Narrado por Candy
Entro a mi camarote victoriosa, después de milagrosamente no sucumbir a la tentación ¡muy bien Candy! Me felicito.
Dorothy está mirando varios folletos de institutos, le he sugerido que estudie alguna carrera corta en Nueva York, está pensando en secretariado o administración, estoy feliz por ella, a lo mucho la necesitaré solo medio tiempo, así que tendrá mucho tiempo libre para estudiar, quiero darle oportunidades de crecer y educarse, así como Albert hizo conmigo.
Cenamos solas en el camarote, muero de sueño, ayer de verdad no dormí nada, así que rápidamente me quedo dormida, día 1 superado.
Al día siguiente Dorothy me ayuda a asearme, desayunamos con Terry para luego aplicarle su ungüento antiinflamatorio, esta vez en mi camarote y junto a Dorothy, para evitar cualquier tentación.
Ya es media tarde y llegamos a Nueva York. Salimos del tren y hay muchísimos periodistas, no damos declaraciones, todas las preguntas tienen que ver con el ducado y la boda y prometimos la exclusiva para la entrevista de mañana. A empujones logramos llegar al auto.
- Terry, que viaje tan cansado- le digo en el auto, Dorothy va adelante con Max, el chofer.
- Pecas, a mi también se me hizo eterno y más sin sexo - me dice en tono medio recriminatorio y medio en broma. Me río y lo beso suave.
- Ya la inflamación ha bajado bastante, ese ungüento en serio es muy bueno-cambio radicalmente la conversación.
- Gracias Pecas, es bueno tener una enfermera personal, aunque hay algo que no está bien- me dice pensativo - Que una enfermera debe llevar un uniforme de enfermera -
- En tres semanas, Terry - le digo secamente.
Él se acerca a mí oído y muerde el lóbulo de mi oreja, la sensación llega directo a mi zona íntima.
- Terry, nos pueden ver desde el retrovisor- lo regaño.
- Que se acostumbren Pecas, cuando estemos casados nadie me detendrá de amarte libremente, donde y cuando quiera -sus palabras me asustan - No me hagas esa cara Candy, quiero decir besos, abrazos y caricias, el amor sí quiero hacértelo en todo lado, pero a solas -trago saliva, Dios mío, ¿qué me espera?
- Albert me contó que nos dio la mansión como obsequio de bodas, me parece un exceso Terry - cambio el tema, ya se estaba poniendo muy acalorada esta conversación.
- Sí a mí también me pareció un exceso, pero al parecer mi padre y los Ardley están haciendo mucho dinero con esta alianza, así que Albert me dijo que no aceptaría un no como respuesta, me sugirió remodelarla y si deseamos cambiarle el nombre, así que puedes llamarla como quieras Pecas, te toca bautizar a nuestro primer retoño- solo la mención de un bebé me hace estremecer de ternura, un Terrycito para amarlo y consentirlo, aunque sé que me habla de la mansión.
- Mmmm no sé ¿Mansión Ardley - Grandchester? para que no sea mucho el cambio- sugiero dudosa.
- Es perfecto- me dice complacido.
- Otra cosa Pecas, sabes que hay un equipo de seguridad que nos sigue a todos lados-abro los ojos como platos.
- ¿Adónde? ¿Cuándo? ¿Cómo?- le respondo sorprendida.
-No te alteres, son profesionales, no te darás cuenta que te siguen y solo aparecen cuando hay problemas, a mi me han seguido desde niño, son como un mal necesario, no me gustan pero te confieso que me siento muy tranquilo pensando que alguien te cuida-
- ¿Pero entonces cuando te peleabas en la calle y te escapaste a América no te cuidaban?-
- Mientras estaba en el San Pablo, la seguridad era la misma que tenía el colegio, porque en teoría no podía salir, consideraban que era suficiente y como a ese colegio asiste toda la realeza de Europa y nunca habían tenido rebeldes que se escaparan, no lo consideraban necesario, hasta que llegamos Candy, me encantaba pensar que te salías tan fácil del colegio y del cuarto de meditación, desde ahí imaginaba que serías una delicia en la cama-
- ¡Terry!-
- Es verdad Pecas, siempre has sido una tentación sexual para mí, desde la primera vez que te vi- estoy sorprendida por su declaración y me sonrojo.
- No pensé que me desearas desde el colegio- lo miro apenada.
- Sí Candy y mucho, cuando estuvimos en Escocia varias veces estuve a punto de abrazarte y acariciarte, hasta tenía un plan después del beso en el lago, creyendo que me corresponderías, quería llevarte a la villa y al menos jugar a hacer adultos con besos y caricias en el sillón, frente al fuego- lo miro mientras mi imaginación vuela - Unos días antes Elisa nos había interrumpido luego que te ofrecí pasar la noche conmigo, te pedí que esperáramos el amanecer juntos, pero luego te fuiste sin contestar a mi propuesta, así que pensé que, al menos, tenía una oportunidad- estoy muy muy sonrojada.
- Terry yo era muy inocente, sentía cosas extrañas, necesidades, impulsos pero no sabia claramente que eran, nadie me había hablado de sexo, así que no tenía una referencia de qué era todo eso que sentía -
- Dime Candy ¿qué hubieras hecho si te hubiera propuesto que fueras mi novia y luego te hubiera besado en Escocia?-
- Te hubiera dicho que sí, te hubiera correspondido al beso y muy probablemente hubiera cedido a jugar de adultos contigo - digo segura. Él me mira sorprendido y prosigo - Cuando me besaste, creí que querías jugar conmigo, porque no me habías dicho que me amabas y no me habías propuesto que fuera tu novia, si todo hubiera sido al revés, te hubiera aceptado sin dudarlo, porque yo ya te amaba desde entonces -
- Quisiera poder retroceder el tiempo Pecas, sé que hubiéramos vivido una historia de amor muy intensa en el colegio -
- Lo hicimos Terry, nuestra historia es muy romántica, aunque no hayamos intimado en cuerpo sí lo hicimos con el alma - él me mira sonriendo.
El auto se detiene, llegamos a la mansión, Terry me ayuda a bajarme y entramos.
- Candy han llegado estos tres paquetes- me dice Dorothy enseñándome tres cajas, cada una con un gran lazo turquesa, tomo la nota que hay encima.
Candice
Te envío el vestuario para la entrevista del New York Times, lo elegimos junto a Eleonor, esperamos que te gusten.
Cariños Coco
Abro los paquetes, son tres conjuntos muy diferentes entre sí, el primero es un vestido negro con encaje, ajustado a la cintura, sin mangas y de largo arriba de la rodilla, viene con zapatos altos y varios collares de perlas, es muy moderno y sensual. El segundo paquete tiene una blusa ajustada de líneas horizontales blanco y negro y unos ¿¿pantalones?? Oí que son tendencia en Europa pero nunca me he probado unos, son de talle alto, se ven pequeños de seguro me quedarán ajustados, me encantará usarlos, cuanto he deseado unos para brincar entre los árboles cómodamente. Y el tercero es un vestido turquesa de corte princesa, es enorme y combina perfectamente con la tiara que me regaló Eli.
- Señor Terrence, Charles su asistente, envió también su vestuario para las fotografías-
- ¿Puedo ver? - él me sonríe y asiente con la cabeza.
Reviso los paquetes son dos trajes muy formales y un tercer atuendo más casual, pantalones, camisa y chaleco con tirantes, con una boina - Son lindos -
- Candy ven - me toma de la mano y me lleva a una habitación que aún no está decorada-
- Te parece si tomo este cuarto para hacer mis ejercicios -
- ¿Ejercicios?-
- Sí Candy o piensas que este cuerpo se hace solo, me gusta hacer ejercicio, me gusta practicar una técnica militar de acondicionamiento físico y necesito un lugar para hacerla durante el invierno- ahora entiendo todo, esos brazos y ese abdomen tan increíbles no podían ser de nacimiento.
- ¿Y cómo son esos ejercicios?- le pregunto curiosa.
- Te muestro- él se quita la camisa ¡ay Candy, tú y tu gran bocota! Respiro y me armo de valor.
-Estas son despechadas- él se tira al suelo, boca abajo y comienza a subir y a bajar, sus brazos se ven más grandes y su trasero, muy redondeado y duro, Dios es perfecto. Estoy embobada. Él me sonríe.
- Este ejercicio se llama dominadas es para trabajar los brazos y el abdomen- se cuelga de un tubo metálico y comienza a subir y a bajar, mientras tiene las piernas entrelazadas. La vista es una tortura, miro su perfecto abdomen, cada uno de esos pequeños cuadrados está muy marcados, sigo mirando hacia abajo y una línea de bello desaparece dentro de sus pantalones. Estoy muy acalorada. Termina sus ejercicios. Gracias a Dios.
- ¿Quieres que te enseñe más? - me pregunta acercándose, unas pequeñas gotas de sudor caen de su pelo. Claro que quiero que me enseñe más, quiero que me lo enseñe todo aquí y ahora. ¡Candy! Mis fantasías me torturan.
- Ah oh no, ya entendí, gracias- digo atropellando mis palabras.
-¿Te gusta lo que ves?- me dice insinuante, mientras toma mi mano y la pone encima de su abdomen, un escalofrío me pasa directo a mi entrepierna.
- Sí... presumido - le digo, no podría mentir, mi cara es más que obvia ahora. Él da un paso hacia adelante y yo doy el mismo paso pero hacia atrás, choco contra la pared, no tengo cómo escapar. Pone sus brazos a los lados de mi cabeza y me aprisiona. Mi respiración está muy agitada y cierro los ojos, él lame suavemente mis labios, es un contacto muy erótico, no es un beso, es literalmente una lamida con la lengua. Siento su aliento, huele a menta. Él me aprisiona un poco más, así que siento su erección rozándome justamente en mi ombligo, estoy cediendo, mi zona íntima ya está muy mojada, no puedo más... ya no puedo luchar, lo deseo demasiado, así que tomo su cuello y respondo a su lamida con una igual, él se ríe y comienza a besarme apasionadamente.
- ¿Candy?- Dorothy me llama. Me suelto de su cuerpo y me escurro debajo de sus brazos. Gracias Dorothy me has salvado.
- Sí aquí estoy, ya salgo- miro a Terry, aún sostenido de la pared, mientras su erección es más que evidente.
- Candy... - me dice decepcionado.
- Candy, es la señora Baker, ha llegado a visitarlos - me avisa Dorothy al otro lado de la puerta, Terry me mira sorprendido y toma su camisa para ponérsela.
- Oh que nos espere en la salita de té, ya vamos - Salgo primero, Terry se toma un tiempo para unirse.
- Hola Eli - le digo, abrazándola.
- Querida, lamento venir sin avisar-
- Para nada, puede venir cuando quiera- le digo con una sonrisa.
- Gracias hija, la mansión es magnífica-
- Sí y oficialmente ya es la mansión Ardley-Grandchester, mi papá adoptivo nos la acaba de obsequiar -
- Oh Candy, viviremos muy cerca que felicidad, imagino que te entretendrás mucho remodelándola, cuenta conmigo para lo que quieras-
- Gracias Eli - Terry entra y saluda a su madre.
- Hijo ¿qué te pasó en la cara?- por suerte la inflamación ya ha bajado muchísimo, si lo hubiera visto ayer de seguro se hubiera desmayado. Él le explica que se peleó con mi primo porque ambos estaban un poco borrachos, sin entrar en los detalles.
- Hijos vine para darles mi autorización para que mañana en la entrevista, confirmes que eres mi hijo, tu padre también lo ha aceptado - él la mira incrédulo.
- Qué sorpresa, entonces el duque está de acuerdo - dice irónico.
- Sí hijo, está muy cambiado, él mismo me lo ha sugerido -
- Algo debe estar tramando - dice desconfiado, Eli me mira y compartimos miradas cómplices.
- Candy, ¿recibiste el vestuario?- cambia el tema, es lo mejor.
- Sí Eli, muchas gracias, me encantó lo que escogieron, en especial los pantalones-
- Querida, estoy segura que los pondrás de moda -
- Sí sería maravilloso que las mujeres podamos vestir cómodamente- le sonrío.
- Creo que es tiempo de retirarme-
- Eli quédate a cenar con nosotros, por favor - Ella acepta y pasamos hablando de todo lo ocurrido en la fiesta de compromiso. Se hace tarde y mañana la entrevista es a las 8 a.m., los periodistas y fotógrafos vendrán a la mansión y luego nos harán unas fotos en el escenario del teatro, será muy divertido.
- Chicos disculpen, me entretuve con ustedes y se ha hecho tardísimo, deben descansar- nos despedimos, en serio que se ha hecho tarde.
- Terry, iré a dormir- me mira con una sonrisita insinuante- Dormiré sola hoy- comienzo a caminar hacia mi habitación, él camina a mi lado.
- Pecas ¿hasta cuándo vas a seguir con esto, yo tengo necesidades y muero por hacerte el amor?- me dice directo.
- Yo también tengo necesidades y muero por hacerte el amor, pero espero que con esto aprendas a controlar tu boca, no se puede decir lo primero que se te ocurre sin pensar en las consecuencias - lo reto, acabo de recordar vívidamente lo que le gritó a Archie y me molesto de nuevo.
- Debemos dormir temprano hoy- le digo entrando a mi cuarto.
- Buenas noches, amor, te juro que no te me escaparás mañana- me dice atrayéndome a su cuerpo y besándome los labios.
- Buenas noches, me suelto rápido y cierro la puerta- día 2 superado, con dificultades, pero finalmente superado, suspiro.
Continuará...
