Steve se metió en el ascensor que bajaba hasta las estancias de los vengadores. De gusto se hubiera ido a su dormitorio hubiera agarrado una buena novela y hubiera leído hasta haber caído rendido. Pero él no era una persona que aplazaba sus responsabilidades. Él era el que estaba al mando de los Vengadores, quizás fuera una iniciativa de Toni, pero él era quien decía que misiones tomar y como enfrentarlas. Él daba las órdenes y los demás obedecían. Pero eso era en el campo, ahí en las 4 paredes, era más como una comuna. Todos hacían y deshacían a su gusto. Todos no, después del fiasco de su cumpleaños, los "peques" estaban al cargo de algún adulto pero eran supervisados por todos.

Quizás debía tratar a Jean así, porque auqneu no fuera una ancrónica, desde que su esencia fue confinada en el cuerpo de una cría su carácter habái cambiado. Pero es que no había ninguna cría en el mundo con esas capacidades, esos conocimientos y su experiencia. Ni él mismo podía equipararse a un miembro de la realeza Varyn, con miles de años y que encima era capaz de transformarse en dragón. Se dirigió hacía el dormitorio de Jean, justo al lado del de la capitana, la capitana poco estaba por ahí, por lo que le aportaba la tranquilidad que había buscado desde que se mudara allí de forma definitiva. Pero al pasar por delante del comedor, vio luz encendida y eso captó su atención. Era Jean estaba frente la nevera absorta como si acabara de tener una revelación.

- Si, sigues ahí mucho rato, pillarás un resfriado (dijo con una sonrisa Steve)

- Ahhh buenas noches capitán (Sigyn cerró la nevera) ¿qué tal fue todo?

- Bien, como esperábamos.

- Me alegra oír eso (agitó la cabeza como para alejar algún pensamiento y volvió a abrir la nevera). Demasiadas opciones (dijo molesta).

- Pensé que un miembro de la realeza ya debería estar acostumbrada al derroche (Steve intentaba establecer una conversación agradable para después ir directo al asunto que lo había llevado allí).

- No creas. Es cierto que no he comido mejor comida como la que comí cuando estaba en palacio. Pero jamás me dieron a elegir. En Palacio me limitaba a sentarme y comer lo que los sirvientes ponían en mi plato.

- Thor habla de festines donde el vino no cesaba nunca y la comida se amontonaba en bandejas de plata.

- Seguro que en Asgard era así (Steve juraría que había un poco de desprecio en sus palabras).

- ¿No había fiestas en Vanaheim?

- Por supuesto que había fiestas…pero no asistí a muchas (añadió en un tono más bajo del que había estado usando). Y comer algo que no hubiera catado el probador real, en una sala con tanta gente, hubiera sido simplemente una imprudencia. Aprendes a hablar con una copa en la mano, pero sin beber o con un plato, pero sin comer.

- ¿No asististe a muchas fiestas? No es lo que se supone que hacen las princesas ¿Cómo es eso? (pero antes que Sigyn pudiera responderle se dio cuenta que otra vez estaba en frente el refrigerador mirando sin saber que tomar) Te recomiendo el yogur de mango y aguacate. (Sigyn lo miró con incredulidad) Si, lo sé, suena a una cochinada, pero está delicioso. Yo también tenía mis dudas al respeto, pero Nat insistió, y debo de reconocer que des de entonces es uno de mis favoritos.

- En ese caso lo probaré (dijo agarrando un tarro de medio litro de yogur)

- ¿Compartimos? (dijo con una sonrisa encantadora agarrando dos cucharas y dos cuencos de uno de los mostradores. Sigyn no entendió muy bien así que agarró otro bote de yogur para el capitán. Al verlo Steve no pudo reírse, por supuesto entrenando lo que entrenaba, debía de tener un hambre feroz). ¿Siempre comes a estas horas?

- Sí, está muy tranquilo, no hay tanto alboroto.

- Ya, eso parece (dijo sirviéndole el yogur en un cuenco y después sirviéndose el. Esperó a que lo probara y al ver que la chica sonreía, él sonrió también) te lo dije, parece una cochinada, pero está delicioso, sobre todo esta marca.

- Sí muy rico. Y ahora que ya hemos sido cordiales ¿Puedes decirme de qué quieres hablar?

- Jajaja ¿Tan evidente soy?

- No (dijo algo molesta, pero sin dejar de sonar educada. Steve esperó a que la chica dijera algo más, pero eso fue todo así que se aclaró la garganta y tomó aire).

- Cuando los Vanir te desterraron por culpa nuestra (Steve empezó a hablar pero Sigyn le interrumpió bruscamente) .

- No fue culpa vuestra (le aclaró muy seria) yo tomé la decisión, sino hubiera querido no lo hubiera hecho. Echarle las culpas a los demás de tus decisiones es un acto muy cobarde y despreciable (dijo haciendo alarde del porte regio que tanto Thor, Loki o Sigyn a veces hacían gala).

- Bueno, cuando te desterraron te ofrecimos vivir aquí, que la tierra fuera tu nuevo hogar.

- Así es, y estoy muy agradecida por el ofrecimiento (dijo, aunque no había ido del todo así. Estaba en deuda con Thor y Thor le había pedido que se quedara en la tierra y formara parte de los Vengadores para protegerla. Ella era una guerrera por lo que aquella era posiblemente la opción más fácil a tomar). Defenderá la tierra y sus habitantes con mi vida, di mi palabra (le aseguró muy seria).

- No se trata de eso. No he dudado ni un segundo de lo serio que te tomaste tu juramento. Pero no todo es enfrentarse a posibles amenazas (Sigyn lo miró desconcertada). Sabes, los Vengadores somos más una familia que un escuadrón de élite.

- Eso dice Thor (recordándole que él los había mencionado como amigos o familia en más de una ocasión).

- Y así es (le sonrió dulcemente, pero Sigyn seguía mirándolo muy seria. Steve suspiró realmente era difícil hablar con la chica). Deberías darles una oportunidad (la cara de confusión de Sigyn era un poema). Lo que quiero decir es que… Estaría bien que te relacionarás más allá del campo de batalla con el resto del equipo (viendo que con metáforas no iría muy lejos), que fueras más cercana (Sigyn respiró hondo varias veces antes de abrir la boca. Steve temió que quizás se hubiera extralimitado en sus funciones de leader del equipo).

- Entiendo. Para vosotros es importante las relaciones interpersonales ¿no? (Sigyn hablaba, pero sin mirarle a la cara, solo mirando al cuenco de yogur)

- Sí, lo son, para la mayoría al menos (dijo Steve intentando imaginar que le pasaba por la cabeza a Sigyn en esos instantes).

- De acuerdo (y comió dos cucharadas más de yogur).

- No sé, podrías empezar con algo sencillo, bajando a comer a la hora que bajan todos los demás, diciendo buenos días, preguntándoles cómo les ha ido el día, algo así.

- Capitán (puso su mano sobre la mano del capitán) sé cómo ser sociable. Aprendí en palacio a ser amable, educada y cordial. Reconozco que me he relajado desde que llegué. No estoy orgullosa de mi comportamiento. No debí permitir que mi actuial estado afectara a mi comportamiento, es impropio de un miembro de la casa de Vanir. Agradezco tus palabras y tienes la mía que a partir de ahora mostraré más interés por el resto del equipo (dijo solemne como una reina. Steve la miró y no le quedó muy claro si había entendido realmente de lo que habían hablado. Pero al menos le había dado su palabra que no sería tan esquiva con los demás).

- Eso está muy bien (le dio unas palmaditas en la mano y sonrió). Me alegra de haber hablado contigo y que lo hayas entendido tan bien (se levantó de la silla y tomó ambos cuencos ya vacíos y los llevó al lavavajillas). Si me disculpas, es tardísimo y me gustaría dormir, aunque fueran 4 horas. Tu deberías hacer lo mismo.

- Soy un ave nocturna (dijo Sigyn aunque no era cierto. No tenía ninguna predilección al respecto. Steve respiró hondo dejando vislumbrar un poco su decepción) pero me acostaré también. El desayuno es de siete a ocho ¿verdad? (Steve asintió aliviado). Buenas noches capitán (dijo con sus mejores modales)

- Buenas noches, Jean (se despidió Steve pensando que no había ido tan mal)