Yuri on ice no me pertenece es de Kubo, esta obra esta hecha por una fan para fans con el fin de entretener.

Capitulo 37. RECOGIENDO LAS CENIZAS


Papá llegó minutos después con su sonrisa deslumbrante, no entendía lo que pasaba, él solo quería comer. Busqué una bolsita de papel para echar algunos aperitivos y le pedí que no dijera nada, que solamente me acompañe de regreso a casa.

Pasé por farmacia para sacar aquel medicamento, no me cobraron aquel frasco de pastillas, una cosa más que le debo a Viktor.

Llegamos a casa y me eché a descansar, comí algo porque la panza me rugía de hambre, luego tomé una pastilla y dormí el resto de la tarde sobre todo para bajar un poco la hinchazón de mis pies. Estuve mucho tiempo de pie.

"Pre eclampsia" esa palabrita sonaba una y otra vez en mi cabeza. Me levanté cuando oscurecía, busqué en internet, donde se encuentra de todo, literalmente hablando, si se sabe cómo buscar. Así que me lancé a las páginas médicas y obstétricas.

"Pre eclampsia: Puede darse en el primer embarazo, presión arterial elevada, hinchazón de pies y manos, ver puntos centelleantes" encontré varias coincidencias conmigo. Y muchos embarazados primerizos lo han padecido. Pero preferí no seguir leyendo experiencias personales de los demás porque me asusté con dos de ellas. Un omega de Corea escribió que perdió la vista por dos meses, claro que lo suyo pasó a un nivel más grave y se convirtió en eclapmsia.

"La única forma de curarla... es dando a luz" eso una pena porque aún me faltan más de 10 semanas y yo me niego a dejar que mi bebé salga demasiado pronto.

"Vamos chiquitin, no seas inquieto, ten paciencia ¿Sí?" le dije a mi pancita, mientras recostado en mi cama guardo la notebook.

No quiero llegar a la preclamsia, debo cuidarme más, hacer todo lo que me digan los médicos, descansar mucho y no preocuparme por cosas que no están a mi alcance.

Sin embargo al recordar la fiesta de hoy... fue todo un fiasco, pensé que pasaríamos un día hermoso pero Cao Bin lo echó a perder. ¿Qué pasaría por su cabeza cuando decía esas cosas? ¿Se divertía haciendo daño a sus compañeros? Y lo más importante ¿Cómo es que sabía todo eso.

A ver, lo de JJ quizás se le escapó a Isabella o tal vez por las pruebas que le han hecho... aunque ella me dijo que su alfa iba a ir a Nagasaki.

Lo de Matsurou no lo tengo claro, solo la he visto triste y el otro día estaba llorándole a su alfa. ¿Él tiene otro hogar? ¿Otros cachorros? No es algo que me incumbe pero me da mucha tristeza por ella, ojalá no haya sufrido otro aborto.

Pero lo que me dejó impactado fue lo que le dijo de Kenji. Creo que es obvio que Yoon Bum tiene una relación difícil con su alfa, si yo pude darme cuenta que lo golpean, quizás Cao también. Pero ¿Cómo sabía que el alfa de Bum violó a Kenji?

Eso me recuerda... ¿Qué estaban investigando Chris y Viktor? ¿Por qué Chris le preguntó a Bum si conocía un club de mala fama y si su alfa iba allí? ¡Tal vez allí violaron a Kenji! ¡Por Kami-Sama! Bum me dijo que su alfa tenía cerillos de ese lugar.

¿Lo habrá atrapado Seungbae? Si un policía estaba en nuestra fiesta es porque quizás había pruebas que inculpan a Sangwoo, el alfa de Bum. Pobre Kenji, pobre Bum. Quizás ese alfa coreano sea el padre de ambos cachorros... ¡Eso sería terrible!

Vuelvo a preguntarme ¿Cómo es que Cao Bin sabía todo? Parece que nos odia tanto que estuvo hurgando en la vida privada de sus compañeros.

Casi me da un ataque cuando habló de mí, por suerte cree que el padre de mi hijo es un alcohólico, quizás me hubiera desmayado si repetía lo que yo dije en aquella pelea de hormonas que tuvimos hace unas semanas. Yo dije que me embaracé de alguien que se estaba cayendo de borracho, si Viktor escuchaba exactamente eso quizás hubiera atado cabo o recordaba algo ¡No sé qué pasó cuando él despertó luego de esa noche juntos! No sé nada de Viktor, ni porqué está aquí, tan lejos de su casa.

Otra vez ese zumbido regresó y decidí serenarme, echar a un lado estos pensamientos tan destructivos, no sirve dar vuelta a las cosas. Mañana iré al hospital a que me atiendan, si puedo hacerlo con Chris, mucho mejor. Aunque no hay citas por la tarde ¡Rayos! Los sábados solo hay citas en las mañanas. Con la bruja será.

Es hora de levantarme e ir al hospital, no tengo ganas de salir hoy pero me obligo a cumplir, debo estar seguro si es lo que Viktor dijo para no preocuparme más. Por la tranquilidad de papá no le conté lo que pasó en la fiesta, le dije simplemente que ya había terminado. Kenjiorou tampoco se enteró, me llamó anoche para disculparse por no ir. Le pedí que me lleve hoy temprano al hospital. Espero que no pregunte al respecto para no tener que mentirle.

—¿Me vas a decir que te pasa?— preguntó porque a pesar que intenté parecer normal creo que estoy triste. –Ayer estabas radiante, apurado pero contento y hoy parece que alguien se te murió.

—No estoy triste, solo estoy pensando— sonreí.

—Ya. ¿Y por qué la cita de hoy? Se supone que es para la semana que viene.

—Me dijeron que mi presión está elevada y necesito un chequeo.

Afortunadamente Kenjirou no es muy insistente y como tampoco entiende casi nada de términos médicos, esa respuesta le bastó.

Llegamos a la consulta pero nos dijeron que debíamos esperar porque no tengo cita. Kenjirou se fue a trabajar y quedamos en que le llamaría para que viniera por mí.

Me quedé dos horas aguardando a que terminaran los pacientes regulares, hasta que por fin no había nadie más y entré.

—Buenos días— saludé al entrar al consultorio de Anya. La enfermera cara de palo, Lilia estaba revisando las fichas mientras la doctora anotaba algo en su escritorio.

Carambas, están juntas mis personas "favoritas" en el mundo. La muy perfecta Anya y la sonriente Lilia. ¡Par de brujas!

—Lo siento, ya terminamos el turno de hoy— dijo Lilia cuando se percató de mi presencia.

—Es que... el doctor Nikiforov me envió. Me dijo que mi presión está muy alta y necesito un chequeo extra— mi vista estaba clavada en la pelinegra que a pesar de escuchar la conversación que tenía con la enfermera ni siquiera levantó la cabeza.

—La doctora ya se va. Déjeme su nombre y le puedo dar cita para la el lunes, temprano— me contestó la enfermera.

—No Lilia, espera. No me tomará mucho tiempo, yo lo atiendo. Pero no es necesario que busques su ficha.

Anya se levantó y vino hacia mí con su característica forma de caminar de modelo de pasarela y su sonrisa de pasta dental. Incluso podría hacer propaganda para cremas de peinar, esos rizos negros perfectos e hidratados no pueden ser naturales.

—Hola— saludé cuando estuvimos más cerca.

—¿Yuuri verdad?— preguntó sonriendo. Ella sabe perfectamente quien soy. ¿A qué rayos juega?

—Sí, Katsuki Yuuri— respondí.

—Lilia pásame el tensiómetro— pidió.

Me senté y esperé a que me tomara los signos vitales. No mostró ninguna emoción más que su congelada sonrisa que creo que no se le quita ni cuándo va a mear. ¿Así dormiría? ¿Con el rostro contraído y los dientes alineados?

Pero claro, duerme con Viktor a su lado... es su prometido. ¿Así quién no sonríe todo el día?

Me sentí mal de solo pensarlo, me dieron esas tontas ganas de llorar que últimamente no puedo controlar.

— ¿Quién le dijo que tiene presión alta?— preguntó.

—El doctor Nikiforov. Ayer no me sentí bien y él me atendió unos minutos en... en el babyshower— giré mi cabeza para que no vea mi incomodidad. Me da vergüenza ajena lo que pasó, imagino lo que deben decir de nosotros.

—Viktor es tan exagerado. Su presión está dentro de lo normal, un poquito elevada pero no demasiado. Conforme pasan los meses la presión de los gorditos sube, eso es normal— me sonrió.

—También veo luces y... los pies se me hinchan un poco— le informé

—Casi todos los embarazados presentan edemas. Lo de las luces si es extraño. Va a necesitar hacerse análisis de sangre y de orina pero tiene que ser en ayunas, así que espero que lo haga el lunes a primera hora.

—El doctor Nikiforov me recetó un medicamento— le tendí la receta porque quería saber si puedo seguir tomando esas pastillas.

— ¿Lo ve? Exagerado como siempre. No es necesario que lo tome. Primero debemos descartar la proteinuria y las enzimas hepáticas en su organismo. ¿Entendido?— sonrió aunque no le entendí nada.

—Está bien. El lunes me hago los análisis— acepté.

Me quedé más tranquilo, quizás es cierto y Viktor está exagerando un poco, no sería la primera vez... recuerdo que hace años cuando me enfermé de gripe, lo tuve todo el día en casa, cuidándome. Ni siquiera fue a la escuela y se escapó de su casa para estar conmigo de noche y darme mis medicinas.

Es mejor estar seguros con unos análisis.

Descartado ese problema fui a preguntar por Isabella y Mitsurou. He rogado tanto que estén bien ambas y sus cachorritos. Por suerte Sala estaba en la recepción, me recibió con una sonrisa.

—Ambas están internadas, segundo piso. Isabella en la habitación 5, anoche dio a luz a sus cachorros y Matsurou en la 2. Hágale compañía, no hemos podido localizar a su alfa— dijo con tristeza

—Sí claro— suspiré. Pobre Matsurou, es tan apegada a su alfa. —¿Pero está bien? ¿No tuvo problemas con su cachorro?

—Tuvo una ligera hemorragia pero está mejor. Fue un escándalo enorme lo que se desató ayer— me susurró. –Incluso el alcalde del pueblo vino a ver al doctor Nikiforov y el comisario también llegó en la tarde— murmuraba como si me estuviera contando un secreto.

—¿En serio? ¿Pero por qué?— prendió mi curiosidad y debo admitir que soy bastante curioso.

—Es que Isabella es sobrina del alcalde. Ella dice que de alguna manera filtraron esa información— miró hacia todos lados como temiendo ser descubierta mientras me contaba aquello.

—¿Cómo? Pero... ¿Es posible?— me parece algo tirado de los cabellos. ¿Quién querría molestar a un grupo de embarazados?

—Lo es. Esos datos no pudo saberlos ese chico Cao Bin por sí solo. Los análisis del señor Leroy apenas llegaron de Nagasaki, nadie más que los doctores que lo tratan lo sabían. Y... la identidad del atacante de Kenji Miyamoto... recién le habían hecho los análisis a su cachorro para corroborar el ADN con los posibles sospechosos que lo violaron.

— ¿Eso se puede?— pregunté con los ojos muy abiertos.

—Desde luego, solo hay que sacar algo de líquido amniótico.

—Entonces... ¿Quién le dijo a Cao Bin todo eso?

—No lo sabemos. Pero el doctor Nikiforov está llevando a cabo una investigación. Incluso para saber cómo Cao Bin se enteró lo de Matsurou. Su alfa tiene otra familia pero en Tokio y eso no lo sabía nadie aquí, yo recién me enteré anoche que el director nos reunió, solo unos pocos, dijo que somos su personal de confianza. Disculpe si le cuento todo esto Yuuri pero le tengo mucho aprecio además el director nos dijo que podemos confiar en usted— sonrió.

— ¿En mí?— me asusté.

—No se lo vaya a decir pero él me ha encargado a mí y al doctor Giacometti que estemos pendientes de usted cada vez que venga, lo considera tanto como a un familiar— tuve que morder mi lengua para evitar el llanto.

—Quizás— murmuré. –Es que... nos graduamos el mismo año y en la escuela fuimos muy buenos amigos— sonreí intentando parecer tranquilo pero por dentro mi corazón latía con rapidez.

Respiré varias veces e intenté que la sonrisa fingida no me delatara. ¿Viktor me confía plenamente en mí? ¿Confía qué? Ni siquiera me dijo lo del alfa de Bum. ¿Me considera como un familiar? Yo no soy nada suyo.

¿Y quién podría ser tan retorcido para decirle a Cao Bin sobre aquellos secretos y echarnos a perder nuestra fiesta?

Me alejé rumbo al segundo piso a visitar primero a Matsurou pensando en que esto está muy chueco. Quizás Cao Bin pudo tener acceso a esa información porque es amigo de alguna enfermera como Sala. Dudo mucho que alguno de los médicos fuera capaz de...

¡No! ¡Yuuri, quita esas terribles ideas de tu cabeza! Por más bruja que creas que es esa doctora no tiene motivos. No, no lo tiene.

Sin querer llegué a la habitación número 2, llamé a la puerta y me abrió una mujer mayor, debe ser pariente.

—¿Sí?— preguntó.

—Vengo a ver a Matsurou, somos compañeros de la... psicoprofilaxis— intenté sonreír. La mujer frunció el ceño.

—¿Yuuri?— escuché la voz de mi amiga. La mujer se hizo a un lado para dejarme pasar.

—Hola— me acerqué a abrazarla lo más que me dejaba mi panza. —¿Cómo te sientes? – pregunté con una sonrisa triste sonriendo.

—No estoy bien Yuuri, no sé cómo cambió todo tan de pronto ¿Recuerdas que el jueves antes de clase estábamos riéndonos tanto? — entristeció.

—Lo recuerdo— escuché murmurar a su familiar que iba a salir a comprar algo.

—Es mi castigo Yuuri. Lo es. Yo he sido tan mala— rompió a llorar.

—No te atormentes con eso. Lo hecho, hecho está. Vas a salir adelante— tomé una de sus manos para demostrarle mi apoyo.

—Es que es cierto— entristeció. –Lo que dijo Cao Bin es cierto. Hace muchos años, en Tokio, conocí a un apuesto alfa, su nombre era Tadashi, nos enamoramos y fuimos novios hasta que mi padre fue enviado a China, por trabajo. Hace dos años regresé, Tadashi había sido obligado por su familia a casarse con otra omega, no sé si sepas que hay familias más tradicionales que otras. La suya es muy estricta y él era el hijo mayor. Tenía dos cachorros cuando nos volvimos a ver y aunque intentamos olvidarnos no pudimos, nuestro amor no había muerto a pesar del tiempo y la distancia. Nos hicimos amantes— rompió a llorar pero no quiso detenerse. –Fuimos amantes por un año pero una noche se nos fueron las cosas de las manos y él... me mordió. Obviamente eso trajo muchas consecuencias, su esposa avisó a su familia y ellos intentaron separarnos. Yo estaba embarazada entonces y no lo sabía, para cuando me enteré estaba perdiendo a mi hijo. Luego de eso me mudé a Nagasaki y él me siguió, yo quise dejarlo para que regrese con su familia pero él no lo permitió, llegó a un acuerdo con su ex omega y le pasa puntualmente la pensión a sus cachorros. Iniciamos una vida juntos aquí, puso un negocio y nos va bien, me embaracé nuevamente pero... uno de sus hijos está muy enfermo, van a hacerle una operación al y mi Tadashi debe estar con él...

—Entiendo, Mitsurou debes tener fe. Confía en el amor que se tienen, él va a volver por ti, por su pequeño cachorro...

—¿Y si no regresa? ¿Y si lo obligan a quedarse?

—Ya te eligió una vez, lo va a hacer siempre. Debe amarte mucho...

—¡Ay Yuuri! ¿Sabes lo que es amar a alguien y no poder olvidarlo? ¿Vivir con la constante nostalgia, deseando que esté contigo y que nada los separe?— mis ojos se llenaron de lágrimas en ese momento.

—¡Lo sé! Lo sé amiga y es muy duro— sollocé. –No poder olvidarlo... y llevar un hijo suyo en tu vientre... sentir que ese alfa no es tuyo, que es prohibido, lo sé— nos abrazamos y lloramos un rato, por esos amores imposibles que no se pueden olvidar.

—No sabía que sufrías algo similar, Yuuri, espero que ese alfa se dé cuenta de lo que vales y no te deje ir— limpié mis lágrimas y le agradecí aun sabiendo que eso no es posible. –El director vino a verme esta mañana, pobrecillo se ve que ha tenido una noche difícil. Es tan amable.

— ¿Y qué te dijo?

—Está muy preocupado por mí, me preguntó si soy amiga de Cao Bin, si le he contado a alguno de mis compañeros mi situación familiar y le dije que no. Desde que llegué a Hasetsu no he compartido esto con nadie. Ni siquiera con ustedes que son mis amigos. Isabella es tan buena, siempre me ha apoyado, vivo cerca de Harumi, a veces le cuido a su cachorro más pequeño cuando tiene control. Y tú me caes tan bien, tienes una mirada tan pura. Y aun así no les conté nada, no sé cómo ese muchachito lo supo.

—¿En tu historia clínica, en tus fichas de inscripción figura que tu alfa tiene otra familia?— me atreví a preguntar.

—No, el único que sabía de mis problemas es el mismo director, a él le conté porque me atendió en mis primeras consultas, estaba deprimida y eso no le hacía bien a mi cachorro por eso necesité medicación— al saber eso me quedé impactado, solo Viktor sabía ¿Cómo pudo Cao Bin averiguarlo?

—Ya no llores, no debes estar triste, le va hacer daño a tu cachorrito— le aconsejé.

—Tienes razón. Aunque me es difícil, mi familia está tan molesta conmigo. Mi tía vino desde Tokio cuando le llamaron a papá y recién se ha enterado de todo, yo solo me fui de casa peleando con ellos porque no querían que me relacionara con Tadashi. Por suerte no perdí a mi bebé, la doctora Petrova a pesar que nunca me cayó bien me ayudó mucho— volvió a suspirar y me mordí la lengua como castigo por haber estado pensando mal de Anya, tal vez no es ella.

Luego de despedirme de Matsurou prometiendo regresar el lunes a visitarla, pasé a ver a Isabella. Pensé que ella estaría triste por lo sucedido ayer pero lo cierto es que estaba enfadada.

—Todo ese espectáculo fue muy feo Yuuri, mira que sacar nuestros secretos para que todo mundo se entere. Fue mi barriga la que me impidió ir y abofetear a ese mocoso. Pero estoy segura que hay alguien tras él, no pudo saber tantas cosas personales por muy fisgón que sea.

—Siento mucho lo que Jean— dije apenado.

—Por suerte su enfermedad está iniciando, va a recibir su tratamiento aquí mismo y pronto lo va a superar, mi JJ es fuerte y nosotros le daremos la motivación que necesita para luchar.

—Lo sé, eres la mujer más valiente que conozco.

—No dirías eso si me hubieras oído gritar anoche— sonrió. –Duele tanto, pedí que sea sin epidural y me arrepentí. Pobre mi JJ tiene los brazos arañados.

—¿Y tus bebés?— su sonrisa decayó un poco.

—Uno de ellos tiene una cardiopatía, Viktor lo está evaluando para ver cuándo y dónde será mejor operarlo por suerte es tratable. No sabes cómo me puse en la mañana cuando me lo dijo, me derrumbé. Ay Yuuri, los hijos son una gran fortaleza pero también nuestra más grande debilidad.

—Todo va a salir bien, estoy seguro, Viktor es un gran médico, tu cachorro está en buenas manos— le sonreí.

—Ya me contó que te conoce— me devolvió la sonrisa. –Te defendió tanto...

—¿Defenderme?— me asustó su comentario.

—Estábamos analizando a los posibles sospechosos y bueno, también salió tu nombre por allí, además que te uniste último a la clase pero Viktor dijo que ponía las manos al fuego por ti y te descartamos.

—Es que... fuimos... compañeros de escuela— dije intentando restarle importancia, ya tendría tiempo de analizar esto.

—Me preocupa Kenji— dijo de pronto. –Pobrecillo quiero averiguar si está bien. ¡Y Bum! ¿Cómo habrá tomado lo de su alfa? ¿Dónde va a vivir ahora que lo han detenido?

—¿Detuvieron al alfa de Bum?— pregunté asombrado.

—Sí, casi se escapa pero el policía lo atrapó en la calle. Van a hacerle las pruebas y a obligarlo a confesar quienes fueron los otros alfas que atacaron a Kenji, es algo muy grave, Yuuri. Ve a ver a Bum, habla con él.

—Lo haré, sé dónde vive— dije muy decidido a encontrarlo, ahora que más necesitamos ayuda debemos cuidarnos entre nosotros y demostrar que no somos un grupo de embarazados escandalosos como intentaron hacernos parecer.