Harry no era capaz de precisar quién de los dos había iniciado aquel beso.

Lo que sí sabía era que ambos habían continuado, con Harry contra la encimera y con Draco sobre él.

Sabían a nata, y a alegría.

—¿Esto entra entre los planes de ser amigos?—preguntó Draco con lo labios completamente hinchados.

A Harry le costó conectarse con lo que le estaba preguntando embobado en la imagen de Draco con el pelo revuelto y los labios rojos.

Ya consideraba que era lo suficientemente atractivo sin eso, ahora era una puñetera fantasía.

—Creo que se nos ha ido de las manos—dijo Harry sin ningún tipo de pena.

Draco se inclinó para volver a besarle, de un modo mucho, mucho más lento. Harry estaba a punto de derretirse, ¿cuántos días llevaban discutiendo para llegar a ese mismo punto?

Podía decir 24 días, o 10 años, según la cuenta que quisiera hacer.

Harry se enganchó de su cuello y le atrajo más fuerte contra él. Disfrutando como con ese gesto Draco le alzaba cargándole contra la encimera.

Harry no tenía mucha experiencia, pero sí la suficiente y las suficientes ganas como para saber cómo iban a acabar.

Al parecer Draco también, porque fue el que se separó primero.

—¿Vamos con calma?—preguntó Draco.

¿Con calma? A Harry le quemaban las manos por querer arrancarle todo lo que llevaba puesto.

Con calma.

—Sí.

La calma les había llevado a estar todo aquel día buscándose, ya fuera con sus bocas, o con sus manos, cadera junto a cadera en cualquier ocasión.

Con calma habían acabado en la cama de Harry con lo que solo iba a ser un beso de buenas noches.

Harry despertó pero en su cama ya no estaba Draco, y sintió que toda aquella calidez se iba un poco.

Estaba limpiando en la cocina, seguía tan llena de trastos como el día antes.

Harry se tomó unos minutos para mirarle, estaba acostumbrado a verle cortar, machacar, remover; pero rara vez le había visto limpiando.

Y no podía decir más que era hipnótico verle hacer cualquier tarea en aquel punto.

Con las manos llenas de agua y jabón se acercó hasta él, colocando sus brazos al rededor de su cintura. El rubio debía estar realmente sumergido en sus propios pensamientos porque se sorprendió chocando contra Harry que los sostuvo a ambos firmemente.

—Al final sí sabías fregar los platos—dijo sin soltarle, y colocando un beso suave y lento contra su cuello.

Draco se rió contra su cuerpo, y Harry notó la vibración contra sus labios.

—¿Café?—preguntó Draco.

—Por favor.

Sentados uno frente al otro con sendas tazas de café y algo para comer, eran incapaces de no mirarse, no tocarse.

¿Cómo podía cambiar tanto algo en solo un día?

La lechuza que entró por la ventana y dejó una carta sobre el regazo de Draco, le interrumpió la agradable mañana post besos.

El semblante de Draco cambió cuando ambos se dieron cuenta que aquello no era una simple carta, una vociferadora, que Draco trató de mantener callada con todas sus fuerzas.

"No puedes hacerme esto, Draco, no puedes dejarme por una maldita carta. Cuando todo esto acabe ten los huevos de decírmelo a la cara, creía que al menos éramos amigos"

Draco le miraba perplejo, y Harry sintió como el café se le cortaba en el estómago.

—Yo…

Los rastros de magia que había dejado la vociferadora ahora, a Harry, le parecían el menor de sus problemas.

—¿Tienes pareja?—preguntó Harry que no era capaz de creer lo que acaba de escuchar.

—Era algo que te iba a contar.

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Triunfó el mal, muajajajaja.

Ah, no, que no debía decir eso.

Lo siento, he disfrutado demasiado con la parte final.

Apuestas sobre quién es la pareja de Draco, ¿qué podemos jugarnos?

Este tira y afloja, no sé a ellos, pero a mí me va a dar en toda la cara.

¿Serán solo 30 capítulos?

Hasta el próximo capítulo.

Besos.

Shimi.