.
"Buenos tardes" empezó, me quedé mirándolo porque no era el Cao Bin de siempre, ese omega que parece resentido con todo el mundo, ahora sonreía con cierta maldad en su rostro.
"La verdad yo no quería venir hoy pero la alegría que mis demás compañeros me han contagiado es indescriptible y no me lo quise perder" sonrió como si estuviera a punto de lanzarnos una bomba y salir corriendo.
"Le agradezco mucho a Isabella, ella es tan positiva a pesar de todo. Si mi alfa tuviera cáncer yo estaría destrozado" miró a la afectada quien abrió los ojos desmesuradamente. Mi corazón empezó a bombear más aprisa y dentro de mi pancita, alguien estaba inquieto. ¿JJ, el alfa de Isabella tiene cáncer? ¿Qué rayos está haciendo Cao?
"Querida Matsurou, qué pena que tu alfa te haya abandonado hoy pero te lo tienes merecido por destruir un hogar y robarle el padre a dos cachorros" varios gemidos ahogados se oyeron, Matsurou pegó un grito y se llevó las manos al rostro. Pero Cao Bin no dejó de hablar. ¡Alguien tiene que pararlo!
"Quizás de todos mis compañeros quién mejor me cae es Yuuri..." al escuchar mi nombre me levanté de mi asiento, dispuesto a correr a derrumbar a este maldito chismoso "...al menos el si tiene los ovarios para decir que el padre de su hijo es..." me llevé las manos a la boca, aterrado "... es un alcohólico"
—Dame ese micrófono— escuché decir a Viktor con voz de alfa. Jamás le había escuchado usar esa manera de hablar sin embargo Cao Bin siguió porque ya había empezado a gritar lo último que tenía que decir.
"Yoon Bum, tu eres el que más pena me da de todos, vives atrapado en una relación tóxica, soportando golpes de un alfa violador... ¡Míralo bien Kenji y dime de quién es tu cachorro!" Kenji que estaba detrás de Celestino avanzó un paso hasta ver hacia donde estaba Bum con su alfa, su boca se abrió de inmediato y casi se cae si Celestino no lo sostiene. Bum rompió en llanto, su alfa se levantó y empezó a correr hacia la puerta.
Todo pasó en milésimas de segundo, Isabella chilló, Matsurou lloraba desconsoladamente, la gente gritaba que atrapen al alfa, Kenji parecía a punto de desmayarse y Harumi fue a abrazar a Bum que también rompió en llanto.
Seungbae saltó sobre Sangwoo pero apenas logró derrumbarlo, el alfa se levantó, pasó sobre él y Chris que también estaba obstaculizando la entrada.
Viktor logró quitarle el micrófono a Cao Bin y pidió calma aunque nadie podía tenerla en este momento.
Sangwoo salió corriendo seguido por Seungbae y yo sentía que la cabeza me iba a estallar.
— ¡Ayuda! Por favor— escuché la voz de JJ el alfa de Isabella. –Rompió fuente ¡Ayuda!— Chris miró hacia la puerta y luego hacia Isabella y se decidió por correr a ayudar a la segunda que estaba parada sobre un gran charco de agua sanguinolenta
— ¡Está sangrando!— gritó alguien, miré en su dirección para ver a Matsurou sentada sosteniendo su pancita. Anya que parecía como hipnotizada por lo que pasaba, reaccionó y corrió a atenderla.
Logré sentarme con un fuerte zumbido en mis oídos y los puntitos brillantes en mis ojos. Todo a mí alrededor estaba descontrolado, las enfermeras entraron para llevarse a Isabella en brazos de su alfa y ayudar a Matsurou quien se fue llorando. Bum seguía sollozando en brazos de Harumi y Celestino le aplicaba algo a Kenji para que reaccione.
Todo salió mal. ¡Un rotundo fracaso! Y yo... me siento tan extraño. Me cuesta respirar.
—Déjame revisarte— escuché a Viktor, no sé en qué momento se había acercado, no lo oí llegar. Sacó un tensiómetro y rápidamente me midió la presión arterial, luego las pulsaciones. Finalmente usó su estetoscopio en mi pancita.
—Estoy bien— dije para no darle importancia. –Estoy bien, ayuda a Isabella y a Matsurou— sollocé dejando que lo que tengo atravesado en la garganta salga un poco. –Y a Kenji... y a Bum...
—Tienes la presión alta ¿Desde cuándo miras luces?— preguntó como si me leyera la mente, lo miré asustado. –Lo noté desde que entré, tienes la mirada perdida, Yuuri— susurró.
—Hace dos o tres días. Al principio eran puntitos, ahora brillan y son más grandes— dije.
— ¿Le has dicho a Anya eso? — preguntó seriamente.
—Lo de las luces es nuevo— suspiré. –Hay algo más... tengo zumbidos en mis oídos desde esta mañana— dije sincerándome. De todas formas él sólo quería ayudar.
—Pre eclampsia— fue todo lo que dijo.
— ¿Es peligroso?— me asusté.
—Si no se trata a tiempo sí. Anya y Chris van a estar ocupados hoy, te recetaré algo para la presión. Quiero que vayas directo a tu casa te acuestes y sólo te pongas de pie para ir al baño ¿entendiste?— se escuchaba muy firme. Sacó unos papeles, rápidamente anotó algo, lo firmó y me lo dio.
—Está bien... lo compraré más tarde— dije intentando recordar la cantidad de dinero que traigo en el bolso.
— ¡Ahora! Ve y entrega esto en farmacia, te lo darán sin costo— agregó algo más a la receta. —Mañana debes venir a primera hora a chequearte otra vez. Necesitas monitoreo. Es posible que tengamos que hacerte la cesárea antes de tiempo.
Lo que dijo me asustó mucho.
—Pero...
—No tienes nada que temer, tenemos un quirófano muy moderno y las incubadoras llegaron hace poco. Estarás bien cuidado y yo mismo me encargaré de tu bebé, te prometo que no le pasará nada malo. Sólo debes cuidarte, por favor Yuuri, hazme caso— me sonrió para darme aliento y fue mucho más que eso. Reprimí mis ganas de arrojarme a sus brazos porque me siento tan vulnerable.
—Gracias— intenté disculparme por todo lo malo que le había hecho pasar en nuestra primera consulta pero no pude hablar.
—Tengo que irme, los bebés de Isabella deben estar a punto de nacer. Si no tienes quien te lleve a casa pide que te den una ambulancia, dile a Sala que yo lo mando— dijo antes de salir presuroso a recibir a los pequeños gemelos.
Me quedé mirándolo irse, luego me acerqué a Bum y Harumi, los abracé y lloré un poco con ellos. La gente había salido, unos indignados por el mal espectáculo, otros persiguiendo al alfa de Bum junto a Seungbae.
Nuestros regalos estaban allí, sin abrir, los aperitivos en la mesa sin tocar. Todo el esfuerzo de la decoración y la comida habían sido en vano, si esto era una publicidad para que más omegas vengan a tratarse en el hospital, no va a resultar. Van a hablar de este día por años.
