Ladies and Gentlemen!

¡Un capítulo más para al fin darle un final que realmente lo merece! Estoy más que nerviosa por los últimos capítulos que me estoy encargando de escribir ¡Y es que ya quiero que toda esta situación termine! Créanme, no los voy a decepcionar.

It's time to read!

It's showtime!


Aclaración: Yu-Gi-Oh! VRAINS no me pertenece. Es propiedad de Kazuki Takahashi. Yo solamente pido prestado sus personajes para poder escribir mis historias.


Fue después de unas horas, para que la droga que le había sido inyectada a Yusa pasara su efecto pero no el dolor de su pierna con forme pasaba el tiempo, era más intenso, tuvo que romper un poco de su falda y de su blusa para poder apretar la herida y evitar que saliera más sangre. Un torniquete con ambas prontas que apretó con mucha fuerza aunque le doliera más, tenía que hacer algo para seguir viviendo. Como pudo, se arrastro por el piso para poder llegar a una pared de ese cuarto y poder recargarse en el mismo, no pudo evitar quejarse en ese momento y ver su pierna lastimada. Tomo un pequeño respiro y lo saco en forma de quejido, fue justo en ese momento donde las ganas de llorar estaban por ganarle o eso hubiera querido al momento de ver a Kenshirou hecho bolita y manteniendo la puerta cerrada, desde el momento que se había ido el padre de este, solo cayó al piso como peso muerto, solo intento cubrirse sus oídos con fuerza y apretar sus dientes hasta sentir como rechinaban.

-Por favor Kenshirou -Eran la palabras que la chica había dicho en ese momento donde la droga seguía haciendo efecto y mirando a su amigo, este solo observo con atención como ella trataba de mantenerse despierta.- No puedes caer en esto pero solo escucha a tu padre si quieres salir vivo de esto, puedes hacerlo, somos amigos ¿No es así? Solo hazlo

Fueron aquellas palabras que Kenshirou escucho de su amiga mientras le sonreía con tranquilidad pero era muy evidente el sudor que resbalaba por su rostro mientras hacía pequeños gestos de dolor, le sonreía como desde hace tiempo ella no lo hacía. Se acerco cuidadoso a ella, estuvo a punto de tocar su hombro pero fue ese momento en el que ella desvió su mirada al momento que ella menciono un nombre.

-Ryoken

Kenshirou solo retiro su mano y se alejo de ella inmediatamente sin siquiera mirar a la chica que solo le pedía que lo hiciera y que no se preocupara por ello. No entendía cómo es que ella podía decir esas palabras cuando las lágrimas estaban bajando de su rostro y era más notorio el miedo que la invadía y no se trataba de la droga o de la herida en su pierna. Ella realmente se estaba muriendo del miedo de ese lugar, de las personas que se pueden encontrar afuera como también, al saber que no era la persona que tanto quería que la tocara. No quería verla, no quería escucharla. No podía hacerlo, por más que amara a esa chica que se encontraba herida y trataba de hacerse la fuerte ante la gravedad de su herida, no podía hacerle algo como eso cuando era ella quien no lo amaba, cuando solo lo estaba haciendo porque habían sido obligados y no había sentimientos de por medio más que la amistad que no quería romper con ella. Escuchar el nombre de alguien más, fue lo que le hizo entrar en razón, fue lo que provoco que recordara que ella nunca seria suya por más que quisiera esforzarse, ella ya tenía alguien ocupando su corazón y lamentablemente, él no podía estar en ese lugar. Le había gustado Yusaku desde que eran unos niños, fue él, el primero amigo de ella, solo eran ellos dos, no había nadie más que viera aquellas sonrisas, que viera todos aquellos primeros momentos con los que vivió con él hasta que llego Kogami Ryoken y le pudo otorgar más sonrisas a esa niña de las que él le podía provocar. Siempre estuvo molesto de ello porque ahora, ya no podía tocar su pequeña mano y jugar como lo hacían desde hace mucho tiempo. Pero de alguna forma, sabía que la dejaba en buenas manos, siempre lo sintió de esa manera. Incluso, años después en los que ambos regresaron después de situaciones diferentes y ver como ella sonreía, era feliz con la persona que tanto amo. Solo podía desearle lo mejor.

-¿Estas bien, Kenshirou? -Hablo ella un poco cansa.- No has hablado desde hace mucho tiempo ¿Sucede algo?

-¿Cómo pudiste pedirme que te hiciera algo como eso? -Fue lo que dijo con rudeza.- ¿Y si después me odias por lo mismo? Ya no seriamos amigos por culpa de esta escena ¿Cómo mirarías a Kogami después?

-Sobrevivir, de esto se trata todo esto -Fue lo que dijo, quiso mover su pierna pero después fue una idea horrible, Kenshirou solo la miraba.- Ryoken lo hubiera entendido, todo mundo lo hubiera entendido -Soltó una pequeña risita.- Ahora, debemos encontrar una forma de sobrevivir en estas horas, ellos han mostrado sus colmillos y justo ahora, nosotros ya no tenemos mucho tiempo

-¿Qué es lo que vamos hacer?

Yusa iba a contestar hasta que escucharon unos cuantos golpes del otro lado de la puerta. Ambos abrieron los ojos sorprendidos, con una seña, la chica le indico a Kenshirou que se acercara a ella, con la falda y su blusa rota, indicaba más que realmente había hecho lo que su padre le había ordenado. Ambos se tensaron en ese momento, se miraron al momento de escuchar como había sido desbloqueada y como giraba la perilla. Fue una grande sorpresa que no era nadie de los que esos días, ellos habían conocido. Era una mujer de cabellos rosados y ojos grandes como expresivos de un color rosado. Yusa inmediatamente la miro con atención, como ella miraba por todos lados para cerrar la puerta con cuidado. La mujer sonrió con amabilidad, saco de la bolsa de su suéter, un par de sándwiches como un poco de agua para ambos jóvenes.

Ambos amigos se miraron con atención al ver que ella no tenía malos planes con ellos. Se acerco poco a poco para dejar las cosas en las manos de Kenshirou mientras bajaba su rostro para observar como la chica tenía una grave herida en su pierna, inmediatamente que dejo las cosas en las manos del joven, toco la herida donde Yusa fue la primera en quejarse.

-Lo lamento -Susurro.- No era mi intención, escuchamos un disparo pero no sabíamos si habían herido a alguien, esa mujer realmente se paso esta vez

-¿Eres Emma Bessho? -La mujer abrió los ojos sorprendida.- Eres la medio hermana menor de Kengo ¿No es así?

-¿Mi hermano habla mucho de mí? -La mujer soltó una risita. Observo como la joven comía algo mientras la dejaba revisar su pierna, la desenvolvió para poder ver la herida, hizo un pequeño gesto y aplico un poco de agua para limpiar la misma.- Supongo que tu eres la chiquilla que causo tantos problemas a esas personas ¿Cómo es que las conoces?

-Kengo me conto mucho de ti, desde que mis padres murieron, él ha estado a mi lado como un hermano mayor, ahora puedo comprender de donde saco esa forma de cuidarme -Soltó una risita, después comió un poco y dejo salir un pequeño suspiro.- ¿Están haciendo algo?

-Nos reunieron a todos -Menciono.- Al parecer, esta será la última oportunidad que te van a dar para que les des el programa si no, pasaran cosas malas, Takagi-san, realmente esta temiendo lo peor

-Me lo imaginaba -Soltó un pequeño suspiro, hizo un pequeño gesto al sentir como su pierna volvía a ser vendada.- Solo estaba comprando un poco de tiempo para que me pudieran encontrar -Sonrió a Emma.- Estoy segura que Kengo vendrá, todos estarán aquí para saber cuál es el desenlace de esta historia

Tanto Kenshirou como Emma se voltearon a ver. Después escucharon a la chica soltar una risita.

-¿Sucede algo? -Pregunto Kenshirou.

-Es increíble que moriré una segunda vez por mi propia familia -Sonrió, alzo un poco su blusa para que estos dos miraran la gran cicatriz en el abdomen de la chica, despues, solo bajo la misma para poder ocultarla.- Esa mujer Queen, está más relacionada conmigo como el tío Hiro es contigo Kenshirou -Miro a la mujer que se levanto y tomo las botellas vacías.- Gracias por esto Emma-san pero es hora de que te mantengas en la oscuridad una vez más, las cosas no se pondrán bien a partir de ahora

-Estaré al pendiente, hasta luego

Observaron como esa mujer se salió con el mismo cuidado con el que ella entro. Yusa soltó un pequeño suspiro y tomo la mano de Kenshirou. Ambos se miraron.

-Es hora de ser libres Kenshirou

.o.

Era muy difícil el que Ryoken quisiera controlar ese nerviosismo, incluso, su pie no dejaba de golpear el interior del auto, si fuera posible, se estuviera comiendo las uñas si no fuera porque Takeru se encontraba a su lado y Ai le golpeaba la mano con su pata cuando quería hacer algo así, si es que el joven no entendía, era mejor gruñirle y este lo dejaba a un lado para mirar al perro de la manera y como este solo bufaba mientras rodaba los ojos y miraba por la ventana. De alguna manera, se sintió como Yusa al momento de ver a su perro actuar como un humano, tal vez era la habilidad que había adquirido en todos esos años que ha estado con la chica y que ha sido entrenado, ahora mismo se preguntaba el porqué el can se encontraba a su lado si se supone, se trataba de un perro de ayuda. Kiyoshi se mantenía como copiloto de Kengo que en ese momento, era el que conducía desde hace unas horas, prácticamente desde que Pandor les envió la información sobre la ubicación final de ellos. Sin dudar, se subieron al auto del mayor Kogami, Kengo era el que tenía la cabeza más fría en ese momento como para dirigirse sin llamar la atención de todo aquel que los este vigilando pero siempre observando a su alrededor en busca de algo o alguien, Ryoken fue el primero que subió al carro y discutió un poco con su padre ya que no quería ser bajado de ese lugar hasta que llegara a saber que Yusa se encontraba bien y Kiyoshi un tanto preocupado por su hijo por alguna imprudencia que pudiera hacer.

Igual a su madre, en ese momento pensó. Pero se mordió la lengua por más silencio que pudiera existir en el auto. De alguna manera, nadie se atrevía hablar, cada quien, estaba concentrado en lo que realmente tenían que hacer.

-Ahora me pregunto ¿Por qué vienes Takeru? -Pregunto Ryoken.

-Por favor, he logrado escabullirme y encontrar esta información que ustedes nunca llegaron a conocer hasta que se te ocurriera activar el programa de Pandor, es necesario que como representante de los niños que lastimaron, yo vea con mis propios ojos el final de todo esto -Fue lo que menciono, soltó un suspiro y miro a Ryoken, en ese momento, Ai se levanto para quitar al Kogami menor de su asiento y poder ser acariciado por Takeru, este no se lo negó.- Además, soy el único de todos ustedes que sabe como pasar por desapercibido, puedo entrar a ese lugar para poder avisarles que es lo que está pasando y evitar que algo malo les pase a esos dos

-Tiene razón, hay que darle su oportunidad -Apoyo Kiyoshi.

Un pequeño silencio se formo, en ese momento, el celular de Kiyoshi sonó, al ver por esa pantalla, se dio cuenta que era Pandor solo para avisar que todas las unidades y compañeros que Kengo iba a llamar desde un principio, ya estaban en camino, se encontraban justo detrás de ellos. Inmediatamente la IA desapareció para aparecer en el tablero electrónico del automóvil y poder guiarles como advertirles de lo que pudieran encontrar frente a ellos.

-¿Puedo preguntar otra cosa? -Pregunto Ryoken, solo observo como Kengo lo miro por el retrovisor.- ¿Por qué Ai viene con nosotros?

-Ai fue entrenado como un perro de ayuda pero también fue entrenado para casos extremos como este, no es tan idiota como siempre se piensa -El can volteo a ver a Kengo en el momento que fue llamado.- Yusaku sintió que algo como esto podría llegar a ocurrir, por eso me pidió que entrenara a Ai, puede ser capaz de olfatear a su dueño en distancias largas y atacara cuando se es necesario, en estos casos, este perro estúpido nos puede ayudar

Takeru y Ryoken se miraron. Vaya que ese estúpido perro solo tenía esa apariencia porque realmente no lo era así. Ambos jóvenes solo suspiraron al escuchar a Pandor que estaban próximos a llegar. En ese momento, Kengo le lanzo unos pequeños dispositivos a Takeru para que los pudiera escuchar y este pudiera hablar en caso necesario. Inmediatamente se los coloco en su oídos.

-Ya casi llego Yusa, espérame, por favor

Susurro Ryoken al ver por la ventana. Subió su mano a su pecho para poder tranquilizarlo porque sabía que ella se encontraría bien. Esta vez, no la iba a perder por una estupidez y esta historia, podría llegar a tener final feliz.

.o.

Queen sonrió en el momento que entro al cuarto donde habían encerrado a ambos jóvenes. Yusaku como Kenshirou, no pudieron evitar mirar a la mujer y cambiar su semblante. La chica se encontraba con el cabello un tato desarreglado al igual que su ropa que no se encontraba en su lugar. Al parecer, el joven había cumplido con aquella orden de su padre. Era un verdadera desgracia que las cosas no habían sido de esa manera y ellos decidieron fingir.

-Acompáñenme

Fue la orden que les dio Queen. La mujer dio media vuelta y salió de la habitación. Como pudo, Kenshirou ayudo a levantar a la chica y poder ser ese hombro que en ese momento, necesitaba apoyarse para poder caminar. En casa paso que daba, no dejaba de quejarse, era realmente difícil hacer eso y más cuando los llevaban a un lugar desconocido. Una habitación de la que no habían entrado y al momento de hacerlo, la chica no pudo evitar mirar impresionada todos aquellos dispositivos electrónicos que se encontraban en aquel lugar. Las computadoras, los servidores, todo lo que ellos habían estado ocupando para poder esconderse.

Observo con atención aquel lugar, todas las personas que se encontraban en ese lugar, unas tantas se encontraban desaparecidas, justo como lo era el padre de Spectre que no pudo evitar mirar a la chica con preocupación, ella solo sonrió. Se detuvieron en una computadora central, aquella gran pantalla de pixeles que se alzaba frente a ellos. En ese momento, observo a Hiro Sorinozuka sonreír. Alejo a su hijo de Yusa y solo empujo a la joven donde estaba una ranura de inserción de memoria.

-Creo que sabes lo que tienes que hacer, no tengo porque darte más explicaciones -Fue lo que menciono con una sonrisa.- Conecta el programa y prometo que te dejare libre

Yusaku soltó un pequeño suspiro, cerró sus ojos por un momento, en búsqueda de algún sonido que le confirmara que él ya estaba ahí. Abrió los ojos y saco una memoria de almacenamiento de su bolsa interior de la chaqueta. Sus manos temblaron, dudo un poco pero al final, pudo insertarla. Se alejo un poco para llegar al lado de Kiyoshi, su pierna herida ya no quería dar para más pero tenía que esforzarse un poco más para ello. Todos estuvieron pendientes para observar como las letras y el código base, empezaban aparecer en la pantalla.

-Al fin, es mío, podre controlar a mi manera todo y nadie será capaz de negármelo

La chica soltó un pequeño suspiro. Era el juego final, estaban en la última parte de esa historia en la que desconocía el resultado.


¡Muchas gracias por leer!

¿Qué es lo que pasara ahora cuando sepan que Yusa entrego el programa a alguien más? Diablos, creo que estoy hablando de más. ¡Pero es que la situación se pondrá muy buena!

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¡Nos vemos a la próxima!


Atte.: AnZuZu Dragneel

Fecha: Miércoles 8 de Julio de 2020