TRAICIÓN

GRIMMAULD PLACE

Había pasado más de media hora y Ronald aún no volvía, esto normalmente no le molestaría; pero sentía una presión en el pecho que no le dejaba respirar, así que tomando solo una bata y pantuflas se decidió a buscar al pelirrojo. Nicte salió de la habitación y un mal presentimiento recorrió su cuerpo.

—Algo aquí no está bien —se dijo, al darse cuenta del silencio incómodo que inundaba la casa—. ¿Dónde diablos están todos?

Empezó a recorrer el piso y sus habitaciones, sin lograr encontrar a ninguno de sus habitantes; era como si todos hubieran desaparecido y su corazón temió lo peor. ¿Si su padre los había encontrado? ¿Si los Mortífagos los habían capturado? ¿Si algo malo le había pasado a Ron?

—Mierda Nicte, contrólate —se llamó asimisma la atención—. Tienes que calmarte, es imposible localizar esta casa sin que algún guardián dé la ubicación —se recriminó, ya que esos eran Potter, su hermana y Ron.

La ahora castaña continuó recorriendo la casa en busca del pelirrojo, pero conforme iba quedándose sin opciones, su temor creció. Ahora ya había buscado en todo sitio y solo le quedaba la primera planta.

—La cocina —se dijo, dándose un golpe mental al no pensar en ir primero a esa estancia.

Bajó las escaleras lo más despacio posible, por si lograba escuchar voces y guiarse por ellas hacia los habitantes de la casa; pero al igual que en los otros pisos, no había ruido alguno. Así que decidió bajar lo más rápido que pudo, pero la escena en el recibidor de la casa, la hizo detenerse de golpe en el segundo escalón.

Frente a ella, un inconsciente Blase, una llorosa Hermione y un rígido Malfoy; se encontraban en la entrada, siendo apuntados por las varitas de todos los habitantes de la casa, menos Luna; quien de un momento a otro se acercó a la recién llegada castaña.

—Luna no —intentó detenerla Ronald, pero ella hizo caso omiso y abrazó a su amiga.

—Por fin estás aquí —dijo la rubia al saber muy bien que la chica frente suyo, era la verdadera Hermione—. No sabes cuánto te extrañé.

—Yo también Luna —le respondió la castaña, correspondiendo a su abrazo.

—¿Hermione? —se escuchó la voz del pelinegro—. ¿En serio eres tú? —la castaña solo asintió como respuesta.

—Pero, si tú eres Hermione —se escuchó la voz del pelirrojo, completamente confundido—. ¿Quién es… —No pudo continuar, porque su voz se entrecortó; solo volteó a ver a Nicte con la duda en su mirada, al igual que todos los demás integrantes de la casa—. ¿Quién eres tú?

—Ron cálmate, déjame que te explique —intentó calmarlo Nicte.

—¿Calmarme? —Preguntó nuevamente, con una mezcla de rabia y dolor al darse cuenta del engaño—. Tú no tienes derecho a pedirme nada; más bien responde de una maldita vez ¿Quién mierda eres tú? —Preguntó esto último gritando.

—Por favor…

—¡Responde!

—Es Nicte —respondió por ella Hermione—. Mi hermana gemela.

—¿Hermana? —Preguntó confundido Harry—. Pero si tú no tienes hermanos, eres hija única.

—Eso también pensaba yo, pero la realidad es que no soy lo que pensaba —admitió la castaña—. Hay tanto que contarles.

—Creo que primero debes explicar, que mierda hace ese infeliz acá —preguntó Ron completamente fuera de sí. Se sentía un idiota, traicionado por la chica que amaba; aunque ahora era tan confuso que ya no sabía que sentir y por quien.

—Eso no es de tu incumbencia comadreja —respondió con una voz amenazante el rubio—. Y te advierto que no le vuelvas a hablar así a Hermione.

—¡Yo le hablo como quiera! —explotó el pelirrojo—. Y qué carajo es eso de Hermione, tú no tienes derecho a llamarla así —le reclamó, para luego voltearse hacia la recién llegada—. ¿Por qué este maldito te llama por tu nombre?

—¡Ya basta! —Exclamó Harry, frenando la respuesta de la chica a los reclamos de Ronald—. No es momento de reclamos y explicaciones; por algo viniste con ellos ¿Qué es lo que pasa Herms? —esto hizo reaccionar a la castaña y hacerle recordar la verdadera razón de su llegada.

—Necesito urgente un Bezoar, Blase está malherido y si no le administro el antídoto, morirá.

—Que se muera entonces —exclamó el pelirrojo, ganándose una mirada afilada del slytherin—. No nos debería importar lo que les pase a esas serpientes.

—A mí sí me importa, igual como si fueran ustedes.

—¿Te atreves a compararnos con esas basuras? —preguntó furioso Ron.

—Basura serás tú, pobretón de mierda —se adelantó a responderle el rubio, pero una mano en su brazo lo hizo callar.

—Draco por favor —suplicó la castaña.

—¿Draco? ¿Llamas a ese maldito por su nombre? —preguntó incrédulo el pelirrojo—. Hubiera preferido que nunca más volvieras, que darme cuenta lo engañado que he estado —dijo esto volviéndose a ver a Nicte, quien no lograba articular palabra alguna.

—Como dijo Harry, no es momento Ronald —indicó Luna con una suave voz, mientras se agachaba al lado del moreno y le tocaba la frente—. Está hirviendo en fiebre —esto alertó a los otros dos.

—Luna necesito que me consigas un bezoar ¿Lo puedes hacer? —preguntó con el rostro lleno de preocupación.

—Si no me equivoco tenemos un par, voy por ellos.

—No, ayúdalos tú; yo iré por el —la interrumpió la pelirroja, quien hasta el momento se había mantenido callada—. Si Herms lo necesita, yo también ayudaré —luego se volvió a la castaña—. Eres mi amiga.

—Gracias Ginny —la pelirroja solo asintió, para luego voltear hacia su novio.

—¿Qué esperas Harry?, ayúdalos —el pelinegro que no salía del asombro aún; solo actuó como un zombi, sosteniendo a Blase por un lado, mientras Draco lo tomaba del otro y juntos lo llevaron a la cocina.

—Pónganlo en la mesa —les indicó Hermione, haciendo desaparecer cualquier objeto encima, con un movimiento de la mano.

Por otro lado, en el recibidor se mantenían estáticos Ron y Nicte; ella a espaldas de él. El pelirrojo mantenía los puños blancos de lo apretados que estaban; mientras la ex pelinegra, por primera vez en su vida tenía miedo, miedo de perderlo.

—Te habrás divertido de lo lindo, mientras te burlabas de mí —dijo Ron con una voz calmada en apariencia; pero que ella supo descifrar dolor y eso la desgarró por dentro.

—Ron yo…

—No te atrevas a decir mi nombre —la cortó, mientras se volteaba y le daba la cara. Grande fue la sorpresa de la chica, al ver los ojos del pelirrojo con lágrimas contenidas—-. Me ilusionaste, me hiciste creer que la mujer que amo me correspondía —esto fue como un mazo en el estómago de Nicte—. ¿Cómo puede haber personas tan repugnantes como tú, que disfrutan con el dolor ajeno?

—Yo no disfruto con tu dolor Ronald —le respondió con una voz débil—. Tienes que dejarme explicar.

—Explicarme que me mentiste, te hiciste pasar por Hermione, dejaste que me ilusionara más creyendo que era correspondido —empezó a decir el pelirrojo; mientras iba aumentando su nivel de voz—. ¡Hicimos el amor y te dije que te amaba! Al menos fue real para mí.

—Fue tan real para mí, como para ti.

—Mentira.

—¡No! ¡No es mentira! —respondió Nicte con lágrimas en los ojos.

—¡Entonces por qué no dijiste la verdad!

—¡Por miedo! —Explotó en llanto la chica—. Por miedo…

—No te creo —le dijo, para luego pasar por su lado e irse a su habitación.

Nicte se quedó plantada en el piso, no supo por cuánto tiempo; su interior embullía de dolor y desprecio al mismo tiempo. Su propia hermana la había traicionado no cumpliendo su trato y en consecuencia había perdido a Ronald.

—Maldita Hermione —dijo entre dientes, mientras sus manos se cubrían de llamas violetas que subieron hasta su cabello, devolviéndole poco a poco su color original—. Ya no hace falta mantener esta estúpida imagen.

El brillo en su mirada, que ante su nueva relación con Ron había adquirido, se desvaneció por completo. Ahora solo quedaba un vacío y una media sonrisa, que no avecinaba nada bueno.

—Si yo no soy feliz, tú tampoco querida hermanita —lo dijo como una promesa a ella misma, para luego retirarse a su habitación.

Entre tanto en la cocina, Hermione empezaba la preparación del antídoto para Blase; mientras era ayudada por Ginny cortando ingredientes; y Luna, tratando de reducir la fiebre de su amigo con paños húmedos. Por otro lado, Harry y Draco se encontraban a un lado en completo silencio y con los brazos cruzados, viendo a las 3 chicas moverse de un lado a otro.

A pesar de la enemistad conocida en el colegio, ambos chicos no se sentían incómodos al lado del otro; aunque tampoco significaba que hablarían entre ellos, lo mejor era mantenerse callado y a la espera.

—Ginny ¿Tendrás la piel de serpiente lista? —preguntó la castaña concentrada en el caldero donde un líquido plateado burbujeaba.

—Sí, aquí está —respondió su amiga, mientras le entregaba lo solicitado—. Y ¿Qué tal sabe? —preguntó con una sonrisa. Esto descolocó a la castaña que la miró interrogante—. Anda dilo ¿Qué tal sabe? —volvió a preguntar.

—No comprendo.

—La piel de serpiente —dijo, mientras hacía un movimiento sugerente con los ojos hacia Malfoy, ocasionando que la castaña se pusiera como un tomate.

—Por favor Ginny, no es el momento.

—Oh claro que lo es —contratacó la pelirroja con una sonrisa—. Tu hermana se hace pasar por ti, mientras sabe dónde estabas tú con un par de sexys serpientes. Así que deja de hacerte la digna y cuéntame al menos un preámbulo de lo que estoy segura, será toda una historia a lo Rita Skeeter —Hermione puso los ojos en blanco por lo cotilla que era su amiga.

—Pues, te aguantarás las ganas hasta terminar —dijo, mientras Ginny hacía un puchero.

—Te contaré a ti y Luna, lo prometo; pero primero esto y luego el chisme.

—Aguafiestas.

—La fiebre se está intensificando Hermione —indicó Luna desde el otro extremo—. ¿Ya está listo? —esto alertó al rubio, quien se acercó a su amigo y al tocarle, efectivamente hervía. Este volteó a ver a la castaña.

—Ya falta poco, acabo de agregar el último ingrediente y en 5 minutos ya estará listo.

—Perfecto, entonces creo que ya podemos hablar —cortó Potter.

—No es el momento Harry; al igual como le dije a Ginny, contaré todo —esto hizo que el rubio la mirara—. Pero luego, ahora necesito saber que Blase está a salvo.

—Está bien Herms, estaré en la biblioteca esperándote —Y sin más salió de la cocina.

—Yo también me retiro —indicó la pelirroja—. Intenta hacer como si nada, pero Harry se encuentra un poco descolocado y creo que mejor lo acompaño por mientras —ante esto la castaña asintió con una sonrisa, para luego ver a su amiga salir.

—Creo que yo también debo retirarme —dijo Luna con una suave voz.

—No Luna, no es necesario.

—Exacto Lunati… Lovegood —se corrigió el rubio—. Puedes quedarte.

—No es eso, sino que Zabini necesitará una habitación y supongo que ustedes se quedarán en la tuya Herms —esto provocó que ambos se sonrojaran—. Y todas las demás están ocupadas, así que le daré la mía.

— ¿Pero dónde dormirás tú? —se preocupó la castaña.

—Yo duermo con Theo —esto hizo recordar al slytherin que su amigo estaba viviendo en esa casa—. Está bien Draco, luego irás a verlo —le dijo la rubia, como si le hubiera leído la mente—. Ahora lo importante es que Zabini esté bien —Y sin mediar más palabra se fue.

Ya solos, Hermione terminó con la parte final de la preparación y con un hechizo enfrió la poción para poder administrársela al moreno. Durante esos cinco minutos el rubio había estado mirándola, sin mediar palabra alguna. Cuando la chica se acercó con una solución verdosa en un frasco de vidrio, por fin habló.

—Nunca me dijiste que veníamos aquí —dijo el slytherin, mientras Hermione le hacía beber a Blase, el antídoto.

—No había tiempo Draco —le respondió la castaña—. Si te lo decías te ibas a negar.

—Eso es un hecho —concordó—. Podíamos haber conseguido el bezoar en otro sitio.

—No —y esta vez, volteó a verlo seria—. No Draco, por tu orgullo no íbamos a poner en riesgo la vida de Blase —el rubio quiso replicar pero ella lo interrumpió—. No pienses en negarlo, que ambos sabemos que no había forma. Además, ya no hay razón a réplicas; debí tomar una decisión y lo hice. Blase se va a recuperar, eso es lo que importa —dijo esto último tomándolo de la mano, mientras que con la mirada le suplicaba no pelear. El rubio solo suspiró fuertemente en señal de derrota.

—Está bien, tienes razón —dijo, mientras se acercaba a ella para besarla suavemente—. Pero olvida que voy aguantar a la comadreja que esté revoloteando alrededor tuyo.

—Draco, él es mi amigo.

—Está enamorado de ti —dijo juntando sus frentes—. Y yo soy muy celoso con lo mío.

—Oye hurón —lo vio con cara molesta, pero sus ojos delataban que bromeaba—. Yo no soy propiedad de nadie.

—Mentira, tú eres mía y yo tuyo —la volvió a besar—. De eso no lo dudes —dijo esto, para luego jalarla y hacerla sentarse en su regazo—. Mía —besó su frente—. Mía —besó sus dos mejillas—. Mía —besó su nariz, lo que hizo reír a la leona—. Completamente mía —Terminó por decir para besarla de una forma más profunda.

—Realmente ustedes son unos desvergonzados —escucharon los dos, para separarse y ver a un consiente Blase—. Es el colmo que, aprovechen que este sexy cuerpo ardiente esté inconsciente, para hacerse mimos.

—¡Blase! —exclamó la chica, para lanzarse al moreno y abrazarlo—. Oh por Merlín, estás bien.

—¿En serio creen que se librarían tan fácil de mí? —dijo con la voz medio rasposa, tratando de reincorporarse, pero volvió a echarse al no tener aún fuerzas.

—Quédate quieto idiota, que casi mueres —lo regañó el rubio.

—Yo también te quiero amigo —respondió el moreno con una media sonrisa, para luego ponerse serio—. ¿Dónde estamos? ¿Qué pasó?

—Estamos en Grimmauld Place —respondió Hermione y el moreno la vio con cara interrogante.

—Es la guarida de la Orden del pajarraco ese —aclaró el rubio.

—Mierda…

—Yo dije lo mismo —sonrió su amigo.

—¿Pero quien tuvo tan loca idea de traernos aquí? —preguntó con los ojos bien abiertos del asombro.

—¡No! ¿Ahora tú también Blase? ¿Es en serio? —preguntó indignada la castaña.

—Mi leona, lo siento pero ¿En qué demetores pensabas?

—Era esto o dejar que mueras —respondió cancinamente—. Así que tú y tú no tienen derecho a reclamos —señaló a cada uno de los slytherins.

—Está bien no objetaré —levantó el moreno ambas manos en señal de derrota.

—Ahora voy a buscar a Luna, para que nos podamos instalar —indicó la castaña, mientras salía de la cocina, dejando a ambos chicos solos.

Al cerrarse la puerta se empezaron a escuchar los murmullos de una conversación entre ambas serpientes; ella solo sonrió por la suerte de haber salvado a su amigo, porque Blase era eso… su amigo. Sin el chico, toda esa aventura no hubiera sido lo mismo; si bien ahora estaba con Draco, algo que si hace unos meses se lo hubieran dicho, habría tomado por loca a la persona. Hermione subió el primer tramo de escaleras, pero algo se interpuso para continuar su camino y al alzar la mirada la vio.

—Contigo quería hablar —dijo entre dientes una furiosa Nicte, con los ojos inyectados de sangre, dolor y odio.

…..

¡Hola a todos! Ya lo sé, soy una tardona de lo peor; pero es que he estado sin nada de tiempo entre el trabajo y una nueva aventura que me estoy encaminando, con un negocio propio. En serio que hago malabares, para darme el tiempo y sinceramente mis respetos a quienes emprenden; ahora me doy cuenta lo complicado y cansado que es.

Pero en fin, no vinieron a saber más de mi vida, sino a leerme y prometo que intentaré no tardar mucho para el siguiente capítulo. Espero que todos tengan salud y estén bien. ¡Los quiero!

Nota: Ningún personaje del mundo de Harry Potter me pertenece. Todo este extraordinario mundo le pertenece a la grandiosa J.K. ROWLING.