Disclaimer: Los personajes de este fic le pertenecen a J.K Rowling.

Hola queridos lectores: Esa es una doble actualización este es el 2 de 2 y pronto traeré uno más, llegamos ¡por fin! al romance de mi pareja favorita en todo el mundo mágico. Gracias a la salsita de mis tacos, Yoe por el betear el fic. Saludos especiales para cuqui.l una. 3 y Dolce Malfoy, gracias por comentar el capítulo anterior. ¡Besos!

OoOoO

Té verde

Me miré al espejo una última vez antes de salir de mi casa, pensé seriamente en ponerme una camisa y zapatos, después de todo se suponía que Draco me llevaría a cenar, pero deseche la idea de inmediato, ya que sería incomodo andar con esa apariencia por los terrenos de Hogwarts; en su lugar me puse jeans y tenis, además de mi sudadera menos holgada, estaba a gusto con mi apariencia, me veía bastante bien, estaba listo para impactar al rubio. El ruido de un motor en la entrada me alertó de que Malfoy ya había llegado, salí de prisa encontrándome con una imagen increíble, de alguna manera, el rubio siempre lograba sorprenderme. Ahí, justo frente a mi casa, estaba Malfoy montado en una motocicleta de color plata, observé con la boca abierta (literalmente) como apagaba el motor, se quitaba el casco rojo brillante y sacudía su melena rubia para después mirarme con una sonrisa, orgulloso de lo que había logrado en mí. Pasaron unos segundos antes de que mi cerebro decidiera funcionar otra vez, me aclare la garganta y me acerque a él.

—Hola —dije sin aliento.

—¿Qué tienes ahí? —preguntó Draco señalando una bolsa de plástico reciclada con el logo de una librería que tenía en la mano.

—¡Ah! Son tus cosas, las acabo de lavar —contesté abriendo la bolsa para sacar su bufanda y su gorro.

—Hace un poco de frío, ¿Por qué no me las pones? —dijo sonriendo.

Paso su pierna derecha sobre el asiento para poder quedar sentado de frente hacia mí, lo miré de arriba abajo, llevaba puestos una chaqueta, botas y guantes negros de motorista, además de jeans azul oscuro y playera blanca, su estilo era casual y, aun así, parecía modelo; trague saliva. Le coloqué con cuidado la bufanda sobre el cuello, por un momento nuestros rostros quedaron a centímetros de distancia, eso me dejo claramente turbado, con las mejillas ardiendo, le lancé una rápida mirada a los labios del rubio que en ese momento formaban una sonrisilla petulante, no pude resistirme a querer borrar toda esa arrogancia con un beso, así que solo lo hice.

—¡No recuerdo que me preguntaras si quería ser besado! —exclamó divertido el rubio cuando me aleje de él.

Crucé mis brazos a la altura del pecho y fruncí el ceño, ¿íbamos a pelear por esto? ¿De nuevo?

—Pero, solo para aclararlo, yo siempre voy a desearlo, Potter —agregó rápidamente al ver mis gestos, logrando que mi expresión se ablandara de inmediato, sonreí tímidamente.

—Estas siendo muy directo últimamente —mencioné.

—Me ha quedado claro que eres un idiota que no sabe captar las indirectas, así que decidí cambiar de estrategia —dijo encogiéndose de hombros.

No pude sentirme ofendido, a pesar de su claro insulto, porque en este momento lo estaba encontrando realmente encantador.

—Sube o llegaremos tarde —instó Malfoy pasándome un casco que guardaba debajo del asiento.

Me puse el casco notando que aún tenía la bolsa de plástico con el gorro de Draco en la mano, la guarde en mi mochila, ya se lo daría más adelante, y me monte en la moto detrás del rubio.

—Sujétate fuerte —exclamó sobre el ruido del motor.

Una vez que aferré mis manos en la cintura de Malfoy, arrancamos en dirección al lago negro. El camino hacia los terrenos de Hogwarts, fue silencioso y agradable, podía sentir el calor que desprendía el cuerpo de Draco frente a mí, su perfume invadiendo mis sentidos, el aire golpeando mi cuerpo y el suave ronroneo del motor, todo era perfecto y, aunque deseaba quedarme allí para siempre, a mí me pareció desesperadamente corto. Llegamos exactamente en quince minutos a la enorme verja de color negro, donde nos esperaba el celador Filch para abrir la puerta, nos lanzó una mirada llena de odio cuando pasamos por su lado, algo muy normal en él quien siempre lanzaba miradas mortales a todos los alumnos. Delante de nosotros se alzaba el imponente castillo, que había sido adaptado como escuela para que miles de estudiantes de preparatoria y universidad estudiaran ahí, aunque ya había estado allí el año pasado, la magnificencia de aquella construcción no dejaba de impresionarme.

Draco se desvió a la derecha del camino, enfrente del campo de futbol había un improvisado estacionamiento, para que los espectadores de los partidos pudieran dejar sus vehículos. Aparcamos ahí. Recorrimos el resto del camino al lago a pie.

—¿Estás seguro de que no te molesta esperar? —pregunté.

—Ya te había dicho que no, si las vistas no consiguen impresionarme, traje un libro para leer —contestó el rubio señalando un bolso gris que llevaba cruzado al pecho. No lo había notado hasta que él lo señaló.

—De acuerdo.

Mi equipo se encontraba completo al pie del lago para el momento de mi llegada, habían dejado sus pertenencias bajo la sombra de un árbol, incluyendo su ropa.

—Bienvenido, Harry, estamos por comenzar, quítate la ropa y comienza a estirar —dijo el entrenador en cuanto me vio.

—Sí, señor —contesté con una sonrisa.

—¿Soy el único que piensa que eso sonó muy sexual? —preguntó Draco en voz baja.

Negué con la cabeza, divertido, Malfoy se encogió de hombros. Dejé mi mochila en el césped y comencé a desvestirme, sintiéndome ligeramente cohibido porque el rubio no despegaba la mirada de mí, cuando solo tuve puesto el traje de baño, que tenía debajo de la ropa, Draco soltó un silbido apreciativo.

—¡Qué buenos músculos, Potter! —alabó.

—Comienzo a arrepentirme por dejar que vinieras.

—No seas tímido, iré a sentarme por allá —dijo Draco señalando una banca de hierro cercana.

—Bien.

Corrí hasta donde se encontraba mi equipo, Ron me lanzó una mirada interrogante a la que solo respondí encogiéndome de hombros. Después de los estiramientos nos adentramos en el agua que, por supuesto estaba helada; todos nosotros, sin excepción, maldijimos en voz alta y comenzamos a nadar, la temperatura en la alberca de la acuática era de por si baja para poder prepararnos, pero comparada con la del lago negro casi parecía un chiste. El entrenador nos dio las instrucciones pertinentes y después fue a sentarse junto a Draco, me pregunté de qué estarían hablando. Dos horas más tarde, cuando el sol comenzaba a ocultarse, el entrenamiento finalizó. Recogimos nuestras pertenencias para después desfilar hasta los vestidores del campo de futbol, donde nos bañamos y cambiamos.

—Viniste con Malfoy —dijo Ron cuando me preparaba para salir.

—Sí —contesté simplemente.

—¿Van enserio? —preguntó cauteloso.

—¿Por qué preguntas?

—No lo sé, somos amigos y no me lo habías comentado.

Me detuve en la puerta para mirarlo, el resto de los chicos ya había salido.

—¿Es enserio?

—Por supuesto, compañero, además yo… tengo cosas que quiero contarte también —dijo algo avergonzado.

Sonreí.

—De acuerdo, cuando tengamos algún momento libre hay que conversar.

—Genial.

Me encontré con Draco que me esperaba en el estacionamiento, ya se había subido a la motocicleta y miraba distraídamente su celular.

—¡Hey! —exclamé para llamar su atención cuando estaba relativamente cerca de él.

Levantó la vista y me sonrió, luego cruzo los brazos e hizo un asentimiento con la cabeza en dirección a Ron.

—Weasley —dijo el rubio en lo que pareció un seco saludo.

Ron levantó las cejas molesto, intercambió una mirada conmigo para después decir:

—Malfoy.

—No olvides confirmar tu horario para este mes, comadreja.

—¿Acabas de llamarme…? —comenzó a decir Ron con una clara molestia en la voz, las cosas estaban por ponerse feas si continuaban por ese camino.

—Vamos, Draco, muero de hambre —interrumpí a mi amigo, antes de que todo fuera peor, y me apresuré a subir detrás de Malfoy.

En unos minutos, dejamos atrás el castillo para regresar al pueblo, tenía mucha curiosidad sobre el lugar al que me llevaría Malfoy.