Capítulo 25
Algunos años en el futuro
Las puertas de la gran ciudad del desierto se abrieron para la carreta extranjera, el transporte no ostentoso, no se detuvo si no hasta que estuvo frente al Kazekage y sus guardias que ya esperaban atentos al movimiento. Su presencia en la ciudad había sido una emergencia y Garaa estaba más que dispuesto a ayudar a su amigo Hokage.
- Kazekage-sama… Garaa es un gran alivio verte – decía el joven rubio que descendía de la carreta, su capa blanca se veía maltratada a consecuencia de su salida con prisa de la aldea de la hoja, simplemente había tomado a la mujer y a su familia y había salido apresurado del lugar con la intención de sacarle sana y salva.
- Hokage-sama… Naruto, me alegra que pudieran llegar con bien hasta aquí – decía el pelirrojo tomando la mano del otro hombre cuando esté se la ofreció como saludo – hablemos en mi estudio, dejemos que los ocupantes coman algo y descansen un poco, ella lo necesita más que nadie- dijo el Kazekage mirando desde lejos a la dama de cabello azul oscuro mientras los soldados le ayudaban a descender de la carreta, a sus ojos seguía siendo tan hermosa y pura como la primera vez que le viera, pero ella era ahora la señora de otro clan - Haré que mis guardias los lleven a sus habitaciones, Temari ya está enterada de todo y tiene listos sus cuartos, alimento y un médico para ellos
- Gracias Garaa
Naruto siguió al pelirrojo hasta su oficina, se sentía algo incómodo por alejarse de sus protegidos pero confiaba en el Kazekage y su gente, sabía que cuidarían de la familia de su amigo. Sus pensamientos regresaron a la guerra que se había desatado nuevamente, la tregua se había perdido gracias a la muerte de un idiota y ahora incluso la Isla Diamante estaba dispuesta a entrar en conflicto, Naruto ya no estaba seguro de quienes eran sus amigos y quienes sus enemigos, ya no podía confiar en nadie salvo en Garaa y …. Sasuke, pero su mejor amigo ya no estaba con ellos.
- Naruto ¿Qué sucedió? – preguntaba el pelirrojo cerrando la puerta una vez entraron en la oficina, el rubio le miró sin poder evitar sentarse en una de las sillas del estudio, todo había pasado tan rápido y en tan pocas horas que aún no había terminado de asimilarlo
- Necesito que cuides de ellos, que los escondas aquí, si esa mujer se entera que siguen con vida… no descansará hasta capturarlos a todos, hasta tener la sangre de todos los Uchiha disponible para ella y sus deseos maniacos, cuidar de Hinata-Chan y sus hijos ha sido el último deseo del teme, lo último que me pidió antes de sacrificarse por mi… Sasuke sabía que si él perecía yo me encargaría de su familia
- ¿Cómo es que Uchiha Sasuke pudo ser derrotado?
- Encontramos a la bruja, su origen y creíamos que habíamos encontrado una forma de detenerla pero al final… ella nos encontró a nosotros, todo pasó muy rápido, no pudimos más que huir, la montaña estaba sobre nosotros y estaba por exterminarnos- decía el hombre con los ojos cristalinos -entonces Sasuke me lanzo lejos, su deseo de que yo protegiera a su familia… fue lo último que escuché de él
- Naruto… estás seguro de su muer…
- Es por eso que debo volver a la batalla, solo así podré descubrir que sucedió con el teme, pero no puedo dejar a su familia desprotegida, no puedo irme sin saber que estarán a salvo y este es el único lugar donde no les buscarán, Suna es zona de tregua ahora y ni siquiera los Dragones Rojos son tan estupidos como para atacar aquí nuevamente
- Hinata-san no debió hacer un viaje tan largo en su estado, su embarazo es delicado
- Lo sé, pero era necesario sacarla de la aldea, ella estuvo de acuerdo
- ¿Qué hay de los niños?
- Hajime y Amaya, son los gemelos mayores y están mejor entrenados, Yukim y Tadai, lo gemelos barones son muy fuertes y no le tienen miedo a nada y las niñas menores Niyoko y Mikuyi, tiene suficiente fuerza para saber que hacer con ella
- Estarán a salvo aquí Naruto, lo prometo, yo cuidaré de ellos, es lo menos que puedo hacer por Sasuke-san, él salvo mi vida
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Tiempo presente
Vio su cuerpo desde lejos, la oscuridad había llenado la cueva al extinguirse el fuego sin la única persona que lo avivaba. El hombre vestido de negro se acercó despacio a ella, incrédulo al recordar que la última vez que le viera con vida discutieran, se agachó para observarla mejor notando que sus ojos se habían quedado abiertos, esos ojos grises habían perdido por completo su brillo, sonrió irónico, solo un par de veces había visto sus ojos reales pues siempre estaban ocultos bajo la ceguera falsa, la primera vez que les descubriera, se había impactado al entender que ella sería parte de la familia Uchiha en el futuro y que además sería él, quien en algún momento le indicaría que regresará al pasado, todo era un círculo vicioso imposible de romper al parecer
Al principio no supo porque le había llamado guardián, ni siquiera entendía como es que le había despertado, pero al escuchar su historia y observar esos ojos grises que años adelante serían los distintivos de todo miembro de la familia, descubrió su propia motivación para continuar. Siguió con el juego de la anciana al pie de la letra, pero en el fondo tenía sus propias razones para mover las piezas asegurándose además, de la creación de la nueva sangre Uchiha, esa que no importaba con quien se mezclara, su supremacía era evidente, los ojos grises eran permanentes en las siguientes generaciones que además de mantener su poder de sangre intacto, absorbían lo mejor de los agregados.
Ahora la vieja que simulaba ser ciega estaba muerta y si no usaba lo que había aprendido de ella pronto, todo su trabajo por juntar las piezas necesarias sería en vano, volvió a mirar aquellos ojos grises sin vida y en su mente retorcida, juro le decían algo, le daban el permiso que él no solicitaba para hacer lo que tenía planeado sin remordimiento. No lo dudo más, simplemente tomó los ojos de la anciana, su poder sería suyo para usar ahora, salvaría a la familia Uchiha pagando cualquier precio necesario ¿y quien sabe? tal vez cambiaría su propia historia al mismo tiempo
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La oficina del Hokage estaba repleta de papeles, mapas, fotografías y otros materiales, Kakashi había pasado ya dos días empeñado en resolver el rompecabezas para conocer la verdad, se había encerrado en la torre con todas las pistas y pruebas que habían llegado a sus manos, había expandido todo sobre muebles, pisos y paredes tratando de dar forma a la conspiración, y cada vez que encontraba algo, una idea coherente, su cuerpo se llenaba de miedo y decepción, tenía la descripción de los generales de los Dragones Rojos, habían sido los primeros datos que Karin sacara de su base en secreto, sin embargo ninguno de los mencionados miembros, coincidía con los rasgos de los Dragones Rojos a los cuales ya se habían enfrentado, la realización le golpeaba, si se habían enfrentado a simples guerreros del grupo ¿eran los generales mucho más poderosos? Y ¿Por qué no habían dado la cara aún? ¿Por qué no habían atacado ellos?
Kakashi suspiró, había algo más, aún si le doliera el resultado, la gente de la aldea en el bosque de la muerte estaba involucrada, las palabras de Karin coincidían con las imágenes que Iruka había sacado de su primer prisionero, ahora entendía porque las tácticas de ataque de los Dragones Rojos se le hacían conocidas, eran similares a las tácticas de los bandidos del camino de comerciantes, y si Kumiko se decía su líder… tal vez Nozomi estaba comprometida también.
- Kakashi… - dijo Tsunade entrando en la oficina, por unos momentos se quedó congelada al observar el caos de papeles que había en el lugar- ¿Qué haces?
- Necesito entenderlo todo y hay cosas que no, no puede creer – decía el peliplateado sin mirarla, pero su voz delataba cierto dolor, su amada no podía ser la villana
- Lo que dijo karin, aún no sabes si Nozomi de verdad está involucrada… Kumiko podría solo…
- Kumiko hacia lo que Nozomi decía, era anciana y vulnerable…
- Nozomi dijo que se retiraría, ella no pensaba seguir atacando gente, tú mismo lo escuchaste de ella
- ¡Cierra la boca Tsunade!- grito el hombre sorprendiendo a la voluptuosa rubia– solo dime una cosa ¿de verdad no sabes nada? tú enviaste a Sakura y Naruto por el agua ¿Qué más sabes al respeto?
- Te aseguro que se de los Dragones Rojos tanto como tú y no más, no más – dijo la mujer sin espacio a duda- pero si algo puedo decirte con claridad, es que si vas al bosque de la muerte por respuestas, encontrarás más preguntas…
- Me iré cuando pase la boda de Ino, está decidido
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El hospital les había dejado salir solo después de desaparecer de sus cuerpos las secuelas del veneno. Sasuke abrió una de las grandes puertas del distrito para dar paso a sus acompañantes, por dentro aún berreaba por la situación en la que se encontraba ahora, Hinata y él se suponía regresarían juntos y solos a los terrenos Uchiha, pero el Hokage les había cambiado bruscamente su plan, el peliplateado había obtenido de Karin todo lo que necesitaba, sin embargo no podían encerrarla sin crimen alguno y tampoco podían dejarla a suerte y sin vigilancia, había sido un gran favor el que Kakashi había pedido de la pareja, prácticamente les había suplicado aceptaran a la mujer pelirroja en sus terrenos como una misión con el único deber de vigilarla, Sasuke detestaba la idea, no quería incomodar a su Hime con la presencia de Karin que claramente buscaba la afección del chico aún si sabía nunca la tendría, pero al final, la misma Hinata había aceptado ayudar al Hokage
El pelinegro observó a ambas mujeres caminando rumbo al centro del distrito, Karin estaba fascina por las reparaciones que se habían realizado así como por lo inmenso del lugar, mientras Hinata por su lado parecía distraída, estaba sumergida en su pensamiento y había continuado con su camino para alejarse de ellos sin mirar atrás
- Uchiha-sama– saludó Neji a su nuevo señor con respeto distrayéndolo de la figura de su prima – nos alegra que volvieran a casa – hablo con sinceridad el castaño, más su tono de voz cambio por uno de inquietud repentinamente- perdone mi intromisión pero ¿no es esa … Uzumaki Karin ? – pregunto extrañado de ver a la mujer en la propiedad, según sabía la pelirroja se había ido lejos cuando el señor Uchiha había decidido quedarse en la aldea de la hoja, y estaba seguro no sería la mejor compañía para su prima quien prácticamente era la matriarca del clan de la cresta roja y blanca
- Ha sido una orden directa del idiota de Kakashi, debemos vigilarla por lo que se quedará un par de días con nosotros
- ¿Esto… esta bien para Hinata-sama?
- Fue ella quien aceptó la orden de Kakashi – contestó el pelinegro cruzándose de brazos - aunque debo admitir que no me agrada la idea de Karin cerca de ella, esa mujer siempre ha sido un problema
- Bueno, me parece que esto demuestra la fe que tiene Hinata-sama en usted- sonrió de medio lado el ojiperla ganando una sonrisa igual de parte de su señor- descuide, la mantendremos vigilada y la detendremos si se vuelve peligrosa
- Gracias…Neji – bufo el Uchiha- está formalidad de tu parte, me parece un tanto extraña
- Uchiha, te debo respeto, al menos déjame pagarte con eso por ahora – dijo el chico haciendo que el silencio cayera sobre ellos, Sasuke sabía el joven estaba agradecido por lo que había hecho por su nueva familia, y en el fondo le era grato el respeto que se había ganado de su parte, pero la noción de sus servicios confirmaba aún más su papel como el señor del clan Uchiha y la responsabilidad que le acompañaba, uno de sus sueños había sido el de regresar el honor y la grandeza a su clan, y las posibilidades de lograrlo eran cada vez más claras, pero generaban una sensación extraña y a veces incomoda en el - Asumo… lo que me has dicho de ese hombre vestido negro volvió a ser cierto
- Ha tenido razón en todo lo que ha dicho pero… mientras no sepa sus verdaderas intenciones, no puedo confiar en el, lo mejor será mantener la vigilancia del distrito en alto, ese cretino tiene la maldita costumbre de entrar a los terrenos Uchiha sin permiso alguno y seguramente pronto sabremos de él
- Si mi señor – contestó Neji entendiendo que sería lo último, podía ver la ansiedad en su señor que moría por ir tras Hinata. Sasuke dio media vuelta y con paso seguro fue en busca de su amada, necesitaba hablar con su Hime y aunque la había perdido de vista, podía sentirla cerca, camino hasta un pequeño jardín a unos pasos de la mansión y la observo sentada en el pasto analizando su entorno
- ¿Hime estás bien?… - pregunto Sasuke mientras se acercan despacio a ella
- Estuve pensando mucho en este espacio – contestó Hinata concentrando su mirada en el pasto al frente suyo - creo que podría plantarse un jardín de hiervas medicinales aquí … si no te molesta, pienso que sería muy útil
- Si deseas un jardín medicinal, el espacio es tuyo- contestó con seriedad el chico, el silencio les cubrió y les dejó intranquilos por varios minutos, había palabras entre ellos que ninguno parecía atreverse a pronunciar, sin embargo la incomodidad le había ganado a Sasuke obligándolo a hablar primero -¿Por qué has dejado que Karin se quede con nosotros? después de lo qué pasó en la aldea de los monjes del sol, creí que su presencia no sería grata para ti
- Kakashi-sama se veía desesperado por ayuda- dijo poco antes de levantarse y volverse a él- Sasuke, yo confío en ti – hablo posando su mano en su mejilla - y creo, qué hay un lazo fuerte entre nosotros, tan fuerte que ni siquiera Karin podría romper además - decía mientras se sonrojaba – es claro… que eres mío – el muchacho se acercó a ella y con cuidado le rodeó con los brazos, tomó sus labios en un suave beso y al terminar posó su frente sobre la de ella – soy tuyo, completamente tuyo
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De pronto se sintió sola, Karin no se había percatado del momento en el que todos a su alrededor habían desaparecido y el inmenso distrito de su amado Sasuke-kun incrementaba la sensación de abandono, al parecer el chico había desaparecido con esa mujer a la que decía tener afecto, suspiró cansadamente, no entendía del todo porque había aceptado la orden de Kakashi-sama, ese hombre de cabello plateado era apuesto, pero no era su Hokage y su amado Sasuke al final le había cambiado por otra, no tenía sentido alguna el continuar en esa aldea, sin embargo aquí estaba. Sintió pasos detrás de ella notando a un atractivo joven de cabello castaño y largo así como unos ojos parecidos a los de la mujer de Sasuke, aunque no reflejaban tanta bondad como los de la chica
- ¿Quién eres tú… querido…? – pregunto la pelirroja posando una mano en su cadera de manera coqueta
- Mi nombre es Neji, no recuerdo si hemos hablado antes pero debes saber que soy el encargado de la protección del distrito de mi señor Uchiha-sama y que Hinata-sama es mi querida prima
- Así que el guardián … eres muy apuesto para ser solo el guardián – dijo acercándose peligrosamente al ojiperla - ¿has venido a llevarme contigo?
- Seré su vigilante y por ahora debo llevarla hasta una de las casas del distrito, espero no malinterprete el gesto
- Que agrio - contestó la pelirroja mientras acomodaba su cabello - pero tal vez al conocernos mejor podamos cambiar un poco esa actitud, por ahora puedes llevarme a donde quieras… Neji-kun
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El día finalmente había llegado e Ino había tenido tanta razón, su boda sería tema de conversación en la aldea por mucho tiempo, cada detalle había sido minuciosamente planificado, los centenares de lámparas de papel de colores y fuegos artificiales sobre la pareja, eran tan solo una mínima parte de todo lo preparado para la recepción luego de la ceremonia. Más de la mitad de la aldea se encontraba a las afueras de la casa de los ahora recién casados, algunos llenaban las mesas en las que había comida y bebida para todos, otros utilizaban la pista de baile y muchos más simplemente se habían reunido para platicar con los amigos usando la boda de pretexto.
Sasuke estaba incómodo, admitía había sido un evento memorable, pero era demasiada gente para su gusto, había aceptado asistir solo por que su princesa se lo había pedido y porque no pretendía dejarla ir sola luciendo tan hermosa, pero ya estaba cansado e impaciente por volver a casa, sonrió con ironía, al menos estaba agradecido por no ser el centro de atención, el notorio estado de Tenten y el ahora anunciado matrimonio que se había llevado acabo entre ella y el nuevo guardián de los Uchiha, Neji, mantenía los ojos de todos sobre ellos, sobretodo luego del discurso de su antiguo maestro Guy sobre la belleza de la juventud y la vida. El pelinegro volvió su mirada a la pista de baile más se distrajo al escuchar una risilla detrás de él, se giró entonces para toparse con el rostro de su rubio amigo con una fastidiosa sonrisa de burla plasmada.
Naruto esperaba junto a Sasuke mientras sus damas se habían apartado juntas por unos minutos, el campeón de la aldea mantenía el pícaro gesto mientras observaba a su amigo distraído y al mismo tiempo peleando con la camisa de su traje, el Uchiha odiaba tanta formalidad en la ropa y estaba harto de lo que usaba
- Deja de reírte idiota – dijo Sasuke malhumorado mientras desabrochaba finalmente algunos botones de la prenda
- Lo siento teme- contesto el chico controlando lo más que podía su diversión – no puedo creer que Hinata-chan te convenciera de venir y vestir eso- se acercó a su amigo - ¿qué hizo para lograrlo? – preguntaba Naruto mientras frotaba su codo en la costilla del Uchiha, tan solo pasó un segundo para que Sasuke diera un golpe en la cabeza del Uzumaki poniéndolo en su lugar – oye teme, no tenías que ser tan brusco – se quejaba el rubio mientras con sus manos en la cabeza trataba de apaciguar el dolor
- Te lo mereces por idiota – dijo el pelinegro observando mejor a su amigo quien de pronto dejó de quejarse, toda la alegría y burla que habían estado presentes en su rostro desaparecieron – algo te pasa ¿porque estás tan nervioso?
- Teme yo… - hablaba el rubio mientras recuperaba la compostura – después de tanto pensarlo, después de tanto sufrir he decidido.. voy …a preguntárselo…estoy listo para proponerle matrimonio a Sakura
- ¿Estas demente? ¿No te parece que es pronto?
- Lo sé pero… si algo he aprendido en todos estos años de lucha, es que la vida puede ser muy corta y no quiero perder los años que podría disfrutar con Sakura por miedo – decía Naruto clavando sus palabras en la mente del pelinegro ¿Qué le hacía esperar para hacer lo mismo?¿es que acaso no quería hacer de Hinata una Uchiha oficialmente? Sasuke tenía claro que la quería en su vida, que la quería como su esposa y la matriarca de su clan ¿entonces porque tardaba tanto en decidirse? nuevamente parecía que Naruto le llevaba un paso adelante – teme quiero pedirte un gran favor ¿podría venir conmigo para buscar… el anillo perfecto?
- ¿Que eso no lo deberías hacer solo? es un asunto muy personal
- Teme necesito de mi mejor amigo y padrino a mi lado – dijo poniendo ojos tiernos, aunque había sido el hecho de que su amigo le escogiera como su padrino, lo que al final habían convencido al Uchiha
- De acuerdo, iré contigo
Justo en ese momento regresaban las chicas, por suerte para los hombres, Sakura y Hinata venían enfocadas en su platica sobre lo bien que estaba saliendo todo en la boda. Sasuke perdió su vista por un momento en la adorable mujer de ojos perla que sonreía mientras hablaba con la pelirosa, había optado por un vestido lila largo hasta los tobillos con los hombros descubiertos, se veía tan exquisita, tal dulce y elegante al mismo tiempo, apenas y podía contener su deseo por ella, era endemoniadamente tentadora, cerró los ojos y cansado de la platica de su amigo idiota y su novia, jalo de la mano de la doncella de cabello azul oscuro y le alejó de los demás discretamente
Se la llevó hasta las afueras de la propiedad del nuevo matrimonio, al principio tan solo había deseado un momento a solas con ella, pero pronto la acorraló contra un árbol y bajo la seguridad de la oscuridad de la noche, le besó, tomó de sus caderas y le junto más a su cuerpo ansioso por sentir el calor de ella, el beso hambriento cambio de sus labios a su cuello y los gemidos de la dulce doncella no se pudieron esconder
- Sasuke … - decía la chica entre besos al tiempo que trataba de volver a respirar, ese hombre sabía como dejarla sin aliento, más el Uchiha se detuvo al escuchar que alguien carraspeaba la garganta detrás de ellos
- Uchiha-sama – decía Neji quien al parecer se retiraba con su esposa de la fiesta, las ironías de la vida harían pasar a la pareja por el mismo camino que habían recorrido Sasuke y Hinata – lamento las interrupciones – decía el castaño notando el tremendo sonrojo de su prima
- Neji volvamos a casa, estoy cansada – hablo con cara de súplica Tenten, la verdad es que solo quería llevarse a su esposo para liberar a los futuros señores Uchiha de su presencia, el ojiperla asintió con la cabeza reconociendo el mal momento en el que se encontraban y emprendió camino enseguida, la vergüenza aún estaba presente en la pareja de cabello oscuro pese a que ya no había nadie frente a ellos
- Lo siento Neji-niisan siempre fue bueno para presentarse así
- Lo sé – suspiró frustrado el muchacho - volvamos a casa Hime – la chica no le contestó, simplemente lo volvió a besar y no se fueron sino hasta que la pasión de ambos estuvo satisfecha.
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La luz del nuevo día había servido como anuncio para el cuervo presente en la ventana, el ave había sido enviada por el Hokage con el único propósito de reclutar a la joven de ojos perla, tan solo habían pasado un par de días desde la boda de Ino, unos cuantos más desde su salida del hospital, pero Kakashi necesitaba de las habilidades de todos los miembros del antiguo equipo ocho para esa misión particular, Hinata se había alistado desde muy temprano para visitar la torre y Sasuke había ido tras ella al momento, en la entrada ya esperaban Shino y Kiba, quien aunque había superado su gusto por la ex princesa, mantenía su desagrado por el último Uchiha
La misión aunque sencilla, les tomaría unos cuantos días lejos de casa, un par de doncellas finas habían solicitado ayuda para rastrear a un ladrón, y aunque no era nadie especial, los terrenos por donde le tendría que buscar, eran bastos y difíciles. Esa misma mañana había salido Hinata junto a su equipo con Sasuke a lo lejos viéndola partir.
- Hey teme – dijo Naruto acercándose a su amigo quien recargado sobre el muro de una casa, mantenía su vista en las puertas de la aldea - ¿sabes que volverá verdad? Kakashi dijo que su trabajo sería fácil
- Se perfectamente que volverá, no me preocupa su misión, la terminará con éxito sin duda
- ¿Entonces porque sigues aquí tan pensativo?
- Cierra la boca idiota ¿Qué quieres? ¿Qué haces aquí? – pronunció el pelinegro mientras se enderezaba para verle mejor
- Teme ¿tienes una promesa conmigo recuerdas?
- Idiota este no es el momento para eso
- Por favor, no puedo hacer esto solo y de verdad quiero que me acompañe mi mejor amigo
- ¿Estas seguro de que estas listo? – decía el joven tallando sus ojos - Es un asunto serio
- Estoy completamente decidido, no quiero estar lejos de ella, ya no
- De acuerdo vamos
Sasuke jamás había notado que existían tres tiendas de joyería fina en la aldea, nunca le había dado importancia a ese tipo de cosas por lo que las tiendas habían sido invisibles para el, pero ahora que les miraba mejor, se asombraba por la cantidad de oro, diamantes y otras piedras preciosas que contenían las piezas en venta de cada tienda, seguramente muchas de esas piedras preciosas venían de la Isla Diamante.
Luego de varias horas, Naruto se había decidido por el comercio de tamaño mediano y ahora parecía tener una pelea interna entre su gusto y su presupuesto que parecía no ser suficiente para el extravagante anillo que deseaba comprar, Sasuke entendía porque había escogido esa pieza particular, la joya era un objeto que llamaba la atención y su diseño era sin duda el reflejo de la pareja a la que uniría, escandalosos y extravagantes como nadie más. Cansado de observar como el rubio se atormentaba, decidió salir de la tienda observando los anillos en el aparador, las piezas aunque sin duda era finas, elegantes y seguramente muy costosas, mantenían un diseño sencillo, un delicado anillo de oro blanco y diamantes blancos y rubíes rojos llamó su atención repentinamente, los colores de las piedras preciosas le recordaban la cresta Uchiha, pero el diseño delicado, femenino, elegante y sencillo, le hacían pensar en la mujer de ojos color perla, apenas llevaba unas horas fuera en misión y ya comenzaba a extrañarla, si Itachi viviera se burlaría hasta el cansancio de lo patético que se veía y se sentía por la lejanía con ella.
Volvió su vista a la joya, era perfecta, tan hermosa como la doncella a la que sería entregada, sin embargo, aún no sentía el suficiente valor para dar ese paso, aún temía por la seguridad de su princesa y estar a su lado definitivamente le ponía en peligro ¿pero y si quien terminaba hiriéndola era el? Las malditas visiones de Itachi dividían su mente, no deseaba cometer el mismo error que el, pero tan poco quería que su Hime sufriera si alguien les separaba
- Esperó que realmente no estés pensando hacerlo – decía la voz de una chiquilla detrás de él, Sasuke se giró solo para encontrarse con Hyuga Hanabi que le miraba sorprendida y molesta – casarte con ella sería un completo error
- No es asunto tuyo – decía el muchacho listo para retirarse y dejar a la mocosa atrás, pero esta volvió a hablar
- Claro que es asunto mío, no sabes el peligro que estás creando al casarte y engendrar con ella, es una aberración que además podría ser el fin de todo, nadie está preparado para lo que podría surgir, además ella no está a la altura de nada, perdió su título de heredera porque no tenía lo que se necesitaba para ser líder ¿realmente deseas a alguien así como la matriarca de tu clan?
- ¿Y acaso tu tienes lo que se necesita para ser un líder? – giró su mirada llena de desprecio hacia la jovencita
- Yo soy la cabeza de los Hyuga
- Porque alguien te puso ahí, no porque lo hubieras ganado, tú clan no tiene idea de lo que ha perdido al dejar ir a Hinata y obviamente no sabe lo poco que ha ganado contigo
- Eres un maldito, no dejare que hagas eso
- Si te entrometes, te mataré – dijo el chico en una voz tan amenazadora que la ojiperla se quedó congelada en su lugar, no fue si no hasta que perdió de vista a el pelinegro, que recuperó el movimiento en su cuerpo y el valor para volver a casa
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El equipo ocho había llegado al poblado que se distinguía por los terrenos llenos de flores que usaban para comerciar, la joven Sukimine Horoshima y su hermana menor Imakury Horoshima, las gobernantes del lugar, les habían recibido con gran placer y gratitud, les llevaron al viejo palacio y les contaron sobre su misión, una caja con algunos de los tesoros antiguos y valiosos de la familia gobernante, había sido robada y los shinobi recién llegados, esta vez lidereados por Shino, rastrearían y recuperarían el tesoro encargándose del ladrón.
La hermana mayor, la señora del palacio, había comenzado a contarles la larga historia del tesoro de la familia, y mientras Kiba y Hinata mantenían su atención en ella, Shino había decidido seguir con la vista a uno de sus insectos que inesperadamente se había posado en la mano de la hermana menor Horoshima, esperaba de ella un grito de terror e incluso la muerte de su insecto a manos de la asqueada dama, sin embargo la joven había hecho todo lo contrario, observó cuidadosamente al animalito y le sonrió, segundos después extendió su palma dejando que esté se marchara libre siguiéndolo con la vista, fue así que se cruzó con la mirada de Shino que aunque se protegía con sus anteojos negros, le hacía saber a Imakury que le observaba del mismo modo que ella.
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La caravana proveniente de Suna se acercaba, Kakashi había sido avisado de la visita del Kazekage, más había esperado no fuera en al menos un par de semanas más, tendría que posponer sus planes para investigar el bosque de la muerte, pues no podría marcharse sin resolver primero el problema con Garaa debido al error de Buta-san
El peliplateado había asignado a Naruto y lo que quedaba de sus ANBU como compañía para recibir al hombre del desierto, grande había sido su sorpresa al notar al pelirrojo llegar con Buta-san catatonico, sus ojos en blanco mientras de sus labios salía saliva abundante sin rastro alguno de conciencia, luego del ataque en su celda, su mente se había perdido por completo. Sabía de los grandes logros de aquel ex ANBU, había sido uno de los mejores, un gran líder y un protector para muchos, pero ya no quedaba nada de aquel guerrero, no habían tenido más remedio que enviarle a las celdas y pedir a Tsunade le inspeccionara para que hiciera menor su agonía.
Garaa había seguido al Hokage hasta su oficina mientras Naruto y el resto de los ANBU se encargaban de Buta-san, el pelirrojo mostró algo de sorpresa al mirar la cantidad de documentos esparcidos por el lugar, era evidente el trabajo de Kakashi y el empeño por resolver toda la información acumulada, pero nada de lo que podía leer parecía darle una explicación sobre la relación de Suna con los Dragones Rojos
- Hokage-sama, entiendo lo que trata de decir al mostrarme todo esto, aún así, no tengo una explicación para semejante odio, no recuerdo que nadie de nuestra aldea estuviera relacionado con el bosque de la muerte y mucho menos con Las Tierras de las Aguas Termales, y está mujer… Kumiko, la desconozco por completo
- Kazekage-sama ¿has odio hablar de la familia Kikomena?
- Una leyenda tal vez, entiendo son comerciantes del otro lado del mar Okiague, pero recuerdo haber oído de los ancianos en Suna, que la familia estaba maldita, no muchos se atreven a hacer negocios con ellos
- aún así tienen buenos contactos y saben moverse dentro de privilegiados círculos
- ¿Son ellos parte de los Dragones Rojos?
- No estoy seguro… de su papel en todo esto, pero se que han tenido relación con ellos
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- No puedo creerlo – decía Tsunade impresionada por lo que veía, Naruto y los ANBU habían llegado con el prisionero hasta las celdas, la voluptuosa mujer, Sakura e Iruka ya esperaban en el lugar para revisar la salud del sujeto, ninguno estaba preparado para el deplorable estado en el que se encontraba – no puedo creer que esto sea todo todo lo que queda de Buta-san… ¿Cómo han podido dañarlo tanto?
- La última vez que le vi, parecía muy normal ¿Cómo es que ahora ha terminado así?- dijo Iruka de igual modo impactado por lo que veía, conmocionado porque sabía esto había sido obra de los Dragones Rojos
- Según el reporte que entregó el Kazekage- decía Sakura leyendo las hojas en su mano- todo pasó algunas noches atrás, parecía tener una especie de ataque esquizofrénico, continuaba golpeándose contra los muros de su celda hasta que su propio cuerpo no pudo más
- Más bien me parece – se inclino Iruka para ver más de cerca al hombre- que fue el mismo quien trató de detenerse, estas heridas no son por pegarse contra el muro, si no por tratar de no hacerlo
- ¿Crees que puedas entrar en su cabeza ahora? Tal vez Temari tenga razón y la conexión con su atacante aún siga presente
- No se si sea buena idea, podría incrementar su estado actual, empeorarlo incluso … además, no creo que exista algo ya en esa mente
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Los ancianos del Clan Hyuga se habían reunido en las afueras del mismo, una viaja bodega de arroz pérdida en el tiempo y en los campos, les había funcionado como su refugio y su lugar de encuentro con muchos de sus proveedores de servicios y también, con sus patrocinadores. Los tres principales viejos habían llegado así como los otros miembros de consejo e incluso aquellos que mantenían a Hiashi-sama ocupado y lejos de la aldea
- Compañeros del consejo – dijo Hyuga Ryoho tomando asiento en la modesta mesa circular - espero no necesite explicarles porque se les ha pedido nos reuniéramos aquí, todos estamos en el entendido de nuestra función ¿no es así?
- Disculpe mi señor – dijo otro de los viejos- pero se suponía ese asunto ya estaría resultó para estas fechas, sin embargo aquí estamos, buscando de nueva cuenta una solución para una promesa no cumplida
- Tiene razón – complementó otra de las ancianas – esto se está volviendo muy peligroso, si nos descubren ….
- Nadie va a descubrir nada – interrumpió Hyuga Yahiro- y nuestro plan sigue en marcha, nos desharemos de esa molestia como acordamos, no deben tener duda alguna al respecto
- ¿Y cuál es el plan esta vez? si no más recuerdo le dimos a los Dragones Rojos la ubicación exacta de la caravana ANBU de Hinata cuando llevaban a su prisionero a Suna, ese había sido el momento perfecto, ellos recuperarían lo que deseaban y nosotros la veríamos eliminada, pero ni lograron hacerlo ¿que podría mejorar ese plan?
- No debimos confiar en los Dragones Rojos – interrumpió otro anciano- los muy malditos llevan ya mucho tiempo escondidos sin cumplir con los pactos
- Escuchen todos – dijo Hyuga Hyame- los Dragones Rojos siguen siendo nuestros socios y están dispuestos a ayudarnos, en esa ocasión mucho temo que alguien más intervino cambiando el destino de la ex princesa
- Eso no importa, sigue con vida y si las palabras de Hanabi-sama son ciertas, cuando se transforme en la señora de los Uchiha será simplemente imposible de tocar
- Eso no sucederá- exclamo Hyuga Yahiro- no permitiremos que ese demonio la despose, la mataremos primero
- ¿Qué quieren hacer? incluso ahora han perdido a Hyuga Neji y ambos chicos se encuentran bajo la protección del Hokage – exclamó otro de los viejos
- Arriesgarnos a atacarlos ahora sería suicidio – volvió a decir la primera anciana
- Debemos hacer algo o el maldito demonio engendrará más monstruos con ella – las voces de todos los viejos se alzaron en el recinto, comenzaba a mostrarse una clara división en su pensamiento, para muchos continuar con la idea de terminar con la ex princesa era arriesgada, el Hokage ahora más que nunca le tendría vigila, además de que el Uchiha estaría siempre a lado de la chica, si de verdad quería desposarla, estaría dispuesto a defenderla y derramar la sangre de quien se atreviera a tocarla. Para el otro grupo de viejos la respuesta seguía siendo la misma, la chica había ofendido todo honor en el clan, lo había manchado desde su nacimiento y la única forma de limpiar el buen nombre de la familia era exterminándola, además esa mujer había escapado con el precioso Byakugan sin ser debidamente sellada por los Hyuga
- ¿Y si la respuesta no fuera evitarlo?- hablo Hyuga Ryoho haciendo que el silencio invadiera la habitación al instante, todos los ancianos se giraron para mirarle apenas creyendo lo que habían escuchado - ¿Qué pasaría si le dejáramos pasar y al final tomáramos lo que es nuestro?
- ¿Que quieres decir? – pregunto Hyuga Hyame
- Todos sabemos lo que se dice se crearía de la unión de la sangre de los Uchiha y los Hyuga, además según la leyenda, el clan de la cresta roja y blanca posee descendencia divina, llevaban la sangre del mismo dios de las tormentas, las probabilidades de algo increíble son muy altas
- ¿No estarás diciendo que crees ese cuento ahora? - hablo Hyuga Yahiro
- Ese cuento es tan real como lo es el odio entre nuestros clanes
- ¿Piensas dejar que continúen con esa aberración? Y aún si se lograra ¿Cómo piensas tomar a su hijo, si antes no pudiste matar a la madre?
- Creo que se cierran a las ventajas que podemos obtener de ellos, aquel que se quede con los nuevos miembros del clan Uchiha, quien tenga de su lado a esos poderosos seres, tendrá a todas las otras naciones a sus pies
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Habían salido en busca de su objetivo, Kiba había encontrado rápidamente la esencia del joven ratero y los insectos de Shino le habían dado alcance algunos metros adelante, los pequeños animalitos le habían rodeado haciendo imposible su escape. Ahora ya lo tenían asegurado a un árbol junto al campamento en el que pasarían la noche, el ladrón no era más que un muchachito tratando de hacer una travesura y parecía muy arrepentido del cometido
Hinata suspiró y un poco aburrida se levantó de su asiento frente al fuego argumentando que buscaría leña para el mismo, se adentró en el bosque iluminado por la luz de la luna hasta encontrar algunos troncos perfectos para la fogata, comenzó a recogerlos pero se detuvo al escuchar un ruido detrás de ella, al girarse pudo ver al hombre vestido de negro, aquel que le salvara antes y que les compartiera la ubicación del informante, por extraño que pareciera, continuaba sin sentir alerta alguna de su parte, Sasuke le había dicho que aunque les había ayudado, no merecía su confianza pues no sabían los planes verdaderos de aquel sujeto, pero no parecía un enemigo para ella
Lo observó acercándose y de alguna forma supo que el hombre no portaba su distinguida personalidad llena de confianza, algo parecía perturbarle, incluso se veía cansado, sus pasos aunque firmes eran lentos y aún que no podía ver sus ojos debido a la máscara, sentía que su mirada había perdido su objetivo
- No deberías alejarte tanto de tu campamento, que los Dragones Rojos no estén activos no significa que no corras peligro
- Lo sé, no sería la primera vez que nos atacan mientras acampamos – guardaron silencio la joven mientras observaba como el hombre se recargaba en un árbol y se dejaba caer para sentarse en el suelo -¿Qué haces aquí?
- Solo me aseguro de que te encuentres bien… la última vez que descuide tu grupo…los emboscaron, pudiste haber muerto de no ser por mi
- Agradezco tu ayuda por esa ocasión – dijo la chica mientras tomaba asiento cerca del hombre de negro- te ves diferente… ¿te encuentras bien?
- No creo que a tu tonto novio le agrade que te preocupes por mi
- Tu te preocupas por nosotros ...
- No te sumerjas tratando de entenderme princesa …
- Supongo no debería, pero yo… me he preguntado, el ataque a las afueras de la aldea de los Mojnes del sol… era para ti ¿no es verdad? Te estaban esperando
- Me entrometí demasiado en los asuntos de los Dragones Rojos, es normal que traten de matarme
- Pero…
- Ya te lo he dicho no trates de entenderme, ahora será mejor que regreses a tu campamento– decía el hombre al tiempo que se levantaba y se alejaba - nos veremos pronto- y con eso se perdió en la oscuridad del bosque, Hinata permaneció en su lugar observando el camino que había tomado la misteriosa figura.
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Garaa seguía a Naruto hacia el comercio de ramen, su amigo rubio le había visitado por la mañana en la posada en la que se hospedaba en la aldea de la hoja, y gustosamente se había ofrecido como su acompañante en la comida, le había prometido un platillo delicioso aunque el Kazekage nunca se hubiera imaginado que se trataba de ramen, suponía no debía sorprenderse puesto que el gusto de Naruto por ese tipo de comida no era un secreto.
Su camino les había llevado hasta el distrito comercial, más el pelirrojo detuvo su paso al notar al joven de cabello negro al frente, Sasuke había visto a Naruto acompañado del señor del desierto y curioso se había acercado para observarles, más no había planeado terminar directamente frente al muchacho de ojos turquesa, el hombre no le agradaba, tal vez era por esa personalidad tan fría y seria como la suya o tal vez era la conciencia de todo lo que el manipulador de arena había hecho de joven, aunque si era sincero, ni él mismo había sido un niño bueno durante su juventud, fuera lo que fuera, simplemente no soportaba a Garaa
- Hey teme, que coincidencia ¿quieres comer algo de ramen con nosotros?
- No – contestó serio y de golpe Sasuke
- Esta bien… no te molestes teme
- Gusto en saludarte Uchiha-sama – dijo Gaara aumentando un poco la tensión que parecía formarse entre los guerreros, Naruto la había identificado y buscando evitar un conflicto intervino nuevamente
- Hey debemos irnos o no alcanzaremos comida, teme te veremos después
- Claro, continuemos con nuestro camino – contestó el pelirrojo siendo el primero en moverse, Sasuke se mantuvo callado y se dignó solo a observarlos mientras se marchaban, no tenía caso iniciar una pelea sin una razón absoluta. Naruto y su invitado llegaron hasta el comercio tomando asiento en una de las mesas al interior, aún había algo de incomodidad en el ambiente
- Y…¿Qué fue lo que sucedió hace un momento? Creí que tú y el teme terminarían enfrentándose
- Lo lamento, no quise alarmar a nadie, pero tal parece que Uchiha-san y yo seguimos sin agradarnos
- Se que no tiene el mejor carácter, pero el teme no es tan malo, ha cambiado mucho desde que está con Hinata-chan
- ¿Cómo has dicho? Está con Hinata-san ¿en qué sentido? – pregunto el pelirrojo gesticulando algo parecido a la sorpresa en su rostro de piedra
- En un principio era solo su maestro y ella su guardián, pero ahora luego de muchas cosas y aunque no lo demuestran del todo son una pareja
- Eso…¿a caso es su esposa o su prometida? ¿Estas seguro de que es una relación oficial?
- Bueno oficialmente no le ha propuesto nada
- ¿Cómo es que terminó con el? ¿Creí que recién te había dejado salir de su corazón?
- Tu… sabes de eso – pregunto Naruto aún avergonzado por su comportamiento con Hinata-Chan en ese entonces
- No del todo, solo se que Hinata-san ya no busca tus sentimientos
- Eso… es una larga historia … y complicada, yo de verdad la aprecio, aún lo hago y en gran medida pero, no de esa forma
- ¿Y Uchiha-san si?
- Sasuke-teme la protege te lo aseguro ¿pero porque llama tanto tu atención su relación?
- No es nada Naruto-san, mejor disfrutemos de nuestra comida
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Las aguas termales del la montaña Nima eran el paraíso romántico perfecto, para Ino su luna de miel era tan increíble como su boda y era una lástima que ese fuera su último día en el lugar, había acordado con su esposo cerrar el viaje con una visita a los baños de vapor privados de la posada y ahora esperaba reposando en la cálida agua la llegada de Sai
Se recostó un poco más sobre la orilla del estanque y cerró sus ojos para relajarse, sin embargo las ondas en el agua le alertaron, se sentó de golpe observado a su alrededor sin encontrar nada, riendo para sí misma lo atribuyó a su imaginación sin embargo volvió a sentir una presencia cerca, se puso de pie y en pose de ataque sin identificar a su enemigo, más sabía que había alguien con ella
- ¡Muéstrate! – grito enfurecida y nerviosa pero solo el leve movimiento del agua fue su respuesta – se que estás aquí, muéstrate
- Dime algo querida…- se dejó escuchar la voz de una mujer – ¿te gusto mi regalo? te he dejado disfrutar de tu boda – dijo la mujer de cabello azul que se formó con el vapor del agua caliente, Ino no tuvo tiempo de reaccionar y antes de que pudiera hacer algo, sintió su cuerpo invadido nuevamente
La puerta del baño privado se abrió dejando entrar a Sai al recinto, se había puesto ropa de baño y se había cubierto con una yukata para llegar con su esposa, la observó al fondo del estanque con la mitad de su cuerpo sumergido mientras que su cabeza estaba recostada sobre la orilla con un paño cubriendo sus ojos
- Lamentó la demora Ino – la rubia por unos segundo guardó silencio, se despojó del paño en sus ojos y con una sonrisa singular y diferente se giró para ver a su marido
- Descuida amor, todo está bien
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Regresaban a casa, lo más extraño era que solo volvían ellos dos, Hinata y Kiba marchaban rumbo a la aldea de la hoja llenos de confusión, Shino al igual que muchos otros shinobis de gran fuerza, demostraba poco sus emociones, no lo hizo al llegar al palacio de las flores y no lo hizo cuando conoció a las hermanas Horoshima, pero al parecer tres días habían sido suficientes para convencer al chico de los insectos de quedarse y desposar a la más joven doncellas.
Había sido tan inesperado que los shinobis restantes no sabían como contárselo al Hokage o a la familia de Shino, llegaron hasta la torre y como habían supuesto, cuando Kakashi les recibió y pregunto por su compañero, se quedaron en silencio analizando la respuesta. Había sido una situación incómoda con un resultado satisfactorio pues el peliplateado había aceptado la noticia sin mayor cuestionamiento.
Hinata había decidido regresar a casa inmediatamente después de entregar su reporte, caminaba sola por un callejón cuando lo sintió, había caído prácticamente del cielo para posarse detrás de ella, la ojiperla se giró y dibujó una sonrisa al verlo, pero no pudo decir palabra alguna pues el joven Uchiha había tomado sus labios robando su aliento al instante
- Tardaste – dijo Sasuke separándose sólo lo suficiente, la chica quiso decir algo en su defensa pero los varoniles labios sobre los suyos de nueva cuenta se lo impidieron, Hinata sonrió internamente recordando la primera vez que Sasuke le había recibido de manera similar, cuando se habían perdido en las montañas y habían tardado mucho en regresar, su relación había cambiado mucho desde entonces. Su recuerdo se vio interrumpido cuando el pelinegro le acercó más a su cuerpo permitiendo que sintiera la firmeza en su entrepierna, en otros tiempos el saber que era aquello le habrían hecho sonrojarse y desmayarse al instante, pero ahora encendía en ella el deseo al instante, el joven la giró en sus brazos y le recargó sobre el muro del callejón mientras le besaba el cuello, sus manos se habían metido entre las ropas superiores de Hinata y sin duda alguna habían llegado hasta los senos de la misma acariciándolos, la ojiperla gemía con su rostro recargado en el cemento del muro mientras una de las manos de Sasuke se había metido entre su pantalón y por su ropa interior llegando hasta su húmeda intimidad, dos de sus dedos ya se habían aventurado por la cavidad masajeándola de manera sensual – volvámos a casa, deseo hacerte mía – ronroneo Sasuke cerca de la femenina oreja, Hinata solo pudo asentir con su cabeza para luego dejarse cargar por el chico que a toda prisa le llevó a su hogar.
- Te extrañe… Sasuke – decía la ojiperla con el aliento alborotado recostada en la cama, su amante no había perdido el tiempo y ahora le despojaba de sus ropas
- Y yo a ti Hinata …. – contestó el muchacho besando su frente de manera tierna una vez terminó con su labor, ahora se dedicaba a quitarse sus propias prendas ignorando las sensaciones que provocaba en su princesa al mostrarle su cuerpo, Hinata no dejaba de admirarse por lo atractivo del Uchiha, era como una escultura divina, fuerte y llena de poder, adoraba ver aquella forma y no sabía como no lo había notado antes, Naruto había llenado sus ojos por tanto tiempo que nunca los había girado al gallardo muchacho de piel blanca y cabello oscuro, y ahora que lo hacía no entendía como el hombre más deseado de la aldea, tal vez de las naciones enteras, le había preferido a ella por sobre todas las mujeres más hermosas del mundo ninja
Sasuke le observó con su mirada perdida en el, sabía en esa cabeza suya pasaban ideas que le distraían del ahora y le incomodaban - ¿Que sucede?
- ¿Porque…. Como es que he podido llamar tu atención? Eres… tan atractivo… tan hermoso, tan fuerte y seguro… y yo no soy, Sasuke, nadie me miraba y ahora tu estás aquí … conmigo… es increíble
- ¿Porque dudas de esta realidad?
- No lo hago … pero quiero asegurarme de que no es un sueño- decía Hinata mientras posaba dos dedos sobre los masculinos labios, los delineó regocijándose con la textura, desde ahí comenzó a dibujar su cara de manera tierna con sus dígitos, el pelinegro no entendía lo que su Hime hacía, sin embargo no la detuvo, continuó solo observándola mientras se dejaba hacer - Quiero saber… que esto no es un sueño… quiero… conocer… sentirte real… - decía la chica al tiempo que ponía sus manos en el pecho del chico para empujarle, lo recostó en la cama y se posó sobre el, una leve sonrisa se dibujó en Sasuke al notar el sonrojo en las mejillas de la chica pese a la valentía para tomar la iniciativa.
Hinata dio un pequeño beso en la frente del pelinegro, otro más en su nariz y otro casto en sus labios, sus manos comenzaron a bajar por su cuello y después le siguieron sus labios con ternura, la inocencia de cada gesto de la ojiperla, excitaba a Sasuke como nunca y le estaba costando toda su energía y temple el contenerse para no tomarla con locura, las femeninas manos continuaron su recorrido llegando hasta el poderoso pecho del hombre, se deslizaron por la piel de porcelana rozando los masculinos pezones, un escalofrío sensual se produjo en el Uchiha al sentirla, con la punta de sus dedos, Hinata siguió bajando hasta el marcado abdomen anonadada por el placer de recorrer los canales entre cada cuadro de músculo, sus labios también curiosos bajaron a esos cuadros para besarlos y de manera gratificante, dar un pequeño mordisco a uno de ellos, el fuerte gemido que abandonó los labios de Sasuke la impulsaron para seguir bajando por su cuerpo, su rostro se llenó de asombró nuevamente al observar aquel duro miembro, era de un tamaño y grosor impresionante, aún no podía creer que aquel elemento pudiera entrar en ella cada vez que se dejaban dominar por la pasión
- Es… tan grande … - dijo Hinata casi como un susurro mientras lo tomaba entre sus manos, le oprimo tan solo un poco sintiendo la suave piel que cubría la dureza como acero por dentro
- Hinata – decía el chico mientras posaba su mirada en cualquier otra cosa que no fuera ella, de lo contrario su autocontrol se rompería, Hinata no parecía entender lo que estaba provocando en el
- … te hice sonrojar- sonrió pícara y tierna la chica
- No puedes decir eso sin esperar una reacción
- Lo siento, pero… es realmente grande- dijo la joven besándolo al tiempo que subía sus dedos por el miembro, desde la base hasta la punta que frotó curiosa y luego de observarlo un poco más, acercó sus labios dispuesta a atraparlo, pero una mano en su cabeza le detuvo
- No tienes que hacer esto
- Quiero hacerlo… quiero descubrirte… - Sasuke lo entendió y con la promesa de dejarla explorarlo se recostó en la cama, enterró sus manos en la sabana mientras sentía como los labios de la joven tomaban su virilidad y la encerraban en la calidez de su boca, no pudo evitar que un gemido escapara de sus labios, la lengua de la joven le cubrían, le saboreaba, jamás imaginó que la sensación fuera tan extraordinaria, hecho su cabeza para atrás y se dejó llevar permitiendo que sus caderas se movieran un poco mientras sus manos se posaban sobre la cabeza de su amada hundida entre sus piernas. De pronto lo sintió, estaba muy cerca, trato de avisar a su princesa pero fue muy tarde, Hinata al principio se sorprendió, se alejó del muchacho y observo, saboreó, sus mejillas se colorearon al entender lo que había pasado, sin embargo no se dejó dominar por la vergüenza, el muchacho jaló de ella y la recostó a su lado, tomó un pañuelo de tela de la cómoda a lado de la cama y limpió a la joven dama, la ojiperla le miró y luego le sonrió con ternura, esta vez el chico le besó al tiempo que se hundía en ella, para Hinata ya no era sorpresa que quisiera continuar, rodeó con sus brazos el cuello del chico y se dedicó a disfrutar de la pasión y calor invasor
Más de la mitad de la noche había pasado para cuando el sueño y cansancio les había hecho parar, Hinata había caído rendida a lado del muchacho que la observaba descansando, estaba impresionado por la iniciativa que había tenido la joven dama, por el placer que había ganado con solo sentirla explorándolo, una vez más le confirmaba el poder que tenía la joven sobre el, podría haberle matado con una daga en su pecho y el no hubiera sido capaz de reaccionar, era una situación fascinante y aterradora al mismo tiempo, tal vez por eso era tan excitante, posó una mano en el vientre descubierto de la chica y meditó, cada noche que la hacía suya se derramaba en su interior inconsciente de las consecuencias, no era el momento de engendrar con ella y lo sabía, al menos debía hacerla su esposa primero, sin embargo la tomaba más de una vez por las noches y dejaba su semilla en su interior sin hacer el mínimo intento por detenerse, acarició de nuevo ese vientre sabiendo que no había nada, no sabía si estar molesto o contento al respecto, pero sabía que era momento de dar el primer paso y convertirla en su esposa
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Algunos años en el futuro
El rubio Hokage caminaba de un lado a otro en su oficina, la impactante noticia que había recibido Naruto tan solo algunas horas atrás, seguía generando un electrificante gusto y nerviosismo en su cuerpo, aún no sabía si estaba listo para lo que implicaba, no sabían nada aún de Garaa y su acción militar ¿y si necesitan de su ayuda pronto? la guerra había comenzado, no era del todo una batalla pero la alerta estaba muy presente en ambos bandos, estaban muy cerca de iniciar
Sin embargo la maravillosa sonrisa de su esposa al decirle la noticia, al confírmale que esperaban a su primer hijo, hacía que todo su esfuerzo, que su decisión por conseguir paz siguiera presente con mucho más fuerza, lo haría todo para que su hijo y su amada Sakura vivieran en un mundo tranquilo
Sasuke entró en ese momento a la oficina notando a su amigo pálido, el color o la falta del mismo en su piel era de algún modo cómico, aunque no soltó risa alguna, por el contrario le miró con seriedad tratando de entender lo que pasaba con el muchacho
- ¿Que paso?
- Sasuke-teme… yo… sakura y yo, nosotros….
- Dilo de una buena vez – dijo el pelinegro cruzándose de brazos aún no entendiendo lo que le pasaba a su Hokage
- Vamos… a ser padres
- ¿Que?
- Aún no lo creo, es tan impactante, estoy nervioso pero también estoy increíblemente feliz, yo… no se ni como me siento de verdad
- Déjate de tonterías, eres el Hokage regresa tu compostura, no es momento para distraerte, no si no quieres que tu hijo nazca en un mundo de guerra
- Lo sé - contestó el rubio con una sonrisa en los labios, Sasuke no entendía del todo el sentimiento que había en ese gesto, era una mezcla entre la ternura y la esperanza, entre el deseo y la desición de estar siempre ahí para su familia, era increíble, pero al parecer, su tonto amigo seguía tomando la delantera, sería el primero de ellos en convertirse en padre y aunque él deseaba más que nada iniciar con su propia familia junto a Hinata, estaba más que consciente que no era el momento, además ahora tendría que apoyar a su amigo como nunca.
