Tocado por un ángel.
.
.
Capítulo 26
.
.
.
Gracias a Adriana Molina por betearme el capítulo.
.
.
Bella Pov.
— Edward...—exclamé sorprendida.
Por su expresión sabía que estaba enfadado, y lo que menos deseaba en este momento era tener problemas. La voz al otro lado de la línea me recordó que aún no había terminado de hablar con Ethan.
—Lo siento Ethan, debo colgar.
—Estoy esperando —dijo Edward con impaciencia.
—Lo sé—respondí mientras colocaba el celular en la mesita de noche—Hoy llevé a Claire al último hospital que tenía en la lista, pero ellos tampoco fueron alentadores.
Me volví hacia él y alzando la mirada hasta sus ojos verdes, continúe:
—Le pregunté a Claire a donde le gustaría ir, y ella me dijo que a Creta, así que decidí que, si no puedo ayudarla con su enfermedad, por lo menos deseo hacer que ella se sienta bien todo el tiempo que le resta de vida, ¿Hay algo de mal con ello?
—Eso no contesta que tiene que ver Hale en todo esto—dijo aun furioso.
—Oh, es verdad, el problema aquí no es a donde lleve a Claire, si no, Ethan—me detuve intencionalmente y cuando vi que él habría su boca para reclamar por mi silencio, proseguí—El hermano de Rosalie solo me llevaría hasta ahí, Edward. Nada más
—¿Puedo saber porque no me lo preguntaste a mi primero?
—Has sido egoísta desde el momento en que Claire llego a esta casa, preguntarte me suponía a que te negarías rotundamente.
—¡No puedes estar segura de algo sin antes consultarme! —exclamó alejando su mirada de mí.
—¡Y que querías qué pensará!, ¿Que me dejarías ir así de fácil? Prefiero evitar las discusiones contigo—dije acercándome un poco.
—¿Por eso has estado evitándome todo este tiempo?
—¡Por supuesto que sí! —respondí—Dijiste que Claire solo se quedaría una semana, ¿Cómo esperabas que pudiera contar contigo en esto?
Él volvió a mirarme, pero en esta ocasión su semblante enojado fue repentinamente cambiado a decepción.
—Pudiste haberlo intentado.
Sus palabras me golpearon con fuerza porque tenía razón de cierta manera, antes de adelantarme a sus respuestas, debí haber contado con él, había hecho mal, lo admitía, pero sus actitudes no habían ayudado en nada.
Bajando la mirada por lo culpable que me sentía en ese momento, respondí:
—Sí, debí haberlo hecho.
—Pero llamaste a Ethan—me recordó con ironía.
—Tienes razón, y creo que estará disponible para el fin de semana—la falsa satisfacción que escucho en mi voz, no le gusto.
—No creas que iras a Creta con él. No quiero otro escándalo, Isabella.
—De verdad… ¿Entonces serás tú quien nos llevará?
Se alejó un poco de mí, y se veía pensativo, no sabía que estaba cruzando por su mente, pero esperaba que fuera algo positivo. Aunque después de enojarlo de esa manera…
—Nos iremos en la tarde del sábado, prepararé todo para que esté listo para ese día.
—Edward—llamé y él no se volvió para mirarme.
—¿Qué quieres Bella? —contestó cortante.
—Lo siento, debí haber contado contigo, pero por un momento creí que no querrías llevarnos.
—En realidad no quiero, pero si no lo hago yo, eres capaz de hacer que alguien más te llevé.
Me acerqué a él y tocando levemente sus brazos, me di cuenta que Edward aún se encontraba tensó.
—¿Soy un poco difícil de proteger?
—No te imaginas cuánto—dijo tomándome de mi cintura y rodeándome con sus brazos para luego acercarme a su pecho.
—Ethan es un buen chico—dije intentando calmar su enojó.
—Pero no es de mi agrado.
—Me preguntó por qué—exclamé con ironía.
—No empieces Bella.
Sonreí al pensar en los celos de Edward.
—¿De qué te ríes?
—Nada, absolutamente de nada.
Me alejó de su firme abrazo y tomando mi mano me llevó con él hasta la cama, Edward cayó sobre ella dejando escapar un suspiro de alivio.
Yo me acomodé junto a él, y tocando su rostro dibujé pequeñas líneas imaginarias sobre él.
—No vuelvas a ignorarme como lo hiciste estos días. Si hago las cosas es por tu propio bien.
—¿El hecho de que Claire se quedé, es un problema muy serio para ti?
Edward tomó la mano que tocaba su rostro y envolviéndola con la suya la llevó hasta su torso.
—Sí y no.
—¿A qué te refieres?
—Claire es mi abuela y tiene todo el derecho de estar en Grecia, pero mi madre no es una mujer fácil, enterarse que ella está aquí, supondría una traición de mí parte. Esme no tolera ni pronunciar su nombre.
—Pero no fue culpa de Claire que se marchará.
—Lo sé, pero para mi madre sí, ella fue totalmente criada a semejanza de su abuela. Esmeralda Markopoulou guarda un gran resentimiento respecto a ella, ya que mi abuelo no dedicó su tiempo para estar junto a mi madre, pero Anton no es que no la quisiera, si no qué, la actitud de mi madre fue haciendo que mi abuelo se decepcionará de ella.
—¿Déspota y fría? —pregunté.
—Fría y perfeccionista—aclaró—También suele llevar las cosas demasiado lejos, es por eso que te sobreprotejo. Nunca se puede confiar en Esmeralda Markopoulou.
—Tanto así.
Él río amargamente antes de contestar—Fue extrema hasta con mi padre.
—¿Porqué?
—Al ver la actitud de mi madre, mi abuelo decidió tomar la decisión de casarla con Carlisle Cullen, él era el hijo de un buen amigo de Anton, mi padre era todo lo contrario a mi madre, no veía diferencias en las clases sociales, era amable, y muy dedicado a su profesión.
—¿A qué se dedicaba? —pregunté curiosa.
—Doctor.
—Pero… ¿qué era lo que en realidad tu abuelo quería con esa unión?
—Me imaginó que cambiar la actitud de mi madre.
—Pero es algo que no logró—dije concluyendo.
—No, no logró que ella cambiará cuando mi padre aún estaba con vida, pero cuando él falleció, creo que el arrepentimiento y culpa llegaron a ella.
—¿Porque la culpa?
—Ella siempre fue desinteresada con él, nunca mostró un pequeño interés por el amor que mi padre le dedicaba, así que él se dedicaba a su trabajo de largas horas, y cada vez que se veían eran discusiones las que siempre empezaban entre los dos.
—¿Entonces porque aceptó casarse con él, si no lo amaba?
—Matrimonio por conveniencia, en la alta sociedad no importa el amor Bella, si no el estatus económico de tu cónyuge.
—Que mal por tu padre.
—Bueno, diría que mi madre no la pasa nada bien, cada vez que llega su aniversario, se pone mal y se vuelve insoportable.
—Sí, pero ella lo hizo sentir mal en vida.
—Eso es verdad, mi relación con mi padre era buena, pero era más allegado a mi abuelo.
—¿Él te enseño todo lo que sabes?
—Sí, ya que heredaría la naviera.
—¿Cómo era tu infancia?
—Dedicado a los estudios, y a aprender el negocio familiar, no había tiempo para juegos como mis dos hermanos menores.
—Debió ser muy solitaria.
—Un poco al principio, pero más cuando ya no tuve la presencia de mi abuelo.
Escuchando las palabras de Edward, me di cuenta que en todo este tiempo no había llegado a conocerlo realmente, su vida ya era difícil de niño, y ahora con tantos cargos sobre sus hombros, debía ser peor.
—Creo que soy un problema para ti.
Él río —Y yo creo que ya hemos hablado de eso. No eres un problema, solo un poco rebelde.
—Alec y tú se llevan muy bien—comenté al recordar su discusión en el estudio por la llegada de Claire.
—A parte de mi abuelo, Alec fue el único niño que siempre estuvo conmigo, tiene una forma de ser algo sombría, pero logramos congeniar.
—¿Cómo terminamos así? —preguntó el dándome un beso en la frente.
—Empezando con una discusión—respondí.
—Veo que tu curiosidad se ha despertado, ¿Quieres saber algo más? —Edward preguntó, pero al verlo algo cansado decidí no continuar.
—No.
Ambos nos levantamos de la cama y caminamos hasta el cuarto de baño, Edward se desvestía mientras yo preparaba la bañera para él
—¿No vas a acompañarme? —preguntó acercándose a mí.
—Suena tentador—respondí, pero hábilmente me alejé de sus brazos—Pero paso, te espero en la cama.
Después de que pasaron varios minutos y de acomodarme en la cama, Edward apareció frente a mí solo con una toalla sobre su cuello y unos pantalones de pijama.
Se acomodó a la par mía y tomó su celular para luego revisarlo.
—Leo Christakis quiere ocasionar más problemas para mí.
—¿Sucedió algo con él?
—Estuvo intentando fervientemente que aceptará una unión con el grupo Empire.
—¿Quiénes son ellos?
—No es un ellos, Bella, es un conglomerado que se encarga en adquirir empresas con problemas para mantenerse en el mercado, ellos pueden tener muchas adquisiciones en varios sectores.
—¿Entonces es una sola empresa?
—Hay accionistas con diferentes grados de inversión, pero solo uno es la casa matriz y la que por ende domina todo.
—El que lo fundó.
—Correcto.
—Pero es beneficioso tener algo así.
—Son muy poderosos ya que sus ingresos son altos debido a todos los sectores que poseen.
—¿Más que ustedes?
—No, diría que a pesar que el negocio de la familia solo es la naviera, somos igual de poderosos que ellos. Todo depende de la inteligencia de quién lo maneja.
—Deben de tener a alguien muy bueno los de Empire.
—Estas en lo correcto Bella, dicen que la mujer, que es la CEO del grupo, es muy hábil y audaz, y que consigue todo lo que se propone.
El tono con el que lo dijo me dejó pensativa, no sé si era mi imaginación, pero había cierto grado de admiración en sus palabras que no me gustó.
—¿Porque te quedaste callada de repente? —dijo, volviéndose hacia mí, para mirarme.
—Solo pensaba.
—¿En qué? —inquirió curioso.
—Se nota que la admiras.
Él frunció el ceño y luego pareció entender a lo que me refería.
—No puedo negarlo, si admiró su potencial para los negocios, es simplemente impresionante.
—Pero si es así de buena, ¿por qué no te gusta la idea de una unión?
—Porque prefiero que la naviera siga siendo solo nuestra, y si alguien la va a hacer crecer más, ése seré yo.
—Orgulloso—dije, pero me hacía sentir bien qué pensará así, no me gustaba la idea de verlo trabajar con alguien como esa mujer.
Ya de por sí tenía que hacerme a la idea que Tanya también trabajara en la naviera.
—No es orgullo, es solo que me gusta proteger lo que es mío, y no deseo compartir mi éxito con nadie.
—Nadie más podría cuidar lo que tus antepasados hicieron más que tú.
—Y eso es lo que más detesta Leo, y a pesar de que mi madre sea su amiga, no sirvió de nada irse a quejar con ella sobre mi manejo de la empresa.
—Es bueno que tú madre confíe en ti para ello y no se dejé llevar.
—En realidad ya lo intentó en una ocasión, y llegó a la oficina para reprenderme por Leo, en ese momento dejé los puntos en claro con ella, si llegaba a encontrar a alguien mejor que yo para manejar la empresa, entonces yo dejaba mi cargo sin ninguna queja. Obviamente no le gustó, y prefirió pensarlo dos veces para volver a caer en un truco tan barato para chantajearme.
—No encontraría a alguien mejor que tú.
—Es por eso que prefiere no retarme, porque si logra cansarme con sus juegos, soy capaz de dejar la naviera y verlos caer.
—¿Lo harías? —pregunté dudando de sus palabras.
—Sí.
Eso aclaraba todas mis dudas, no podías tomar a Edward a la ligera sin saber a qué te enfrentabas.
.
.
.
Dos días después.
El tan ansiado día llegó, todos nos encontrábamos arreglando las cosas para ponernos en marcha, según las indicaciones de Edward, nos quedaríamos tres días completos.
—¿Todo listo, Bella? —dijo Edward entrando a la habitación con Matt en sus brazos.
—Sí. ¿Los demás ya están listos?
—Todos ya bajaron sus maletas al coche, es hora de que también bajemos nosotros.
—Está bien.
Él me entregó a Matt y tomó la maleta que había preparado para ambos, salí de la habitación con Edward detrás de mí, bajamos las escaleras y cuando llegamos a la puerta principal, Kaly se encontraba sosteniéndola para nosotros.
—Que les vaya muy bien, y que lo disfruten.
—Gracias Kaly—ambos respondimos al unísono.
—¿Llevaremos dos autos? —dije al ver un Aston Martín de un azul profundo estacionado a la par del Jaguar XJ de Edward.
—Tenía planeado que viajáramos cómodamente en mi jet, pero Alec quiere conducir.
El Aston Martín me impresionó al verlo porque no era el que yo usaba cuando necesitaba salir, ya que ese, era un Mercedez negro.
—¿Cuántas horas serán de viaje?
Edward reviso su reloj en la muñeca.
—Diez horas aproximadamente.
—¿Cuántas serían en el jet?
—Dos horas y media.
—¿Alec está loco o qué? ¡Piensa que voy a estar sentada en un auto diez horas!
Los toques de unas manos sobre mis hombros me sobresaltaron.
—Bella—dijo negando con pesar—No arruines la diversión.
—¿Cuál diversión?
—La de todos nosotros—dijo señalando a mi hermano y a Claire parados frente a los autos. Y luego alejó sus manos de mis hombros para caminar frente a Edward y a mí, y tomar a Matt en sus brazos.
—Somos cuatro a favor, no tienes oportunidad.
—¿Ósea que Edward también los está apoyando? —cuestioné estrechando mis ojos hacia él, incriminándolo en esto.
—A mí no me metas en esto—dijo y se alejó de nosotros hacia su auto.
—No me refería a Edward, si no a tu hermano, a tu hijo, Claire y yo—dijo Alec inocentemente.
—Muy gracioso, el bebé no cuenta—dije empezando a caminar en la misma dirección que Edward.
.
.
Nos habíamos puesto en marcha quince minutos después de mi protesta por la manera de transportarnos, pero al final no sirvió de nada.
—¿Te encuentras incómoda? —preguntó Edward mientras conducía.
—No, creo que será genial, solo estaba bromeando anteriormente.
—No se nota—dijo riendo.
—Me alegra servir de distracción—dije mirando al frente.
—Hay algo que no entiendo, ¿Cómo Alec logra tener esos lujos si no trabaja? Es un vagabundo.
Las carcajadas no se hicieron esperar y yo me pregunté que dije para que fuera tan gracioso.
—¿Quién te dijo que era un vagabundo?
—Él mismo—respondí extrañada.
—Alec es el heredero directo de la familia de mi padre.
—Pero ustedes tienen la misma edad, ¿Cómo es que él no se encuentra tan ocupado como tú?
—Ambos tenemos las mismas responsabilidades, solo que, con una pequeña diferencia, es que a él le molesta estar encerrado en su oficina por mucho tiempo.
—¿Y viajando de aquí y allá puede rendir de la misma manera?
—Sí, ese no es un problema para él. ¿Recuerdas lo que dijimos de la CEO del grupo Empire? —preguntó repentinamente.
—Sí—contesté sin entender a dónde quería llegar con ello.
—La familia Cullen, tiene una famosa agencia de arquitectos, y Alec es su mayor tesoro, él a logrado hacerla mucho más reconocida y próspera que antes, y aparte de eso logró que la familia también invirtiera en el campo de la medicina, ahora también la familia se desempeña como directores de algunos hospitales reconocidos en Londres.
—¡Woow! Eso es impresionante.
—Sí, Alec dice llamarse así mismo vagabundo porque no le gusta hablar de él mismo. Cuestión de personalidades.
—Pero ¿qué tiene que ver la CEO de Empire con Alec? —dije sin entender aún el motivo de su comparación.
—Ambos son iguales, cuando deciden algo lo hacen y lo logran, aunque el nivel de ambición es distinto, el de ella es más fuerte que el de Alec. Mientras la CEO de Empire vive para hacerla crecer sin importar el sector que sea, Alec se ha mantenido solo con sus dos ramas, los arquitectos y hospitales.
—Entiendo. Ambos saben cómo hacer sus jugadas.
—Exacto—respondió él sin despegar la mirada del frente.
Al describir de esa manera a esa mujer, me daba cada vez más curiosidad por conocerla.
—¿Cómo se llama?
—¿Quién? —preguntó Edward confundido.
—La de Empire.
—Ah, Marie o mejor conocida como la CEO de espinas.
—¿Porque ese apodo?
—Dicen que están hermosa como una rosa, pero al momento que intentas tocarla, ten cuidado porque podrías lastimarte.
—¿Tan mala es?
—Según los rumores.
Me parecía impresionante que una mujer pudiera ser tan temible para llevar un apodo así, y me parecía de mal gusto que hicieran ese tipo de rumores sin conocer realmente a la persona.
Cuestión de cada persona, yo no la conocía y dudaba que lo llegará a hacer en algún momento. Era mejor dejar de pensar en ello.
Sin darme cuenta me quedé dormida en el asiento mientras divagaba en mis pensamientos, cuando Edward me despertó, me sorprendí, al saber que íbamos en un Ferry hacia Creta.
Salí del coche que era transportado al igual que nosotros y al dirigirme hacia los asientos de atrás para sacar a mis hermanos, me encontré con que no había nadie sentado en la silla para niños.
—¿Dónde están? —pregunté.
—Con Alec y Claire.
Edward cerró la puerta por mí y tomando mi mano me condujo a la orilla por un estrecho camino, que conducía al área de arriba. Estando allí pude ver el inmenso mar azul, tan grande y tan impresionante. La brisa del mar te daba una fresca sensación a pesar del sol sobre nosotros.
Solté la mano de Edward y me agarré del barandal de hierro. El barco o Ferry como le llamarán era muy grande, pero dentro de él parecía que solo nosotros éramos los únicos pasajeros, y los únicos carros que veía eran el de Alec y Edward.
—¿Por qué solo somos nosotros?
Edward miraba fijamente el océano con una sonrisa en su rostro.
—Este Ferry es de los Markopoulou, cuando todos decidimos viajar y no queremos hacerlo en avión, tomamos la vía más larga deleitándonos del paisaje que nos ofrece el mar del Egeo.
Había ocasiones que me impresionaba la facilidad con la que algunas personas hacían las cosas. Cuando vivía en Nueva York, y mis padres aún estaban vivos solía tener mis comodidades como cualquier adolecente; con un padre en un buen trabajo, pero después de perderlo todo, había logrado entender que se siente el no tener nada, y luchar por el pago de los gastos y la comida, saber que dos personitas dependían de ti y que, si no te esforzabas, podrías perderlos también.
Después de tener que dejar mi antigua vida, no malgaste mi tiempo en quejarme por ello, si no que decidí salir adelante y aunque no todas las personas lo vean de esa manera, llegar a sufrir es el mejor impulso que puedes tener para salir adelante por ti mismo.
Por un momento me detuve a observar a Edward y mientras lo miraba un pensamiento llegó a mi mente.
Si no te hubiera conocido en ese momento, sé que mi vida hubiera sido difícil, pero aun así, sé que hubiera salido adelante, porque tengo a mis hermanos y por ellos hubiera dado todo, aunque para mí no hubiera tenido nada.
No es un sacrificio, si no, el amor hacia las personas que amas y necesitan de ti y no puedes defraudar. El egoísmo por uno mismo se esfuma cuando alguien más depende de ti.
Sentí los brazos de Edward a mi alrededor cubriendo mi cuerpo, la paz llegó a mi interior y tener su calor detrás de mí me hacía sentir una seguridad, que no había sentido desde que había perdido a mis padres.
Estaba muy agradecida por haberlo mandado a mi vida y haberme permitido tener la oportunidad de conocer el amor, ambos empezamos con una idea muy diferente de esta unión, pero al final todo se había convertido de una manera especial y hermosa.
—Edward—dije recostando mi cabeza sobre su cuerpo—Quédate siempre a mi lado...Por favor.
—No necesitas pedirlo, no pienso dejarte ir a ningún lado, si no es conmigo.
.
.
.
Lo he hecho un poquito más largo de lo que estoy acostumbrada, porque he tenido el mal hábito de hacerlos cortos, pero trataré de mejorar eso.
Gracias por leerme.
Nos leemos en Trying to Catch a Star.
.
Muy pronto publicaré la continuación de Travesuras del bosque, espero que le puedan dar una oportunidad.
Una manzana roja se desprendió del árbol y cayó al suelo, una delicada mano la tomó y sosteniéndola entre sus dedos, la observó detenidamente.
—Tan roja como la sangre.
La mano presionó la fruta con fuerza y las uñas atravesaron la fina piel de la manzana.
—Todo lo que he deseado en este tiempo.
Una repentina brisa rodeó el cuerpo de la mujer y envolviéndola ella se dejó llevar por la agradable sensación.
"Ven"
El susurró del bosque del reino de Eulen se hizo presente, acompañado del ulular de sus fieles búhos. Ella se sorprendió e intentó ver a la persona que la había llamado.
"Ven"
Pero cuando te das cuenta que no es una persona quien te llama, si no el bosque, ¿Qué harías? ¿Pagarías el precio por un deseo? ¿Aunque ese precio sea tu propia sangre?
Tú decides, pero yo te invitó, a este oscuro cuento que te voy a contar.
Bienvenidas sean todas nuestras invitadas, a esta noche de fiesta y locura...
.
Si leyeron hasta aquí, solo me queda decir:
GRACIAS.
Hasta pronto.
