Capítulo 27: El topo

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Después del funeral, las pesadillas de Sakura mejoraron. Logró entender que la muerte de Ruiko y los demás experimentos a manos de Kabuto no habían sido culpa suya, y dejó de tener miedo a recordar. La pelirrosa abrazó su dolor y su sufrimiento hasta que se hicieron parte de ella.

En los días siguientes, llegó el turno del equipo de Sasuke, y este se marchó de misión. Esta vez, los shinobis irían más allá de la frontera para expandir su búsqueda. A pesar de que no fue de su agrado, el Uchiha dejó que Sakura lo abrazara y le pidiera que tuviese cuidado. Odiaba que se pusiera en plan despedida, pero empezaba a acostumbrarse a su sentimentalismo. Por otro lado, se alegró de salir de caza. Necesitaba salir de esa casa. Estar encerrado con sus compañeros lo estaba volviendo loco. El rubio y la pelirrosa se habían pasado todo el día anterior haciéndose bromas y abrazándose delante de el. Sasuke se convenció a si mismo que lo que sentía no eran celos, sino que la influencia de Sakura volvía a Naruto más cariñoso e insoportable, no solo con ella… sino también con el. El Uchiha había tenido que apartar al Uzumaki varias veces cuando este intentaba abrazarlo o demostrarle su afecto fraternal a traición. Así que, salir y matar algunas ratas era justo lo que necesitaba para darse un respiro.

Para suerte de Sasuke, los shinobis habían cruzaron la frontera en pocas horas y decidieron separarse. No soportaba a Kiba ni un minuto más. Des de que volvieron a la vida, el Inuzuka no había desaprovechado ocasión alguna para restregarle su pasado de traidor y culparle por lo que le había pasado a su compañera. Lo último le hacía hervir la sangre. El no tenía la culpa de que "Santa Sakura" hubiera decidido sacrificarse, además el ya estaba muerto cuando eso pasó… realmente se creía que la habría dejado hacerlo si hubiera estado con ella?. - Probablemente la hubieras matado tu mismo después de hacer el pacto – le había dicho ese insolente chico perro. Sasuke había contenido con todas sus fuerzas para no matarlo esa vez. Odiaba que ese imbécil hablara de Sakura y de el como si los conociese. Había intentado matar a Sakura en el pasado, lo reconocía, pero ese… ese no era el. Cuando la rabia y el odio te consumen, pierdes la capacidad de racionalizar, y no pasaba un día sin que se preguntase que habría sucedido si Kakashi no hubiese llegado para salvarla. Probablemente, el dobe me hubiera matado – se dijo, y era cierto. Para el rubio Sakura era un límite que no estaba dispuesto a ceder. Si hubiese cruzado esa línea, su amigo nunca se lo habría perdonado… Aun así, Naruto y Sakura eran los únicos que podían juzgarle, y no Kiba y sus comentarios. Más adelante, Naruto le explicó que el castaño había sufrido un flechazo de cupido durante la guerra, y se había medio enamorado de la ninja médico. Menuda gilipollez – había pensado en ese momento – como si tuviera alguna posibilidad. No lo soportaba, y aunque Naruto pensaba igual que el, le había pedido que no lo dañara. Se lo había pedido por Sakura….

De pronto, una sensación extraña recorrió el cuerpo de Sasuke haciendo que se detuviera. Shikamaru aterrizó a su lado y lo miró alarmado. Sasuke activó el sharingan y escaneó el lugar mientras sacaba su katana.

- Has visto algo? – le preguntó su compañero poniéndose en guardia.

- No, pero los he sentido - contestó el Uchiha frunciendo el ceño. – Shikamaru, prepárate – dijo. – Ya vienen…


Ubicación: Residencia Uchiha

Sakura soltó un bufido de frustración al terminar de leer el pergamino. Llevaba todo el día investigando a sus antepasados, y no había encontrado nada. Como es que la inexistencia de datos sobre los Haruno nunca la había extrañado? Porque no éramos nadie – se recordó. Durante su infancia, la chica había pasado tanto tiempo estudiando a los poderosos clanes de la aldea que nunca le dio importancia a su propia procedencia. Tomó un sorbo de café y agarro la pila de documentos que Shikamaru le había dejado. Tenía que seguir buscando.

Antes de continuar, la pelirrosa levantó la mirada hacia el jardín, y cuando divisó a Naruto frunció el ceño. Ahí esta, parado en medio de la parcela sin camiseta, y cavando con una pala en pleno sol de mediodía. Sakura lo miró con reprobación, y se levantó ágilmente de su sitio para llegar hasta a el.

- Naruto, he dicho que lo iba a arreglar yo – le soltó molesta mientras le quitaba la pala. No quería que su amigo arreglara sus desastres.

- No es molestia Sakura-chan! Tu estás investigando – le contestó. La verdad es que cuando Itachi había sugerido arreglar el jardín, el había aceptado rápidamente. Todo con tal de no tener que leer esa cantidad de pergaminos.

- Por eso he dicho que lo haría al anochecer. No ahora cuando el sol podría deshidratarme –le rebatió ella regañándolo.

- Tranquila Saku-chan, a mi el sol no me afecta! – exclamó Naruto sonriendo. Sakura lo miró mal. Maldito cretino persistente – maldijo en su fuero interno. Claro que el sol le afecta, pero el no se daba cuenta! Puede que su piel bronceada fuera más resistente que la suya, pero la deshidratación le llegaba a cualquiera.

- He dicho que lo haré yo – masculló orgullosa intentando apartar la mirada de su bien formado torso. Es que nadie usa camiseta en esta casa?! – volvió a maldecir. Sasuke y Naruto no tenían ningún decoro a pesar de vivir con ella.

- Pero… vas vestida con un pantalón blanco – intentó decir el rubio. Sakura arqueó una ceja.

- Que me quieres decir con eso?

- No quiero que lo eches a perder… - murmuró Naruto avergonzado. Su intención era del todo noble, pero Sakura no se lo tomó para bien. Según ella, el rubio la estaba tomando por superficial. Muy molesta la pelirrosa recogió un poco de arena embarrada con la pala y se la echó a su amigo. – Oyee! – se quejó.

- Uyy vaya! Lo siento no quería que te echaras a perder – se burló ella mientras dejaba la pala, y se daba la vuelta para irse. No pasaron ni cinco segundo cuando sintió una masa mojada estamparse contra su trasero. No lo ha hecho – pensó perpleja. La Haruno revisó su retaguardia y, efectivamente, se encontró con la gran mancha de barro que había dejado Naruto en su inmaculado pantalón blanco. Lo miró enfurecida y vio que el Uzumaki le sonreía travieso. – Esto es la guerra! – exclamó mientras se abalanzaba contra el y se revolcaban en el barro.

Forcejearon unos minutos entre risas hasta que los dos quedaron cubiertos de mugre. Naruto quedó boca arriba y Sakura estaba sentada encima suyo intentando hacerle cosquillas…. cuando ambos se dieron cuenta de lo cerca que estaban el uno del otro. Naruto se sonrojó violentamente al sentir el cuerpo de la pelirrosa tan cerca de el, y se perdió en los ojos jades que lo miraban confundidos.

Sakura se separó de Naruto como si el contacto de su piel quemara. A que juegas?! - se recriminó a ella misma. No podía dejarse llevar de esa manera… no con todo lo que estaba en juego. La chica se adentró en la cocina la cocina huyendo de la escena para poder calmarse. Se apoyó contra la encimera, y abrió el grifo para lavarse la cara con agua. Debía recuperar la compostura, pero Naruto no la dejó. Sintió su presencia mirarla fijamente des de la puerta de la cocina, y contuvo el aliento al encararlo. Ahí estaba, con el torso desnudo y cubierto de barro… atravesándola con sus ojos azules suplicantes.

- Sakura…- la llamó con voz ronca. Estaba más serio que nunca. La pelirrosa se mordió el labio al oírle decir su nombre, y bajó la mirada incómoda.

- Naruto… no – le respondió. Sabía lo que iba a decir.

- Por que? – la interrogó frunciendo el ceño.

- No podemos… - susurró ella sin mirarlo.

- Sakura, mírame – le ordenó. La chica levantó la mirada y se perdió en sus zafiros. Seguían brillando con intensidad pero estaba más oscuros de lo normal… opacados por el deseo. – Por que? – volvió a preguntar Naruto haciendo el amago de acercarse a ella. Sakura retrocedió chocando con la encimera, y lo miró frustrada. Estaba acorralada.

- Basta! Que es lo que esperas de mi?! – le preguntó ella explotando por la presión.

- Que dejes de engañarte a ti misma – contestó serio. Sakura se quedó perpleja ante sus palabras.

- No lo hago – mintió intentando sonar segura. Naruto frunció el ceño molesto.

- Oh vamos Sakura-chan! – se quejó. Estaba enfadándose. El rubio caminó hasta ella quedándose a escasos centímetros de su cuerpo, y Sakura notó por primera vez lo mucho que había crecido. Le sacaba una cabeza y media por lo menos, y la estaba intimidando. – Dime que tu tampoco lo sientes?! – le preguntó.

- No se de que me hablas – intentó evadir, pero Naruto apoyó los brazos en la encimera. Uno a cada lado de su pequeño cuerpo.

- Dime que no lo sientes… - le susurró, esta vez acercándose peligrosamente a ella. – dime que no te afecta como me estoy acercando a ti?...dime que no sientes a electricidad que recorre todo tu cuerpo cuando te toco?

- Naruto, por favor… - le suplicó la chica con un hilo de voz. Tenerlo tan cerca le estaba haciendo perder la razón.

- Dímelo – le suplicó – dímelo y dejaré de insistir, pero tienes que decir algo Sakura. Tienes que decir algo porque me estás volviendo loco! – exclamó. La pelirrosa lo miró perpleja. – No puedo entrenar, no puedo pensar, no puedo dormir… no pasa un segundo en el que no esté pensando en ti. Esperando a que te des cuentas… deseando que ese beso no dejé cicatriz alguna…

El fénix fue quien te besó – volvió a mentir. No quería admitir que en el fondo, la diosa solo había actuado siguiendo sus propios sentimientos por el. Naruto le sonrió cruzándose de brazos.

- Yo eso no me lo creo – contestó.

Sakura aprovechó que Naruto la había liberado, y se escabulló para salir de la cocina.

- La antigua Sakura habría huido como una cobarde.– decretó el rubio con intención de llegar a la chica.

Sakura se paró de golpe en el umbral de la puerta. Tenía razón. La antigua Sakura habría esperado a que la llama se apagara usando una pobre escusa. Siempre le había tenido lástima al rubio, y, en vez de rechazarle, le había dado esperanzas de que algún día quizás tendría una cita con el… pero siempre acababa huyendo. Sin embargo, ella ya no era esa Sakura, y no rechazaba a Naruto porque quisiese… sino porque debía. Soltó un suspiro, y se giró para mirarlo. Ya no estaba enfadado, sino que la miraba suplicante y con amor. Todo el amor acumulado a través de los años des de la primera vez que la vio. Y de repente… Sakura flaqueó, y todas las razones por las cuales no debía ceder desaparecieron.

- Eres insoportable – lo insultó haciendo que Naruto la mirara confundido. No obstante, no tuvo tiempo a reaccionar cuando Sakura caminó hacia el, enroscó lo brazó alrededor de su cuello y lo atrajo hacia ella apoderándose de sus labios.

Después de uno segundos de estupefacción, Naruto reaccionó envolviendo la cintura de la chica, y correspondiendo al beso. La sensación era increíble. La atrajo más para si y metió su lengua en la boca de la pelirrosa que soltó un gemido al sentirlo. Las mano de Sakura empezaron a recorrer los brazos y la espalda del chico enloqueciéndolo. La temperatura subió a medida que el beso se tornaba más fogoso. Naruto la levantó y se giró para sentarla en la encimera mientras que Sakura enrollaba sus piernas a su cintura. El rubio le acarició muslos, y empezó a besarle el cuello con hambre. La pelirrosa empezó a sentir como su piel le quemara con cada roce. Estaba perdiendo el control y se sentía tan… bien.

En un momento de lucidez, la imagen de unos ojos negros como el carbón aparecieron en su mente devolviéndola a la realidad. Sasuke! – pensó alarmada. El sentimiento de culpa la abordó segundos después.

- Espera, espera! – dijo Sakura con la voz entrecortada por la falta de aire y la excitación. – No puedo hacerlo.

- He hecho algo mal? – preguntó Naruto temeroso. Sabía que el tema era delicado para ella después de que sus captores abusaran de ella, y temía hacerle más daño… pero Sakura despertaba sus instintos más bajos, y perdía el control solo con sentirla cerca.

- No… pero – Sakura bajó la mirada. No quería tener que rechazarle pero no podía permitirse estar con Naruto… no cuando también amaba a Sasuke. Se sintió fatal por haber empezado ese beso… no era justo para el rubio.

- Es por Sasuke? – preguntó el chico adivinando su expresión. Sakura lo miró perpleja. – Te conozco, Sakura. – dijo Naruto con una sonrisa triste. – Se que aun lo amas. El teme ha cambiado mucho gracias a ti y creo que ha desarrollado sentimientos por ti…. Tu le haces mejor persona. – La chica abrió los ojos perpleja. Sería verdad? Sasuke sentía algo por ella?... Eso solo ha hizo sentir peor.

- No quiero haceros daño – musitó la chica avergonzada. Recordando las frases del sabio.

-/ Flashback/-

- Pero… pero entonces no romperé la maldición entre Naruto y Sasuke! y seguirán condenados a reencarnarse.- recordó la pelirrosa. En que momento se había encontrado a si misma teniendo que decidir entre liberar a sus amigos o salvar el mundo?

- No puedes salvarlos a todos, Sakura… - el sabio le estaba repitiendo lo primero que le dijo al verla en el campo de batalla. Entonces, Sakura comprendió que el sabio nunca le ofreció salvar a sus compañeros. El solo le había ofrecido traerlos de vuelta. - No puedo prometerte que Sasuke recuperará su luz y regresará a Konoha, ni que dejará de odiar a Naruto, o que este superará tu muerte y podrá cumplir su sueño de convertirse en Hokage. No puedo prometértelo… pero si puedo intuir que tu desenlace será distinto al de Kaede…

- Como lo sabes? - preguntó esta con tono amargo.

- porque tu no elegirás… - le contestó con simpleza.

-/ Fin del Flashback/-

Maldito viejo, maldita maldición, maldito destino…- pensó. Naruto le levantó el mentón obligándola a mirarle.

- Sakura quiero la verdad. Me amas? – le preguntó directo. Los ojos de Sakura se cristalizaron al ver como la miraba tan intensamente. La pelirrosa recordó al niño insoportable y hiperactivo que una vez fue… ya no quedaba ni rastro de su inmadurez. Como podría no amarle?

- Si – confesó. La mirada del rubio se iluminó.– pero no puedo elegir, Naruto. Lo siento – contestó intentando zafarse. Sakura estaba decidida. Ella no iba a ser la razón por la cual la discordia aflorara entre ambos shinobis nuevamente. Seguramente Sasuke no sentía más que agradecimiento hacia ella, pero no iba a arriesgarse… no cuando podría significar sumirlo en la oscuridad y que odiase a Naruto.

- Pero… - empezó a decir el chico, pero no pudo terminar.

- Sakura?! Naruto?! – preguntó Ino desconcertada y respirando fuertemente. Los había encontrado en una posición muy comprometedora.

- Ino no es lo que…- intentó decir la chica mientras se bajaba de la encimera.

- Da igual! No hay tiempo para explicaciones! – la cortó aun jadeando. La rubia los miró con angustia, y, entonces, Naruto supo que había pasado algo.

- Que ocurre? – preguntó nervioso. La partida de caza de Ino no debería haber vuelto hasta mañana – se recordó. Los ojos de la Yamanaka se llenaron de lágrimas.

- Oh chicos! Lo siento tanto! – sollozo. Tanto Naruto como Sakura la miraron con horror.

- Mierda Ino! Dime que ha pasado! – le ordenó Naruto furioso.

- Fue una emboscada… el equipo de Shikamaru… – dijo entre lágrimas. – Ha ingresado de urgencia… Sakura, está muy mal! – se lamentó. La pelirrosa sintió como su corazón se apretujaba. – y a Sasuke…

- Que pasa con el teme?! – gritó Naruto. – Dime que ha pasado con el!

- Se lo llevaron… - contestó afligida. Sakura ahogó un grito de dolor. No, Sasuke-kun no por favor! – se lamentó por dentro. Naruto empezó a temblar de impotencia y rabia. Eso tendría que haber pasado…

- Mierda Ino! – descargó contra ella – Os lo dije! Os dije que debería haber estado con el!

- Naruto – lo llamó Sakura suplicante – Llévame al hospital, por favor… necesito saber lo que ha pasado.


Ubicación: Hospital de Konoha

Naruto y Sakura llegaron junto a los demás al hospital, y lo primero que vieron fue a Chouji llorando y siendo abrazado por Asuma, y a Neji caminando de un lado al otro en la sala de espera… furioso, como un león enjaulado.

- Sh-Shikamaru? – preguntó Sakura temblorosa.

- Lo están operando – le contestó Asuma.

- Tengo que ayudarlo! – exclamó esta. – Necesito entrar. Donde está Tsunade? – preguntó alterada.

- Está dentro con el. Sakura… no puedes operarle tu. Estás demasiado involucrada – le dijo Neji.

- Traedme a Shizune y un uniforme de quirófano ya! – gritó la chica furiosa a unas enfermeras que pasaban por ahí. – Vamos! – ordenó ignorando a Neji.

- Sakura… - sollozó Ino. Sakura la miró con el ceño fruncido, se acercó a ella, y le pegó una bofetada ante la mirada atónita de los presentes.

- Ni se te ocurra! Me oyes?! No llores como si se fuera a morir! – la riñó. Ino se quedó perpleja ante la determinación de su amiga. – Neji, voy a entrar ahí a operar. Me da igual lo que digas. Shikamaru no tiene derecho a morirse! No después de todo lo que he hecho por el!

Neji se quedó en silencio mirando a Sakura. Sabía que no iba a desistir así que asintió con la cabeza. Cuando las enfermeras le trajeron el uniforme a Sakura esta se giró para mirar a Naruto suplicante. Ella debía encargarse de Shikamaru, pero necesitaba que el averiguase que le había pasado a Sasuke. Este la miró y asintió. Claro que lo iba a averiguar! Nadie se llevaba a su hermano y vivía para contarlo.

La Haruno entró en quirófano segundos después y Tsunade la miró seria.

- Estás segura? – le preguntó.

- Informe de estado – pidió la chica ignorando la pregunta. La rubia sonrió orgullosa. Esa era su alumna…

- El paciente presenta múltiples laceraciones en el abdomen, tiene el cráneo fracturado, y ha perdido mucha sangre. – explicó. Sakura miró el cuerpo de Shikamaru con el corazón desgarrado. Que te han hecho amigo? – pensó aguantándose las ganas de llorar. – Sakura, procede – le ordenó Tsunade para sacarla de su desesperación. La chica se abofeteó mentalmente y recuperó la compostura. Tenía que ser profesional o Shikamaru moriría.

- Ponedle epinefrina y anestesia general – pidió a los auxiliares – y quiero tres reservas de cero negativo para ayer! – exclamó. Sakura agarró el bisturí y se acercó a su amigo mirándolo con decisión. – Si te mueres…. te mato. – lo amenazó antes de empezar la operación.

Mientras tanto, Naruto había acorralado a Neji para que le contara que había pasado durante la misión.

- Lo único que sabemos es que nunca llegaron al punto de encuentro. Llevaban una hora de retraso cuando Lee y yo fuimos a buscarlos. Encontramos a Shikamaru en ese estado… pero ni rastro de Sasuke. – le explicó.

- Pero lo buscasteis?! – preguntó alterado.

- Claro que lo hice! Mis ojos ven en un radio de kilómetros, Naruto… no había cuerpo, ni nada. Se lo han llevado. – se defendió el Hyuga.

- Pero por que?! – Naruto estaba muy afligido.

- Quizás ha vuelto a desertar – masculló Kiba – Con los traidores nunca se sabe..

- Tu! – rugió el kitsune colérico mientras agarraba al Inuzuka por el cuello de la camisa – pedazo de mierda! No te atrevas a hablar así de Sasuke! Me oyes?!

- Naruto ya basta! – dijo Asuma. – Sai ha informado a Itachi y a Shisui. Ellos se reunirán con Taka en la frontera para empezar la búsqueda de Sasuke. Tu te unirás después, pero ahora… te necesitamos aquí. – le pidió. Naruto relajó un poco la postura al oír al Sarutoni. Sabía que el hermano de Sasuke no descansaría hasta encontrarlo, y el debía cuidar de Sakura.

- Vosotros encontrasteis algo? – le preguntó a Neji y Shino.

- Nosotros no, pero Shino detectó algo en la tierra y divisó un escondite subterráneo como en el que encontramos a Sakura.

- Solo que cuando llegamos ya estaba vacío.

- Saben que vamos tras ellos – explicó Lee.

- Como?! – preguntó el Uzumaki confundido. Como habían podido emboscar a Sasuke y Shikamaru? Como se habían anticipado a sus movimientos?

- Mi teoría? – dijo Neji – tenemos un topo. – declaró sorprendiendo a los presentes.

- U-un topo? – preguntó Ino confundida. Alguien los estaba traicionando?

- Kabuto se ha pasado la vida reuniendo a informadores por todo el país. Creo que aun tiene fuentes en Konoha, y si sabían lo de las partidas de caza… el topo tiene acceso a información muy calsificada.

Naruto se enfureció al oír el planteamiento del Hyuga. Fuese quien fuese esa rata, la iba a encontrar y pagaría por lo que le estaba haciendo a su familia.


Ubicación: Desconocida

Sasuke se despertó adolorido. Intentó incorporarse pero el corte que tenía en el abdomen le había hecho perder demasiada sangre. Estaba débil. Consiguió darse la vuelta y quedar boca arriba. Estaba en el suelo. Analizó el lugar con sus ojos, y dedujo que se encontraba en uno de los escondites subterráneos de los Zetsus.

Recordó la emboscada y no pudo evitar maldecir. No los habían visto venir. Espero que Shikamaru esté bien – pensó para si.

- Veo que ya has despertado – habló una voz entre las sombras. Una voz que el conocía muy bien. Había convivido con esa persona durante tres años cuando se fue con Orochimaru.

- Kabuto Yakushi, muéstrate rata! – rugió furioso intentando activar el sharingan. Que mierda me ha hecho?! – se alarmó.

No te esfuerces Sasuke-kun, he sellado tu chakra y no podrás usar tus técnicas oculares – dijo con sonra mientras se acercaba para que lo viese. El Uchiha abrió los ojos al ver como había cambiado. Había seguido mutando des de la última vez que lo vio. No parecía humano. – Como está nuestra pequeña flor de cerezo? Ha conseguido alguna habilidad nueva?

Deja en paz a Sakura - masculló rabioso. Kabuto lo miró buldón.

Vaya! Nunca pensé que esa kunoichi de pacotilla consiguiese enamorar al gran Uchiha Sasuke. Aunque, bueno… teniendo en cuenta lo fogosa que es en la cama no me extraña. – continuó burlándose. Sasuke quiso levantarse, y romperle la mandíbula pero no conseguía moverse.

Cállate! – exclamó. – Ya hiciste tus experimentos con ella, ya no la necesitas. Déjala en paz!

Al contrario Sasuke-kun! Claro que la necesito… un científico nunca se cansa de mejorar a sus sujetos. Pero no te preocupes por ella, preocúpate por que voy a hacerte a ti – contestó mientras se acercaba a el con el bisturí. – Cuando acabe contigo no podrás evitar que llegue hasta Sakura, pero tranquilo… no la iré a buscar. Ella vendrá a mi. – se rio, y, por primera vez en mucho tiempo, Sasuke sintió miedo. Dobe! Sakura! No vengáis a por mi. Es una trampa!


Ubicación: Hospital de Konoha

Después de ocho horas en quirófano, Sakura consiguió estabilizar a Shikamaru, y salió a la sala para dar la noticia a los presentes. Ino la miró esperanzada, y la pelirrosa sonrió levemente.

- Se pondrá bien – la afianzó. Todos soltaron un suspiro aliviados. Chouji e Ino la abrazaron entre lágrimas de alegría.

- Gracias, Sakura – murmuró Shikaku. No se habría perdonado volver a la vida para ver morir a su único hijo. – Informaré a Temari. – la chica asintió para luego dirigirse a Neji con el rostro serio.

- Donde está Naruto? – le preguntó.

- Ha ido a ver al hokage. – contestó.

- Neji… cuéntamelo todo, por favor.


Ubicación: Torre del Hokage

Kakashi se frotó la sien y suspiró pesadamente. El, Jiraya, Óbito y Naruto habían repasado una y otra vez quien había podido tener acceso a esa clase de información clasificada. La idea de que hubieran estado vigilándole des de que asumió el mando le revolvía el estómago. Se sentía un fracaso como hokage.

- Esto no nos sirve de nada – masculló Naruto entre dientes mientras revisaba las actas de las reuniones de su maestro. – debería salir a buscar a Sasuke! – protestó poniéndose en pie.

- La mejor manera de encontrarlo es descubrir al topo, Naruto. El nos dirá donde lo tiene – le explicó por enésima vez Jiraya.

- Salir ahora no serviría de nada solo gastarías energía – añadió Óbito. Naruto frunció el ceño.

- Y como sabemos que el topo no eres tu?! – le reprochó. El Uchiha arqueó una ceja y lo miró con incredulidad. Vale, si… El había sido el malo, pero en que universo le haría él el favor de espiar para Kabuto. Quería a esa serpiente tan muerta como ellos.

- Basta Naruto! – lo riñó Kakashi – No es Óbito y lo sabes.

El Uzumaki soltó un bufido exasperado. No podía más. Sentía que no estaba haciendo nada para salvar a su amigo, y eso lo estaba matando. Miró a Kakashi y vio como este se sentía igual de impotente que el. Ni siquiera el hokage puede hacer más…- pensó con frustración. Había sido muy duro con el peligris des de la desaparición de Sakura, pero en el fondo sabía que había sufrido tanto como el, y, ahora, se habían llevado a Sasuke. El equipo 7 parecía estar maldito. Era como si el destino no los dejara estar juntos… Naruto se acercó a la mesa y miró a su exsensei con cariño.

- Lo encontraremos – le prometió a Kakashi. El hokage lo miró sorprendido ante su muestra de apoyo. Era la primera vez que no veía a Naruto enfadado con el.

- Vas a ir a buscarle, verdad? – le preguntó el Ninja Copia con una sonrisa. Sabía que el kitsune no iba a obedecer. Naruto sonrió triunfal.

- Vosotros encargaros del topo. Yo voy a por mi amigo. – contestó con firmeza haciendo que los presentes sonrieran. Naruto siempre sería Naruto.

- Y yo voy contigo. – habló una nueva voz des de la puerta. Lo imaginaba – pensó Kakashi. Naruto se giró para encontrarse con los ojos de la pelirrosa. Estos relampagueaban con rabia.

- Sakura-chan! – dijo con sorpresa.

- Sakura…-susurró Kakashi al ver que su alumna había vuelto. Habías superado sus demonios y… ya no se veía vulnerable y rota, sino fuerte y decidida.

- No, tu no vienes – respondió Naruto serio. La pelirrosa lo miró molesta.

- No te lo estoy preguntado, Naruto. Voy contigo! – replicó.

- Sakura…sea quien sea el que ha secuestrado Sasuke lo ha hecho por ti. Seguramente esta esperando que vaya – explicó Jiraya.

- Si me está esperando, me va a encontrar – amenazó la chica. Luego miró a Kakashi suplicante. – Por favor, puedo luchar… me siento más fuerte que nunca.

- Ni hablar Sakura-chan. Sasuke querría que te mantuvieras a salvo! – se negó el rubio. Sakura frunció aun más el ceño.

Naruto, recuerdas lo que me dijiste hace tres años? Dijiste que no podrías vivir sabiendo que no te sacrificaste de forma igual a como lo hicimos todos. Pues yo concuerdo con eso. Dijiste. "todos somos shinobis, todos estamos luchando por lo mismo. En que clase de persona me convertiría el quedarme escondido mientras mis amigos lo arriesgan todo?" – el chico quedó impactado al ver que ella recordaba sus palabras de memoria. - Así que no me vengas con tonterías. Voy a ir y no hay más que hablar! – exclamó. Naruto la miró emocionado…sin dudad, Sakura era una mujer increíble.

- Sakura… aun no sabemos lo que te ocurre o como tu cuerpo está asimilando al fénix. Podrías morir… - dijo Kakashi con preocupación. Sakura lo miró indignada.

- Ya me estoy muriendo, sensei! – gritó dejando a los presentes perplejos. –Se que Tsunade no ha querido compartir sus predicciones porque sabe que mi cuerpo no aguantará absorber tanto poder, y que tu apenas has venido a verme porque te sientes responsable – explicó con una sonrisa triste. – Pero no es así. Yo decidí esto y no me arrepiento. Voy a luchar y voy a traer a Sasuke de regreso! Luego podemos experimentar conmigo lo que queráis para intentar salvarme, pero… por favor…. Por favor, no me encierres en Konoha cuando una de las personas que más me importa corre peligro. – finalizó suplicando. Una sonrisa de satisfacción se asomó al rostro del Ninja Copia. Sakura siempre había sido la más lista del equipo 7.

- No esperaba menos de ti, Sakura. Eres una luchadora – le contestó el hokage asintiendo. Les estaba dando permiso para irse.

- Salvaremos a Sasuke, y luego te salvaremos a ti – dijo seriamente Naruto pero mirándola con una sonrisa. La pelirrosa lo miró decidida.

- Juntos? – le preguntó a su amigo.

- Siempre.

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Continuará...