Venganza (Parte 5 de Infiltrado)

Sinopsis: Un año después de conseguir la exoneración y regresar a EEUU, Emmett Swan y su particular familia se están adaptando a una vida legal. Todo cambia cuando Carlisle Anderson, un asesino experto, mata a sangre fría a Jasper Hale, para cobrar venganza por la muerte de su hermano DOBLE A.

Ahora el equipo de Swan, deberán sentarse una vez más al volante y protagonizar una carrera a través del mundo para sobrevivir y desquitarse por la muerte de su amigo.

Adaptación de la película "Fast & Furious 7" Rated M +16

.

.

.

Capítulo 1

Año 2018

Carlisle POV

Londres

–Pagarán por esto, hermano, lo juro –tomé su fría mano, le quité la cruz de plata enredada en su cuello –¡Haré que paguen por esto, me vengaré!

–¿Querrá hacer un velatorio, o lo cremará, señor? –preguntó el hombre de la morgue algo asustado.

–Cremen el cuerpo –indiqué.

–Sí, señor.

–Esto debe alcanzar para cubrir los gastos –le entregué un cheque.

Al salir de allí, decidí contratar un avión privado en el aeropuerto.

–¿Cuánto dinero quieres? –le dije al piloto.

–Cien mil –respondió.

Lo que hacíamos era ilegal.

Le apunté con mi arma –¿Cien mil? –reí.

–Puede ser menos, señor –agachó la cabeza temeroso.

–Eso creí…

–¿A dónde iremos?

–Estados Unidos –aclaré.

.

Los Ángeles

Charlie POV

–¿Cómo te sientes? –preguntó Carmen entregándome un café.

–Cansado –respondí rascándome la cabeza.

Aún tenía muchos papeles por revisar.

–Sé que odias este trabajo, Charlie –lanzó una carcajada.

–Yo no odio este trabajo, solo…

–¡Lo odias! –replicó –la oficina no es el lugar para ti, está clarísimo.

–Puedes ser –puse mis ojos en blanco.

–No te quedes hasta muy tarde ¿sí? –tomó su chaqueta.

–No lo haré –le sonreí.

Encontré el permiso de baja que Carmen había solicitado, ya estaba listo.

–¡Carmen! –exclamé saliendo del edificio apresurado –con respecto a la baja que has pedido ¿es por algo en especial?

–No, solo deseo un descanso –sentía que me mentía.

–Está listo, cuando quieras, puedes tomarte un tiempo libre –se lo entregué –Ahora ve a casa tranquila, buenas noches –le di un beso en la mejilla.

–Buenas noches, Charlie.

Volví al edificio, el guardia estaba dormido.

–¡Oye, despierta esa mente! –grité asustándolo.

–¡Mierda! –saltó de la silla.

–Vago –susurré dirigiéndome a mi oficina.

Sentí un ruido dentro.

Me detuve.

¿Acaso había alguien ahí?

Abrí la puerta violentamente.

–¡Hey! –grité al encontrarme con un hombre de unos treinta y tantos revisando mi ordenador –¿Qué crees que haces, rubiecito?

–Solo busco información valiosa –aclaró con calma, mostrándome un pen drive.

–¡Sal de aquí, ahora!

Sonrió –Saldré cuando se me dé la gana, agente Clark.

–¿Qué buscas?

–Venganza –musitó mirándome fijamente.

–Te metiste con el hombre equivocado –observé mi arma sobre el escritorio.

–La muerte de mi hermano no quedará impune, te lo aseguro, Clark.

–Eso lo veremos –me lancé sobre él.

Me dio un golpe en las costillas.

Estiré la mano para agarrar el arma, empujó el escritorio con su pierna, el arma cayó del otro lado.

–¡Maldito! –le di un puñetazo.

Sacó una navaja del bolsillo, me hizo un tajo en la pierna izquierda.

–¡Esto es por mi hermano!

Lo empujé, corrí rengueando hasta la caja de seguridad, saqué un arma y le puse el cargador.

Volteé, lo tenía enfrente, disparé.

Se escondió tras un sofá.

–¡Toma! –descargue el primer cartucho.

–¡Charlie! –exclamó Carmen ingresando confundida.

–¡Sígueme! –ordené.

El maldito salió de detrás del sofá y nos lanzó una especie de granada.

–¡Joder! –corrí hacia Carmen.

BUM

Detonó.

.

Emmett POV

–¿A dónde vamos, Emm? –preguntó Rose algo confundida.

–Te llevaré a un lugar para que pienses –aclaré –¿Aún no recuerdas nada?

–¡Sabes que no, Emm! –se enfureció.

–Lo siento, solo quiero ayudar, Rose –detuve el coche.

–¿Y ese lugar? –señaló a unos metros un descampado con miles de coches.

–Ese lugar, nena, es nuestro lugar, las mejores carreras de nuestras vidas.

–¿Nuestro lugar?

–Aquí fue donde nos dimos nuestro primer beso.

Sonrió.

–¿Te estás poniendo algo romántico?

–Puede ser –reí.

Aparque entre los coches.

–¿Vamos? –bajé y estiré mi mano hacia ella.

–Bien –observó a su alrededor, parecía estar feliz, eufórica –¡Este lugar parece increíble!

–¿Quieres ganar una carrera? –la desafié.

–Sí, por supuesto, bebé –me pellizcó la barbilla.

–¡Esta chica busca un contrincante! –exclamé señalándola.

–¡Whuuu, es Emmett Swan! –gritó un muchacho observándome sorprendido.

–¡Yo correré! –un jovencito desafió a Rose –Voy a ganarte, niñita.

–Ya veremos quién es la niñita –gruñó ella.

Se subió a mi coche, un 2015 Dodge Charger

Condujo hasta la pista.

–¿Lista? –pregunté asomándome por la ventanilla.

–Sí –afirmó.

Le di un beso.

–Así fue –musité sonriéndole.

–¿Están listo? –preguntó una muchacha de cabello rojizo, parándose frente a ambos coches –3, 2, 1… ¡fuera!

La carrera comenzó, ambos aceleraron.

Iban a la par, pero Rose parecía tener más posibilidades de ganar.

–¡Vamos, Rose! –grité.

El coche de su contrincante de repente se fundió.

Rose aceleró con toda y ganó la carrera.

–¡Eso! –aplaudí con la multitud.

Corrí hacia su coche –¡Lo hiciste, nena! –exclamé.

–¡Bien, ganaste, mujer!

–¡Felicidades, lo hiciste añicos, así se hace, hermana!

–¡Ahora él es la niñita!

La gente la rozaba, le aplaudía en el rostro e intentaban chocarle los puños, comenzó a temblar.

–Oigan, esperen, esperen –susurré intentando acercarme a ella.

Parecía que estaba a punto de explotar, lo podía ver en sus ojos.

Tyler Crowley se le acercó.

–¡Así se hace, Rose! ¡Qué bueno es verte aquí de vuelta! –la abrazó por detrás.

Ella volteó y le dio un puñetazo en el rostro.

–¡Rose! –la sostuve.

–¡No me toquen, joder! –me empujó y corrió hacia el coche.

–¡Rose, espera!

Aceleró alejándose.

–Mierda –bufé.

–¿Qué carajos fue eso, bro? –Tyler se limpió la sangre de la nariz.

–Ella aún no está bien –expliqué –necesita más tiempo…

–¿Aún no recuerda?

Negué.

–Oh, lo siento, creí que ella nos recordaba –se encogió de hombros.

–No pasa nada, Tyler, fue bueno verte –palmeé su espalda.

.

Esperé a Rose en la casa, pero las horas pasaban, y ella no regresaba.

–¿A dónde estás? –di vuelta en círculos.

Llamé a Bella, esperando que calmara mi ansiedad de alguna forma.

–¿Emm? ¿Qué tal? –atendió con rapidez.

–Estoy preocupado…

–¿Qué sucedió?

–Rose no ha vuelto a casa, hoy tuvo una crisis como la de hace una semana.

–¡Oh!

–Y no sé qué hacer, Bella, no sé cómo ayudarla.

–Debe estar en el cementerio –indicó –la vez pasada la encontré allí, estaba en su tumba.

–¿Enserio?

–Sí, no te lo dije antes, porque me pidió que no lo hiciera, pero creo que esta situación lo amerita.

–¡Iré a buscarla!

–Tenle paciencia, Emmett, ella está comenzando de cero.

–Lo sé –suspiré.

Tomé las llaves del coche de Rose, y conduje hasta el cementerio.

La observé a lo lejos, tirada al lado de su tumba.

Me bajé del coche y caminé hacia ella.

–Rose –susurré apoyando mi mano en su hombro derecho.

–¿Qué haces aquí?

–Vine a buscarte…

–Estoy bien –tenía los ojos llenos de lágrimas.

–¡Deberíamos destruir esa tonta lápida! ¡Estás viva!

–¡No! ¡Esa lápida dice la verdad!

–Rose –negué preocupado.

–Ese día, la Rose que conociste murió, desapareció.

–No es cierto –la tomé de ambos brazos.

–¡Es cierto, Emm!

–Estás viva, estás aquí conmigo.

–¿Sabes lo que es para mí verte a los ojos y darme cuenta de que tú recuerdas cada cosa, cada detalle de nosotros? ¡Y yo no sé nada! ¡No recuerdo nada! ¡Ni recuerdo a mi propio hermano! –gritó –No tengo nada más para darte, Emm, no puedo seguir.

–¡No digas eso, por favor!

–Tengo que irme, tengo que darme tiempo –besó mis labios –Lo siento, Emmett, de verdad, pero debo irme.

–No –sollocé.

–Adiós –me quitó las llaves de las manos y huyó.