Fue la primera en llegar la castaña a la casa de los padres de su princesa, a su lado ya no estaba su "hermano", la había dejado después de decirle esa valiosa información pero que podía esperar de alguien que siempre hacia lo mismo en el pasado, nunca hubo una verdadera hermandad en ellos solo eran dos conocidos que se llevaban y no podían llamarse hermanos, lo hacían cuando sus padres los llamaban pero luego entre ambos se notaba que no se consideraban hermanos.

Tocó el timbre porque debía alejar esos pensamientos y espero, se abrió la puerta dejando ver a una mujer con unas ojeras pero le sonrió, para dejarla pasar sabiendo que era muy difícil ser madre y tener dos hijos que parecía ser tenían un pasado en común.

➖Cómo Shingo no vino hoy le traje los deberes-mentiría un poco.—También quería saber si se encontraba bien.

➖Es difícil Ara—para hacerla sentar.—¿Quisieras tomar algo?.

➖Si, agua por favor—debía distraerla un poco.

Ella fue a la cocina y ella solo miro su muñeca dónde estaba una pulsera que no traía pero por su poder era de su "hermano".

Debía suponer que tenía motivos más ocultos pero ella también tenía que informarles sobre los guardianes de Endymion, si ellos habían renacido eso quería decir que por los menos estarían ya no tan sorprendidas en caso de que fueran a buscarlo pero como ella recordó que Methalia los controlo en esta era su renacer debía ser después de años pero con todos esos cambios debía haber notado ese cambio igual.

Regresando le dio su vaso para sentarse.

Ella comenzó a contarle la condición de su hijo, sabía algo por la llamada pero no que eran constantes los dolores y debía suponer que era el poder que heredó como hijo de Apolo, si en el pasado no sabia como controlarlo porque no había nadie, sería decir que Shingo era igual de poderoso que su padre y si el creo el cristal dorado para no dejar desprotegida la tierra eso quiere decir que por su descendencia la Tierra tenía dos guardianes.

El hijo de Apolo por derecho sería el soberano de la Tierra y el guardián sería el príncipe Sying por poseer el cristal dorado como Helios era el proyecto de Elysion, y era curioso que hubiese dos protectores por qué si eras de ese modo, entonces quería decir que el imperio Solar debía alzarse en la Tierra y no el nuevo milenio.

Si era cierto que Tokyo de Crystal debía dejar de existir eso quería decir que con los cambios el renacer del imperio se aceleró y era mucho que pensar pero y tenía una idea clara de lo que sucedía en realidad pero lo que no sabía era si podía ayudar a Shingo en su condición actual.

➖Sabes algo, no es así—su mirada decía todo.

➖Se un poco sobre los despertares—suspiro.—Yo pase por lo mismo pero se debió a mi magia. Mi poder era muy grande e inestable porque no sabía cómo controlarlo aún y eso ponía en riesgo mi vida y posiblemente hubiese muerto de no ser por la Reina Selene.

Ella me ayudó en mi despertar y gracias a eso no se me complicó no hasta que después de unos siglos lo domine por completo. Con Shingo es diferente, debo saber cuál es el poder que posee o que tan grande es para manejarlo, si no corre un gran riesgo, no solo el ustedes también.

➖Cuando pienso en esto me pongo a pensar—lamentándose en el fondo-¡Porque mis niños deben sufrir de este modo!.

➖El destino es incierto y aunque nos tenga varias pruebas en el camino siempre sabemos afrontarlas—no era más que la verdad.—Muchas veces puede ser cruel pero otras veces eres recompensado. Señora Tsukino.

➖Dime Ikuko—no le gustaba que la llamarán señora o por su apellido.

➖Ikuko...si soy honesta con usted y creo que debe saberlo—inhalo y exhaló para continuar.—No es una coincidencia que la princesa y Shingo naciera siendo sus hijos. Estoy casi segura de que su marido y usted en el pasado fueron personas importantes.

➖¡Nosotros!—algo sorprendida.

➖Si me atrevo a decirlo—no había duda alguna—ustedes son protectores de la princesa y si Shingo renació como creo yo. Tanto su esposa como usted son los protectores, guardianes de ambos.

➖Guardianes—no lo había pensado de ese modo.

➖El destino o como queramos verlo los junto a ustedes para darles un familia a ellos dos—juntando sus manos.—Darles el cariño que merecen. ¡Protegerlos y guiarlos como los padres que saben que sus hijos serán personas de bien!.

➖Y-Yo...no puedo creerlo—nunca creyó que eso fuese posible.

➖No debe pensar mal,, para la princesa y Shingo ustedes son sus amados padres en esta nueva vida que llevan—sonriéndole.—Ellos están más que felices de tenerlos como sus padres pero no cambia nada si saben cuáles son sus identidades.

➖Gracias—agradecía saberlo de corazón.

Mientras ellas hablaban abajo, arriba en un cuarto en especial un joven se removía incómodo en su cama.

Abrió sus ojos para solo sentir dolor de nuevo pero está ves el dolor era diferente. No solo dolía, lo quemaba por dentro, es como si tuviese fuego pero a la vez era desgarrador.

El aire comenzó a fallarle y grito como si lo estuviesen matando.

Las dos escucharon ese grito desgarrador y subieron corriendo dónde al entrar vieron al joven en el piso, la madre no se quedó parada corrió a socorrer a su pequeño para tratar de calmarla sostenerlo y la castaña respiro profundo para aparecer en sus manos su báculo y crear un campo de energía dónde estarían a salvó por si algo malo pasaba.

Ella se acercó y poso su mano en su pecho para notar ese extraño poder y se sorprendió de saber que no solo era poderoso, era el poder de su propio padre (obvio que Apolo es más poderoso) y esto no era bueno, necesitaban estabilizarlo lo más pronto posible.

Un rato después.

La castaña se dio cuenta que necesitaban a alguien para poder estabilizarlo y es perdón no podía ser la princesa, ella no podría el poder para eso y la única en poder ayudarlo debía ser el padre de Shingo, Apolo pero no sabía cómo localizarlo hasta que recordó las palabras dichas por su "hermano" hace rato, antes de hacerla aparecer aquí y esto tal vez funcionaria.

➖Ikuko necesito que llame a Usagi—mirándola.—Ella debe venir aquí lo más pronto posible...¡No puedo estabilizar a Shingo!.

Ella salió para ir por r su teléfono y marcar a su niña, no iba a quedarse y ver cómo su pequeño sufría de ese modo.

➖Usagi—su tono de voz sonaba desesperado.—Necesito que vengas...¡es tu hermano!...no está pero que antes...por favor.

Colgó y sabía que no era bueno asustar de ese modo a su niña pero debe hacerlo porque algo malo pasaba u la castaña parecía también preocupada en vez de aliviada.

°
Una joven de cabellos negros solo se mantuvo en esa posición dolorosa, arrodillada y atada como cuando llegaron a la mansión dónde ahora sabía que el hombre con el que se casaría era nieto de Chronos y lo peor uno de los hijos de Chronos estaba ahí mismo hablando de una charla importante donde ella era ajena porque era vigilada por dos personas.

➖Pensar que está mujer será esposa de papá—molesto por eso.

➖No eres el único que piensa de esa manera—acostado en el sofá.—Hoy vi a Yui.

➖¿Dónde?—no le importaba en lo absoluto esa mujer hora pero por lo menos quería evitarla.

➖Ayato no debe saberlo pero ella trabaja como sirvienta en casa del Príncipe Sying—pudo reconocerla fácilmente.—Suena irónico.

➖Ese lugar siempre fue el que le correspondía después de todo—para mirar a la mujer ahí.—Creí que eras más lista pero nos equivocamos.

➖Si fuese lista e inteligente habría sabido mantenerse al margen y comportarse pero tenía que seguir al patético ex guardián que perdió ese honor y a la princesa de la luna—reincorporándose.

Entro a la habitación el menor de ellos para solo mirarlos.

➖Acaban de llegar tres mujeres—seguido de ellas porque el se adelantó para ir a decirles.

Los dos las miraron para solo suspirar.

Las tres eran mujeres bellas y en su mirada se notaba la seriedad a pesar de la gracia con la entraban.

Una de ellas, la de pelo de color blanco, solo miro al menor para mirarlo mejor y abrazarlo fuertemente.

➖¡Mi niño por fin volviste!—contenta y aliviada.

Antes de que las otras dos hablaran se adelantó el chico de cabellos oscuros para solo ajustar sus lentes.

➖Christa—no podía llamarla de otra manera.—El no recuerda nada. Perdió la memoria.

➖Mi pequeño—separándose y mirando su mirada llena de confusión.—Soy tu madre.

➖Perdone—bajo la mirada.

➖Si es así—la mujer de cabellos morados se adelantó.—Yo soy Cordelia y soy la primer esposa de Karlheinz. Ósea tu padre. Mis hijos son Ayato, Zaito y Kanato.

➖Luego conocerás a Zaito y Kanato—hablo el otro chico para no confundirlo.—Como a Zubaru.

➖Perdona los modales de Cordelia—hablo la otra mujer más tranquila.—Yo soy Beatrix, la segunda esposa de tu padre. Mis hijos son Shuu y Reiji.

➖Y yo soy tu madre como de tu hermano Zubaru—hablo la última.

➖Padre les explicará el motivo de que estén aquí—serio.

Llegando un chico de cabellos rojizos con ganas de ir a dormirse hasta je miro a su madre y las otras dos mujeres, entendiendo la situación actual para tener que resignarse a quedarse un rato más dónde solo habría problemas cuando vio a esa mujer ahí y con una mueca de desagrado.

Para entrar a la habitación donde el mayor de la familia los miro.

➖¡Queridas mías lamento traerlas de este modo!—si era un maldito.—Surgió algo inesperado.

Fijo su vista en la chica ahí y solo borro su sonrisa.

➖Mi abuelo me contacto para decirme lo que pasaría hoy y en el intento de asesinato contra el príncipe Sying—siendo frío.—Por es las reuní aquí mismo. Creí haberles informado sobre mi nueva esposa y que la conocerían en la boda.

➖¿Que cambio querido?—reconocía esa mirada la mujer de cabellos morados.

➖Ahora ya no será una boda la que tendremos, he decidió que esta mujer no formará parte de la familia según lo planeado—para solo acercarse a ella.—Iremos por la madre de esta chica y mi querida Cordelia la tendrá en tu amado salón de juegos. Apolo la detesta y es hora de que pague por su crimen.

➖Entendido—con una sonrisa.

➖Mi preciosa Christa te quedarás aquí por nuestro querido hijo a que pueda adaptarse y reconocer poco a poco o en este caso reconocernos como a su familia—para luego mirar. La última.—Mi amada Beatrix está mujer te la encargaré a ti. No puedo tolerar verla y creo que no pensó en la amada misericordia que se le otorgó de parte de la Princesa Serenity.

➖Será un placer—manteniendo esa postura que la caracterizaba.

Ella solo trago grueso y asustada de estar ahí.

°
Una rubia de chonguitos venía inquieta y el camino se le hacía largo, aún cuando no quisiera tenía ese sentimiento de que debía llegar pronto, su hermano la necesitaba más que nunca y estaba lejos de él, su preocupación podían verlo un chico de cabellos blancos que apenas había recuperado su forma humana y un padre que debía haber sabido que su niña sacaría de su madre esa preocupación que a veces la caracterizo.

Para cuando llegaron ellas bajo corriendo del auto y el peli blanco solo bajo con cuidado, seguido del rubio que noto la presencia de dos energías muy poderosas, no provenía de su niña eran de otras dos persona su una era muy familiar, por una razón debía entrar y era como si lo llamarán.

Se adentraron escuchando las voces arriba.

Inspeccionó el lugar y aunque fuese pequeña la casa, se notaba lo acogedora que era y la calidez que emanaba.

Subieron para salir una castaña de una habitación, ella sorprendida de verlos a los dos.

➖A-Artemis—en shock momentáneo y luego recupero su cordura para arrodillarse ante la presencia del hombre de cabellos rubios.—Majestad. Soy Ena, la antigua maga al servicio de la Reina Selene.

➖Ena-sorprendido de verla de nuevo.

En esos momentos noto que algo mas había.

➖¿Ena que sucede?—no era normal ese aura que sentía.

➖Es Shingo, el hermano de la princesa—sin sal aún la mirada.

➖¿Que hay con el?—era aún curioso que sintiera curiosidad.

➖Su poder está despertando y si no lo estabilizamos pronto habrá consecuencias grandes—alzando la vista.

➖Comprendo—notaba esa inestabilidad pero a la vez era muy atrayente por alguna razón.

Ella mordió su labio pero debía decirlo ahora.