La dulce, ansiada y preciada satisfacción que albergaba internamente cierto castaño de cabello alborotado, solo podía ser comparada con el suave aroma originario de su cotidiano gusto culposo, esa deseada bebida azucarada repleta de cafeína que controlaba muy bien a sus propios demonios. Una increíble exquisitez emocional lo envolvió, saboreando una etapa exitosa al ejercer su cometido, fue realmente primordial obtener una pieza fundamental en su ambicioso plan, hasta ahora cualquier tipo de información relevante sobre el estudio de esa curiosa raza, solo pudo leerla en unas cuantas páginas, entre anotaciones, informes o deformes dibujos sobre la anatomía, comportamiento y excéntricas curiosidades de un ser que venía de lo más profundo del espacio, mejor aún, su especie tenía un propósito que admiraba: Conquistar y exterminar planetas.

Una tétrica y alargada sonrisa se formó encarecidamente en sus labios, múltiples pensamientos maliciosos se cruzaban en su mente al percatarse del fantástico poder que tenía a su merced, en ningún momento de su joven vida creyó contar con una oportunidad tan valiosa como esta, pero existía un serio problema.. "Amor". Tsk, una odiosa variable en algo completamente irrelevante, sería irónico y fatal para hacer realidad su meta. No obstante, era prácticamente imposible no controlar sus más innegables deseos, al tener a su entera disposición al irken, hablando en todo sentido de la palabra.

Negarse a caer en ese sentimiento cálido y sumamente retorcido lo abrumó, lanzadolo violentamente a un suplicio que antes experimentó, detestaba fomentar una falsa ilusión, la idea de que alguien ajeno viniera a corromperlo con una enfermedad tan etérea, como ser una presa en las despiadadas garras de las vivencias románticas.

Era consciente de que nunca fue deseado, querido o correspondido. Simplemente estaba roto, nadie llegaría amarlo.

Apretó con excesiva fuerza su agrietada taza que en más de una ocasión había estropeado, aquellos infantiles recuerdos no lo dejaban conciliar la paz.. Querían atrofiarlo, regocijándose al atormentarlo, provocando inevitablemente que se tensara y sus ojos poco a poco se dilataran, rehusándose a presenciar la película mental que mostraban sus antiguas memorias, ya no era la misma persona de años atrás.. Su inocencia, esperanza o cualquier otro placebo positivo era nulo en llenarlo con la compasión reconfortante que alguien podría suministrarle, al menos hasta que conoció a Zim.

Suspiro pesadamente al tener visible la imagen del irken en su mente, dejó a un lado su café haciéndolo reposar en su escritorio, junto a su computadora, en la cual reflejaba un peculiar archivo abierto con toda clase de datos importantes que hablaban del alienígena, adjunto a una curiosa fotografía. Soltó una suave risa, a la vez que tocaba con la yema de sus dedos el vidrio de la pantalla, rogándole a su corazón dejar de latir tan rápido. Conservaba su postura, era recio al querer darse cuenta que de verdad estaba enamorado de su único amigo, las razones eran confusas e inconclusas, sin embargo, nunca antes en su vida experimentó una emoción o contacto afectivo de tan alto calibre. Jamás mintió en las esas promesas o experiencias que anhelaba vivir con el falso humano, fue sincero ante todo, pero el mundo se le vino abajo al conocer el suceso inesperado de que fuera él quien mantendría en pie su destino.

- "Maldición.. ¡¿Por que estoy dudando?! ¡Yo lo amo!"

Gruño eufórico, mientras que volteaba con violencia todo tipo de objeto que reposara en aquella mesa de madera, logrando que también varios libros cayeran, destacando algunos ejemplares que trataban de viejos relatos de horror, otros de ciencia cuántica y luego solo estaban anotadas absurdas pruebas de investigaciones pasadas, resaltando el diario perteneciente a Dib, el cual robo sin mayor problema, al parecer era bastante descuidado cuando se trataba de algo personal como lo eran sus cosas, un verdadero profesional nunca expondría algo vital. Era divertido burlarse por ser mediocre en su trabajo, mucho más cuando no supo valorar algo grandioso, importante y adorable como lo era... "Zim" ... Rápidamente logró percatarse del peso de sus inherentes palabras, causando que el de ojeras recobrara esa culpa al sentir algo tan ruin como amar a alguien... Decayó para volverse débil moralmente, fue descuidado al sucumbir ante sus impulsos, aunque ahora era demasiado tarde.

No mentiría, su ideal se transformó en algo monstruosamente conveniente, las circunstancias estaban jugando a su favor, su "Hermanastro" ya no sería una distracción, si ejecutaba una buena actuación, lo que importaba ahora era como aprovecharía al tener en un estado de inconsciencia al pequeño ex-invasor. Desvió su mirada al reloj de su computador, apenas unos minutos pasaron de la medianoche, una tenebrosa sonrisa se poso en el rostro del castaño, al fin llegó la hora de continuar su propia investigación. Tuvo la oportunidad de ver con tranquilidad la fuente vital de los irkens, según los archivos era esencial para que ellos mantuvieran su vida, fue lo primero que reviso, jugo y experimento, seguido por la curiosa apariencia anatómica que personalmente le resultó sumamente atractivo, y finalmente reviso cuidadosamente sus extremidades. Toda prueba existente se le fue realizada al irken en un estado catatónico, ahora lo necesitaba despierto, no existían dudas, ese ser se transformó en una alocada manzana de su tempestuosa discordia.

- Es hora de atenderte debidamente, Zimmy~

Atravesó con comodidad la profunda oscuridad de su habitación, acompañada de una maliciosa expresión que se instalaba involuntariamente en los bipolares rasgos del humano de ojos azules, quien levantó la vista temporalmente al ver una vieja fotografía de sus padres, conviviendo felizmente en una época pasada. Las vivencias que pudo compartir con ellos, se convirtió en algo vagamente efímero perdiéndose en lo más recóndito de su inestable ser. El cariño que alguna vez sintió no significaba nada, tan solo quedó en una sensación frágil e inútil. Dio un último vistazo a lo que ahora era su cuarto, encontrándose listo para darle seguimiento a su misión, pero unos extraños sonidos llamaron inmediatamente su atención.

Tardó apenas unos momentos hasta llegar y al abrir parcialmente la puerta, quería conocer a lo que sea que estuviese arruinando su concentración. No se sorprendió en lo absoluto al ver la torpeza del amante de lo paranormal, deambulando solo por los oscuros pasillos.

- Hmm.. Tal vez esto se vuelva aún más interesante.. Y divertido.

[...]

[...]

[...]

Una noche de insomnio atormentaba de manera inusual a cierto molesto amante de lo paranormal, quien rondaba de un lado al otro sumamente estresado, recorriendo los alargados e oscuros pasillos de su acogedor hogar, buscando respuestas entre su abrumadora soledad. Tuvo una discusión interna con su propio psique, intentando retomar la batalla para recuperar parte de esa moralidad que solía distinguirlo, su fe era siempre hacer lo que creía correcto, sin más, esto desapareció al ser fiel a las emociones negativas que se aferraban en demasía para proteger a alguien que no era suyo, viéndolo como un objetivo o una meta basada en los sentimientos de un retorcido amor tan confuso que a estas alturas, estaba más que claro que no era sano. Sus pasos se mantenían silenciosos, tenía la intención de escapar a altas horas de la noche buscando llegar hasta su nave, necesitaba verificar si estaba en condiciones estables para cuando tuviera que regresar a la corte espacial, desgraciadamente era consciente que abandonó parcialmente sus responsabilidades como embajador, algo que tarde o temprano debería retomar, por lo que decidió reportarse y comunicarse cuanto antes con los Meekrobs.

Desvió la mirada a su alrededor, verificando sigilosamente el estado del entorno, cerciorarse de que no haya nadie quien pudiera descubrirlo, al notar que tenía vía libre para lograr su objetivo, respiro profundamente desvaneciendo toda tensión, encaminándose lentamente a las escaleras, conservando el tenue silencio que rondaba en el lugar. Un suave e imperceptible brillo llamo plenamente su atención, una luz relucía vagamente entre las penumbras, su pulso se aceleró temiendo que alguien ajeno a él se haya despertado, o peor aún, que Gaz lo haya escuchado. Sería un problema, mejor dicho un completo "Fastidio" tener que esconderse, o dar explicaciones de porque trasnochaba en medio de la casa, por lo que decidió quedarse inmóvil por unos instantes, expectante a cualquier probabilidad que pudiera presentarse.

Al transcurrir unos cuantos minutos, todo seguía como antes, el tiempo parecía estar muerto, convirtiéndose en un aliado inesperado, pero su curiosidad era sumamente conflictiva, así que con descuido empezó a seguir el titubeante destello que lo guiaba hacia la sala principal. Una vomitiva sensación se instaló en medio de sus entrañas, mientras que lentamente terminaba de bajar las escaleras, no comprendía el significado de ese raro malestar que le advertía que algo terriblemente malo iba a pasar. Su cuerpo instintivamente se puso a la defensiva, creyendo tontamente que tal vez se había metido un ladrón, o que algún espectro espeluznante venía a cobrar víctimas humanas para un derramamiento de sangre.

"¿Que?" "¡Todo era posible cuando hablamos del asombroso mundo de lo paranormal!"

Una vez que al fin logró llegar a la planta baja, nuevamente observo detenidamente ese débil esplendor con un enfoque diferente, descubriendo que se trataba de un juego de reflejos, no solo eso, daba la impresión que seguía un respectivo patrón, como si quisiera conducirlo por una específica dirección. Ladeó la cabeza, ignorando sus tontos pensamientos, estaba volviéndose paranoico. ¿Cómo era posible que algo probablemente paranormal iba a sucederle justo a él?" "¡Y en su casa!" Bueno, después de tantos años buscando pruebas de fantasmas, vampiros y otras criaturas fantásticas, no tenía pruebas de que algo en concreto sucediera en su sala, ni mucho menos en su hogar.

Se dio vuelta, encarando finalmente hacia la puerta de entrada, retomando su labor original en ir hasta donde estaba camuflada su nave, apenas dio un par de pasos cuando un sonido en seco lo detuvo, quedó paralizado a centímetros de la perilla, escuchando otros golpes, esta vez más fuertes, por la misma dirección. Otra vez ese confuso presentimiento lo aventaba a que descubriera toda la verdad, le molestaba con horror que ese falso sentido detectivesco, pero si lo pensaba con detenimiento eran similares a unas señales, un tanto escondidas, que tal vez protegían o resguardaban algún abominable secreto oculto.

Medito unos momentos, consultando la situación con su enorme cabeza, debía considerar los peligros al que sería expuesto o enfrentarse a que todo resultara en una buena y bien elaborada broma cortesía de su hermana, para su propio entretenimiento... Hasta podría ser una estrepitosa trampa atentando contra su vida, por parte de ese castaño con cabello alborotado, eran múltiples variables que en todas coincidían en una cosa: Estaría jodido si alguien aparecía. Bufo maldiciendo enteramente a su ser, chasqueo la lengua cuando se dio cuenta que sus piernas habían bajado automáticamente hasta al laboratorio de su padre, un miedo estremecedor quemó su garganta, era como un ácido que descendía hasta su estómago destruyendo todo en el proceso, tenía estrictamente prohibido entrar a ese sitio. Desde la última vez que renunció definitivamente a la "Ciencia real" tuvo una fuerte discusión con su progenitor, la relación nunca volvió a ser la misma, aunque lo negara rotundamente le dolía mucho perder el escaso contacto paterno que le suministraba cuando el tenía tiempo, después de todo estábamos hablando de su padre.

Nego con la cabeza, alejando esos tortuosos recuerdos, no caería ante su propia carga de conciencia que lo forzaba a lastimarse tanto, solo inspeccionó de reojo el lugar, nada parecía fuera de lo normal, claro si tomábamos en cuenta que todo estaba completamente oscuro, y el campo de visión era ridículamente limitado. Sin embargo, al recorrer con cuidado los interiores del laboratorio pudo escuchar más claramente un par de golpes, comenzó a buscar por su alrededor mirando con la poca iluminación los diversos experimentos que descansaban en tubos, frascos o disecados en una mesa, algunos papeles dispersos por el suelo y...

- Por Saturno.. ¿De dónde vienen todos esos ruidos?

Investigó con suma necesidad una vez más, convenciéndose a sí mismo que algo extraño estaba sucediendo en las profundidades de su hogar, bajo casualmente la mirada hasta una esquina remota, en donde un viscoso líquido rosado ensuciaba parte del suelo, y por encima de la pared, tratándose de unos diminutos centímetros, pero eso era más que suficiente para que el chico gótico se alertara. Conocía demasiado bien la cultura extraterrestre para entender de quien provenía esa sangre brillante, y no era de cualquier alíen, sino de una raza en específico, en términos simples se trataba de los irkens. Su corazón dio un vuelco, tapo rápidamente su boca ocultando un cúmulo de insultos y atroces resoluciones de lo que estaba viendo. Temeroso se puso en cuclillas examinando más de cerca el llamativo líquido que salpicaba el piso, sin cuidado tocó con sus dedos desnudos la sangre aún fresca, deduciendo los factores que pudieron ser necesarios para que terminaran allí, pero esto no duró demasiado.

Un fuerte golpe por detrás fue violentamente proporcionado, haciendo caer inmediatamente a un estado de inconsciencia al muchacho con lentes, que al no tener tiempo alguno en reaccionar simplemente se desvaneció en el suelo.

- Bien.. ¡Comencemos!