Aclaración:

Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto, yo solo los tomo prestados para la adaptación.

La historia es una adaptación, al final estará el nombre original y autor

Hay OOC


»EPILOGO


Doce años después...

Naruto firmó de prisa una letra de cambio que Lee le había entregado. Un repentino silencio le hizo levantar la cabeza, con la pluma anclada al papel. La música había cesado, le dio a su secretario un fajo de papeles y se volvió para saludar a la niña que salía disparada hacia el salón.

—¡Papá, papá! —gritó ésta arrojándose a los brazos abiertos de su padre.

—Himawari, ¿cómo está mi chica? —preguntó Naruto mientras le revolvía el pelo y la abrazaba con fuerza antes de dejarla en el suelo. —¿Ya has terminado tu clase de música?

La niña asintió enérgicamente con la cabeza. —¡Mamá dice que algún día podré tocar con una orquesta! —anunció orgullosa. Naruto dudaba que su hija supiese lo que era una orquesta.

—Claro, hija.

En realidad, sus dos hijos poseían un talento prometedor. Ya no tenía que imaginarse la orquesta cuando Hinata tocaba. Con Boruto al piano y Himawari al violín, interpretaban hermosos tríos. La pequeña era quien más prometía, con los instrumentos de cuerda. Naruto se sentó y cogió a la niña en su regazo.

—tío Itachi y su familia vienen a cenar, ¿lo sabías? —preguntó él.

La niña frunció el ceño.

—Tienen un bebé, papá, y no para de llorar. Mamá dice que eso es lo que hacen los bebés, pero ¡yo no recuerdo haber llorado tanto en mi vida! —aseguró, cruzándose de brazos y dando un cabezazo para mayor énfasis.

Naruto y Lee rieron.

—Te aseguro, princesa, que tú también llorabas —le dijo su padre.

Himawari arrugó la nariz y ladeó la cabeza para mirarlo. —¿Sí? —preguntó incrédula.

—Por supuesto —repitió Naruto, luego se inclinó y le susurró al oído: —Pero no tanto y muchísimo menos fuerte que Boruto.

—Nadie llora tan fuerte como Boruto —declaró la niña, poniendo los ojos en blanco.

Como si los hubieran oído, un jovencito entro dando brincos por la puerta del salón.

—¡Papá! —gritó.

Naruto sonrió cariñoso a su hijo. Que era su réplica, la pequeña era más parecida a su madre, pero había sacado sus ojos azul claro. A Naruto los dos le parecían los niños más guapos que había visto jamás, y se consideraba bastante objetivo en su valoración. Claro que, siempre que se lo decía a Itachi, su buen amigo discrepaba y señalaba a su hijo y a su hija recién nacida como prueba de que él y su mujer habían tenido la descendencia más hermosa.

—¿Qué haces, papá? —preguntó Boruto ojeando unos papeles que él se había dejado en la mesa de hierro forjado.

—Espero a tu madre, hijo. Anda, no toques eso.

El muchacho se retiró en seguida y volvió su rostro a su padre. —¿Dónde está? —preguntó.

—Ha ido a Pemberheath.

—¡Siempre estás esperando a mamá! Lo dices siempre que se va —sentenció Himawari, tocándole el corbatín.

—Sí, papá, ¿por qué no le dices que se quede? ¡Así no tendrás que esperarla tanto! —añadió Boruto. Los dos niños lo miraron expectantes.

—Porque, hijos míos, si vuestra madre no se fuera nunca, yo nunca la esperaría.

—Pero ¿por qué quieres esperarla todo el tiempo? —quiso saber Boruto.

Naruto sonrió y le revolvió el cabello a su hijo. Este fruncio el ceño.

—Si no la espero, hijo, puede que olvide por qué la espero.

—¿Por qué la esperas, papá? —preguntó Himawari

—Porque quiero muchísimo a vuestra madre. Anda, vayan a buscar a la niñera. Los demás no tardarán en llegar.

Los dos niños salieron disparados, tropezándose uno con el otro al querer pasar a la vez por la puerta.

Lee se levantó.

—Creo que debería evaluar los daños del despacho —comento con sequedad, y siguió a los niños dentro.

Naruto se volvió para coger unos papeles que había olvidado y vio a Hinata paseando con Jiraya por el jardín. Como era de esperar, el viejo jardinero la había abordado cuando entraba en la finca para enseñarle sus logros más recientes. Su esposa, que ya tenía treinta y cuatro años, estaba más guapa que nunca. Naruto empezaba a verle algunas canas en su cabellera negra, y las arrugas de los ojos se le notaban un poco más, pero se había vuelto más bonita con el paso de los años. Tras el nacimiento de su primer hijo, Boruto, había adquirido una seductora madurez.

Hinata lo vio de pie en el balcón y lo saludó con la mano; su luminosa sonrisa aún le producía escalofríos. ¡Dios, qué suerte había tenido en la vida! Le habría gustado poder decir que se lo había ganado con muchos años de esfuerzo. O buenas acciones, pero lo cierto era que todo le había llovido del cielo inesperadamente, igual que las viejas piedras de las ruinas se desprendían y caían al suelo. Un frío día, cuando menos lo esperaba, ella le había caído del cielo.

Hinata subía ya la escalera y, al llegar al balcón, fue directa a sus brazos abiertos y lo besó con ternura. —¿Qué haces aquí afuera? —preguntó.

—Esperándote, mi amor.

Hinata rio y, con un destello de sus ojos perlas, se cogió a su brazo, —No esperes más, cariño. Ya estoy aquí.


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DETALLES

"Mentira de amor" es una adaptación a los personajes de Naruto de la novela "El diablo Enamorado" en ingles "The Devil's love" originalmente publicado en 1998 de la autora Julia London, los nombres de los protagonistas originales son: Abigail Carrinton y Michael Ingram, marqués de Darfield.

Gracias por sus lindos comentarios

saluditos :3