Los personajes no me pertenecen, son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.
Yo perdida entre la niebla, a medio gas me tuve que morder la lengua mil veces para no ser siempre la primera en querer volver. Tú con tu fruncir de cejas, endemoniadamente guapo siempre en pie de guerra, No me mirabas para que yo no te viera, pendiente de mí. Tuya, soy tuya, no hay día, que no me sangre la herida, no puedo más Tuya, soy tuya, la vida, parece una tontería cuando no estas. Tuya mucho más de lo que jamás me atrevía a pensar... - Te Pertenezco, Fey
Bulma despertó con el ánimo decaído. Había tenido una noche de perros, pero por fin hoy era su cumpleaños. Hubiera dado todo porque Vegeta se estuviera ahí, pero el orgulloso Saiyajin simplemente no daba señales de vida. Y necesitaba a toda costa intentar que las cosas estuvieran bien con su ánimo.
No podía dejar que los demás la vieran mal. Suspiró y decidió que a pesar de su dolido corazón encontraría la forma de pasarla bien. Se metió al jacuzzi que tenía en su cuarto de baño, puso sales aromatizantes y decidió darse un merecido y relajante baño. Aún tenía que ver que los preparativos estuvieran acordes con lo ella había planeado. Suspiró iba a ser un día de locura.
Yamsha se despertó temprano ese día y empezó a bañarse, pensando en el fantástico día que tendría por delante, estaba realmente de muy buen ánimo.
El maldito simio ni se había aparecido en los últimos días en la corporación, lo cual lo tenía de excelente humor. Pues, como lo había previsto, a ese animal nada de las costumbres terrestres le importaban. Por tanto, no se aparecería ni de broma por ahí, con lo cual le dejaría el camino completamente libre con Bulma.
Ella definitivamente se daría cuenta que ese salvaje no encajaba para nada en su mundo, menos siendo quién era ella: la importante e inteligente hija de los Briefs, y heredera de una de las corporaciones más importantes de este planeta.
Cuando comenzó a arreglarse, su mente ya divagaba, no pensaba esta vez esperar mucho, tan pronto volvieran juntos la llevaría a una fantástica cena y le propondría matrimonio. Volteó a ver a su cama, ahí descansaba la bella ojiverde Youmi, su sensual cuerpo se podía notar a través de la sábana que la cubría. La vio voltearlo a verlo aún adormilada, -tranquila preciosa, descansa el tiempo que quieras, tuvimos una noche alocada- le decía, ¡Cómo iba extrañarla cuando regresara con Bulma!, pero sabía no había comparación, la Ojiazul era algo sublime.
Ella se percató que él no estaba prestándole atención así que se levantó y arrojó la sabana al piso, mostrando su glorioso cuerpo que sabía lo enloquecía, Yamsha se sonrojó, ella lo atrajo con sensualidad. Vaya, me tocará baño de nuevo pensó el maliciosamente, mientras se dejaba seducir por esa adorable gatita.
Ya era pasado mediodía y el idiota de Yamsha que prometió llegar temprano nada más no aparece, pensaba Bulma, ¡Bah! No pasa nada, así avanzaré más rápido. Su madre se acercó – Bulmita ya todo está listo, ve ahora a arreglarte para que estés lista a tiempo - le decía su madre, mientras le quitaba unos adornos de las manos, -Venga ve, date otro baño, arréglate y cambia esa carita, verás que el apuesto Vegeta llega, aunque sea un ratito a tu fiesta, estoy segura- dejó caer su madre el comentario, como quien hablaba del clima. Bulma se congeló en su lugar, abrió los ojos muy grandes y se sonrojó – ¿De qué hablas madre? Me tiene sin cuidado lo que ese mono idiota esté haciendo en estos momentos – Bufaba una Bulma muy alterada, tratando de convencerse de que su madre no sospechaba nada.
Su madre con gesto de fingida inocencia solo le dijo - ¡Oh! ¿Entonces, no es por eso por lo que has estado tan decaída estos días? Disculpa querida que haya malentendido ¿Entonces tu tristeza de los últimos días es por tu edad? - Bulma estaba estupefacta, a veces su madre acertaba con horrorosa exactitud, pero antes de que pudiera decir algo, su madre dijo -Oh vamos querida, eres preciosa, además cuentas con una genética envidiable, no envejecerás nadita en demasiados años ya lo verás- le guiñaba un ojo su madre.
Antes de que su mamá pudiera agregar algún disparate más decidió salir de ahí, rumbo a su habitación.
Eran pasadas las 3pm y una preciosa Bulma estaba más que lista, esperando a que su madre le indicara que ya podía bajar. Sabía que la gran mayoría de sus amigos comenzaban a llegar, 20 minutos después, su madre le informó que ya casi todos estaban, así que fue rumbo al jardín para verlos y saludarlos. Realmente se sentía dichosa de verlos. Apenas llegó junto a ellos sonrío feliz, ahí estaban todos ellos alegres de verla.
Cuando Yamsha vio que todos voltearon al mismo lugar supo que ella había llegado, ni bien volteó se quedó sin aliento, se veía magnífica, traía un precioso conjunto rojo, que se le ceñía de forma excelsa y sugerente a esas curvas de diosa que tenía, y que realzaba aún más el azul de su cabello y de su mirada. Tuvo que frenarse para no saltarle encima y besarla.
-Bulma pero que preciosa te ves, déjame que te dé un abrazo de cumpleaños- le decía el maestro Roshi con cara de libidinoso degenerado mientras una Bulma indignada lo golpeaba en la cara -Ash Maestro usted nunca cambia- le decía mientras el resto de sus amigos lo veían apenados y sonriendo.
-Feliz Cumpleaños Bulma- Decía un emocionado Gohan que se acercaba a abrazarla mientras ella se agachaba a recibir su abrazo. Milk también se acercó y la felicitó y entregó un pequeño obsequio. Me da gusto verte Bulma, te ves preciosa le decía Milk.
Intentaba ser amable con ella, sabía que en el pasado no se había portado bien con la peliazul a pesar de lo intentos de esta de acercarse. En el fondo Milk se sentía insegura, Bulma era una mujer muy guapa, era la mejor amiga de su esposo y sabía que Gokú y ella fueron en aventuras juntos mucho tiempo; años enteros, llegando a dormir juntos, aunque sabía por él que no había pasado nada entre ellos, ella se sentía insegura.
Aunque Milk tenía su belleza particular, era consciente de que no era tan bonita como Bulma, y cuando ella lo buscó de nuevo para hacerlo cumplir la promesa de la infancia, pudo ver que la forma en que la ojiazul miraba a Gokú iba más allá de la amistad. Y en el fondo sentía que, de no habérselo pedido, Gokú hubiera terminado uniéndose a la científica. Era una mujer muy hermosa y realmente siempre se sintió intimidada por ella.
Cuando Milk le cuestionó a Gokú que, si ella no hubiera aparecido en el torneo a pelear con él y pedirle que cumpliera su promesa, si él se hubiera casado con Bulma, el sólo sonrió inocente y le dijo -no lo creo Milk, yo quiero mucho a Bulma, pero verás no de la forma que te quiero a ti. Si es cierto al inicio no entendía e incluso debiste tenerme mucha paciencia, pero supe que no me hubiera podido unir a otra, en el momento de besarte-
Un confundido e inocente Gokú se rascó la cabeza mientras intentaba explicar algo que ni el mismo entendía, sobre todo porque era parte del instinto Saiyajin que, en el momento de la plática, él desconocía que tenía, pues se creía en aquel momento humano. -Verás Milk, hay algo que me impulsó a ti, cuando te besé supe que te necesitaba a mi lado, es un sentimiento diferente de posesión que nunca había desarrollado. Sé que incluso cuando decidimos unirnos en cuerpo- decía un inocente Gokú – Fui brusco contigo y te mordí el cuello, aún no sé porque lo hice, pero sentí la necesidad- decía el guerrero.
-Y sé que eso solo me pasa contigo Milk, a Bulma la quiero mucho pero como a una hermana- Decía el guerrero antes de dedicarle una sonrisa franca a su esposa. Fue en ese momento que ella entendió que en el corazón de su esposo solamente habitaba ella. Dicha plática fue días antes de que se fueran a Namekusein y desde entonces por más que intentó nunca tuvo realmente oportunidad de platicar con Bulma.
La amiga de su esposo se veía hermosa pero también frágil. Sabía que era una buena mujer y entendía que las cosas no iban bien con Yamsha, aunque no fueran las mejores amigas, ella entendía el corazón de otra mujer y sabía lo ligero de cascos que era el amigo de su esposo. Sí, estaba decidida a acercarse y poner de su parte para que Bulma fuera su amiga también.
Bulma notando la buena intención de la esposa de su amigo, decidió aprovechar para llevar una mejor relación con la chica. Entendía que Milk hubiera tenido sus dudas sobre ella, además eran justificadas, pues mucho tiempo se creyó enamorada de su amigo, pero cuando vio la elección de él, supo hacerse a un lado. Si Milk ahora decidía intentar ser su amiga, ella no sería quien dijera que no. -Ven Milk necesito tu ayuda con el postre – le decía a la pelinegra mientras se dirigían a la cocina a supervisar que todo fuera bien.
Gohan estaba más que feliz, tenía mucho que no veía a los amigos de su padre y ahora estaban ahí todos. Gokú platicaba con Piccoro - Pensé que vería a Vegeta, pero su ki se siente lejos de aquí- decía un decaído Gokú. -Si yo noté lo mismo- contestaba el namekiano – Mejor así- decía krillin -Honestamente ese hombre me da escalofríos, entre más lejos esté mejor- afirmaba mientras contento comía un pedazo de carne – Ni que lo digas – Replicaba un Yamsha molesto que se metía a la conversación – No puedo esperar a que tú y él peleen Gokú, para que le des una paliza al principito engreído ese- Decía Yamsha despectivamente. Como lo odiaba.
-Vamos chicos, no sean tan injustos, yo honestamente no creo que él sea mala persona, ha tenido una vida difícil y tiene derecho a buscar una pelea en condiciones parejas- decía el saiyajin criado en la tierra. Pero ningún de sus amigos parecían ceder.
Milk y Bulma pasaban un tiempo fantástico como nunca, platicando de aventuras pasadas cuando Gokú era un niño, realmente ellas estaban disfrutando mucho, decidieron que era tiempo de sacar el karaoke, sabían que éste no podía faltar o Krillin no se los perdonaría. Bulma no entendía porque su amigo le encantaba hacerlos sufrir con su voz, pero que se le iba a hacer. Además, estaba pasando un tiempo fantástico aún sin el arrogante príncipe.
Justo cuando salieron juntas con el equipo de karaoke para instalarlo, escuchó a su izquierda mucho revuelo y escuchó a Yamsha maldecir, con mucha curiosidad volteó, aunque lo que encontró no se lo esperó ni en sus mejores sueños. Una obscura y penetrante mirada de ojos negros la estaba viendo. Casi se desmaya y suelta el aparato que traía consigo. Tuvo que hacer acopio de todo su temple para no desmoronarse ahí de la impresión. Él sólo la había mirado a los ojos breves instantes, antes de arrogante voltear la cara hacia otro lado. Mientras en su típica pose de brazos cruzados se recargaba en un árbol. No importaba nada, es más daba igual si la ignoraba toda la velada, él había asistido y eso era todo lo que contaba.
Vegeta se hallaba entrenando desde muy temprano ese día. Desde que decidió marcharse de la CC había estado entrenando como maniaco, le había servido mucho para medir su potencial y determinar cuánto había mejorado, aunque no era el avance esperado por él, definitivamente le gustaba el avance que llevaba. Terminó mucho antes de lo que acostumbraba.
Había decidido desde un inicio hacer acto de presencia en la fiesta de la humana vulgar. Solamente que lo haría a su modo y en sus tiempos. En el fondo según él, era necesario hacer ese "sacrificio", no le gustaba que esos insectos anduvieran rondando en su casa y el no estuviera, se dio cuenta que sentía ese lugar como suyo, y lo atribuyó a que así sería, una vez que ella fuera suya, sus posesiones le pertenecerían al príncipe.
Después de tomarse un merecido baño, buscó dentro de la cápsula con ropa que la anciana le había empacado, ropa terrícola, así que decidió ponerse una camisa de manga larga color café claro, que se le pegaba al cuerpo. Pantalón café obscuro y unas botas. Se miró al espejo y sabía que se veía bastante bien. No era tonto conocía lo que su físico causaba en las mujeres, y siempre usaba eso a su favor sobre todo en misiones donde la fuerza no era el único recurso a usar. Guardó todo y voló rumbo a la CC.
Cuando llegó, se recargó en el árbol más frondoso que daba hacia la salida del patio a la casa. Sabía que ella venía hacia esa dirección. Y aunque había pretendido no darle más que un microsegundo de mirada, cuando la vio salir sintió que el corazón se le aceleró y pudo sentir sus pupilas dilatarse, maldita mujer vulgar siempre lo perturbaba. Cómo se le ocurría vestirse así.
Se veía jodidamente sexy, le estaba costando no lanzársele encima, no cabía duda ella sería suya, y cuando ya tuviera asegurada a su esclava no la dejaría andar de vulgar, distrayendo a todos los machos con sus vulgares y provocativos atuendos. Se dio cuenta que ella lo había mirado y que lo había encontrado con sus ojos puestos en ella, por lo que se molestó consigo mismo por imbécil, así que, haciendo gala de su autocontrol, decidió voltear la cabeza otro lado.
Gokú vio feliz cuando Vegeta llegó y decidió acercarse a platicar con él. Aunque fue el único que se atrevió a hacerlo. En el fondo el resto sabía que, aunque habían peleado juntos en Namekusein no fue por el mismo propósito y que si Gokú no lo hubiera derrotado la primera vez que se vieron, los habría matado a todos.
La mayoría simplemente no podía tener simpatía por el príncipe Saiyajin. -Qué quieres Kakaroto- Dijo arrogante Vegeta. -Vamos Vegeta que haces ahí solo, la carne está deliciosa, ven a comer- decía un alegre Gokú. Bulma iba llegando seguida por uno de sus robots que llevaba una cuantiosa y suculenta porción de los guisos y carnes cocinados para ese día.
-Qué bueno que decidiste venir un momento Vegeta. Te traje de toda la comida que creo te puede gustar- decía una muy alegre Bulma; el arrogante príncipe solo dijo - tenía hambre y la comida que me puso tu madre se acabó, eso es todo- Mientras se servía de lo que traían solo para él.
Mientras Gokú se quedó platicando con Vegeta, aunque este no le hacía gran caso y estaba enfocado en comer. Un Yamsha se hallaba sumamente molesto, lanzaba chispas, el maldito mono le gustaba fastidiarlo.
Se acercó a Bulma tratando de sonar dulce y comprensivo -Hermosa no tienes por qué servirle al mono, si quiere algo que venga él, ya suficiente hacemos tolerando su presencia- Bulma se zafó del agarre de su exnovio y le dijo – Yo lo invité y no tiene por qué afectarte Yamsha, él también es mi amigo y si decido llevarle la comida lo haré- le decía molesta mientras se iba.
-Maldito Saiyajin- maldecía por lo bajo el lobo del desierto.
A pesar de esa situación, la tarde continuó sin mayor sobresalto, entre risas y charlas. Todos se reían de lo horrible que cantaba Krillin, el maestro Roshi ya andaba pasado de copas haciendo espectáculo. Gokú y Gohan reían a carcajadas y Piccoro de lejos veía toda la pantomima, y hasta él con su eterna seriedad y muy a su forma estaba disfrutando. Hasta Yamsha olvidó su molestia, todo iba fluyendo bien.
Los padres de Bulma se acercaron a su hija apartándola un momento de sus amigos, su padre le dijo -Hija, me apena decirte que me acaban de hablar de una de las plantas, hay un problema con una de las nuevas líneas de producción y no han podido hallar el error, debo ir para allá. Tu madre me acompañará porque no sé cuánto tiempo tendré que ir y ya la conoces que no le gusta separarse de este pobre viejo tanto tiempo- decía su padre mientras miraba con amor a su mamá.
-Bulmita ya me conoces que no puedo estar alejada de tu padre mucho tiempo, con lo guapo que es pueden enamorarse varias jovencitas de él y robarme su corazón- decía su jovial madre mientras su papa solo se reía de las ocurrencias de su esposa, -Bulmita hija, vi que el joven y apuesto Vegeta llegó a la casa. En lo que regresamos, deberás preocuparte de sus necesidades. No pelees tanto y pásenla bien- Le decía su madre.
Mientras ella se despedía de un abrazo de ellos y se iban felices, dos sujetos hacían diferentes planes de ataque para continuar con su plan sobre ella...
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Al parecer alguien no aguantó y terminó llegando a la fiesta. El próximo capítulo estará bastante intenso.
Me gustaría saber cómo van sintiendo la historia si les va gustando saludos y mil gracias por leerla.
